A pesar de la baja de precios, la oleaginosa sigue teniendo lugar, porque disminuye los costos del arroz y permite incrementar 10% los rendimientos cuando antecede al cereal
En Treinta y Tres, Barraca Erro organizó una jornada técnica donde se analizó el rol de la soja en los sistemas productivos del este uruguayo y las perspectivas del cultivo en el corto y mediano plazo. Allí el gerente agronómico de Casarone Agroindustrial, ingeniero agrónomo Daniel Gonnet, comentó a VERDE que se atraviesa “un momento de análisis”, porque la zafra pasada tuvo “un excelente resultado económico en arroz, pero un pésimo resultado en soja”. Ambos resultados fueron “excepcionales”, aunque “no creemos” que se repitan en las “mismas condiciones”.
A pesar de que el precio de la oleaginosa ha bajado entre US$ 70 y US$ 80 por tonelada en comparación con la zafra anterior, “la soja tiene un lugar, porque disminuye los costos que, al no estar, quedan cargados sobre el cultivo de arroz”. Y aporta un beneficio adicional en los rendimientos del cereal, que “mejoran un 10% cuando el cultivo antecesor fue soja”. Esta ventaja, sumada a la reducción de costos compartidos, “justifica la inclusión de la soja en el esquema de rotación”.
Sin embargo, Gonnet aclaró que en esta zafra “vamos a ser más exigentes” en las áreas donde se sembrará soja respecto a los “últimos tres o cuatro años”. En la zona este se ha producido un cambio en el tipo de productor y son los arroceros los que siembran soja, entonces se analiza en el sistema. “No hay sojeros puros, sino arroceros que hacen soja”, explicó.
Puntualizó que esta soja “es bien diferente” a la “del litoral o centro del país”, principalmente por las características del suelo, lo que requiere una operación exigente en términos de “drenajes y sistematización”, tareas en las que los arroceros tienen amplia experiencia.
El gerente agronómico explicó que “hemos logrado estabilizar rendimientos en el orden de 2.500 kilos por hectárea”, aunque se debe exceptuar a la última zafra, “por los excesos hídricos récord”. Al considerar los beneficios adicionales en la rotación, la soja sigue “manteniendo su lugar” en el sistema agrícola.
En el caso de Casarone, indicó que la superficie “tiene cambios”, pero en “cuestión de detalles”, dado que “vamos a ampliar algo el área de arroz y disminuir la de soja, tratando de ser más exigentes en el manejo”. “No nos corremos un día de la fecha límite de siembra y elegimos los campos que tengamos en mejores condiciones. Esos son los ajustes no hay cambios fuertes de pasar a cero soja”, afirmó.
LOS NÚMEROS
El integrante de la Consultora del Este, el ingeniero agrónomo Roberto Lima, dijo a VERDE que para un cultivo de soja, con un promedio de 2.500 kilos por hectárea, a un precio de US$ 350 por tonelada y costos de US$ 800 por hectárea, el margen directo se sitúa “entre US$ 75 y US$ 100 por hectárea”.
Pero aclaró que la soja “no importa únicamente por su margen”, por lo que es relevante sumar los beneficios para el arroz en términos de “ahorro de laboreo”, “amortizaciones”, “reparaciones” y “mejoras en el control de malezas”. Por lo tanto, el margen total en el sistema “se va prácticamente a US$ 350 por hectárea”.
Lima también mencionó la posibilidad de incrementar los márgenes mediante la incorporación de tecnologías, como la geonivelación y el riego. “Con estas mejoras los costos suben un poco, pero el margen aumenta sustancialmente”, aseguró. En ese caso, los márgenes directos de la soja podrían llegar a “US$ 120, US$ 130 e incluso hasta US$ 150” por hectárea, mientras que el margen total en el sistema “puede alcanzar los US$ 400” por hectárea.
En la coyuntura actual los productores arroceros buscan “maximizar el resultado a través de un aumento en el área en el arroz”, ya que el cereal atraviesa un “momento excepcional” en términos de precios, y a la vez “se espera una reducción en el área de soja”, indicó.
Lima destacó que buena parte del resultado del arroz “se explica por el antecesor soja”. Además, esa rotación no solo mejora los rendimientos del arroz, sino que también permite aprovechar los beneficios indirectos que la soja ofrece a la “tercera pata”, que es “la pastura sobre rastrojo”, que permite “una ganadería supereficiente”.
EL TRABAJO EN EL ESTE
“Cuando la cosa se complica es cuando más cerca hay que estar del productor”, dijo a VERDE el gerente comercial de Barraca Erro, el ingeniero agrónomo Germán Bremmerman, quién recordó que la zafra pasada “fue un desafío enorme”, debido a las complicaciones provocadas por el exceso de lluvias durante la cosecha de soja. “Tuvimos más de 60 días bajo agua, cosechando con altos niveles de humedad, lo que generó un problema importante en la calidad del grano”, comentó.
Indicó que armar este año una jornada técnica en el este, donde se viene haciendo esta actividad desde hace 15 años, “fue difícil”, porque el productor “está golpeado”. De todos modos, planteó que “hay que dar vuelta la página, mirar hacia adelante y tomar lo que pasó como una excepción”. En ese marco, Bremermann destacó la cantidad de productores que participaron de la actividad.
“Estamos convencidos de que la soja en el este y noreste llegó para quedarse, en un sistema estabilizado”, con las variaciones de superficie que “pueda tener de año a otro”, comentó. Para la próxima zafra se proyecta un aumento en el área de arroz, debido a las perspectivas favorables que tiene el cultivo, algo que calificó como “muy positivo”. En tanto, la superficie de soja disminuirá entre 15% y 30%. Sin embargo, “a nivel país, se podría recuperar parte de esa superficie”, estimó Bremermann.
Aunque habrá un ajuste a la baja en el área de soja en el este, y un incremento en la superficie destinada al arroz, la perspectiva para la soja en los planteos arroceros de cara al futuro es “muy fuerte”, debido a los beneficios que aporta al sistema productivo, señaló.
Bremermann adelantó que en la zona este se prevén más inversiones por parte de Barraca Erro, con una empresa importante del sector arrocero, específicamente en el acopio y acondicionamiento de granos, con el fin de “mejorar la logística”.
La inversión en capacidad de acopio reducirá la dependencia de los puertos, sobre todo de Montevideo, y “permitirá una cosecha más eficiente, donde situaciones como las que ocurrieron este año no tengan efectos tan agudos”, explicó. Los acopios locales “pasan a tener una importancia fuerte”, cuando los niveles de humedad son elevados y las cosechas se atrasan por efecto del clima.
Bremermann destacó que el enfoque de la empresa en esa región incluye la investigación y la “generación de información” para “mejorar el comportamiento” de las variedades de soja en suelos arroceros. “Seguimos generando información para que los productores puedan tomar las mejores decisiones y lograr una productividad que permita ser rentables a estos precios”, dijo. Agregó que “hay un foco fuerte” en la “adaptación de la genética” a estos suelos y que ya tienen materiales con tecnología Enlist y Conkesta adaptados a las condiciones del este.
Recordó que en 2017, en un momento “complicado” para la soja y el arroz, “cuando se achicaban presupuestos”, la empresa inauguró una sucursal en José Pedro Varela, “pensando en las fortalezas de la zona, poniendo foco en el cultivo de soja asociado al arroz y la ganadería”.
El proyecto de encalado de suelos iniciado por la Asociación Agropecuaria de Dolores (AAD) hace tres años pretende recabar informaciones sobre el tema que permitan encarar los problemas vinculados a este asunto, actualmente cuenta con 13 empresas auspiciantes y la dirección técnica de la consultora Unicampo.
Hasta el momento se obtuvo información “muy importante” y con respuesta en productividad en “todas las chacras” y todos los cultivos, dijo el integrante de la AAD, Juan Manuel Erro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que el proyecto además está teniendo registrando un aumento en la disponibilidad de ciertos nutrientes, lo que tiene un impacto positivo en los costos y también en el medio ambiente.
En términos de productividad, la respuesta del encalado de suelos se ubica “en un 30%” y en algunos casos puede llegar hasta “un 70%”, dependiendo de la problemática de cada caso y por eso “es importante calibrar la dosis” de acuerdo al tipo de suelos y los niveles de pH, sostuvo.
Comentó que “hay un fuerte impacto a la dosis” y “no es lo mismo una dosis de dos toneladas de que una de seis toneladas de cal”, dependiendo del sitio y del problema en el suelo.
Otros resultados están vinculados a los niveles de pH o acidez en el suelo que condicionan la disponibilidad de ciertos nutrientes, principalmente de “fósforo y potasio que se incrementan” luego del encalado, lo que “trae aparejado un ahorro de los costos” productivos y un “impacto positivo” en lo ambiental, destacó.
Erro indicó que el proyecto comprende el uso de calcita pero puede haber otras fuentes que también generen impacto en el encalado de los suelos, el objetivo del proyecto fue poner el tema sobre la mesa.
El monto de la inversión en encalado puede variar entre los US$ 300 y US$ 600 por hectárea, lo cual es una inversión “importante” por lo que resulta relevante tener claro el impacto productivo y hasta cuándo puede durar ese encalado, dijo.
Agregó que por los montos que se demandan y los aportes que genera se está planteando el sector político la posibilidad de estimular dicha práctica dentro de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap), como tiene el riego.
El mercado de ganado gordo registra las mismas características de las últimas semanas en la que la “intensa faena” para la cuota 481 “le bajó presión a la demanda”, que “ya no es tan pujante” pero “se mantiene la firmeza”, señaló el operador ganadero Gustavo Basso, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Dijo que hay una “mejor expectativa” por el rebrote en los campos específicamente en los verdeos lo que puede “anticipar” una “corrección” en la disponibilidad de los ganados “preparados”, en unas dos o tres semanas.
Los precios continúan en el caso de los novillos de punta entre US$ 3,95 y US$ 4 por kilo, lo que está limitado a pocos vacunos, en las vacas “pesadas” y “bien terminadas” están en US$ 3,70 y US$ 3,75, y las vaquillonas con un “abasto estabilizado” con valores que US$ 3,85 y US$ 3,90, comentó.
Basso sostuvo que en la reposición se mantienen las mismas características, con una “demanda bastante intensa”, con una “fluidez increíble de vacas de invernada”, y “algo más pesado” en cuanto a ganado de cría, con una exportación que también está operando y de alguna forma apuntala los valores de razas definidas.
La 14 jornada de selección Angus mostró los “pilares fuertes” de la Sociedad de Criadores de Angus de Uruguay, como el “programa de evaluación genética” y el de “certificación fenotípica”, con animales de diferentes características e inspectores, dijo el directivo de la gremial, Juan Pérez Frontini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Comentó que la evolución de esta raza en la ganadería uruguaya “en cantidad es imponente”, dado que “un 55%” de los “animales nacidos son Angus definidos”, de acuerdo a datos preliminares del Sistema Nacional de Información Ganadera.
Esta raza “tracciona desde la demanda”, ya que “la industria frigorífica y el consumidor final piden ganado Angus”, y en ese marco la gremial provee de herramientas a los productores para en sus sistemas de producción “maximizar rentabilidad y sustentabilidad”, señaló.
Se refirió a las herramientas objetivas para el sistema de producción que toque, sea el que cría en el basalto o en Risso, lo mismo que para el que engorda ganado en distintas condiciones. “La industria pide carcasas pesadas”, porque “quiere minimizar los costos por kilo producido” y marmoleo en las carnes, afirmó.
Los cultivos de invierno enfrentan constantes desafíos para mantener su rendimiento y calidad en escenarios comerciales y climáticos cambiantes. El análisis en profundidad de las enfermedades foliares que afectan este desempeño resulta crucial. Con ese marco, la ingeniera agrónoma (MSc. PhD.) Silvia Pereyra, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) dijo a VERDE que para la zafra actual la principal preocupación en cebada sigue siendo la mancha en red, que puede causar pérdidas del 30% al 40% en el rendimiento. “Esta vez el monitoreo podría ser necesario incluso antes del macollaje”, advirtió.
La investigadora, que se desempeña en la estación experimental La Estanzuela, recordó que la mancha en red “ha sido la enfermedad predominante” en el cultivo de cebada, requiriendo hasta cuatro o cinco aplicaciones de fungicidas en algunos casos particulares, en cultivares susceptibles. “El promedio de aplicaciones en trigo o cebada para años normales es de 1,5 a 1,8. El año pasado hubo hasta cinco aplicaciones en algunas chacras de cebada. La situación fue alarmante”, recordó.
Además, comentó que las condiciones climáticas actuales, caracterizadas por alta humedad debido a las precipitaciones y el rocío, favorecen la proliferación de patógenos en los rastrojos de las chacras. Este año la presencia de inóculo en los sistemas de producción “es casi segura”, sostuvo. “Lo que se siembre de cebada no debería ser sobre rastrojo de cebada de hasta dos años para atrás”, recomendó, y también comentó que el hongo puede venir en la semilla.
“El año pasado no había manchas en los lotes, pero este año casi todos tienen presencia del hongo causal de mancha en red en la semilla”, sostuvo. La especialista remarcó que la situación “está ligada a las condiciones predisponentes en los primeros estadios del cultivo”.
Por otro lado, explicó que en trigo, la roya amarilla o estriada es la enfermedad más preocupante. “Es esencial realizar un seguimiento temprano y constante, y ajustar las estrategias de manejo según las condiciones específicas de cada chacra”, indicó Pereyra.
A propósito, comentó que “un hallazgo preocupante del año pasado fue la detección de piricularia en trigo”, en el norte de Uruguay. Instó a los productores a estar atentos a las condiciones que predisponen tanto al fusarium como a la piricularia, y en el sur evitar el uso de semillas provenientes del norte del país, para prevenir la propagación de esta enfermedad.
Para el trigo “la fusariosis de la espiga también representa una amenaza significativa en primavera, especialmente si se presentan lluvias reiteradas”, describió. “Esperamos que los pronósticos de menos lluvias hacia la primavera se cumplan, pero siempre hay que estar atentos”, advirtió.
En tanto, la ingeniera agrónoma (Mag. Dra.) Cintia Palladino, del Centro Universitario (Cenur) Litoral Norte, de la Universidad de la República, explicó a VERDE que la ramularia “puede ser un gran problema en cebada, no solo por la pérdida de grano en sí, sino también por la pérdida en el calibre”, lo que se conoce como primera más segunda. Esas pérdidas pueden alcanzar hasta el 90% del rendimiento.
RAMULARIOSIS
Por otra parte, está el desafío de generar herramientas para la ramulariosis. Palladino destacó su reciente presentación en la jornada de Cultivos de Invierno de Fucrea, donde compartió resultados de su tesis doctoral, vinculada con el ajuste de la herramienta de detección y cuantificación del inóculo de ramularia en semillas y plántulas. Esta propuesta permite identificar y medir la carga de inóculo, proporcionando información crucial para los productores sobre la viabilidad de las semillas.
“Es una enfermedad que persiste en el rastrojo y se transmite por semillas, aunque la contribución del rastrojo infectado en las epidemias aún no está completamente dilucidada”, mencionó. La investigadora informó que se ajustó una técnica “que fue desarrollada en otro país, lo que nos permite evaluar la carga de inóculo en semillas y tomar decisiones informadas antes de la siembra”.
El manejo de la ramularia presenta varios desafíos. El principal problema es que ese patógeno tiene una fase asintomática, y cuando los síntomas típicos de la enfermedad son visibles “ya es tarde para una intervención efectiva”, explicó. Pero la herramienta desarrollada permite detectar la presencia del patógeno en etapas tempranas, facilitando intervenciones oportunas con fungicidas”, agregó la ingeniera agrónoma.
MANEJO Y MONITOREO
La dinámica varietal en cebada es lenta, debido a la importancia de mantener la calidad maltera. Pereyra destacó que en los últimos 10 años casi la mitad del área de cebada sembrada en Uruguay corresponde a variedades nacionales mejoradas por el INIA, con más de tres décadas de trabajo en resistencia a mancha foliar. “Estas variedades muestran mejores rendimientos y resistencia a enfermedades”, destacó.
Sin embargo, la otra mitad del área corresponde a variedades europeas, que aunque tienen buena calidad maltera son menos resistentes a las enfermedades foliares. No obstante, las malterías han descartado variedades europeas de bajo desempeño sanitario.
El manejo adecuado de estas enfermedades “es crucial”, dijo Pereyra, quien enfatizó sobre la necesidad de un monitoreo desde etapas tempranas del cultivo, constante y detallado, especialmente en condiciones de alta predisposición a enfermedades, como las del año pasado. Y comentó que “muchas veces puede detectarse ramulariosis asintomática en el estado fenológico de dos o cuatro macollos”.
De todos modos, ambas investigadoras remarcaron que es crucial estar atento a reportes regionales de esta enfermedad, que se difunde rápidamente a nivel local. Y advirtieron que focos puntuales en una chacra, aunque la incidencia sea baja, pueden tener un gran impacto.
Además, Palladino destacó la importancia de aplicar fungicidas al primer signo de síntomas, considerando las condiciones climáticas previas y pronosticadas. “En ramularia recomendamos realizar una aplicación al primer signo de detección, ya que la enfermedad se manifiesta cuando el cultivo está estresado, ya sea por condiciones nutricionales, exceso de agua, entre otros”.
Por su parte, Pereyra indicó que las decisiones de aplicar fungicidas “deben basarse en la curva de epidemia de la enfermedad, no solo en el estado fenológico de la planta”. En cultivares susceptibles, “es necesario aplicar fungicidas al observar síntomas en el 25% de las hojas”, sostuvo; mientras que en cultivares con mejor comportamiento “la aplicación puede hacerse cuando se vean síntomas en un tercio o la mitad de las hojas”.
LA EFICIENCIA DE LOS FUNGICIDAS
Consultada sobre el uso de fungicidas, Pereyra fue enfática al responder que “no solo no tiene sentido aplicar fungicidas cinco veces, como ocurrió en algunos casos durante el año pasado, sino que también presiona a los patógenos, haciendo que los hongos se adapten y se vuelvan más resistentes”.
Enfatizó que el uso responsable de fungicidas “es esencial”, al tiempo que subrayó la importancia de alternar productos para evitar la resistencia, una estrategia similar a la utilizada para controlar malezas. A propósito, la investigadora manifestó preocupación por los aumentos en la resistencia. “Hemos observado una pérdida de sensibilidad a las estrobilurinas en campo, por lo que recomendamos el uso de mezclas de triazoles y carboxamidas”, dijo.
“Desdede los puntos de vista agronómico, ambiental y de la inocuidad, hacer cinco aplicaciones no tiene sentido», remarcó.
Palladino sostuvo que la resistencia a fungicidas es un problema global. “A nivel mundial se ha documentado resistencia a los tres grupos químicos de fungicidas utilizados para el control de ramulariosis”, dijo. Agregó que en Uruguay “hemos visto una pérdida de sensibilidad a las estrobilurinas”, y “aunque no contamos con un estudio local, hay informes regionales”, dijo.
PREVENCIÓN Y NUEVAS HERRAMIENTAS
La herramienta desarrollada por Palladino y su equipo –donde Pereyra fue tutora– permite detectar ramularia en plántulas. “Esto es crucial, porque la enfermedad puede estar presente en una fase asintomática, lo que dificulta su detección visual”, explicó. En tal sentido, valoró que esta herramienta “nos ayuda a identificar la enfermedad antes de que los síntomas sean visibles, permitiendo una intervención temprana y efectiva”.
Destacó que la herramienta posee “un gran potencial para mejorar la gestión de enfermedades en cultivos”, sin embargo su implementación depende de la adopción por parte de laboratorios privados o instituciones paraestatales como el Instituto Nacional de Semillas (Inase). “La información está disponible, pero necesita ser adoptada por la industria para su aplicación práctica”, comentó la investigadora.
RESIDUOS DE FUNGICIDAS
La tesis doctoral evaluó, además, los residuos de fungicidas, y las compañías participantes de este trabajo académico mostraron interés en los resultados presentados por Palladino. “Consideraron muy valiosa la información sobre la carga de inóculo en las semillas y la detección de residuos de fungicidas en los granos”, señaló. Aunque respecto a la detección temprana en plántula hubo cierto escepticismo sobre la implementación inmediata, reconocieron la importancia de estos hallazgos para mejorar la gestión de enfermedades y asegurar la calidad de los productos agrícolas.
Palladino indicó, no obstante, que la información sobre residuos de fungicidas fue particularmente valorada por las empresas, ya que afecta directamente la calidad del producto final y su aceptación en función de los límites máximos de residuos (LMR) permitidos para la exportación. “Esto es de especial interés para ellas, ya que aplicar fungicidas cerca del final de la zafra podría dejar residuos en el grano, complicando el cumplimiento de algunos estándares”, dijo.
PERSPECTIVAS
El futuro apunta a aplicaciones que no solo sean efectivas sino también inocuas para el consumidor. Palladino evaluó diferentes momentos de aplicación de fungicidas, validados en la región, para corroborar la efectividad y conocer si al aplicarse generan residuos en el grano. “Las aplicaciones recomendadas, en los momentos que se deben hacer, no generan residuos en el grano bajo los estándares europeos. Este es un dato de suma importancia, que se desprende de su investigación y da garantías a los productores”, dijo.
Sostuvo que la gestión adecuada de las enfermedades en cebada y trigo “es fundamental para asegurar la productividad y calidad de los cultivos en Uruguay”. “Con un monitoreo constante, aplicaciones de fungicidas oportunas y el uso de variedades resistentes, es posible minimizar las pérdidas y maximizar los rendimientos”, señaló.
Agregó que la clave está en la vigilancia proactiva y en el manejo integral, adaptándose a las condiciones climáticas y utilizando las herramientas disponibles para enfrentar los desafíos de cada zafra.
Para facilitar el manejo de enfermedades recomendó utilizar las herramientas disponibles, como las cartillas de INIA y la aplicación Cultidoctor, que ayudan a identificar enfermedades y ofrecen recomendaciones de manejo, incluyendo la eficiencia de los fungicidas y el comportamiento de los cultivares frente a cada enfermedad. “Permiten tomar decisiones informadas y ajustar estrategias de manejo”, dijo.
China aprobó por primera vez un trigo generado con edición génica, mientras Beijing avanza cautelosamente con los cultivos genéticamente modificados a nivel comercial para la producción de alimentos.
La aprobación del trigo aporta resistencia a enfermedades y se considera un hito, ya que es la materia prima clave para el pan, fideos y pastas. En China la producción de trigo para el consumo alimentario es clave. Además, el país es el mayor productor y consumidor de trigo del mundo.
“Es un gran paso, podemos ver la luz para que China abra las aprobaciones para otros cultivos alimentarios”, dijo un ejecutivo de la industria semillerista a Reuters.
A diferencia de la modificación genética, que introduce genes ajenos a la planta, la edición génica altera genes existentes para cambiar o mejorar su rendimiento y otros atributos.
El año pasado China aumentó la aprobación de semillas de maíz y soja genéticamente modificadas, que aportan más rendimiento y resistencia a insectos y herbicidas para garantizar su seguridad alimentaria, pero la adopción sigue siendo lenta.
China importa principalmente cultivos transgénicos como maíz y soja para alimentación animal, al tiempo que cultiva variedades no transgénicas para consumo humano. Muchos consumidores chinos siguen preocupados por la seguridad de los cultivos alimentarios transgénicos.
También se espera que este año Beijing apruebe nuevas reglas para el etiquetado de cultivos genéticamente modificados utilizados en productos alimenticios, informaron los medios estatales en marzo.
El Ministerio de Agricultura también aprobó a principios de mayo una nueva variedad de maíz genéticamente modificado con características de resistencia a herbicidas e insectos, así como una variedad de maíz generado a partir de edición génica.
Los certificados de seguridad han sido aprobados por cinco años, a partir del 5 de mayo, según un documento publicado por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China.
El programa Bayer Forward Farming comenzó a desarrollarse en Uruguay, en el establecimiento del productor Gabriel Carballal. Dicho programa busca promover las prácticas hacia una agricultura regenerativa, facilitar la colaboración entre productores, el intercambio de conocimientos, experiencias y soluciones que se adapten mejor a las necesidades puntuales de cada zona. Bayer Forward Farming Members está conformado por una red de productores independientes, comprometidos con la agricultura regenerativa, quienes colaborarán con el equipo de Bayer en la adopción, amplificación y promoción de prácticas agrícolas sustentables, testeo de innovaciones y manejo de soluciones integradas.
Además, se buscará facilitar el intercambio de conocimientos técnicos con otros productores, autoridades locales y la comunidad, quienes podrán visitar los campos en distintos momentos del año, con el objetivo de compartir experiencias y conocimientos, y encontrar soluciones para las necesidades puntuales de sus zonas de influencia.
El ingeniero agrónomo Matías Flynn, de Bayer Argentina, dijo a VERDE que el programa nació hace unos años en Alemania, pensando en la sustentabilidad como elemento clave de cara al futuro, enfatizando en la necesidad de “cuidar el ambiente para el mañana”, para que “haya sucesión” de “todo lo que hoy estamos disfrutando de la naturaleza”.
A través del trabajo de los agricultores miembros se busca intercambiar con la comunidad, autoridades locales y otros productores. En Argentina Bayer Forward Farming comenzó hace seis años, junto a Agrícola Testa, con el objetivo de obtener “muestras tangibles de sustentabilidad”, mediante “la intensificación productiva, con más rendimiento, menor utilización de insumos, menores emisiones e impacto ambiental”.
A medida que avanza “se van midiendo los planes a ejecutar”, un elemento que se considera “determinante”. El ingeniero agrónomo indicó que el programa ofrece apoyo a los productores miembros, incentivos y capacitación técnica. Es requisito que las soluciones impartidas junto a los productores “se adapten a sus necesidades”.
Bayer Forward Farming “no se limita a la creación” de soluciones, sino que incorpora la parte comunicacional en su estructura. “La promoción de estas prácticas y la difusión de la identidad agropecuaria en la comunidad son de interés para la compañía”, remarcó.
Flynn indicó que se pretende “generar una plataforma que permita acercar a las comunidades de las ciudades al campo”, con el fin de que se comience “a entender cómo hacemos agricultura”, se conozca “la tecnología que se está usando” para la producción de alimentos.
Destacó la importancia de la comunicación entre los agricultores para el crecimiento del sector agropecuario. Mencionó que tanto Agrícola Testa como Bayer han aprendido mucho en los últimos cinco años y consideró, a su vez, que las interacciones entre los productores son esenciales, porque a partir de allí van surgiendo modelos hacia donde ir con la producción agropecuaria y las buenas prácticas agrícolas.
También mencionó la relevancia de la “trazabilidad de alimentos” y cómo las “plataformas digitales” facilitarán este proceso, teniendo en cuenta las exigencias de los mercados. En esta región se apunta a ver “cómo” se hace la agricultura. La propuesta no consiste en hablar de productos específicos, sino de la forma en que se producen más alimentos con menos insumos. Flynn afirmó que “se sabe por ciencia que la agricultura moderna no tiene ni daño ni a la salud humana ni al ambiente”, pero “tenemos que hacer las cosas bien”.
Agregó que Uruguay “tiene experiencia en la intensificación agrícola, la utilización de cultivos de servicio o cobertura”, a diferencia de los sistemas de los países vecinos donde predominan más los barbechos. En Argentina, con Agrícola Testa, se apuntó a la intensificación para “tener durante más tiempo en el año la captación de radiación solar, humedad y energía para transformarla en biomasa”, explicó.
No obstante, señaló que estos cultivos deben tener un manejo adecuado “a las predicciones de humedad” en el suelo, conclusión obtenida luego de los “años de sequía”. Como resultado, “se logra mayor acumulación de carbono en suelo, mayores rendimientos y estabilidad”, destacó. A la vez, con Agrícola Testa se comenzó a controlar la emisión con el uso de determinado tipo de fertilizantes para poder generar mayor productividad con menos huella de carbono”, dijo.
Consultado por VERDE sobre la posibilidad de que se exija la huella de carbono en el corto o mediano plazo, el representante de Bayer opinó que “todavía no es tan cercano”. Sin embargo, Flynn destacó que de cara al futuro será muy importante que los productores agropecuarios expliquen con qué productos realizaron su producción y la huella de carbono asociada a esos productos. “Hoy muchos vamos solamente al precio de un producto, sin considerar la huella de carbono que tiene”; será “clave la huella de todo el proceso de producción”, sostuvo.
Según Flynn, la huella de carbono “pronto estará consolidada sobre la mesa y provocará un cambio importante”. Y volvió a destacar la importancia de la trazabilidad y las herramientas digitales en la agricultura moderna. “La trazabilidad nos dará la oportunidad de abrir los lugares que nos da miedo mostrar”, así como “mostrar el historial de todas las acciones en un lote”, explicó.
Los productores del Bayer Forward Farming tendrán la oportunidad de acceder a nuevos programas de la compañía para probarlos y luego extenderlos en los campos productivos, como por ejemplo el programa PRO Carbono. También contarán con herramientas digitales innovadoras, que les permitirán monitorear y optimizar sus operaciones de manera más eficiente y con trazabilidad.
Cada productor miembro contará con el apoyo de un responsable de la compañía asignado para trabajar en planes personalizados, quienes darán soporte en la medición del impacto de las prácticas de agricultura regenerativa implementadas, garantizando una colaboración efectiva y resultados tangibles. Además, será recompensado por su gestión mediante incentivos agronómicos y recibirá capacitación técnica.
EN URUGUAY
Para conocer a los protagonistas, VERDE conversó con el primer productor en participar del programa. En el departamento de Flores, Gabriel Carballal indicó que además de las buenas prácticas, contar con una buena plataforma de comunicación y difusión “ayuda muchísimo”.
Carballal explicó que si bien “Uruguay es un país chiquito, rodeado de tres gigantes” existe “un mundo más allá”, con “clientes más grandes”, en lugares “como el sudeste asiático o Europa”, donde se generan demandas a las que se requiere adaptación.
El productor reflexionó sobre la sustentabilidad, diciendo que el objetivo “no es solamente pensar en lo ambiental” sino “pensar también en la sociedad”. A su vez, el productor incluye la dimensión económica y financiera, que “es parte igual de fundamental”, porque está asociado a la permanencia en el negocio.
Consultado por VERDE sobre su visión de la sustentabilidad a nivel nacional, Carballal opinó que Uruguay cuenta con “ventajas comparativas”, como la siembra directa, que “es la bandera número uno que tenemos”, que ha permitido que se tengan tres décadas “con prácticas de no laboreo” en el suelo.
Otras ventajas incluyen “las rotaciones”, “los planes de uso y manejo” de suelos y “la trazabilidad”. Según el productor, todas ellas fueron “resistidas por nosotros mismos” al principio, pero hoy constituyen “una base sumamente virtuosa”. Consideró que “lo que se hace en nuestro país es, dentro de las infinitas definiciones que existen, una versión de agricultura regenerativa” que hay “que saber vender”, expresó.
Sobre las razones para aceptar formar parte del programa, dijo que “la idea es conocer las cosas que se hacen en otros lados” y “tratar de validarlas acá adentro (del país)”.
LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN
El líder comercial de Bayer Cropscience en Uruguay, ingeniero agrónomo Marcos Carrera, dijo a VERDE que el Bayer Forward Farming se focaliza “en el lugar del productor” y en la comunicación de lo que realiza el sector, algo que “no tiene expectativa comercial” sino de “sostener el negocio en el largo plazo”.
El programa se enmarca en un plan a nivel global, que incluye además de Uruguay predios en Europa, África, Estados Unidos, Brasil y Argentina. El ejecutivo indicó que la actividad agrícola tiene que ser sostenible desde tres puntos de vista: económico, ambiental y social. Esos tres aspectos “requieren comunicar a la ciudadanía”, dado que “en la ciudad la gente no sabe cómo se hace esto”, comentó.
Carrera desarrolló las vicisitudes que transita el agricultor uruguayo, a veces poco conocidas por la ciudadanía. “La realidad de la producción es dura, aunque también hay momentos gratificantes, por eso es crucial transmitir las dificultades de esta actividad económica a cielo abierto”, insistió.
En lo que refiere al programa, dijo que se trata “de contar las lindas y las feas, pero sobre todo compartir” experiencias. En las etapas sucesivas se ha presentado el marco teórico y el concepto general de sustentabilidad. Se prevé continuar en otras instancias hablando de “carbono y conservación del suelo” y después “del recurso agua”, detalló.