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Diego Durand: “Con las reglas pautadas, Ancap está rindiendo sobre la base de la eficiencia”

15 de enero de 2023

Ancap terminará el año con resultados “equilibrados”, producto de la “reorientación estratégica que busca cuidar, optimizar y hacer rendir los activos de la empresa para la mejora de los negocios”, dijo a VERDE el vicepresidente del ente petrolero estatal, Diego Durand. Explicó que en esa línea se encuentra la evolución “muy positiva en los márgenes de refinación”, porque se ha operado “a capacidad plena”, todo el crudo que llega “lo hemos refinado”; y además, “todo se ha colocado en el mercado interno”, donde la demanda “ha subido por el movimiento de las diferentes actividades”, dijo Durand en esta entrevista.

Agregó que al contar con reglas establecidas por el sistema político para la regulación del mercado de combustibles, “hemos hecho rendir a la compañía e incluso hemos estado por debajo de la referencia del precio de paridad de importación (PPI)”. Y acotó que esa regla “ha dotado de transparencia a la ciudadanía”.

El jerarca destacó que en “la compañía manda el directorio y la alta dirección. Escuchamos al sindicato y sus planteos sobre las relaciones laborales”, pero “no hay cogobierno”. Y recalcó que “esas son las reglas”, porque “así lo marca la Constitución”. 

A la vez, sostuvo que Alur “está en equilibrio”, pese a toda la exigencia que “le hemos volcado” al eliminar la mezcla con biodiesel en el gasoil, y por eso tuvo que “reajustar” su esquema y apunta a “diversificar negocios”. Y también señaló que se buscará una asociación para el negocio del portland.    

¿Cómo está Ancap?

Ancap está en situación de equilibrio. Obtuvo ganancias en la presentación de resultados a setiembre por US$ 143 millones. Al cerrar diciembre y comparar el precio de los combustibles con la referencia del PPI, se observa una resignación anual por parte de Ancap, que se ubica en US$ 251 millones. Esto significa que hay una contribución al bolsillo de la gente y al sector productivo y agroexportador. Ha sido una decisión del Poder Ejecutivo. Algunos le dicen la “espalda” de Ancap; en cambio, yo le digo la contribución de Ancap, que surge por la reorientación hacia la eficiencia de la empresa. A modo de ejemplo, el precio del gasoil al público en enero de 2023 costará lo mismo que en abril de 2022. Junto a un equipo profesional, hemos mejorado en distintos negocios y se ha buscado que sean óptimos. Hemos tenido márgenes históricos de refinación. En un escenario tan dinámico, el valor que ha tenido la refinería es importante, porque algunas de las refinerías en el mundo cerraron por la pandemia. Luego vino la guerra, eso generó una mayor demanda, fundamentalmente de diésel, y a la vez se disparó respecto a la relación que ha mantenido con el petróleo Brent. Hoy conseguir gasoil en el mundo no es sencillo, y a la vez es caro. Nosotros no tenemos problemas de suministro ni de abastecimiento de gasoil, y no lo vamos a tener. Han venido interesados a comprar gasoil, pero no hemos exportado para garantizar la demanda local. La eficiencia se volcó a la ciudadanía y se han hecho las inversiones justas para lograr mantener una empresa en equilibrio. Este año cancelamos pasivos por US$ 32 millones. En el mercado monopólico, hasta setiembre las ganancias han sido de US$ 6 millones. Y en el mercado no monopólico las ganancias fueron de US$ 74 millones. Hay que destacar a Ducsa, con una utilidad de US$ 23 millones. Esto marca que el grupo trabaja en equilibrio y ordenadamente. 

¿Cómo vienen jugando los márgenes de refinación en estos números?

Hay una evolución muy positiva en los márgenes de refinación. Por un lado se sustenta en que hemos tenido una refinación a tope. Todo el crudo que llega lo hemos refinado y lo hemos podido colocar en el mercado interno, donde la demanda ha venido subiendo por el movimiento de las diferentes actividades. Hasta noviembre las ventas de gasoil subieron 7%, las de nafta súper 2% y las de premium se incrementaron 19% frente al mismo período del año pasado. El margen de refinería es la diferencia entre el precio de mercado internacional puesto en Uruguay menos el costo del crudo utilizado y el costo real de refinar en La Teja. Hasta setiembre el margen de refinación llegó a un nivel histórico de US$ 298 millones. Hay refinerías que han cerrado y nos han llegado requerimientos para exportar, pero no lo hemos hecho, salvo algunos negocios puntuales de gasolina. La refinería ha trabajado a plena capacidad, vamos camino a seis años sin ninguna parada, lo cual también es histórico. El año que viene habrá una parada que seguramente implique la importación de combustible.

¿Esa parada cuándo va a ser? ¿Y cuánto combustible se tendrá que importar?

Proyectamos una parada de cuatro meses para setiembre de 2023, y se importarán 800.000 metros cúbicos de combustibles. La paralización, que se hace tradicionalmente, es para limpieza y mantenimiento. Será a una parada histórica, porque generalmente son más frecuentes. Esta es una empresa que trasciende los  gobiernos de turno, es de los uruguayos y tenemos que maximizar los resultados, lo que hemos logrado con los márgenes de refinación. El año pasado tuvimos ventas extraordinarias a UTE. Este año caerán 34% pero llegarán a US$ 15 millones. En el reordenamiento fijado por el Poder Ejecutivo también se eliminó la mezcla con el biodiesel. Se dijo que teníamos que cerrar Alur, pero esa empresa también se ordenó y seguimos produciendo biodiesel. 

¿Ha variado la cantidad de petróleo que Ancap importa por año?

No. Hemos refinado más. Tenemos inventarios de crudo donde se compra un 1 millón de barriles cada 30 días. La empresa viene trabajando al máximo. El crudo se recibía y muchas veces no se refinaba todo, porque se iba analizando el margen de refinación, las ventas, la producción de refinería. En este último tiempo el equipo de refinería, la gerencia general y todo Ancap han trabajado incansablemente para maximizar las operaciones. Los US$ 143 millones de rentabilidad que se lograron hasta setiembre están en la caja de Ancap, eso es lo que permite adquirir un embarque y algo más de petróleo. Por eso decimos que la empresa está en equilibrio.

¿Qué balance hace de la implementación del PPI? ¿Sirvió esta herramienta?

Si tengo que definirme, yo ante todo soy libertario. Pero hay una realidad: el mundo es muy cambiante, y la globalización manda. Me refiero a lo que nos pasó con la refinería. Ante eventos extraordinarios como la pandemia o la guerra entre Rusia y Ucrania, es difícil pasar raya y decir: esto es mejor que aquello. Lo que sí puedo decir es que el sentido de responsabilidad de quienes dirigimos y tomamos decisiones ha sido cuidar y optimizar los activos de la empresa y hacerlos rendir. Estamos ajustados a la regla que el sistema político acordó sobre la regulación del mercado de los combustibles. Hemos hecho rendir a la compañía e incluso hemos estado por debajo de la referencia PPI. Esa regla dotó de transparencia a la ciudadanía, que hoy sabe el precio del crudo, a qué precio sale de Ancap, cuánto corresponde a impuestos y demás. A ese nivel de transparencia lo veo como algo muy positivo. Hay algún proyecto a nivel legislativo que va por otro camino, habrá que esperar lo que el sistema político parlamentario acuerde o no. Dentro de estas reglas, el objetivo ha sido ir a lo óptimo en eficiencia.

¿Qué Ancap encontraron?

Ancap pasó por un período duro. Luego vino un momento donde se buscó ordenarla. Cuando llegamos quedaban muchas cosas pendientes. Yo vengo de la actividad privada. La empresa pública es rígida, es dura. El TOCAF (Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera) hace que muchas veces si tenés una empresa que te presta servicios y no está siendo óptima, no la podés sacar. Tiene muchas diferencias con la actividad privada. No obstante, hemos implementado la mejor forma de ajustar el funcionamiento y así, en un sin fin de cosas. Hemos ido corrigiendo, pero encontramos que Ancap tiene muy buenos profesionales de alta dirección, con los cuales hemos trabajado en equipo y se vienen logrando buenos resultados. 

¿Cómo está Alur?

Alur prácticamente está en equilibrio, pese a toda la exigencia que le hemos volcado al eliminar la mezcla con biodiesel al gasoil. Eso significaba un costo para Ancap, y al eliminarse también se refleja en los precios al público. Alur sigue en el agro y tuvo una reorientación comercial. Ancap, sobre la cosecha, aprobó el plan Canola para la originación de unas 80.000 toneladas, de las cuales al molerlas generan 40.000 toneladas de pellet, 35.000 toneladas de aceite crudo o 35.000 toneladas de biodiesel. Dependiendo de los negocios que se vayan concretando, estos valores pueden incrementarse. Alur cuenta con la certificación internacional de sustentabilidad 2BSvs para la canola que se adquiere e ISCC (Certificación Internacional de Sostenibilidad y Carbono, por su sigla en inglés), para el acopio y producción de aceite y biodiesel. Nos focalizamos en la exportación. Entre diciembre y febrero embarcaremos unas 12.000 toneladas de aceite a varios destinos, entre ellos está Europa. En marzo se exportaron 4.000 toneladas de biodiesel a Canadá y ahora van a salir otras 4.000 toneladas de biodiesel. Con la caña de azúcar este año se generó un adicional de US$ 5 millones para los cortadores. En las tres zafras de esta administración llevamos US$ 10 millones. Eso habla de productividad y mejora de los rendimientos. La última zafra logró resultados históricos de rinde y producción. Hemos dignificado el trabajo en Bella Unión, hemos priorizado el orden, no tenemos deudores como los había cuando llegamos. Teníamos costos excesivos en campos que arrendaba Alur y en algunos casos hemos encaminado acuerdos con productores, como el grupo San Antonio, que comenzó a producir y viene bárbaro. El proceso industrial tuvo casi 200 días de ocupación de la planta, aproximadamente un mes y medio más que en zafras anteriores. Se le vendieron más de 15.000 MWH de energía a UTE, ubicándose dentro de los mejores años.

¿Cómo viene la producción de bioetanol?

La producción es muy buena. En Paysandú viene con un crecimiento de 5% y se prevé cerrar con 60.000 metros cúbicos (m3). La planta tiene una capacidad de producción de 70.000 m3 (70 millones de litros) para ese volumen, y la demanda de granos sería de 200.000 toneladas. En Bella Unión se han producido 30.728 m3, lo que marca un crecimiento de 14% frente al año precedente. La mezcla con las naftas llegó a 9,5%, hubo una caída de 0,3% respecto a 2021. Este año en Bella Unión se invirtieron más de U$S 80 millones, de los cuales U$S 42 millones fueron destinados a la compra de materia prima. También se ha mejorado la logística, porque los camiones de Ancap iban con nafta a Paysandú y volvían vacíos. Y ahora vuelven con etanol. También hay una reorientación comercial hacia competencias nuevas. Estamos generando un llamado para proyectos de captura de CO2 biogénico en la planta de etanol en Paysandú, que permita la generación de metanol, combustibles sintéticos y SAF (combustible sostenible) para aviación. Hay interesados en invertir, Ancap acompaña con los activos estratégicos pero quien invierte es el privado. El objetivo es diversificar los negocios. 

¿Qué pasa con el cemento?

Con Cementos del Plata estamos en un proceso de asociación que apunta a rescatar la industria del portland. La administración anterior postergó una decisión sobre el portland y eso demanda inversiones, lo que significa reinvertir. Porque no podemos olvidar que en las plantas de Paysandú y Minas se invirtieron en torno de US$ 350 millones, que ya no se van a recuperar, porque esas inversiones no fueron bien ejecutadas. Tenemos muy buenos yacimientos, pero hoy no podemos pedirle a la ciudadanía dinero para el portland. Es preferible volcarlo al precio, como se está haciendo. Necesitamos una empresa que se ubique en el proceso competitivo, que se asocie con Ancap. No nos retiramos del negocio, sería mucho más fácil, pero no nos queremos retirar.

¿Cómo será el esquema de negocios?

Hablamos de una asociación, que nace con una ley de 1996. Hoy está Loma Negra, que es socio en el cemento. Esa asociación se mantuvo en el tiempo. Si bien se presentaron recursos por parte del sindicato, la Suprema Corte de Justicia dijo que esa ley es constitucional. Hoy queremos un socio para trabajar con nosotros y que instale el horno en la boca de la cantera, y no a 30 kilómetros, como se hizo en administraciones anteriores. Eso muestra que faltaba un plan de negocios o había incapacidad de gestión. 

¿Qué tipo de asociación se plantean?

Es lo que estamos definiendo. Empezamos el diálogo competitivo, que será con todos los interesados. Hay empresas del mundo cementero, que están ya operando con filiales locales, y hay otras que son extranjeras, que no tienen representantes en Uruguay. Incluso la propia Loma Negra, porque la asociación vigente le generó derecho a competir. Queremos dejarlo resuelto en los primeros meses de 2023.

¿Cuánto pierde el cemento?

Vamos a cerrar el ejercicio con una pérdida de US$ 15 millones. Si hay un proceso competitivo, el que viene quiere saber cuánto pierdo o cuál es la realidad. Y acá, con total franqueza lo decimos, y esos números están auditados. En el período anterior se veía venir un competidor y no se tomó ninguna decisión por parte de la administración frenteamplista. Y ese competidor está operando desde hace casi dos años. 

¿Qué pasa con la demanda para el encalado de suelos?

En Cementos del Plata y en Portland de ANCAP no podemos dejar de hacer cosas. Tenemos que seguir desarrollando, manteniendo y cuidando nuestros activos. En ese sentido, empezamos en 2020 una nueva unidad de negocio con el encalado de suelos, que apunta a la utilización de nuestra cal, nuestra caliza, para generar una producción agrícola sustentable. Con el encalado se levantan los niveles de pH del suelo y se vuelve más eficiente el resto de los nutrientes, logrando más rendimientos y menos pérdidas al ambiente. Participamos del proyecto Encalado con la Agropecuaria de Dolores, y los resultados del primer año fueron muy alentadores. Pero en paralelo se ha venido incrementado la demanda de cal agrícola, y para el año que viene estará operativo un molino más en Treinta y Tres. Vemos que hay demanda creciente y se ha comercializado en Soriano, Treinta y Tres, Durazno y otros departamentos. Es importante generar productos para diversificar los destinos. Hasta 2024 tenemos un contrato de venta de cal a la central brasileña de Candiota. Este mineral ayuda a mitigar las emisiones de esa central. Pero a los excedentes hay que agregarle más negocios, por eso se desarrollará un plan piloto, que apunta a la generación de productos para utilizar en las obras de caminería. Son unidades comerciales incipientes, pero eso también estimula a los inversores. Aunque está claro que el fuerte en el mundo del cemento es el portland, es importante la optimización del clinker (principal componente del portland) y el control de los costos operativos de las plantas. Para eso necesitamos un socio, que nos permita llegar a la mesopotamia argentina con la planta de Paysandú, y al sur de Brasil con las plantas de Treinta y Tres y Minas. Esta es la salida que hemos encontrado. Teníamos varios escenarios, que iban desde el cierre a la venta total, pero elegimos mantenernos en el mercado, mantener la P de Ancap, rescatar el negocio y encontrarle la mejor salida. Es un gran desafío, pero no podíamos quedarnos sin hacer nada. 

¿Con el sindicato cómo es la relación?

Venimos dialogando, somos abiertos, escuchamos, pero acá no tenemos un comité de dirección conjunta con el sindicato. En la compañía manda el directorio, dirige la alta dirección de la compañía. No hay cogobierno. Así son las reglas, así es la Constitución. Nosotros escuchamos los planteos sobre relaciones laborales. Punto. Ahora, cuando se manejan cuestiones ideológicas que son ajenas o que tienen otro camino, no entramos. A la empresa y a los funcionarios hay que cuidarlos, para eso tenemos que lograr el mayor rendimiento de la empresa. 

¿Es ideológica la situación que se genera con el sindicato?

Los sindicatos tienen derecho a manifestarse y a hacer huelga. Tienen su derecho a criticar, tienen su derecho a la reivindicación. Ahora, cuando se manejan posturas caprichosas e intransigentes, es difícil entender. Queremos lo mejor para la empresa. Si estamos diciendo que vamos a mantener la fuente de empleo, que vamos a reorganizar la administración de la compañía y los trabajadores seguirán estando, si queremos generar beneficios y oportunidades, acompañame; vamos por el camino del crecimiento conjunto. Pero muchas veces escuchamos posiciones políticas, que nada tienen que ver con Ancap, y eso es lo que no está bueno para que el país pueda crecer.

Tarjeta Personal

Diego Durand es vicepresidente de Ancap desde julio del año 2020. Es doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República (Udelar). Cuenta con un posgrado en Dirección de Empresas en la Escuela de Negocios del IEEM, de la Universidad de Montevideo. Es docente de la Facultad de Derecho de la Udelar, abogado del Partido Nacional y fue diputado en el período 2015-2020.

Nota de Revista Verde N°105 – Sección Al Grano

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