El mercado ganadero está “muy firme” y eso se refleja en los precios, “donde el novillo gordo bien terminado está naturalizando los US$ 3,80 por kilo carcasa y quizás algún centavo más también” . Mientras que la vaca está cerca de los US$ 3,60 por kilo carcasa. Así lo dijo el director de Zambrano & Cía, Alejandro Zambrano, el jueves 6 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
La suba en los valores se han venido registrando desde las últimas dos semanas, “luego de tener durante varias semanas al novillo tarifado en US$ 3,50 por kilo carcasa”.
Destacó la “avidez” de la demanda para todos la categorías que están disponible de carga, lo que favorece la fluidez de colocación. “Con estás circunstancias también la reposición se viene afirmando pero no con la magnitud que lo hizo el ganado gordo, que subió US$ 0,30 en 15 días, tanto el novillo como la vaca”, dijo.
Para el caso de los ganados de corral, Alejandro Zambrano señaló que hubo algunas propuestas de la industria para animales con 200 días de encierro donde los valores ofertados se ubican entre US$ 4,10 y US$ 4,20 por kilo de novillo. “En este momento se están negociando muchos acuerdos para cuota 481 y otras alternativas”.
El empresario se mostró optimista respecto a los negocios ganaderos en las diferentes opciones, aunque advirtió el alza de los costos de los granos, lo que incide en la operativa de los corrales.
Con algunas señales de reactivación de ciertas actividades en Estados Unidos, el mercado de la carne parece recobrar dinamismo. “Hay un marco más optimista”, por el avance de la vacunación y por las medidas del gobierno en la aplicación de “subsidios a las familias”, destacó el CEO de la empresa Marfrig en Uruguay, Marcelo Secco, el martes 4 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que es una economía que está mostrando una dinámica que en otras partes no lo registran. “Ojalá tuviéramos una cuota de mayor volumen” con rebaja arancelaria para EEUU, planteó. Uruguay cuenta con una cuota en ese mercado de unas 20.000 toneladas anuales, por fuera de dicho cupo se debe pagar un arancel de 26,4%.
“En Europa no veo lo mismo”, que ahora sucede en el mercado estadounidense, opinó Secco. Pero aclaró que eso no quiere decir que los exportadores cárnicos de Uruguay no vayan a cumplir con el envío de los volúmenes correspondientes a las cuotas europeas.
Respecto a China, el ejecutivo consideró que la demanda continuará con el factor de la peste porcina africana que está jugando. “No veo un escenario 2019, por suerte”, ya que no es lo más adecuado cuando se registran “picos” de precios, dijo.
Uno de los elementos que está sobre la mesa es el etiquetado de algunos productos para exportar a China. Al ser consultado sobre ese punto, Secco dijo que hoy está produciendo “con normalidad para China, aunque hay asuntos por resolver y es un capítulo que falta laudar entre las autoridades sanitarias chinas y uruguayas”, comentó.
De cara al segundo al semestre del año, avizoró un mercado con negocios “firmes” con una demanda sostenida por carne vacuna y “valores similares a los que hoy se están observando”.
Este año en Australia se prevé que la faena de vacunos se reduzca un 11% para ubicarse en 6,4 millones de cabezas, será la más baja en 36 años. “Las importantes lluvias en el norte de ese país impulsan la reconstrucción del rodeo”, señalan las proyecciones del Meat & Livestock Australia (MLA).
Dicho informe, publicado por Beef Central, señala que Australia durante los años con precipitaciones dentro del promedio ha tenido históricamente una faena que se sitúa entre 7 y 7,9 millones de cabezas Pero las previsiones del MLA predicen que la faena no superará los 7 millones de vacunos hasta 2023, cuando llegue a 7,2 millones de cabezas.
A pesar de que los precios récord que tiene el ganado, “no se espera que los valores incentiven a los productores a enviar más ganado a los frigoríficos, la necesidad de reconstruir el rodeo es la premisa fundamental”, resalta el MLA.
Para este año las estimaciones marcan que el rodeo vacuno australiano aumente 5% y trepe a 25,9 millones de cabezas este año. De concretarse el stock vacuno estaría e niveles similares al que había en 2019, cuando comenzó la reducción generalizada por la sequía.
Como resultado de la contracción de la oferta de ganado, los volúmenes de exportación de la carne vacuna australiana caerán un 12% y estarán en torno de 1,35 millones de toneladas (peso canal).
En ese contexto, la exportación en pie caerá un 26% para llegar a 750,000 cabezas. Sin embargo, para 2023 el MLA prevé que las exportaciones tengan un rebote de 27% para trepar a 950,000 cabezas.
El productor Gonzalo Torres Negreira, de la zona de Young, destacó la suba de precios y las buenas perspectivas de cierre de ejercicio, tras una buena zafra de invierno
Al negocio “lo estamos viendo con otra expectativa”, dijo a VERDE Gonzalo Torres Negreira, productor agrícola-ganadero de la zona de Young (Río Negro). Recordó que “cuando arrancamos a sembrar o a preparar la siembra (de soja), en octubre, no vislumbrábamos un futuro así. El mejor escenario de precios era de US$ 350 o US$ 370 por tonelada para la soja, y hoy los precios son muy interesantes”.
Consultado sobre su estrategia de venta de la producción de esta zafra, el agricultor respondió que “por la experiencia de otros años, la idea era no vender nada. Después, entre una cosa y otra fuimos vendiendo, en la medida que el precio fue subiendo. No escapo a la realidad de muchos de haber vendido a US$ 340. También tengo soja vendida a US$ 380, a más de US$ 400 y a US$ 500 por tonelada. Tengo vendidos unos 1.200 kilos por hectárea”.
Sobre la evolución de esta zafra, comentó que hubo varios momentos claves. “En la siembra parecía que no llegaríamos ni a sembrar, después hubo algunas lluvias en diciembre que nos permitieron sembrar, la soja nació muy bien, vino un enero duro, pero como el cultivo estaba chico llegamos bien a las lluvias de fines de enero. Ahí parecía que teníamos la carrera casi ganada, pero en febrero se complicó. Después, en nuestra zona cayeron algunas lluvias”, relató.
En cuanto al promedio histórico de producción de soja en sus chacras, dijo que, “sin considerar el año 2018, que fue un año seco, cosechamos en promedio unos 2.600 o 2.700 kilos por hectárea, entre primera (30%) y segunda (70%)”. Y planteó que, “este año esperamos estar cerca de ese promedio, pero sería una burbuja, en la zona de Young. Porque hay zonas donde no llovió en los momentos donde se precisaba el agua. Las lluvias fueron muy irregulares incluso en predios cercanos”.
La empresa
Torres Negreira explicó que su empresa es agrícola-ganadera, y aunque “siempre quisimos ser más ganaderos que agricultores, pero en esta zona crecer en ganadería no es sencillo. Para crecer en superficie hay que tener un perfil más agrícola”, admitió.
Comentó que en la actualidad siembra unas 2.000 hectáreas físicas de agricultura. “Son 1.600 en soja, y unas 500 entre maíz de primera y de segunda. Después, en el área ganadera, son unas 720 hectáreas más, donde hago principalmente recría. El 40% del área es familiar, y el otro 60% es arrendado”, explicó.
En relación al rubro ganadería, dijo que compra principalmente ganados preñados, con el fin de recriar los terneros hasta que lleguen a 300 kilos, y las vacas se invernan cuando se destetan los terneros, para luego embarcarlas a frigorífico. Los terneros son vendidos a los corrales de engorde de la zona.
Recordó que “el año pasado no fue un buen negocio, porque los corrales estaban sin precio y no podían tomar una posición. No fue un buen año para hacer recría, comparado, por ejemplo, con el anterior. El 2019 creo que fue el mejor año de la década para el negocio de recría”.
Sobre la estrategia del negocio cuando los precios bajaron, dijo que “trataba de recomprar barato si vendía barato. Vendía y reponía. En la medida que mantenés las cabezas, cuando viene el repunte de precios volvés a recuperarte”.
Rotaciones agrícolas
En cuanto al sistema de rotaciones agrícolas, Torres Negreira explicó que “la mayoría de la soja es de segunda, vienen después de un cultivo de invierno. En estos años la soja tenía un número muy acotado, el precio era de US$ 290 o US$ 300 (por tonelada), la alternativa era hacer otro cultivo antes, que permitiera disminuir el costo de la renta, entre otros y sumar al sistema. Pero siempre fui de sembrar mucho cultivo de invierno, al menos 60%, desde que empecé en agricultura hace 16 años”.
Planteó que “la agricultura de por sí es riesgosa, y jugarse todo a un solo cultivo, sea a soja o maíz, y no hacer un cultivo de invierno, es algo muy arriesgado. Es importante plantear una diversificación, para tener los huevos en distintas canastas”.
Agregó que en el resto del área de invierno (40%), donde no se hacen cultivos, se hacen puentes verdes, fertilizados, refertilizados y pastoreados. “Son coberturas pensadas para el pastoreo, y tratando de que eso también deje un residual de fertilización”, comentó.
Planteo productivo
En cuanto al paquete tecnológico, dijo que “tratamos de ir ajustándolo todo lo posible, porque el recurso tierra es escaso, hay que ganar kilos por hectárea, porque los kilos son los que te mantienen en el negocio. Hoy vemos una mejora en los rindes. Fertilizamos lo más posible, con la mayor cantidad de nutrientes, no solo con fósforo y potasio, sino también con azufre, zinc y micronutrientes”.
Señaló que ese paquete considera, además, que son chacras que tienen una historia agrícola larga. Y que “tenemos que sacar más kilos en campos cada vez más usados”.
Puso el ejemplo del maíz de secano. “El año pasado sacamos en torno de 9.500 kilos (secos), y parte de eso se debió al planteo de fertilización que todos los años fuimos ajustando, agregando buenos niveles de nitrógeno y azufre, entre otras medidas. Todos los años le damos una vueltita a la perilla, y cuando las lluvias acompañan todo ese potencial se expresa”, aseguró.
Agregó que “en soja pasa lo mismo. Hace 10 años estaba en 2.100 o 2.200 kilos, pero cuando incorporé el potasio y el azufre tuve un salto importante. Después está la variabilidad por el clima, por más que uno haga un manejo fantástico de fertilización, si las lluvias no acompañan tendremos malos rendimientos”.
Recordó que en el año 2018, que fue seco, cosechó 1.600 kilos por hectárea. “Al año siguiente se registraron muy buenas lluvias y logramos 3.100 kilos de promedio, con 40% del área de primera y 60% de segunda”, señaló.
El productor dijo que también trata de ajustar la calidad de siembra. Comentó que la siembra de maíz es toda neumática, porque “no hay algo más preciso que eso, ya que la fertilización a veces se hace desfasada; y la soja se siembra en parte de forma neumática y algo a chorrillo, pero me parece que en ese cultivo no hay una gran variación. De igual forma, sería bueno lograr hacer todo neumático”.
Torres Negreira comentó que hace 12 años que siembra maíz, y que hace unos siete años que no hace sorgo. “Entiendo que la investigación en el mundo se dedica más al maíz que al sorgo. Se nota que el maíz ha progresado mucho, demuestra una rusticidad muy importante frente al estrés, y captura mucho potencial cuando el clima viene mejor y acompaña”, destacó.
Las virtudes del negocio de la cebada
“Los cultivos de invierno que hago son cebada y trigo, pero en los últimos cuatro años tenemos más preferencia por la cebada”, dijo a VERDE el productor Gonzalo Torres Negreira, de la zona de Young.
Explicó que, si bien los potenciales productivos de ambos cultivos son similares, la cebada vale un poco más y, además, la referencia de entrega es Young, mientras que la del trigo es Nueva Palmira. “De Young estamos a 10 o 20 kilómetros, y de Nueva Palmira a 180 o 200 kilómetros. Eso significa U$S 35 o U$S 40 por tonelada, es mucho dinero; en un año complicado podría llegar a ser el margen”, enfatizó.
Comentó que este invierno sembrará algo de trigo, pero comentó que “en la mayoría de los años, para hacer un negocio decente, hay que embolsarlo y aguantarlo. Pero eso tiene un costo financiero”.
Sin embargo, la cebada tiene la virtud de la fijación de precio. “La otra es que después de la fecha que entregaste hay un cronograma de pagos que se cumple estrictamente, y que le da certezas al negocio”, destacó.
“En general vengo muy conforme con la productividad de la cebada. El año pasado, las que se sembraron antes del 15 de junio, hicieron el llenado de grano temprano, antes de que se instale la sequía. Esas promediaron entre 5.000 kilos y 5.500 kilos por hectárea. Y la que se sembró en julio, porque hubo 15 o 20 días en los que no se pudo trabajar (por lluvias), agarraron la sequía, y esas dieron 3.000 kilos por hectárea”, recordó.
Comentó que, en su caso, la media productiva en cebada está entre 4.000 y 4.500 kilos por hectárea. Admitió que, en líneas generales, el cultivo de invierno es bastante costoso. “Lo hacemos con buena fertilización basal y le estamos agregando 300 kilos de urea. Si sacas 4.500 por hectárea y el precio se ubica alrededor de los US$ 200 por tonelada, queda un margen. Por eso se apunta a planteos que otorguen rinde y calidad”, acotó el productor.
También señaló que la producción invernal dependiendo del año y las condiciones climáticas, puede encontrarse con algún problema de calidad, como fusarium, por ejemplo, y “la cuenta se puede hacer un poco más justa”. Aunque, indicó que “el fusarium ataca más al trigo, que a la cebada. Pero si la calidad de la cebada viene bien, es un negocio muy interesante”.
También recordó que, en cebada, “hace unos años apareció con fuerza la ramularia, una enfermedad que generó inconvenientes, pero luego con el avance de los fungicidas el problema tiene solución. Esas herramientas tienen que estar presupuestadas”.
Torres Negreira destacó que otra ventaja de la cebada es que libera la chacra 15 o 20 días antes, para la siembra de soja.
“El tándem cebada-soja o cebada-maíz es de las cosas más atractivas para hacer un cultivo de invierno. Porque va financiando parte de la renta, del costo de la tierra, y si el cultivo de verano deja un rendimiento razonable, entre los dos se puede sacar un rendimiento interesante”, afirmó.
En la zona de Young, y puntualmente en su caso, porque en zonas cercanas llovió menos, el productor consideró que “si el cultivo de soja se acerca a los rendimientos promedios que ha tenido la empresa en los últimos años, y se suma a la cebada que rindió 4.500 kilos por hectárea, el tándem cebada-soja dejaría un resultado muy interesante”. Y destacó que, de concretarse, “sería la mejor ecuación de los últimos siete años”.
El arranque de la cosecha de soja es incipiente, “por eso no tiene sentido marcar un porcentaje de avance, el aspecto positivo son los precios”, que se ubican alrededor de los US$ 500 por tonelada, señaló el coordinador comercial de Cofco en Uruguay, Manuel Virasoro, el jueves 15 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
El comportamiento de los valores de la soja motivó que “aproximadamente un 40% del volumen de esta zafra ya tenga precio fijado por el productor”. Dicha situación “es bien diferente a lo que venía pasando en las últimas cuatro campañas, donde la mayoría de la soja llegaba a cosecha sin precio”.
Indicó que hay muchos productores con temor de la pandemia del covid-19 porque eso puede complicar la cosecha, con lo cual, “muchos están pensando en tratar de avanzar rápido con la cosecha y en la medida que eso suceda, venderá el resto de la producción para cerrar la zafra y terminar el ejercicio”.
China no está comprando soja en Argentina y Uruguay, si en Estados Unidos y en Brasil, hay un tema vinculado al incremento del costo de los fletes marítimos que está impactando en la decisión de compra. “La demanda china aparecerá a partir de mayo, aun le falta soja para culminar su programa de compra antes que ingrese la cosecha estadounidense”, advirtió.
Virasoro señaló que la producción de soja en está zafra tendrá unas 200 mil toneladas menos respecto a la zafra pasada cuando se produjeron 2,4 millones de toneladas. “El corazón sojero, el que levanta los rindes, es el que más sufrió la seca”.
Desde 2015 hubo un “salto importante” en la exportación de semillas, prácticamente se duplicó para llegar a unas 11.200 toneladas de semillas forrajeras exportadas, principalmente a Europa y a Brasil, entre otros mercados, dijo el gerente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anaprose), Rodolfo Fonseca, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy
Según Anaprose, avena y raigrás son las principales semillas exportadas en volumen, mientras que en monto figuran raigrás, avena negra, avena y festuca. La exportación de especies forrajeras se ubica en torno, de US$ 13 millones anuales, calculó Fonseca.
Estimó que cerca del 50% de la producción de semillas de avena negra y raigrás, tiene como destino al mercado internacional.
Sobre el monitoreo del mercado de semillas, que empezó a realizar la institución el año pasado de cara a la zafra de cultivos de verano, de invierno y forrajeras, señaló que “el objetivo pasa por acercar información para los productores y a la actividad semillerista”.
Fonseca indicó que se realiza en dos momentos, “uno previo y otro con la dinámica comercial avanzada en cada zafra”. “No hemos notado diferencias en los precios” entre el último reporte de marzo y el actual, afirmó.
Agregó que si hay cambios frente los precios de la zafra pasada, porque la cosecha de gramíneas “fue despareja” y la de leguminosas “no ha sido buena”. El mayor aumento se registra en lotus con un 30% y el resto de las leguminosa, en torno a 10%. Mientras que en gramíneas, “la avena aumentó un 23% y el raigrás un 12%”. También hay casos, donde se detectó un ajuste a la baja de los precios, cómo “en festucas y dactylis”.
Fonseca dijo que no hubo inconvenientes con la disponibilidad de avena y raigrás. En leguminosas “no está clara la disponibilidad para cada especie”.
El gobierno de Nueva Zelanda resolvió prohibir la exportación de ganado en pie desde 2023, debido a cuestiones de bienestar animal.
En Uruguay, que es un activo jugador de ese mercado, cómo se analiza esa determinación. “En principio se puede pensar que pueda favorecer a Uruguay, aunque no estoy tan seguro de que eso sea así”, dijo el director del escritorio Di Santi, Federico di Santi, el miércoles 14 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Comentó que la mayoría de los vacunos que exporta Nueva Zelanda se destinan a China, que a su vez es el principal comprador de lácteos neozelandeses. Señaló que ese aspecto “puede llevar a eventuales medidas de represalia del gobierno chino, ante esa decisión neozelandesa”, advirtió.
Más allá de esa situación, Di Santi planteó que si la resolución de Nueva Zelanda se confirma, seguramente China habilite a otros países a ser proveedores de vacunos, como pueden ser los del Mercosur.
Escuche la entrevista completa a Federico Di Santi