Arroz, soja y ganadería bajo riego con pivot con números alentadores

By Cristina Fumero,

En cereal rindió 9.900 kg/ha, incluyendo importantes premios por calidad; además la oleaginosa promedió 4.700 kg/ha; y las pasturas produjeron 250 kg de carne/ha

La segunda zafra del sistema arroz-soja- ganadería con riego por pivot en Uruguay tuvo resultados muy alentadores, confirmó a VERDE el ingeniero agrónomo Gonzalo Zorrilla, investigador a cargo de esta experiencia que llevan adelante varias instituciones y empresas con la financiación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).   

El proyecto de validación se lleva adelante en el establecimiento El Arroyito, de Ramiro y Martín Gigena, en la zona de Vergara, Treinta y Tres. Es liderado por la empresa GND-BR, representante de los equipos de riego Krebs en Uruguay, en alianza con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la empresa de maquinarias y equipos Aramis SRL y el apoyo técnico de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuaria (EMBRAPA). 

Zorrilla recordó que la zona donde se desarrolla esta experiencia es de lomadas, cercana a la zona arrocera clásica de la empresa de Ramiro y Martín Gigena. Allí no se sembraba arroz justamente por esa topografía del suelo. “Con un pivot de 20 hectáreas se hicieron alternadamente soja y arroz en cada mitad del círculo, permitiendo obtener coeficientes técnicos de una rotación arroz-pasturas invernales-soja o soja-pasturas invernales-arroz”, señaló. 

Sobre los resultados de la experiencia, destacó que “si miramos la línea de tiempo de  dos años del proyecto, obtuvimos en promedio 9.000 kilos de arroz por hectárea, 250 kilos de carne, 4.000 kilos de soja y, a pesar de que el proyecto culmina ahora, debiéramos incluir el segundo invierno con otros 250 kilos de carne. Es muchísima producción y utilizando precios moderados, no con los máximos de este momento, son U$S 2.450 de ingreso bruto por hectárea por año. Eso reafirma lo que muchos dicen, que el riego le pone un segundo piso al campo”. 

El investigador sostuvo que, con estos valores y volúmenes de producción, y sabiendo más o menos los costos del año pasado, “uno estima que la recuperación de la inversión está bastante asegurada, porque la productividad es muy alta. Da mucha flexibilidad en caso de que los rendimientos o los precios no sean tan buenos”.

Zorrilla anunció que se realizarán informes técnicos y publicaciones de divulgación, que saldrán en los reportes anuales de arroz de INIA, además de alguna otra publicación para que quede bien documentado.

Pero advirtió que “estos sistemas no son para cualquiera y requieren de un productor propietario de la tierra o con estabilidad de largo plazo, tener la fuente de agua y la capacidad de invertir. Es interesante analizar en estos casos los excelentes incentivos fiscales que hay en este momento a través de la COMAP”. 

Agregó que la mejora en la eficiencia del uso del agua es otro valor importante. “Una cuenta sencilla da que, con el volumen necesario para una hectárea de arroz inundado, se podría plantar una hectárea de arroz y otra de soja bajo riego por aspersión. Además, la disponibilidad del riego en cualquier momento, permite utilizarlo para la pastura invernal, asegurando una producción ganadera de alta rentabilidad. Ya hablamos de 250 kilos de carne, en un verdeo que solo tuvo el costo de la semilla, una urea y poco más”, detalló.

Rendimientos

Un componente clave de este proyecto es la productividad, y este año “se cumplió con creces. El año pasado habíamos obtenido muy buenos rendimientos en arroz y apenas aceptables en soja (para un sistema de riego). Fueron 9.300 kilos de la variedad INIA Merín en arroz y 7.500 en la variedad INIA Olimar; y habíamos llegado a 3.050 kilos en soja”. 

El ingeniero agrónomo destacó que en esta zafra los rendimientos “mejoraron sustancialmente. Usamos solo la variedad INIA Merín, porque en la zafra 2019/20 se confirmó la información que nos brindaba EMBRAPA: que necesitábamos un ciclo largo para aprovechar a pleno este sistema de riego. El rendimiento final de arroz seco y limpio fue de 9.200 kg/ha, que en función de los premios por calidad aumentó un 7,4%, llegando a los 9.900 kilos por hectárea de arroz sano, seco y limpio”. 

Y en la soja dijo que “tuvimos el salto cualitativo más grande, porque el año pasado habíamos tenido problemas, y ahora se obtuvieron 4.700 kilos de soja por hectárea”.

Sobre los problemas de la zafra anterior, Zorrilla recordó que fueron climáticos y de manejo, y no estuvieron asociados al sistema.

“Con el arroz este año tuvimos más confianza en el manejo, que resulta muy sencillo, con siembra directa, sin laboreo ni taipas, y sembrado sobre el rastrojo de la soja del año anterior. Tal vez el componente más novedoso de esta zafra es que se pudo aplicar a pleno la tecnología disponible de fertirriego y quemirriego, que tiene el pivot del proyecto. Casi toda la fertilización nitrogenada y alguna aplicación de bioinsumos se hizo a través del agua del riego y, por lo tanto, no hubo costos más allá de los productos”, detalló.

El investigador resaltó que “lo más importante es la contundencia del resultado físico, que confirma que se pueden obtener muy buenos rendimientos con este sistema. Pienso que los costos van a estar muy acotados y pueden ser incluso menores que el año pasado. La calidad de grano fue excepcional, al igual que en la zafra 2019/20. A priori, uno podría pensar que este riego sin inundación podría ser riesgoso para mantener la calidad del arroz, pero eso no ocurrió, y fue lo opuesto”.

Comentó que las muestras de los granos se llevarán al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), para el análisis de presencia de arsénico, ya que una de las hipótesis del proyecto es que con este sistema de riego no debería haber presencia de este elemento en el grano. “El resultado del año pasado fue prácticamente cero, y ahora debería ser igual”, dijo. 

También recordó que el año pasado, a fines de diciembre, la soja tuvo problemas de enfermedades del tallo. “Quizás estábamos excedidos en el riego, estábamos aprendiendo, y además tuvimos problemas de control de chinches. Sacamos 3.070 kilos, y la cuenta nos daba U$S 900 de costo. Con los precios de la soja del año pasado, casi estábamos empatando”, comentó. 

En el inicio del proyecto la meta era obtener al menos 3.500 o 4.000 kilos por hectárea, y en esta zafra eso se logró con creces. “A pesar de los problemas de manejo iniciales, tuvimos fitotoxicidad por un problema de herbicida en el tanque de la fumigadora, el cultivo se recuperó y tuvimos un rendimiento que superó mis expectativas”, destacó. 

Manejo del arroz 

El manejo fue similar al del año pasado, con un eficiente control de malezas y sin uso de fungicidas “Todavía no tengo los costos, pero estimo que fueron iguales o menores a los del año pasado, porque se hicieron cinco aplicaciones de urea y, salvo la del macollaje, que se hizo por tierra, las demás fueron a través del fertirriego”, indicó.

Zorrilla aseguró que el manejo en sí no tuvo inconvenientes, y destacó que “el riego se mantuvo hasta tres días antes de la cosecha. Suponemos que esa fue la razón por la que dio unos indicadores de calidad de grano excepcionales. Tuvo 7,4% de premio. De arroz seco y limpio salieron unos 9.200 kilos, pero de arroz a pagar al productor fue 9.900 kilos. Ese es otro componente muy valioso”.

Entre los aspectos claves, detalló el tratamiento de las semillas para la siembra, con fungicida e insecticida y, además, con el protector Protex, de Tafirel, que protege a la plántula de aplicaciones altas del herbicida clomazone. 

“Un manejo clave para la eficiencia del control de las malezas en este sistema, es una aplicación en preemergencia, lo más cerca de la salida del coleóptilo a la superficie (punto de aguja) con altas dosis de clomazone y glifosato. Esto brinda un control inmediato de malezas pequeñas y una protección prolongada por la residualidad del clomazone. Luego se completa el control con una aplicación de herbicidas posemergentes económicos, que evitan mayores inconvenientes de malezas”, señaló.

El ingeniero agrónomo también se refirió al uso de los inoculantes de Lage, Graminosoil y EndoRice, con capacidad de fijación de nitrógeno (N) atmosférico. “El primero, a base de Azospirillum, se aplicó como tratamiento de semillas; y el segundo, a base de Herbaspirillum, fue aplicado al macollaje mediante el fertirriego”, detalló.

A propósito, agregó que “tratamos de ponerle todos los respaldos posibles a la planta, y el conjunto respondió muy bien”, aunque admitió que solo con esta prueba “no somos capaces de decir cuánto aportó cada uno”. 

En relación a la fertilización basal, Zorrilla dijo que “las dosis son bastante mayores a las que se utilizan en arroz inundado. Utilizamos las recomendaciones de EMBRAPA, que nos orientaron al respecto, ya que no tenemos recomendaciones nacionales para este sistema de cultivo. Al no tener saturación del suelo, está claro que el cultivo no tiene la disponibilidad de una cantidad de nutrientes que sí la tiene el arroz inundado”. 

La fertilización basal se completó con 16 unidades de nitrógeno, 78 unidades de fósforo y 120 unidades de potasio. “Es una fertilización basal bien potente. En nitrógeno prácticamente no hay diferencias respecto al arroz inundado. Pero hoy el sector arrocero en general está usando bastante menos fósforo, no más de 40 unidades; y el potasio depende de la chacra, pero en general no se usa un volumen tan grande, como en este caso”, explicó. 

Manejo de la soja

Sobre el manejo en soja, dijo que “fue bastante clásico. Lo que sí hicimos, a consecuencia del problema que tuvimos de fitotoxicidad con un herbicida para arroz, fue un tratamiento de salvataje, y aplicamos un fertilizante foliar (Naturamin, de Agrofuturo). Y, a recomendación de Lage, aplicamos una dosis nueva de inoculante de soja, todo a través del fertirriego. Los resultados fueron excelentes, pero fue algo que se hizo solo por oportunidad ante este problema imprevisto”.

Se hizo una fertilización inicial muy fuerte, de 115 unidades de fósforo y 138 de potasio, en función del análisis de suelo y recomendación de EMBRAPA. “Los herbicidas fueron los de siempre, y el paquete de fungicidas, fertilizantes foliares e insecticidas hacia el final del ciclo en función del manejo clásico”, describió.

El agua

Zorrilla comentó que otro componente fundamental de este proyecto de validación es el uso del agua de riego. Saber qué volúmenes se necesitan, cuánto cuesta y cuál es la eficiencia de uso. “Los trabajos de varios años en Brasil hablan de 600 a 700 milímetros de riego para el arroz. El año pasado, con la variedad INIA Merín, llegamos a utilizar más de 900 milímetros, pero fue un año extremadamente seco, hubo que regar prácticamente todo el verano, casi todos los días. Este año bajó bastante, fueron 830 milímetros, en un año muy seco hasta mediados de enero y muy lluvioso de ahí en adelante. Pero siguen siendo niveles superiores a los de Brasil, aunque tampoco es algo que ajustamos mucho. Lo único que hicimos fue regar cuando no llovía. Quizás es un aspecto de manejo a optimizar. La soja se regó con casi 200 milímetros, lo cual está dentro de los parámetros esperables”, informó. 

El investigador comentó que “están pendientes los cálculos de costos y de eficiencia del uso del agua para cada cultivo, lo cual brindará información valiosa para la presupuestación de productores que puedan interesarse por desarrollos de este tipo. Más adelante, en el año, dispondremos del análisis completo de la zafra 2020-21 y del análisis conjunto de las dos zafras e informes finales del proyecto”. 

“Me adelanto a indicar que cumplió con creces la intención de validar un sistema intensivo de este tipo. En buena medida se debe al trabajo interinstitucional, en conjunto con los productores que llevaron adelante los cultivos”, concluyó.

Nota de Revista Verde N°93

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Ducós: La relación de precios hoy favorece al invernador y a la industria

By Ruben Silvera,

Hace unas tres semanas la relación entre el precio promedio de exportación de carne vacuna y el novillo gordo mostraba un valor de US$ 4.200 la tonelada para el primero y de US$ 4 el kilo para el segundo. Actualmente el ingreso medio de exportación pasó a casi US$ 4.500 y el precio del ganado quedó prácticamente igual, por lo cual esa relación está dirigiéndose más hacia el lado de la industria frigorífica. Así lo analizó el director de Agrofocus, Gonzalo Ducós, el lunes 14 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que el planteo que se hace en la consultora es el de acelerar las ventas del ganado que esté pronto para faena y apurar las compras de las categorías de reposición porque la relación flaco-gordo “está del lado del invernador”.

En noviembre de 2019 el valor del novillo era de US$ 4 el kilo y el del ternero era de US$ 2,55, lo que daba una relación de 1,33. Hoy esa misma cuenta resulta en 1,06, comentó. La relación ganado de reposición con novillo gordo en la serie de los últimos diez años muestra un promedio de 1,25.

Ducós consideró que el comportamiento del productor es de cautela, “para no cometer ninguna locura”, en base a la experiencia vivida en 2019 “cuando hubo una disparada de los precios de reposición, donde se compró el ternero a US$ 2,55 y luego se vendió el novillo a US$ 3,20, eso motivo un descalce importante”.

Además, al tener todo el invierno por delante impacta en la relación flaco-gordo. “El dato de crecimiento de pasturas y verdeos que publica Inia La Estanzuela ha sido el menor de los últimos 10 años, todo el mundo está con poco pasto y eso pesa en las decisiones”, según el asesor.

Otro factor que incide es la producción agrícola, “en las empresas que asesoramos estamos viendo un crecimiento en el área de soja mayor al previsto”. Otra decisión que “ya se tomó” es la de aumentar el área de cultivos de invierno y “eso le saca espacio a los puentes verdes, en esos casos había receptividad de ganado, hoy no la tienen y esa demanda de ganado no está”. Los granos “son un fuego” por lo tanto “la suplementación no permite tener posibilidades importantes porque las relaciones de intercambio no serían del todo favorables”, concluyó.

Escuche la entrevista completa a Gonzalo Ducós

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Jornada virtual sobre oportunidades y respuesta del sector agrícola será este miércoles 16

By Ruben Silvera,

Con el objetivo de analizar las oportunidades para capitalizar el escenario de precios de los granos, este miércoles 16 a las 18:30 horas se realizará el lanzamiento del ciclo agrícola 2021-22 por revistaverde.com.uy.

En esa actividad, que es organizada por Punto de Equilibrio y revistaverde.com.uy, expondrá el analista de la firma AZ Group, Nicolás Udaquiola, sobre el mercado de granos y también el de insumos que viene con importantes movimientos desde fines del año pasado, tanto en fertilizantes como el de agroquímicos. Además, analizará los márgenes proyectados para el ejercicio 2020-21.

En dicho evento habrá un panel para profundizar en la capacidad de respuesta de las empresas, luego de los cambios registrados en la agricultura uruguaya. En el mismo participarán el asesor agrícola, Santiago Arana, el productor Alexis Baranov, el gerente de Agropecuaria del Litoral, Federico Frick, y el director de Agromotora Flores, Nicolás Martínez.

La coyuntura de valores más atractivos para la producción de granos entusiasma al empresario agrícola, que enfrenta una serie de desafíos para poder mejorar el margen de rentabilidad de su negocio. Esos y otros aspectos serán planteados en la jornada virtual mencionada, que comenzará a las 18:30 hs y será transmitida por revistaverde.com.uy.

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La soja dejó resultados dispares, desde pérdidas de US$ 500 a márgenes de US$ 350 por hectárea

By Ruben Silvera,

“La excelente zafra de verano, que no existió. La zafra de verano dejó una falsa imagen de exitosa por los elevados precios de los granos, pero la realidad de muchos agricultores estuvo muy lejos”. Con esos comentarios publicados en su cuenta de Twitter, la consultora Cuatro Hojas divulgó algunos datos de la cosecha estival para demostrar que los resultados de ese negocio no son los que mucha gente cree.

“Veníamos de tres a cuatro años el precio de la soja al productor estuvo entre US$ 290 y US$ 330 la tonelada, luego subió a US$ 350 lo que cubría casi la mitad de los costos, entonces ahí se vendieron 500 kilos de soja, en noviembre sigue subiendo y llega a US$ 420 también era un muy buen precio y se vendió un poco más a US$ 480”. Así lo comentó el director de la firma Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Se refirió específicamente a los productores que trabajan con la empresa, que brinda asesoramiento agrícola ganadero en varios departamentos del país. Con ese comportamiento comercial, “tenemos una venta de 1.200 kilos de soja a US$ 420 por tonelada de promedio, lo que era algo alcanzable”, dijo.

Recordó que en el período crítico del cultivo se cortó el agua, lo que le pegó a la producción sojera. Y por eso hay productores que cosecharon 500 kilos, 800 kilos, 1.000 kilos y 1.200 kilos, así como algunos casos puntuales que levantaron 2.800 y 3.000 kilos por hectárea, indicó.

Y estimó que casi el 50% de los productores no vendió la soja a un precio de US$ 500 la tonelada. Señaló que otro problema que se le presenta al productor es que vendió anticipadamente 1.200 kilos, pero cosechó 1.000 entonces ahora tiene que salir a comprar soja a US$ 500 para cubrir esa diferencia.

Las zonas más perjudicadas por la seca y donde se dieron los peores rendimientos se ubican en los departamentos de Soriano y Colonia, donde justamente se ubican los campos con mayores índices de productividad y que generalmente tienden a aumentar el promedio nacional.
En esos lugares el arrendamiento de campos tiene un costo de “entre 700 y 1.000 kilos” de soja por hectárea, precisó.

Sobre el margen real de productores Uribe comentó que varía entre casos que dan negativo en US$ 500 por há y otros que sacaron hasta 3.000 kilos que obtuvieron US$ 350. “Un muy mal año agrícola y con costos en lo comercial que eran impensables” para esos productores, advirtió.

En Twitter la empresa publicó a modo de conclusión que “con un rinde promedio de soja menor a 2.000 Kg/ha habrá muchos con números rojos y otros apenas que igualen los costos”. “Pero no hay tiempo para lamerse las heridas, ahora el foco está en los cultivos de invierno y redoblando la apuesta al Uruguay productivo”, agregó con optimismo.

Escuche a Emiliano Uribe

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El plan económico de EEUU, dólar “flojo” y la “estabilidad” uruguaya

By Cristina Fumero,

El presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu, analizó al detalle el panorama económico en el mundo, la región y en Uruguay, considerando varios factores

Redacción: Mauro Florentín
Producción: Ruben Silvera

A  más de un año del inicio de la pandemia Covid-19 en Uruguay y con el avance de la vacunación, ¿cómo se presenta el escenario económico y financiero dándole una mirada mundial, regional y local?.

Para analizar ese asunto y profundizar en algunos indicadores clave de la economía uruguaya e internacional, VERDE conversó con el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), Ángel Urraburu, quien desde esa función tiene elementos para tomarle la temperatura al mercado y advertir los movimientos de capitales.

Es que los nubarrones provocados por la crisis sanitaria mundial no dejaban avizorar con claridad el panorama, ni las posibles perspectivas de una economía golpeada por el coronavirus.

Y como punto de partida, Urraburu apeló a los comentarios que formuló en el arranque de la pandemia, en cuanto a que en aquel momento distinguió dos escenarios para la evolución de las variables más importantes.

Uno de ellos se refería a todo lo vinculado a la propia pandemia, que iba a tener a una coyuntura “muy dura”, “difícil de prever”, “volátil y muy errática”, lo que sucedió influida por el “temor”, señaló.

Y dijo que eso a su vez hace que “los bonos en Estados Unidos (EEUU) suban de precio y disminuyan su rendimiento”. El temor hace que haya una corrida a los bonos de calidad en el mundo y que incide en que el dólar y el oro se constituyan en refugio de los capitales.

Otro de los escenarios era que posiblemente en el mediano o largo plazo los fundamentos económicos, que no condecían con la situación, iban a primar cuando comenzarán a disminuir los efectos de la pandemia o llegarán a una meseta.

Entonces “empezaron a primar esos fundamentos económicos”, recordó.

Planteó que, actualmente, mientras “avanza la vacunación en el mundo y en los países más importantes desde el punto de vista económico y financiero”, se fue dando esa proyección en cuanto a que “los fundamentos económicos influyen cada vez más en lo que está pasando con las variables”.

“Esas variables han sido influenciadas por elementos como el paquete de apoyo económico del gobierno de EEUU, liderado por Joe Biden, que fue muy importante, no estaba previsto y que no hubiera aparecido si no existiera pandemia”, analizó.

Consideró que ese plan de ayuda “incentivó la base monetaria” estadounidense y que “tuvo repercusiones y las seguirá teniendo”.

Entre las principales consecuencias de esa medida figuran el efecto “positivo” para “salir de la crisis lo más rápido posible”, ponderó.

Dijo que “las principales variables que se están conociendo en este momento indican que el plan tuvo éxito” en la recuperación económica.

“La confianza del consumidor en EEUU, creciendo en forma fuerte, los pedidos de empleo y el aumento de los puestos de trabajo activos es otro elemento fundamental, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense batiendo récord”, enumeró.

Para el presidente de la BVM, esos elementos generan una situación de “confort” para el potencial inversor y todo aquel que cuenta con capital para concretar emprendimientos, que puedan ser una fuente de puestos de trabajo.

Paralelamente, hay otros impactos para la economía que pueden ser considerados como probables amenazas. Urraburu se refirió en ese sentido a “la excesiva liquidez en EEUU, que tiene una pata muy fuerte en el endeudamiento y el déficit fiscal” de ese país, lo que es un elemento negativo”.

Eso “en algún momento tiene que ser atacado, una vez que la situación económica se consolide en un crecimiento sólido”, acotó.

Destacó el impacto que eso tiene en generar “presiones en los precios y empezar a tener aumento de inflación y, posteriormente, en la incidencia en las tasas de interés de los bonos norteamericanos y en el comportamiento de las monedas” internacionales.

El presidente de la Reserva Federal hizo hincapié en varias declaraciones en cuanto a que ese tema no es el de mayor preocupación, como insinuando que la tasa de referencia que tienen los préstamos se mantendría incambiada por un tiempo más, evaluó.

Dijo que, “si bien tenemos que estar atentos a las presiones inflacionarias, por ahora no se llegó a niveles críticos” para la Reserva Federal de EEUU.

La evolución de las monedas

En cuanto al comportamiento del dólar en ese escenario, el titular de la BVM señaló que “casi todos los elementos se están alineando nuevamente”. Recordó que el año pasado “visualizaba que los fundamentos económicos debían primar y estaban marcando un dólar débil, lo que no significa en caída”.

Enfatizó que tendrá una evolución “estable, con una leve tendencia a la baja, como se viene dando” en la plaza local.

Analizó igualmente que “la región de Uruguay es compleja y en muchas ocasiones hace que el comportamiento de algunas variables se distorsionen un poco, respecto a las señales que vienen del mundo”.

“Brasil tiene una buena performance en las variables económicas más importantes, pero se le está escapando la inflación, que en el acumulado de los últimos 12 meses es superior al 6% y el BCU tuvo que tocar la tasa Selic”, de referencia, advirtió.

Además, recordó que la autoridad económica brasileña modificó en dos oportunidades esa tasa de interés, bajándola a 3,25%, y ya anunció que en junio ese nivel de tasa será de 4,25%, lo que “no será suficiente para atender el crecimiento de la inflación”.

Pese a esas medidas del gobierno, “el dólar en la plaza brasileña tuvo una resbalada bastante importante”, agregó.

El operador dijo que “en Brasil el dólar estaba sobrevaluado, porque la tasa Selic estaba excesivamente subvaluada”.

La moneda estadounidense actualmente “tiene el mismo valor que al inicio del año en Brasil, entonces, con un dólar que no subió, con una inflación de 6% y una tasa de interés en suba, se seguirá debilitando”, avizoró.

Dijo que hay “un dólar flojo en EEUU y en el mundo”, mientras que “en Uruguay tiene mucha más estabilidad”.

“La política cambiaria de Uruguay es mucho más razonable e inteligente” que la del gobierno brasileño, comparó. Y señaló que el dólar en la plaza uruguaya “recorre una trayectoria levemente bajista y absolutamente ineludible”.

“Se está dando esta evolución del dólar en Uruguay, a pesar de que las tasas de interés de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) en los últimos cuatro meses han sido negativas respecto de la inflación”, expresó. Dijo que “han bajado considerablemente los niveles de retribución” de esos instrumentos financieros “y, sin embargo, el dólar se ha quedado quieto”.

“Esa es una señal muy fuerte”, valoró. Apeló a un concepto manejado por algunos economistas en el pasado, que señalaba que “la culpa de que el dólar estuviera barato eran las altas tasas de interés de las LRM”.

Urraburu se oponía a ese razonamiento, y ahora opinó que la realidad le está dando la razón. “A un año de tener tasas de 6,25% por debajo de la inflación anualizada de 6,76%, o sea estamos con una tasa negativa, y pese a ello el dólar no se mueve”, enfatizó.

Planteó que alguien podría pensar que “si la retribución de los pesos baja entonces hay una corrida hacia el dólar, pero eso no está ocurriendo y estamos lejos de que eso suceda”.

El mejor escenario

Como una señal más de estabilidad, comentó el plan del gobierno uruguayo de concretar una emisión de deuda en pesos uruguayos, algo que solo se realiza cuando la percepción del mercado hacia la moneda local es favorable.

El miércoles 13 de mayo el gobierno uruguayo concretó la emisión de bonos globales con vencimiento en 2031, en pesos nominales y dólares.

Eso revela “la confianza de los inversores en la política monetaria uruguaya”, dijo la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, en una conferencia de prensa realizada ese día.

Comentó que la emisión de ambos a tasas bajas superó los US$ 1.740 millones, lo que interesó a inversionistas de más de 100 países.

Urraburu también apuntó que en Argentina el mercado blue o paralelo se estabilizó en torno de los 150 pesos argentinos y la brecha con el dólar oficial se ha acortado.

En cuanto al encare de la situación posterior a la pandemia, el presidente de la entidad bursátil dijo que si bien es difícil analizar ese punto, debido a la incertidumbre respecto al fin de esa problemática sanitaria, Uruguay cuenta con “un sector agropecuario que es la base de la economía y seguirá siéndolo”.

“Celebro que en el mundo se esté pagando por los productos del agro uruguayo, como sucede actualmente”, destacó en alusión a la creciente demanda de carne, granos, madera, entre otros rubros del campo uruguayo, que ganaron espacio en años recientes, principalmente en el mercado chino, donde se concentran las exportaciones de carne vacuna y otros subproductos cárnicos.

Se mostró entusiasmado sobre la probable recuperación económica en el país. Al respecto, consideró que “el precio del ganado está acompañando al igual que los valores de los granos, y eso genera un clima de optimismo que, con un dólar estable, una inflación baja, reglas claras y un déficit fiscal que no se ha desbordado, es el mejor escenario para hacer rodar este país y crecer”.

También está “el aporte de la BVM en la concreción de obras públicas como la doble vía en la ruta 5 y en las emisiones de deuda para ese fin, con el ahorro de los clientes”, repasó.

En el mes de mayo Urraburu fue reelecto como titular de la entidad bursátil para un próximo período.

Nota de Revista Verde N°93

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Certificación de predios ganaderos para adelantarse a la demanda

By Cristina Fumero,

Los consumidores de los mercados de alto valor, a los que apunta Uruguay, son cada vez más exigentes en aspectos vinculados a la inocuidad, sustentabilidad y bienestar animal

Los consumidores de los mercados más exigentes suelen ser los que están a la vanguardia en la demanda de distintas certificaciones vinculadas con la inocuidad, la sustentabilidad ambiental, el respeto a las normas laborales y el bienestar animal, entre otras. Algunos países proveedores de alimentos, como Nueva Zelanda, ya recorren el camino de la certificación, para demostrar que sus productos respetan todos estos aspectos, y hay quienes sostienen que Uruguay no puede quedarse atrás.

Patricia Rovella es doctora en medicina veterinaria, trabaja como ejecutiva de negocios, y referente técnica de bienestar animal para la empresa LSQA, un organismo de certificación internacional, que tiene su casa matriz en Uruguay.

Consultada por VERDE sobre este tema, dijo que esos consumidores o nichos de mercado a los que Uruguay apunta y que son muy exigentes, aún no están demandando una certificación concreta, “pero cada vez están cuestionando más cómo se realizan las prácticas de manejo a nivel de campo y de transporte, y ya no solo a nivel industrial”.

“Entiendo que hoy un productor debe empezar a pensar en estos temas. Uruguay ya no puede ser transparente en algunas prácticas a nivel de campo, porque no son las que tiene por ejemplo un competidor como Nueva Zelanda. Allí entran temas técnicos de bienestar animal como la castración, el descorne o el sacrificio de los animales a nivel de campo”, detalló. 

Rovella aseguró que en Uruguay existen “actividades que se realizan en el campo y que no cumplen con los lineamientos de bienestar animal”. Por lo tanto, planteó que Uruguay, como país exportador de carne, “va a tener que empezar a poner estos temas en su agenda, para demostrarle al mundo que está cambiando, porque es lo que los consumidores exigen”.

Señaló, por ejemplo, que Nueva Zelanda ya prohibió la exportación de ganado en pie, “porque esta actividad no está bien vista en términos de bienestar animal”. 

La profesional consideró que “Uruguay tiene mucho para trabajar”, tanto a nivel de campo como institucional, para “generar reglas claras, legislación robusta en términos de bienestar animal, que se cumpla y que se controle. No es solo pensar en la certificación, sino en requisitos reales, que ayuden a los productores a tener reglas claras sobre las prácticas que están prohibidas y las que se permiten, y por qué. Justificaciones técnicas, sólidas, con base científica, en términos de bienestar animal”. 

Afirmó que “todavía hay mucho por mejorar si queremos posicionarnos como un país de referencia en exportación de carne. Hay que cambiar paradigmas, y eso implica un cambio cultural a nivel de campo, que no ocurre de un día para el otro. Eso va a requerir de concientización y capacitación. Los animales ya no se pueden castrar a los seis meses, sin anestesia y sin analgesia; lo mismo el descorne o un animal que se degüella a campo sin previa insensibilización (pérdida de conciencia). Son cosas que están mal, no se pueden permitir y hay que cambiarlas”.

De todos modos, admitió que “esto no quiere decir que todo lo que se está haciendo esté mal. Hemos mejorado mucho con respecto al manejo del ganado con banderas, instalaciones, personal capacitado en los beneficios del adecuado manejo. Pero todavía queda mucho trabajo por realizar si queremos seguir posicionándonos en el mercado internacional de la carne bovina”.

Rovella advirtió que “tenemos que tener cuidado, porque si los consumidores empiezan a hilar fino, y a querer entender cómo se hacen estas prácticas, podríamos poner en riesgo todo nuestro sistema productivo”.

Mencionó experiencias en otros rubros, como en la agricultura, en la lana y hasta en el de gallinas ponedoras. “Los consumidores se preocupan, por ejemplo, de que los huevos provengan de granjas certificadas en bienestar animal. Es el caso de nuestro mercado interno, porque Uruguay prácticamente no exporta huevo fresco”, destacó.

La ejecutiva de negocios de LSQA dijo que “tenemos que ver qué ofrecen nuestros competidores en el mercado, para no quedarnos atrás. Uruguay es un país exportador de carne bovina y no puede quedarse sin escuchar lo que el mundo demanda, porque automáticamente quedamos fuera del mercado”.

Normas nacionales e internacionales

Hay muchas normas internacionales en bienestar animal. El Instituto Nacional de Carnes (INAC) tiene sus propios programas como, por ejemplo, carne natural certificada con reconocimiento del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos), y también programas específicos de bienestar animal. 

Sobre este último aspecto, INAC desarrolló tres programas: uno a nivel de predio; otro para las empresas de transporte (en Uruguay existen varias empresas transportistas certificadas en bienestar animal con este programa); y otro en plantas frigoríficas.  

Rovella señaló que “en las plantas frigoríficas de Uruguay existen certificaciones en bienestar animal desde hace muchos años”, pero insistió en que “toda la cadena deber estar certificada”, ya que “no basta sólo con demostrarlo en una etapa de la cadena cárnica”. Consideró que “por suerte ahora se suman las empresas de transporte, que son un eslabón fundamental, e indefectiblemente luego seguirá a nivel de campo”

Después, se refirió a otras normas internacionales, como Certified Humane, en la que la empresa Ingleby Farms se certificó el año pasado en ganadería de carne en Uruguay (ver páginas 34 y 35). “Es una norma con requisitos muy exigentes, que abarca todos los temas, desde el nacimiento del animal, incluyendo todas las etapas productivas, hasta el momento del sacrificio”, indicó. 

La integrante de LSQA también dijo que existen otros programas, no específicos de bienestar animal, que refieren a sistemas de producción y que también son certificaciones muy demandadas. Una de ellas es Never Ever (nunca jamás en inglés), que refiere al no uso de antibióticos en toda la vida del animal, porque “cada vez hay más conciencia de que los antibióticos generan problemas de resistencia en la salud humana”. 

“Tenemos que ser muy responsables en el adecuado uso de antibióticos en la ganadería. En Uruguay, afortunadamente, no se usan antibióticos indiscriminadamente en los animales. Solo se usan en situaciones puntuales, cuando un animal está enfermo, cuando lo indica el médico veterinario, y eso es correcto. En estos casos, se debe identificar a los animales que por alguna razón recibieron antibiótico, para que en el momento del embarque a frigorífico sean segregados del resto de la tropa, ya que no serían animales Never Ever”, detalló.

En ese sentido, la doctora remarcó la importancia de tener sistemas de segregación y de trazabilidad muy bien implementados a nivel de campo y que deben mantenerse en las siguientes etapas (transporte y planta).

Sobre Never Ever, dijo que “hay que tener cuidado con los animales en corrales, donde a veces se utiliza monensina en las raciones, como coccidiostático, o coccidicida para controlar diarreas. Dicho uso sería correcto si fuera necesario, pero la monensina también tiene un uso como antibiótico y/o promotor de crecimiento, dependiendo la dosis, y en este caso estaría prohibido para esa certificación”.

Por otra parte, se refirió a otra certificación que también es muy demandada: Grass Fed, que refiere a la alimentación a pasto, que puede ser en el 100% de la vida del animal o en un 80%, dependiendo del programa. 

Rovella puso el ejemplo de Conaprole, que el año pasado desde LSQA realizó una certificación Grass Fed para sus tambos, para demostrar en sus mercados que la leche proviene de animales con dietas basadas en 80% de cosecha directa de pasturas o sus derivados, sin granos.

Certificación lanera

Otra norma es RWS (Estándar de Lana Responsable, por su sigla en inglés), que aplica a ovejas y a la industria textil. “Lo que se busca es garantizar no solo los temas relacionados con el bienestar animal, que son muy exigentes en el manejo de los ovinos a campo, sino también temas de responsabilidad social, en cómo están los trabajadores en el campo, uso del suelo y de la tierra, cuidado del medio ambiente, el manejo de la biodiversidad y la preservación de los recursos naturales”, detalló.

A propósito, indicó que en Uruguay hay muchos campos con certificación RWS, a solicitud de las industrias laneras. “Las industrias laneras que exportan desde Uruguay necesitan demostrar a sus compradores que sus lanas provienen de establecimientos certificados”, señaló. Y agregó que “también existen procedimientos de trazabilidad establecidos, para asegurar el manejo de la lana a nivel de la industria”.

Los consumidores más exigentes

Consultada sobre cuáles son los mercados más exigentes en certificaciones, Rovella respondió que son la Unión Europea y Estados Unidos. Advirtió que “China todavía no lo está pidiendo, pero el mercado asiático se está tornando cada vez más exigente, con más controles. Es un mercado que está creciendo exponencialmente, y puede suceder que en el corto plazo empiece a requerir este tipo de certificaciones”.

Por otra parte, planteó el ejemplo de McDonald´s, que tiene su propio estándar de certificación y se lo exige a todos sus proveedores de restaurantes en todo el mundo. Dicho estándar refiere a la materia prima para hamburguesas, a bienestar animal y a temas relacionados con la inocuidad alimentaria y control de encefalopatía espongiforme bovina (vaca loca) en plantas de faena. “Pero McDonald´s ya quiere ir un paso más adelante, y va a requerir certificaciones a nivel de campo”, comentó. 

La integrante de LSQA insistió en que “los productores deben de estar preparados, porque va a llegar el momento en que el mundo empezará a requerir no solamente la certificación en los frigoríficos, sino en el eslabón anterior de la cadena. Lo que pasó en el rubro ovino con la lana RWS, también sucederá en la ganadería de carne. Los productores tienen que empezar a entender esto, e implementar a nivel de campo los cambios culturales que conllevan estas certificaciones, para que el día que se requiera, rápidamente puedan certificar sus establecimientos agropecuarios y dar garantías a través de una tercera parte independiente de cómo trabajan porteras hacia adentro”.

Sobre LSQA

Desde Uruguay, LSQA gestiona, emite y mantiene todas las acreditaciones necesarias para la emisión de certificados en sus oficinas distribuidas por todo el mundo. Rovella trabaja fundamentalmente en los programas de certificación relacionados con producción primaria e industrias de alimentos.

Los frigoríficos exportadores de Uruguay reciben anualmente auditorías muy exigentes, en aspectos de inocuidad alimentaria, legalidad, autenticidad del producto, calidad, y bienestar animal. 

“Realizo auditorías anuales de bienestar animal en esas plantas, donde básicamente se controlan los aspectos relacionados con la compra y recepción del ganado, la gestión sobre las empresas de transporte, el manejo de los animales en corrales y durante la entrada a cajón, la insensibilización, el degüelle, sangrado, hasta el momento de la muerte. Una vez que el animal muere, termina el sangrado y empiezan las operativas de faena, en ese momento termina la auditoría en bienestar animal en el frigorífico”, detalló. 

LSQA obtuvo recientemente una acreditación para el estándar ISSC, que refiere, en grandes términos, a la sustentabilidad en producción primaria. “Las empresas se preocupan cada vez más por los efectos medioambientales. Acá entran temas como huella de carbono, el uso de recursos naturales, la preservación del suelo, las buenas prácticas agrícolas, entre otros. Es una norma muy exigente, que en LSQA ya podemos ofrecer para la certificación en sistemas agrícolas y su cadena de custodia”, informó.

A continuación, comentó que “hay muchas empresas que ya están trabajando en la implementación de esquemas como este, para demostrar que son sustentables. Esta norma no solamente establece lineamientos sobre cómo deben realizarse las buenas prácticas agrícolas, sino que también deben fijarse indicadores muy estrictos, y se deben realizar monitoreos constantes, que demuestren la mejora continua. Es por ello que una certificación de este tipo ayuda a las organizaciones a ser más rentables y eficientes”.

Rovella planteó que “algo importante es que se tiene que mantener la trazabilidad de los cultivos certificados en todas las etapas de la cadena agroindustrial, algo que en nuestro lenguaje llamamos: certificación de la cadena de custodia. Por lo tanto, la certificación no termina cuando los camiones levantan el cultivo en la chacra, sino que se mantiene en las siguientes etapas”.

Nota de Revista Verde N° 93

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Con algo más de 500.000 litros de producción diaria, Estancias del Lago prevé crecer entre 5% y 7%

By Ruben Silvera,

“Ayer volvimos a superar los 500.000 litros de leche de producción diaria”, y está el objetivo de llegar a las “13.000 vacas en ordeñe” para el año próximo, destacó el gerente general de la empresa Estancias del Lago, Adolfo Storni, el miércoles 9 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Ese emprendimiento productivo conocido como el megatambo del empresario argentino Alejandro Bulgheroni fue visitado por el presidente Lacalle Pou en días pasados.

Storni comentó que la planta industrial de leche en polvo está operando a plena capacidad con una producción anual de 20.000 toneladas. La empresa también produce unos 5.000 novillos de la raza Holando para la faena en frigoríficos. Y cuenta con producción propia de forraje para cubrir el 50% de su demanda, contó.

Alrededor del 80% de los ingresos de la firma proviene de la comercialización de leche, principalmente de la exportación de ese producto en polvo a Brasil, Argelia, China, Rusia y otros mercados. La producción de leche de Estancias del Lago puede aumentar entre 5% y 7%, actualmente el promedio por vaca es de 40 litros, resaltó.

Adelantó que la empresa está construyendo un galpón nuevo para incorporar casi 500 vacas madres. “Tenemos una necesidad de crecer, a través de la compra y arrendamiento de campos para generar un autoabastecimiento de granos”, señaló.

Respecto al mercado internacional de los lácteos, ese ejecutivo advirtió una tendencia bajista en los valores. Otro factor que preocupa es que China estableció acuerdos comerciales con Nueva Zelanda y Australia, que en 2024 accederán al mercado chino con 0% de arancel aduanero, mientras que Uruguay paga 10%, afirmó.

Escuche a Adolfo Storni

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