Riego y encalado: tecnologías que viabilizan a la producción agrícola

By Cristina Fumero,

La experiencia de la empresa Abuelo Paulino SRL, que riega 400 hectáreas en Durazno y proyecta duplicar el área; comenzó a encalar hace seis años y la práctica se mantiene.

Con el maíz “casi no teníamos experiencia antes del riego”, comentó a VERDE el productor Andrés Fernández, uno de los directores de la empresa agrícola-ganadera Abuelo Paulino SRL, ubicada en Durazno. El empresario recordó que había hecho una chacra puntual de maíz en secano y terminó haciendo silo, porque fue el año de la seca y el cultivo no evolucionó como se esperaba. Por lo tanto, la primera experiencia cosechando granos de maíz fue la del año pasado, que también fue la primera campaña con el riego. 

En esa parte del establecimiento San Benito la empresa tiene unas 600 hectáreas de agricultura. Allí se construyó una represa para regar unas 400 hectáreas, aproximadamente. “Las otras áreas son de desperdicio o áreas donde no llega el pivot. Después vamos a ver si da para hacer alguna prueba para regar por goteo en algún córner de los pivotes”, comentó el productor. 

Y en el otro lado del establecimiento hay un proyecto para instalar otros ocho equipos de riego, para 450 hectáreas, con otra represa del mismo volumen, de aproximadamente 1,5 millones de metros cúbicos de agua. 

“El plan final apunta a regar 850 hectáreas. No queremos hacerlo todo junto, pero sí incorporar al menos un equipo de riego por año, para tratar de llegar a ese gran objetivo”, señaló Fernández.

El empresario manifestó su convencimiento sobre la utilidad de esta herramienta. “El riego es el futuro, no lo digo yo, lo dicen todos los técnicos. Estamos convencidos de que ese es el camino. Desde el primer día que hicimos agricultura dijimos que sería muy bueno contar con un equipo de riego, algo que lo veíamos muy distante y pensamos que seguramente nunca llegaríamos a realizar. En ese momento parecía algo muy complejo, por el alto costo y el manejo”, comentó. 

Pero destacó que “hoy en día, con las herramientas de los proyectos de inversión, además de las tecnologías que hay, que son de muy fácil manejo, dan ganas de seguir adelante con el riego, porque el cultivo necesita agua, sino no anda. El agua es vital para el productor que quiere hacer agricultura”. 

“Quizás se use mucho o se use poco, pero lo bueno es que esté disponible y funcione cuando realmente se precisa. El año pasado fue muy bueno en cuanto a lluvias, pero en un año que viene complicado el riego hace la diferencia”, afirmó el productor. 

Encalado

El encalado fue otra tecnología que implementó la empresa, aunque “nos costó un montón, nos quitó el sueño muchos años”, dijo Fernández. Recordó que “hace seis años encalamos por primera vez, y fue complejo, porque no había máquinas apropiadas, y cuando teníamos máquina no conseguíamos la cal, o había viento y no se podía aplicar. Era muy complicado”. 

Comentó que luego probaron con diferentes maquinarias, que no eran las más adecuadas, pero “cuando afrontas estas inversiones querés que quede bien o lo mejor posible”. Con el paso del tiempo “se nos ocurrió traer la cal, dejarla disponible en Durazno, para que fuera más fácil la logística, y compramos la máquina adecuada para la aplicación. Y hoy es una práctica similar a la fertilización, es muy fácil y rápido de implementar”, señaló.

Describió que cuando se encaló la primera chacra “estábamos con 4,6 de pH, eran niveles muy bajos y no se podía hacer agricultura”. Indicó que aplicaron 2.000 o 2.200 kilos de cal dolomítica y el pH pasó a 5,4. “Así volvimos a hacer sojas de 2.500 kilos y más”, destacó. 

Luego elaboraron un proyecto “con gente que sabía de suelos, para encalar 300 o 400 hectáreas todos los años, y hoy en día hacemos 500 hectáreas de encalado, sin problema, y los pH no bajan de 5”, resaltó. Y este “fue el primer año que reencalamos los campos”, comentó. 

Al contar con disponibilidad de cal y con la maquinaria, la empresa también está brindando servicios a otros productores. “Como vimos que era muy engorroso el sistema, de los camiones, dónde acopiar la cal, la máquina, pensamos en ofrecer el servicio integral, llave en mano”, dijo. Y explicó que el precio del servicio depende de los kilos que se quieran aplicar. 

Sistema agrícola

La empresa cuenta con 4.000 hectáreas, donde el 50% se destina a la agricultura, que es gestionada por Andrés, y el 50% a la ganadería, que está a cargo de su hermano Guillermo. “En estos años que estamos trabajando juntos nos hemos complementado muy bien, y tenemos ambiciones de seguir adelante, siempre con mucho respeto y ganas de trabajar, defendiendo la relación familiar”, dijo Andrés. 

En las 2.000 hectáreas agrícolas la empresa siembra unas 500 hectáreas con gramíneas –sorgo y maíz– y unas 1.500 hectáreas de soja de primera, y esa área va rotando cada año. 

Luego de la cosecha de soja se siembra avena para el pastoreo del ganado en invierno, y eso también les permite contar con las chacras temprano, para volver a sembrar soja de primera, que “es lo que mejor anda en estos campos”, explicó. 

La avena se siembra en mayo, cuando empiezan a caer las primeras heladas, y es cuando compran ganado a buenos precios, para que entre en esas avenas. Además, cuando empieza a faltar la oferta de ganado gordo para los frigoríficos “es cuando empezamos a tener ganado pronto y hacemos una diferencia”, señaló. 

Fernández también comentó que los campos de la empresa “son muy dóciles”, porque “no son de greda”, sino “arenosos” y “no hay compactación. Explicó que “con un rastrón, con un rombo colonizador, herramientas que sean fáciles de pasar, logramos una cama de siembra espectacular”. 

Señaló que “en un año normal la soja de primera rinde unos 2.500 kilos por hectárea, de ahí para arriba”. En un año bueno “llegamos a 2.800 o 3.000 kilos, y en un año malo de 1.800 a 2.000 kilos por hectárea”, indicó.

El legado

La firma Abuelo Paulino SRL está integrada por Andrés y Guillermo Fernández, además de su madre y su tía. El nombre es en homenaje a su abuelo, de quien siguen el legado de “trabajar muchísimo, pasando de generación en generación la cultura del trabajo y la tenacidad, que nos permite llegar a los objetivos”, dijo Andrés.

Recordó que, desde que eran muy chicos, su abuelo les insinuó que lo acompañaran en el campo y a comprar ganado en las ferias ganaderas de Tacuarembó, Rivera y otros departamentos, a las que incluso los venían a buscar en avioneta. “Siempre me gustó, en vacaciones veníamos a trabajar el campo”, comentó.

Agregó que luego de estudiar y recibirse de técnico en Administración de empresas “me puse de lleno a trabajar con él; en ese momento también tenía carnicerías”. Dijo que en ese momento vio que en el campo “había un futuro muy grande y había que desarrollarlo”. 

“Vimos que había otra forma de hacer las cosas, que no era solo la ganadería. Así empezamos a hacer algo de agricultura y un corral de engorde. Empezamos con un área chica, de 50 hectáreas, y el abuelo siempre quería hacer más. Fuimos aprendiendo, creciendo y llegamos a la superficie actual”, valoró.

Jornada técnica demostró los beneficios del riego y su impacto en la rentabilidad

En el establecimiento San Benito, de la familia Fernández Martínez, se llevó a cabo la jornada Maíz bajo riego, organizada por Deltariego, con la participación del docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto en Córdoba, Argentina, Gabriel Espósito, y del director de Deltariego, Sebastián Casanova.

Tras el encuentro, Casanova dijo a VERDE que “nos vamos con mucho trabajo por delante, no solo en riego, sino en el manejo general del cultivo”. En la jornada quedó evidenciada la importancia de considerar las características de los diferentes ambientes y ajustar el manejo a eso, para lograr mejores resultados.

La propuesta de Deltariego siempre ha sido la de acompañar al productor y aportar valor en los aspectos que consideren necesarios. “San Benito es una empresa que nos permite realizar muchas acciones conjuntas. Asesoramos y cuantificamos medidas de manejo de riego para optimizar la variable que manejamos: el agua”, acotó Casanova.

Además, durante la actividad, se habló sobre estaciones meteorológicas, telemetría y sondas para medir humedad, temperatura y salinidad. “Desde nuestro lugar, buscamos contribuir a optimizar los recursos, con el fin de mejorar el margen bruto de los cultivos. Nuestro objetivo es lograr un costo operativo altamente eficiente”, comentó. 

Sobre la propuesta en el establecimiento de la familia Fernández Martínez, Casanova explicó que “implica un crecimiento significativo en la superficie bajo riego, con una tasa de adopción que sorprende”. 

Explicó que “siempre planteamos los proyectos en etapas, con una hoja de ruta clara y luego vamos ejecutando cada fase”. 

El director de Delta Riego comentó que también se está analizando la posibilidad del riego por goteo enterrado. “Es una tecnología que manejamos, representamos a un líder mundial: Rivulis. En Argentina, según Gabriel Espósito, es muy utilizada. Y en San Benito, estamos muy cerca de iniciar un lote experimental en 20 hectáreas, para validarla en Uruguay”, informó.

Casanova indicó que “es notable la curva de adopción tecnológica”. Señaló que hay empresas que comienzan con uno o dos pivotes y que en muchos casos la instalación del tercero se hace al año siguiente, tras solo una campaña de riego. “Esto se debe a los rendimientos obtenidos, que impactan favorablemente en la rentabilidad, a los incentivos fiscales, el flujo de fondos y el repago de los proyectos”, señaló.

Durante el recorrido, se observó la sala de bombeo, las tuberías, la parte eléctrica y el sistema de fertirriego, donde el ingeniero agrónomo Francisco Bianco apuntó a un diseño enfocado a la nutrición del maíz y no solo a la aplicación de nitrógeno.

Al analizar los costos, Casanova explicó que, con un diferencial de 6.000 kilos de maíz validado por Regadores Unidos del Uruguay, y un riego suplementario de 250 a 300 milímetros en un cultivo de maíz, el costo del milímetro se acerca a US$ 0,48. 

“Estos números demuestran el beneficio del riego y la rentabilidad que se puede lograr”, concluyó.

Nota de Revista Verde N°119

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La Red de Trampas de Monitoreo marca que las heladas arrasaron con la población de chicharrita

By Ruben Silvera,

Los primeros resultados de la que se lleva a cabo en Argentina muestran que la ola polar de junio y julio arrasó con las poblaciones de la chicharrita, mucho más de lo que se esperaba, y liquidó maíces voluntarios o guachos brotados o por brotar, señala una comunicación de Maizar, entidad que reúne a la cadena maicera argentina.

Alejandro Vera, investigador de la sección Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), indicó que “hay dos zonas muy complejas en la Argentina, que yo llamo ‘las puertas del infierno’, porque son los lugares que han tenido mayor incidencia y donde prácticamente el productor no cosechó: una es Los Altos, en el sur de Tucumán y Catamarca, y la otra es San Justo, en el norte de Santa Fe. Estamos estudiando la dinámica poblacional en estas zonas desde el año pasado, y hoy la presencia de chicharritas es cero, cuando en abril había 2.000 por trampa”.

El investigador cuenta que si bien tenían antecedentes en la bibliografía sobre cómo las bajas temperaturas impactan en estos insectos, que son ectotérmicos (incapaces de regular su propia temperatura), ahora están obteniendo pruebas empíricas locales de cómo actúa.

“En Los Altos hubo heladas de muy alta intensidad para esta zona: a partir del 7 y 8 de julio se registraron -5 °C por lo menos durante 7 horas. Lo mismo pasó en San Justo, donde también están encontrando cero capturas en las trampas. Entonces empezamos a entender que las heladas están reseteando el sistema”.

Según Vera, además del umbral térmico vital, están encontrando que heladas no tan intensas, pero que se mantienen por varios días, generan un impacto similar. Esto se repite también hacia el este, otra zona que fue problemática.

“Por ejemplo, en Isca Yacu, Santiago del Estero, hasta la segunda quincena de junio nosotros capturábamos en promedio 250 chicharritas por trampa. Los días 26, 27 y 29 de junio se produjeron heladas con -1 °C, pero el día 30 se produjo una de -2,5 °C, y a la semana siguiente la población cayó a 20, es decir, 92%. Estos datos nos colocan en otro escenario respecto al de hace un mes: se empieza a barajar y dar de nuevo y la plaga arranca con alta desventaja”.

Las heladas no solamente mataron a las chicharritas, sino también a los maíces a punto de brotar, llamados voluntarios o guachos, sensibles a las bajas temperaturas, sostiene Vera.

“La temperatura está contribuyendo muchísimo en el sistema, porque se pensaba que iba a haber un gran remanente de Dalbulus maidis, pero las poblaciones se están diezmando y también el maíz guacho, que es el foco de inóculo, porque este insecto solamente se alimenta de maíz y se reproduce en maíz”, acotó.

Pese a la excelente noticia, el especialista dice que no hay que relajarse en el monitoreo. Si cambia la condición y empieza a brotar maíz, “hay que controlar: el potencial reproductivo del Dalbulus no permite descuidarse. Pero que haya un remanente nulo o mucho menor gracias a la temperatura no es lo mismo que encarar una plaga que ha crecido mucho”.

Para Vera, “esa es una enseñanza que nos quedó”. El año pasado, “pensábamos que 5 chicharritas eran poco, pero tienen un crecimiento exponencial: 5 se transforman en 50 en una semana, en 250 a las dos semanas, y en más de 1.000 al mes. Por eso nunca debemos dejar de estar atentos. Brasil, que tiene Dalbulus desde hace años, basa el éxito de su manejo en mantener baja la población”.

Con la aparición de la plaga de Dalbulus maidis y el complejo de achaparramiento del maíz que transmite, Maizar está coordinando la Red Nacional de Trampas de Monitoreo en 450 puntos del país, en un trabajo mancomunado con la Estación Experimental Obispo Colombres, el INTA, Aapresid, CREA y otras instituciones.

Escuche a Alejandro Vera

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Luego de un junio con “altas” temperaturas, ola de frío enlenteció el ciclo de los cultivos de invierno

By Ruben Silvera,

“Junio fue un mes con altas temperaturas para lo que es el promedio histórico del mes, lo que favoreció a los cultivos sembrados en mayo, que nacieron rápido y adelantaron ciclo. Ahora, con el frío, ocurre todo lo contrario, sobre todo en lo sembrado más tarde, pero no se han visto pérdidas”, dijo el asesor agrícola Néstor Leguisamo en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.

Sus comentarios aludieron a la zona agrícola del departamento de Soriano, donde se registraron temperaturas de entre cuatro y cinco grados bajo cero durante más de una semana y con máximas que no superaban los nueve grados.

Otro factor que el asesor consideró es la necesidad de lluvias en esa región productiva, con ciertos lugares que llevan casi un mes y medio sin precipitaciones. “Hay casos donde se aplicó urea y no se ha podido incorporar, con el estrés de temperaturas, los bajos niveles de nitratos y al no llover, la urea está arriba pero el cultivo todavía no se enteró”, acotó.

Agregó que en trigo y cebada se llegó a ver “algo de roya y manchas” en algunas chacras, pero fueron situaciones “puntuales”, sin llegar a ser nada significativo en cuanto a un eventual problema sanitario.

Leguisamo indicó que se movió “un poco” la ventana de siembra que generalmente comprende entre el 15 de mayo y el 1 de junio; este año se concentró fuerte hacia fines de mayo y el 20 de junio, “dependiendo del barrio”, pero “se hizo todo lo programado”.

Señaló que “hay una caída” de la superficie de colza por el corrimiento de la fecha de siembra y esa área “la ganó el trigo”, lo que se vio reflejado en la demanda por variedades cortas del cereal, que “se agotaron”.

El cultivo “más susceptible” a las bajas temperaturas es la colza, en comparación con el trigo y la cebada, pero aun “se está en etapa vegetativa”. De todos modos, “las colzas se ven bien y vivas a pesar de los fríos extremos”, indicó.

Escuche a Néstor Leguisamo

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Margen del corral para cuota 481 varía entre US$ 30 y US$ 70, y puede subir este año, dijo Domenech

By Ruben Silvera,

En esta ventana de faena de vacunos para la exportación de carne a Europa, dentro del cupo 481, «se está embarcando mucho» ganado de los corrales como parte de negocios ya pactados, dijo el asesor ganadero Juan Domenech en el programa Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy.

Señaló que al considerar el rango de precios manejados en estos negocios, previo al encierro, con el costo de la alimentación y con valores de la reposición que estaban «un poco más tonificados» que los de hoy, hay márgenes «positivos» que van desde los «US$ 30 y US$ 70» por cabeza.

El margen del corral para la última ventana del año del cupo 481 se podría acercar a los US$ 100 por cabeza, teniendo en cuenta la evolución de los factores que inciden en los costos, principalmente por la baja de los precios de las categorías de ganado de reposición, reconoció.

Hace un tiempo que la industria frigorífica empezó a marcar precios fijos para esos casos, con la intención de «asegurarse» el ganado. Además, destacó el crecimiento que «han tenido otros negocios» para los corrales de engorde, «la cuota está pesando menos», sostuvo.

Comentó que «los corrales que están hace años por lo general no toman el riesgo» de negociar valores «variables», como la referencia de la Asociación de Consignatarios de Ganado más un plus.

Escuche a Juan Domenech

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Margen neto del negocio agrícola varía entre US$ 100 y US$ 130 por hectárea, según Plus Agro

By Ruben Silvera,

Los “márgenes netos”, después del pago de insumos, labores y costos comerciales, que este año en soja están de un 15% a un 20% por encima de otras zafras, estarían en un nivel parecido “al promedio de los últimos 10 años”, con casos que pueden “estar algo por encima o por debajo”, comentó Joaquín Echeverría de la consultora Plus Agro en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.

El margen neto “está entre US$ 100 y US$ 130 por hectárea” de “todo el conjunto” de productos, sumando los cultivos de invierno y de verano, pero “no debemos olvidar” que se viene del “peor año de la historia” (2023) por la sequía, cuando las empresas prácticamente “se comieron todo el circulante” para financiar “el agujero de la seca”.

En el ciclo agrícola 2023/24, los resultados productivos indican que los “rindes de soja” quedaron “cerca del promedio”, hubo “muy buenos rendimientos en maíz de primera” y los de segunda muestran “números dispares”.

Destacó que se viene de un “muy buen” invierno impulsado por el trigo, que tuvo rendimientos “récord” en la mayoría de las zonas, con precios de venta que, en promedio, se ubicaron entre US$ 200 y US$ 210 por tonelada. Al mismo tiempo, en cebada, por rendimientos y calidad, el margen “no fue tan bueno” como el del trigo.

Escuche a Joaquín Echverría

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Baethgen (INIA): es “altamente probable” que sea un “año Niña”, pero no significa que habrá sequía

By Ruben Silvera,

Las perspectivas climáticas para los próximos meses, específicamente en la primavera, con base en modelos de predicción apuntan a la conformación de un año Niña, lo que indican que una mayor probabilidad de que las lluvias sean inferiores a lo normal, señaló el vicepresidente del INIA, Walter Baethgen, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy.

Hay un fenómeno climático que sucede en el Océano Pacífico en las costas de Perú y Ecuador hacia Australia, y que en ciertos años cuando las aguas registran temperaturas más altas de lo normal se lo denomina Niño y en otros años cuando son más bajas de lo normal se lo denomina Niña, explicó.

Dijo que los científicos desarrollaron un “modelo de previsión que permite prever lo que puede pasar en esa zona del Pacífico”, y este año está mostrando que “lo más probable es que el agua esté más fría”, por lo que sería un “año Niña”.

En este caso para Uruguay hay una “mayor probabilidad de que llueva menos” que lo normal, a la inversa de cuando se desarrolla un año Niño, donde aumenta la probabilidad de que llueva más que lo normal entre setiembre y diciembre. Esto quiere decir que es “altamente probable que sea un año Niña”, acotó.

Y dejó en claro que eso “no quiere decir que en Uruguay no va a llover, que habrá una sequía y que será desfavorable para los cultivos de verano”. “Son cosas totalmente diferentes”, enfatizó.

Baethgen, quien es investigador de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, se refirió a los registros históricos vinculados a estos fenómenos climatológicos y la incidencia en la agricultura. Desde 2010 hasta la zafra 2022/23 hubo siete años Niña, y por ejemplo en la zafra 2016/17 el rinde promedio del maíz fue “récord”, con algo más de 7.000 kilos por hectárea.

 A la vez, agregó que en las zafras 2020/21 y 2021/22 cuando también fueron años Niña, el rinde promedio estuvo “en el promedio” histórico del cultivo; mientras que la zafra 2022/23 fue un “desastre”, analizó.

Escuche a Walter Baetghen

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Rodeo vacuno, sin incluir novillos, hoy vale unos US$ 4.500 millones, según estimación de Apeo

By Ruben Silvera,

El negocio de la cría de vacunos en la ganadería uruguaya alcanzó un resultado económico de US$ 47 por hectárea en el ejercicio 2023/24, lo que significa un aumento del 130% respecto al período anterior, cuando el agro sufrió el impacto negativo de la seca, y si se compara con el ejercicio 2021-22 el resultado económico fue de US$ 109 por hectárea, señaló el integrante de la consultora Apeo, Diego Varalla, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.

Dijo que el principal factor a tener en cuenta en lo sucedido en el reciente ejercicio es que el peso de los terneros se incrementó a consecuencia del verano favorable en la disponibilidad de pasturas, además de un aumento de 10% en el precio respecto al otoño anterior.

Al comparar ambos ejercicios, “el producto bruto de la cría pasó de US$ 120 a US$ 150” por hectárea y “los costos bajaron de US$ 111 a US$ 104”, principalmente por el menor requerimiento de suplementos alimenticios, argumentó.

Destacó que como parte de un análisis que realizó la consultora desde 1976 a la actualidad, el rodeo vacuno integrado por las vacas de cría, vaquillonas, vacas de invernada y los terneros y terneras, sacando a los novillos, hoy tendría un valor total de “US$ 4.500 millones”, con un incremento anual de “US$ 180.000” lo que es una “tasa de 7%”.

“En la cría hay mejor resultado económico si preñamos más y si recriamos mejor a las terneras, las entoramos con menos años”, por lo que “siempre vale preñar y recriar bien que no preñar y tener vacas de invernada”, sostuvo.

Advirtió que la “principal variable” de la cría vacuna en Uruguay es el número de vacas entoradas por hectárea, lo que determina mejores resultados económicos, “siempre y cuando no se afecten los resultados de preñez y la edad del primer entore”.

El consultor valoró el uso de tecnologías para mejorar la eficiencia productiva, si bien reconoció que todavía hay margen para continuar en un proceso de aumento de los resultados, en cuanto a medidas a determinar en el rodeo. Varalla profundizó estos temas en una reciente nota publicada en el suplemento Agro de Búsqueda, en la edición del jueves 27 de junio.

Escuche a Diego Varalla

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