La faena de vacunos totalizó 45.989 cabezas en la semana del 10 al 16 de agosto de 2025, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC). Esto representó una caída de 2.130 cabezas (-4,4%) frente a las 48.119 registradas en la semana anterior. Los novillos representaron el 55% del total semanal, con 25.127 cabezas, seguidos por las vacas con 12.628 (27%) y las vaquillonas con 7.518 (16%).
Entre las plantas con mayor actividad se ubicaron Tacuarembó con 6.186 cabezas, Las Piedras con 5.983, San Jacinto-Nirea con 4.705, Ontilcor con 3.815, Pulsa con 3.696 y Carrasco con 3.345.
En lo que va del año, la faena acumulada asciende a 1.533.281 cabezas, lo que implica un aumento de 6,1% respecto al mismo período de 2024. Del total anual, se llevan faenados 759.681 novillos (50%), 530.639 vacas (35%) y 217.284 vaquillonas (14%).
Los frigoríficos con mayor volumen de faena en lo que va de 2025 son Tacuarembó con 167.987 cabezas, Las Piedras con 146.511, Ontilcor con 127.361, San Jacinto-Nirea con 125.447, Pulsa con 124.121, Canelones con 90.482, Cledinor con 94.080, Inaler con 91.878, Carrasco con 88.732 y Establecimientos Colonia con 82.468. Estas diez plantas acumulan 1.038.017 animales, lo que representa el 67,7% de la faena total del año.
En julio de 2025, China importó 530.000 toneladas de carne y subproductos cárnicos (despojos), lo que representó una caída interanual de 1,2%. Sin embargo, el valor de esas compras ascendió a US$ 2.053 millones, con un incremento de 11,5% frente al mismo mes del año pasado, según datos publicados por la Administración General de Aduanas (GACC).
En los primeros siete meses del año, las importaciones totalizaron 3,74 millones de toneladas, un 2,5% menos que en igual período de 2024. En términos de valor, se registró una suba de 1,7%, al alcanzar US$ 13.609 millones, informó OIG+X.
Desempeño por tipo de carne
En julio, la carne vacuna se consolidó como el principal rubro:
Vacuno y subproductos bovinos: 250.000 toneladas por US$ 1.335 millones, con un alza interanual de 15,6% en volumen y 29% en valor. Dentro de este grupo, la carne vacuna sin subproductos sumó 200.000 toneladas por US$ 1.133 millones, con subas de 16,3% y 29,6% respectivamente.
Carne y subproductos porcinos: 190.000 toneladas por US$ 409 millones, con aumentos interanuales de 2,7% en volumen y 3,6% en valor. De ese total, la carne porcina fue 90.000 toneladas por US$ 364 millones, apenas 0,9% más en volumen y 0,3% en facturación.
Carne ovina: 26.259 toneladas por US$ 104 millones, con bajas de 11,8% en volumen y de 18,5% en valor.
Carne aviar: 18.898 toneladas por US$ 57 millones, con caídas muy marcadas de 54,4% en volumen y 48,5% en valor frente a julio de 2024.
Menos volumen, más valor
El comportamiento de julio confirmó una tendencia que se viene observando en el comercio exterior cárnico de China: menor volumen, pero mayor facturación. La combinación de factores internos y externos explica este fenómeno.
Por un lado, la recuperación de la producción porcina doméstica redujo la necesidad de importar grandes volúmenes de carne básica. Al mismo tiempo, el consumo en ascenso impulsó la demanda de carnes consideradas premium, con mayor valor agregado.
En el plano internacional, la presión de los costos logísticos, las fluctuaciones cambiarias y las limitaciones de oferta en países exportadores contribuyeron a elevar los precios internacionales.
Además, desde el propio gobierno chino se aplicaron políticas de intervención y regulación para estabilizar el mercado interno y promover una “optimización estructural” en las compras externas, con mayor peso de los cortes de mayor calidad.
En julio, la hacienda representó el 84,3% del valor del Novillo Tipo 2.0 elaborado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC), el mayor porcentaje desde agosto de 2022.
El valor total del indicador fue de US$ 1.725 por cabeza, con un incremento de 0,6% frente a junio y 15,8% por encima de julio de 2024. Se trata del nivel más alto en casi tres años. El aumento respondió a una leve suba en la canasta de exportación, la canal destinada al mercado interno, las menudencias y los subproductos, mientras que el precio del cuero permaneció estable.
En la composición, la participación de la hacienda fue de 84% y la del valor agregado industrial (VAI) de 16%. El valor de la hacienda subió 5,4% en julio, ubicándose en US$ 1.454 por cabeza, mientras que el VAI cayó en US$ 65 (19,3%), hasta US$ 271 por cabeza. De esta forma, la participación de la hacienda subió desde el 80,4% de junio y el 76,5% de julio de 2024, hasta alcanzar el mayor nivel en tres años.
En el acumulado de enero-julio de 2025, el Novillo Tipo promedió US$ 1.676 por cabeza, con una participación de 78% para la hacienda y 22% para el VAI, según Inac.
Al analizar los acumulados anuales, el valor del Novillo Tipo en 2024 fue de US$ 1.494 por cabeza, con la hacienda en US$ 1.106 (74%) y el VAI en US$ 388 (26%). En 2023, el indicador había cerrado en US$ 1.455, con la hacienda en US$ 1.059 (73%) y el VAI en US$ 392 (27%). En 2022, el Novillo Tipo se situó en US$ 1.779, con la hacienda en US$ 1.456 (82%) y el VAI en US$ 323 (18%).
El informe de INAC subraya que la tendencia reciente refleja una revalorización de la hacienda dentro de la cadena cárnica, a costa de un menor margen industrial, en un contexto de precios firmes de la carne en los mercados de exportación.
El sector agropecuario brasileño enfrenta un escenario complejo marcado por el aumento de la morosidad, una ola de solicitudes de recuperación judicial (RJ) y nuevas reglas contables que presionan al sistema financiero. El panorama se agrava pese a que las proyecciones productivas apuntan a una cosecha récord de maíz y a un incremento significativo en la soja para 2025.
La fase más aguda comenzó con la caída de los precios internacionales de las materias primas, que redujo los márgenes de productores ya muy apalancados tras haber accedido a créditos en los años de tasa Selic en mínimos históricos (2020 y 2021). A esto se sumaron los efectos de la Resolución 4.966 del Banco Central, que introdujo el concepto de “pérdida esperada” en las provisiones bancarias, y la reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump de aplicar nuevos aranceles contra Brasil, lo que añade más incertidumbre al sector.
Con una participación de mercado cercana al 50% en el crédito agrícola, Banco do Brasil es la entidad más expuesta. Su tasa de morosidad trepó a 3,94%, desde 2,45% un año atrás y 0,96% a fines de 2023. La cartera asciende a R$404.900 millones (US$ 74.981 millones), con unos 20.000 clientes en mora, el 74% de ellos sin antecedentes de incumplimientos previos. Según el banco, el 52% de los impagos se concentra en el Centro-Oeste y el Sur, y la mitad corresponde a la producción de soja, maíz y ganado.
En Río de Janeiro, 808 clientes acumulan una cartera de R$5.400 millones (US$ 1.000 millones), aprovechando un fallo del Supremo Tribunal Federal que desde 2020 habilita a grandes productores a solicitar RJ como personas físicas. Banco do Brasil denuncia “litigios predatorios”, impulsados por bufetes que promueven campañas para atraer clientes, y evalúa medidas legales contra ellos.
El crédito rural totalizó en junio R$539.800 millones (US$ 99.963 millones) para personas físicas (7,5% más interanual) y R$99.300 millones (US$ 18.389 millones) para jurídicas (9,4% más). La morosidad en personas físicas pasó de 1,5% a 3,5% en un año.
Según Serasa Experian, las solicitudes de RJ en el agro fueron 389 en el primer trimestre, un alza de 21,5% frente al trimestre anterior y 44,6% respecto a inicios de 2024. “Muchos productores enfrentan altos costos, mayores exigencias de garantías y dificultades para renovar deudas, lo que presiona el flujo de caja”, señaló Marcelo Pimenta, director agrícola de la consultora.
Entre los bancos privados, Santander cuenta con una cartera de R$22.400 millones (US$ 4.148 millones) en líneas de crédito rural. Su director general, Mario Leão, admitió que la morosidad seguirá bajo presión durante algunos trimestres.
Itaú, con más de R$130.000 millones (US$ 24.074 millones) en cartera agropecuaria, destacó que solo un 5% de sus clientes figura en solicitudes de RJ gracias a una gestión más diversificada y con garantías sólidas. “Es la parte más difícil del ciclo agrícola, pero en algún momento se revertirá”, afirmó Milton Maluhy Filho, director general. En tanto, Bradesco aseguró que su exposición está controlada, con líneas rurales por R$79.400 millones (US$ 14.704 millones).
En el sistema cooperativo, Sicredi confirmó un aumento de la morosidad, con distinta intensidad según la región, y advirtió sobre el uso estratégico de la RJ que puede “perjudicar la cadena de producción y la disponibilidad de crédito”.
El gobierno anunció que el Plan Zafra 2025/26 tendrá un valor de R$594.400 millones (US$ 110.074 millones), con R$516.200 millones (US$ 95.593 millones) destinados a medianos y grandes productores y R$78.800 millones (US$ 14.593 millones) a la agricultura familiar. El incremento frente a la zafra anterior es de apenas 1,69%, dado que en 2024/25 fue de R$584.500 millones (US$ 108.241 millones), lo que analistas consideran insuficiente frente a la alta deuda y las tasas de interés.
El director agrícola de Santander, Carlos Aguiar, advirtió que la situación fiscal afecta la política de compensación en un momento crítico para el mercado endeudado. Además, el retraso en el lanzamiento del Plan Cosecha 2024/25 genera que muchas operaciones venzan entre julio y septiembre, manteniendo la presión sobre los índices de morosidad en el tercer trimestre.
Ante este contexto, Banco do Brasil endureció su estrategia: reemplazó garantías tradicionales (como prendas e hipotecas) por transferencias fiduciarias de ejecución más rápida, reforzó su cartera de cobros y aumentó los procesos judiciales. “El banco era conocido por no ejecutar garantías y buscar soluciones dialogadas; eso está cambiando”, reconoció su director financiero, Geovanne Tobias.
Australia exportó casi 300.000 cabezas de ganado a Indonesia entre enero y julio de 2025, lo que marca el nivel más alto en lo que va del año desde 2019. Solo en julio se enviaron 44.841 cabezas, un 17% por encima del promedio móvil de cinco años para ese mes.
De esta manera, las exportaciones acumuladas en los primeros siete meses del año llegaron a 299.630 cabezas, también muy por encima del promedio de cinco años para el mismo período (253.419 cabezas). La última vez que Australia había superado este nivel fue antes de la pandemia, cuando en igual lapso de 2019 se enviaron 375.000 cabezas, informó Beef Central.
En total, Australia exportó 64.632 cabezas de ganado en julio, lo que elevó el acumulado anual a 436.230 cabezas, aún con cinco meses por delante en el calendario. Tras un pico de envíos en abril (65.665 cabezas) y mayo (55.565 cabezas), cuando los exportadores abastecieron a Indonesia de cara a la demanda de carne vacuna para el festival de Eid al-Adha celebrado en junio, los volúmenes mensuales se estabilizaron en el rango de 40.000 a 45.000 cabezas en junio y julio.
Exportadores consultados por Beef Central describieron las condiciones comerciales como consistentes y estables, favorecidas por el fuerte enfoque del gobierno de Prabowo en reforzar la seguridad alimentaria en su primer año de gestión, y el papel clave que otorga a las importaciones de ganado vivo australiano para apoyar ese objetivo
En cuanto a otros destinos, las exportaciones australianas hacia Vietnam totalizaron 16.507 cabezas en julio, un leve aumento respecto de junio (16.341 cabezas). Con este volumen, el acumulado anual asciende a 62.206 cabezas, lo que representa una caída de 18% frente al mismo período de 2024 (74.247 cabezas), señaló Beef Central.
El Banco Central del Uruguay (BCU) remitió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) un anteproyecto de ley que modifica su Carta Orgánica con el objetivo de fortalecer la protección del inversor y crear un marco más dinámico y seguro para canalizar el ahorro hacia proyectos productivos.
El principal cambio es la ampliación del perímetro regulatorio, de modo que el BCU pueda supervisar a entidades que, sin emitir valores, capten recursos del público ofreciendo una rentabilidad futura gestionada por un tercero. La idea es cerrar vacíos que permitieron la existencia de esquemas financieros fuera del control oficial, como los llamados “fondos” ganaderos.
En materia de supervisión, la iniciativa refuerza las potestades de la Superintendencia de Servicios Financieros (SSF), que podrá exigir información con atribuciones similares a la Dirección General Impositiva, realizar inspecciones sin que sea oponible el secreto profesional, y ordenar el cese inmediato de actividades irregulares o de campañas publicitarias que promuevan la captación de fondos.
El anteproyecto también contempla un marco sancionatorio específico para proteger el ahorro público frente a quienes operen fuera del perímetro regulatorio o tomen depósitos sin contar con licencia adecuada.
Junto con la regulación, el BCU plantea una estrategia de comunicación y educación financiera que incluye campañas digitales en redes sociales, un micrositio educativo sobre inversiones y cursos e-learning. El objetivo es informar de forma oportuna y prevenir conductas fraudulentas, promoviendo decisiones de inversión más seguras.
Otro aspecto clave es la incorporación de nuevos vehículos de inversión, entre ellos las plataformas de financiamiento colectivo (crowdfunding), los contratos de inversión para inversores calificados, y un régimen escalonado de oferta pública —simplificado y general—. Además, se prevé habilitar fondos de inversión cerrados como alternativa para canalizar capital hacia proyectos productivos.
La estrategia, según el documento, busca consolidar un mercado de valores más profundo y escalonado, que combine adaptación a la realidad nacional, eficiencia de costos, mayor protección al inversor y la eliminación de vacíos regulatorios.
La soja quebró una racha de tres semanas consecutivas a la baja en la Bolsa de Chicago. El contrato septiembre cerró la semana con una suba de 5,6% y quedó en US$ 375,61 por tonelada, mientras que la posición noviembre también avanzó 5,6% y terminó en US$ 383,05.
El impulso estuvo marcado por el ajuste de la cosecha de Estados Unidos que realizó el USDA en su informe mensual del martes, sumado a las previsiones de clima mayormente seco en el Medio Oeste, en plena etapa crítica para la definición de rindes.
Otro dato alcista fue el reporte de la Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas de EEUU, que relevó la molienda de soja de julio en 5,33 millones de toneladas (Mt). El volumen superó los 5,21 Mt proyectados por el mercado, los 5,05 Mt del mes anterior y se ubicó 7% arriba de julio de 2024 (4,98 Mt).
Las existencias de aceite de soja fueron reportadas en 625.504 toneladas, el nivel más bajo para un mes de julio en 21 años. Ese dato resultó inferior a junio (627.772 toneladas) y un 8% menor al de un año atrás (679.935 toneladas), aunque prácticamente en línea con lo que estimaban los operadores (625.957 toneladas). Este ajuste fortaleció el valor del aceite, que en Chicago ganó US$ 26,24 en la posición septiembre, para cerrar en US$ 1.172,40 por tonelada.
A partir de esta semana, la atención del mercado se concentrará en la gira ProFarmer, que relevará lotes de soja y maíz en el cinturón agrícola de EEUU y difundirá sus propias proyecciones de cosecha.
En el plano internacional, se destacó Rusia, donde se espera una cosecha récord de girasol. La consultora IKAR proyectó entre 17,90 y 18 Mt, frente a los 16,20 Mt de 2024. SovEcon estimó 17,90 Mt, mientras que Rusagrotrans, empresa de logística, ubicó su previsión en 18,50 Mt.
En línea con esa cosecha abundante, también se anticipan exportaciones récord de aceite de girasol. Para IKAR alcanzarán entre 5,20 y 5,30 Mt; SovEcon calculó de 4,50 a 4,70 Mt y Rusagrotrans proyectó 5,40 Mt.