Los biocombustibles sostenibles impulsan cambios en la rotación agrícola

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La transición hacia combustibles más sostenibles y amigables con el medioambiente está generando una demanda creciente de materias primas renovables. En ese contexto, cultivos como camelina y carinata se posicionan como alternativas con fuerte proyección para Uruguay y la región, tanto por su potencial industrial, como por su aporte a la diversificación agrícola, y además son cultivos que no compiten con los alimenticios.

Ambas especies son oleaginosas de invierno, pertenecientes a la familia de las Brassicaceae, y cumplen con los requisitos de sostenibilidad exigidos por la Dirección Europea de Energía Renovable (RED) y la Mesa Redonda sobre Biomateriales Sustentables (RSB), lo que las convierte en materias primas certificables para la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés).

En la zafra 2025 se estima que se sembraron unas 10.000 hectáreas de camelina y 33.500 hectáreas de carinata. La participación de las brassicas, al contar la canola, totalizan “el 34% del área sembrada en 2025”, dijo Joaquín Basso, gerente del negocio de granos de Cargill, durante el 14° Encuentro de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO). Allí, consideró que la carinata podría duplicar su superficie en la zafra venidera.

La incorporación de carinata y camelina a las rotaciones invernales ofrece ventajas agronómicas –como la mejora de la estructura del suelo y la reducción de plagas– y también diversificación de riesgo de precios y mercados, al permitir que los productores participen del mercado de aceites y biocombustibles, menos atado a la volatilidad de los cereales tradicionales.

Los grandes segmentos de consumo de biocombustibles se concentran en la generación de energía y el transporte terrestre, marítimo y aéreo, siendo este último el de mayores exigencias técnicas y regulatorias.

El combustible sostenible de aviación (SAF) se obtiene a partir de fuentes renovables –como aceites vegetales, residuos agrícolas o aceites usados– y busca reducir las emisiones de CO2 del sector aéreo.

Según estimaciones de Worley Consulting y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés), la producción global de SAF crecerá de forma sostenida en las próximas dos décadas, pero no alcanzará la demanda necesaria para lograr la neutralidad de emisiones hacia 2050. Para ese año, la capacidad de producción potencial sería de 412 millones de toneladas (Mt), frente a una demanda cercana a 500 Mt, lo que generará un déficit de unos 88 Mt.

La Unión Europea impulsa el uso de SAF mediante la iniciativa ReFuelEU Aviation, que no permite cultivos alimenticios y cuenta con metas de incorporación crecientes: 2% en 2025, 6% en 2030, 20% en 2035 y 70% hacia 2050. Mientras tanto, Estados Unidos avanza a través de incentivos fiscales y programas estatales, en lugar de mandatos obligatorios.

La creciente demanda mundial de biocombustibles sostenibles abre una oportunidad estratégica para Uruguay, con ventajas naturales y estructurales frente a otros países productores, que puede aprovechar su estructura agroexportadora, su capacidad de adaptación y su reputación ambiental para posicionarse como proveedor confiable de materias primas certificadas.

 

Determinantes de la proteína en soja: qué está afectando a Uruguay y qué líneas de acción se proponen

La soja “transformó de forma permanente” el potencial productivo agrícola del país, “nos guste o no”, comenzó diciendo el director de Sistemas Agrícola-Ganaderos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Sebastián Mazzilli, en la presentación titulada: ¿Cuáles son los posibles determinantes de los niveles de proteína en la soja uruguaya?

Durante el 14° Encuentro de la MTO señaló que el porcentaje de proteína en soja “muestra una caída sostenida”, y en la zafra 2023-2024 “se marcó un piso histórico en Uruguay, por debajo de Argentina”. La baja es global, pero “la magnitud local exige acción, aún con causas no claras”, sostuvo.

Como “los años generan variaciones, no era algo que llamara la atención” y fueron “los exportadores los que nos trajeron el tema”, dijo Mazzilli. Es que Uruguay comenzó a perder la ventaja respecto a Argentina, y con eso los premios por calidad que se registraban en los precios. Además, algunos compradores redujeron la participación de soja uruguaya.

El Observatorio de Oleaginosos señala que los niveles de proteína tienen una “variación enorme” entre zafras, y “pocas diferencias” entre regiones del Uruguay. “No encontramos relación entre proteína y rinde, a nivel país no hay dilución”, dijo Mazzilli.

La investigación informaba proteína “en base seca”, mientras que el comercio “la reporta en base tal cual (con 13% de humedad), y ese corrimiento diluye la proteína”, acotó.

En el contexto actual, a la soja uruguaya se le hace difícil cumplir con los niveles de suficiencia (33% base tal cual). En 2012, el porcentaje de proteína estaba por encima de 34% base tal cual. “Los contratos marcan que una soja con proteína en 32,4% no es aceptada, entre 32,5% y 32,9% hay descuentos en el precio”, explicó un operador comercial.

El equipo de INIA desarrolló una revisión bibliográfica para ubicarse y surge que, en Estados Unidos, donde los estudios son exhaustivos, series largas muestran rendimientos medios en ascenso desde los años 80 y proteína que cae “de 36% a 34%”. La lectura rápida sería que existe dilución, pero eso “no es así, hay otros factores”.

Además, mencionó un trabajo que relaciona la latitud con la proteína: “Cuanto más lejos del Ecuador, baja la proteína”, un vínculo que Mazzilli asocia con “la temperatura y las condiciones del llenado de grano”, y elementos que “calzan muy bien” con la información regional.

En Argentina, los trabajos, también muestran que “el efecto año es muy grande”, una dispersión entre zonas “muy importante” y una variabilidad “enorme” dentro del mismo año, lo que “nos da alguna esperanza”, porque “podemos ir a buscar qué pasó o pasa en esos lugares con más proteína”, acotó.

Otro análisis mostró que, en los años de altos rendimientos, “la cantidad de nitrógeno que se debe absorber es muy alta; con sojas de 4.000 kilos (por hectárea) se precisan de 250 a 270 kilos de nitrógeno (N)”. El ingeniero agrónomo señaló que eso implica “mucha fijación biológica y un suelo bastante bueno o vivo, que nos ayude con ese N”.

E indicó que eso “abre una hipótesis: si los suelos están degradados, el aporte de N será menor; lo mismo si no estamos inoculando como se precisa”. Ese trabajo mostró que el ambiente explicó cerca del 50% de la variación en la proteína, el genotipo un 18% y la interacción genotipo por ambiente ronda el 11%, lo que marca que existe un efecto genotipo.

Mazzilli describió que la evaluación de cultivares reporta aceite, pero “no mide” proteína (solo en los testigos). Y desde la zafra pasada, luego de ajustes con la evaluación de cultivares del Instituto Nacional de Semillas (Inase), se empezó a reportar proteína en todos los materiales en el sito de Dolores (Soriano). Según un análisis de los cultivares testigos, realizado en Young (Río Negro) y La Estanzuela (Colonia), el 70% de la variabilidad de la proteína la marcan el año y la localidad.

“Hay que identificar qué cosas de los años son las que más impactan. También empiezan a verse variedades que están en el mercado y que fueron testigos en la evaluación, que tienen un mejor comportamiento, y que son aspectos que se deben explorar”, dijo.

En la presentación, marcó que Barraca Erro “compartió sus datos y tampoco aparece una relación lineal entre rinde y proteína”. Agregó que “conviven sitios de rinde bajo con proteína alta, y lotes que logran rinde alto con proteína por encima de lo esperado”.

Explicó que los factores ecofisiológicos y de manejo que determinan el nivel de proteína de soja son: genéticos; ambientales (que son los que más están influyendo), como agua y temperatura durante el ciclo; luego nutrición e inoculación; y el manejo agronómico. “Los tres primeros son los que más están impactando”, confirmó.

El ingeniero agrónomo mostró un comparativo entre sitios con y sin riego: “En el 68% de los casos con riego no hubo trade-off”, indicó. Además, señaló que el rendimiento subió y la proteína se mantuvo o incluso aumentó. “El problema lo estamos teniendo en la interacción de los cultivares que tienden a tener un poco menos de proteína en los ambientes donde hay factores de estrés, que generan o problemas en la inoculación o la nodulación que altera la fijación biológica y/o que –cuando pierdo hojas por sequía– la retranslocación de nitrógeno –que mayormente está en el área foliar– no termina siendo tan efectiva”.

“Si yo riego el cultivo no tengo inconvenientes. El problema práctico es de escala, con solamente cerca de 6% del área nacional con riego, el resto debe gestionar ventanas térmicas e hídricas, y elegir materiales que sostengan proteína a igual rinde”, explicó.

Agregó que la sequía “manda”, porque durante el llenado de grano “tiene el efecto negativo más consistente y fuerte sobre la proteína del grano”. Explicó que “limita la absorción de N, la fotosíntesis y la movilización de asimilados hacia la semilla”.

Otro elemento es la sensibilidad a la temperatura, donde las “subas moderadas pueden aumentar proteína, pero el beneficio se anula si hay sequía o golpes de calor mayores a 32° C, sobre todo si coinciden con R5-R7 (llenado/fin de ciclo)”.

Sostuvo que la radiación solar tiene “un papel menor y más variable, una radiación alta en floración puede bajar proteína, posiblemente por efectos en el cuajado y el desarrollo temprano de la semilla”.

Sobre la dinámica fuente-fosa indicó que “los genotipos de alta proteína amortiguan mejor el estrés, porque muestran mayor N foliar al inicio del llenado; más removilización de N desde tallos; semillas más pesadas, en menor número; y mejor balance fuente-fosa con fotosintatos limitados”.

Los ensayos de fertilización y las revisiones colocan al azufre “de la mano de los niveles de proteína” y “aún no sabemos cuánto se debe agregar”, admitió Mazzilli. También “es claro que no se va a arreglar con la aplicación de N” y, a la vez, “el exceso puede inhibir la fijación biológica y bajar proteína, al tiempo que fósforo y potasio ofrecen efectos irregulares sobre el porcentaje proteico, aunque ayudan vía raíces, nodulación y estabilidad de rinde”, detalló. “Varios micronutrientes suman por su vínculo con la fijación biológica, más que por impactos directos en proteína”, afirmó.

Inoculación de semillas

La otra razón central está en el inoculado, donde “lo dimos por hecho”, pero “existen oportunidades de mejora”, agregó. INIA realizó una encuesta nacional, coordinada por Juan Parentelli, donde las principales variables relevadas fueron: que utiliza un 43% de semilla propia y 57% es comprada a terceros o empresas. La forma de inoculación es 51% en el predio y 48% es preinoculada industrial (pretratada), y en chacras con historial soja, que no se inoculan, representan el 1%, señaló.

Sobre las condiciones de almacenamiento de la semilla una vez inoculada, surge que el 72% de las semillas inoculadas queda en galpones, donde el tiempo y el calor elevan el riesgo. A la vez, hay 12% que invierte la secuencia (inoculante primero y curasemilla y agroquímico después), cuando debería ser al revés.

El 48% de la semilla preinoculada se siembra en menos de 24 horas, 43% entre uno y tres días y 9% supera ese plazo. Mazzilli lo redujo a que “cada día que pasa tengo más riesgo” y, si luego de la siembra “no tengo agua en el suelo, va a estar más días”. Para la inoculación en el predio, el patrón repite: “mayoría dentro de 24 horas, pero una fracción extiende la espera”.

De cara al futuro

El director del Sistema Agrícola-Ganadero de INIA adelantó que la institución “está trabajando en la variabilidad genética, que proviene de fuentes no tradicionales de genes con más proteína”. INIA “está en fases de cruzamiento”, gracias a los acuerdos con China, y espera “segundos ciclos” para “mejorar la proteína”, con “traits (características heredables) bien identificados para que otro semillero lo pueda utilizar” o, si conviene, lanzar cultivares propios de INIA, describió.

Dentro de los testigos locales ya asoman materiales que “tienden a tener más proteína, sin cambiar demasiado el rendimiento”, una pista operativa para el corto plazo, señaló.

A la vez, Mazzilli informó que “la idea es trabajar con la Asociación de Comerciantes de Granos (ACG), presentar un proyecto de articulación” y, mientras corre la aprobación, “INIA empezará con acciones este año” y podrá “licitar fondos FPTA (Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria)”.

Las líneas de acción marcan: la recolección y análisis de datos de proteína de acopios, empresas exportadoras y registros de investigaciones para identificar rangos de variación de la proteína y factores asociados; muestreo en lotes comerciales y registro de todas las prácticas de manejo, incluyendo condiciones para la inoculación; y la estimación de indicadores sinópticos.

También se realizarán análisis de calidad y efectividad del inoculante y su impacto en la fijación y proteína, e integración y análisis de datos para identificar factores que explican la variación en proteína de soja.

Se busca generar diferentes impactos. Económico: incrementar la competitividad de la soja uruguaya evitando descuentos y mejorando precios de exportación. Social: generar conocimiento y capacidades, involucrando a productores, asesores y mejoradores; y promover la innovación en prácticas agrícolas. Y ambiental: optimizar el uso de recursos, contribuir a la adaptación al cambio climático y reducir emisiones asociadas a la producción.

Nota de Revista Verde N° 124

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Compras de fondos disparan la soja en el mercado de Chicago; en Uruguay superó los US$ 390 por tonelada

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La soja cerró la jornada de ayer en el mercado de Chicago con importantes subas, impulsada por un fuerte ingreso de capital especulativo y por nuevos rumores de ventas de Estados Unidos a China. La posición enero ganó US$ 12,04 y cerró en US$ 425,23 por tonelada, mientras que julio aumentó US$ 8,18 para terminar en US$ 431,84 por tonelada. En la plaza uruguaya la oleaginosa se negoció por encima de los US$ 390 por tonelada.

Según operadores privados, los fondos de inversión adquirieron alrededor de 13.000 contratos de soja, además de 5000 de harina y 2000 de aceite, un volumen que superó ampliamente lo que los fundamentos agrícolas justificaban para la rueda. Con este movimiento, el mercado mostró nuevamente una fuerte volatilidad, aunque con un sesgo alcista luego de las bajas profundas del viernes.

La suba estuvo impulsada principalmente por rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China. El viernes, tras la caída del mercado por falta de confirmaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que China realizaría adquisiciones importantes. Ayer, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, volvió sobre ese mensaje y aseguró que China se comprometió a comprar 12 millones de toneladas (Mt) en lo que resta del año, agregando que el acuerdo marco podría estar listo para el Día de Acción de Gracias. “China convirtió en peones a nuestros excelentes productores de soja, pero creemos que hemos remediado esa situación”, afirmó Bessent.

El fundamento bajista de la semana pasada fue la confirmación de que China prácticamente no compró soja estadounidense durante los 43 días en que el gobierno permaneció cerrado. El USDA había informado compras por 332.000 toneladas, pero ayer corrigió la cifra a 232.000 toneladas, debido a la cancelación de 100.000 toneladas de una operación del 3 de noviembre. Pese a este ajuste a la baja, el mercado aceleró las subas.

Entre los fundamentos agrícolas, el informe mensual del USDA publicado el viernes aportó elementos alcistas: el organismo redujo la estimación de cosecha de soja de Estados Unidos de 117,05 millones de toneladas (Mt) a 115,75 Mt, y ajustó las existencias finales de 8,17 Mt a 7,89 Mt, ambas por debajo de lo esperado por el mercado. No obstante, el USDA también volvió a recortar su previsión de exportaciones para 2025/26, que bajaron de 45,86 Mt a 44,50 Mt, el nivel más bajo desde 2012/13, confirmando el deterioro de la demanda externa.

Otro dato positivo para los precios fue el informe de la Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas (NOPA), que mostró una molienda récord en octubre de 6,20 Mt, superando en un 15% el volumen de septiembre y marcando el mayor registro mensual de la historia. Las existencias de aceite al 31 de octubre también crecieron a 591.938 toneladas, un 21,5% por encima del año anterior y por encima de lo esperado por los operadores.

En el plano operativo, el reporte semanal de inspecciones de embarques del USDA (7 al 13 de noviembre) mostró exportaciones de 1.176.307 toneladas, levemente por encima del informe previo y dentro del rango previsto por los analistas, un dato que aportó algo de sostén al mercado.

Por último, el clima en Brasil jugó a favor del tono alcista. La consultora AgRural informó que la siembra avanzó sobre el 71% del área prevista, por debajo del 80% del mismo período del año pasado, debido a lluvias irregulares en Matopiba y el Medio Oeste. Aunque los productores avanzan amparados en pronósticos de nuevas precipitaciones, las labores muestran una demora relativa respecto a campañas previas, lo que también contribuyó al impulso de los precios.

Fuente: Granar

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El costo total de la soja vuelve a subir en Mato Grosso y supera los US$ 1.500/ha, informó IMEA

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El proyecto Costos de Producción Agropecuaria de Mato Grosso (CPA-MT) divulgó la primera estimación de gastos para la soja 2026/27 y mostró un costo directo proyectado de aproximadamente US$ 780 por hectárea, una caída de 0,54% respecto a la campaña 2025/26. La reducción está impulsada por menores costos de insumos, con destaque para semillas (–9,04%) y el paquete de fertilizantes (–6,98%), especialmente los macronutrientes.

A pesar de ese alivio parcial, el Costo Operacional Efectivo (COE) aumentó a alrededor de US$ 1.096 por hectárea, el Costo Operacional Total (COT) se ubicó en torno a US$ 1.224, y el Costo Total (CT) llegó a unos US$ 1.508 por hectárea, lo que representa un incremento anual de 4,74%. Ante insumos más baratos que el año pasado, ya se registran compras anticipadas de productores en el estado, según informó el IMEA.

En el sistema de costos utilizado por el IMEA, el COE corresponde al gasto que realmente desembolsa el productor durante el ciclo —insumos, combustible, mano de obra contratada, servicios y operaciones directas—. El COT incorpora además depreciación, mantenimiento de maquinaria, intereses e infraestructura operativa. En tanto, el Costo Total (CT) es el indicador más completo e incluye el costo de oportunidad de la tierra y del capital propio, junto con impuestos y la estructura general del negocio. Es el parámetro que refleja si la actividad es rentable en términos económicos, más allá del flujo financiero anual.

En el campo, el retorno de las lluvias permitió que la siembra de soja 2025/26 en Mato Grosso alcanzara 96,36% del área prevista, un avance semanal de 10,68 puntos porcentuales. El progreso vuelve a ubicar al estado entre los ritmos más rápidos de los últimos años, reduciendo riesgos productivos y permitiendo mantener el potencial del ciclo en niveles elevados, de acuerdo con datos del IMEA.

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Faena vacuna retrocedió 2,6% durante la última semana; el novillo llegó a US$ 5,12, según ACG

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En la semana del 9 al 15 de noviembre de 2025, Uruguay faenó 53.779 vacunos, según los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC). La actividad mostró una leve baja semanal (–2,6%), luego de las 55.267 cabezas procesadas en la semana previa. Los novillos representaron el 50% del total, con 26.878 cabezas (–3,7%), mientras que las vacas aportaron 17.275 (32%) y las vaquillonas 8.752 (16%).

Los frigoríficos con mayor volumen de procesamiento fueron Tacuarembó (6.704 cabezas), Las Piedras (5.985), Ontilcor (4.170), Canelones (4.056), San Jacinto-Nirea (4.015), Breeders Packers Uruguay (3.951), Pulsa (3.774), Inaler (3.338), Cledinor (3.112) y Establecimientos Colonia (3.037). Estas diez plantas concentraron el 72% de la faena nacional, manteniendo una distribución similar a la observada en las últimas semanas.

En el acumulado anual, al 15 de noviembre se llevan procesados 2.105.758 vacunos, un 6,2% más que en igual período de 2024. La composición por categoría se mantiene estable, con 1.035.263 novillos (49%), 728.220 vacas (35%) y 307.035 vaquillonas (15%).

Los frigoríficos de mayor actividad en lo que va del año continúan siendo Tacuarembó (256.097 cabezas), Las Piedras (210.360), San Jacinto-Nirea (176.760), Ontilcor (175.366), Pulsa (153.422), Cledinor (125.730), Carrasco (122.583), Canelones (116.462), Inaler (107.036) y Establecimientos Colonia (109.246), que en conjunto explican el 73% de la faena anual del país.

En cuanto al mercado del ganado gordo, la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) señaló que la demanda mostró mayor interés de compra, con entradas más cortas y un escenario influido por la recta final de la ventana de cuota, lo que atenuó el ajuste de precios observado en semanas anteriores.

Los valores de referencia marcaron una nueva corrección: el novillo gordo bajó de US$ 5,14 a US$ 5,12 por kilo en cuarta balanza, la vaca gorda de US$ 4,80 a US$ 4,77, mientras que la vaquillona se mantuvo en US$ 5,00, sin cambios frente a la semana previa.

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Desde la creación del Mercosur, “no he visto” un acuerdo “de esta magnitud”, dijo Victor Tonelli

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En el acuerdo bilateral entre Estados Unidos (EEUU) y de Argentina, que supone una mejora de las condiciones de acceso para la carne vacuna, ocupa una “pequeña parte” de un conjunto “muy grande” de asuntos, dijo el analista ganadero Víctor Tonelli, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.

Señaló: “estamos entre sorprendidos y con una alegría desbordante porque esperábamos alguna cuestión vinculada a la cuota” de exportación de carne, “pero no imaginamos un acuerdo de esta magnitud”.

Todo indica que la nueva cuota de carne vacuna en EEUU llegaría a las 80.000 toneladas, aunque todavía “no hay dato específico” y se está “trabajando en la letra chica”, afirmó.

Para Tonelli, “después de la creación del Mercosur, no he visto un acuerdo de esta magnitud” y es una “señal”, considerando que el gobierno estadounidense avanzó en otros acuerdos bilaterales, con Suiza, Reino Unido.

En cuanto a la política de China para la importación de carne, el analista argentino dijo que el país asiático “parecería que va por el camino de la cuota y de mayores controles en la aduana” para proteger a la industria y a la producción local.

Escuche a Víctor Tonelli

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Indonesia inspecciona industrias lácteas uruguayas y se cumple otra etapa del proceso de habilitación

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Uruguay avanza en un paso clave para concretar la apertura del mercado lácteo de Indonesia, uno de los destinos de mayor población y demanda creciente en Asia. Entre el 15 y el 24 de noviembre, auditores del Ministerio de Agricultura de Indonesia visitarán el país para realizar inspecciones en plantas industriales y laboratorios oficiales, como parte del proceso de habilitación sanitaria para exportar productos lácteos.

Se trata de una misión definitoria, ya que Indonesia ya aprobó la habilitación religiosa, requisito indispensable para el ingreso de alimentos de origen animal, y ahora avanza en la evaluación sanitaria e industrial de los establecimientos uruguayos.

La misión recorrerá: laboratorios de referencia (DILAVE ), tres plantas de Conaprole, la planta de Alimentos Fray Bentos y la de Bonprole Industrias Lácteas.

Indonesia, con más de 280 millones de habitantes, importa la gran mayoría de sus productos lácteos. Para Uruguay, la habilitación sanitaria implicaría acceso a un mercado diversificado, con demanda de leche en polvo, quesos y otros productos de alto valor.

El proceso ha venido avanzando de forma sostenida durante 2024 y 2025. Primero se cumplió con los requisitos relacionados con la certificación religiosa, y ahora el país se encuentra ante la etapa final: la evaluación integral de los sistemas de producción, control y procesamiento industrial.

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Para Orsi el acuerdo entre EEUU y Argentina puede ser una “ventaja” y Fratti afirmó que “no nos hace bien”

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En el acuerdo comercial y de inversiones entre Estados Unidos (EEUU) y de Argentina, “nos pone en una situación para estar atentos”, además “puede ser una ventaja” porque Uruguay “puede subirse también” al mismo, señaló el presidente Yamandú Orsi, en el marco de la inauguración de la cosecha de cebada.

“Uruguay está en una posición para aprovechar”, y también de “escuchar y negociar con todos”, dijo el mandatario, según consignó en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.

Orsi destacó que el foco de Uruguay está puesto en Mercosur, la Unión Europea (UE), China, EEUU y también se abren otros mercados. “Hoy no te podés cerrar, en un mundo que se cierra, nosotros nos tenemos que abrir”, acotó.

En tanto que el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, dijo que el gobierno uruguayo es “multilateralista” y “en lo personal” este tipo de acuerdo bilateral entre EEUU y Argentina “no nos hace bien, ni como Mercosur, ni para el Tratado entre Mercosur y la UE”.

“El empresario te pide certezas y estamos en un mundo de incertezas, por lo tanto no es bueno para los empresarios y no es bueno para el país”, sostuvo.

Sobre este acuerdo, el doctor en relaciones internacionales Ignacio Bartesaghi, declaró en el programa Valor Agregado de radio Carve que “se ve con cierta preocupación para Uruguay, porque tiene la dificultad de quedar en desventaja con Argentina en tema de preferenciales” arancelarias.

Además, Bartesaghi sostuvo que no se observa en el corto plazo “la posibilidad de que Uruguay equipare sus preferencias a las que va obtener Argentina”.

Escuche a Yamandú Orsi, Alfredo Fratti e Ignacio Bartesaghi

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