El precio del novillo en el Mercosur mostró comportamientos dispares en la última semana, con leves subas en Argentina, Brasil y Uruguay, y una baja en Paraguay, según el relevamiento de Valor Carne. En tanto, los valores extra regionales continúan muy por encima de los registros sudamericanos, con una brecha interatlántica en niveles máximos de los últimos ocho años.
En Argentina, el novillo trazado y pesado se ubica en US$ 5,35 por kilo carcasa, al tipo de cambio neto de la exportación, con una mejora semanal de dos centavos. El aumento en los ofrecimientos de los frigoríficos, de unos $ 250 en la semana (3%), que hubiera implicado una suba cercana a 17 centavos de dólar, fue neutralizado por la depreciación del peso.
El precio argentino resulta actualmente 23% superior al promedio ponderado de sus vecinos, sin cambios respecto a la semana pasada, mientras que la brecha máxima entre países del Mercosur se mantiene en 28%.
En Brasil, el novillo gordo se paga US$ 4,05, con una suba semanal de dos centavos, explicada exclusivamente por la revalorización del real, ya que el valor interno se mantuvo estable. En tanto, los datos de exportación de noviembre se conocerán en las próximas horas, aunque el ritmo de embarques venía en niveles compatibles con los récords alcanzados en los dos meses anteriores.
En Uruguay, el novillo tipo exportación alcanzó un valor de US$ 5,20, con una suba de tres centavos, marcando el primer aumento tras cinco semanas consecutivas de caídas y luego de una semana de estabilidad. Los consignatarios destacan una demanda activa por parte de la industria, sostuvo Valor Carne.
La faena de la semana pasada fue de 51.000 cabezas, un 5% menos que la anterior, aunque 11% por encima del promedio de las diez semanas previas. En el comercio exterior, las exportaciones retomaron dinamismo y apuntan a 45.000 toneladas equivalente carcasa para el mes, con una caída interanual de 4%, aunque con crecimiento en el acumulado de los primeros once meses del año.
En Paraguay, el novillo apto Unión Europea cotiza a US$ 4,35, con una baja semanal de cinco centavos. El mercado continúa altamente inestable, con alternancia de subas y bajas, en un contexto de marcada oscilación entre la oferta y la demanda.
Fuera del Mercosur, Valor Carne relevó que los valores del novillo terminado siguen muy por encima de la región. En Estados Unidos, el precio se ubica en US$ 7,27 por kilo carcasa, con una caída semanal de 31 centavos. Tras los récords de fines de agosto y setiembre, cuando superó los US$ 8,50, el mercado fue perdiendo firmeza, con la excepción de un rebote puntual en octubre.
La baja en la oferta de animales había presionado los valores, con resultados negativos para la industria, pero luego incidieron también las declaraciones del presidente Trump sobre el alto precio de la carne, el inicio de una investigación por presunta colusión entre las principales cuatro procesadoras y la reducción de aranceles, incluso para Brasil.
En la Unión Europea, el novillo terminó en US$ 8,90 por kilo, con un aumento semanal de un centavo, dado que la baja del precio interno fue compensada por la mejora en la relación euro–dólar.
La diferencia de precios entre Europa y Estados Unidos supera actualmente los US$ 1,60 por kilo carcasa, el mayor registro de los últimos ocho años. Medida en términos relativos, el sobreprecio europeo alcanza hoy el 22%, por debajo de los picos observados en 2018 y 2020, cuando llegó al 30%.
El mercado del trigo cerró con leves mejoras en las plazas estadounidenses, impulsado por el recrudecimiento de las tensiones en la zona del Mar Negro, en contraste con los planes de paz promovidos para frenar la guerra entre Rusia y Ucrania, y por los rumores de nuevas ventas del cereal de Estados Unidos a China. En este contexto, el trigo diciembre cerró en US$ 198,79 por tonelada, mientras que la posición marzo terminó en US$ 198,51 por tonelada.
El principal límite a las subas continuó siendo la abundante oferta mundial de trigo, revalidada en las últimas horas por los nuevos datos de Canadá, que obliga a los exportadores a mantener precios competitivos para no perder participación en los mercados.
En ese marco, StatCan estimó la producción de trigo 2025/2026 de Canadá en un récord histórico de 39,95 millones de toneladas (Mt), frente a los 35,94 Mt del ciclo anterior y por encima de los 38,49 Mt previstos en promedio por los privados. En noviembre, el USDA había proyectado la cosecha canadiense en 37 Mt y sus exportaciones en 27 Mt, cifra que podría ser revisada al alza el próximo martes con la publicación del nuevo informe mensual del organismo.
Por su parte, el USDA informó que entre el 24 y el 30 de octubre se negociaron 505.400 toneladas de trigo 2025/2026 de Estados Unidos, dentro del rango esperado por el mercado, de entre 250.000 y 650.000 toneladas. Con estos datos, al 30 de octubre las exportaciones estadounidenses de trigo totalizaron 16,80 Mt, lo que representa un aumento de 22,36% respecto al mismo período de 2024, cuando sumaban 13,73 Mt.
En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) relevó un avance de cosecha de 45,3% del área apta, con un progreso semanal de 11,4 puntos porcentuales. En cuanto a los rendimientos, se ubican entre 3.500 y 5.900 kilos por hectárea, con excepciones puntuales de lotes afectados por granizo. Actualmente, el 73% del área ya superó el estadio de madurez, mientras que el 27% restante se encuentra en llenado de grano, principalmente en el sur del área agrícola, donde más del 90% de los lotes presenta una oferta hídrica adecuada u óptima. Bajo este escenario, la BCBA mantuvo su proyección de producción en 25,50 Mt.
En el plano comercial, la agencia estatal de Argelia adquirió entre 810.000 y 900.000 toneladas de trigo en una licitación internacional, a un precio C&F cercano a US$ 256 por tonelada. Según operadores privados, la mayor parte del grano será abastecida desde la región del Mar Negro, aunque también se habría incluido trigo argentino.
Finalmente, la Asociación Ucraniana de Granos estimó la producción de trigo 2025/2026 en 22,50 Mt, prácticamente sin cambios frente a los 22,40 Mt de la campaña anterior. En tanto, las exportaciones fueron proyectadas en 16,50 Mt, por encima de los 15,50 Mt del ciclo 2024/2025. El mes pasado, el USDA había calculado la cosecha ucraniana en 23 Mt y sus ventas externas en 15 Mt.
En la semana del 23 al 29 de noviembre de 2025, Uruguay exportó 6.088 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), con un precio promedio de US$ 5.517 por tonelada, lo que generó ingresos por US$ 33,58 millones, de acuerdo con los datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
El indicador móvil de 30 días, actualizado al 29 de noviembre, se ubicó en 51.112 toneladas, con un precio promedio de US$ 5.569 por tonelada y ventas por US$ 284,64 millones, reflejando un sostenido dinamismo del comercio exterior cárnico.
En el acumulado anual al 29 de noviembre, Uruguay colocó 486.893 toneladas de carne vacuna, lo que representa un crecimiento interanual de 6,5% frente a 2024. Los ingresos alcanzaron US$ 2.442,78 millones, con una suba de 27,4% interanual, mientras que el precio promedio anual se ubicó en US$ 5.017 por tonelada, un incremento de 19,6% respecto al año anterior.
China se mantuvo como el principal destino en valor, con US$ 862,842 millones en 2025, lo que implica un aumento de 14,2% interanual, mientras que en volumen totaliza 175.799 toneladas, prácticamente estable frente a 2024.
El bloque USMCA (EEUU, Canadá y México) se consolida como el mercado de mayor crecimiento en ingresos, con US$ 942,58 millones, un aumento de 33,2% interanual. Dentro del bloque, Estados Unidos concentró US$ 859,66 millones, con una suba de 31,1%, y Canadá US$ 50,49 millones, con un crecimiento de 28,1%.
La Unión Europea (UE-27) reafirma su fuerte expansión como mercado de alto valor, con US$ 599,647 millones, un salto interanual de 65,3%, consolidándose como uno de los destinos de mayor valorización por tonelada.
El Reino Unido también mostró un crecimiento muy significativo, con US$ 51,079 millones, lo que representa una suba de 60,2% interanual.
Por su parte, Israel redujo sus compras a US$ 94,55 millones, con una caída interanual de 6,9%, mientras que Japón importó por US$ 60,26 millones, con un descenso de 4,2% frente a 2024.
En el acumulado anual al 29 de noviembre, los precios promedio por tonelada confirman el diferencial de valor entre los principales destinos. La Unión Europea (UE-27) lidera con un valor medio cercano a US$ 9.009/t, seguida por Japón con US$ 7.986/t, Israel con US$ 6.618/t y el Reino Unido con US$ 6.462/t. El bloque USMCA (EEUU, Canadá y México) presenta un promedio de US$ 5.351/t, mientras que China se ubica en torno a US$ 4.908/t.
La Comisión Europea informó la ejecución de los contingentes para importar carnes bovinas dentro del cupo Hilton correspondiente al ejercicio 2025/2026, con datos actualizados al 30 de noviembre de 2025. Las cifras confirman una utilización firme por parte de los países beneficiarios y reflejan la sostenida demanda del mercado europeo por cortes de alta calidad.
De acuerdo con los datos de la Comisión Europea procesados por Informe Ganadero, la cuota global de carne bovina asciende a 59.937 toneladas, de las cuales ya se certificaron 30.153 toneladas, lo que representa un avance del 50,3% del total cuando aún restan siete meses para la finalización del período comercial. Si se incluye el cupo de carne de búfalo, el total del contingente asciende a 61.542 toneladas, con una ejecución de 30.154 toneladas, equivalente al 49,0%.
Brasil continúa liderando ampliamente la ejecución del cupo Hilton. Sobre una asignación de 8.951 toneladas, ya certificó 7.276 toneladas, lo que representa un grado de utilización del 81,3%, consolidándose como el proveedor más activo dentro del esquema preferencial europeo.
Argentina, el país con mayor volumen asignado, con 29.389 toneladas, registra una ejecución de 16.696 toneladas, alcanzando un cumplimiento del 56,8% en los primeros cinco meses del ejercicio.
Australia también muestra un desempeño sólido. Sobre un cupo de 3.389 toneladas, ejecutó 2.094 toneladas, con un nivel de utilización del 61,8%. En tanto, su contingente de carne de búfalo, de 1.405 toneladas, no registra movimientos.
Uruguay presenta una ejecución de 2.958 toneladas sobre un total asignado de 5.606 toneladas, lo que equivale a un avance del 52,8% del cupo Hilton disponible para el país, manteniéndose en línea con el ritmo promedio del bloque.
Nueva Zelanda suma 526 toneladas certificadas sobre una asignación de 1.102 toneladas, con un porcentaje de utilización del 47,7%, mientras que Paraguay registra 557 toneladas exportadas sobre un cupo de 1.000 toneladas, alcanzando un 55,7% de ejecución.
En contraste, Estados Unidos y Canadá, que comparten un cupo de 10.500 toneladas, muestran una ejecución extremadamente baja, con apenas 47 toneladas certificadas, lo que representa solo el 0,4% del total asignado.
El economista Ignacio Munyo, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), sostuvo que el ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico y el avance hacia la OCDE representan una oportunidad histórica para que el país supere el estancamiento estructural que arrastra desde hace décadas.
Munyo realizó estas afirmaciones este miércoles 3, ante unos 500 empresarios, durante una conferencia en el Radisson Victoria Plaza titulada “Uruguay en un laberinto complaciente”, que planteó desde el inicio una pregunta clave: “¿Se puede salir?”.
Según el análisis del director de CERES, la respuesta es afirmativa si Uruguay logra capitalizar dos procesos distintos pero complementarios: el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y la posibilidad de acceder a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Ambos ámbitos, sostuvo, pueden respaldar técnica y políticamente un conjunto de reformas estructurales necesarias para impulsar el desarrollo del país.
En materia de inserción internacional, Uruguay dio un paso relevante el pasado 21 de noviembre, cuando dejó de ser considerado un país “aspirante” al CPTPP y pasó a integrar la lista de adhesiones aprobadas por los países miembros. Este avance habilita formalmente la etapa de negociaciones para sumarse a uno de los bloques económicos más dinámicos del mundo, que nuclea a unos 600 millones de personas y concentra cerca del 15% de la producción global.
Munyo destacó que el sector exportador apoya de manera nítida el ingreso al acuerdo, ya que implicaría un acceso preferencial a mercados estratégicos como Japón, Reino Unido, Canadá y Vietnam. No obstante, advirtió que algunos capítulos de la negociación, en particular los vinculados a empresas públicas y compras estatales, probablemente generen debate político a nivel interno.
La otra gran oportunidad identificada por el economista es la posibilidad de que Uruguay avance hacia la membresía plena en la OCDE. El organismo, fundado en 1961, reúne actualmente a 38 países que representan alrededor del 65% del PBI mundial y funciona como un estándar internacional de calidad institucional. El ingreso implica adoptar buenas prácticas, someterse a evaluaciones comparadas de políticas públicas y acceder a asistencia técnica de alto nivel.
En su exposición, Munyo remarcó que pertenecer a la OCDE permitiría a Uruguay contar con diagnósticos rigurosos y con un “sello” institucional que fortalece la credibilidad del país ante los mercados internacionales. En un contexto global donde la previsibilidad y la sostenibilidad son activos cada vez más valorados, esa señal, subrayó, tiene un peso significativo.
El clima político interno aparece como un factor favorable para este proceso. De acuerdo con las dos últimas ediciones de la “Radiografía parlamentaria” elaborada por CERES, dos de cada tres legisladores, tanto del período anterior como del actual (2025-2030), se manifestaron a favor de iniciar el camino hacia la membresía plena en la OCDE.
Munyo también subrayó la importancia de la reunión que el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y su equipo mantuvieron esta semana en París con las principales autoridades de la OCDE. A su entender, ese encuentro confirma que existe una oportunidad concreta para avanzar en el proceso de adhesión.
El director de CERES planteó que tanto el Transpacífico como la OCDE pueden convertirse en herramientas clave para enfrentar tres problemas estructurales que, desde hace años, limitan el crecimiento económico y afectan la cohesión social en Uruguay. Estos ámbitos, sostuvo, ofrecen un marco externo que puede facilitar reformas difíciles de encarar únicamente desde la dinámica interna del país.
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) firmaron un acuerdo de cooperación para la creación de la primera Unidad Mixta de Investigación e Innovación Internacional entre Uruguay y Brasil. Se trata de un espacio colaborativo formal que permitirá a ambas instituciones compartir infraestructura, conocimiento y recursos humanos para el desarrollo de soluciones tecnológicas conjuntas.
La firma del acuerdo se realizó en el marco de la 79ª reunión de la Comisión Directiva del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur), que tuvo lugar en Punta del Este. El convenio fue suscrito por la presidenta de Embrapa, Silvia Massruhá, y el presidente de INIA, Miguel Sierra, en presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Alfredo Fratti, y de la asesora de la Secretaría Ejecutiva del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, Sibelle Silva.
La creación de esta Unidad Mixta marca un hito histórico en la cooperación científico-tecnológica bilateral, ya que es la primera unidad de este tipo que Embrapa establece fuera de Brasil y la primera que INIA desarrolla fuera de Uruguay. Entre sus principales objetivos se destacan la integración de acciones de investigación, desarrollo e innovación; la generación de soluciones para una producción sostenible; el intercambio entre equipos técnicos y de gestión; la articulación con actores del ecosistema de innovación; y el apoyo a políticas públicas y a la inclusión socio-productiva.
Desde ambas instituciones señalaron que, en un contexto de desafíos compartidos —como la adaptación al cambio climático, la gestión eficiente del agua, la preservación de la biodiversidad y la necesidad de sistemas productivos más resilientes—, esta iniciativa permitirá a Uruguay y Brasil proyectarse internacionalmente como socios estratégicos en la construcción de un modelo de producción de alimentos sustentable, competitivo y capaz de garantizar la seguridad alimentaria global.
Un grupo técnico será el encargado de definir las áreas en las que trabajará la nueva unidad. En ese sentido, Miguel Sierra adelantó que inicialmente se priorizarán el bioma Pampa, por las similitudes productivas entre regiones de Uruguay y de Rio Grande do Sul en ganadería y lechería pastoril; el desarrollo de bioinsumos, donde Embrapa presenta avances científicos, tecnológicos, empresariales y regulatorios; la digitalización, la ciencia de datos y la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia productiva; y la gestión institucional, vinculada al intercambio de experiencias en planificación, evaluación y gestión por procesos e indicadores de desempeño.
Por su parte, Silvia Massruhá destacó que “las unidades mixtas son buenos modelos de optimización de recursos, de infraestructura, de competencias y de agendas de investigación, que fortalecen los lazos y esfuerzos bilaterales en ciencia y tecnología”. Agregó que “permiten ser más asertivos en los temas priorizados, poniendo el foco en los públicos finales, que son los productores y los consumidores”.
Sierra también valoró de forma altamente positiva el acuerdo y subrayó que “Embrapa es un socio de máxima relevancia estratégica, reconocido mundialmente, y nos interesa profundizar esta sinergia para dar un salto de calidad, en el entendido de que compartimos desafíos y un ADN similar”.
Añadió que el objetivo es crear y adaptar soluciones tecnológicas que promuevan la competitividad sostenible de los sectores agroalimentarios, aportando evidencia a las políticas públicas y consolidando redes de colaboración con actores nacionales e internacionales. Asimismo, destacó la mirada bioeconómica compartida, que concibe al sector agroalimentario como un entramado donde, además de alimentos, se generan fibras, energía, bioinsumos y otros productos de alto valor agregado.
La intención de siembra de maíz para esta zafra marca un “aumento” respecto a la zafra anterior, y puede llegar a ser un “año récord” en la superficie sembrada, dijo el responsable comercial de Nidera, Andrés Nogueira, en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que la empresa tiene un portafolio “bien completo y equilibrado” con ofertas para todos los sistemas productivos, y para la «siembra de segunda» posiciona a tiene tres híbridos: NS 7818, NS 7921 Viptera3 CL y NS 7624 Viptera3 CL.
La tecnología Viptera3 CL es una «excelente» herramienta para el control de malezas, como capin y yuyo colorado, acotó.
Nogueira indicó que para maíz y soja de segunda “quedan algunas semanas más de zafra”, aunque en soja, “si bien el precio del grano subió, el negocio es más tirante para el productor”.
Sobre la comercialización de semillas de soja, explicó que la venta de semilla etiquetada “ha estado más trancada y depende mucho del material, del grupo de madurez y la tecnología”.
Nogueira recordó que se viene de una zafra donde “hubo mucho volumen y calidad”, lo que le permitió al productor “guardar semillas” y por eso el uso propio en está zafra “puede llegar a ser récord”, indicó.