El negocio ganadero atraviesa un momento de precios “fantásticos”, mientras que la agricultura muestra productividades altas pero con valores ajustados, configurando dos realidades bien distintas que vuelven a poner en primer plano a la empresa agrícola–ganadera como “el camino del medio” para Uruguay. Así lo planteó Federico Baccino, asesor de empresas ganaderas y productor agrícola–ganadero, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Baccino sostuvo que, pese al nivel actual de precios, el sector ha sido “tibio” a la hora de producir más. En el último ejercicio los predios ganaderos “mostraron entre 25% y 30% más de ingreso de capital”, explicado principalmente por la valorización del stock, mientras que la productividad “cayó entre 5% y 10%” y los costos se mantuvieron. “Mi función como técnico y productor es cuestionarme qué estoy haciendo para captar esto y que no sea solamente el precio”, afirmó.
En ese sentido, identificó varias oportunidades “que rompen los ojos”. Entre ellas, destacó la suplementación, con una relación grano–carne “absolutamente insólita”, y la necesidad de transformar más grano en carne. También puso el foco en el peso al destete como una de las claves del sistema. “No es lo mismo destetar un ternero de 150 kilos que uno de 220 o 240”, sostuvo, y agregó que con “muy poca plata” se puede lograr un ternero más pesado que luego “camina muchísimo” en su primer invierno, ya sea en corral, verdeo o pradera.
El asesor remarcó que hoy la siembra de verdeos y praderas medida en kilos de carne “nunca fue tan barata”. A eso sumó la optimización del uso de urea en ganadería. “Transformar urea en pasto y pasto en carne es súper rentable”, aseguró. También mencionó el entore a los 15 meses como una herramienta con “impacto brutal” en los sistemas, con costos que en esta coyuntura de precios están “más que pagos”.
Baccino planteó que, si el clima acompaña, el ejercicio en curso podría cerrar como “récord” para la ganadería. En ese contexto, insistió en la importancia de capitalizar el momento. “No quiero que me vuelva a suceder que la vi pasar”, reconoció.
Otra variable que destacó es la relación entre el valor del novillo gordo y la tierra, que en algunos sistemas de ciclo completo vuelve a niveles “cercanos a los que contaban nuestros abuelos”. En ese escenario, planteó que puede ser conveniente “convertir cabezas de ganado en hectáreas”, aprovechando un descalce donde el precio de la tierra ajusta mucho más lento que el del ganado. “Son relaciones hiper favorables”, remarcó.
De todos modos, llamó a “mantener cautela” en algunas decisiones. Advirtió especialmente sobre el aumento de estructura y de mano de obra. “Cada sueldo pasado a dólares hoy es muy alto”, indicó, y recordó que en sistemas ganaderos entre 55% y 60% de los costos están en pesos. “Aunque los números cierren, cuidado con agrandar la estructura”, subrayó.
Consultado sobre la integración agrícola–ganadera, Baccino afirmó que la sinergia entre ambos rubros es hoy “mucho más amplia” de lo que se imaginaba años atrás. Explicó que, además de los beneficios históricos de la agricultura sobre la ganadería —servicios, rotaciones, limpieza de malezas—, ahora se suma un fenómeno clave: la transformación de granos baratos, incluso con problemas de calidad y sin flete, en carne.
“Buena parte de los ingresos de los sistemas agrícolas hoy se genera por transformar esos granos en carne”, sostuvo. A su juicio, esa “flecha de doble sentido” entre agricultura y ganadería es “cada vez más fuerte”, acotó.
Baccino también destacó el rol estructural de los corrales de engorde. Señaló que “ya no son una coyuntura”, sino parte permanente del sistema, y consideró que sin ellos la industria frigorífica sería “prácticamente inviable”, incluso con la actual capacidad ociosa.
Sobre la competencia por áreas, comentó que “los cambios significativos son difíciles”, debido a limitantes agronómicas, logísticas y financieras. Recordó que en muchas zonas agrícolas se desmantelaron estructuras ganaderas y que producir una hectárea ganadera requiere “mucho más capital que una agrícola”, además de contar con menos financiamiento. Por eso, sostuvo que la agricultura seguirá siendo agricultura en las zonas núcleo, y la ganadería mantendrá su espacio, con “ajustes puntuales” en sistemas mixtos.
Mirando hacia adelante, Baccino consideró que aún pueden aparecer nuevas ventajas y relaciones de precios favorables. “Hoy analizamos más en relaciones de precios que en valores absolutos”, reflexionó. Agregó que el buen momento ganadero seguirá generando beneficios cruzados con la agricultura. “Creo que van a seguir apareciendo cosas que nos muestren que esa sinergia es mucho más grande de lo que pensamos”, concluyó.
La lechería uruguaya mantiene una producción en aumento, pero enfrenta desafíos estructurales que preocupan hacia adelante. Así lo planteó Ana Meikle, profesora titular de la Facultad de Veterinaria, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Señaló que al observar los números de los últimos 15 años, la producción “no ha disminuido”, sino que “ha venido aumentando”. Sin embargo, advirtió que ese crecimiento se dio con “mucho menos número de predios” y en “un área menor”, lo que implica una fuerte concentración productiva. “Quizás lo más importante es saber qué lechería queremos y a qué desarrollo aspiramos”, reflexionó.
Indicó que Uruguay sigue una tendencia internacional de predios más grandes y pérdida de productores, aunque reconoció que “la rapidez, la velocidad” del proceso es lo que más la preocupa. Parte de esa reducción responde a problemas de sostenibilidad económica, pero también a la falta de relevo generacional. “Es una vida muy sacrificada y, si no la tecnificamos o simplificamos, no es muy atractivo para la generación más joven”, afirmó.
En el plano internacional, Meikle sostuvo que Uruguay depende fuertemente de los precios externos y de la variabilidad climática. Recordó las “sequías brutales” que afectaron al sector y mencionó que el país enfrenta desafíos vinculados al acuerdo Mercosur–Unión Europea, la relación con China y el crecimiento del consumo en África. “Somos muy pocos y estamos lentos en la capacidad de respuesta”, consideró.
Consultada sobre la existencia de un rumbo común, la docente afirmó que la lechería uruguaya es “muy diversa” y que existen múltiples estrategias productivas. A su juicio, el foco debe estar en la eficiencia de los procesos. Sin embargo, remarcó que el país aún no demuestra una “capacidad de reacción rápida” para apalancar el sector.
También señaló desafíos internos relevantes: problemas reproductivos, sanitarios y ambientales, costos energéticos y logísticos elevados, sumado a “problemas muy graves de relacionamiento laboral”.
Consideró que el país vende una imagen de lechería “natural”, pero enfrenta “ineficiencias en muchos procesos” que deberán corregirse ante mayores exigencias internacionales en bienestar animal y cuidado ambiental.
Sobre el rol institucional, destacó avances como la Red Tecnológica, aunque aclaró que ese consorcio “no define rumbos de las gremiales ni de la industria ni del Ministerio”. Planteó la necesidad de una mayor alineación entre instituciones y reclamó más coordinación y “generosidad” para pensar en el desarrollo de largo plazo.
En cuanto a la formación profesional, fue particularmente crítica con el grado en Veterinaria. “El egresado que sale para mí es malo, muy malo”, sostuvo. Señaló falta de disciplina, exigencia e interacción con el medio productivo en la formación inicial.
En contraste, valoró los avances a nivel de posgrado y de investigación. “En investigación competimos muy bien”, afirmó, destacando que Uruguay logra posicionarse en congresos internacionales pese a contar con menos infraestructura.
Para Meikle, el futuro del sector dependerá de la capacidad de coordinación, de mejorar procesos productivos y sanitarios, y de responder con mayor agilidad a un entorno internacional cada vez más exigente.
La firma del protocolo sanitario con China marca un paso clave para la avicultura uruguaya, aunque la habilitación comercial todavía “no está liquidada y resta completar auditorías” de plantas y establecimientos. Así lo explicó Federico Stanham, director ejecutivo de la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (CUPRA), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, tras participar de la misión oficial a China.
El ejecutivo explicó que ese paso en la apertura con China es el resultado de un trabajo iniciado en 2017 y que “se aceleró” en las últimas semanas. “Las visitas de ministros y presidentes siempre generan la necesidad de mostrar resultados, y esta vez se firmó el protocolo de sanidad e inocuidad”, sostuvo.
Aclaró que ahora comienza la etapa operativa, que incluye demostrar en la práctica lo acordado y avanzar en inspecciones de plantas, posiblemente de forma virtual. Hoy, Uruguay cuenta con una sola planta preparada para exportar carne aviar —Granja Tres Arroyos— mientras que el resto del sector está en proceso de adecuación, acotó.
Indicó que CUPRA viene trabajando en paralelo en la apertura de mercados y en la preparación de las empresas. “Acá se adelantó la apertura respecto al proceso interno que estamos haciendo para poner a punto las plantas”, acotó.
Consultado sobre el perfil del negocio con China, Stanham explicó que el principal atractivo está en las garras de pollo, un subproducto que en muchos países va a rendering o alimento para mascotas, pero que en el mercado chino es una “exquisitez”. “Todos los exportadores colocan las garras en China, porque ahí se cierra muy bien el negocio”, acotó.
Detalló que mientras hoy Uruguay vende ese producto a mercados alternativos en el entorno de US$ 900 a 1.000 por tonelada, en China las referencias superan los US$ 3.200 y US$ 3.300, e incluso han llegado cerca de US$ 5.000. “La relación entre estar en China y no estar es de tres y medio a uno en valor”, remarcó.
A su juicio, el acceso al mercado chino no es “revolucionario”, pero sí “imprescindible” para la avicultura nacional, porque puede agregar entre cinco y siete puntos porcentuales al valor del negocio, un impacto comparable al de algunos subproductos bovinos.
Stanham también advirtió que la apertura es recíproca y que China podría colocar carne aviar en Uruguay, como ya lo hacen Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile. Reconoció que ese escenario implica desafíos para el sector, especialmente en un contexto donde las importaciones son un tema “altísimo en la agenda”, y subrayó la necesidad de trabajar en conjunto con el gobierno para gestionar esa realidad.
En la semana comprendida entre el 1° y el 7 de febrero de 2026, Uruguay exportó 4.529 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), con un precio promedio de US$ 6.096 por tonelada. Las colocaciones generaron ingresos por US$ 27,61 millones, de acuerdo con cifras preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
El indicador móvil de 30 días muestra un volumen de 37.068 toneladas PC, con un valor medio de US$ 5.426 por tonelada y ventas acumuladas por US$ 201,13 millones, consolidando un escenario de valores firmes pese a un menor ritmo de embarques.
En el acumulado de 2026, las exportaciones de carne vacuna totalizan 43.735 toneladas PC, con ingresos por US$ 236,89 millones y un Ingreso Medio de Exportación (IMEx) de US$ 5.417 por tonelada, lo que representa una suba interanual cercana a 17% en el precio promedio, a pesar de una caída de 15,4% en el volumen frente al mismo período de 2025.
Por mercados, el bloque USMCA lidera las colocaciones en el arranque del año, con 20.458 toneladas PC acumuladas, prácticamente en línea con 2025 (-0,3%). Dentro del bloque, Estados Unidos concentra 18.468 toneladas PC, con una baja interanual de 4,4%, mientras que Canadá suma 1.719 toneladas PC, registrando un crecimiento de 43,1% frente al mismo período del año pasado.
La Unión Europea (UE-27) se posiciona como el segundo destino, con 4.636 toneladas PC, lo que implica un aumento interanual de 9,1% en volumen. China, en tanto, totaliza 12.280 toneladas PC, mostrando una fuerte retracción interanual de 36,0%.
Israel acumula 1.753 toneladas PC, con una caída de 35,1% frente a 2025, mientras que Japón alcanza 970 toneladas PC, con un incremento interanual de 12,1%. El Mercosur completa el grupo de destinos relevantes, con 700 toneladas PC, lo que representa una baja de 19,6% respecto al mismo período del año anterior.
El escenario global de producción y consumo de granos está atravesando cambios estructurales que abren oportunidades, pero también plantean desafíos en materia de sustentabilidad, eficiencia y comunicación hacia los mercados. Así lo indicó Gabriel Di Giovannantonio, presidente Cargill Uruguay y responsable del negocio de la compañía en el sur de Brasil, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de Agro en Punta.
Di Giovannantonio explicó que hoy el mundo produce “cada vez más granos”, mientras que el consumo continúa creciendo, pero a un ritmo “más desacelerado”, lo que deriva en niveles de stocks “más elevados” que en otros períodos.
En ese contexto, planteó la importancia de analizar los distintos “usos de los granos” y cómo estos se vinculan con los cambios en los hábitos de alimentación y en la matriz energética.
Durante su presentación, señaló que están emergiendo “nuevos patrones” en la nutrición, con una revisión de la pirámide alimentaria tradicional. “Hoy se vuelve a poner mucho énfasis en la carne saludable, los lácteos enteros, el queso, el huevo y los aceites de buena calidad”, sostuvo.
A esto se suma, “una aceleración” de las tendencias en biocombustibles, que configura un escenario “realmente interesante” para el sector agroindustrial.
En ese marco, destacó que la sustentabilidad ya no aparece como un concepto aislado, sino integrada a otros pilares como la “inocuidad”, la “calidad”, la “trazabilidad” y la “información”. “Todo eso forma parte del mismo trabajo”, remarcó, al referirse tanto al rol de las empresas comercializadoras como del sector primario.
Consultado sobre el posicionamiento de Uruguay frente a estos cambios, afirmó que la “oportunidad es muy grande”. El desafío, aclaró, pasa por “hacerlo fácil y sencillo”.
Indicó que muchos de los requerimientos de los mercados más exigentes “no son difíciles de cumplir” para Uruguay, pero requieren mejorar procesos, ajustar detalles y, sobre todo, “mostrar lo que ya hacemos”. Acotó que, bien encarado, ese proceso no implica necesariamente un cambio estructural de costos.
Di Giovannantonio señaló que si bien Uruguay es un proveedor “chico” en términos relativos frente a sus vecinos, “una buena comunicación” de estos atributos permite posicionarse mejor a la hora de “comercializar, vender y abrir nuevos mercados”. Consideró que ese es uno de los grandes “debes” del país en materia agroexportadora.
Sobre la monetización de la sustentabilidad, planteó que se trata de un proceso asociado a la lógica de “oferta y demanda”. Indicó que, cuando existen normativas o restricciones que exigen determinados estándares —como ocurre en algunos biocombustibles— y la oferta no acompaña, el “premio aparece”.
Sin embargo, advirtió que a medida que la oferta crece, esos beneficios tienden a diluirse. “Esto hay que hacerlo fácil, sencillo y con el mínimo costo posible”, subrayó.
En cuanto a la competencia regional, sostuvo que no la ve como tal, sino como un proceso de aprendizaje conjunto. “Sudamérica está en el mismo barco”, afirmó, destacando el crecimiento de la región en maíz y soja.
Mencionó como ejemplo la agricultura regenerativa en Brasil, especialmente en la recuperación de pasturas degradadas y el aumento de materia orgánica, y señaló que se trata de prácticas de las que Uruguay también tiene experiencia.
Finalmente, remarcó la madurez del sistema agroexportador uruguayo y el nivel de confianza entre los actores de la cadena. Destacó el rol de las instituciones y de la investigación, aunque señaló que el desafío es “bajar más a tierra” esos avances y acercarlos a la base del sector primario.
“La eficiencia es el engranaje de todo”, afirmó. Agregó que “ser más eficientes” permite mejorar el desempeño ambiental, social y económico, incluso en un contexto de “márgenes ajustados”.
La misión oficial de Uruguay a China fue “muy exitosa” y dejó un fuerte espaldarazo político e institucional al vínculo bilateral, con impactos directos para el sector cárnico. Así lo sostuvo Gastón Scayola, presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Scayola valoró la visita encabezada por Yamandú Orsi, junto a ministros, subsecretarios, presidentes de institutos y una amplia delegación empresarial, y señaló que ese despliegue “renueva y refuerza” el vínculo con China en los planos comercial, cultural y de cooperación.
Remarcó que el respaldo presidencial a INAC durante las actividades en Shanghái “facilita enormemente” el trabajo de promoción para este año.
En materia de carnes, destacó tres avances concretos. Por un lado, China otorgó a Uruguay una cuota relevante, abriendo oportunidades comerciales “muy buenas”. Además, se logró la habilitación de carne aviar para exportar a China continental y la apertura para los cálculos biliares bovinos, un producto de “muy bajo volumen pero altísimo valor”, demandado por la medicina tradicional china. Quedó pendiente la habilitación de algunas plantas para mondongo, un tema que, estimó, “debería ir fluyendo” en los próximos meses.
Respecto al proceso de salvaguarda chino, Scayola explicó que fue un trabajo de un año, realizado de forma “muy prolija”, con cuotas por tres años y un volumen total superior al nivel actual de importaciones del país asiático. “China no tiene intención de reducir compras; las necesita”, afirmó.
En ese marco, indicó que Brasil y Australia quedaron con cuotas algo por debajo de sus envíos del último año, mientras que Uruguay obtuvo un cupo “bastante mayor”, más alineado con sus exportaciones de 2021–2022. Eso abre la posibilidad de “volver a esos niveles” y podría generar una demanda adicional para Uruguay, incluso con “algún precio mejor”. Ese resultado es fruto de “un trabajo intenso”, con cuatro viajes a China el año pasado, acotó.
Consultado por el aumento de cuota sin aranceles otorgado por Estados Unidos a Argentina, señaló que aún faltan precisiones operativas (productos alcanzados y disponibilidad por períodos), pero reconoció que habrá mayor competencia.
De todos modos, Uruguay cuenta con clientes “muy estables” y ahora también con China como alternativa con cuota. El país “tiene margen” para conversar con Estados Unidos y “no perder pie” frente a ese movimiento.
Sobre el acuerdo Mercosur–Unión Europea, indicó que la distribución de la cuota de 99.000 toneladas es una “negociación que lideran las cancillerías” del bloque regional, considerando beneficios y costos por país y producto. Por ahora “no hay constancia de conversaciones oficiales, aunque existen intercambios informales” entre institutos homólogos de la región.
Mirando a 2026, Scayola afirmó que el escenario para la carne vacuna debería ser “bastante parecido al 2025”, con chances de ser “igual o mejor”. Dijo que no ve señales de baja, que el consumo en China sigue creciendo y que la producción en Estados Unidos y la Unión Europea se mantiene estable o a la baja.
“La demanda mundial se va a mantener sostenida, y eso hace pensar que los precios también”. Para Uruguay la cuota china y el frente europeo están “bien encaminados”, por lo que proyecta un 2026 “bueno”. El “único factor” a monitorear es el ajuste que pueda generar la mayor cuota estadounidense para Argentina.
El mercado del ganado gordo atraviesa un momento de fuerte dinamismo, impulsado por una industria “ávida” de animales prontos y una oferta de campo que sigue siendo “muy escasa”. Así lo planteó Christopher Brown, director de Agro Oriental, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Brown explicó que, con el arranque de las faenas de corral y de cuota, volvió a evidenciarse una “firmeza” marcada por parte de la industria, algo que —a diferencia de otros momentos— no generó presión bajista sobre los precios. “Eso demuestra la escasez de oferta que hay y la necesidad que tiene hoy la industria de todo lo que esté gordo, sea vaca, vaquillona o novillo”, sostuvo.
Señaló que los productores mantienen el mismo comportamiento observado durante buena parte de 2025: cuando el ganado está pronto, se embarca, sin especulación. “Estamos en niveles de precios que nadie se imaginaba”, afirmó, aunque aclaró que el principal problema sigue siendo la falta de ganado terminado.
En cuanto al clima, describió realidades “contrastantes” entre regiones. En el norte tuvo una primavera y un verano “muy buenos”, mientras que el centro-sur empezó a sentir la falta de agua durante el verano y el sureste arrastra situaciones “realmente críticas”, con lluvias por debajo de lo normal desde la primavera. Aun así, el mercado de ganado gordo y de reposición mantiene una “firmeza impresionante”, destacó.
Brown remarcó que hoy la relación grano–carne “cierra por todos lados”, lo que permite sostener la suplementación y el uso de comederos o autoconsumo.
Agregó que los productores que cuentan con agua, sombra y algo de pasto están “mirando para arriba”, a la espera de alguna lluvia, mientras que las mayores complicaciones aparecen en establecimientos con problemas de tajamares y cañadas.
Mirando hacia las próximas semanas, consideró que el clima será un factor “determinante”, aunque advirtió que, a medida que avance febrero y se acerque el grueso de la zafra, “podría aparecer algo más de oferta”.
De todos modos, afirmó que la reposición continúa muy firme, influenciada por la baja disponibilidad de terneros y novillos, la demanda de los corrales y la exportación de ganado en pie. “Eso se vio claro en Agro en Punta, con valores realmente sorprendentes”, remarcó.
Sobre los precios, señaló que tras las subas de las últimas semanas el mercado empieza a mostrar cierta “estabilización”, con una industria que hoy trabaja con márgenes “más acotados”.
En ese contexto, indicó que las vacas pesadas y de punta se están moviendo entre US$ 5,15 y US$ 5,25 por kilo, mientras que los novillos pesados y de punta se ubican en el eje de US$ 5,40 a US$ 5,50, una categoría que “no abunda” y que, cuando aparece, los productores “la hacen valer”.
Brown consideró que la ganadería uruguaya atraviesa “un momento espectacular”, especialmente frente a otros rubros que hoy están más presionados. “Tenemos una agricultura mirando al cielo, un arroz con precios complicados, y del otro lado una ganadería pasando por un muy buen momento”, resumió.