La carinata vuelve a posicionarse como una alternativa relevante dentro de las brásicas de invierno, con un nuevo plan comercial que presenta precios competitivos y expectativas de mantener el área sembrada. Así lo señaló Agustín Uteda, integrante de Nuseed Uruguay, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El técnico explicó que el programa para la zafra 2026/2027 se terminó de definir en las últimas horas, luego de varias semanas de trabajo. “Había mucha expectativa y se logró cerrar un plan para seguir creciendo con el cultivo”, afirmó.
Desde el punto de vista comercial, el esquema elaborado junto a LDC toma como referencia la posición de canola en el mercado europeo para mayo de 2027, ajustada por una prima de US$ 25 por tonelada.
En términos prácticos, esto se traduce hoy en valores cercanos a los US$ 580 por tonelada, lo que posiciona a la carinata como una de las opciones más atractivas del invierno. “Es un muy buen precio para el productor”, sostuvo.
El programa contempla puntos de recibo en Nueva Palmira y Montevideo, con la posibilidad de incorporar otros destinos en función del volumen que se logre en la campaña.
En cuanto al área, el objetivo es al menos sostener los niveles alcanzados en la zafra anterior. La referencia está en unas 35.000 hectáreas, un volumen que desde la empresa consideran como una base sólida para continuar el desarrollo del cultivo. “Vamos a estar conformes si logramos repetir el área del año pasado”, indicó.
No obstante, el escenario actual muestra un fuerte crecimiento en la intención de siembra de brásicas en general, impulsado por los precios y las condiciones del sistema. En este sentido, Uteda no descartó que el área total de estos cultivos alcance niveles récord. “Puede ser un año de récord para las brásicas”, afirmó.
Como referencia, en 2022 se habían sembrado unas 345.000 hectáreas, un nivel que podría ser superado en la presente campaña si las condiciones climáticas acompañan, sostuvo.
En particular, el mes de mayo será determinante para confirmar ese escenario, ya que concentrará gran parte de las decisiones de siembra.
Desde el punto de vista operativo, la disponibilidad de semilla se mantiene, aunque con algunos materiales ya agotados. “Todavía hay disponibilidad, pero algunos cultivares ya se terminaron”, explicó.
El mercado de ganado gordo continúa mostrando una fuerte firmeza, con una demanda sostenida por parte de la industria y una oferta muy limitada de animales de campo, lo que mantiene la presión alcista sobre los valores. Así lo señaló Joaquín Arocena, director de Cuatro Tientos, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El operador indicó que, si bien se observa un leve aumento en la oferta respecto a semanas anteriores, el volumen disponible sigue siendo muy bajo. “Sigue siendo muy poca la oferta de ganado de campo”, afirmó.
En este contexto, la actividad de faena comienza a incrementarse, impulsada principalmente por el ingreso de ganado de corral. Sin embargo, este mayor volumen no está impactando en los precios del ganado de campo, como sí ocurrió en otros momentos. “La industria sigue con la misma o mayor demanda y con valores al alza”, sostuvo.
Desde el punto de vista operativo, el mercado se caracteriza por entradas muy cortas, que reflejan la escasez de oferta. Actualmente, los plazos se ubican entre 3 días y una semana, dependiendo de la planta, con algunos casos puntuales que alcanzan los 10 días. “Hay industrias que te piden ganado para tres días”, indicó.
En cuanto a los valores, se mantiene una dispersión entre plantas, especialmente en categorías especiales y lotes de mayor volumen. Las referencias actuales ubican a la vaca entre US$ 5,15 y US$ 5,20, con valores de hasta US$ 5,30 para animales pesados y de mejor calidad.
En el caso del novillo, los negocios corrientes se sitúan entre US$ 5,50 y US$ 5,55, mientras que los lotes especiales pueden alcanzar entre US$ 5,60 y US$ 5,65. A la vez, las vaquillonas, en tanto, se posicionan en un rango de US$ 5,30 a US$ 5,40, según calidad y volumen, acotó.
Más allá del momento actual, el operador proyecta que la escasez de oferta será un factor estructural durante todo el año. “No veo un incremento de la oferta de novillos en todo el año”, advirtió.
Arocena sostuvo que una parte importante de la categoría se está canalizando hacia corrales de engorde, lo que reduce la disponibilidad de novillos gordos de campo.
En el caso de las vacas, podría aparecer un mayor volumen hacia fines de mayo o comienzos de junio, asociado a la mejora en la condición corporal tras la recuperación forrajera. No obstante, este incremento sería limitado y no cambiaría el equilibrio general del mercado.
En paralelo, Arocena consideró que se espera un aumento en la faena de ganado de corral a lo largo del año. Sin embargo, este mayor volumen no alcanzaría para compensar la escasez estructural de oferta de ganado de campo.
La cebada gana protagonismo en la zafra de invierno, impulsada por la suba en los precios internacionales y un nivel de fijaciones anticipadas que marca un récord para esta época del año. Así lo señaló Bruno Maneiro, gerente agronómico de Maltería Oriental S.A. (MOSA), en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El técnico explicó que el repunte del trigo en Chicago —referencia directa para la cebada— generó una mejora sostenida en los valores del cultivo. “Se vienen explorando precios cada vez más altos para la cebada”, afirmó.
En las últimas semanas, las referencias pasaron de niveles de US$ 238–240 a valores de hasta US$ 256–258 por tonelada, en un contexto de alta volatilidad internacional.
Este escenario incentivó un fuerte avance en las fijaciones de precio por parte de los productores. Y Actualmente, el volumen fijado se ubica en torno al 20% de la producción estimada, muy por encima del 5% registrado a igual fecha del año pasado.
“Es un nivel de fijación muy importante, no lo habíamos visto en otras campañas”, sostuvo Maneiro.
El precio promedio de esas fijaciones se posiciona en torno a los US$ 245 por tonelada, lo que representa una mejora significativa respecto a la campaña anterior. “Estamos unos US$ 50 por encima del precio promedio de la última zafra”, indicó.
La superficie proyectada de cebada para MOSA se ubicará entre 75.000 y 80.000 hectáreas, lo que implica un crecimiento de unas 15.000 hectáreas, equivalente a cerca de 20% respecto a la zafra anterior.
De cara a la siembra, el escenario aparece favorable. Las chacras liberadas tempranamente por la soja —con rendimientos afectados por la seca— permiten contar con barbechos más largos y mejores condiciones de implantación. “Hay muchas chacras prontas desde hace tiempo, lo que favorece el arranque”, explicó.
Sin embargo, Maneiro remarcó la importancia de respetar la ventana óptima de siembra para evitar problemas sanitarios. En el caso de la cebada, la fecha recomendada comienza a partir del 20 de mayo.
“Adelantarse implica un mayor riesgo sanitario sin beneficios claros”, advirtió el gerente agronómico de MOSA.
El director del sistema agrícola-ganadero de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Sebastián Mazzilli, compartió a través de su cuenta de LinkedIn una serie de recomendaciones clave para la implantación del cultivo de colza, en base a las consultas recurrentes surgidas en distintas jornadas técnicas realizadas en los últimos días.
“Como en cada una de las charlas surgen algunas dudas, los dejo con cinco puntos que considero no negociables en esta etapa”, señaló el técnico.
Población: evitar los “parches” de baja densidad
El primer punto refiere a la población del cultivo. Mazzilli indicó que el objetivo no es maximizar el número de plantas, sino evitar zonas con menos de 25 plantas por metro cuadrado, ya que son esos sectores los que terminan afectando el rendimiento global del cultivo.
Profundidad de siembra: una variable crítica
En segundo lugar, el técnico enfatizó en la importancia de la regulación de la sembradora. La semilla de colza es significativamente más pequeña que la de trigo —alrededor de 10 veces—, por lo que cada centímetro adicional de profundidad implica un mayor consumo de reservas.
En ese sentido, remarcó que el objetivo es una profundidad de siembra de 2 cm y advirtió que una mala regulación puede comprometer el cultivo incluso antes de la emergencia.
Herbicidas: atención a la residualidad
Otro de los aspectos clave señalados por Mazzilli es la revisión de los herbicidas aplicados en cultivos de verano. La residualidad de algunos productos puede afectar seriamente la implantación de la colza.
El especialista advirtió que no se debe asumir que el efecto residual ya desapareció por el paso del tiempo o por las lluvias, y recordó que existen bioensayos e información técnica disponible en INIA para evaluar cada situación.
Selección de la chacra: un factor determinante
La elección del lote también es un punto crítico. Mazzilli recomendó evitar chacras con antecedentes recientes de colza —al menos un año, idealmente más— y aquellas con riesgo de anegamiento.
En este sentido, subrayó que el cultivo es altamente sensible al exceso de agua, lo que puede comprometer su desarrollo desde etapas tempranas.
Elección del cultivar: decisión sanitaria
Finalmente, el técnico destacó que la elección del cultivar debe priorizar aspectos sanitarios por sobre el potencial de rendimiento.
Mazzilli señaló que en Uruguay existe información generada en los últimos años sobre el comportamiento de distintos materiales frente a enfermedades, y advirtió que un cultivar susceptible en un año con presión de Phoma puede comprometer todo el planteo productivo.
Con reposición en valores récord, el negocio ganadero cambia de eje: ya no gana el que mejor compra, sino el que más rápido transforma pasto en kilos
El reciente análisis de Apeo Agro, difundido a través de un hilo en su cuenta de X, pone sobre la mesa una realidad ineludible para la ganadería actual: si bien los márgenes brutos en dólares por animal se mantienen en niveles históricamente atractivos, la capacidad de compra del sistema se ha tensado por los altos precios de la reposición.
Al analizar el Margen Bruto por Unidad Ganadera por mes, el ranking es contundente. Los negocios de ciclo corto y alta calidad lideran en eficiencia. Apeo indicó que la vaquillona y el novillo HQB se posicionan en la cima, con 51 y 50 US$/UG/mes, respectivamente. Se trata de planteos que logran transformar mejor el pasto en dólares, capturando un valor por kilo producido (precio implícito) superior a US$ 2,20.
En los ciclos de terminación, en tanto, los valores son menores. Apeo informó que tanto el novillo como la vaquillona gorda muestran una caída en la eficiencia mensual (34–37 US$/UG/mes), afectados por relaciones de compra/venta más estiradas, especialmente en el novillo, donde ese ratio llega a 1,47.
La paradoja de los márgenes
El análisis de Apeo marca que, aunque el novillo gordo deja el mayor margen nominal por animal (US$ 598/cabeza), es el negocio que menos ha crecido respecto al año pasado. En contraste, las categorías de recría para cuota han registrado aumentos de hasta 28% en sus márgenes frente al promedio histórico.
Apeo señaló que, si bien el negocio de la vaca de invernada ofrece una relación de precios más favorable —comprando el kilo de flaca a US$ 2,33 y vendiendo la gorda a US$ 5,07—, su alta demanda de pasto por animal la ubica en el último lugar del ranking de eficiencia mensual (26 US$/UG/mes). Es un negocio de rotación y oportunidad, pero menos “potente” para maximizar el uso de una pastura intensiva frente a categorías más jóvenes.
A la vez, el novillo gordo se compra a US$ 4,17 (el ternero) y se vende a US$ 5,49, lo que determina una relación de 1,47, sensiblemente más “tensa” que en otras categorías.
El escenario actual premia la velocidad y la calidad. El análisis de Apeo indica que, con una capacidad de reposición que ha caído —hoy se compran entre 1,6 y 1,8 terneros por cada animal gordo vendido, frente a los casi 2,0 de hace un año—, la clave del negocio ya no está en la compra, sino en la capacidad de producir más kilos de carne en el menor tiempo posible sobre el recurso pastura.
Cifras clave:
-US$ 4,17: el precio del ternero que marca el ritmo récord de la reposición. -US$ 2,31: lo que vale cada kilo ganado sobre pasturas en recrías HQB, un valor excepcional frente a los US$ 1,79 históricos. -18%: es la caída en el poder de reposición de un novillo gordo frente al promedio 2018-2025.
El contrato diciembre de trigo en Chicago volvió a subir con fuerza y ganó 4,5% (US$ 10,47) en la jornada, para cerrar en US$ 253,17 por tonelada, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2024, en un mercado que suma factores alcistas tanto desde lo climático como desde la demanda.
El principal sostén sigue siendo el deterioro del trigo de invierno en Estados Unidos. En su informe semanal, el USDA mantuvo en 30% la proporción de cultivos en estado bueno/excelente, muy por debajo del 49% registrado un año atrás. En Kansas, principal estado productor, la condición cayó al 23%, frente al 47% de igual momento de 2025.
A este escenario se suma ahora el atraso en la siembra de trigo de primavera. El organismo relevó un avance del 19% del área prevista, por debajo del 28% del año pasado, del 22% promedio histórico y también de las expectativas del mercado. El clima adverso continúa limitando el ritmo de implantación en regiones clave.
El contexto productivo se completa con una proyección de área sembrada en Estados Unidos que sería la más baja desde 1919, lo que refuerza la preocupación sobre la oferta disponible en la campaña 2025/2026.
Del lado de la demanda, las exportaciones estadounidenses ya superaron la meta oficial. Al 16 de abril, los compromisos alcanzaban 24,50 millones de toneladas (Mt), por encima de los 24,49 Mt proyectados por el USDA para todo el ciclo comercial. El mercado comienza a anticipar un posible ajuste al alza en las exportaciones y una reducción del stock final en el informe de mayo, lo que agrega presión alcista a las cotizaciones.
En el plano internacional, también surgen dificultades productivas. En Rusia, la siembra de primavera avanza con fuerte retraso. Según el analista Andrey Sizov, al 24 de abril se habían implantado apenas 200.000 hectáreas, muy por debajo de los 1,5 millones del mismo momento del año pasado, debido a condiciones climáticas frías y húmedas.
A esto se suma la persistencia del conflicto en la región del Mar Negro, con nuevos ataques reportados en zonas portuarias clave, lo que mantiene la incertidumbre sobre el flujo exportador desde esa región estratégica para el comercio global de trigo.
Por último, la demanda regional también aporta firmeza. En Brasil, las necesidades de importación podrían superar por primera vez los 8 Mt, en un escenario de menor producción local, según informó Safras & Mercados en Noticias Rurales de esa país. La combinación de menor oferta global y demanda sostenida continúa sosteniendo el sesgo alcista del mercado.
Una operación en marcha entre Fazenda Conforto y JBJ Agropecuária podría dar lugar al mayor proyecto de engorde a corral de América Latina, con una capacidad superior a 700.000 animales confinados por año, en lo que marcaría un salto de escala inédito para la ganadería intensiva en la región.
Según informó Luis Roberto Toledo, periodista de Canal Rural, el acuerdo ya fue aceptado por la familia Negrão, propietaria de Fazenda Conforto, y se encuentra en instancia de análisis por parte del Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), el organismo antimonopolio de Brasil.
El fundador de JBJ, José Batista Junior, ya había confirmado a Canal Rural a principios de abril que había presentado una oferta por la finca. Ahora, con la formalización ante el CADE, la negociación entra en una fase decisiva.
El dato central del negocio es su dimensión. Actualmente, JBJ ya opera el mayor feedlot de Brasil, con capacidad para 540.000 cabezas anuales. La incorporación de Fazenda Conforto permitiría ampliar significativamente ese volumen, consolidando un sistema que integraría cría, recría y terminación, además de la producción de genética.
Fazenda Conforto, ubicada en Nova Crixás (Goiás), aporta una estructura de aproximadamente 12.000 hectáreas, con capacidad para 200.000 animales al año. El establecimiento cuenta con tres módulos de confinamiento y mantiene más de 70.000 cabezas en sistema de estabulación permanente.
De concretarse la operación, el nuevo esquema no solo posicionaría a JBJ como líder absoluto en Brasil, sino que establecería el mayor polo de confinamiento de América Latina, reflejando una tendencia creciente hacia sistemas ganaderos más intensivos y de gran escala en la región.
El proceso ahora depende de la evaluación del CADE, aunque el impacto productivo del proyecto ya lo ubica como uno de los movimientos más relevantes en la ganadería regional reciente.