La soja cerró este miércoles con subas en el mercado de Chicago, impulsada por la fortaleza del aceite y señales políticas que podrían traducirse en mayor demanda para el complejo sojero estadounidense. El contrato julio culminó en US$ 387,09 por tonelada, mientras que la posición agosto lo hizo en US$ 382,04 por tonelada.
Uno de los principales factores alcistas fue el repunte del aceite de soja, que trepó US$ 29,98 en la posición agosto, con un ajuste final de US$ 1.212,96 por tonelada. El mercado reaccionó a la aprobación en el Senado de Estados Unidos de una extensión hasta 2029 de los créditos fiscales 45Z para biocombustibles bajos en carbono, entre ellos el biodiésel. Además, se estableció que materias primas como el aceite usado de cocina importado desde China o la Unión Europea no podrán calificar para estos beneficios fiscales, lo que podría traducirse en un mayor uso de aceite de soja local.
El desempate en la votación fue definido por el vicepresidente JD Vance, y ahora el proyecto vuelve a la Cámara de Representantes para su análisis final y votación.
En paralelo, el mercado se movió con rumores de posibles anuncios del presidente Donald Trump, quien podría referirse este jueves –víspera del feriado por el Día de la Independencia– a algún acuerdo comercial relacionado con su política arancelaria. Incluso se especuló con eventuales compras chinas de soja nueva estadounidense, que hasta el momento no se han concretado. Estas versiones alentaron la acción compradora de los fondos de inversión.
También pesaron en el movimiento alcista otros factores externos. La apreciación del real frente al dólar le resta competitividad a las exportaciones brasileñas y desalienta las ventas de los productores, aunque muchos necesitan liberar espacio en sus acopios ante una safrinha muy abundante. En la Argentina, el aumento de los derechos de exportación sobre el complejo sojero ya está teniendo impacto en el mercado: las declaraciones juradas de ventas al exterior cayeron abruptamente este miércoles.
En el plano climático, si bien no se prevén lluvias significativas para lo que resta de la semana, los pronósticos extendidos de 6 a 14 días anticipan precipitaciones por encima de lo normal para esta época en el Medio Oeste estadounidense, lo que podría influir en la evolución de los cultivos.
En junio de 2025, las exportaciones de bienes de Uruguay totalizaron US$ 1.325 millones, según el informe de Uruguay XXI, marcando un aumento de 4% frente al mismo mes del año anterior. Con este resultado, el primer semestre cerró con colocaciones por US$ 6.451 millones, lo que representa un crecimiento de 4% en comparación con igual período de 2024.
El principal producto exportado en junio fue la soja, con ventas por US$ 336 millones, seguida por la carne bovina, con US$ 226 millones. En tercer lugar se ubicó la celulosa, con US$ 189 millones, y luego los productos lácteos, que alcanzaron US$ 66 millones.
En el caso de la soja, China fue el principal destino, con envíos por US$ 302 millones y más de 770 mil toneladas, lo que implicó una disminución del 11% respecto a junio de 2024, debido a una caída en el valor colocado por tonelada. Le siguieron Egipto, con US$ 22 millones y 57 mil toneladas, y Reino Unido, con US$ 8 millones y 21 mil toneladas. También se destacaron las colocaciones hacia Brasil.
La carne bovina totalizó US$ 226 millones en junio de 2025, con un aumento interanual de 34%. China fue el principal destino con compras por US$ 76 millones. Lo siguieron Estados Unidos, con colocaciones por US$ 53 millones, y la Unión Europea, con US$ 49 millones. También se registraron envíos a Israel y Reino Unido.
A nivel general, China se consolidó como el principal destino de exportación en junio, concentrando el 38% del total. Le siguieron Brasil con 13%, Estados Unidos con 10% y la Unión Europea con 7%.
Una encuesta realizada a productores agrícolas de distintas zonas del país encendió una señal de alerta sobre la forma en que se está realizando la inoculación en soja en Uruguay. Aunque esta práctica está generalizada y extendida, su ejecución dista de ser óptima, y eso puede estar contribuyendo a un problema cada vez más evidente: los bajos niveles de proteína en el grano de soja.
El trabajo fue publicado en la Revista INIA N° 81 (junio 2025) y elaborado por un equipo técnico integrado por Sebastián Mazzilli, María José Marchesoni, Camila Callorda, Leonardo Rivas, Rafael de León, Germán Ciuffo y Juan Monza. A través de una encuesta a productores, ingenieros agrónomos y técnicos de distintas regiones, se identificaron fortalezas y debilidades en las prácticas de inoculación, algunas de las cuales podrían estar afectando negativamente la fijación biológica de nitrógeno (FBN), con impacto directo en la calidad de la semilla.
Un punto de partida: la mayoría inocula, pero hay errores frecuentes
De acuerdo con los resultados, el 100% de los encuestados realiza inoculación de soja, lo cual muestra que existe conciencia sobre su importancia. Sin embargo, cuando se indagó en detalle sobre cómo se lleva a cabo, surgieron aspectos preocupantes: más del 70% utiliza mochilas o herramientas manuales para aplicar el inoculante, sin garantizar una cobertura pareja ni condiciones adecuadas de aplicación.
Uno de los problemas centrales es la manipulación del inoculante. El 60% de los productores no controla la temperatura ni las condiciones de almacenamiento antes de usarlo. Además, el 40% realiza la inoculación con temperaturas superiores a 25 °C, lo que puede afectar la viabilidad del Bradyrhizobium, la bacteria responsable de la fijación biológica del nitrógeno.
Tiempo entre inoculación y siembra: otro factor crítico
El estudio también detectó que el 80% de los productores siembra más de 4 horas después de la inoculación, y en muchos casos, la semilla permanece inoculada por más de 8 horas antes de entrar al suelo. Esto representa un riesgo claro de pérdida de efectividad del tratamiento, especialmente cuando no se utilizan tecnologías de protección como polímeros o cura semillas compatibles.
El contacto prolongado del inoculante con la semilla, sumado al calor, la deshidratación y la posible acción de curasemillas no compatibles, puede reducir significativamente la población bacteriana activa en el momento de la siembra.
¿Y cómo impacta esto? Baja nodulación, menor fijación de nitrógeno, menos proteína
Los autores señalan que una nodulación deficiente, producto de una mala inoculación, puede limitar la capacidad de la planta de fijar nitrógeno atmosférico, lo que es fundamental para la síntesis de proteínas en el grano. Es decir, aunque no se observe una caída significativa en el rendimiento, la calidad del grano —y en particular el contenido proteico— puede verse comprometido.
Este punto es especialmente relevante si se considera que la proteína en soja uruguaya ha venido descendiendo en las últimas campañas, lo que reduce su valor industrial y comercial, tanto para el mercado interno como para la exportación.
Buenas prácticas: lo que deberíamos estar haciendo
El artículo remarca que, para lograr una buena inoculación, se deben considerar algunos principios técnicos básicos:
Usar inoculantes de calidad comprobada, dentro de la fecha de vencimiento y conservados en condiciones adecuadas (preferentemente entre 4 y 15 °C).
Evitar altas temperaturas al momento de la inoculación, y realizarla en lugares frescos, protegidos del sol.
Respetar los tiempos entre inoculación y siembra, procurando que no pasen más de 2 o 3 horas.
Evitar el uso de curasemillas no compatibles o mezclas no validadas, ya que pueden afectar la viabilidad bacteriana.
Revisar el sistema de aplicación, buscando uniformidad y evitando zonas sin cobertura o con exceso de producto.
En busca de proteína: una responsabilidad compartida
La soja no es solo rendimiento. Cada tonelada producida tiene un valor que depende, en buena medida, de su composición. En ese sentido, lograr una buena fijación biológica de nitrógeno no es solo una cuestión técnica, sino también económica. Si se quiere mejorar la proteína del grano, hay que empezar por revisar lo que ocurre desde el primer momento: la inoculación.
El artículo completo, con detalles de la encuesta y las recomendaciones técnicas, se encuentra disponible en la Revista INIA N° 81, bajo el título “¿Estamos inoculando bien?”, y es una lectura imprescindible para productores, asesores y empresas que trabajan en el cultivo de soja en Uruguay.
El mercado internacional de urea atraviesa una etapa de alta volatilidad, con varios factores que incrementan la incertidumbre sobre el rumbo de los precios. La reciente finalización del conflicto entre Israel e Irán generó una corrección a la baja de los valores máximos internacionales, al disipar los riesgos de interrupciones productivas y especulación en la cadena de suministro, señala el análisis semanal de IF (Ingeniería en fertilizantes), empresa argentina dedicada al mercado de los fertilizantes.
En paralelo, India lanzó una licitación por 2 millones de toneladas apenas finalizado el conflicto, lo que reactivó el interés de fabricantes y traders a nivel global. Además, circulan versiones sobre una posible reapertura de exportaciones chinas durante el tercer trimestre, lo que podría incrementar la oferta global y beneficiar a destinos como América Latina.
Brasil, que se prepara para una campaña de alta demanda de urea, agrega presión a la competencia regional por producto físico. A esto se suma la reactivación de plantas en Irán y Egipto, dos de los principales proveedores del mercado brasileño. Este conjunto de eventos tendrá un rol decisivo en la definición de los precios internacionales en las próximas semanas, acotó IF.
Precios internacionales de urea (FOB/CFR) al 26 de junio:
Egipto: US$ 515 (+13%)
Báltico: US$ 433 (+11%)
Brasil: US$ 465 (+9%)
China: US$ 435 (+5%)
Internacional promedio: US$ 447 (+7%)
Argentina: US$ 475 (+6%)
EE.UU. (Nola): US$ 388 (−7%)
En contraste con la urea, IF marcó que el fósforo mantiene un recorrido propio. Si bien su producción no se vio afectada directamente por el conflicto, sí lo hizo su comercialización y logística. El balance global continúa siendo ajustado, y los precios se mantienen firmes. China ha retomado sus exportaciones de fosfatados, y se espera que a partir de julio empiecen a llegar mayores volúmenes a está región.
Precios internacionales de MAP (FOB/CFR) al 26 de junio:
Estados Unidos reanudará de forma gradual la importación de ganado bovino desde México a partir del 7 de julio, tras suspender ese comercio en mayo por el riesgo sanitario asociado al gusano barrenador del Nuevo Mundo, según informó el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por sus siglas en inglés).
La reapertura se realizará por etapas y bajo condiciones estrictas. En una primera instancia, el ganado deberá cumplir con un protocolo de tratamiento aprobado o provenir de los estados mexicanos de Sonora o Chihuahua, que ya aplican medidas de control contra la plaga. Más adelante, si Coahuila y Nuevo León adoptan acciones similares, se habilitarán los puertos de Del Río (Texas) en agosto y Laredo (Texas) en septiembre.
El USDA señaló que se han logrado avances clave desde el cierre de los puertos, entre ellos un incremento en la dispersión aérea de moscas estériles, que se realiza los siete días de la semana en México. A la fecha, se han liberado más de 100 millones de insectos, y tanto México como EE. UU. trabajan en ampliar su capacidad. El gobierno estadounidense construye una planta de dispersión valuada en US$ 8,5 millones en Texas, mientras que México reconvierte una planta de producción en Metapa. Se estima que, cuando estén operativas, permitirán liberar hasta 300 millones de moscas por semana.
A pesar de estos avances, el USDA advirtió que será necesario «progreso adicional» para garantizar que los puertos permanezcan abiertos. La decisión de reabrir el comercio responde a un plan de cinco pasos impulsado por la secretaria Brooke Rollins, que también contempla preparación ante posibles brotes y fomento a la innovación para mejorar el control del parásito.
“No hemos visto un aumento notable en los casos reportados en México ni movimiento hacia el norte en las últimas ocho semanas”, afirmó el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del USDA. El plan contempla reevaluar la situación sanitaria antes de cada nueva apertura de puerto.
La Asociación Nacional de Ganaderos de EE UU respaldó la medida y destacó que se trata de una estrategia “mesurada y reflexiva” que busca restablecer el comercio sin poner en riesgo la salud del rodeo estadounidense.
La faena de bovinos en Uruguay totalizó 45.274 cabezas en la semana del 22 al 28 de junio de 2025, lo que representa un aumento de 1,8% frente a la semana anterior, cuando se habían procesado 44.471 animales, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC). A pesar del leve repunte, continúa entre los niveles más bajos desde abril.
Los novillos representaron el 48% de la faena semanal, con 21.699 cabezas, seguidos por las vacas con 17.322 animales (38%) y las vaquillonas con 5.400 cabezas (12%).
Los frigoríficos con mayor actividad en la semana fueron Frigorífico Las Piedras (3.574 cabezas), Ontilcor SA (4.318), Pulsa SA (3.708), Frigorífico Canelones (3.969) y San Jacinto-Nirea (3.332). Las diez plantas más activas concentraron el 69,1% del total faenado.
En lo que va de 2025, la faena acumulada asciende a 1.215.702 cabezas, lo que implica un aumento de 5,2% frente al mismo período del año pasado. En el total anual se han procesado 599.618 novillos (49%), 425.892 vacas (35%) y 169.341 vaquillonas (14%).
Los frigoríficos con mayor volumen de faena en lo que va del año son Frigorífico Tacuarembó (138.380 cabezas), Frigorífico Las Piedras (108.430), Ontilcor SA (99.711), Pulsa SA (98.971), San Jacinto-Nirea (97.370), Frigorífico Canelones (82.479), Frigorífico Carrasco (74.654), Cledinor SA (73.193), Inaler SA (70.358) y Establecimientos Colonia (70.019). Estas diez plantas acumulan 913.565 animales, lo que representa el 75,2% de la faena total del año.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó el 30 de junio de 2025 sus informes trimestrales sobre stocks al 1º de junio y área sembrada de los principales cultivos.
En el caso de la soja, los stocks de la campaña 2024/2025 se ubicaron en 27,43 millones de toneladas (Mt), por encima del promedio estimado por los operadores, que era de 26,67 Mt.
En cuanto a la superficie, el área sembrada en el actual ciclo 2025/2026 fue de 33,74 millones de hectáreas (Mha), levemente por debajo del promedio de las estimaciones privadas, que era de 33,85 Mha.
Para el maíz, los stocks alcanzaron 117,96 Mt, en línea con las expectativas del mercado, que promediaban 117,89 Mt. La superficie sembrada en la presente campaña fue estimada en 38,53 Mha, coincidiendo con el promedio de las proyecciones privadas.
En trigo, los stocks al 1° de junio fueron de 23,16 Mt, frente a los 22,75 Mt que estimaban los analistas, mientras que el área sembrada totalizó 18,40 Mha, apenas por encima del promedio estimado de 18,39 Mha.