En la semana del 10 al 16 de agosto de 2025, Uruguay exportó 7.617 toneladas de carne vacuna en peso canal, con un precio promedio de US$ 6.224 por tonelada, según datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
En lo que va del año, el volumen acumulado alcanzó 328.781 toneladas, con ingresos por US$ 1.612,8 millones, lo que implica un crecimiento interanual de 20,4%. El precio promedio anual se ubica en US$ 4.906 por tonelada, frente a los US$ 4.075 del mismo período de 2024, mostrando una suba de 20%.
China recuperó el primer lugar en volumen exportado, con 113.669 toneladas (-3,4% interanual) y US$ 551,7 millones (+10,7%), a un promedio de US$ 4.847, por encima de los US$ 4.234 por tonelada registrados un año atrás.
Estados Unidos quedó en segundo lugar, con 113.175 toneladas (+22,5%) y ventas por US$ 602,3 millones (+44,2%), a un precio medio de US$ 5.323, que se compara con los US$ 4.531 por tonelada de 2024.
La Unión Europea (UE-27) se posiciona en tercer lugar con 44.639 toneladas (+56,4%) y US$ 377,1 millones (+71,2%), gracias a un precio medio de US$ 8.437, superior a los US$ 7.751 por tonelada del año pasado.
Israel registró 10.615 toneladas (-33,9%), con ingresos por US$ 68,5 millones (-11,2%), pero con una fuerte suba del precio medio a US$ 6.476 frente a los US$ 4.778 por tonelada de 2024.
Japón importó 5.831 toneladas (-10,3%), por US$ 42,9 millones, con un precio promedio de US$ 7.382, que es superior a los US$ 6.555 por tonelada del año anterior (+12,6%).
A la inversa de lo que generalmente se piensa, en cuanto a que desde Uruguay siempre se mira al exterior a la hora de adoptar ideas o productos en el agro, en días pasados la agrónoma y productora australiana, Alice Jorgensen, recorrió predios ganaderos uruguayos.
Esta persona llegó a Uruguay, a partir de una beca que consiste en “estudiar un problema visitando otros sistemas y países, ubicados en una región climática comparable”, para “encontrar posibles soluciones”, dijo el gerente de investigación y desarrollo de Pasture Genetics, Juan Díaz, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que esta productora vino del estado australiano de Nueva Gales del Sur, donde la temperatura es parecida a la de Uruguay pero algo “más seco”, al tener menos lluvias.
En esa zona hay un clima “transicional”, donde las pasturas “forrajeras templadas funcionan pero hay veranos que son extremadamente desafiantes”, y “la persistencia se ve comprometida” en algunas de ellas, como el raigrás perenne, comentó.
Sostuvo que ante esta situación “se ingresa al mundo de las pasturas subtropicales, para intentar resolver la oferta forrajera”.
Como en esa zona australiana hacen uso y abuso de verdeos, ella considera que tener una pastura perenne podría darle “más estabilidad” al sistema productivo y “menos costos”, indicó.
Díaz destacó algunas de las nuevas variedades de festucas: Rústica (rizomatosa, de hábito postrado a semipostrado y muy resistente) y Princess (de inducción reproductiva limitada, concentrada y tardía).
Al tiempo que adelantó el trabajo que se viene realizando con otras especies, entre ellas el bromus auleticus Pionero.
El sector cárnico de Nueva Zelanda advirtió que la expansión de la forestación destinada a créditos de carbono amenaza la viabilidad de las exportaciones de carne ovina y vacuna, uno de los pilares de la economía del país. En una columna publicada en el Sunday Star, la presidenta de Beef + Lamb New Zealand (B+LNZ), Kate Acland, alertó que la conversión de establecimientos productivos en “establecimientos de carbono” está reduciendo la base ganadera y comprometiendo el futuro del comercio exterior.
Acland recordó que el Gobierno neozelandés se fijó como meta duplicar las exportaciones para 2030, con los productores de carne vacuna y ovina como actores clave. En 2024, el sector aportó casi el 20% de los ingresos por exportaciones, equivalentes a US$ 10.400 millones. A pesar de una caída de 7% en volumen, las exportaciones aumentaron en US$ 1.200 millones el año pasado, reflejando mejoras en productividad y precios en un escenario de escasez global de proteínas.
Desde 1990, el número de ovejas se redujo a la mitad, pero los volúmenes exportados de cordero se han mantenido estables gracias a ganancias de eficiencia. “Sin embargo, las ganancias de productividad no son infinitas”, advirtió Acland, quien indicó que las conversiones masivas de establecimientos productivos hacia forestación, incentivadas por el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), ponen en riesgo la sustentabilidad del sector de la carne vacuna y ovina.
Según un análisis independiente citado por B+LNZ, entre 2017 y principios de 2025 se vendieron 300.000 hectáreas de establecimientos productivos ovinos y vacunas a entidades forestales, cifra que llegaría a 350.000 hectáreas a fin de este año, con la pérdida de al menos 2,5 millones de cabezas. Si se mantienen las políticas actuales, para 2050 podrían acumularse un millón de hectáreas convertidas, equivalentes al 19% de los pastizales productivos, lo que implicaría una reducción de 18% en el stock ganadero.
Acland dijo que el impacto ya es visible, con cierre de plantas procesadoras, pérdida de empleos y comunidades rurales bajo presión. Aunque el Gobierno reconoció el problema y propuso restricciones al ETS, sostuvo que estas medidas siguen siendo demasiado permisivas. Según B+LNZ, entre 2025 y 2050 aún podrían convertirse 26.000 hectáreas anuales en tierras de clases 6 y 7, que son económicamente viables para la producción de carne vacuna y ovina.
La presidenta de B+LNZ indicó que el camino es eliminar la posibilidad de ingresar al ETS establecimientos productivos enteros, pero aceptó que hasta 25% de una parcela pueda destinarse a forestación, generando un equilibrio entre silvicultura y agricultura. “No podemos duplicar las exportaciones de nuestro sector primario si nuestros establecimientos productivos están cubiertos de árboles”, concluyó Acland.
Los objetivos pasan por trabajar en las diferentes líneas del plan de estratégico, como “la difusión de la raza, estar cerca del socio, trabajar en la carne Hereford y en las virtudes de la raza”, destacó la nueva presidenta de la Sociedad de Criadores de Hereford, Lucía Perdomo, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Dijo que es “muy importante” estar cerca del socio, acompañándolos y conociéndolos, para lo cual se participa en las exposiciones nacionales que son un “gran punto de encuentro”.
La Rural del Prado es también un “acercamiento” al socio, al igual que las jornadas técnicas y las giras en diferentes zonas del país y en la región, comentó.
Afirmó que Hereford está en un “gran nivel genético” y la Rural del Prado es una “gran vidriera” genética.
Sostuvo que para esta gremial la investigación es un punto “muy fuerte” y en este sentido, la Central de Kiyú representa un “gran orgullo”, mediante un convenio con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.
El mercado del arroz en Brasil atraviesa un ciclo de presión que, según especialistas, se prolongará hasta la próxima cosecha. El análisis de Sergio Cardoso, de Itaobi Representações, advierte que el sector enfrenta un escenario marcado por el exceso de oferta y un debilitamiento de la demanda, con remanentes superiores a 2 millones de toneladas al sumar la producción nacional y las importaciones del Mercosur.
Hasta septiembre todavía existe margen para colocar parte del excedente en el mercado externo, pero a partir de octubre, con el ingreso de la cosecha estadounidense, Brasil pierde competitividad en exportaciones y el sobrante tiende a volcarse al consumo interno.
Cardoso indicó que el problema es que el consumo doméstico también muestra señales de fragilidad: el arroz pierde participación en la dieta de las familias brasileñas por cambios en los hábitos alimentarios, el crecimiento del consumo de ultraprocesados y, más recientemente, por el avance de los juegos en línea, que han drenado ingresos en sectores populares. Todo esto ocurre en un contexto de altas tasas de interés e ingresos debilitados.
El panorama de precios refleja esta presión. Para los meses de agosto y septiembre se espera un rango de US$ 12,43 a US$ 13,16 por bolsa de 50 kg. Entre octubre y diciembre, la referencia caería a US$ 11,88 a US$ 12,80, y de enero a marzo se proyecta un nuevo descenso a US$ 10,97 a US$ 11,88 por bolsa. Los datos de CEPEA muestran que actualmente la bolsa de arroz se negocia en torno a US$ 12,35, lo que confirma que el mercado ya se mueve en la franja inferior de las proyecciones.
“El desafío para el sector no es solo producir o exportar más, sino volver a conectar el arroz con el consumidor en una nueva realidad económica y social”, señaló Cardoso.
A la vez, subrayó subrayó que el escenario podría variar si se registran cambios en el área de siembra, pérdidas de cosechas o exportaciones superiores a las previstas, aunque por ahora la tendencia apunta a un ciclo de presión prolongado.
“En todo momento pensamos que si la oferta de estas iniciativas privadas (fondos ganaderos) la hacían a nivel público, tratando de captar ahorro público, por medios masivos de comunicación, eso configuraba la intervención del Banco Central (BCU)”, señaló el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), Ángel Urraburu, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Recordó que eso el BCU “no lo interpretó de esa manera pero era una crítica importante, una falencia y un vacío”, lo que “hizo que no se descubrieran a tiempo las deficiencias de funcionamiento graves” que derivaron en “esta quiebra que abarcó tanto dinero y a tanta gente”.
Ahora, la regulación que hace el Banco Central en un proyecto de ley “va en la dirección correcta”, y cuando el instrumento sea vinculado al sector que sea y “se constituye con un llamado público al ahorro”, entonces “se deben cumplir los requisitos regulatorios”, dijo.
Urraburu aludió además a una denuncia que hizo la BVM en 2018 en el BCU, por la “competencia desleal” que suponían esos fondos ganaderos por tener “distintas condiciones” y “no cumplir ciertos requisitos”, y además hacían llamados públicos.
El titular de la BVM consideró que este caso de los fondos ganaderos “trasciende” al sector agropecuario porque “lo estamos notando cuando el ahorrista habla de títulos privados o del Estado que no tienen nada que ver con el agro ni con el accionar” de esos fondos”.
Por la “desconfianza que ahora está consolidada”, se “demorará un buen tiempo para recobrar la confianza”, sostuvo.
Aclaró que “los viejos contratos de capitalización de ganado no estarán, ni deben estar afectados por esta regulación del BCU”.
El Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos básicos, llevándola a 8,75%. La decisión se tomó en un contexto de consolidación de la inflación dentro del rango objetivo y de expectativas que continúan acercándose a la meta oficial.
En julio, la inflación interanual descendió a 4,53%, manteniéndose en el rango meta por cuarto mes consecutivo. El descenso estuvo liderado por la inflación núcleo, que pasó de 5,7% a 5,5% interanual, con una moderación en su componente no transable, aunque a un ritmo más lento.
Las expectativas de inflación a dos años se ubicaron en un promedio de 5,23%, el mínimo histórico. Dentro de ese promedio, los analistas proyectan 4,9% y los mercados financieros 4,8%, mientras que las expectativas empresariales permanecen en 6%, mostrando un ajuste más gradual.
El BCU proyecta que la inflación se mantendrá en torno a 4,5% en el horizonte de política monetaria, mientras que las proyecciones de actividad económica se sostienen estables respecto al Copom anterior.
En el frente externo, el Comité de Política Monetaria (Copom) advirtió sobre riesgos inflacionarios asociados a tensiones comerciales globales, aunque observó una leve mejora en las perspectivas de crecimiento internacional.
En este escenario, el Directorio del BCU resolvió por unanimidad recortar la tasa, manteniendo la política en terreno contractivo y señalando que, si la inflación y las expectativas continúan evolucionando según lo previsto, proseguirá el ciclo de bajas hacia una instancia neutral.
En paralelo, el dólar cerró este martes en $ 40,18, según datos de la Bolsa Electrónica de Valores (BEVSA). El tipo de cambio acumula en 2025 una caída de 8,8%, mientras que en los últimos doce meses registra un retroceso de 0,18%.