John Deere anunció cambios en la estructura ejecutiva para Brasil y América Latina. El actual presidente de John Deere Brasil y vicepresidente de la compañía para América Latina, Paulo Herrmann, se jubilará en enero, después de 22 años en la empresa.
A partir de esa fecha la vicepresidencia de la compañía para América Latina, el principal cargo de John Deere para dicha región, será ocupada por el uruguayo Antonio Carrere, actual director de Planificación Estratégica para América Latina.
Antonio Carrere, está en John Deere desde 2001. El ejecutivo comenzó como representante de marketing para la sucursal de Atlanta (EE. UU.) Y luego se mudó a Moline (EE. UU.) para unirse a John Deere Seeding como especialista en productos.
Después de esa experiencia, regresó a Atlanta y ocupó diferentes puestos, incluido el de gerente de territorio en Virginia y el de gerente de territorio en Greenville, Carolina del Norte.
Luego, Carrere llegó a Brasil para asumir el rol de gerente de desarrollo de distribuidores. En 2009, regresó a Sacramento, California para convertirse en Gerente de Ventas de la región.
En 2014, Carrere fue nombrado Director Comercial de Hispano América, pasando en 2018 a Director de Marketing. Desde 2020, el ejecutivo ha liderado el desarrollo de Concesionarios y fue responsable de la Planificación Estratégica para América Latina.
La institucionalidad agropecuaria, “debe reformularse”, aunque “sea un tema difícil”, porque “genera mal humor y se tocan muchos intereses”, dijo el legislador
En un mundo que “demanda cada vez más proteínas”, Uruguay “debe aumentar los índices de procreo, es mi obsesión”, dijo en esta entrevista con VERDE el senador Sebastián Da Silva, del Partido Nacional. El diagnóstico “está claro, se sabe dónde están los altos y bajos porcentajes de preñez”, comentó sobre la ganadería de cría. Agregó que “muchas veces no atacamos la problemática porque los recursos se fueron a otro tema abordado por tres organismos diferentes”.
El parlamentario consideró que hay un contraste sustantivo en los recursos del eje rector de la política agropecuaria, que es el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) frente otros organismos de la institucionalidad agropecuaria. “El que fija las reglas es el Poder Ejecutivo y hoy tiene que fijar objetivos y mandatar a los institutos a que los cumplan. No podemos estar en el diálogo circular donde no se baje una línea de dónde queremos ir”, sostuvo.
Da Silva también dijo que “los uruguayos tenemos que agradecer todas las noches la existencia del sector agropecuario, porque nos ha permitido tener una marcha menos traumática de la economía”.
Sobre la oposición, señaló que en el Frente Amplio “salvo quejarse, no plantea una línea que se pueda considerar válida. Y está en un proceso de renovación de liderazgos, que siempre son largos”
Además, dijo que “no le gusta un gremialismo rural primo hermano del ministro de turno, prefiero un gremialismo que nos exija a los gobernantes, porque a todos cuando nos exigen trabajamos mejor”.
¿Cómo evalúa la marcha del gobierno?
En toda la entrevista te voy a responder como legislador y productor. El gobierno está enfrentando la pandemia con vicisitudes nuevas, como la cepa P1 (del Covid-19), con cosas impensadas como lo sucedido con Jorge Larrañaga, donde se debe tratar de mantener en alto la parte emocional de la población, y haciendo de tripas corazón para que la llama de la economía no se apague. Para eso se han definido más de 100 medidas para atender la emergencia sanitaria, social y económica. Y otras tantas medidas que brindan certeza y competitividad a los sectores que no se han apagado, que están cinchando del carro, como el campo uruguayo. El gobierno está muy concentrado, 24 x 7 (las 24 horas del día, siete días a la semana), pero tiene que enfrentar vientos huracanados, y todos los días los contamos como si fueran los últimos. Eso genera cierta frustración porque, utilizando términos futbolísticos, el gobierno ha sido muy bueno defendiendo pero no ha podido atacar. Queremos terminar, esto para salir rápidamente al ataque, porque tenemos muy buenos jugadores para eso, como el diseño de un nuevo país y todo lo que dijimos en la campaña electoral.
Una vez que se den las condiciones para atacar, ¿cómo se imagina el escenario?
Tengo una visión muy optimista sobre el desempeño del Uruguay el día después de la pandemia. Los indicadores de manejo pandémicos serán similares a los del primer mundo y se observará al Uruguay como un país que va a terminar la pandemia de una forma trascendente, sana y donde hay un marco muy atractivo, tanto para invertir como para vivir. En paralelo, el mundo demanda cada vez más proteína y en Uruguay el motor generador de proteínas no paró. Es más, redobló las revoluciones y tenemos al pilar fundamental de la economía nacional muy firme, renovando la apuesta e incrementando las áreas de cultivos de invierno. Hay inversiones en genética, hay récord de inversiones en pasturas, hay una lechería que sigue afirmándose, los arroceros expandiéndose y la forestación que es otro sector importante, está pujante. Los uruguayos todas las noches tenemos que agradecer la existencia del sector agropecuario porque nos ha permitido tener una marcha menos traumática de la economía. La tragedia está en tener sectores apagados, como el turismo y el comercio, ese es el punto a resolver. La pandemia no tiene consecuencias totales en la economía, por suerte no afecta a todos los sectores como la crisis del 2002 que arrasó con todo. Ahora hay sectores que empujan el carro para ayudar a los otros.
A ciencia cierta no se puede afirmar el final de la pandemia, pero pensando en ese día después, ¿piensa en una rápida recuperación?
Sí, fundamentalmente vamos a ser una manzana sana en un barrio entreverado. También, al tener a nuestros vecinos complicados, mucha gente pensará en instalarse en el país. Son familias de alto poder adquisitivo que pueden ayudar a generar fuentes de empleo.
¿Cuáles son las principales limitantes que impiden expresar un mayor dinamismo en cada rubro agropecuario?
Tenemos el desafío de incrementar el stock vacuno en 1 millón de cabezas en el quinquenio. A partir de ese objetivo, debemos trabajar hacia dentro de los establecimientos. En ganadería, además de la baja de aranceles en los principales mercados y de la inserción internacional, la obsesión que personalmente tengo es aumentar los índices de procreo. Hay que ir y dirigir el mundo de plata que tiene dispuesta el Estado uruguayo para la institucionalidad agropecuaria. El diagnóstico está claro, se sabe dónde están los altos y bajos porcentajes de preñez.
¿Qué falla allí? ¿Qué se debería ajustar en la institucionalidad?
La coordinación. Los institutos no son autónomos. El que fija las reglas es el Poder Ejecutivo y hoy tiene que fijar objetivos y mandatar a los institutos a que los cumplan. Hay institutos ricos y tenemos un MGAP pobre. La realidad es que el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Instituto Nacional de Carnes (INAC) son más robustos económicamente, por eso hay que usar los institutos sólidos económica y financieramente para cumplir los objetivos. Pero no podemos estar en el diálogo circular en donde no se baje una línea de hacia dónde queremos ir.
¿Están dadas las condiciones para bajar línea y marcar un camino una dirección?
No gobernamos para que las condiciones se den, gobernamos para hacer las cosas.
¿Y se están haciendo?
Yo quiero que se hagan. Lo que nos ha quitado tiempo es la pandemia y además se tuvieron que declarar dos emergencias agropecuarias. Naturalmente eso trastocó mucho la rutina, pero el MGAP tiene presupuesto aprobado y es hora de que fluyan las prioridades. Mi desvelo en ganadería es el procreo, aumentar las cabezas de ganado de este país. Para eso hay que bajar línea. Otra preocupación es la competencia por la tierra, que por suerte hoy tiene jugadores muy agresivos, como la forestación y la agricultura, que buscan ampliar su actividad. Ahí tenemos, si y sólo si, un damnificado que es el sector lechero. Entonces, hay que hacer un uso correcto del banco de miles de hectáreas que tiene el Instituto Nacional de Colonización (INC). Al día de hoy no entiendo cómo no se han terminado de adjudicar y tampoco entiendo por qué no se auditan las pésimas compras que se hicieron en el pasado.
¿Y cuál es la razón qué impide que se hagan auditorías en el INC?
No sé. La pandemia y el teletrabajo generan alguna distorsión en las oficinas públicas. Estoy esperando que esto se normalice para reclamarle al directorio que empiecen con las auditorias. Tenemos constatadas 12 compras con inconvenientes desde todo punto vista. Las auditorías son un compromiso de quienes recorremos el país pidiendo el voto. Queremos decirle a la gente los motivos por los cuales se compraron campos en Canelones con el 92% del área inundable en las costas del río Santa Lucía a precio de campo normal.
En esa preocupación que le genera la competencia por la tierra, ¿qué tan inocua puede ser para el libre mercado la intervención del INC para favorecer a un determinado sector?
Hay un buffer de miles de hectáreas sin adjudicar. En el Uruguay hubo una seca pavorosa, los campos estaban arrasados y había campos del INC enchircados, verdes y vacíos. Eso no se puede permitir. Si el INC tiene campos para adjudicar y el tambero necesita imperiosamente solucionar algo tan importante como el acceso a la tierra, no puede ser que se sigan viendo campos del INC sembrados por empresas grandes como hoy existe. El INC heredó miles de hectáreas sin adjudicar y para que los campos no se ensucien se lo dan a cooperativas o empresas grandes para ir ganando tiempo y que se mantengan en buenas condiciones.
¿Falta resolución en el INC?
Una rápida resolución. Porque los campos del sur que tiene vacíos el INC, no los del basalto donde hay compras inentendibles, pueden servir de buffer para los tamberos. La expansión agrícola se va a dar, y cuando la agricultura se expande los perjudicados son mayoritariamente los tamberos, porque las rentas comienzan a valer más. Quedan fuera de mercado porque el tipo de suelo que sirve para sembrar trigo, maíz o soja, o hacer una pradera de achicoria o de alfalfa.
Se menciona permanentemente la falta de recursos humanos en el MGAP, ¿es partidario de la privatización de algunas tareas?
No habría que ser tan radical. Hoy tenemos institutos que cuentan con personal y conocimiento. Nombro los más paradigmáticos: INIA e INAC. Son institutos poderosos desde el punto de vista económico, que cuentan con financiamiento de los productores. El contraste es significativo entre los recursos humanos de INAC y el INIA versus los Servicios Ganaderos del MGAP. Y a los Servicios Ganaderos se les exige cada día más controles y terminamos no pudiendo controlar la brucelosis, la garrapata, la tuberculosis y ahora tenemos que ver el control de las jaurías de los perros. Tenemos institutos que son una maravilla, que son ejemplo de las cosas bien hechas, como INIA e INAC, entonces a estos temas los tenemos que poner arriba de la mesa, porque funcionarios del gobierno son todos, el de INIA, el veterinario del MGAP de la regional Guichón o el de INAC.
¿Apunta a una mayor interacción del MGAP con esos institutos para paliar la falta de recursos humanos que se marca en el MGAP?
Hay un conjunto de miles de familias que viven de la institucionalidad agropecuaria de fondos públicos y privados provenientes de productores y cadenas industriales, en un país que está atravesando una pandemia enorme, que implica no poder aumentar el gasto y que tiene un horizonte muy venturoso por delante. Estas son cosas que debemos articular. Es difícil porque los estamentos estancos en el Uruguay explican gran parte de las reformas del Estado que no se ha podido hacer. Hay un contraste sustantivo en los recursos humanos del eje rector de la política agropecuaria, el MGAP y otros institutos de la institucionalidad agropecuaria. Para mí los institutos son parte del eje rector de la política agropecuaria, no son autónomos.
¿Hay que reformular la institucionalidad agropecuaria?
Sí. Nos cansamos de ver jornadas con más asesores que productores, asesores de diferentes organismos, cada uno con su vehículo oficial. Eso es un desperdicio de dinero y recursos humanos, por eso lo queremos cambiar.
¿Hay un camino a seguir en la nueva institucionalidad del agro?
Son temas que están en carpeta y que explican nuestras prioridades. El ejemplo más claro es el debate que hay sobre la mosca de la bichera. Yo creo que si tenemos al Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) tenemos que utilizar el marco que da el SUL y fortalecerlo con los técnicos que sea necesario para implementar el plan de control la mosca de la bichera y no crear un nuevo instituto. Una posición similar tengo con el INIA y el Instituto Plan Agropecuario (IPA), que muchas veces abarcan los mismos temas. También pasa en parte de la investigación que realizan INIA y Facultad de Agronomía. Hay recursos humanos maravillosos, en investigación, manejo y productividad de pasturas naturales, donde los uruguayos somos los campeones mundiales. Pero hay expertos en ese tema, diseminados a lo largo de la institucionalidad agropecuaria. En muchas ocasiones no abordamos, por ejemplo, los entores en secciones judiciales donde ya se sabe que hay problemas. Ya sean problemas culturales, económicos o de idiosincrasia, pero no se atacan porque los recursos se fueron a otro tema abordado por tres organismos diferentes.
¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿El presidente de la República? ¿El ministro?
El Poder Ejecutivo a través del MGAP y los actores que formamos parte del campo uruguayo. Son reformas que tienen que estar arriba de la mesa, son difíciles, generan mal humor, tocas intereses.
¿Cuáles son las limitantes de los sectores agrícolas?
En agricultura tenemos que poner al potasio arriba de la mesa. Es un nutriente que tiene que tener la misma tributación que el fósforo, que descuenta 1,5 veces en el IRAE. Así el productor tendrá un incentivo para corregir los niveles que luego impactan favorablemente en los rindes. También estamos tratando de modificar los incentivos a las inversiones, que se pueda incorporar como inversión productiva a todas las mejoras que se hagan en el suelo, tanto en puentes verdes como pasturas, y que tengan una mayor premiación cuanto más polifíticas sean. También se incluirá a todo el universo de actividades que sean regenerativas del suelo, como los PRV, fertilizantes biológicos y demás. Si se logra avanzar con éxito en ese proyecto, el arroz tiene mucho para beneficiarse, porque las rotaciones tendrían un resultado formidable, sobre todas las de descanso de las parcelas arroceras. Me considero un productivista, por eso estoy mirando hacia adentro de los predios. Resulta curioso que desde el Estado se promueva toda la inversión que está arriba del suelo y nada para lo que está abajo, que es fundamental y lo más rico para el país.
¿Cómo ve a la producción agrícola?
Es importante el crecimiento del doble cultivo. Debemos evitar los errores que se cometieron anteriormente, como los pooles de siembra que pagan rentas altas y no terminan de completar las rotaciones, que son fundamentales para la sustentabilidad de la producción agrícola. Hoy hay un paquete tecnológico conocido por el productor, las fechas de siembra, el manejo de herbicidas para el control de malezas y demás.
¿Y al riego?
Lo veo caro, lamentablemente. Lo veo justificado sólo por los valores altos de los granos.
¿No visualiza un crecimiento en la utilización de esa tecnología?
Mientras tengamos estos costos de electricidad y no podamos darle sentido productivo al costo fijo de regar, no veo un impulso grande.
¿Se puede trabajar para buscar algún mecanismo que lo haga viable desde ese punto de vista?
Estamos trabajando con UTE para que entienda que los maíces se tienen que regar en el proceso de floración. No podés pagar el mismo costo fijo en julio o en diciembre, pensando en un maíz de primera. Es difícil que avance mientras el costo fijo de la electricidad se mantenga, no me refiero a los costos variables.
¿Esa es la principal limitante? Porque los productores destacan el beneficio tributario que tiene la inversión en riego.
Sí, pero el riego no es para todos los productores. El que accede a niveles de irrigación normales es un productor que tiene que tener una espalda que no es el común denominador en el país, tanto para hacerlo como para mantenerlo.
El gobierno llegó a ese lugar por el peso del interior, usted se embanderó con la causa del campo, ¿eso sale naturalmente? ¿Es estrategia personal o del gobierno?
Es un poco de todo. Yo no soy la voz del interior, capaz que soy la voz del campo. Que el gobierno piensa en el interior se ve en los vacunatorios, pueblo a pueblo, o las antenas de Antel llegando a lugares de 80 personas. El gobierno tiene un presidente que recorrió 350 localidades y que les está cumpliendo. La producción agropecuaria tiene sus especificidades y en esa actividad hace 20 años que estoy. Mis charlas son un monólogo, cuando no hablo de novillo, hablo de soja, arroz o leche, cuando eso llega al Palacio Legislativo trasciende. El Partido Nacional es el partido del campo, no de los estancieros. Yo represento al campo cuando pido una atención para el potasio como cuando pongo arriba de la mesa la negociación futura de los Consejos de Salarios para los trabajadores rurales, que a mi entender tiene que ser diferente a otros sectores, porque en el campo estamos mejor que el turismo, por ejemplo. Creo en el campo como una cadena, empresarios, trabajadores, gomeros, torneros, veterinarias, exportadores, entre otros. Ese es el campo, el que multiplica por seis o por siete porteras afuera. En toda esa cadena me siento incluido, y en el Parlamento estos temas no tienen opinión pública. Por lo tanto, mi deber es doble.
¿A la oposición como la ve?
Tuvimos un cambio de planes con el covid y la oposición creo que también. Además, está en un proceso de renovación de liderazgos que siempre son largos. Eso está visible porque, salvo quejarse, no hay una línea que uno pueda considerar válida. Antes la izquierda tenía un modelo alternativo de país y hoy eso no está en su plataforma. Lo que hace es oponerse a tal o cual cosa y en algunos casos muestra una queja casi adolescente. Eso se da porque no tienen referentes firmes. Hay un arco de referentes donde algunos hablan más alto y otros gritan más fuertes, no un liderazgo. Conseguirlo lleva tiempo. Al Partido Nacional le llevó muchos años encontrar un Lacalle Pou o, en su momento, un Jorge Larrañaga.
¿Qué la oposición no tenga un liderazgo marcado facilita o dificulta la actividad del gobierno?
Un proceso así complejiza al gobierno, porque no hay un interlocutor firme del otro lado, con quien te podrás poner de acuerdo o no, pero al menos sabes con quién hablar. Hoy no sabes si hay que hablar con el Pit-Cnt, el MPP, la izquierda Cris Morena, los moderados que están cada vez más afónicos en el Frente Amplio o los llamados colectivos, que llevan a situaciones ridículas como la de juntar firmas contra la Ley de Urgente Consideración (LUC). Dicha Ley tiene, al menos, seis artículos que están dentro de los que se buscan derogar que fueron aprobados por el Frente Amplio. Pienso que sería mejor tener una oposición dura pero previsible, y no una que está juntando firmas contra algo que votó o que quiere eliminar artículos que incrementaron las penas a los femicidas y violadores, cuando el combate a esas cosas siempre ha sido una retórica de la izquierda.
Los actuales precios y el escenario del sector amortiguan el discurso de las gremiales del campo ¿cómo observa al gremialismo rural?
El gremialismo rural tiene que defender sus intereses y el trabajo del campo. Como no me gusta el Pit-Cnt, primo hermano del Frente Amplio, no me gusta un gremialismo rural primo hermano del ministro de turno. Prefiero un gremialismo que nos exija a los gobernantes, que pida por favor que adjudiquen los campos del INC, por ejemplo. Campo Unido es una excelente herramienta que tiene muchos ángulos. La Asociación Rural del Uruguay es muy tradicional en su accionar; la Federación Rural está en una disyuntiva sobre la línea que terminará prevaleciendo; las Cooperativas Agrarias Federadas están muy bien, se nota el trabajo; la Asociación Cultivadores de Arroz tiene un norte definido; y las gremiales leheras marcan su posición. Las gremiales tienen que exigir, todos trabajamos mejor si estamos exigidos.
TARJETA PERSONAL
Sebastián Da Silva es senador del Partido Nacional. Desde el año 2000 hasta la actual legislatura había alternado como titular y suplente en la Cámara de Diputados y en la de Senadores. En la actividad privada fue asesor de Frigorífico La Caballada y es director de Da Silva Agroinmubles, CEO de Don Augusto Agro (Empresa agrícola-ganadera) y productor ganadero, agrícola y hortícola. Es Licenciado en Relaciones Internacionales.
Entrevista central de Revista Verde N°93 (Edición: Abril-Mayo)
El anuncio de “muy buenas” ventas de soja y maíz, no tanto de trigo, generó un “cambio en la tendencia” del precio de los granos en la bolsa de Chicago, dijo el contador Esteban Dotti, de Agro Hedge, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Consideró que los niveles de precios de esos productos retornaron a los registros previos al reporte del USDA de la semana pasada, que había provocado una caída de los valores.
El dato concreto que incidió en esa valorización de los granos fue la venta informada por el USDA de casi “un millón de toneladas de soja a destinos desconocidos, pero que se descuenta que son para China”, comentó.
Otro factor que juega en la formación de los precios, según ese analista, es el rápido avance de la siembra de soja en Brasil que ya está por encima del 20% y en el estado de Mato Grosso está casi en la mitad del área prevista, “algo que le saca presión al mercado”.
Por otra parte, Dotti se refirió a que con el actual nivel de precios de los fertilizantes hay especulaciones de que habrá un traslado de maíz hacia soja, que se calcula entre una y dos millones de hectáreas en Estados Unidos.
También podría incidir ese asunto en la zafriña de maíz en el agro brasileño, lo que será “un factor a tener en cuenta”, advirtió.
Dijo que “el impacto de los fertilizantes todavía no está en los precios” de maíz, el USDA reportó embarques de ese grano hacia China, aunque de menor volumen que de soja.
En cuanto al trigo, el analista destacó que “es el que recibió las mejores noticias de precios pero que no se tradujeron” en un aumento “importante” de los valores.
“Porque a los problemas de abastecimiento de hace meses por cuestiones productivas en Rusia se sumó que en Medio Oriente y puntualmente en Irak e Irán se está dando la peor sequía, por lo que incrementarán las importaciones” del cereal, argumentó.
La empresa agrícola-ganadera con sede en Dolores cumplió 18 años, y su líder analizó la evolución y el contexto productivo durante el período, además de proyectar el futuro
Agronegocios Del Plata (ADP) cumplió 18 años. Tras haber pasado por diversos períodos de precios, productivos, climáticos y políticos, entre otros, la empresa capitaliza toda esa experiencia y apunta a seguir adaptándose tácticamente a los cambios, en la firme decisión de “hacer andar las cosas en el interior”, como dijo su director, Marcos Guigou, en esta entrevista con VERDE.
El empresario se refirió al actual momento de precios altos, impulsados por la demanda global, y a sus expectativas de que se mantenga durante al menos un año. También comentó la necesidad del desarrollo de los seguros para “capitalizar estos escenarios positivos”; a las razones que impiden el desarrollo de la agricultura en el Noreste; y al impulso de la producción ganadera en ADP, que permitió sobrellevar un largo período de bajos precios agrícolas.
Guigou propuso “buscar mucho más la interacción entre la producción agrícola y la de proteína animal en Uruguay”, y dijo que, a pesar de los altos precios, no piensa tanto en crecer en área sino en aumentar la productividad por hectárea.
Además, estimó que la fuerte expansión de área, que en su momento ocurrió con la soja, la vivirá el maíz; y destacó que se acortó la diferencia de algunos costos, como el gas oil, con los países de la región.
¿Cómo observa el desarrollo de esta zafra?
Al panorama, en general, lo veo bien. Hay una suba de precios, dada por una demanda muy fuerte a nivel global. Se debe más a eso que a una escasez de oferta. No hubo grandes problemas productivos en ningún lugar. Este es un factor interesante, que hace esperar que al menos por algún año más los precios sigan entonados. Y los cultivos de invierno, cebada, trigo y canola, tienen niveles de precios bastante mejores que los del año pasado, y eso nos da optimismo. Después está la realidad de corto plazo. El verano estaba anunciado como muy seco, después pareció que se acomodaba, entre fines de enero y febrero llovió bien, pero quedaron zonas relegadas, como alrededor de Dolores y hacia el Norte,o Suroeste de Río Negro, que están muy mal. Ahí fue un año tremendamente seco. En el corto plazo siempre pega más, porque salís, recorres y ves que los cultivos están mal, es difícil que no te afecte el ánimo, pero si miramos las cosas con perspectiva de largo plazo es diferente. En ADP estamos festejando 18 años. Hemos tenido años de éxito y otros con muchos sinsabores. Al menos ahora pasamos de una fase de precios bajos a otra de precios entonados, y esperamos que se mantengan un tiempo y nos permitan tomar aire, que es lo que hace normalmente el sector agrícola.
¿Cómo ve al sistema para capitalizar ese escenario de precios positivos?
Lo veo bien. Veo a mucha gente joven trabajando, mucha gente local que está buscando desarrollar sus emprendimientos, no solo en la agricultura sino también en la ganadería y en las conexiones entre los negocios. Pero también es cierto que si sos agricultor o ganadero y estás en una sola zona, y te agarra un período de seca como la de ahora, puede ser dramático. Para eso hay que tratar de mejorar los sistemas de seguros. La única forma de trabajar a cielo abierto, sin el riesgo de que un año cada cinco quedes en la ruta, es con los seguros. Son caros, pero son una herramienta de base, que nos da la seguridad de que vamos a continuar, más allá de que el año venga mal. Los seguros son cada vez más elaborados y protegen al negocio. Es lo único que se puede hacer. Tenemos bastante área de riego, aunque proporcionalmente no es importante. Sin dudas debería crecer.
Desde las empresas aseguradoras sostienen que para que los seguros de rendimiento funcionen tiene que haber constancia en la demanda. ¿Cree que eso puede ocurrir?
Creo que la cultura del seguro es mejor que la que teníamos antes, también porque el seguro está cubriendo más cosas. Pero no es un proceso sencillo, porque los seguros también son caros. Por ejemplo: los precios de los cultivos de invierno ahora son más altos, pero la unidad de fósforo cuesta 75% más respecto al precio existente previo a la siembra de soja. Las rentas si están en kilos también subieron, y para negociar es difícil. Hay varios factores que van a hacer subir los costos y US$ 50 mas por ha es relevante en cualquier presupuesto. Por otra parte, en los cultivos de invierno no tenés un seguro de rendimiento o de inversión, o hay pocos. Lo que hay, en general, son de tipo climático, contra granizo, viento o incendio, que también ayudan. Pero, sin dudas, si todo el mundo asegurara debería ser más barato. No sé si se traducirá inmediatamente en una baja del costo, pero me imagino que es una de las herramientas que más impacto tendría, para sacar los pozos de producción.
Si los diferentes actores que financian, exigen un seguro de rendimiento, ¿podría ser una catalizador para que vayan ganando área?
Me parece que debería ser algo más general, en la medida que la percepción del costo-beneficio sea más positiva. Espero que los seguros sigan evolucionando como hasta ahora, porque son mejores, las coberturas son más amplias, son distintos los enfoques, y me parece que el productor asegura más que antes, pero no tengo una cifra a nivel general de lo que se utiliza con cada tipo de seguro.
Durante la expansión agrícola, los grandes grupos señalaban que, entre otros aspectos, buscaban la diversidad climática. Muchos sostienen que eso no pesa en Uruguay, ¿usted que piensa?
Sí, en estos últimos años lo vimos. Hace dos cultivos de invierno atrás fue tremendamente excesiva la lluvia en el Litoral-Norte y en el Noreste, mientras que en el Sur fue al contrario. Y el año pasado fue a la inversa. Ahora los cultivos de verano están correctos al Norte de Paysandú y cada vez peores en el Sur. De 170 a 200 kilómetros en el litoral hay unos contrastes enormes. Eso lo mitiga mucho el manejo por profundidad de suelos. Nos cuesta imaginar que una planta esté sacando agua desde 1,20 metros hasta 2,50 metros de profundidad del suelo, pero sucede. Uno ve una soja de 70 centímetros o 1 metro de alto y le cuesta pensar que tiene una raíz a casi 2 metros de profundidad. Habrá quien diga que esos suelos en Uruguay no existen, pero sí existen y hay bastantes zonas que lo tienen. Y hay muchos suelos que tienen profundidades de 1,20 metros. Tal vez no sea en todo el campo, y haya una parte que es suelo y roca madre, pero también almacenan humedad y las raíces están. Si tenés un suelo profundo, tu estabilidad productiva va a ser mucho mayor, acá y en la China. Si no tenés profundidad de suelo, tu negocio dependerá de la lluvia, y cuanto más intensa sea la rotación y menos potencial le pidas a cada cultivo, es más probable que te vaya mejor.Por eso es tan importante separarlos y ajustar el manejo. Considero que la diferencia climática entre zonas, incluso la temperatura, existe y es relevante. En estos sistemas que nos permiten mirar el clima todo el tiempo, y uno pone la posición de su establecimiento, es llamativa la diferencia de temperatura entre Dolores y Cerro Largo. Hay 5°C de diferencia en los días de más calor. Teníamos 33°C en Dolores y 28°C en Cerro Largo. Es una diferencia abismal. Una semana seca con esa diferencia de temperatura en las seis horas de más calor en el día es de gran impacto. Y si miras los promedios de lluvias en Uruguay en los últimos 30 años, ves curvas de precipitaciones de 1.500 milímetros por año, que entran como una lengua por el Norte, por Rivera, mientras que en la franja de la zona agrícola, como en Soriano, llueven 1.200 milímetros. Pero la temperatura se mueve en paralelo al océano. Eso se nota en los veranos. Los arroceros lo saben, por lo nublado y más fresco en Rocha y lo que pasa en Artigas. Pero si estás haciendo cultivos de secano en Salto o Paysandú tenés un clima muchísimo más extremo que si estás en el Noreste. Pero la agricultura se ha mantenido mucho más en Paysandú que en el Noreste porque ahí pesan temas culturales, distancia a puertos, oferta de contratistas y otros factores.
¿Puede crecer la agricultura en el Noreste?
Siempre pensé que sí, pero quedamos siendo casi los únicos que hacen agricultura en aquella zona, y no ha sido sencillo. Es difícil estar solo, porque los ecosistemas agrícolas necesitan mucha interacción con la logística de insumos y de granos, contratistas y todo lo demás. Todo eso se nutre de la actividad y no de la lejanía.
La distancia a puerto le pegó a esa zona cuando subieron los costos y luego bajaron los precios, ¿hoy cómo se observa?
Ahora está el proyecto de hacer la ruta 6. Eso puede ayudar bastante porque la distancia desde Caraguatá a Nueva Palmira son 540 kilómetros, pero a Montevideo por esa ruta son 380 kilómetros.
¿Cuánto juega la diversidad productiva y de manejo en la agricultura?
Es fundamental. Es importante ir aprendiendo y simplificando, lo hemos ido demostrando durante años. El manejo no es perfecto todos los años, pero se ve que loscultivos antecesores son un tema muy fuerte, porque tienen diferentes raíces, enfermedades, implantación. Por ejemplo: la colza después de la soja de primera es relativamente fácil de implantar, así como es difícil una colza después de un rastrojo grosero de cebada, maíz o soja de ciclo largo. Hay muchas cosas que tienen que ver con las rotaciones, que simplifican y ayudan. Y también con los costos,como la resistencia de malezas. Hay que intentar bajar las aplicaciones y eliminar las malezas problema con la rotación y no tanto por el uso de herbicidas selectivos dentro de los cultivos, que tienen costos altos y siempre algo de rinde se llevan. Y después, si te animas a diversificar entre zonas hay una compensación de renta más fertilización en las diferentes zonas. Fue algo que demoró bastante en acomodarse después del auge agrícola, pero ya se acomodó. El precio de la renta, en la medida que estás lejos del puerto es más bajo, y la necesidad de fertilizante es más alta; pero hay un balance que es positivo para la ecuación agrícola. Si te vas más lejos vas a encontrar un clima distinto. Después hay que aprender una serie de cosas, los cultivos se comportan algo diferente, los ciclos no son exactamente iguales. Se puede pensar que no debería cambiar tanto, pero cambia. Hay que ver el mapa de Uruguay, con las temperaturas y lluvias en promedios de largo plazo, e impacta ver lo distinto que es al Norte de Salto o al Oeste de Cerro Largo.
¿Qué cosas han pasado en estos 18 años de ADP?
Para nosotros la apertura de cabeza que te da el poder trabajar con más personas, más opciones, es algo muy importante. El hecho de haber empezado la empresa con un socio argentino nos generó un choque. No digo que es mejor ni peor, pero hacen un montón de cosas diferentes, las ven diferentes, piensan diferente. Y juntarse con gente que piensa distinto siempre te agrega mucho valor. Esa apertura, la búsqueda de innovar, ha sido lo más interesante. Me gusta innovar, pero hay que tener un envase para hacerlo, y ADP ha brindado una escala suficiente para innovar. La agricultura por ambientes y el uso de drones está dado gracias al envase que teníamos para hacer esas cosas, por la expectativa y el impacto que podías tener. Con la escala de un productor habría sido imposible hacer esas cosas en 2008. Lo demás tiene mucho que ver con la realidad cambiante, la búsqueda de mantener negocios activos o formas de vida que nos gustan, en hacer cosas en el interior. Siempre estuvimos muy decididos a hacer las cosas en el interior. Hoy eso se ve totalmente potenciado por algo externo, como el Covid. Y las herramientas de comunicación existentes refuerzan nuestra idea de trabajar y hacer cosas en el interior.
Usted siempre dijo que lo más importante es saber cambiar y cambiar rápido. ¿Un ejemplo de eso es la irrupción y el volumen del negocio ganadero en ADP?
Puede ser. Ese fue un cambio muy fuerte, que nos permitió adaptarnos a la época de precios bajos, que duró bastante más de lo que podíamos pensar. Hubo una caída de precios en 2008, pero subieron rápido y tuvimos varios años con precios altos. En 2014 cayeron y pasamos seis años con precios bajos. El éxito tal vez no se deba medir tanto en el resultado sino en la actitud, en encontrar la forma de hacer lo que a uno y a la gente del equipo le gusta. Muchas personas trabajaron en ADP, se sienten parte, y hoy están aplicando la experiencia vivida. Ese espíritu de emprender y afrontar los cambios con decisión también ha calado en un montón de gente que trabajó con nosotros, con la que mantenemos muy buena relación y que se animó a emprender por su lado. Esas cosas las tomo como un éxito. Después, el cambio hacia la producción ganadera probablemente haya sido de los de mayor impacto, pero de cualquier manera creo que tenemos que buscar mucho más la interacción entre la producción agrícola y la de proteína animal en Uruguay.
¿Cómo se hace eso?
Hace años hicimos cosas con la industria frigorífica, por ejemplo, de plantar sorgo en los campos de los productores, para cubrir los baches de producción de pasto. No pensábamos en su momento en la adaptación que eso le daba a los animales para una posterior terminación a corral. Buscábamos el impacto que se podía generar con un plus de energía, con los granos, que se podían llevar de manera relativamente económica a los campos, para que el sistema pudiera trabajar con más carga, con más terneros por vaca. Por ese lado hay un mundo de cosas por hacer. También está la posibilidad del desarrollo de otras carnes. Hace poco acá en Soriano se hablaba de un empuje de la piscicultura, inversiones en la producción de cerdos, de aves. No solo serían un destino para los productos de la agricultura, sino que serían dinamizadores de todo el sistema. A medida que haya más gente, habrá más creatividad, se genera una ola positiva. Cuando la gente se junta, se combina, el balance siempre es positivo. Veo que nuestra capacidad de producir agricultura todavía tiene un escalón muy lindo en esa combinación con la proteína animal.
¿Cómo está ADP hoy?
Estamos en la reorganización de todas nuestras actividades, que ha sido muy fuerte en los últimos años, y ahora con muchas expectativas en base a este período que se está viniendo. Tenemos alguna expectativa en crecimiento de área, pero no muy acelerada, porque estamos viendo mucho margen en la productividad por hectárea, basados en toda esta tecnología que hemos aplicado. Nos entusiasma mucho el crecimiento a través de la producción de más kilos, pero no por tener más área.
¿Cuáles son los grandes puntos del trabajo de ADP como proveedor de genética?
Estamos siempre en el campo, comprendemos muy bien la situación,e incorporamos soluciones para las diferentes realidades. Encontramos que el grano más importante que hay en el mundo es el maíz. Así como pasó en su momento con la soja, veíamos que en Brasil, Paraguay y Argentina seguía creciendo el área y en Uruguay decíamos que era diferente. Pero después vimos que no era muy diferente, porque el cultivo también tuvo su proceso expansivo y se transformó en un producto muy importante de la economía. Lo mismo va a pasar con el maíz. En la medida que haya más riego, más uso de las zonas especiales, más uso del agua en tiempo real, buscando buenos potenciales con materiales más adaptados. Así como lo hicimos en trigo y colza, donde tenemos una participación muy fuerte en el mercado, creemos que en genética de maíz y soja con el aporte de Stine, tendremos muchas soluciones. Lo vemos con mucha expectativa. Hace un tiempo comentaba que me había gustado mucho esa idea de las dos P: proteger el corazón del negocio y pivotear alrededor de eso. Así que proponer genética de maíz, de soja, trigo, canola y avena, es pivotear, entender dónde estamos, dónde está nuestro corazón, y qué podemos hacer alrededor de él. En genética hay un desafío enorme, el potencial de maíz en Uruguay es mucho mayor al que el país tiene hoy. Seguramente el maíz va a crecer, acompañado por la soja. Ahí queremos estar, y nos entusiasma mucho ser un jugador importante. La genética por ambiente es lo que hace la diferencia. En este tema hay empresas preparadas, pero en ADP tenemos mucha experiencia local en trabajar, separar y entender los ambientes, buscando soluciones nutricionales, respuestas al pH de los suelos y demás. Son cosas que hace años venimos haciendo y es un territorio que conocemos,y ahora a eso se le agrega una oferta de genética como la de Stine para acompañarnos en maíz y soja. En soja, Stine tiene una experiencia increíble. En Argentina, en dos años pasó de cero a 149.804 parcelas de nuevos materiales. Se junta nuestra vocación agrícola, la pasión por entender los datos, los ambientes, y la oferta genética, claramente tenemos mucho para aportar.
¿Hay condiciones para regar más de lo que se riega en Uruguay?
Nos falta cultura y ajuste de costos de servicios claves como la energía eléctrica. Nebraska sin riego es un área productivamente muy pobre, pero hacen el pozo y tienen agua. En Uruguay hay muchas fuentes de agua superficiales, pero como ejemplo a 10 kilómetros de Dolores tengo los sistemas de riego con diesel, porque llevar la energía eléctrica es casi inviable por los costos fijos. También hay temas de calidad en el suministro de energía. Entonces es mejor tener riego a diesel, que tiene un costo mayor pero al menos lo manejas vos. No parece lógico que en un país que está muy electrificado cueste acceder a la energía eléctrica para riego, pero debe entenderse que el riego es algo totalmente zafral. Es un problema que, por más que pasan los años, no se resuelve. Y después, no tenemos mucha cultura, eso es lógico aquí llueve bastante y el riego es complementario. Seguramente muchas de estas cosas cambien con la mayor incidencia de hectáreas regadas y equipos en funcionamiento. Además, también se va a generar una mayor adaptación de cultivos como la soja a esas situaciones de mayor potencial con ciclos cortos. El camino tendría que ir hacia un mayor uso del riego, más que nada porque es estratégico. Así como el seguro te da una base para no caer en un pozo en un año muy malo, el riego asegura la producción, elemento fundamental para los sistemas productivos. Si estás integrado con ganadería en base a granos, tenés un piso de granos de tal valor. Sabes que vas a tener por año 10, 12 o 15 toneladas de maíz por hectárea, algo que te estabiliza enormemente el sistema.
¿Qué área se podría aspirar a regar en Uruguay?
En las zonas Este, Norte, Noreste hay un montón de represas, con muy buen diseño y una capacidad enorme de almacenar agua. Muchas se usan con arroz, que consume mucho, pero hay mucho para hacer. Se puede usar para riego de pivot y se puede hacer un uso más eficiente de parte de esa agua. En algunas zonas, como el litoral, la capacidad de abastecerse de ríos y arroyos está colmada. Pero aún hay mucho por hacer. Hay zonas con menor aptitud agrícola que pueden ser muy buenas para reservar agua y eso mejoraría la oferta de agua para riego. También están los temas ambientales. Hay gente que no está de acuerdo con los embalses para riego. No tengo un número, pero sí creo que hay mucho espacio para crecer con el riego.
¿Cómo observa el clima de negocios en este momento en el país?
La situación del país caro no cambia de un día para el otro, pero se tomaron decisiones que van en camino de corregir ese problema. El gasoil es muy relevante para la producción y la cadena agrícola y si bien seguimos teniendo el más caro de la región, ahora estamos relativamente cerca de Brasil, Argentina y Paraguay. Eso es muy importante. Después, hay promoción a la inversión de energías limpias, desarrollo sustentable. Son cosas que están bien encaminadas, y lo que hay que tener es un plan de largo plazo, en el que haya un acompañamiento de los sectores privados, con sus desafíos, y que después cada uno se arriesgue y tome decisiones.
El trigo fue el único grano que avanzó en el Índice de Precio Promedio Agrícola (IPPA) del mercado local al avanzar casi un 3% para cotizar en US$ 264 por tonelada, en una semana marcada por el reporte del USDA.
En su informe de oferta y demanda, el organismo estadounidense aumentó los stocks 2021/22 de soja norteamericana por un incremento en la producción y stocks iniciales, alcanzando un total de 8,7 millones de toneladas (Mt). Este volumen se ubicó 6,7% por arriba del promedio esperado por los privados.
Para el maíz de EE.UU. también aumentó las existencias finales de 35,7 Mt a 38,1 Mt mientras que los operadores estimaban 36,3 Mt. Con estos datos, el mercado reaccionó a la baja. La oleaginosa alcanzó el valor más bajo desde diciembre 2020 y el maíz tocó el mínimo de las últimas 4 semanas.
El panorama productivo agrícola del campo argentino muestra este año un incremento de 500.000 hectáreas en la siembra de maíz, lo que elevó el área a sembrar a casi 7 millones de hectáreas; mientras que el área de siembra de soja tendrá una leve baja. Así lo señaló el coordinador regional de Crea de Córdoba norte en Argentina, Rodrigo Bosch, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
“El maíz gana terreno por una cuestión agronómica y de estabilidad. El cultivo ganó productividad y levantó los pisos. La rotación lo necesita pero si después te cortan las exportaciones es difícil, cuando pasó eso hace algunos años el área cayó a niveles históricamente bajos”, acotó.
Actualmente hay “falta de agua”, aunque hubo “algunas lluvias en estos días”, y “se largó la siembra de primera bastante al límite”, para la cosecha de trigo todavía falta tiempo, comentó.
Esa agrupación de productores agropecuarios organizó el lunes 12 y el martes 13 el Congreso Bi Regional (Córdoba norte y Córdoba centro), allí se abordaron temas como: la sustentabilidad y la producción, el futuro del trabajo y la diversidad de las empresas, poniendo foco en el cambio generacional.
Y destacó que al hacer un análisis de la campaña anterior de maíz observaron que “la merma de agua de unos 150 milímetros terminó dando un aumento de productividad de 15%, porque las temperaturas fueron más bajas”.
Indicó que históricamente tanto en Argentina como en Uruguay en maíz se mide el resultado productivo en función del agua, pero también “debemos prestar a atención a la temperatura y la luminosidad en los cultivos de segunda, algo que los arroceros tienen claro”.
“La investigación muestra que el maíz con 35 grados de temperatura frena su desarrollo, eso impacta inmediatamente en el cultivo, no tiene que pasar una semana o 15 días. Prefiero regalarte 100 o 150 mm y no que la temperatura pase de 35 grados”, acotó
El congreso contó con la participación del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, que fue entrevistado por Bosch vía zoom. El enfoque de la misma apuntó a la experiencia del mandatario como líder en un momento de crisis sanitaria mundial, además de conocer más sobre la construcción de la coalición, entre temas.
Vea la entrevista completa de Rodrigo Bosch a Luis Lacalle Pou
De enero a setiembre de 2021 aumentaron el monto y el volumen de las exportaciones de lanas sucia, lavada y peinada respecto al año pasado e incluso se acercan a los registrados en 2019, antes de la pandemia Covid-19, destacó la analista de mercados del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), María de la Paz Bottaro, en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que en comparación con 2020 el monto de las exportaciones de lana sucia este año muestra un crecimiento del 80%, “el nivel incluso es superior a 2019 pero no supera al logrado en 2018”. En el caso de las lanas lavada y peinada los datos están por encima del año pasado pero todavía por debajo de 2019 y 2018.
“El perfil de las exportaciones tiene un punto de quiebre”, ya que “al agrupar los tipos de lanas por micronaje, la lana que se está exportando está por debajo de 21 micras representando el mayor volumen dado que el resto están rezagadas, esto es un cambio”, comentó.
Dijo que para recuperar la demanda de lanas de mayor micronaje es fundamental la situación de China, donde las industrias registran apagones en el suministro de energía.
Bottaro se refirió además a que al acondicionamiento tradicional de las lanas uruguayas exportadas se le agregaron las certificaciones orgánicas, RWS, entre otras, por exigencias de algunos nichos de mercado.
“Hace algunos años se habla en el SUL de las diferencias entre lanas acondicionadas y las sin acondicionar. Ahora se suman las certificaciones que pueden lograr sobreprecios de US$ 1 a US$ 1,20 e incluso en algunos casos ese valor es superior”, afirmó. Comparó que los lotes de 21 micras sin certificar tienen un precio de US$ 6 y el certificado pasa a valer US$ 7.