De cara a la zafra de cultivos de verano, los precios de referencia de las semillas marcan un “aumento para la soja, los maíces con tecnología y el sorgo granífero”, respecto a la campaña anterior, dijo el gerente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anaprose), Rodolfo Fonseca.
Indicó que el aumento del precio de la semilla de soja es de casi 20% y llega a US$ 1,15 por kilo. En el caso del maíz hubo un incremento del 8% en los materiales con tecnología Viptera y las referencias se ubican en torno de US$ 230 por bolsa, aunque hay algunas variaciones dependiendo de la genética. En tanto, los híbridos Bt están en US$ 150 y los que cuentan con tecnología VT Triple Pro continúan en US$ 180 por bolsa, según el análisis de Anaprose.
Fonseca señaló que el precio de la semilla de sorgo quedó en US$ 6 para el granífero, que aumentó 17%, el forrajero se mantuvo en US$ 1,48 y el silero llegó a US$ 4,55 por una suba de 7%, en comparación a la zafra anterior.
En un año con escasez de lluvias “preocupa” la situación de los cultivos de invierno, que específicamente en la zona de Mercedes, están en pleno desarrollo con “buen macollaje”, aunque en algunos casos se nota la falta de agua. Así lo señaló el asesor agrícola Néstor Leguisamo, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Por su parte, el integrante de la empresa Agroinsumos Carmelo, Maximiliano Salle, se refirió a la situación “crítica” que pone en jaque a la agricultura invernal en el litoral Oeste. En este momento, en colza hay una “pérdida de 30% a 40%” en los rendimientos. Eso motivó que en algunos casos “los productores decidieron quemar las chacras” de las siembras tardías y pensar en la zafra de verano, comentó a modo de ejemplo.
En tanto que Leguisamo hizo especial hincapié en que se está en un “momento de definición” de los rendimientos, y el impacto del déficit híbrido varía dependiendo de la fecha de siembra de cada cultivo.
En el caso de la colza, en el entorno a Mercedes, “se la ve bien, aunque hay de todo, algunas perdieron potencial” de rinde, y el mismo puede estar “por debajo de los 2.000 kilos” por hectárea, avizoró.
El asesor planteó que un factor que genera inquietud entre los productores sumado a la menor disponibilidad de agua en los suelos, es que “se le empieza a sumar el incremento de la temperatura” en esta primavera, lo que tiende a perjudicar a los cultivos.
En cebada y trigo en esa zona puntual los cultivos están viniendo “muy bien”, con “buen macollaje” y en la situación sanitaria están “bien”, pero también “hay campos que están “más o menos” con “más problemas”, mencionó.
Menos kilos y calidad.
Al analizar el mismo asunto, Salle recordó que el registro de lluvias en Carmelo lleva 530 milímetros en lo que va del año, donde la mayor distribución se observó en enero, febrero y marzo, luego los meses trascurrieron con escasas precipitaciones. Las chacras más complicadas se observan en la zona de Agraciada hacia Nueva Palmira, donde las precipitaciones fueron: 29 mm sobre fines de mayo, en junio y julio no superaron 10 mm y sobre fines de agosto se recibieron 20 mm, después no llovió más, especificó.
Respecto a otros cultivos, ese asesor dijo que la cebada “viene arrancando el llenado de grano”, y en el caso del trigo está en “período de floración”. “Si no llueve en los próximos 10 días” habrá pérdida de volumen y también de calidad en los cultivos. Eso implica que el productor comercializará menos kilos y a menor precio por tener menos calidad, lo que impactará en los resultados de la zafra de invierno, acotó.
“No esperábamos una caída tan estrepitosa” en los precios del ganado gordo, que desde la epidemia de fiebre aftosa en 2001 no se registraban caída semanales de US$ 0,10 a US$ 0,15 por “bastante tiempo”, dijo el operador ganadero Walter Abelenda, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Consideró que eso se debe a que se conjugan varios factores, por un lado “la industria no quiere apurar el tranco” porque vacunos gordos de pasturas “no hay”, además se “renegociaron” los valores de exportación de carne en China, hay una “fuerte” oferta de Brasil, y hay “problemas serios” de inflación en Europa.
Abelenda dijo que el déficit hídrico empujó a que los productores se sientan obligados a vender su ganado, pese a la disminución de los precios en el mercado de haciendas. “La industria aprovecha” esa situación, advirtió.
“Los novillos especiales no deberían de bajar de los US$ 4” por kilo, más allá de que la Asociación de Consignatarios de Ganado marcó una baja, indicó. El lunes, las referencias promedio de ACG quedaron en US$ 3,87 para el novillo, US$ 3,59 para la vaca y en US$ 3,79 para la vaquillona.
Se mostró optimista sobre el impacto que pueda tener las lluvias pronosticadas para los próximos días, lo que tendería a cambiar la tendencia bajista en los valores del ganado.
Respecto a la reposición, Abelenda dijo que los valores “recién ahora vienen copiando una relación más parecida a tradicional, con el ternero a US$ 2,50, la vaca de invernada a US$ 1,80 y la vaquillona cerca de los US$ 2 y algo más.
El primer buque con un calado de 12,50 metros de profundidad salió del puerto de Montevideo con una carga de 65.950 toneladas de soja, que primero cargó en Nueva Palmira y luego completó en la capital uruguaya, destacó el gerente de la Terminal de Gráneles de Montevideo (TGM), Agustín Idoyaga, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
En la actualidad el puerto y el canal de acceso cuentan con un calado de 13 metros. Pero las autoridades y los prácticos definieron un proceso gradual para llegar a los 13 metros. Ese procedimiento marcó que se cargaran tres buques con 12,30 metros de calado, se cargó uno y se sumaran dos más con 12,50 metros. Luego habrá tres barcos que saldrán con 12,80 metros para después pasar a los 13 metros de calado, informó Idoyaga.
La expectativa es comenzar la próxima zafra de soja con el calado de 13 metros. “Ahora salió el último barco de soja de esta zafra, pero hay consultas por cebada a China, a India y luego vendrá la colza”, acotó.
En el caso de la soja los buques salían con cargas que no terminaban de completar un Panamax, podían cargar hasta 62.000 o 63.000 toneladas, y no se podían hacer los contratos estándar de 66.000 toneladas más menos 10%, lo que suponía un flete más caro o asumir el flete muerto, explicó.
Ahora, según Idoyaga, se puede vender el contrato completo y se podrá acceder a un nuevo escalón en el precio de los fletes. “La soja uruguaya ya tenía una ventaja frente a la rosarina, pero con los 13 metros mejora la competitividad de la cadena granelera y TGM se posiciona como una terminal de completamiento en la región”.
El ejecutivo también destacó que TGM pasó de mover unas 720.000 toneladas a superar el millón de toneladas, lo que confirma un récord en la operativa, destacó.
Las exportaciones incluyendo zonas francas ascendieron a U$S 1.036 millones en setiembre de 2022 y registraron una reducción de casi 0,2%, que se explica por las menores ventas de carne bovina, ganado en pie, subproductos de la carne y madera. A la vez, crecen las exportaciones de soja y productos lácteos. En los primeros nueve meses de 2022, las exportaciones de bienes crecieron casi 31% y totalizan en U$S 10.423 millones, informó Uruguay XXI.
Agregó que las exportaciones de carne bovina cayeron por tercer mes consecutivo en setiembre 2022 y llegaron a U$S 199 millones, lo que significó una caída de 23% en la comparación interanual. China (que representa el 57% del total exportado) redujo sus importaciones de carne bovina en 34% respecto a setiembre 2021. En el acumulado anual, el valor exportado de carne bovina presenta un aumento de 20%.
Las exportaciones de soja, durante setiembre, crecieron 50% al totalizar U$S 68 millones. En el acumulado enero-setiembre 2022, las ventas ascendieron a U$S 1.910 millones superando su valor enero-setiembre 2021 de U$S 857 millones.
Según Uruguay XXI, los productos lácteos en setiembre tuvieron un crecimiento interanual de 34%. Del total exportado (U$S 102 millones), 51% fue vendido a Brasil, 11% a Argelia, 6% a China, 5% a Rusia y el restante 27% a otros destinos.
En tanto, Uruguay XXI indicó que las exportaciones de arroz en el noveno mes del año aumentaron un 18% y totalizaron U$S 27 millones. Los principales compradores, Brasil y México, aumentaron sus compras en 5% y 57%, respectivamente. Al mismo tiempo, se registra una partida extraordinaria por un valor de U$S 7 millones con destino a Haití.
Más de 400 tamberos de diferentes perfiles en edad y tamaño de sus explotaciones participaron de una jornada de campo, organizada por la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole) en el departamento de Colonia.
En ese lugar se visitó el establecimiento de Andy Vignolo, un “productor joven” que está en pleno proceso de “recambio generacional” y viene con un “excelente” nivel de productividad de ese predio de unos 27 litros de leche promedio por vaca año, comentó el vocal de Conaprole, Juan Parra, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy
Allí Parra dijo que la escasez de lluvias instaló una situación de sequía en varias zonas productivas, por lo que Conaprole dispuso que Prolesa implemente “algún plan de fibra” para los productores, que cuente con “buenas condiciones de financiación”.
Parra se mostró preocupado porque se trata de la “tercera seca” seguida en el arranque de cada primavera de los últimos años y contó que pese a esa situación climática todavía se mantiene el nivel de remisión de leche a las plantas de Conaprole, con unos 5,8 millones de litros.
Si bien con el uso de fibras para complementar la alimentación del rodeo lechero evita una caída en el volumen de leche producida, eso representa un mayor costo para cada tambero, por lo que prácticamente se pierde la oportunidad de mejorar la rentabilidad, acotó.
“Cuando la vaca puede levantar unos 14 a 16 kilos de pastoreo directo mejoran los números” de las explotaciones lecheras, pero “hoy eso no se puede hacer porque las tasas de crecimiento de pasto registran un “descenso muy marcado”, advirtió.
En cuanto a las ventas de Conaprole, Parra señaló que los negocios vienen bien, ya que logró comercializar el 40% del volumen que generalmente se coloca en cada ejercicio.
Los valores de esos productos se «recuperaron algo», luego de una caída de 29%, y ahora repuntó el indicador de referencia de Fonterra, además se concretaron negocios con Brasil, indicó.
Señaló que eso “ayudó a no afectar el precio” de la leche que Conaprole paga al productor remitente, y que seguramente se mantendrá hasta fin de año.
La ganancia genética sumado al manejo de los cultivos, incluido el paquete tecnológico disponible para el control de malezas, redundará en un incremento de la productividad
La información histórica marca que la ganancia genética en soja se ubica en torno del 1%, a la vez la genética argentina, “por cuestiones locales que impactan en la legalidad de dicho mercado, se ha retrasado”, dispara a VERDE, Ignacio Rosasco, CEO de Stine en Sudamérica.
Por eso entiende que “hoy con genética proveniente de EEUU, el salto productivo en el cultivo de soja se puede ubicar entre 3% y 5%”. También se debe contemplar “el aporte de las tecnologías que brindan tolerancia a herbicidas, como es el caso de la tecnología Enlist E3, que no afecta a la planta y que puede sumar otra mejora de 1,5% o 2%.
Con lo cual, “si sumamos la ganancia genética y un buen manejo, incluido el paquete tecnológico disponible para el control de malezas, la mejora anual en los rindes de soja se puede ubicar en 4%, algo que el productor en Uruguay ya lo podrá percibir”, resalta Rosasco.
Sobre la expansión de las áreas de siembra y el papel del mejoramiento genético, entiende que no solo se trata de genética, sino que es un elemento que tiene que estar acompañado por otros factores, por ejemplo, con un buen manejo.
Al expandir las zonas de producción se observan distintas condiciones ambientales, regímenes hídricos o aptitudes térmicas, como es el caso de Brasil, “ahí juega un rol importante la genética, pero también todo el conocimiento profesional del técnico de cada región”, expresó el ejecutivo.
Este tipo de prácticas ha permitido la adaptación varietal a cada ambiente y con la densidad correcta. “Cada híbrido de maíz y cada variedad de soja tiene que ir con una cantidad de plantas por metro cuadrado adecuada para cada ambiente. Nosotros venimos trabajando muy fuertemente en la evaluación y en el desarrollo de los materiales. Y es constante y muy importante la inversión que se lleva a cabo para poder ofrecer a los productores híbridos y variedades nuevas, que sean más competitivas y superadoras”, agregó Rosasco.
Sobre Stine, recordó que nació en Iowa, Estados Unidos, y tiene una amplia experiencia en investigación genética, enfocada en el mejoramiento de semillas de maíz y soja. Su objetivo como semillero privado es crear variedades e híbridos de rindes excepcionales a través de la innovación. Actualmente, tiene dos tercios del mercado de soja de EE.UU. Y en 2017, desembarcó en Sudamérica, con equipos de especialistas locales, que apuestan a introducir la genética y a afianzar la relación con los productores. “El primer punto en Sudamérica fue Argentina”, señala Rosasco. “Veníamos evaluando materiales y ese año iniciamos la venta de híbridos de maíz. En el año 2018, desembarcamos en Brasil, en la región de Mato Grosso, en la ciudad Lucas de Río Verde. La que hoy es la principal zona maicera de Brasil. Y después, al año siguiente, tuvimos la suerte de ir evaluando y desembarcar en Uruguay de la mano de ADP, Agronegocios del Plata, primero con híbridos de maíz y para esta campaña con una variedad de soja”. En este plan de incursiones, en 2022 la compañía también se instaló en Paraguay.
Stine es una empresa familiar que tiene 40 años de historia. El origen es estadounidense, y el nombre proviene del apellido de la familia Stine, que siempre se dedicó a la investigación y comercialización de semillas de soja y maíz. Hoy la compañía cuenta con un programa de genética que es líder en Estados Unidos y a nivel mundial. “Esa misma genética es la que impulsó a Stine a seguir investigando, invirtiendo y por eso hoy posee eventos biotecnológicos”, acotó.
La tecnología Enlist “con la que estamos desembarcando en el cultivo de soja en Uruguay, que brinda tolerancia a una serie de herbicidas, es un desarrollo de Stine y Corteva. Con lo cual eso nos sigue posicionando en el mercado como un jugador muy importante. Por eso siempre digo, antes o después, el productor va a sembrar Stine”, recalcó Rosasco.
Según el responsable de Stine para Sudamérica, la empresa se planteó diferentes objetivos de participación de mercado en los distintos países, que se vienen cumpliendo. “Puntualmente en Uruguay con la empresa ADP, que tuvimos un acercamiento a partir de una inquietud de Marcos Guigou, que visitó Estados Unidos cuando yo estaba en Iowa. Allí vimos que había posibilidades muy interesantes y decidimos avanzar. El comienzo se dio con algunos híbridos de maíz, hoy estamos con un portafolio de siete materiales, que contemplan las siembras tardías, de segunda y temprana. Pero el trabajo no para y en esta zafra se evaluarán otros cuatro materiales nuevos”.
Rosasco señaló que Stine “está muy conforme con el crecimiento que viene mostrando la marca en el mercado de híbridos de maíz en Uruguay. Pese a ser un país con una superficie menor cuando la comparamos con Brasil o Argentina, la participación en el mercado en Uruguay ya pasa a ser muy interesante”.
En el resto de la región, al analizar lo que sucede en Mato Grosso (Brasil), un estado que siembra siete millones de hectáreas, “tenemos una participación que está por encima del 5% del total. En Argentina, en maíz el market share llega al 3%”, informó.
Rosasco indicó que en el cultivo de soja, “este año en Uruguay estamos lanzando la primera variedad con tecnología Enlist, Stine 45EB52 STS. Es un material de ciclo corto, que está pensado para planteos de alta tecnología o bajo riego, porque se trata de una variedad grupo cuatro largo”. A la vez, “ya estamos evaluando tres variedades Enlist de grupo cinco medio y seis, que se presentarán al mercado en la zafra 2023-24. Esto es muy positivo”.
Según Rosasco, la fortaleza de la genética de Stine “está en el rendimiento, que se busca a través de muchas localidades de evaluación, donde también hay un descarte de muchas variedades e híbridos, que también se traduce en estabilidad. Esos son los dos focos en los que trabajamos”.
“Nuestro punto de selección clave es el rendimiento, porque cualquier deficiencia o dolencia que tenga la variedad, o la incapacidad de un híbrido en estabilidad, siempre se va a manifestar en el rendimiento. Y la estabilidad de los materiales se logra únicamente a través de muchas áreas de testeo y de muy buena presión de selección”, acotó.
A nivel regional, Stine cuenta con un programa de mejoramiento de maíz y otro de soja “la gran fortaleza de nuestros programas, es que todo la base en ambos casos es genética convencional. Y eso nos permite introgresar rápidamente cualquier evento biotecnológico que vayamos desarrollando en Stine, porque no solamente nos quedamos con Enlist, sino que vienen otros eventos de cara al futuro, pero también podemos incorporar otros eventos para salir rápidamente al mercado. Eso pasó por ejemplo con la tecnología Agrisure Viptera 3”, explicó el ejecutivo de Stine para Sudamérica.
En Uruguay, “la empresa tiene un portfolio completo y maduro en maíz, el cual sigue desarrollando e investigando para tener más líneas, y materiales adaptados a las necesidades de los ambientes, porque el trabajo en genética nunca para”, indicó.
Rosasco dijo que los híbridos que van sobre trigo o cebada “han tenido una demanda importante, porque son planteos que se van consolidando y han dejado excelente resultados”. Para esas alternativas, Stine apunta a materiales con ciclos más precoces donde la floración antes, pero tienen un período de llenado más amplio, pero el ciclo total del cultivo se ubica entre los 114 y 118 días de madurez. Han demostrado que funcionan muy bien y compiten con cualquier material del mercado”.
Explicó que Stine para el mercado uruguayo cuenta con tres segmentos denominados: Las bestías donde están los materiales con más de 118 días de madurez (ST 120-29 BTRG, ST 120-39 Vip3 y ST 9910-20), los petisos contemplan los que están entre los 114 y 118 días (ST 9820-20 y ST 9808 E 20), en tanto Los cortos, tienen a los híbridos que están por debajo de los 114 días de madurez (ST 9734-20 y ST 9741-20).
Asimismo, señaló que se espera que para 2024 el portfolio de variedades de soja sea más completo, “con materiales de grupo cuatro cortos, hasta seis largos. Pero el año que vienen con materiales de grupo cinco, intermedios y largos, vamos a comenzar a dar un juego muy entretenido en Uruguay”.
Adelantó que Stine también está trabajando en nuevos eventos biotecnológicos lo que le permitirá ampliar la paleta de herbicidas para el control de malezas. Sin embargo, considera que la tecnología Enlist tiene mucho para brindar en las chacras uruguayas. “Debemos utilizarla bien, es una tecnología muy amigable con el medioambiente, porque utiliza un 2.4D, que es una sal colina por lo cual no tiene deriva. Y el glufosinato, como un herbicida de contacto para un segundo golpe o para cualquier maleza que haga necesario su aplicación, realmente es un paquete tecnológico muy bueno, que el productor uruguayo lo tiene a su disposición”, concluyó.