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Agricultura

Ignacio Rosasco: La mejora anual en los rindes de soja se puede ubicar en 4%

3 de octubre de 2022

La ganancia genética sumado al manejo de los cultivos, incluido el paquete tecnológico disponible para el control de malezas, redundará en un incremento de la productividad 

La información histórica marca que la ganancia genética en soja se ubica en torno del 1%, a la vez la genética argentina, “por cuestiones locales que impactan en la legalidad de dicho mercado, se ha retrasado”, dispara a VERDE, Ignacio Rosasco, CEO de Stine en Sudamérica.

Por eso entiende que “hoy con genética proveniente de EEUU, el salto productivo en el cultivo de soja se puede ubicar entre 3% y 5%”. También se debe contemplar “el aporte de las tecnologías que brindan tolerancia a herbicidas, como es el caso de la tecnología Enlist E3, que no afecta a la planta y que puede sumar otra mejora de 1,5% o 2%.

Con lo cual, “si sumamos la ganancia genética y un buen manejo, incluido el paquete tecnológico disponible para el control de malezas, la mejora anual en los rindes de soja se puede ubicar en 4%, algo que el productor en Uruguay ya lo podrá percibir”, resalta Rosasco.

Sobre la expansión de las áreas de siembra y el papel del mejoramiento genético, entiende que no solo se trata de genética, sino que es un elemento que tiene que estar acompañado por otros factores, por ejemplo, con un buen manejo.

Al expandir las zonas de producción se observan distintas condiciones ambientales, regímenes hídricos o aptitudes térmicas, como es el caso de Brasil, “ahí juega un rol importante la genética, pero también todo el conocimiento profesional del técnico de cada región”, expresó el ejecutivo. 

Este tipo de prácticas ha permitido la adaptación varietal a cada ambiente y con la densidad correcta. “Cada híbrido de maíz y cada variedad de soja tiene que ir con una cantidad de plantas por metro cuadrado adecuada para cada ambiente. Nosotros venimos trabajando muy fuertemente en la evaluación y en el desarrollo de los materiales. Y es constante y muy importante la inversión que se lleva a cabo para poder ofrecer a los productores híbridos y variedades nuevas, que sean más competitivas y superadoras”, agregó Rosasco.

Sobre Stine, recordó que nació en Iowa, Estados Unidos, y tiene una amplia experiencia en investigación genética, enfocada en el mejoramiento de semillas de maíz y soja. Su objetivo como semillero privado es crear variedades e híbridos de rindes excepcionales a través de la innovación. Actualmente, tiene dos tercios del mercado de soja de EE.UU. Y en 2017, desembarcó en Sudamérica, con equipos de especialistas locales, que apuestan a introducir la genética y a afianzar la relación con los productores. “El primer punto en Sudamérica fue Argentina”, señala Rosasco. “Veníamos evaluando materiales y ese año iniciamos la venta de híbridos de maíz. En el año 2018, desembarcamos en Brasil, en la región de Mato Grosso, en la ciudad Lucas de Río  Verde. La que hoy es la principal zona maicera de Brasil. Y después, al año siguiente, tuvimos la suerte de ir evaluando y desembarcar en Uruguay de la mano de ADP, Agronegocios del Plata, primero con híbridos de maíz y para esta campaña con una variedad de soja”. En este plan de incursiones, en 2022 la compañía también se instaló en Paraguay.  

Stine es una empresa familiar que tiene 40 años de historia. El origen es estadounidense, y el nombre proviene del apellido de la familia Stine, que siempre se dedicó a la investigación y comercialización de semillas de soja y maíz. Hoy la compañía cuenta con un programa de genética que es líder en Estados Unidos y a nivel mundial. “Esa misma genética es la que impulsó a Stine a seguir investigando, invirtiendo y por eso hoy posee eventos biotecnológicos”, acotó.

La tecnología Enlist “con la que estamos desembarcando en el cultivo de soja en Uruguay, que brinda tolerancia a una serie de herbicidas, es un desarrollo de Stine y Corteva. Con lo cual eso nos sigue posicionando en el mercado como un jugador muy importante. Por eso siempre digo, antes o después, el productor va a sembrar Stine”, recalcó Rosasco. 

Según el responsable de Stine para Sudamérica, la empresa se planteó diferentes objetivos de participación de mercado en los distintos países, que se vienen cumpliendo. “Puntualmente en Uruguay con la empresa ADP, que tuvimos un acercamiento a partir de una inquietud de Marcos Guigou, que visitó Estados Unidos cuando yo estaba en Iowa. Allí vimos que había posibilidades muy interesantes y decidimos avanzar. El comienzo se dio con  algunos híbridos de maíz, hoy estamos con un portafolio de siete materiales, que contemplan las siembras tardías, de segunda y temprana. Pero el trabajo no para y en esta zafra se evaluarán otros cuatro materiales nuevos”. 

Rosasco señaló que Stine “está muy conforme con el crecimiento que viene mostrando la marca en el mercado de híbridos de maíz en Uruguay. Pese a ser un país con una superficie menor cuando la comparamos con Brasil o Argentina, la participación en el mercado en Uruguay ya pasa a ser muy interesante”.

En el resto de la región, al analizar lo que sucede en Mato Grosso (Brasil), un estado que siembra siete millones de hectáreas, “tenemos una participación que está por encima del 5% del total. En Argentina, en maíz el market share llega al 3%”, informó.

Rosasco indicó que en el cultivo de soja, “este año en Uruguay estamos lanzando la primera variedad con tecnología Enlist, Stine 45EB52 STS. Es un material de ciclo corto, que está pensado para planteos de alta tecnología o bajo riego, porque se trata de una variedad grupo cuatro largo”. A la vez, “ya estamos evaluando tres variedades Enlist de grupo cinco medio y seis, que se presentarán al mercado en la zafra 2023-24. Esto es muy positivo”. 

Según Rosasco, la fortaleza de la genética de Stine “está en el rendimiento, que se busca a través de muchas localidades de evaluación, donde también hay un descarte de muchas variedades e híbridos, que también se traduce en estabilidad. Esos son los dos focos en los que trabajamos”. 

“Nuestro punto de selección clave es el rendimiento, porque cualquier deficiencia o dolencia que tenga la variedad, o la incapacidad de un híbrido en estabilidad, siempre se va a manifestar en el rendimiento. Y la estabilidad de los materiales se logra únicamente a través de muchas áreas de testeo y de muy buena presión de selección”, acotó. 

A nivel regional, Stine cuenta con un programa de mejoramiento de maíz y otro de soja “la gran fortaleza de nuestros programas, es que todo la base en ambos casos es genética convencional. Y eso nos permite introgresar rápidamente cualquier evento biotecnológico que vayamos desarrollando en Stine, porque no solamente nos quedamos con Enlist, sino que vienen otros eventos de cara al futuro, pero también podemos incorporar otros eventos para salir rápidamente al mercado. Eso pasó por ejemplo con la tecnología Agrisure Viptera 3”, explicó el ejecutivo de Stine para Sudamérica.

En Uruguay, “la empresa tiene un portfolio completo y maduro en maíz, el cual sigue desarrollando e investigando para tener más líneas, y materiales adaptados a las necesidades de los ambientes, porque el trabajo en genética nunca para”, indicó.

Rosasco dijo que los híbridos que van sobre trigo o cebada “han tenido una demanda importante, porque son planteos que se van consolidando y han dejado excelente resultados”. Para esas alternativas, Stine apunta a materiales con ciclos más precoces donde la floración antes, pero tienen un período de llenado más amplio, pero el ciclo total del cultivo se ubica entre los 114 y 118 días de madurez. Han demostrado que funcionan muy bien y compiten con cualquier material del mercado”. 

Explicó que Stine para el mercado uruguayo cuenta con tres segmentos denominados: Las bestías donde están los materiales con más de 118 días de madurez (ST 120-29 BTRG, ST 120-39 Vip3 y ST 9910-20), los petisos contemplan los que están entre los 114 y 118 días (ST 9820-20 y ST 9808 E 20), en tanto Los cortos, tienen a los híbridos que están por debajo de los 114 días de madurez (ST 9734-20 y ST 9741-20). 

Asimismo, señaló que se espera que para 2024 el portfolio de variedades de soja sea más completo, “con materiales de grupo cuatro cortos, hasta seis largos. Pero el año que vienen con materiales de grupo cinco, intermedios y largos, vamos a comenzar a dar un juego muy entretenido en Uruguay”.

Adelantó que Stine también está trabajando en nuevos eventos biotecnológicos lo que le permitirá ampliar la paleta de herbicidas para el control de malezas. Sin embargo, considera que la tecnología Enlist tiene mucho para brindar en las chacras uruguayas. “Debemos utilizarla bien, es una tecnología muy amigable con el medioambiente, porque utiliza un 2.4D, que es una sal colina por lo cual no tiene deriva. Y el glufosinato, como un herbicida de contacto para un segundo golpe o para cualquier maleza que haga necesario su aplicación, realmente es un paquete tecnológico muy bueno, que el productor uruguayo lo tiene a su disposición”, concluyó. 

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