Si bien hubo temperaturas “muy altas”, no ha sido hasta ahora una ola de calor “compleja”, porque ayudó que hubo viento; igualmente “hoy los corrales están tomando las medidas de sombra o regadores” y “aumentando la fibra y bajando el concentrado de grano”. Así lo señaló el director de Campo Shop y asesor en producción intensiva de carne, Juan Domenech, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Basándose en recorridas de corrales en horas de máxima temperatura, el técnico comentó que los productores han tomado medidas no tanto por el calor sino por el bienestar animal. “Hay cada vez más sombra y regadores, los animales pasan mejor y aumenta la performance productiva”, dijo.
Consultado sobre el crecimiento de la participación de vacunos de corrales en la faena total en 2022 y el nivel de ocupación que se tiene al cierre del año, Domenech indicó que el productor agrícola tiene su feed lot “con un 60 o 70% de ocupación”. A la vez, los corrales de la industria frigorífica están “con un 80% de su capacidad” y acotó que “se ve muy poco corral vacío”.
Se refirió además a que la reposición, que es “el mayor costo del corral, tuvo una pequeña baja”, luego “subió un poco” y “ahora se ve algo más de oferta”. Sobre el costo de los granos, el asesor dijo que el maíz “hace un año atrás estaba más caro”, el cereal que es la base de la dieta, “hoy está en los US$ 300” por tonelada.
Otro factor que “pesa muchísimo” es el precio de venta del ganado terminado, que hoy si se toma el valor referencia de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) más el plus que utiliza habitualmente, “quedás afuera”, entonces hay que “especular” que en marzo la referencia de ACG suba unos US$ 0,30 por kilo, “para generar margen”, sostuvo.
Consideró que los valores actuales de reposición y alimentación, marca que el ganado gordo debería cotizar US$ 4,20 para que la cuenta no sea negativa. En este momento, ese es el precio para llegar al equilibrio, acotó.
Domenech se refirió a las estrategias que van tomando los productores para la definición de los negocios, en función de las pérdidas que generó el turno anterior.
El mercado de los agroquímicos está “más calmado” después de lo que sucedió en el transcurso de este año con el precio de los herbicidas, como el glifosato, porque estuvo “muy inestable” sumado a la “baja demanda” y la “gran incertidumbre”, debido al clima seco, señaló el director de la empresa Proquimur, Antonio Bazzino, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que “hoy se estabilizó la situación” y “los precios del glifosato dejaron de caer”. En setiembre y octubre había nerviosismo en el sector, porque las empresas tenían “mucho producto” acumulado y “pararon las compras en el exterior para minimizar los daños”, comentó.
Reconoció que la mayoría de las empresas del ramo debieron bajar los precios a niveles inferiores a los costos, específicamente “entre 10% y 15%”. Hay “mucho producto” que se ingresó al mercado con costos de “fletes de US$ 14.000 a US$ 15.000”, y ahora bajaron a “US$ 4.500”, comparó.
Argumentó que había empresas “mejor posicionadas” e incidían en el mercado y además, algunas compañías del sector tienen como estrategia “la fijación del precio en el mercado local en función del valor del producto al momento de compra en el exterior y eso genera un movimiento” de precios en la plaza uruguaya.
“Son las reglas de juego”, ya que “el año pasado cuando las cosas iban en la otra dirección la situación era otra”, opinó. Afirmó que el mercado de fitosanitarios es “muy competitivo”.
Apelando al comentario de un conocido en referencia a los vaivenes del sector de los agroquímicos, Bazzino sostuvo que “en el negocio del glifosato siempre hay que devolverla”.
A fines de 2021 el precio del glifosato estuvo a US$ 9,5 y en el comienzo de 2022 bajó y llegó a US$ 7 en octubre, y ahora está en US$ 6,15 o incluso por debajo, repasó.
Se refirió además a que los precios de los insecticidas y los fungicidas en este momento se estabilizaron. Respecto a la demanda y el abastecimiento de productos para la zafra de cultivos de verano, el ejecutivo se mostró optimista y consideró que todo parece indicar que sea un año «normal».
La Asociación Nacional de Productores de Leche (Anpl) trabaja en el diseño de un fondo anticíclico para mitigar los “vaivenes de precios” de los lácteos, considerando los períodos de margenes y del poder de compra de la leche, además de los fenómenos climáticos extremos, como la sequía, dijo el vicepresidente de esa gremial, Néstor Cabrera, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Para avanzar en ese objetivo hubo una reunión entre las gremiales del sector lechero e integrantes de la empresa CPA Ferrere esta semana, durante la cual se presentó un borrador del proyecto. El plan previsto en ese fondo es que se financie con “una tasa a aplicar sobre el precio de la leche tarifada” y a otros tipos de leche, adelantó.
Basándose en datos del Ministerio de Ganadería, Cabrera contó que el sector lechero “transfirió unos US$ 130 millones a la población”, debido al “no ajuste del precio de la leche tarifada” en años anteriores.
La idea es que “ahora sea al revés”, que el fondo se nutra de esa tasa y un “aporte del productor” que represente un tercio del total, agregó.
Dijo que “en caso de crisis por cada peso que aporte el productor recibirá tres pesos”. En la medida que el poder de compra caiga por debajo de un rango de 7,5%, se activaría el fondo, indicó. Uno de los principales objetivos es apoyar a los tamberos para evitar el cierre de establecimientos productivos de leche.
Las siembras de primera están “bien encaminadas”, “con humedad en el suelo”, por lo que “esta ola de calor no compromete en gran medida a las sojas de primera”, tal vez sí a los de segunda porque las lluvias fueron “muy erráticas”, dijo la directora de la empresa El Sauzal Agronegocios, María Inés Rovella, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que la siembra de segunda representa un 15% del total, el resto es de primera, en el caso de soja las siembras de segunda van después de los cultivos de colza, carinata y trigo en la zona este, donde opera El Sauzal.
Los rendimientos de los cultivos de invierno en esa región oscilan en algo más de 3.000 kilos por hectárea de trigo, entre 1.200 y 1.800 kilos de colza y de 1.500 a 2.200 kilos de carinata, comentó.
En esa zona, la superficie de soja avanzó en esta zafra debido a que el agua no alcanzó para sembrar arroz, entonces algunos productores decidieron apostar a la oleaginosa. Eso significó un aumento de 10% de soja. Acotó que en el total de la zona de influencia de la empresa el área de soja “creció entre 30% y 40%” respecto a la zafra anterior.
Un tema de preocupación en esa zona es la pérdida generada por las palomas que representan “una plaga” y un “problema grave” al dañar los cultivos, principalmente cerca de las costas de los ríos.
Los costos productivos en la zona están «US$ 100 más altos por hectárea» que en la campaña anterior, por lo que se requieren unos «1.800 kilos por hectárea para empatar», dijo Rovella.
Con una «grata sorpresa» por los rendimientos avanza la cosecha de trigo que ya supera el 50% de avance, con «rindes por encima de lo esperado» y con proteína, cuando se analiza el promedio, en un «nivel aceptable en calidad harinera», dijo el gerente comercial de Barraca Erro, Germán Bremermann, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que hay diferencias en los resultados productivos de las zonas agrícolas, específicamente en los departamentos de Río Negro y Paysandú con rendimientos «muy altos».
En esos casos, en el final del invierno y el arranque de la primavera, el potencial productivo no estaba claro, por eso «no se fertilizó pensando en sacar 6.000 kilos». Hoy “con el diario de lunes” se están sacando rindes «por encima» de lo esperado, entonces «es lógico, hay dilución y la proteína está un poco por debajo», comentó.
En contraste, el técnico comparó que en la zona sur «se fertilizó para lograr altos rendimientos, «la sequía aplacó el potencial productivo y por eso los niveles de proteína son superiores a 12%».
«El rango de rinde en trigo en el norte está entre 4.500 y 6.500 kilos por hectárea», lo que da «un promedio de unos 5.500 kilos» por hectárea, y «la proteína está abajo del 11,5%, el promedio se ubica entre 10.5% y 11%”, explicó.
A la vez, Bremermann indicó que en Soriano y Colonia esos indicadores muestran un 20% de disminución al compararlos con el norte, con «variabilidad». En la zona comprendida entre las localidades de Nueva Palmira, Carmelo, Palo Solo y Agraciada, donde «prácticamente no llovió nada», los rindes se ubican en torno de los 4.000 kilos con una proteína por encima de 12%.
Explicó que fuera de esa zona “de incendio” de los departamentos de Soriano y Colonia, los rindes andan «cerca de 5.000 kilos» por hectárea con buenos niveles de proteína, precisó.
Y detalló que en la zona centro, también el rendimiento está por encima de lo esperado en los tres cultivos de invierno (colza, trigo y cebada), “no son tan altos como en el litoral, porque los suelos son diferentes”.
La cosecha de las colzas primaverales, que hoy ocupan la mayoría del área, está “prácticamente terminada”. Hay un 98% de avance, con una «productividad de 1.700 a 1.800 kilos por hectárea».
Sobre la cosecha de las colzas invernales, adelantó que dichos materiales, en promedio, pueden lograr entre «500 y 1.000 kilos más» que las colzas primaverales. Hasta ahora se levantó el 15% del total de área de colza invernal, con rindes, en la mayoría de los casos, superiores a 3.000 kilos por hectárea, dijo.
Bremermann consideró que los materiales invernales, si bien sigue siendo colza, es un cultivo diferente por la fecha de siembra, algo que debe respetarse “muchísimo” porque no “debemos pasarnos del 30 de abril”. Por el ciclo que tiene “la cosecha comienza a finales de noviembre y principios de diciembre”.
En la medida que se logre “una buena implantación y un buen manejo nutricional” se “levanta fuertemente la productividad. Hay un salto en rinde y también cuentan con tecnología que permite cosechar de formar directa”, acotó.
Escuche la entrevista completa a Germán Bremermann
La Cumbre de Presidentes del Mercosur, realizada en estos días en Montevideo, se desarrolló en un ambiente tenso por la decisión de Uruguay de iniciar gestiones para ingresar al Acuerdo Transpacífico y el rechazo de los otros países miembros del bloque a esa iniciativa.
“Estamos en un bloque que tiene 32 años y que su inserción internacional ha sido pésima”, con “sólo cuatro tratados extra regionales de lo que es América Latina”, dijo el consultor en comercio internacional Gonzalo Oleggini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Defendió la posición del gobierno uruguayo ante la necesidad de lograr una mayor apertura comercial. “Tenemos una Argentina proteccionista y un Brasil que también es proteccionista”, cuestionó.
Consultado sobre si es compatible mejorar la inserción internacional asociado al Mercosur, ese consultor opinó que “si el Mercosur fuera una unión aduanera en serio”, con “un arancel aduanero funcionado” y contara con “instituciones supranacionales funcionando”, entonces “Uruguay no podría negociar acuerdos con terceros porque sí impactaría en el funcionamiento interno del bloque”.
Pero “la realidad es que el Mercosur no funciona como una unión aduanera, con lo cual lo que Uruguay está pidiendo con las condiciones actuales del bloque no es para nada alocado”, planteó.
Coincidió con la postura del actual gobierno uruguayo en que no puede esperar más, porque “el camino es hacia afuera”. Es “la única alternativa para pegar el salto” de pasar de US$ 10.000 millones en exportaciones anuales a unos US$ 30.000 millones, sostuvo.
“Le hemos esquivado a Estados Unidos, a la Unión Europea y a China, porque Brasil no quiere”, dijo Oleggini, en alusión a las posibilidades de negociar tratados de libre comercio surgidas en los últimos años.
Analizó que “lo de Argentina está relacionado más con un factor discursivo, en el juego de realidad diplomática el que juega es Brasil, no es Argentina”. “El mayor palo en la rueda viene exclusivamente de Brasil, no de Argentina”, enfatizó.
El parlamento de la Unión Europea sancionó un acuerdo que prohíbe que los países miembros importen productos que generan deforestación. Entre los mencionados, se destacan la soja, la carne, el cacao, la madera, entre otros.
Esta normativa que se estableció este martes se da en vísperas de la COP15 de la Biodiversidad en Canadá. El documento también nombra al aceite de palma, el cuero, chocolate, muebles, carbón vegetal, entre otros, reportó la agencia France 24.
La medida fue muy celebrada por legisladores y grupos ambientalistas. «¡Se trata de una primicia mundial! Es el café del desayuno, el chocolate que comemos, el carbón de los asados, el papel de nuestros libros. Es radical», manifestó Pascal Canfin, presidente de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo a France 24.
“La nueva ley garantiza a los consumidores europeos que los productos que compran no contribuyen a la destrucción y degradación de los bosques, incluidos los bosques primarios insustituibles, y por lo tanto reduciría la contribución de la UE al cambio climático y la pérdida de biodiversidad a nivel mundial”, sostiene el comunicado oficial.
Por otra parte, la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza describió al acuerdo como un momento histórico. Según esta organización, Europa es responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones.
“La importación de productos a la UE se prohibirá si estos proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020”, establece el texto aprobado. Por otra parte, las importadoras serán las responsables de resguardar que se cumpla con la medida para no ser pasibles de sanciones.
Al mismo tiempo, el Parlamento Europeo pidió contemplar en la normativa a otros ecosistemas como la sabana del Cerrado (Brasil, Paraguay, Bolivia). También se planteó estudiar dentro de dos años la posibilidad de incluir nuevos ítems como el maíz, entre otros productos.