La relación euro – dólar (EUR/US$) en el centro de la escena. Los mercados financieros continúan reaccionando a los datos de la economía de Estados Unidos. Recordemos que el aumento de la inflación obligó a la Reserva Federal a embarcarse en un ciclo de ajuste de tasas y reduce su balance en un proceso conocido como ajuste cuantitativo, señala el análisis de AZ Group.
Según los últimos datos, la inflación en Estados Unidos se está enfriando y según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo disminuyó a 5.0%. Sin embargo, a pesar del proceso des inflacionario, el dólar cayó ante la noticia, como lo refleja el tipo de cambio EUR/USD moviéndose por encima de 1,10.
Pensando en las próximas semanas la clave será la actitud de la FED, ya que varias autoridades consideran la posibilidad de suspender las subas de las tasas de interés hasta que estuviera claro que la quiebra de dos bancos regionales no provocaría mayor tensión financiera, pero
incluso ellas concluyeron en su última reunión que la prioridad seguía siendo una inflación elevada, acota AZ Group.
Además, existen signos de desaceleración en la economía de EE.UU ya que el número de estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de subsidio de desempleo aumentó más de lo previsto la semana pasada, otra señal de que las condiciones del mercado laboral se están relajando a medida que el encarecimiento de los préstamos frena la demanda en la economía.
Con la regularización de las lluvias en algunas zonas del país, el “ánimo” del productor cambió y ahora empezó la ejecución de tareas que dependen de la disponibilidad de agua, como es el manejo de las pasturas. Eso fue uno de los temas de atención en la Expo Melilla 2023, que destacó el responsable del área de investigación y desarrollo de la empresa PGG Wrightson Seeds, Mateo Carrere, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
“Tratamos de mostrar la paleta de productos” de la compañía, que comprende “especies anuales, bianuales y perennes”, para que el productor tenga todo el “abanico de portafolio”, dijo.
Consideró que de esa manera los productores pueden decidir qué productor calza para cubrir sus necesidades. “Acá tenemos pasturas que tienen dos o tres años, como tréboles rojos y blancos”, a la vez, “todas las gramíneas están entrando en el segundo año porque se sembraron en otoño de 2022”, indicó.
PGG Wrightson Seeds participa desde el origen de esa exposición, que organiza la Asociación Rural, y en el predio de la muestra tiene un campo demostrativo que lo trabaja durante todo el año.
Sobre las recomendaciones técnicas para aprovechar las recientes lluvias, Carrere sugirió hacer “las siembras de raigrases cuanto antes”, para “agarrar todo el otoño y el invierno con producción” y así “no atrasarse”.
“Con estas temperaturas podríamos animarnos a sembrar también las praderas perennes ”, porque “son especies que tienen una implantación más lenta pero siempre es importante hacerla temprana”, aconsejó.
Dijo que “cuanto más temprana podamos tener la siembra de las praderas, mayor será la chance de que se implanten mejor y poder entrar al invierno con algunos pastoreos”.
“Si tenemos avena y raigrás en los galpones”, es preferible apostar por el “raigrás porque estamos en época”, y “es lo que nos va a producir en otoño, invierno y primavera”, afirmó.
Entre setiembre y octubre del año pasado ya comenzó a visualizarse la perspectiva de una sequía, por lo que Conaprole inició un trabajo de “acompañamiento permanente” de los productores de leche, señaló el gerente del área de productores de la cooperativa, Gabriel Oleggini, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que entre las medidas adoptadas por la empresa se dispusieron de herramientas de abastecimiento de insumos, a cargo de la firma Prolesa, y de otras vinculadas al financiamiento.
La idea era “estar lo más preparado posible para hacer la transición de la forma más prolija y rápida”, porque se sabía que iba a ser una “salida difícil por lo largo de la seca”, comentó.
Valoró que la recuperación productiva está siendo “más rápida” de lo previsto por el equipo técnico de Conaprole. “Las lluvias traen un cambio de ánimo”, acotó.
Se refirió a la importancia de haber podido sembrar los cultivos forrajeros, que los partos se desarrollaron con normalidad y que la lactancia va bien en los tambos.
Consultado sobre la situación económica del productor, Oleggini reconoció que la sequía “pegó en la liquidez” y en “lo financiero” al tener que “patear para adelante un montón de cosas”.
De la primavera de 2022 hasta marzo de este año fueron “más de US$ 30 millones”, lo que se gestionó en la cooperativa para la implementación de varias herramientas, destacó.
Recordó que como siempre ocurre en este sector, de las crisis se sale con producción de leche, para lo cual se adoptaron medidas a tiempo para anticiparse a la situación generada por el déficit hídrico y las altas temperaturas. Se perdieron praderas, pero fue menos de lo pensado, entre 20% y 40%, agregó.
El negocio de la ganadería, específicamente el de recriar vacunos, sigue siendo “bueno” en los resultados económicos cuando se analizan los números en un formato de cálculos excel, pero otra cosa es cuando lo llevas a la práctica en el campo. Así lo consideró el productor ganadero Mauricio Rodríguez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Parafraseando a un amigo dijo: “A veces el excel no resiste la intemperie”. “Este es uno de esos momentos muy difíciles porque el 50% del área de praderas sembradas el año pasado hubo que resembrarlas”, entonces “donde hoy deberían estar comiendo los animales está libre porque se acaba de intersembrar un raigrás en una pradera de festuca de segundo año”, comentó.
El establecimiento pecuario de Rodríguez está dedicado a al recría ganadera y se ubica en el departamento de Maldonado, en la zona de la Sierra de los Caracoles. La recría es el 80% del negocio, que se complementa con invernada de vacunos y el plantel de la raza Angus, detalló.
Recordó que tiene desde hace varios un acuerdo de comercialización establecido para la venta de la recría, este año la demanda no se vio afectada en la cantidad de animales, pero sí hubo un impacto de la sequía en la productividad ganadera en su predio, que fue “muy inferior”.
A modo de ejemplo, el productor indicó que generalmente de la generación de terneros que compra en otoño entre el 60% y el 70% debería salir el otoño siguiente, y eso quiere decir que una parte de los animales se van en el encierro de febrero y el resto en el encierro de mayo. En el febrero pasado “no pudimos embarcar un solo animal”, afirmó.
Dijo que eso “obligará a pasar el invierno con más novillitos de sobre año”. Durante el verano “no tuvimos que salir a vender animales por fuera de lo planificado, pero a fuerza de pérdida de peso”, señaló. Reconoció que eso fue “un mal menor” al comparar la situación “patética” en otra zonas del país.
El costo de la sequía por animal es “muy difícil” de calcular, porque las recientes precipitaciones ayudaron a “recomponer la base forrajera” pero también se vino “mucho enmalezamiento”, comentó.
Respecto a los precios de la reposición, el productor consideró que “están más bajos” en relación a los registrados el año pasado. Pero “lo importante es ver a cuánto los voy a poder vender”, acotó.
Estimó que el ejercicio productivo todavía está abierto, pero que tendrá resultados “bajos” al cierre del 30 de junio. “Los márgenes (económicos) se acotan”, aseguró.
Uno de los datos clave del reciente reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, por su sigla en inglés) que movió el mercado de granos es que la producción de soja en Argentina será de 27 millones de toneladas (Mt), lo que “confirma la necesidad de importaciones” para cubrir al demanda de la molienda en ese país. Así lo señaló el analista de la consultora AZ Group, Nicolás Udaquiola, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Esa menor cosecha de soja se debió al impacto negativo de la sequía, lo que es un factor que también incidió en una caída productiva en la región. Dicho aspecto hizo que el valor de la soja aumente en la bolsa de Chicago, que en estos días se ubica en unos US$ 550 por tonelada, posición mayo.
Dijo que el volumen de importación de la oleaginosa estaría entre 9 y 10 Mt, pero lo que más complica es la “logística” ya que Argentina está preparada para exportar y no para importar. Respecto a la producción sojera de Brasil, Udaquiola remarcó que el volumen se mantiene en unas 154 Mt. El mercado también pone el foco en Estados Unidos en el arranque de la próxima campaña agrícola y los factores climáticos que puedan influir en el desarrollo productivo.
La siembra de soja estadounidense marca un área prácticamente similar a la de 2022 y con el nivel de rendimiento de tendencia que llega a casi 3.500 kilos por hectárea, “ya está confirmada la imposibilidad de recuperar stocks”, eso es un dato “alcista”. Con la eventualidad de un año Niño los países de la región tendrán una recuperación productiva, sobre todo Argentina y Uruguay, pero con los resultados productivos de Brasil, en ese país la superficie seguirá expandiéndose, esto es un dato “bajista”, advirtió
En cuanto al trigo, el analista destacó el nivel creciente de stocks en EEUU y el de las importaciones del cereal en la zona euro, como secuela de la guerra entre Ucrania y Rusia. El USDA tiene una mirada positiva hacia el acuerdo para la salida de exportaciones de esa región en conflicto. Contrariamente, se dan las “peores” condiciones de los cultivos de invierno en el país norteamericano de los últimos años y en un momento con los fondos vendidos, dijo.
El maíz en Argentina al igual que en soja se consolidó la caída productiva para llegar a 37 Mt, mientras que en Brasil habrá un récord productivo de 125 Mt. En Estados Unidos los stocks finales del ciclo actual quedarán en 34 Mt lo que marca una reducción de 900 mil toneladas frente al cierre del ciclo 2021/22.
Los diferentes subsectores del agro buscan estrategias para recomponerse del golpe que significó la combinación del déficit hídrico y de olas de calor. Al discutir cómo salir adelante de esa situación “tan extrema”, y “todos coincidimos en que los sistemas de producción se pueden maquillar un poco pero en su esencia no se tocan”, lo cual es una “gran fortaleza”, dijo el presidente de la Federación de Grupos Crea (Fucrea), Pablo Sánchez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Un aspecto a considerar es que el sector venía de un año “muy bueno”, como el 2022, lo que permitió hacer inversiones en agua y riego, entre otras, indicó el directivo, al tiempo que reconoció que igualmente la seca “pegó duro”, dejó “sin caja” y “quitó patrimonio” a los productores.
Y los cultivos de invierno, como cebada, trigo y colza que empiezan a ser sembrados, representan una oportunidad para retomar el camino de la recuperación y “captar algún margen”. “hay ánimo” entre los empresarios agropecuarios, pese al efecto climático en la producción, acotó.
Consideró que “el más golpeado será el sector agrícola” por los resultados de la zafra de cultivos de verano (soja, maíz y sorgo), a la vez, eso provocará “números negativos” en las carpetas agrícola-ganaderas.
Además, en el negocio ganadero “se sumó” la caída de precios frente a lo que pasó en el ejercicio 2021/22. El tipo de cambio (precio del dólar) “no está dando una mano” y más bien “deteriora los márgenes” económicos.
Otro tema resaltado por el titular de Fucrea es la respuesta del sector financiero, que está “abierto” porque en el agro las “empresas confiables”.
En términos generales los productores van a sembrar cultivos de invierno de una manera “más fuerte de lo que tenían pensado si la agricultura hubiese sido mejor” en cuanto a producción y que “la ecuación económica cerrara mejor”, pero a su vez “también el hecho de que muchos de los campos quedaron libres estimula” a definir los planes de siembra. Así lo señaló el director de la empresa Nuevo Surco, Pablo Engelhardt, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que “uno de los pilares que tomaron los productores para la decisión de la siembra es el trabajo de investigación” respecto a “qué tipo de herbicidas se venían usando en los cultivos de verano”. Eso se hace para evitar efectos de algunas moléculas que puedan afectar a los próximos cultivos, como la carinata y la colza, acotó.
Estimó que el área de siembra de colza se reducirá, aunque planteó que igual iba a bajar por cuestiones técnicas como no sembrar colza sobre colza o carinata, además del precio inferior en relación a lo que sucedió el año pasado.
Calculó que la disminución de la superficie a sembrar de colza será de aproximadamente “20%”, en comparación a la zafra anterior cuando se registraron unas 350.000 hectáreas. A la vez, el área de carinata estaría entre las “15.000 y 20.000 hectáreas”, estimó.
En el caso de la colza el precio de referencia para el mercado local está en unos “US$ 430” por tonelada, como “sacar cuentas” porque aún no están los planes comerciales en el mercado. Las primas vinculadas a la colza se reducirán, porque cambió el valor de los fletes, entre otros factores, acotó.
Para Engelhardt, las malterías serían las ganadoras de la menor siembra de colza, porque el productor apunta a la cebada en lugar de la oleaginosa. Entre cebada y trigo se repartirán esas casi 80.000 hectáreas que dejará la canola. El punto de equilibrio para cubrir los costos productivos de cebada y trigo está en unos 3.000 kilos por hectárea, sin contar el costo de las rentas, dijo.
Habló además de la posibilidad de destinar parte de la producción de trigo o cebada a la alimentación animal en tambos y corrales de engorde, como una especie de plan b para el productor a la hora de comercializar sus gramíneas. “Me parece buenísimo que el productor pueda tener una amplia gama de opciones”, enfatizó.