BPU y Montes del Plata avanzan para certificar carne carbono neutro

By Cristina Fumero,

La empresa forestal cuenta con información que demuestra que captura más carbono del que emiten las 35.000 cabezas que pastorean unos 200 productores en sus predios.

El frigorífico BPU Meat (NH-Foods) y la empresa forestal Montes del Plata firmaron un acuerdo para empezar a transitar el camino de la certificación de carne carbono neutro y tal vez incluso desarrollar una marca de carne de animales que llegan a faena desde los predios forestales.

Carolina Moreira, gerente de sustentabilidad y comunicaciones de Montes del Plata, dijo en Agronegocios Sarandí, de radio Sarandí, que “ambas empresas están muy interesadas y comprometidas con los temas de sostenibilidad”, y señaló que “a principios de este año veníamos avanzando bastante con la medición de nuestro primer balance de carbono. En una de esas reuniones trajimos el tema a colación, y ellos se interesaron muchísimo”.

Agregó que la empresa BPU “venía con la inquietud de poder dar respuestas a algunos desafíos globales, que se reflejan en la demanda de todo tipo de productos y en particular de los alimentos, que es el de conocer su origen. Esa demanda va cambiando y pidiendo que la producción acompañe los desafíos ambientales que se presentan”. 

Destacó datos de Montes del Plata que demuestran que “nuestro balance de carbono es negativo y, por lo tanto, positivo para el ambiente, ya que capturamos más carbono del que se emite en toda la cadena productiva de Montes del Plata. Esto ya tomaba en cuenta la presencia de unas 35.000 cabezas de ganado dentro de los montes”.    

Informó que “son cerca de 200 productores ganaderos que están permanentemente pastoreando en el entorno de los montes, que es el 35% o 40% del área donde estamos, donde no se planta”. 

Destacó que, “dentro de las buenas prácticas de manejo en forestación está la conservación de diferentes ecosistemas que rodean a las plantaciones forestales. En nuestro caso son 90.000 hectáreas que tenemos sin plantar (135.000 están plantadas), allí podemos encontrar 65.000 hectáreas de pastizales, 2.000 hectáreas que son sitios de alto valor de conservación ambiental, como humedales, palmares, montes nativos o ribereños, donde no se planta y se conserva”, y donde además “se hacen gestiones proactivas para asegurar su buena conservación”.

Daniel de Mattos, asesor del directorio de BPU, recordó que “con Montes del Plata mantenemos una relación comercial desde hace mucho tiempo, y gran parte de los animales que se producen en silvopastoreo en campos de la empresa terminan en BPU”. 

Comentó a VERDE que este vínculo “nos llevó a discutir sobre aspectos de certificación. Tenemos certificación en cuestiones como bienestar animal, sostenibilidad, etcétera, y empezamos a hablar sobre la posibilidad de incorporar créditos de carbono, que genera la empresa Montes del Plata de forma muy eficiente, a los productos cárnicos que se producen en esos predios. Y terminamos en este acuerdo, que consiste en desarrollar, en base a los estudios técnicos y científicos que tienen, un sello de certificación, que pueda ser incorporado a productos cárnicos que provienen de esos predios”.

A continuación expresó que se espera que en los próximos meses se pueda caminar rápidamente a iniciar ese proceso de certificación, pero advirtió que luego de alcanzarlas, resta mucho por hacer en el tema comercial. “Desarrollar certificaciones y marcas es un proceso muy lento, y requiere además de algún socio en los mercados de exportación, que esté dispuesto a aceptar y valorizar este tipo de productos. Pero esperamos que en 2022 podamos empezar a hablar de esto”, planteó.

Por otra parte, De Mattos valoró que Uruguay haya incorporado en los planes estratégicos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) el tema de la huella ambiental, y que haya incorporado a la discusión a otras instituciones como el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), al Ministerio de Ambiente y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). 

Enfatizó que Montes del Plata “tiene una trayectoria y un estudio muy serio sobre el tema”, lo que permite acelerar el proceso de datos sobre la huella de carbono de la producción de carne, y “posicionar este tema como una cuestión de importancia para las dos empresas”.

Insistió en que “tenemos que desarrollar el mercado, ver qué empresas están interesadas en comprar carne con esa característica, saber qué tipos de cortes van a demandar. Tenemos mucho camino por recorrer dentro de este desarrollo de responsabilidad social de ambas empresas, y de un proyecto de agregado de valor de productos con marca”.

Aclaró que cuando se le habla al mundo sobre este tipo de certificaciones no tiene un solo público objetivo, sino que le está hablando a muchos tomadores de decisiones. “Uno el consumidor, pero en el medio existe una cantidad de tomadores de decisiones, a nivel de gobierno, compradores, procesadores, que van incorporando este mensaje; es algo que se está pasando muy fuerte”, sostuvo.

Puso el ejemplo de las declaraciones de ganaderos del Reino Unido frente a la incorporación de un tratado de libre comercio con Australia. “Ante la posibilidad de recibir productos cárnicos desde Australia lo primero que cuestionaron fue la huella de carbono de esos productos”, señaló. 

Por eso, subrayó que “este tipo de emprendimientos, así como todo el que pueda llevar adelante el gobierno uruguayo con la huella ambiental, tiene muchos intangibles, pero que son de una importancia preponderante en este momento para la apertura de mercados, para lograr reducciones arancelarias, para generar valor a nivel del consumidor”. 

Planteó que “es un lindo y pequeño proyecto el que estamos lanzando, y debería ser parte de un gran proyecto a nivel país, que nos permita posicionarnos mejor en los mercados de destino”. 

De Mattos consideró que “la sostenibilidad ambiental es el cuestionamiento más grande que tiene la producción de proteína roja, de carne vacuna y otras carnes. Y no se refieren específicamente a los biomas de La Pampa, como los que tenemos en esta parte del mundo, sino a otros tipos de sistemas de producción. Pero caemos todos en la misma bolsa. Así que Uruguay tiene una oportunidad de transformar esas ventajas comparativas que tiene frente a otros sistemas de producción, porque son ventajas competitivas, y en ese sentido está caminando este proyecto”.

Moreira agregó que la primera medición de la huella de carbono de Montes del Plata fue un primer paso, pero consideró que también se tiene que trabajar fuerte en la minimización de emisiones, más allá de las pasturas.

Recordó declaraciones del gerente general de Montes del Plata, Diego Wollheim, en la conferencia donde se anunció este acuerdo. Allí comentó que la logística de transporte implica que la madera no llegue a la planta por camión sino por la vía fluvial. “Son cuatro las barcazas que lleva la madera. Aproximadamente el 50% de la madera llega por esta vía, y cada una de estas barcazas equivale a lo que cargarían 170 camiones, con sus correspondientes emisiones en las rutas”, remarcó la gerente de sustentabilidad y comunicaciones. 

También hizo referencia a la generación de energía eléctrica por combustión, utilizando como base la biomasa que se genera como subproducto en el proceso de la planta industrial, lo que le permite abastecerse en un 100% de esa energía. 

Además, Moreira remarcó que Montes del Plata genera un excedente, que en el año 2020 significó alrededor del 10% del total de la energía que se produjo en Uruguay.

Nota de Revista Verde N°94

  Filed under: Ganadería
  Comments: None


Agricultores asumen que necesitan muy buenos cultivos para sobrevivir

By Cristina Fumero,

El ingeniero agrónomo Carlos Marchesi, señaló que están dadas las condiciones y que hay buenas herramientas para lograr una agricultura más potente, racional e inteligente

El sistema de siembra directa con rotación de cultivos, aporte de rastrojo, fertilización y el manejo del agua en las zonas complicadas son elementos claves para tener una agricultura continua sostenible. En este último tiempo se han sumado cultivos como la colza o el maíz de segunda, “hay una apuesta a la diversificación del sistema, que apunta a tener más productividad, sabiendo que los agricultores precisamos buenos cultivos para sobrevivir”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Carlos Marchesi, directivo de la Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa (AUSID).

Marchesi entiende que “están dadas las condiciones para tener una agricultura muy diferente a la que se venía realizando, con más tecnología y diversidad de cultivos. Si a eso le sumamos la sistematización de las chacras, ponemos más atención en la nutrición, haciendo foco no solo en los macro sino también en los micro nutrientes, tenemos muchas herramientas para tener una agricultura potente, racional, y con inteligencia podremos cumplir los objetivos”.

Consideró que es muy distinto realizar una agricultura sobre la base de trigo-soja a una que hoy incluye: soja, maíz, sorgo, trigo, cebada, colza, maíz, avena y tal vez girasol. Desde el punto de vista empresarial “hay una dilución del riesgo, y además se puede llevar un manejo de malezas totalmente diferente”.

Recordó que la agricultura continua, “sin cumplir los requisitos del sistema de siembra directa –como la rotación de cultivos y aporte abundante de rastrojo, repitiendo los mismos sistemas radiculares– llevaron a que el suelo fuera perdiendo estructura, nutrientes como el potasio, zinc, entre otros. Eso aumentó la acidez, también la densidad aparente, los suelos infiltran muy poco, y esto provoca que las ventanas de siembra sean más cortas, porque los suelos se secan rápido; se compactan”.

Dicha situación se ha ido solucionando con capacidad de siembra, tecnología, más fertilización y mejor genética. “Todo eso ha tenido un avance fantástico, pero los rendimientos se mantienen estables, sobre todo en soja, porque se ha perdido calidad de suelo”, señaló.

Marchesi agregó que, desde planteos que incluyen una soja prácticamente continua a una rotación agrícola con pasturas (50%), hay una gama de situaciones que se refleja en los rindes, en la erosión, en el manejo de malezas, costos ocultos, entre otros factores.

Indicó que, a pesar de tener suelos con la estructura “cascoteada, los que están en agricultura continua pero con un buen sistema, sobre la base del doble cultivo, rotaciones intensas, alto aporte de rastrojo, muestran muy buenas condiciones para la actividad. Pero cuando nos vamos a sistemas con menos cultivos, predominancia de soja, poca cobertura, sin una fertilización acorde, entramos a una zona que genera complicaciones”.

Los sistemas que tienen una rotación de cultivos planificada y/o pasturas, altos rendimientos, no tienen grandes problemas con las malezas. En esos casos, “el raigrás resistente a glifosato no es un problema para la implantación de los cultivos y no es necesaria la utilización de graminicidas”, ejemplificó.

En esos planteos, el costo que tiene el control de malezas es más bajo. “Eso es algo en lo hacemos hincapié en AUSID: medir la reducción de herbicidas que genera un sistema de siembra directa bien manejado frente a los que tienen menos rotación de cultivos”, remarcó.

Marchesi resaltó que, con rotación de cultivos e importantes coberturas, la utilización de herbicidas se reduce hasta un 50%. “Un sistema que en la zafra de invierno incluye un 30% de colza, 30% de trigo, 30% cebada y 10% avena, lleva a que en colza se controlen totalmente las gramíneas y no haya raigrás, balango u otros. Al año siguiente ingresará un trigo o una cebada sin problemas de malezas”, explicó.

Agregó que “lo mismo ocurre en el área de trigo y cebada, con un buen control de carnicera. Al año siguiente ingresa una canola, se aplica glifosato con clopyralid previo a la siembra y luego no se precisan herbicidas porque hay cobertura. Y sumado a un buen manejo en los cultivos antecesores, no quedando malezas”.

“Hay sistemas donde las malezas no son un problema. El yuyo colorado este año se fue un poco de las manos, pero en los sistemas que brindan abundante rastrojo patina como los mejores”, comentó. Además, resaltó el lanzamiento de las sojas Enlist, que “si se usan bien, son una excelente herramienta; pero debemos ser inteligentes”.

Otro de los temas relevantes en la agricultura es el control de la erosión. Marchesi señaló que en agricultura continua, “por más que se lleve adelante una excelente rotación, las chacras tienen que estar sistematizadas con terrazas. Era anti terrazas, pero la realidad me demostró que son importantes, porque la erosión disminuye, se minimiza en la mayor parte de la chacra, y el problema queda en pequeñas zonas, donde hay antiguas erosiones o pequeños desagües”.

En los lugares donde se junta el agua y se reciben precipitaciones importantes, sobre todo en invierno, “no se puede dejar correr libremente el agua, por eso se debe ir hacia una sistematización de la chacra; eso es algo imprescindible para una agricultura que tiene ambición de ser continua”, indicó.

Explicó que existen planteos que aportan mucho rastrojo y por eso no se puede sembrar, “allí el problema más grande es la plaga del bicho bolita. En esos casos la erosión ya no es problema porque no se ve el suelo”. El bicho bolita es un gran problema en los sistemas de siembra directa, sobre todo bajo riego, “pero ahora, con la aplicación de un cebo insecticida especifico, se minimiza el problema”.

El agrónomo consideró que en los buenos suelos; con sistematización de chacras mediante terrazas que manejen el agua; con ambientación para separar suelos por calidad; con una rotación que incluya colza, cebada, trigo, avena, maíz, soja, sorgo y girasol; con reposición de nutrientes; y sembradoras que manejen bien el rastrojo, hay diversidad de herramientas y buenas condiciones para una agricultura continua y bastante razonable”.

 “En nuestro caso tenemos suelos que hace más de 30 años que no se laborean y no se van a laborear. Eso se sustenta en la rotación, la inclusión de pasturas, cultivos de coberturas, como por ejemplo lo que se hacen con raigrases tetraploides, con semilla etiquetada, para tener buenas coberturas y evitar la aparición de resistencia. Se hace con 25 kilos de semillas fertilizadas con urea y se define un pastoreo intenso para que el ganado pise y remueva la abundancia de rastrojo”, dijo.

Agregó que en suelos buenos “los sistemas que tienen un 50% de pasturas y un 50% de agricultura, no tienen malezas problema, hay altos niveles de materia orgánica, buena infiltración y generalmente no se pierden cultivos por exceso hídrico. Es otra cosa, es otro mundo”.

LA SIEMBRA DIRECTA EN PRIMERA PERSONA

La siembra directa arrancó hace 30 años y en un momento en que se hacía poca agricultura y mucha ganadería. Durante los primeros años se quemaban los rastrojos, porque las sembradoras que se usaban eran una transición de convencional a directa, tenían poca fuerza y eso limitaba la capacidad para ingresar al suelo, sostuvo Marchesi.

El costo de los herbicidas era muy alto y había pocas herramientas. “Aún no estaba aprobada la soja resistente a glifosato y había un desconocimiento importante sobre la fertilización. Veníamos con el laboreo y una rotación muy pastoril, cuando empezamos con la siembra directa tuvimos falta de nitrógeno”, recordó.

El despegue de la siembra directa ocurrió con la soja RR, un avance de la maquinaria, tanto en siembra como en pulverización, y el poder de control del glifosato, que “en ese momento controlaba todo”. Entonces, enseguida del año 2000 comenzó “el proceso de industrialización de la agricultura, porque se podía hacer a gran escala y había buenos precios frente a los costos”.

En ese momento “hubo problemas de insectos en el suelo, pero se fueron resolviendo, también se fue adecuando la maquinaria para tener una siembra más eficiente. El boom de la soja, un cultivo que era fácil de hacer, llevó a incrementar el doble cultivo, pero al repetirse en las mismas chacras la secuencia trigo–soja o soja-cebada, motivó problemas sanitarios. Si bien se podían controlar con fungicidas, el peaje en kilos fue muy grande”, señaló.

“No estaba el Plan de Uso de Suelos, ni el hábito de sembrar cultivos de cobertura y mantener los barbechos limpios. Entonces, la conyza empezó a ganar terreno, fue un problema que se llevó muchos kilos de soja. Allí comenzó la problemática de malezas, y se fueron sumando especies como el raigrás, yuyo colorado, entre otras”, repasó.

Marchesi también recordó que comenzaron las deficiencias de potasio, de azufre, se empezó a constatar la acidez de los suelos y las situaciones que afectaron la estructura del suelo. Eso motivó que en muchos casos se llegue a mover el suelo. 

“Si se mueve la tierra y llueven 100 milímetros, quizás haya un buen cultivo, pero el daño por erosión es enorme. Por los eventos de lluvias que se registran en Uruguay, las pendientes de los suelos y la baja infiltración, laborear no es una opción sensata. Vi recientemente que en una chacra de 100 hectáreas se movieron dos hectáreas para probar, llovió y esas dos hectáreas desaparecieron por erosión, mientras que en las 98 hectáreas restantes los cultivos se pudieron implantar bien”, señaló.

Para Marchesi “cuando alguien mueve tierra, es porque se le acabaron los argumentos que tenía para lograr un buen cultivo, y eso significa que llegó a una situación límite. Los agricultores para sobrevivir necesitamos buenos cultivos, y si eso no se logra, se buscan alternativas. Si el productor que mueve tierra piensa que esa es la solución, no lo juzgo. Espero que pueda lograr un buen cultivo, que pueda retomar la siembra directa y no mueva más”.

Nota de Revista Verde N°94

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Mayor demanda y precio del aceite impulsan la producción mundial

By Cristina Fumero,

Uruguay no escapa a la reacción internacional de los productores, que perciben mejores oportunidades de negocios con el cultivo; el aceite alcanzó precios históricos este año 

Lo que pasa con el cultivo de girasol hoy en el mundo parecería tener su explicación en tantos factores, como pétalos tiene la flor de ese producto agrícola. El precio, el aceite, la pandemia, los biocombustibles y las políticas estatales de algunos países, entre otros aspectos, inciden en la nueva realidad del sol de las indias, como también se la conoce a esta planta.

Al igual que ocurre con otros productos alimenticios que registraron una demanda explosiva, debido a la mejora de la calidad de vida en China, el aceite de girasol tiende a sumarse a la mesa de los hogares chinos. Esos y otros temas fueron planteados por el analista de mercados, Agustín Baqué, en diálogo con VERDE.

Y en un escenario de mercado que se prevé interesante, especialmente en 2022, el cultivo captó el interés de los productores agrícolas uruguayos.

El analista se refirió a que la campaña 2020/21 en la producción de girasol a nivel mundial fue complicada, debido a que las previsiones de producción total indicaban unas 55 millones de toneladas totales, pero quedó en 50 millones.

Entre los argumentos manejados por Baqué figura el impacto negativo de una sequía en la zona del mar Negro, donde están los grandes productores, como Rusia y Ucrania. Y otros países de Europa del Este también registraron ese tipo de problemas climáticos, lo que provocó una menor disponibilidad del grano.

Mientras que en esta región, Argentina tuvo una menor producción por el déficit hídrico, que derivó en reducción de la producción, de 3,2 a 2,7 millones de toneladas, comentó.

Otro factor que jugó a favor del cultivo fue la pandemia del Covid-19, que derivó en el mayor consumo de aceite de girasol, que tiene una demanda concentrada más bien en los hogares y no tanto en los bares y restaurantes.

Además, hay que considerar que las restricciones sanitarias vinculadas a las aglomeraciones y la movilidad, hicieron que esos comercios pasen meses cerrados o con una menor capacidad habilitada para sus clientes.

En cuanto a los valores del aceite de girasol en los últimos meses, el analista resaltó que llegó a tener un precio de unos US$ 500 más que el de soja.

El producto alcanzó un pico máximo de unos US$ 1.500 este año, pero luego algunos países que tienen peso en la demanda, como China e India, optaron por cambiar de aceite en su consumo. Eso hizo que la diferencia entre el precio del aceite de girasol y el de soja, sobre principios de julio, bajara a solo US$ 50 por tonelada.

Tiende a expandirse

De cara al futuro próximo, Baqué hizo especial hincapié en que la creciente demanda de aceite en los mercados motivó una expansión del área de cultivo de girasol en varios países europeos.

En el caso de Rusia, el gobierno estableció el cobro de derechos de exportación a los cereales, entonces los productores se volcaron, con más razón, a la plantación del girasol.

Comparó esa situación con lo que pasa en Argentina, donde la superficie de ese cultivo también crecerá, como siempre ocurre cuando los precios son atractivos.

Los productores argentinos tienen la posibilidad de fijar un precio de unos US$ 320 a US$ 350 por tonelada de girasol para la campaña 2021/22, el máximo valor registrado en los últimos 10 años para esta altura del año. 

Eso permite tener la previsión de que se puede plantar el cultivo con la seguridad de que en marzo del año próximo, cuando vaya a cosechar, ya cuente con un precio atractivo definido.

Respecto a la colza, que también se presenta como una alternativa similar, Baqué dijo que, pese a haber registrado problemas parecidos al girasol, ese cultivo no tiende a crecer tanto. Eso provocará un balance más ajustado, además de considerar que la colza en Europa es más utilizada para la producción de biocombustibles.

Otro factor a tener en cuenta es que Canadá, que es un productor relevante de ese grano, tuvo inconvenientes por sequía. Eso hizo que el precio internacional de la colza se mantenga sostenido en las últimas semanas, a diferencia de lo que sucedió con el valor de otros granos, comentó.

Destacó que los productores de Uruguay tienen un nicho interesante para la colza, principalmente porque en Europa tienden a demandar el grano que no sea genéticamente modificado, lo que favorece una ventaja para el producto uruguayo frente a la oferta de la colza de Australia.

Nota de Revista Verde N°94

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Cambio de paradigma en la fertilización y el mercado de fertilizantes, fueron tema de análisis en conferencia de Manttra e Isusa

By Cristina Fumero,

Las empresas mostraron el cambio de paradigma en la fertilización de cultivos, además de analizar el mercado de los fertilizantes, en una conferencia a través de VERDE Plus

Manttra e Isusa desarrollaron en conjunto la línea Isumax. Se trata de fertilizantes acondicionadores de suelos, que interactúan tanto en mejorar las condiciones físicas, químicas y biológicas del perfil del suelo, así como en la activación de los NPK en sus mezclas físicas.

El Isumax 26, específicamente, está formulado con óxidos de calcio y óxidos de magnesio, que neutralizan los pH ácidos del suelo, mejorando la disponibilidad de los nutrientes y la eficiencia de los otros fertilizantes.

El Isumax 15 está formulado con una base de sulfato de calcio y bioestimulantes. Este acondicionador interviene con éxito en suelos sódicos o alcalinos (blanqueales), mejorando las condiciones físicas del suelo, incrementando la floculación y la generación de agregados. También es utilizado como la mejor fuente de azufre, ya que no acidifica y, por su granulación, permite dosificar al cultivo requirente de forma prolongada en todo el ciclo del cultivo.

Fertilización de cultivos

La historia de fertilización de cultivos extensivos y pasturas artificiales en Uruguay comienza en forma masiva en la década de 1970. Desde los comienzos, las correcciones realizadas fueron básicamente en el incremento de los niveles de fósforo y nitrógeno y, recientemente –en el cambio de milenio– se comenzó a visualizar la necesidad de fertilización con fuentes potásicas.

Sin embargo, la producción de carne, leche y granos extrae la gran gama de elementos que poseen estos productos, especialmente calcio, magnesio, azufre y micronutrientes, fundamentalmente boro y zinc. Debido a esta gran extracción de bases (Ca, Mg, K), y sumado a la fertilización nitrogenada, los suelos del Uruguay vienen sufriendo cambios del nivel de pH que afecta la disponibilidad de estos nutrientes. Es decir que no sólo es necesario tener un alto nivel de nutrientes, sino que es imprescindible que se encuentren de forma disponible.

Esto que ocurre en Uruguay no es ajeno a lo que pasa en el resto del mundo, ya que a nivel global también se ha pasado por esta problemática y es por ello que la empresa Manttra Americas Corp viene innovando en la tecnología de los fertilizantes granulados desde hace más de 20 años.

La empresa se especializa en este concepto que implica una transformación de los minerales y una complementación con la fertilización tradicional. Para esto, la clave es la capacidad de colocar los diferentes minerales juntos, en un mismo gránulo, extrayendo de las minas calcita, dolomita, magnesita, entre otros. Los materiales se calcinan a 1.200°C para posteriormente micropulverizarlos en partículas menores a 0,037 mm (Mesh 400), un objetivo estratégico en esta tecnología para que, con mayor superficie específica posean mayor poder de neutralización. 

Finalmente se va granulando, de tal manera que queda un producto inofensivo y libre de polvo, con aglomerantes y bioestimulantes, posible de aplicar superficialmente. Además, lo podemos mezclar con los demás fertilizantes, potenciando los tradicionales.

Acondicionador

El acondicionador es un concepto único de Manttra, ya que se trabaja en las distintas fases del suelo: física, química y biológica. El producto actúa en mejorar la estructura del suelo. Corrige el pH, ya que posee alto poder relativo de neutralización, por su transformación a óxidos, superior a las enmiendas comunes. Al corregir este factor, se dispone de mejor manera los nutrientes a la planta.

Además, contribuye al balance de bases por el aporte de calcio y magnesio, con la relación ideal de acuerdo al requerimiento de los suelos, además de poseer azufre, que precipita los elementos tóxicos. 

Por otra parte, contrarresta la ley del mínimo, ya que aporta a la planta los elementos disponibles, por el adecuado aporte de nutrientes. Y además activa la micro flora del suelo, ya que en el proceso de granulación se utilizan materiales orgánicos, lo que otorga al producto su compatibilidad en producciones orgánicas certificadas. Estas características separan drásticamente el producto a las enmiendas tradicionales y se posiciona como acondicionador de suelos.

La tecnología de Manttra en el mundo 

Manttra comenzó sus trabajos hace 24 años, posicionada estratégicamente en Guatemala, donde se concentra la gran riqueza de minerales disponibles para su transformación. 

En la actualidad, con presencia en 18 países y con más de 65 distribuidores, se posiciona “rompiendo paradigmas de la fertilización convencional”, destacan desde la compañía. 

El principio es hacer algo innovador y efectivo, que genere satisfacción a los agricultores, para seguir apostando al futuro y cosechando ganancias. 

El gránulo se genera desde la extracción de minerales hasta la transformación física y química, uniendo cada elemento a través de componentes orgánicos. 

Con ello, se busca disponer de los elementos de manera inmediata y hasta por 90 días, liberando concentraciones similares de todos los elementos secundarios y micronutrientes; tanto de los disponibles para la planta, así como ácidos húmicos y aminoácidos, que proveen de energía al desarrollo de los cultivos, a través de la Tecnología Radical. Lo que genera un “todo en uno”.

Isusa llegará renovada a sus 75 años

En 2022 Isusa cumplirá 75 años en el mercado de fertilizantes y productos químicos, y uno de sus valores clave en estos años fue la calidad, destacó Sebastián Rosselli, integrante de esa empresa. 

Isusa tiene tres líneas de negocios: productos químicos; fertilizantes y logística; y negocios de acondicionamiento de granos. 

En productos químicos, destacó que “somos los únicos productores de ácido sulfúrico, fundamentalmente para el abastecimiento de las plantas de celulosa”; y sulfato de aluminio, que se vende al Estado para la potabilización del agua. 

En la unidad de fertilizantes dijo que “somos los únicos productores en Uruguay”, con sus plantas ubicadas en San José (kilómetro 24 de la ruta 1) y Agraciada. “Producimos unas 120.000 toneladas de superfosfato simple, del que 80% se destina al consumo interno y 20% a la exportación; además de mezclas, a solicitud de nuestros clientes, en base a exigencias de fertilización”, señaló. También valoró la calidad superior frente a los productos importados de Egipto.

Y la línea de negocios más reciente de Isusa es la de brindar servicios de acondicionamiento de granos a productores y  exportadores, en sus plantas ubicadas en Nueva Palmira y Melo. “Fuimos pioneros en secar granos con GLP (gas licuado de petróleo)”, dijo Rosselli.  

Mencionó que en 2019 comenzó una importante reestructura de la empresa, la que finalizó en junio de este año, proceso que le permitió lograr resultados económicos “muy buenos”. 

Rosselli recordó que “Isusa es la única empresa de fertilizantes que cotiza en la Bolsa de Valores de Montevideo, algo que tiene sus exigencias, pero que han sido buenas. La calificadora de riesgo Fitch nos aumentó la nota, en base a los resultados que hemos tenido en los últimos balances”.

También destacó que “somos la única empresa con laboratorio de análisis de fertilizantes. Lo que dice en la etiqueta es lo que está en la bolsa y es lo que le cobramos al cliente”. 

Ciclo de precios más largo que el de 2008

Los mercados indican un superciclo que “ya supera en tiempo lo sucedido en 2008 y 2011, y veo diferentes motivaciones geopolíticas, y a los precios de los granos y los cereales sosteniendo este ciclo largo”, dijo Luis Miguel Romero, de Ferco Atlántica.

Pero planteó que no cree que los niveles de precios lleguen a los de 2008, cuando “la escalada fue mucho más rápida. Todavía veo mucha distancia entre los US$ 750 que se está pagando por un MAP (fosfato monoamónico), DAP (fertilizantes de fosfato diamónico), contra los US$ 1.200 a los que llegó en 2008; y entre los US$ 500 de la urea y los US$ 700 de 2008. “Creo que estamos cerca del techo, aunque hace tres meses también pensaba eso”, admitió el empresario mexicano. 

En su análisis del mercado de fertilizantes, señaló que “mucha gente es muy cauta a la hora de comprar. Compra de a poco, porque no quiere encontrarse con que los precios bajen. Pero cuando viene la demanda real de aplicación de fertilizantes, nos encontramos con que no hay manera logística de cubrir esa demanda, y no hay producto más caro que el que no existe y se genera una inflación incluso interna en cada país”. 

Señaló que en Estados Unidos “ya se está comprando para el siguiente ciclo y guardando, haciendo aplicaciones de invierno antes de las nevadas. Si el agricultor americano está pensando en comprar a los precios actuales, para lo que va a aplicar en su siembra de 2022, entonces tenemos que pensar que esto no va a durar poco”. 

Más adelante dijo que se está a la espera de una imposición inminente de aranceles a la exportación de fosfatos y nitrogenados por parte de China. “Se habla de un arancel del 30%, pero nunca se sabe”, expresó. 

Por otro lado, señaló que India, plantea una serie de programas de apoyo del gobierno, “con subsidios que se van a incrementar de manera importante. Ya lo anunció el gobierno. Así que entre esos dos países tenemos medidas suficientes”.

Nota de Revista Verde N°94

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Un abanico de certificaciones para atraer a los mercados más exigentes

By Cristina Fumero,

Estándares destacados en lana, productos orgánicos, cannabis medicinal, soja y colza, entre otros, ganan relevancia en los diferentes sistemas de producción de Uruguay 

Productos agropecuarios de distintos rubros tienen la oportunidad de posicionarse en las góndolas de los mercados más exigentes del mundo a través de certificaciones que garantizan distintos aspectos, que tienen que ver con el bienestar animal, laboral, el respeto al ambiente, la inocuidad o el carácter orgánico, entre otros.

Varios de estos estándares son ofrecidos por la empresa internacional Control Union Certifications, que está presente en más de 70 países, entre ellos Uruguay.  

Con sus cimientos en la agricultura, esta compañía ha centrado sus esfuerzos en desarrollar servicios en torno a la sostenibilidad de las cadenas de suministro de la industria que aprovisiona a los mercados de alimentos, como la alimentación animal, silvicultura, biomasa, bioenergía, cumplimiento social y textiles.

Sobre algunas de estas certificaciones VERDE consultó a Chiara Perdomo, integrante de Control Union Certifications, quien comentó que el área de certificaciones de la compañía en Uruguay se desarrolló a fines del año 2016. 

“Desde ese momento venimos creciendo, básicamente en certificación de lana, producción de lana sustentable y orgánica, y en otros esquemas de certificación. Hoy un producto certificado se mira con otros ojos en todas partes del mundo”, afirmó.

Es un hecho que “hay una tendencia a la certificación de productos, desde el origen hasta el producto final, incluyendo toda la trazabilidad”, señaló Perdomo.

Certificación RWS

El programa de certificación RWS (Estándar de Lana Responsable, por su sigla en inglés), es desarrollado por Textile Exchange, una organización sin fines de lucro, en la que participan productores, grandes marcas y hasta los consumidores. 

Dicha certificación busca que se respete el bienestar animal, el buen manejo de los suelos y el bienestar social, que es un capítulo nuevo, incluido este año, detalló Perdomo sobre esa certificación que está impuesta entre las lanas de alta calidad. 

“Es un estándar que en Uruguay ha crecido mucho. Hoy en día hay más de 400 campos certificados en el país con este estándar. La certificación RWS es únicamente para lana e incluye la trazabilidad de todo proceso involucrado, barracas, lavado y peinado, que también se hace en Uruguay. En la actualidad hay cuatro industrias certificadas con RWS.

Perdomo dijo que “no es complejo cumplir las exigencias de RWS u Orgánico para el manejo que se realiza en Uruguay.

La integrante de Control Union Certifications explicó que el aspecto social implica que no haya trabajo infantil, que todos los empleados de un establecimiento tengan cubierta la seguridad social y estén registrados ante la ley, que tengan un bienestar acorde para vivir y trabajar en el campo; y lo mismo aplica para la industria.

Orgánico

Señaló que en Uruguay también se hace mucha certificación de lana orgánica, bajo la normativa de los países donde se va a exportar. “Cuando se certifica el campo, esa certificación se puede usar luego en el proceso de lana o de carne, por lo tanto la pueden continuar en el frigorífico y/o en la industria textil”, indicó. 

La certificación Orgánico se realiza fundamentalmente para Estados Unidos y para Europa. “Son dos reglamentos muy similares, que difieren solo en unos pocos puntos, pero en una misma auditoría se puede certificar para ambos mercados”, señaló la ejecutiva.

Agregó que también se puede certificar dependiendo de las necesidades del cliente y del país al cual se va a exportar. Por ejemplo, “hay certificación Orgánica para Japón (JAS) y algo similar existe para países europeos”, señaló.

Destacó que “en Uruguay hay grupos grandes de frigoríficos y campos certificados Orgánico, porque es una carne que se exporta mucho”, y dicho sello incluye la certificación de todos los productos del predio ganadero, “dependiendo del alcance solicitado”. En la actualidad, hay en Uruguay 2,5 millones de hectáreas certificadas con este estándar y más de 20 proyectos certificados, incluyendo frigoríficos, ganado, lana, frutas y hortalizas. También unidades de procesamiento y traders.

Perdomo también mencionó el estándar privado Nativa Precious Fiber, que también tiene en cuenta el bienestar social, manejo de suelos y bienestar animal.

“Es importante el volumen de industrias con esta certificación a nivel mundial, se trata de un estándar privado desarrollado por Chargeurs Luxury Materials, que incluye también todo lo relacionado a la cadena de custodia. Es decir, desde origen en campo hasta el producto y/o prenda final”, detalló.

Cannabis

En cannabis Control Union ofrece la certificación CUMCS (Estándar de Cannabis Medicinal Control Union, por su sigla en inglés). Es un estándar que se desarrolló en Control Union Israel, “porque había demanda, ya que se empezó a producir cannabis medicinal y no había un estándar. Todos los estándares, como GlobalGAP u Orgánico, están destinados a productos con fines alimenticios, pero no para cannabis medicinal”, explicó Perdomo. 

Es por eso que Control Union, con la experiencia de Israel, donde se produce mucho cannabis medicinal, y basado en la normativa de la Organización Mundial de la Salud, en la normativa del gobierno holandés, el estándar Internacional de Prácticas Agrícolas (GAP) y las Buenas Prácticas Agrícolas de Recolección (GACP), desarrolló un estándar enfocado en ese producto.

El objetivo de CUMCS-GAP es garantizar un producto de la más alta calidad y consistencia en la producción.

“Así estamos trabajando hoy en Uruguay, donde es obligatorio estar certificado para poder entrar al mercado de Israel. Este estándar está avalado por el Ministerio de Salud de Israel, y es reconocido mundialmente, por lo tanto, permite entrar a otros mercados de Europa”, destacó.

Agricultura

En agricultura se ofrece el estándar 2BSvs (Esquema Voluntario de Sostenibilidad de Biocombustibles de Biomasa, por su sigla en inglés). “Estamos certificando soja y colza para la producción de biocombustibles sustentables”, indicó.

Perdomo explicó que se trata de una normativa europea, que permite ingresar a ese mercado. Dicha normativa certifica “el manejo de suelos, trazabilidad, créditos y mide los gases de efecto invernadero emitidos en la producción a campo, el acondicionamiento, almacenamiento y transporte. En los siguientes eslabones mide el transporte y el crashing y/o proceso realizado hasta el producto final que se hace en otros países”, detalló.

Informó que actualmente en Uruguay “tenemos certificadas cuatro empresas con este estándar, que bajo su paraguas tienen varios campos”. 

En este caso no se considera el aspecto social, pero sí aspectos que tienen que ver con el ambiente, como la no deforestación o el hecho de no producir en humedales o áreas protegidas como reservas naturales.

“Las demandas de estas certificaciones van aumentando, dependiendo de a quién le va a vender el cliente. Se mueve en paralelo al mercado, hay quienes se anticipan y gestionan la certificación antes de que salga un negocio, y otros que transitan el camino a la inversa, y esperan que se concrete un negocio para después solicitar la certificación”, comentó finalmente.

Revista Verde N°94

  Filed under: Actualidad
  Comments: None


Proponen impulsar la multiplicación de semillas de soja a contraestación

By Cristina Fumero,

El presidente del INASE, Alvaro Núñez, dijo que este mercado ha posicionado a Uruguay como un país serio, y que es una alternativa importante para productores y empresas

La importación, multiplicación y exportación de semillas de soja a contraestación es un canal comercial que se viene desarrollando en Uruguay desde hace 11 años. “Esto ha posicionado a Uruguay como un país serio”, dijo a VERDE el presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE), Alvaro Núñez. Este negocio, en promedio, ronda los US$ 10 millones de facturación al año y, además, hay que considerar el derrame en servicios anexos.

Hay que tener en cuenta que los materiales que vienen a multiplicarse en Uruguay generalmente son eventos regulados, que no tienen autorización nacional y, por lo tanto, tiene que entrar y salir del país el 100% del producto; y lo que es considerado descarte se tiene que eliminar, subrayó el jerarca. 

A propósito, afirmó que “lo que entra al país es seguido minuciosamente, tanto por el Sistema de Bioseguridad, en particular, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y por INASE”.

Núñez planteó que esta “es una producción muy interesante. Este año propusimos hacer un encuentro con todos los actores que se dedican a la producción a contraestación, para ver cómo seguir expandiendo este negocio, que es muy bueno para el país, tanto para el productor como para las empresas”.

El jerarca admitió que “desearía que Uruguay incremente este negocio. Lo que intento con este encuentro es ver cómo hacer para crecer. Porque incluso hay aspectos que tiene el país que, si se flexibilizan dentro del marco de bioseguridad, seguramente fomentaremos esta actividad”.

Agregó que “hay capacidad para crecer”, pero habría que encontrar la forma de hacer más masivo el uso del riego, ya que es un insumo imprescindible para esta producción. 

“Creo que Uruguay, con 11 años de trabajo en esto, tiene actores con mucha experiencia, con los que se pueden buscar distintas acciones para crecer en este negocio”, afirmó el presidente del INASE.

Núñez admitió que “es muy poco el volumen de exportación de semillas desde Uruguay”, pero consideró que el país “tiene que desarrollar sectores con alto valor, porque es como una cascada. En la medida que elevamos algunos sectores, después eso va derramando”.

“Cuando le das una herramienta así a un productor, que puede lograr un valor agregado tan importante, deja otra actividad que será ocupada por otro productor. Entonces, todos vamos subiendo un escalón. Es algo que no se valora ni se puede medir tan fácilmente, pero que hace que mejoren los sistemas productivos como un todo”, aseveró.

Exportación

En los últimos cinco años hubo un salto importante en la exportación de semillas forrajeras, básicamente raigrás, con destino a Europa y Brasil. “Eso le ha dado un importante vuelco, sobre todo a áreas que dejaron de ser agrícolas, y se volcaron a esta actividad”, valoró Núñez.

Ahora habrá que ver cómo influyen los nuevos precios de los granos. “Este año se mantiene el ritmo de exportación de forrajeras. Hay algo menos de exportaciones de semillas de soja con respecto a otros años, pero eso creo que es algo bastante coyuntural, y hemos tenido un salto importante en la exportación de semillas de cultivos de invierno, sobre todo de trigo con destino a Brasil, que nos alienta a que se empiecen a ver otros canales que pueden ser interesantes para el país”, comentó. 

Disponibilidad y precios

Núñez dijo que, a pesar de los cambios de precios, este año no hubo grandes movimientos en los volúmenes de semilla, y que tal vez eso se refleje más adelante. “Ahora se ve con mucho entusiasmo la zafra de invierno, pero la producción de esas semillas se hizo en un momento en que las señales del mercado no eran las actuales; esos cambios llevan más tiempo”, explicó.

Por otra parte, Núñez reconoció que “estamos muy justos con las semillas, considerando el crecimiento de área que tendremos, y no se vio en forma temprana como para poder tomar otras acciones”. 

También recordó que “el cultivo de soja arrancó sin estas señales, pero las empresas siempre tienen otros semilleros eventuales”. Y advirtió que “las zonas más perjudicadas por la sequía fueron Soriano y Flores, y los rendimientos de los semilleros fueron muy bajos. Eso nos puede jugar una mala pasada en la próxima zafra”.

Fiscalización

El presidente de INASE recordó que hace dos o tres años la institución profundizó la fiscalización, y esa política es notoria entre empresas y productores. “Se encontraron ilegalidades que se sabía que estaban, y desde ese momento se empezó a ser duro en la fiscalización y el control. Tenemos variedades protegidas, tanto en trigo como en soja, y fue donde más infracciones encontramos”, confirmó. 

También señaló que este año hubo problemas con contrabando de citrus, que además de no cumplir con los estándares de producción que exige INASE, hay riesgos sanitarios que pueden complicar los mercados de exportación de Uruguay y la producción nacional. De ese control sanitario se encarga la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del MGAP. 

Por otra parte, dijo que “también empezamos a ver problemas en variedades protegidas de manzanas. Hay mucho terreno para trabajar allí, porque es muy complejo identificar las variedades, por las mutaciones”. 

También se refirió al cáñamo, “que es un rubro que viene creciendo, y hay que tratar de fiscalizarlo al máximo. Sobre todo, porque en el cáñamo no psicoactivo el mercado es muy exigente y cualquier desvío te deja afuera de las condiciones de comercialización, por eso es muy importante el control del INASE y de la DGSA”.

Planificación estratégica

Álvaro Núñez recordó que hace tres períodos que INASE viene con una planificación estratégica. “Arrancamos en 2012 con la primera, y esta es la tercera. Es algo muy importante, porque le permite al Instituto tener un marco claro, que va a regir durante cinco años, para todos los actores”, dijo.

“Le doy mucha importancia a esto, porque en la medida que se construye bien, con todos los actores involucrados, tanto a la interna del Instituto como de los usuarios, quienes están involucrados con las semillas, en la medida que participen e intervengan en este proceso, se genera una herramienta muy robusta, que nos permite tener un rumbo muy definido para los cinco años que vienen”, subrayó.

Informó que “esta etapa estará terminando en dos meses, aproximadamente. Después viene la evaluación de toda esa información, la propuesta de las distintas estrategias, y tenemos previsto terminarla para noviembre, ahí estará pronta y publicada”. 

Núñez valoró que los cambios de gobierno “no afectan tanto ni al INASE ni a la planificación. Es un Instituto muy técnico, la ley es muy clara, tiene roles y objetivos ya definidos en la ley, y el margen de maniobra es muy poco. Podría haber cambios en la junta directiva, que es el órgano máximo del Instituto, donde se toman las decisiones, pero el presidente es uno más en cinco que la integran. Por eso no habrá cambios sustanciales más allá del cambio de bandera política”.

Agregó que “está la impronta de cada uno de los integrantes de la junta, de los gerentes y de todos los integrantes del Instituto, pero hay un profesionalismo muy alto en la búsqueda de la eficiencia y el espíritu de servicio. Esa es la línea del INASE, que se mantendrá”.

Revista Verde N°94

  Filed under: Agricultura
  Comments: None


Zafra 2021-22: Agricultores invertirán unos US$ 1.000 millones

By Cristina Fumero,

La consultora AZ Group proyectó la apuesta del sector para el ciclo que inicia; productores y asesores analizaron el escenario

Un estudio de la consultora AZ Group estima que durante el ciclo agrícola 2021/22 en Uruguay, los productores invertirán entre US$ 950 millones y US$ 1.150 millones. Así lo confirmó Nicolás Udaquiola, director de dicha consultora, en la conferencia virtual denominada ¿Por dónde pasan las oportunidades para capitalizar el escenario de precios?, organizada por revista VERDE y Punto de Equilibrio.

Udaquiola comentó que “venimos trabajando en un par de consultorías que buscan ver cómo van variando los precios de los insumos, porque en el actual contexto también significa más riesgo, y más inversión”. 

En dicho análisis se consideraron como un supuesto las expectativas de áreas que se irán consolidando este año en Uruguay, pero dijo que aún hay que ver qué ocurre con el clima en esta zafra de invierno. 

Explicó que no se consideró el pago de rentas, pero que “debería incorporarse al análisis, porque hay mucha superficie agrícola en Uruguay que se hace bajo alquiler, muchas veces fijos y no a producción variable. Pero sí contemplamos los costos directos por cultivo, y las perspectivas de cara a la campaña que viene, podríamos decir que el productor agrícola está invirtiendo entre US$ 950 millones y US$ 1.150 millones, que no es un número menor. Allí no está sumado el componente de rentas, ni los costos que no son inversión, porque se aplican después de tener la producción, que son todos los costos transaccionales”. 

El consultor subrayó que “la plata que pone en juego el productor es muy significativa. En esta primera instancia es un número aproximado, que considera las inversiones en las distintas zonas del país, con distintas tecnologías”. Por otra parte, explicó que  “los costos poscosecha no los contemplamos, porque ya lo consideramos como un descuento en el valor de venta”. 

Precios de los granos y la inflación

Udaquiola enfatizó que no solo hay que ver el valor nominal de los productos sino que hay que considerar también la inflación, sobre todo al comparar precios de un mismo producto en  distintos años. “Siempre vemos los valores nominales de los productos, pero la inflación no es ajena en el mundo, tiene una tendencia a incrementarse. Cuando corregimos los precios de los commodities, vemos que todavía no llegamos a los valores de 2008, y eso es efecto de la inflación”, señaló. 

Por eso, advirtió que “es fundamental mirar la campaña nueva con los números de la campaña nueva, entendiendo que vamos a arrancar de cero con la compra de insumos; que las perspectivas de rendimiento están en foja cero para grano grueso y recién se estará sembrando, y la variación de la estimación de rendimiento es muy grande”. 

Coberturas de precios

Sobre las coberturas de precios, Udaquiola dijo que “no hay una receta pero sí muchas alternativas”, y propuso diseñar el plan comercial para que esté asociado a los objetivos de cada empresa, con el fin de reducir el riesgo de la variabilidad de precios. 

“Se fueron desarrollando muchas herramientas de empresas privadas, que considero muy aceptables para esta instancia del mercado. Para arrancar una campaña con insumos en precios máximos en términos nominales, hay que tomar esas herramientas disponibles, aprovechar esta volatilidad para tomar las ventajas del mercado. Desde las que ofrece el mercado hasta las más tradicionales, como vender un forward, vender o comprar un put, hacer un piso o techo en Chicago, vender futuro de trigo y cubrirnos para la cebada”, comentó. 

A propósito, el director de la consultora AZ Group dijo que hay que “entenderlas y ver cómo incorporarlas para estar alineados con esa reducción riesgo-precios. Entendemos que es un buen momento desde el punto de vista del mercado y del negocio, donde nos parece importante ajustar la proporción de mercadería que voy a comprometer, en qué proporción me voy a cubrir en el mercado”.

Crecimiento del área agrícola

En este marco, distintas empresas agrícolas confirmaron que aumentarán el área de siembra durante el ciclo agrícola que inicia, aunque ese crecimiento en la mayoría de los casos será moderado. Así lo manifestaron en la conferencia virtual antes señalada, el asesor agrícola Santiago Arana; el productor Alexis Baranov; el responsable de operaciones de Agropecuaria del Litoral, Federico Frick; y el director de Agromotora Flores, Nicolás Martínez.

Frick informó que Agropecuaria del Litoral va a tener un crecimiento moderado respecto al año pasado, de algo menos del 10%, pero “no es producto de este aumento de precios, sino de la dinámica con la que veníamos”.

“Nos hubiera gustado incorporar superficie siempre y cuando se consiga algún negocio interesante, campo de calidad, zona, perfil de dueño para un arrendamiento, con intereses en común, y plazo. Hoy es más probable encontrarse con un campo que se ofrece por lo opuesto, que contar con algo de mediano plazo para una relación más sólida. Es difícil conseguirlo, así que es complicado el crecimiento”, explicó Frick.

Baranov, por su parte, dijo que su empresa no crecerá este año. “Nos gustaría, tenemos capacidad de crecer 10% o 20%, pero no hay oferta de tierras. Y más de eso tampoco queremos crecer, porque sino deberíamos endeudarnos y no podríamos atender bien cada hectárea y cada situación, como normalmente lo hacemos. Si nos pasamos de escala caeríamos en un error de trabajar solo para que nos vean. Algo de capacidad tenemos, pero la oferta de campo no existe”, afirmó.

Martínez señaló que Agromotora Flores crecerá alrededor del 15%, “no porque hayamos salido a buscar área por este valor de la soja, sino que hay campos mixtos que sus propietarios nos piden acelerar el paso de la fase de pasturas a la agricultura, para aprovechar la coyuntura”.

Agregó que “la idea no es crecer porque la soja valga US$ 500 (por tonelada), sino porque tenemos capacidad operativa, y podemos llegar a buenos acuerdos”. Sostuvo que “no hay que salir a correr los mercados de atrás, porque la volatilidad que ha mostrado la soja en los últimos tiempos nos llevaría a cometer un grandísimo error. Ocurrió lo mismo con la ganadería, cuando el novillo pasó de valer US$ 4,40 a US$ 3,10 (por kilo a la carne), y ahora volvió a más de US$ 4. Esta es una carrera de largo aliento, queremos capitalizar el momento. Nadie proyecta que el año que viene la soja vuelva a US$ 380 o US$ 400, pero no debemos perder la cautela”. 

Arana, por su parte, informó que el área de las empresas que asesora “crecerá muy poquito” en las zonas litoral y Sur. “En alguna zona como el Este un poco más, porque hay más disponibilidad de campos”, señaló. 

A propósito, comentó que “la mayoría de las empresas donde trabajo tienen los mismos campos desde hace muchísimos años. Si uno cumple y hace las cosas como debe hacerlas, los dueños de los campos valoran las relaciones de largo plazo. Esas relaciones son con productores de la zona, conocidos, con los que ya hay confianza”.

Por lo tanto, Arana afirmó que “en principio el crecimiento sería marginal, no porque no haya interés, sino porque no hay oportunidades atractivas y nadie va a hacer locuras. Si ocurre ese crecimiento, será de la mano de acelerar procesos en campos mixtos, aprovechando esta coyuntura para renovar pasturas que ya estaban degradadas; pero sería del 5% a 7%, no más que eso”.

Aprendizajes y perspectivas

Arana analizó que “el sector cambió mucho desde el primer ciclo de expansión, que comenzó a principios de la década del 2000 y que se extendió hasta el 2013 o 2014. Había una presencia muy fuerte de grandes empresas, sobre todo argentinas, deslocalizadas. Estas empresas aportaron mucho, desarrollando mucho el cultivo de soja, pero después demostraron que también tenían un montón de problemas, como en el ajuste productivo a las distintas zonas del país”.

Luego, “con la caída de los precios bajó el área, la agricultura salió de las zonas más marginales, volviendo a incorporar paulatinamente algo de rotaciones con pasturas. Las empresas aprendieron. Cambió el tipo de empresas, pasamos a tener empresas más locales, de tamaños no tan grandes, sino de tamaño medio, y que funcionan de forma mucho más prolija y eficiente, en relación a cómo y cuándo hacer cada una de las cosas”, detalló.

Agregó que, en la actualidad, las empresas agrícolas “están mucho más capacitadas para adaptarse a los cambios y a cada zona, para llegar a tiempo y en forma. La gestión termina siendo clave en este rubro”.

Frick, por su parte, reconoció que “los números proyectados este año, con los precios que se pueden capturar, son muy buenos, como hace mucho tiempo no teníamos”. Pero advirtió que “en este rubro los números reales cambian por diversos factores. Es muy difícil alinear las partes productivas, el riesgo climático y la captura real de los precios. Que todo eso se vea alineado es muy difícil. Pero a nivel proyectado, este parece ser un año como hace mucho no tenemos. Si uno puede capturar estos precios, si de alguna manera pudo sostener en niveles no tan altos los costos de producción, estamos en la víspera de un año que puede llegar a ser muy bueno”. 

El responsable de operaciones de Agropecuaria del Litoral admitió que “se necesitaba una perspectiva positiva, porque venimos de seis años con resultados acumulados casi tendientes al cero. Así que esta es una oportunidad para volver a apostar a lo productivo, y por qué no encarar alguna política contracíclica, que es necesaria cuando viene un ciclo que parece ser de dos o tres años buenos; veremos si eso ocurre”. Explicó que esos temas contracíclicos tienen que ver, básicamente, con el cuidado del campo, a través de la rotación de cultivos. 

Planteó que “al no estar tan ahogados y no tener que ir obligatoriamente por la alternativa más rentable, que es la única que permitiría que la empresa subsista, se puede aprovechar para tomar esas medidas de mediano plazo”.

Martínez también reconoció que los precios de los commodities “permiten proyectar un negocio muy interesante, y no hay dudas de que el área va a crecer. No habrá una expansión tan grande, porque tampoco había caído de forma importante el área en estas zonas. Las zonas del país donde el área bajó fueron el Noreste, Este y alguna más marginal. Pero en las zonas productivas, en el litoral y litoral-norte, va a pasar a la agricultura algo de lo que estaba con pasturas”. 

Señaló que “tanto el dueño del campo como el contratista están buscando tener más área, para capturar los buenos márgenes que está dando la ecuación agrícola, al menos con los resultados que estamos viendo hoy. Así que creo que el área va a crecer”.

Baranov opinó que “una de las claves para mantener al sector potente durante estos años fue cerrar la canilla de la inversión, que fue prácticamente nula. Se hizo lo necesario y justo para el mantenimiento de la herramienta, pero las inversiones extras se tuvieron que cortar, porque los márgenes eran muy chicos”. 

Recordó que “después se dejó mucha área marginal, al no tener precios tuvimos que sacar rindes sí o sí. Cuando las tierras sienten cualquier estrés, ya sea hídrico o de algún otro tipo, no se obtuvieron rindes altos y hubo que pasarlas a pasturas. Así achicamos el área”.

Aclaró que al referirse a limitar las inversiones, hablaba de las que iban más allá de los cultivos, “porque a los cultivos no le podemos machetear en nada. Donde dejás de fertilizar, curar o limpiar un campo, perdés productividad, kilos, y eso juega en contra”. 

A propósito, dijo que “si bien no se malgasta ni 1 kilo de fertilizante, ese costo tenemos que tenerlo sí o sí, también pensando que en algún momento los precios volverían a ser buenos, teníamos contratos de largo plazo y a los campos los teníamos que mantener”. 

Arana admitió que, “aún con márgenes bajos, la ecuación seguía siendo favorable para el doble cultivo. En un momento es la soja la que tironea de los precios, en otro el maíz y en otro el trigo. Para este año los márgenes proyectados muestran que el doble cultivo es una opción muy atractiva”. 

Destacó, además, que la incorporación de colza y carinata es fuerte en los sistemas productivos. Reconoció que “hubo una curva de aprendizaje para el productor, y evidentemente estos precios, las rentabilidades proyectadas, y los cultivos que uno ve en el campo del vecino y en la ruta, nos van animando”.

“Tenemos buenos negocios proyectados para cebada, trigo y canola. Eso aporta un montón a las empresas, es importante, y en maíz está pasando algo parecido. En los últimos años la tecnología de maíz tardío o de segunda está impactando fuerte en los sistemas productivos. La siembra más tardía permite mayor estabilidad y la incorporación del maíz en una proporción cada vez mayor”, señaló. 

El asesor agrícola consideró que “vamos en un camino de mejora de rentabilidad o de márgenes, como en la línea de un sistema productivo más sostenible, con más cultivos, opciones de mercado para vender y productos que van en distinta línea”. 

Valoró el hecho de “no estar jugados a la soja, como en el primer ciclo de la agricultura uruguaya. Si bien hoy la soja es claramente el cultivo más importante y el que más marca el resultado económico, ahora tiene más acompañantes, que hacen a un sistema más estable, sostenible y productivo”.

El nuevo contexto puede ofrecer grandes oportunidades de dar un salto tecnológico

El asesor agrícola Santiago Arana, consideró que el nuevo escenario de precios ofrece una buena oportunidad de recuperar inversiones que no se habían podido hacer. 

“Uno ve en distintas partes del país una reactivación muy fuerte del interés por proyectos de riego. Entre el aumento de los precios y las condiciones fiscales de la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) se estimula el replanteo de esa herramienta, que es muy interesante para la agricultura uruguaya, pero que requiere de un capital muy importante y de un contexto que permita amortizar esas inversiones en un período más corto”, comentó. 

Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, sostuvo que la posibilidad de incorporar el riego “depende mucho del tipo de campo. Es un desafío interesante, queda mucha tela por cortar y hay un potencial grande”. 

Destacó que, en cierta medida, “hay una política de Estado a favor del riego. Hay grandes beneficios fiscales de la Comap, con exoneraciones impositivas de casi 100% de la inversión. El Estado te está dando una exoneración impositiva. Al equipo y la represa los estás pagando con devolución de impuestos”. 

Agregó que en el caso de Agromotora Flores “no hemos incursionado, porque la mayor parte del área es sobre campos arrendados, y los campos propios no se ajustan a un proyecto de riego interesante. Pero es algo a explorar, y por parte del Estado hay un apoyo muy interesante”.

Sin embargo, el asesor agrícola Santiago Arana planteó que “hoy UTE no tiene potencia eléctrica en todos los puntos de Uruguay, de forma indiscriminada, para todo el que la pida”. 

Agregó que, si bien es cierto que desde hace tiempo hay impulsos desde el Estado tratando de promover el riego, esto no se trata de una política de Estado, sino únicamente de “beneficios fiscales que son excepcionales”. 

“Tengo varios proyectos de riego creados y en evaluación en campos arrendados, pero eso tiene un año y poco. Si bien siempre hubo una política de promoción, no sé si es una política de Estado”, insistió el ingeniero agrónomo. 

Planteó que “para ser política de Estado tendría que tener más cosas, y un acuerdo para tener una duración más larga, que involucre las cuestiones financieras, el acceso al agua, porque no todos los campos tienen lugares aptos para represar y tener un proyecto de riego viable; además de una política energética que acompañe eso”.

Santiago Arana dijo que “en el riego hay un paso para dar, en un país con una variabilidad climática tremenda, y que permitiría estabilizar sistemas de producción virtuosos en muchos lugares del país”. 

En relación a otros desafíos de la agricultura, señaló que hay dos puntos a tener claros: mantener las rotaciones y combatir las malezas. 

“Uno es la conservación de suelos, en la que se avanzó mucho. Hay consciencia, las prácticas productivas que se hacen hoy son mucho mejores que las de hace 10 años. La intensidad de rotación, uso de cultivo de cobertura, diversificación, incorporación de la rotación con pasturas, sobre todo en determinados tipos de suelos. Y las malezas, que requieren de un profesionalismo importante y la actualización técnica de parte de quienes manejan la agricultura”.

Precios de rentas en suba y posibilidades de expansión agrícola hacia el Noreste

Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, admitió que “hay algo de ajuste al alza“ en los  precios de los rentas, pero advirtió que las empresas agrícolas están saliendo de un año que no fue bueno, y que “no hay un margen grande para repartir”.

“En la zona centro venimos saliendo de uno de los peores veranos de los últimos 10 años, pegó fuerte la seca, y el productor no tiene ánimo de subir los precios de las rentas. Obviamente que el dueño del campo siempre tira un poquito más de la piola, pide un poco más”, comentó.

Por otra parte, señaló que “tampoco vemos una llegada masiva de interesados en arrendar campos. Son básicamente los productores locales los que van absorbiendo, las empresas que ya están instaladas”. 

Dijo que “los márgenes del verano fueron negativos”, y que “salvan la cuenta los cultivos de invierno”. Admitió que “esto inflacionará un poco las rentas, como pasó siempre que haubo más jugadores buscando campos”.

Martínez consideró que “estamos ante un nuevo paradigma, porque saldrán nuevos campos en arrendamiento, y no tanto en las zonas calientes, como Dolores, Mercedes, Young, parte de Flores y Durazno, sino en Tacuarembó y Cerro Largo, donde había un área importante de agricultura, que se dejó de hacer, que la desarrollaron los pooles de siembra, y con estos nuevos precios esas zonas pueden volver a entrar en la agricultura”. 

Planteó que “hay que ver en qué formato se entra ahí. Hay lugares muy interesantes, pero lo ideal para nosotros sería ir a algún formato asociativo con el dueño del campo, no una renta pura a kilos de soja, porque son zonas más marginales, y con mayor riesgo”. 

“Estamos evaluando esa posibilidad, porque es muy difícil el crecimiento en la zona centro. Aquí los campos que salen al mercado y se arriendan al instante. Y en Dolores, Mercedes o Young son fácilmente absorbibles, si pasan de pasturas más aún; así que creo que las rentas van a corregir al alza”, opinó.

Federico Frick, responsable de operaciones de Agropecuaria del Litoral coincidió en que “claramente va a haber un ajuste al alza de los precios de las rentas”, porque “la mayor proporción del área de rentas está en kilos de soja; aumentan los kilos y los precios, por lo que el precio en dólares se termina disparando muy fuerte”. 

Agregó que “ese es un factor que ajusta el margen casi instantáneamente. Una renta que estaba en 600 kilos de soja con un precio a US$ 350 por tonelada, pasa a estar en 800 kilos con un precio de US$ 480 por tonelada. Por lo tanto, el aumento en dólares es brutal”.

Y señaló que “después hay otros sistemas, como el de aparcerías, que también corrigen, para capitalizar el aumento del precio. Por lo tanto, creo que inevitablemente los precios de las rentas van a subir. Creo que no hay tantos actores nuevos pujando, no hay tantos campos que salgan al mercado, y los que salen se absorben muy rápidamente”. 

Dijo que en materia de arrendamientos quizás haya también un aprendizaje: “el hecho de no rotar al arrendatario con tanta frecuencia como se hacía antes”. 

Opinó que “el crecimiento en área se dará en campos que salen del sistema de pasturas para volver a la agricultura, y en las zonas donde antes había cierto empuje agrícola y hoy no hay agricultura. En esos casos la agricultura no empezó a ser hecha por los locales, como sí sucedió en otras zonas donde eso le dio solidez al sector“. 

El productor Alexis Baranov, por su parte, comentó que “en los años anteriores se volvió al sistema de porcentajes o aparcerías, porque en los sistemas se iba rotando con praderas. En muchos campos marginales entró ese sistema”. 

Pero confirmó que en el caso de su empresa, el 99% de los contratos son a renta fija en kilos de soja. “Los contratos venían con cautela, por la inestabilidad de los precios. El dueño del campo siempre quiere algo más, así que no nos podemos proyectar más allá de dos o tres años”, explicó.

Revista Verde N°94

  Filed under: Agricultura
  Comments: None