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Agricultura

Mayor demanda y precio del aceite impulsan la producción mundial

10 de agosto de 2021

Uruguay no escapa a la reacción internacional de los productores, que perciben mejores oportunidades de negocios con el cultivo; el aceite alcanzó precios históricos este año 

Lo que pasa con el cultivo de girasol hoy en el mundo parecería tener su explicación en tantos factores, como pétalos tiene la flor de ese producto agrícola. El precio, el aceite, la pandemia, los biocombustibles y las políticas estatales de algunos países, entre otros aspectos, inciden en la nueva realidad del sol de las indias, como también se la conoce a esta planta.

Al igual que ocurre con otros productos alimenticios que registraron una demanda explosiva, debido a la mejora de la calidad de vida en China, el aceite de girasol tiende a sumarse a la mesa de los hogares chinos. Esos y otros temas fueron planteados por el analista de mercados, Agustín Baqué, en diálogo con VERDE.

Y en un escenario de mercado que se prevé interesante, especialmente en 2022, el cultivo captó el interés de los productores agrícolas uruguayos.

El analista se refirió a que la campaña 2020/21 en la producción de girasol a nivel mundial fue complicada, debido a que las previsiones de producción total indicaban unas 55 millones de toneladas totales, pero quedó en 50 millones.

Entre los argumentos manejados por Baqué figura el impacto negativo de una sequía en la zona del mar Negro, donde están los grandes productores, como Rusia y Ucrania. Y otros países de Europa del Este también registraron ese tipo de problemas climáticos, lo que provocó una menor disponibilidad del grano.

Mientras que en esta región, Argentina tuvo una menor producción por el déficit hídrico, que derivó en reducción de la producción, de 3,2 a 2,7 millones de toneladas, comentó.

Otro factor que jugó a favor del cultivo fue la pandemia del Covid-19, que derivó en el mayor consumo de aceite de girasol, que tiene una demanda concentrada más bien en los hogares y no tanto en los bares y restaurantes.

Además, hay que considerar que las restricciones sanitarias vinculadas a las aglomeraciones y la movilidad, hicieron que esos comercios pasen meses cerrados o con una menor capacidad habilitada para sus clientes.

En cuanto a los valores del aceite de girasol en los últimos meses, el analista resaltó que llegó a tener un precio de unos US$ 500 más que el de soja.

El producto alcanzó un pico máximo de unos US$ 1.500 este año, pero luego algunos países que tienen peso en la demanda, como China e India, optaron por cambiar de aceite en su consumo. Eso hizo que la diferencia entre el precio del aceite de girasol y el de soja, sobre principios de julio, bajara a solo US$ 50 por tonelada.

Tiende a expandirse

De cara al futuro próximo, Baqué hizo especial hincapié en que la creciente demanda de aceite en los mercados motivó una expansión del área de cultivo de girasol en varios países europeos.

En el caso de Rusia, el gobierno estableció el cobro de derechos de exportación a los cereales, entonces los productores se volcaron, con más razón, a la plantación del girasol.

Comparó esa situación con lo que pasa en Argentina, donde la superficie de ese cultivo también crecerá, como siempre ocurre cuando los precios son atractivos.

Los productores argentinos tienen la posibilidad de fijar un precio de unos US$ 320 a US$ 350 por tonelada de girasol para la campaña 2021/22, el máximo valor registrado en los últimos 10 años para esta altura del año. 

Eso permite tener la previsión de que se puede plantar el cultivo con la seguridad de que en marzo del año próximo, cuando vaya a cosechar, ya cuente con un precio atractivo definido.

Respecto a la colza, que también se presenta como una alternativa similar, Baqué dijo que, pese a haber registrado problemas parecidos al girasol, ese cultivo no tiende a crecer tanto. Eso provocará un balance más ajustado, además de considerar que la colza en Europa es más utilizada para la producción de biocombustibles.

Otro factor a tener en cuenta es que Canadá, que es un productor relevante de ese grano, tuvo inconvenientes por sequía. Eso hizo que el precio internacional de la colza se mantenga sostenido en las últimas semanas, a diferencia de lo que sucedió con el valor de otros granos, comentó.

Destacó que los productores de Uruguay tienen un nicho interesante para la colza, principalmente porque en Europa tienden a demandar el grano que no sea genéticamente modificado, lo que favorece una ventaja para el producto uruguayo frente a la oferta de la colza de Australia.

Nota de Revista Verde N°94

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