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Un abanico de certificaciones para atraer a los mercados más exigentes

5 de agosto de 2021

Estándares destacados en lana, productos orgánicos, cannabis medicinal, soja y colza, entre otros, ganan relevancia en los diferentes sistemas de producción de Uruguay 

Productos agropecuarios de distintos rubros tienen la oportunidad de posicionarse en las góndolas de los mercados más exigentes del mundo a través de certificaciones que garantizan distintos aspectos, que tienen que ver con el bienestar animal, laboral, el respeto al ambiente, la inocuidad o el carácter orgánico, entre otros.

Varios de estos estándares son ofrecidos por la empresa internacional Control Union Certifications, que está presente en más de 70 países, entre ellos Uruguay.  

Con sus cimientos en la agricultura, esta compañía ha centrado sus esfuerzos en desarrollar servicios en torno a la sostenibilidad de las cadenas de suministro de la industria que aprovisiona a los mercados de alimentos, como la alimentación animal, silvicultura, biomasa, bioenergía, cumplimiento social y textiles.

Sobre algunas de estas certificaciones VERDE consultó a Chiara Perdomo, integrante de Control Union Certifications, quien comentó que el área de certificaciones de la compañía en Uruguay se desarrolló a fines del año 2016. 

“Desde ese momento venimos creciendo, básicamente en certificación de lana, producción de lana sustentable y orgánica, y en otros esquemas de certificación. Hoy un producto certificado se mira con otros ojos en todas partes del mundo”, afirmó.

Es un hecho que “hay una tendencia a la certificación de productos, desde el origen hasta el producto final, incluyendo toda la trazabilidad”, señaló Perdomo.

Certificación RWS

El programa de certificación RWS (Estándar de Lana Responsable, por su sigla en inglés), es desarrollado por Textile Exchange, una organización sin fines de lucro, en la que participan productores, grandes marcas y hasta los consumidores. 

Dicha certificación busca que se respete el bienestar animal, el buen manejo de los suelos y el bienestar social, que es un capítulo nuevo, incluido este año, detalló Perdomo sobre esa certificación que está impuesta entre las lanas de alta calidad. 

“Es un estándar que en Uruguay ha crecido mucho. Hoy en día hay más de 400 campos certificados en el país con este estándar. La certificación RWS es únicamente para lana e incluye la trazabilidad de todo proceso involucrado, barracas, lavado y peinado, que también se hace en Uruguay. En la actualidad hay cuatro industrias certificadas con RWS.

Perdomo dijo que “no es complejo cumplir las exigencias de RWS u Orgánico para el manejo que se realiza en Uruguay.

La integrante de Control Union Certifications explicó que el aspecto social implica que no haya trabajo infantil, que todos los empleados de un establecimiento tengan cubierta la seguridad social y estén registrados ante la ley, que tengan un bienestar acorde para vivir y trabajar en el campo; y lo mismo aplica para la industria.

Orgánico

Señaló que en Uruguay también se hace mucha certificación de lana orgánica, bajo la normativa de los países donde se va a exportar. “Cuando se certifica el campo, esa certificación se puede usar luego en el proceso de lana o de carne, por lo tanto la pueden continuar en el frigorífico y/o en la industria textil”, indicó. 

La certificación Orgánico se realiza fundamentalmente para Estados Unidos y para Europa. “Son dos reglamentos muy similares, que difieren solo en unos pocos puntos, pero en una misma auditoría se puede certificar para ambos mercados”, señaló la ejecutiva.

Agregó que también se puede certificar dependiendo de las necesidades del cliente y del país al cual se va a exportar. Por ejemplo, “hay certificación Orgánica para Japón (JAS) y algo similar existe para países europeos”, señaló.

Destacó que “en Uruguay hay grupos grandes de frigoríficos y campos certificados Orgánico, porque es una carne que se exporta mucho”, y dicho sello incluye la certificación de todos los productos del predio ganadero, “dependiendo del alcance solicitado”. En la actualidad, hay en Uruguay 2,5 millones de hectáreas certificadas con este estándar y más de 20 proyectos certificados, incluyendo frigoríficos, ganado, lana, frutas y hortalizas. También unidades de procesamiento y traders.

Perdomo también mencionó el estándar privado Nativa Precious Fiber, que también tiene en cuenta el bienestar social, manejo de suelos y bienestar animal.

“Es importante el volumen de industrias con esta certificación a nivel mundial, se trata de un estándar privado desarrollado por Chargeurs Luxury Materials, que incluye también todo lo relacionado a la cadena de custodia. Es decir, desde origen en campo hasta el producto y/o prenda final”, detalló.

Cannabis

En cannabis Control Union ofrece la certificación CUMCS (Estándar de Cannabis Medicinal Control Union, por su sigla en inglés). Es un estándar que se desarrolló en Control Union Israel, “porque había demanda, ya que se empezó a producir cannabis medicinal y no había un estándar. Todos los estándares, como GlobalGAP u Orgánico, están destinados a productos con fines alimenticios, pero no para cannabis medicinal”, explicó Perdomo. 

Es por eso que Control Union, con la experiencia de Israel, donde se produce mucho cannabis medicinal, y basado en la normativa de la Organización Mundial de la Salud, en la normativa del gobierno holandés, el estándar Internacional de Prácticas Agrícolas (GAP) y las Buenas Prácticas Agrícolas de Recolección (GACP), desarrolló un estándar enfocado en ese producto.

El objetivo de CUMCS-GAP es garantizar un producto de la más alta calidad y consistencia en la producción.

“Así estamos trabajando hoy en Uruguay, donde es obligatorio estar certificado para poder entrar al mercado de Israel. Este estándar está avalado por el Ministerio de Salud de Israel, y es reconocido mundialmente, por lo tanto, permite entrar a otros mercados de Europa”, destacó.

Agricultura

En agricultura se ofrece el estándar 2BSvs (Esquema Voluntario de Sostenibilidad de Biocombustibles de Biomasa, por su sigla en inglés). “Estamos certificando soja y colza para la producción de biocombustibles sustentables”, indicó.

Perdomo explicó que se trata de una normativa europea, que permite ingresar a ese mercado. Dicha normativa certifica “el manejo de suelos, trazabilidad, créditos y mide los gases de efecto invernadero emitidos en la producción a campo, el acondicionamiento, almacenamiento y transporte. En los siguientes eslabones mide el transporte y el crashing y/o proceso realizado hasta el producto final que se hace en otros países”, detalló.

Informó que actualmente en Uruguay “tenemos certificadas cuatro empresas con este estándar, que bajo su paraguas tienen varios campos”. 

En este caso no se considera el aspecto social, pero sí aspectos que tienen que ver con el ambiente, como la no deforestación o el hecho de no producir en humedales o áreas protegidas como reservas naturales.

“Las demandas de estas certificaciones van aumentando, dependiendo de a quién le va a vender el cliente. Se mueve en paralelo al mercado, hay quienes se anticipan y gestionan la certificación antes de que salga un negocio, y otros que transitan el camino a la inversa, y esperan que se concrete un negocio para después solicitar la certificación”, comentó finalmente.

Revista Verde N°94

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