Uruguay, en 2021, exportó productos cárnicos por US$ 2.989.076.000 en 2021. La cifra fue 54,4% superior a la registrada en 2020, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), aunque cabe recordar que en ese ejercicio hubo una caída de 11,4%, y el monto no alcanzó los US$ 2.000 millones. Para evitar el efecto directo de la pandemia del Covid-19 en el mercado, es bueno comparar los números de 2021 con los de 2019. En ese año el ingreso por exportaciones de productos cárnicos fue de US$ 2.186.596. Por lo tanto, en 2021 el ingreso de divisas al país por este concepto fue 36,7% superior al de 2019, que ya había sido un ejercicio históricamente bueno debido a la alta demanda de China.
Los datos del INAC indican que el 81% de los productos cárnicos exportados en 2021 corresponden a carne bovina; 5% fueron menudencias; 5% subproductos residuales comestibles; 4% carne ovina; 2% subproductos primarios para uso industrial; 2% subproductos industrializados; y 1% carne equina.
En total, se exportaron 561.126 toneladas peso canal (pc), 32% más que en 2020 y 19% más que en 2019.
En cuanto a los destinos, China se consolidó como el principal comprador, invirtiendo 59% de lo recaudado por Uruguay en exportaciones del rubro y 54% más en volumen respecto a 2020; USMCA (Estados Unidos, México y Canadá) se ubica en el segundo lugar, con 12% del total en divisas, pero casi 19% menos en volumen frente al año anterior.
La Unión Europea también representó el 12% de los ingresos de Uruguay por exportación de carnes, y en volumen compró 9% más que en 2020. El Mercosur representó 5% en divisas (94% más que en 2020 en volumen); Israel 3% (66% más); la Federación Rusa 1,6% (cayó 60% el volumen); y Japón se posicionó en 1,6% (97% más que en 2020).
Mercados como Corea del Sur y Reino Unido, si bien se ubican en torno al 0,5% del total exportado por Uruguay en divisas, registraron un incremento exponencial de sus compras en volumen respecto a 2020. El país asiático compró 194% más productos cárnicos uruguayos en 2021; mientras que los británicos compraron 158% más. Otro país que incrementó significativamente sus compras de carnes uruguayas fue Chile, que importó 237% más en 2021 que en 2020.
El Índice Medio de Exportación de INAC para la carne bovina se ubicó en US$ 4.302 por tonelada pc en 2021, cifra 14,6% superior a la de 2020 y 11% más alta que en 2019.
En carne ovina se exportaron 23.956 toneladas pc en 2021, 37% más que en 2020 y 59% más que en 2019.
El principal destino fue China, que importó 19.076 toneladas pc, 73% más que en 2020; Brasil fue el segundo destino, con 2.510 toneladas, 14% menos; y en tercer lugar USMCA, con 1.333 toneladas pc, 25% menos.
El precio promedio de la tonelada de carne ovina de exportación fue US$ 5,165 por tonelada pc, 19% más que en 2020 y 11% más que en 2019.
Las exportaciones de soja durante 2021 se ubicaron en US$ 892 millones en 2021, 17% más que en 2020. El incremento se debe únicamente al efecto precio, mientras que los volúmenes exportados cayeron 18% en 2021, totalizando 1,8 millones de toneladas, por la menor cosecha, informó Uruguay XXI.
El rendimiento de la soja de la zafra 2020/21 estuvo afectado por el déficit hídrico en el verano de 2021, y se situó en 1.881 kg/ha, por debajo del promedio de los últimos cinco años (2.240 kg/ha).
El precio medio se ubicó en US$ 507 por tonelada FOB, marcando una importante mejora de 46% respecto de la media de US$ 348 por tonelada alcanzada en el año previo, según datos de Opypa.
Si bien China fue el primer destino de exportación de soja, con el 45% del total, las ventas hacia el gigante asiático cayeron 17% respecto a 2020. En cambio, las colocaciones de soja hacia Egipto presentaron un aumento destacable. En 2021 se vendieron US$ 350 millones a ese destino, lo que implica un aumento anual de 154%. Egipto fue el segundo destino de exportación de soja, ocupando el 39% de las ventas, agregó Uruguay XXI.
Otro destino a destacar fue Bangladesh, a donde fue el 6%, invirtiendo US$ 39 millones, cuando en 2020 había comprado US$ 15 millones. Lo siguió Turquía, con una participación de 3%; Mozambique 2% y Brasil 1%; a otros destinos fue el 3% del total (aproximadamente 56.000 toneladas).
La superficie, volumen total y los márgenes permiten consolidar el proceso de diversificación productiva de la agricultura local.
La superficie total sembrada con cultivos de invierno en el ciclo agrícola 2021/22 fue estimada por la Dirección de Estadísticas (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en poco más de 648.000 hectáreas. Esto es 18,5% más que en la zafra anterior, cuando se concretaron 547.000 hectáreas. La producción de los cultivos de invierno fue estimada en 2,2 millones de toneladas.
La superficie, el volumen total y los márgenes muestran las mejores cifras de los últimos 10 años, lo que colabora con la consolidación del proceso de diversificación productiva que atraviesa la agricultura uruguaya.
La producción de trigo fue estimada en 974.000 toneladas, 4% más que en la zafra precedente. Por su parte, el rendimiento promedio país se estimó en 3.985 kilos por hectárea (kg/ha), 4,7% menos que en la zafra anterior. La superficie de trigo, según DIEA, se incrementó 9%, alcanzando las 245.000 hectáreas.
Los resultados económicos del agricultor serán positivos por segundo año consecutivo, y el margen antes de pagar el costo de arrendamiento llega a US$ 376 por hectárea, el mayor de los últimos 10 años.
Los buenos rendimientos se combinan con una mejora de los precios (27%). En contrapartida, la suba de precios de los fertilizantes y algunos agroquímicos motivó un aumento de los costos del cultivo, que se ubicó en torno del 15%. Los ingresos del productor se incrementan 21%, por lo cual el rinde de equilibrio antes de renta se ubica en 2.100 kg/ha, según la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa), del MGAP.
Informó que al 31 de octubre de 2021 las existencias de trigo eran 74.559 toneladas, el menor volumen de los últimos 10 años. Asumiendo una importación de 4.000 toneladas (entre trigo y harina de trigo) y un consumo local de 500.000 toneladas (molienda, semilla, alimentación animal y elaboración de etanol), la oferta exportable podría alcanzar 460.000 toneladas (en trigo y harina de trigo), 125.000 toneladas menos que en el ciclo previo.
En el período de noviembre 2020 a octubre de 2021 las exportaciones alcanzaron 596.000 toneladas, superando las 386.000 toneladas exportadas en los 12 meses previos, catalogándose como el mayor volumen exportado de los últimos cinco años, indicó Opypa.
El valor total de las exportaciones en el período analizado alcanzó US$ 147 millones, 78% por encima de lo exportado en el período previo. El precio medio de las exportaciones fue US$ 248 por tonelada FOB, cifra que representa una mejora sustancial, de 16% respecto de los US$ 215 registrados un año antes y acompaña la dinámica de creciente de los mercados externos.
LA CEBADA
El área de cebada cervecera fue estimada por DIEA en 224.000 hectáreas, 21 % más que en la zafra anterior, cuando se sembraron 185.000 hectáreas. El rendimiento para la cebada en esta campaña se estimó en 4.102 kilos por hectárea sembrada; en la anterior fueron 4.791 kilos por hectárea, cuando se alcanzó un récord histórico.
Opypa marca que, “según los criterios establecidos en los contratos, puede estimarse un precio a recibir por el agricultor de US$ 250 por tonelada, 19% superior al estimado en la zafra precedente”. Y resalta que “el productor tiene distintas alternativas para la cebada que no cumple con los parámetros industriales”, donde la cebada forrajera buena, puesta en Montevideo, tuvo valores de US$ 215 por tonelada (10% más que el año anterior) y la cebada de exportación cotizó en torno de los US$ 235 por tonelada.
Tomando esas referencias, según Opypa, los ingresos brutos de los agricultores serían los mayores de los últimos 10 años. Además, señaló que los costos subieron 15% respecto a la zafra anterior, como consecuencia del importante aumento de los precios de los fertilizantes y agroquímicos.
Con esos elementos, estimó que el margen promedio antes de pagar arrendamiento, fue similar al de la zafra anterior, ubicándose en torno de US$ 400 por tonelada. El rendimiento de equilibrio, antes de pagar renta, está en 3.000 kg/ha, frente a los 2.700 kg/ha de la zafra pasada. Este es el cuarto año consecutivo con márgenes positivos y sería el mayor margen obtenido en los últimos 10 años, indicó.
Las exportaciones de malta en el período de noviembre de 2020 a octubre de 2021 llegaron a 387.000 toneladas, 1% por debajo de los 12 meses previos. Por su parte, el valor de las exportaciones alcanzó US$ 216 millones, incrementándose 7% respecto al año anterior, con un precio promedio de la malta que se ubicó en US$ 557 por tonelada FOB, 9% por encima del período previo.
Las 387.000 toneladas de malta exportadas equivalen al procesamiento de unas 560.000 toneladas de cebada. La industria no requirió importar materia prima, la totalidad de la malta se elaboró con cebada nacional, señaló.
Agregó que el comercio exterior de la cadena agroindustrial incluye las exportaciones de grano de cebada, que se incrementaron fuertemente en el período de noviembre de 2020 a octubre de 2021, y totalizaron 224.000 toneladas, por un valor FOB de US$ 64 millones de.
Brasil, principal destino de las exportaciones de cebada cruda de Uruguay, recupera el primer lugar de la lista con una participación de 55% del volumen exportado durante la zafra 2020/21. El 39% fue a China; Argentina y Perú completan la lista de destinos con 6% de las compras.
Opypa indicó que el valor total de las exportaciones de la cadena entre noviembre de 2020 y octubre de 2021 –sumando cebada, malta y cervezas– asciende a US$ 282 millones. La cifra se ubica 34% por encima de los US$ 211 millones exportados en los 12 meses previos, como consecuencia del fuerte incremento en las exportaciones de grano.
COLZA
El área sembrada con colza (Brassica napus) y carinata (Brassica carinata) continuó en crecimiento, superando en esta zafra las 162.000 hectáreas. Esta área es 42% mayor que la de la zafra 2020, consolidándose en las rotaciones agrícolas del país. Su rendimiento promedio se estimó en 1.813 kg/ha, según DIEA.
Del total, la carinata ocupó unas 9.000 hectáreas, cultivo que viene desarrollando UPM para la exportación al mercado europeo con destino a la elaboración de biocombustible para aviación. El resto de la superficie de brassicas fue destinada a colza, destacó Opypa.
Las crucíferas aumentaron sustancialmente su participación en la configuración de los cultivos de invierno, ocupando 25% del área total sembrada en 2021.
Durante el año 2021, el precio de la colza estuvo un escalón por encima de los precios del año anterior, reflejando el comportamiento del mercado europeo. En el inicio de la cosecha, en noviembre de 2021, el precio promedió US$ 704 la tonelada, 73% por encima de los valores de noviembre de 2020, cuando cotizó a US$ 406 la tonelada. En promedio, se estima que el precio al productor alcance US$ 580 por tonelada.
De acuerdo a la información relevada por el Observatorio de Oleaginosos en noviembre de 2021, el ingreso del cultivo de colza en la pasada zafra 2020/21 promedió US$ 670 por hectárea. El margen antes de renta se estimó en US$ 147 por hectárea. Para la zafra 2021/22 se prevé un incremento en los costos de al menos 13%, por un aumento en el precio de fertilizantes, agroquímicos y gas oil, estimándose los costos totales en US$ 600 por hectárea.
De todas maneras, como consecuencia de los buenos rendimientos y los precios históricamente elevados, el margen del cultivo antes de renta podría alcanzar US$ 500 por hectárea, resaltó Opypa.
Las exportaciones de bienes de Uruguay marcaron un récord en 2021 con un incremento de 43%, respecto a 2020, y de 26% en comparación a 2019; al alcanzar un monto total de US$ 11.549 millones, según datos del instituto Uruguay XXI.
Ese resultado dejó un “sabor dulce” para los principales rubros de exportación, destacó el socio de la consultora Cibils y Soto, Marcos Soto, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Consideró que la carne bovina en 2021 facturó US$ 2.450 millones, lo que representó un aumento de 55% en comparación al año anterior.
El monto de las exportaciones de celulosa fue de US$ 1.575 millones, por un incremento de 43% entre cada año, y en tercer lugar se ubicó la soja con US$ 892 millones y un aumento de 17%, indican los datos oficiales.
Soto dijo que la venta de lácteos totalizó unos US$ 735 millones. “Siete de los diez principales rubros de exportación de Uruguay son de origen agropecuario, lo que revela la importancia del sector, indicó.
Advirtió la caída de las exportaciones de arroz en 2021, si bien aumentaron los precios del producto en un 10% hubo una disminución en el volumen exportado, lo que influyó en la reducción de la facturación del complejo arrocero.
Madera, subproductos cárnicos y arroz figuran en el top 10 del ránking exportador del año que acaba de terminar.
El consultor resaltó el comportamiento creciente de las exportaciones de energía eléctrica de Uruguay a países vecinos, que llevó incluso a incluir a ese rubro entre los diez principales rubros, con un facturación de US$ 600 millones.
Los principales mercados fueron China abarcó el 28% de las exportaciones de productos uruguayos, Brasil el 16%, la Unión Europea 14%, Argentina y Estados Unidos cada uno 5% y Egipto 4%.
Soto puso especial énfasis en que los negocios de exportación en 2021 no solamente superaron de manera significativa a los registros de 2020, cuando estalló la pandemia Covid-19, sino también marcó una diferencia creciente respecto a 2019.
Se conjugaron varios factores a favor, como la “mayor circulación de dólares de la historia”, lo que “generó una sobre oferta del billete”, e “incide en una mayor inflación en Estados Unidos”, analizó.
Consideró que el “debilitamiento” de la moneda estadounidense, “no empaña el desempeño exportador” uruguayo registrado en 2021.
Las expectativas para 2022 respecto a las exportaciones son “muy buenas”, aunque “obviamente” no van a registrar “el salto” dado en el año pasado, opinó.
El panorama productivo en la zona centro cambió en los últimos días, tras el registro de algunas lluvias, que si bien fueron “muy variables” llegaron en un momento oportuno, debido al déficit hídrico “importante” desde noviembre. Así lo señaló el presidente de la Sociedad Rural de Durazno (SRD), Ignacio Russi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que las recientes precipitaciones fueron “muy buenas” y “necesarias” para el desarrollo de los cultivos tempranos, como el maíz, y también para las labores de implantación de cultivos pendientes. “Hay lugares donde llovieron de cinco a diez milímetros y otros hasta 70 u 80 milímetros”, comentó.
Respecto a eventuales pérdidas, el técnico indicó que el área de maíz de primera, dependiendo de las zonas, una parte “todavía está en carrera”, pero esos cultivos “en general están muy flojos”.
Igualmente, en el caso de la soja de primera tiene “buena raíz” y aún “bancan” la falta de agua disponible en el suelo, pero “lo más crítico está en los cultivos de segunda, mientras que a los maíces de segunda les queda mucho paño por recorrer”, destacó.
Russi señaló que para “el campo natural y las pasturas, las lluvias fueron deficientes”, porque tanto “noviembre como diciembre fueron muy secos, además “venimos con días que tienen altas temperaturas”. Por lo cual, esas precipitaciones “para las aguadas no dieron para casi nada”, acotó.
Detalló que “en la zona de Baygorria, al norte de Molles, desde Carlos Reyles tanto a izquierda y derecha de la ruta 5 se está poniendo muy áspero”.
En otro orden, la SRD tiene previsto realizar la exposición ganadera del 24 al 27 de febrero, para lo cual avanza en los preparativos, las anotaciones para la genética, la parte comercial y la gastronomía, entre otros aspectos.
La Sociedad Uruguaya de Pastoreo Racional (Supra) es una entidad, sin fines de lucro, constituida por productores, técnicos, organizaciones, instituciones y empresas, vinculadas al sector ganadero.
El objetivo de esa organización es desarrollar, promover y difundir el pastoreo racional como sistema idóneo para la sostenibilidad ambiental, social y económica de la ganadería.
Actualmente hay algo “más de 300 socios” en esa entidad y se crearon “ocho grupos” que se reúnen cada cierto tiempo en forma presencial y contactos permanentes de manera virtual, comentó el presidente de Supra, Alejandro Michelena, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Basándose en la frase “no hay tecnología como aquella a la que le ha llegado su momento”, ese directivo dijo que eso favorece el “avance rápido” del sistema de pastoreo racional.
“Hoy todos los materiales para hacer el alambrado eléctrico tienen un costo relativo en relación al costo de producción de un kilo de carne que es cada vez más chico”, señaló.
En ese sentido, recordó que el ingreso neto del ganadero era de US$ 70 por hectárea y el costo era de US$ 63 en el promedio de las carpetas verdes del Plan Agropecuario. “Entonces hay que sacarle bastante más jugo a cada hectárea, y en un escenario de mayor competencia por la tierra, la forma es crecer para adentro” del predio, planteó.
Destacó que además hay un factor de “conciencia ambiental que impacta en el producto”, ya que “cuando se habla de carbono neutro o positivo”, así como de la “certificación orgánica”, en general “tiene que ver con un mejor manejo del recurso suelo, del campo natural o de pradera.
Los productores que integran Supra explotan predios variados, “desde 17 hectáreas totales hasta de fondos de inversión más conocidos”, pero que no es que implementan el sistema de pastoreo racional en todos sus campos.
Michelena resaltó la importancia de contar con una parte del establecimiento dentro de ese sistema, como una “reserva de pasto”, principalmente para situaciones de déficit hídrico, como la actual.
La clave del pastoreo racional pasa por respetar un tiempo determinado de permanencia del ganado para permitir a la pastura expresar su potencial de crecimiento, según ese productor.
Calvase realizó su primera jornada Forrajeras 2021, que se focalizó en la alternativa que plantea esa tecnología para el cuidado del suelo y la productividad de las empresas
El aporte de las biopasturas, con la utilización de productos biológicos para mejorar la vida del suelo e incrementar la materia seca para producir más carne y más leche, logrando sistemas ambientalmente sustentables y económicamente rentables, fue uno de los puntos centrales de la jornada Forrajeras 2021. La propuesta de la empresa Calvase se desarrolló en el establecimiento La Madrugada, de Estancia Gaucho, ubicada cerca de Lascano, en el departamento de Rocha.
Juan Miguel Otegui, director de Megaagro y Calvase, dijo a VERDE que dicho evento fue el primero que realizó la empresa con esas características y “la idea es repetirlo, teniendo en cuenta el trabajo que se viene realizando en forrajeras y las novedades que se vendrán en el corto y mediano plazo. Siempre es importante ver a las diferentes especies insertas en un sistema de producción y en el campo”.
Calvase va a cumplir 10 años con la nueva dirección, a cargo de Juan Miguel Otegui, José Pedro Aicardi e Ignacio Otegui “Venimos cumpliendo el plan estratégico y creciendo en varios aspectos. Se mejoraron las instalaciones de la planta, se sumó tecnología, tenemos maquinaria alemana para procesamiento y tratamiento de las semillas y para el coating la tecnología proviene de una compañía danesa”.
Otegui agregó que Calvase ha crecido en la producción de semillas y “para eso contamos con semilleros en casi todo el país”. Además de la propia planta de semillas, la empresa trabaja con 12 plantas tercerizadas. “Se han sumado más personas al equipo técnico y también al área comercial. Desde hace cinco años tenemos un acuerdo de exclusividad con Barenbrug y desde hace dos años somos uno de los dos proveedores de Prolesa”, señaló.
“Hemos venido subiendo escalones y la idea es seguir trabajando, mejorando, sumando servicios, para ser una alternativa destacada en semillas forrajeras”, acotó.
Otegui se refirió al trabajo con Lage Lallemand, que es el soporte de Calvase para el tratamiento de semillas. “Con ellos estamos avanzando en una línea de tecnología de punta, que nos permite pensar más allá de las pasturas y el tratamiento, para también focalizarnos en el suelo”, explicó.
LA MADRUGADA
Estancia Gaucho realiza ganadería de ciclo completo y arroz. Opera principalmente en el noreste de Uruguay, produciendo animales con genética propia, que ha sido desarrollada por más de 20 años en el país.
Uno de los establecimientos de Estancia Gaucho es La Madrugada, que tiene una superficie de 10.000 hectáreas, de las cuales 7.000 son útiles durante todo el año para ganadería. Ese establecimiento recibe todos los años la producción del ciclo de cría que no será destinada a objetivos reproductivos.
El objetivo de La Madrugada es realizar la recría a campo y posterior terminación a corral de todos los animales de una misma generación antes de la llegada de la siguiente.
En esas 7.000 hectáreas se recrían unos 15.000 animales por año. El peso medio de entrada es de 150 kilos, se crían hasta superar los 350 kilos, para luego ingresar al corral. Esta recría se hace a pasto, sin suplementación, para obtener una ganancia anual promedio de 700 gramos por día.
La recría y terminación son altamente exigentes, por el objetivo de tener que sacar una generación antes de la llegada de la próxima. Por eso, el establecimiento identificó las oportunidades de mejora que pasaron por el aumento de la velocidad del proceso de recría, que demandó un paquete de medidas tecnológicas, partiendo de que los suelos son planos, pobremente drenados y muy estacionales, donde la mayor oferta de pasto se da en los primeros meses de primavera, predominando el raigrás y el trébol blanco.
Con ese escenario, primero se desarrolló un proyecto de abastecimiento de agua para el ganado en todo el establecimiento, incorporando bebederos en cada potrero. Se mejoraron los drenajes del campo para darles mejores condiciones a las pasturas en momentos de excesos hídricos, bajando los tiempos en que la pastura permanecía inundada. Se realizaron parcelas menores para lograr una mayor eficiencia de cosecha del pasto, primero se dividió en parcelas de 25 hectáreas y luego se pasó a parcelas de cuatro hectáreas.
Adicionalmente, se implantaron pasturas con múltiples especies, incorporando la inoculación de semillas con microorganismos benéficos y bioestimulantes. También se hizo un cambio en el manejo y cosecha del pasto, buscando que los animales permanezcan un día por parcela, respetando los tiempos de descanso y remanentes.
Luego de la ejecución de esas medidas, la oferta y diversidad de pasto está mejor distribuida en el tiempo. Mejoró la estructura del suelo, se ve mayor porosidad y exploración radicular. Se aceleró la recuperación frente a excesos hídricos y sequía. Hubo una disminución de malezas. No se observa deficiencia de nutrientes y aumentó la producción de carne en la recría, que pasó de 150 a 220 kilos por hectárea al año.
En la jornada se informó que se logró cumplir con el objetivo de cambiar el momento y la cantidad de producción de pasto, con lo cual se fue eliminando, en gran medida, la estacionalidad original del campo. Además, tuvo un beneficio adicional: alinear el sistema de producción con la directiva del propietario de mejorar y cuidar el suelo.
Ese objetivo llevó a repensar la siembra de pasturas tradicionales, y se aumentó la diversidad de especies forrajeras para incrementar la diversidad de microorganismos y vida en el suelo.
En esa línea, durante la actividad se pudo observar una pradera multiespecie de segundo año, cuyo antecesor fue un sorgo forrajero. La pradera está compuesta por achicoria, avena negra, cebadilla, centeno, festuca Tatum, Lotus Rincón, Lotus SG (10), nabo forrajero, raigrás 284, trébol Alejandrino y trébol rojo.
También se oservó otra pradera de segundo año, que también es multi especie, compuesta de: achicoria, avena negra, cebadilla, centeno, festuca Tatum, Lotus Rincón, Lotus SG, nabo forrajero, Raigrás 284, trébol Alejandrino y trébol rojo. Su antecesor fue una pradera vieja, donde predominaba raigrás y trébol blanco.
Además, se recorrió una pradera de primer año integrada por avena Victoria, achicoria, nabo, trébol rojo, trébol Alejandrino, Lotus Tenuis, Lotus SG y raigrás Barbudo.
Las medidas se tomaron hace dos años y medio, sin cambios en los costos frente al que tenían las pradera anteriores. “Podemos afirmar que hemos visto ciertos cambios que consideramos benéficos, como la aparición de lombrices en el inicio del proceso y que se ha mantenido en el tiempo. Estamos viendo que las mejoras en el suelo son más rápidas de lo que esperábamos”, informó el equipo técnico de Estancia Gaucho.
MEJORAR EL SUELO PARA EQUILIBRAR AL SISTEMA
En la actividad participó el ingeniero agrónomo Ademir Calegari, un reconocido investigador brasileño que asesora a Estancia Gaucho, quien marcó algunos elementos claves para que el biopastoreo tenga un impacto positivo en el suelo, en los animales y en la rentabilidad de las empresas, y sostuvo que el mundo está atravesando una revolución biológica.
Allí señaló que es muy importante el diagnóstico general de los atributos biológicos, físicos y químicos del suelo, como la deficiencia de nutrientes, compactación de los suelos, dificultad de infiltración del agua y manejo adecuado de los suelos. Porque a partir de allí se evaluarán las necesidades de corrección, donde puede ingresar el encalado de los suelos y el ajuste de macro y micronutrientes.
Luego se avanza hacia la evaluación de las condiciones locales, aptas para la mezcla de distintas especies forrajeras (leguminosas y otras familias), cuyo objetivo es la obtención de pasturas adecuadas a los suelos y animales.
Calegari remarcó la importancia de lograr el equilibrio del suelo con el incremento de la materia orgánica y el balance de los macro y micronutrientes.
Además, el manejo adecuado de los activos biológicos es relevante para la disminución de los nematodos, pudriciones radiculares y demás, motivando el incremento de la microbiota del suelo y de los macroorganismos, como lombrices y otros, para equilibrar el sistema y aumentar el potencial productivo de las pasturas y animales.
LOS BIOLÓGICOS
El ingeniero agrónomo Martín Lage, de Lage-Lallemand, indicó a VERDE que con Calvase, vienen desarrollando tratamientos de semilla para las distintas especies de pasturas, que son diferentes a los convencionales. Se están incorporando los biológicos a la semilla con el objetivo de mejorar la implantación, mejorar el control de las enfermedades que se pueden dar de forma temprana y con eso aumentar el vigor inicial”.
Explicó que se apunta a microorganismos como promotores de crecimiento y fungicidas que se suman a los inoculantes tradicionales. “Vemos que se está buscando la inclusión de los biológicos, también se va ajustando el manejo, las rotaciones, los cultivos de cobertura y la forma de pastoreo. El sistema es distinto, se complejiza y toma en cuenta la sustentabilidad ambiental”, detalló.
Lage señaló que viene trabajando desde hace cinco o seis años con Calvase, y los resultados son “bien interesantes”. Destacó que “hay un aumento en la producción de materia seca, que se logra por el uso de fungicidas biológicos que nos están permitiendo lograr más plantas; y por la utilización de promotores biológicos que aportan más crecimiento y desarrollo del sistema radicular de la planta”. Se vienen observado diferencias en avena, raigrás y alfalfa, entre otras.
EL FACTOR AMBIENTAL COMO DIFERENCIAL
En la jornada Forrajeras 2021 se realizó una mesa de intercambio donde participaron el senador del partido Nacional, Sebastián Da Silva; el productor lechero Horacio Rodríguez; y el CEO de Marfrig Group, Marcelo Secco; con la moderación del ingeniero agrónomo Eduardo Blasina.
Secco señaló que “todo lo relacionado con las buenas prácticas agronómicas se asocia cada vez más al producto” y, en ese marco, “la carne tiene una oportunidad de diferenciación”. Agregó que Uruguay “viene trabajando en la certificación de algunos procesos que agregan valor, al exponer el sistema de producción y su proceso en el etiquetado del producto”.
Consideró que son temas “que llegaron para quedarse y nos desafían como país”, pero afirmó que esa agenda “dará la oportunidad para que las mejores prácticas agronómicas y ambientales puedan ir generando oportunidades de negocios que brinden un retorno económico hacia los sistemas”.
Y si además “ese proceso de producción incrementa la productividad, el impacto que puede generar en las empresas ganaderas sería formidable”.
Secco indicó que el consumidor reconoce los sellos que brindan seguridad, “por eso el trabajo debe ir por asociar el sistema de producción a estándares de certificación globales que sean referentes a nivel mundial. Lo otro es generar oportunidades en el proceso productivo, vía posiciones arancelarias que nos permitan mejorar acceso, apuntar a productos de nicho que otros países no pueden producir, eso tiene menos restricciones en las negociaciones y nos permite un diferencial de acceso”.
Horacio Rodríguez resaltó que la producción lechera vive de la exportación. “Por nuestro clima y las pasturas, podemos mantener bajos costos de producción, por más que el país se ha encarecido y el costo de la producción de leche se acerca al de los países que tienen costos más altos; pero aún seguimos produciendo a un costo competitivo”.
Para eso, sostuvo que “la base pastoril es fundamental. Se avanzó muchísimo en la producción y en el consumo del pasto; ahí es donde los productores podemos hacer la diferencia”.
Mencionó un trabajo de Conaprole que analiza más de 300 de carpetas, marca que los productores que “consumen más pasto son los que tienen menores costos y son los más competitivos”.
Más adelante Rodríguez consideró que el tratamiento de los efluentes es un tema importante para el sector. “En tres o cinco años no podrá salir ni una gota de un tambo a una corriente de agua. Si a esto lo manejamos bien, será una oportunidad, por la imagen que le sumará a la lechería pero también porque el esparcimiento de esos residuos orgánicos cambian las pasturas y el suelo; hay una ganancia biológica muy interesante”, valoró.
Por su parte, Da Silva destacó el papel del campo en la recuperación económica del país, luego de los impactos de la pandemia, pero el foco de su exposición fue la ley que modifica el esquema de incentivos a las inversiones en pasturas y productos biológicos. “Debemos aprovechar la revolución biológica que marcó Ademir Calegari”, dijo.
El legislador es el impulsor de la iniciativa, y dijo que a partir del 1° de enero de 2022 entrará en vigencia y ahora viene el desafío de reglamentarla “en tiempo y forma”, para que pueda salir en marzo. “Todo lo que sea pastura debería estar incluido” en los proyectos evaluados por la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap), con “una serie de exoneraciones” tributarias, sostuvo.
Da Silva afirmó que los ministerios de Economía y Finanzas y de Ganadería Agricultura y Pesca ya están trabajando en el tema, pero consideró que “el sector privado es el que tiene que darle sentido común y agronomía” a la reglamentación de la ley en cuestión.