Udaquiola (AZ Group):“Alta volatilidad” impacta en el mercado del trigo

By Cristina Fumero,

La “alta volatilidad” que registra el valor del trigo en la Bolsa de Chicago es una muestra del grado de “incertidumbre” generado por la guerra en Ucrania, consideró el director de AZ Group, Nicolás Udaquiola, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que “Rusia es el principal exportador mundial de trigo”, al igual que Ucrania que es uno de los mayores exportadores del cereal, y “ese flujo comercial está cortado”, a eso se le suman las “dudas respecto a la continuidad del ciclo productivo”.

Udaquiola se refirió a las recientes informaciones porporcionadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, por su sigla en inglés) respecto a la oferta y demanda de granos.

“En términos de oferta no hizo grandes cambios, lo que parece lógico porque ya estamos con un ciclo productivo 2021/22 ya cerrado hace unos meses”, comentó.

Destacó que el “único ajuste significativo” realizado sobre Australia, que “transitó una muy buena campaña” y “le agregó dos millones de toneladas de producción para llegar a 36 millones de toneladas”, además de “aumentar las exportaciones” de trigo.

Y para Rusia el Usda redujo en “tres millones de toneladas el saldo exportable” del cereal, y “cuatro millones para Ucrania”, advirtió.

Indicó que las señales positivas de reporte del Usda en cuanto a mayor oferta de trigo pasan por lo de Australia, y por estimar un incremento en la exportación de India de 1,5 millones de toneladas.

Después de China, India es el gran productor de trigo y venía de una buena campaña agrícola, valoró.

El analista consideró que un precio del trigo nuevo de unos US$ 300 por tonelada, puesto en puerto, es posible de prever con cierta firmeza; al tiempo que resaltó el incremento en los costos de los insumos, como los fertilizantes.

Escuche a Nicolás Udaquiola

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Integrante del Inac avizora una de las más importantes revoluciones en la ganadería local

By Cristina Fumero,

El negocio ganadero “ha mejorado muchisimo en los últimos meses”, con una “tremenda demanda”, lo que se ve en las faenas semanales superiores a los 50.000 vacunos, y en un “precio de exportación” de la carne “consolidado” que “se ha trasladado al sector productivo”, dijo el delegado de la Comisión de Fomento Rural en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (Inac), José Mesa, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Señaló que aumentaron los costos de los insumos pero también se incrementaron los precios de las diferentes categorías de vacunos.

El criador estuvo en un situación “incómoda” cuando se vio afectado por la falta de lluvias y tenía que sacar ganado del campo, y el precio del flaco estaba un poco “desalienado” del valor del gordo, comentó.

Y destacó que actualmente en los recientes remates se llegó a un precio de unos US$ 3 por kilo del ternero, lo que “equipara las dos puntas”: la del criador y la del invernador.

Mesa se refirió a la diversidad de casos que existen entre los criadores, considerando que algunos predios tienen capacidad para engordar las vacas o llevar la cría del ternero de marzo a setiembre, y otros que se ven más limitados o se manejan distinto. “Lo que sí es cierto es que no hay un equilibrio entre una vaca gorda y una vaca preñada”, afirmó.

Planteó que en el caso de la preñada al ser un negocio de “más largo plazo” y el que la compra está comprando un poco de “incertidumbre”.

Ante el presente estado de “motivación” para la ganadería, el integrante de la junta de Inac avizoró que se dará “una de las más importantes revoluciones” en los sistemas productivos, ya que los precios “obligan” a “mejorar” porteras adentro.

La “estabilidad” en los precios y la demanda “firme” en los mercados externos también fueron mencionado como argumento por Mesa, respecto a los posibles cambios en la producción pecuaria uruguaya.

 Escuche a José Mesa

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Kilafen realizará dos actividades de campo esta semana y la próxima en Young y en Ombúes de Lavalle

By Cristina Fumero,

Apuntando a la divulgación de la genética en soja y sorgo, así como también de los sistemas de ganadería y agricultura la empresa Kilafen realizará algunas actividades en sus campos, ubicados Young y Ombúes de Lavalle.

Así lo anunció el responsable de la unidad de semillas de esa firma, Esteban Juanicotena, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Está previsto que sean dos actividades durante una semana en cada uno de los lugares para poder mostrar lo que hace Kilafen en producción gandera intensiva, en un corral, y en suplementación.

“Hay mucho para mostrar, más allá de los campos demostrativos, entonces invitamos a clientes y amigos para la semana del lunes 14 en la estancia San Juan de Young”, dijo.

Y luego la semana siguiente del lunes 21 en la estancia La Concordia, ubicada en Ombúes de Lavalle, se realizará una actividad con el mismo objetivo.

De acuerdo al foco de interés del cliente se arman las actividades, para lo cual es necesario inscribirse y ponerse en contacto con Kilafen en sus redes sociales o en los teléfonos de su sitio web.

Escuche a Esteban Juanicotena

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Felipe Algorta: “Queremos que esté UTE al servicio del país y no el país al servicio de UTE”

By Cristina Fumero,

El jerarca sostuvo que la actual gestión tiene la intención de que el ente energético sea socio de un Uruguay productivo y, en tal sentido, destacó la importancia del riego.

UTE busca ser socio del Uruguay productivo, pretendiendo adaptarse a la producción y que no ocurra lo contrario, dijo durante esta entrevista con VERDE el director del ente energético, Felipe Algorta. El jerarca se mostró favorable a que el riego sea una política de Estado y dijo que es un desvelo de la actual administración generar la mayor competitividad posible en las tarifas. 

Entre otros temas, destacó la exportación récord de energía a Brasil durante el año pasado y anunció que hay negociaciones para asegurar esa demanda en el mediano y largo plazo. También señaló los importantes aportes del ente a Rentas Generales, mientras que admitió que hay un rezago en el mantenimiento de la infraestructura, de al menos US$ 175 millones. 

¿Cómo está UTE?

UTE este año cumple 110 años, y tiene muchos desafíos por delante. Estamos viviendo un nuevo período, con un nuevo directorio, trabajando para llegar, entre otras cosas, al Uruguay 100% electrificado. Queremos ser socios de un Uruguay productivo, pensando estrategias con los distintos sectores, ya sea para revisar tarifas en función de los usos o inversiones en infraestructura. Que esté UTE al servicio del país y no el país al servicio de UTE. Cuanto mayor sea la producción en Uruguay, mejor será para todos. Estamos conversando con todos los sectores, en mesas chicas, tratando de ir caso a caso. No podemos tener soluciones uniformes cuando hay tanta casuística distinta.   

¿Cómo están los números de UTE?

El año 2021 fue de exportaciones récord en la historia de UTE, con una facturación de casi US$ 600 millones. En el mercado interno la empresa factura en torno de US$ 1.600 millones. Tener un tercio adicional en exportaciones es muy importante. También es bueno reconocer que UTE es de las empresas que mayores aportes hace a Rentas Generales. El año pasado se aportaron US$ 63 millones al principio y otros US$ 113 millones que el gobierno solicitó después. Pero además está todo lo que se aporta en impuestos (IVA, IRAE, Patrimonio), pagos de BPS y demás. El impacto de la empresa en la economía está arriba de US$ 600 millones.

¿Y qué resultados dejó el año 2021?

 Estamos hablando de un superávit global de US$ 237 millones. Nuestro desvelo es que ciertas variables sean permanentes, como por ejemplo la exportación. En los últimos días vino una delegación del Ministerio de Energía de Brasil, en unas negociaciones que lidera el ministro de Energía de Uruguay (Omar Paganini). Hoy las ofertas son semanales, pero buscamos tener acuerdos de mediano y largo plazo. Eso implica previsiones que podemos hacer hasta con ANCAP, porque el eventual cuello de botella que podemos tener es la disponibilidad de combustibles para generar energía térmica. De lo facturado el año pasado por exportaciones, un tercio se fue en combustible. Nuestro desvelo pasa por tener variables como exportación y venta interna de manera firme, que puedan trasladarse a la estructura de costos de la empresa. No podemos bajar tarifas de un año a otro, en función del resultado que pasó, que fue coyuntural, y no sabemos si el año que viene será igual. En ese caso estaríamos haciéndonos trampa al solitario y podríamos pasar de tener una empresa que es un ejemplo de orden y de inversiones, a salir a pedir prestado para los gastos corrientes. Debemos ser cuidadosos. Aun así implementamos cambios, porque desde que asumimos nuestro desvelo es generar la mayor competitividad posible de las tarifas. 

¿Qué ejemplos puede enumerar?

A nivel residencial, por ejemplo, adoptamos un cambio en la tarifa inteligente, de doble y triple horario. El horario más caro, que era de seis horas de lunes a domingo, lo bajamos a cuatro horas de lunes a viernes, y los fines de semana y feriados no aplicamos horario de punta. Eso es directamente bajar la tarifa. Esperamos que más clientes se sumen a las tarifas inteligentes, y puedan ver mejoras de entre 15% y 20% por igual consumo. Esto es algo concreto y medible.

¿Cómo está la generación de energía eléctrica en Uruguay?

Este año se dio una particularidad y fue una baja de la incidencia de las energías renovables, aunque Uruguay sigue siendo un país de punta en ese aspecto. Bajó porque tuvimos a nivel climático problemas de sequía. Uruguay tuvo una hidraulicidad muy baja. Hablando en términos numéricos, en 2021 la generación de energía a partir de fuentes renovables representó el 82% de la generación total, mientras que en 2020 fue de 93%. La demanda de energía eléctrica coincide en todo momento con la generación, se iguala oferta y demanda a nivel operativo minuto a minuto; esto lo maneja el Despacho de Cargas del Uruguay. En los últimos años, en términos de unidades físicas (GWh), el promedio de la energía demandada fue de 11.000 GWh. El año 2021 fue muy excepcional, alcanzando una generación de 14.000 GWh, de los cuales casi 3.000 se exportaron. Se proyecta un crecimiento que llegaría a los 12.000 GWh finalizando el año 2025. 

¿Qué capacidad de generación tiene la energía eólica?

La energía eólica tiene una capacidad instalada de 1.500 megawatts (MW), igual que la hidráulica, pero hay momentos de muy poca producción, porque siempre depende del viento. No tiene la firmeza de las represas o la energía térmica. Así como tuvimos una gran incidencia de las energías renovables también tuvimos una gran incidencia de la energía térmica, que en Uruguay representó un alto porcentaje, no solamente por la exportación a Brasil y Argentina, sino también por el consumo interno. En muchos momentos del día, para abastecer la demanda interna, debimos recurrir a la energía térmica. Tenemos una inversión muy grande en el respaldo térmico, que es la planta de ciclos combinados de Puntas del Tigre. Antes la Central Batlle era la que servía de respaldo del mercado eléctrico, hoy es Puntas del Tigre, con una capacidad de generación de 880 MW, y este fue el año de mayor utilización, desde que está en funcionamiento la Planta de Ciclo Combinado en 2019.

¿Qué contratos y costos asumió UTE?

Los contratos son en modalidad PPA, en general a 20 años, y con costos promedio de US$ 75/MWh. En un análisis primario dijimos que había una sobreinversión en energía eólica. Tal vez no debía de haberse hecho a la velocidad que se hizo y la cantidad que se hizo. Si hoy hiciéramos contratos de energía eólica tendríamos mejores precios por MW/hora. Pero hay que pensar que tuvimos un año de mucha exportación, y si logramos mayor venta de energía seguramente vamos a poder resolver estos temas. Muchos años nos pasó de tener que pagar la energía que se generó pero que no se consumió. Según las previsiones de UTE, hasta 2028 no necesitaríamos realizar inversiones en generación de energía, ni nuevos contratos, ni renovaciones. Vamos a incorporar 30 MW de energía solar, en una planta que construirá UTE a partir del año que viene, en Puntas del Tigre. Y también vamos a recibir lo que genere UPM 2, porque UTE está obligado por contrato a comprarle la energía que produzca en el proceso de la planta de celulosa. Así que hasta 2028 estaríamos totalmente cubiertos. El 70% de la energía eólica en Uruguay es generada por privados. Lo que estamos explorando es bajar el precio por la energía, aumentando la cantidad de años de los contratos. Uruguay respeta sus compromisos, esto solo ocurrirá si hay un acuerdo entre las dos partes. Son conversaciones que está liderando la presidente de UTE Silvia Emaldi y el director Enrique Pées Boz. 

¿Cuánto por encima se está pagando la energía respecto de lo que vale?

Esa respuesta varía todos los días, en función del precio spot de la energía. Lo que nos debe preocupar es que el costo de abastecimiento de la demanda interna sea el mínimo posible. Podemos tener algunas discrepancias, respecto al cuánto y el tiempo, pero no pueden quedar dudas de que el cambio de la matriz energética que llevó adelante el país fue muy importante. Estamos pensando en el mañana, en qué hacemos con el escenario que tenemos. Porque sino estamos siempre revisando para atrás y no es el espíritu de esta gestión, que lo que quiere es proyectar el país de manera competitiva.

¿Cómo fue el inicio de este año considerando la alta demanda y el déficit hídrico?

Fue un enero muy complicado, como hace tiempo no teníamos. Las empresas contratadas por UTE tienen el régimen de la construcción y, por lo tanto, en enero tienen la licencia. Es un elemento que estamos conversando a nivel del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para revisar o flexibilizar. Tuvimos tres tormentas, que nos tiraron cientos de postes y columnas por todo el país. Tuvimos olas de calor que nos quemaron transformadores de importancia, algo que nunca había pasado, eso ocurrió sobre todo en la Costa de Oro. También hubo incendios históricos, voraces, que complicaron las líneas, aunque lo que más nos complicó fueron las tormentas de viento, así como las inundaciones en Montevideo, que afectaron a varias subestaciones que se inundaron. Hay que apostar a mayores inversiones en infraestructura eléctrica. Una infraestructura que venía con retraso en las inversiones necesarias en todo el quinquenio anterior. Definimos aumentar en US$ 30 millones las inversiones en distribución de energía. Tenemos dos temas en las áreas operativas: por un lado, algunos regímenes de trabajo, que hacen que algunas brigadas estén con mucha intensidad de horario. Y por otro lado, las brigadas de UTE, que se ven en todo el país llueva o truene. Tenemos que tenerlas con personal suficiente, calificado, y hemos aprobado recientemente un plan de ingresos que va en esa línea. Veníamos con restricciones, y tras una negociación con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) logramos que de cada tres vacantes en UTE se cubran las tres. 

¿A dónde se dirigirán esos US$ 30 millones extra?

A inversiones en todo el país, en puntos críticos identificados por nuestras gerencias zonales. Apoyo a la infraestructura de energía eléctrica en sectores productivos, en zonas rezagadas, como el este y el noreste del país, pero también a zonas que aumentaron su actividad y densidad poblacional, que requieren mejoras en el servicio.

¿Cuánto requiere ese mantenimiento?

Las condiciones óptimas de inversión son de US$ 110 millones por año, en función de la infraestructura de redes existente. 

¿Y en cuánto estamos actualmente?

El año pasado logramos ejecutar US$ 105 millones y este año proyectamos cumplir con US$ 110 millones.

¿Pero antes hubo un rezago?

Venimos de un quinquenio con un promedio anual de inversión de US$ 75 millones. El rezago es evidente, y es por eso que queremos cumplir con esos números de acá hasta el final de este período. Tenemos un desfase de al menos US$ 175 millones. Todo lo que no se invierta ahora será un gran problema en el mediano plazo. Eso quedó evidenciado en este enero. Si bien fue una situación extrema, se vio que aquella infraestructura estaba mal mantenida y terminó de caer. 

¿Cómo trabajan con el sector productivo?

Estamos muy conformes con el diálogo con los distintos sectores de la producción. Nuestra vocación es que sea UTE quien se adapte a la producción y no al revés. Uno de los planteos históricos del sector regante era bajar el horario de punta y eliminar las seis horas de mayor costo. Resolvimos estudiar ese camino y resultó que también era mejor para UTE, ya que eliminábamos con esto las tensiones que se generaban en las líneas por el apagado masivo de los motores. Hoy, eliminando el horario de punta, se riega de forma permanente, se simplifica el manejo e impacta en la mejora del servicio, no solo de los regantes sino en todos los clientes de la zona, pueblos y ciudades cercanas.

¿Esa medida es coyuntural o definitiva?

Estamos en un período de prueba de un año, pero ya vemos que es beneficioso para todas las partes, por lo que seguramente sea definitivo. 

¿Hay una renuncia económica o generó más demanda?

Los análisis indicaban que prácticamente se empataban los números entre el costo de generación y el de mantenimiento de la red; por lo tanto, termina siendo un ganar-ganar. Porque además muchos que no tenían riego están viendo con más interés esta posibilidad, y eso genera mayor venta de energía, que es a lo que estamos abocados. Vamos por más cambios. Parte de esos US$ 30 millones que se lograron el año pasado fueron para inversiones en infraestructura en el este del país, la zona más rezagada. Y realizamos estas inversiones con la intención de que llegue energía a los sectores productivos, para que puedan mejorar su productividad.

¿Son suficientes esos US$ 30 millones extras?

Es algo importante, pero si tuviéramos la posibilidad de invertir US$ 100 millones anuales extras también lo haríamos, porque es necesario y generaría un impacto positivo instantáneo. 

¿Qué pasa con la distribución de energía pensando en la demanda para riego, en otras zonas como Río Negro o Soriano?

Actualmente estamos trabajando en una mesa con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), con la OPP, con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y hasta el propio presidente de la República sigue de cerca estas conversaciones, que apuntan a generar capacidad instalada en determinadas zonas, para mejorar el acceso al riego. Estamos con proyectos en Río Negro y Soriano, que queremos anunciar a la brevedad posible. Participan muchos actores del Estado, cada uno aportando lo suyo, para lograr mayor capacidad instalada de riego en la zona más productiva del país. Pero también estamos trabajando para que casi 400 productores lecheros pasen a líneas trifásicas. Eso implica mejorar sustancialmente la capacidad de almacenaje de leche, que puedan incorporar más animales y mejorar sustancialmente la productividad. Eso será sobre todo en la cuenca lechera: Canelones, Florida y San José; pero también hay cuencas en otros lugares. Estamos trabajando con la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) y con la industria para identificar a esos tamberos, que tienen energía de línea unifilar, que de pasarse a trifásica generarían un sinfín de oportunidades productivas. Es un proyecto de unos US$ 11 millones, que impulsamos desde el gobierno, y que será revolucionario a nivel productivo para la lechería y el sector regante en su conjunto. Queremos empezar este mismo año, porque llevará dos o tres años, para mejorar la calidad del servicio también en los poblados de la zona. Con la pandemia mucha gente se ha ido a vivir tierra adentro, y tiene expectativas de calidad de servicio como los de la ciudad. Eso es muy difícil, pero con estas cosas lo vamos mejorando. 

¿Puede haber una actualización del costo fijo para riego?

La Ursea, que es el organismo que nos regula, nos pide que transparentemos los costos de la factura y que quede bien establecido cuánto de la tarifa corresponde a capacidad instalada, lo que le costó a UTE y al país llevar la potencia al medio del campo, además de los costos que corresponden al consumo. Son dos cosas distintas. Obviamente que si el consumo es zafral, lo vamos a usar por determinados meses. Y hay quienes no riegan cuando les cuesta mucho. Entonces, vamos hacia tarifas zafrales. Estamos en permanente revisión, para que no sea prohibitivo el uso del riego, y obviamente que el riego y otras utilizaciones de energía sean con electricidad y no con otros insumos. Una de las cosas que hicimos con la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) fue trasladar del 1° de noviembre al 15 de octubre el período de riego, porque nos explicaban que las pruebas las iniciaban antes y a veces no se hacían si no tenían que pagar una factura importante. Por lo tanto, flexibilizamos la franja temporal de utilización. Necesitamos ponerle sentido común, para que la gente vea atractivo el uso de la energía. 

¿Se pueden obtener beneficios fiscales para la microgeneración de energía?

A través de la Comap, del MEF, se permiten esas inversiones con beneficios fiscales. Estamos viendo experiencias de riego a través de la energía solar. Entendemos que es algo incipiente, que podría avanzar, pero ahí a UTE le pasa por el costado. Con la energía solar si no hay sol no se puede regar, y en una producción que necesita riego todos los días el productor no puede jugarse sin tener un respaldo. Por eso UTE sigue siendo un factor fundamental para que Uruguay tenga un piso más en su producción, que es a lo que todos apuntamos. Por eso estamos convencidos de que este proyecto que lideran las intendencias de Río Negro y Soriano, con UTE y otros actores del Estado, logrará ir mejorando la capacidad de infraestructura, para que esto sea viable.

¿El riego debería ser política de Estado?

Sin dudas. Uruguay es un país agropecuario, y el riego es algo muy importante; además tenemos disponibilidad del recurso hídrico. 

¿Puede ser el riego la posibilidad de utilizar esa energía que no se usa?

Por supuesto que sí. Al ser una actividad intensiva, el riego genera consumo de energía. A veces un pivot consume la energía que no consume un pueblo entero. Tenemos que multiplicar el consumo interno, además de lograr exportar en contratos de mediano y largo plazo. Esas dos variables nos van a permitir seguir mejorando las tarifas, como lo venimos haciendo.

¿Las tarifas serán más competitivas?

Vamos por ese camino, y lo demostramos con hechos. Subas muy por debajo de la inflación, y mejoras en tarifas residenciales (Plan Inteligente, Bono Social) y productivas. Antes de asumir cómo director ya me preguntaban cuándo íbamos a bajar las tarifas; hoy estamos en ese camino.

TARJETA PERSONAL

Felipe Algorta tiene 36 años, es doctor en Derecho y Ciencias Sociales y candidato a Master Business Administration (MBA) en la Universidad Torcuato di Tella, de Buenos Aires, Argentina. Fue presidente de la Asociación Rural de Jóvenes del Uruguay 2007 a 2009. Es empresario en el rubro servicios. Fue presidente de la Junta Departamental de Durazno y suplente de diputado en tres períodos. Desde julio de 2020 es director de UTE.

Nota de Revista Verde N°99- Sección Al Grano

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Barraca Erro presentará Curry CL para la próxima siembra de colza

By Cristina Fumero,

Es un híbrido primaveral, con un período vegetativo más largo y permite adelantar la fecha de siembra sin correr riesgos de helada en floración; se suma a Smilla e Hyola

Barraca Erro presentará Curry CL para la próxima siembra. Se trata de un híbrido primaveral que tiene un período vegetativo más largo, que “permite adelantar la fecha de siembra sin correr los riesgos de heladas en floración”, informó a VERDE Lucia Camelo, responsable del área de Investigación y Desarrollo (I+D) de Barraca Erro.

Tanto en colza como en otros cultivos “seguimos trabajando para seleccionar desde la genética el producto que mejor se adapte a las condiciones locales y que aporte al sistema productivo de cada agricultor”, señaló. 

Comentó que desde hace varias zafras “venimos trabajando con una red de ensayos que contempla diferentes zonas, como Paysandú, Dolores (Soriano), el sur y el centro del país. Allí se evalúan colzas invernales y primaverales. Esa es la base para el lanzamiento de nuevos productos. En la campaña anterior se realizaron ensayos en cinco localidades”.

Camelo explicó que dentro de las colzas primaverales “todos los años se van evaluando en torno de 20 híbridos experimentales”, con el objetivo de contar “con un material que sea superador en rendimiento frente a la oferta disponible. Pero también nos hemos focalizado en contar con híbridos que tengan más tecnología, como mayor tolerancia a herbicidas y que aporten mayor respaldo sanitario”.

Señaló que en la actualidad, a nivel general, “las primaverales permiten arrancar la siembra desde el 1° de mayo, pero Curry tiene fecha óptima de siembra a partir del 10 o 15 de abril hasta el 10 o 15 de mayo. Tiene entre 15 y 20 días más de estado vegetativo a floración, si la comparamos con Smilla”.

Por esas características, Curry CL “es el producto que estábamos buscando”, afirmó. Además, cuenta con la tecnología CL, que “brinda la posibilidad de controlar las malezas de hoja ancha, porque tolera los herbicidas de la familia de las imidazolinonas. Y también brinda un seguro cuando desconocemos si hay carry de herbicidas ALS en el suelo”, describió.

Dentro del portafolio de Erro, además de Curry CL, están: Smilla, un material de ciclo intermedio, cuya fecha óptima de siembra va desde el 1° de mayo hasta los primeros días de junio. Por su parte, Hyola 433, es una variedad primaveral corta, que permite sembrar a partir del 10 o 15 de mayo en adelante.

El otro lanzamiento de Erro en colza es Phoenix CL, “un híbrido invernal que permite arrancar la siembra a partir del 15 de marzo y en fecha óptima se extiende hasta el 25 de abril”, describió Camelo. 

Agregó que se trata de un híbrido que reúne dos tecnologías CL y brinda alta resistencia genética a la dehiscencia. Esta última de gran ventaja, ya que nos permite cosecha directa, sin el uso de herbicidas y además es muy segura, sin pérdida de kilos en esta última etapa del cultivo.   

EL MANEJO

Además de la selección de los productos, el área de I+D de Erro realiza un “seguimiento del cultivo, analizando varios aspectos, entre ellos la nutrición”. Sobre la sanidad de los cultivos frente al marcado aumento de área, comentó que “año a año vemos que se va incrementando la presencia de ciertas enfermedades en hoja, como Phoma o Sclerotinia sobre el final del ciclo del cultivo. Esto nos obliga a ensayar fungicidas, momentos de aplicación y respuesta económica por su uso. Así encontramos impactos positivos en el rendimiento al final del cultivo”.

A propósito, dijo que “la recomendación es no dejar que la genética pelee sola, sino que debe acompañarse con agronomía y un paquete sanitario que incluya fungicidas durante el ciclo del cultivo”. 

Insistió en que “por más que los materiales tengan buena tolerancia a las enfermedades como Phoma, no los podemos dejar solos para resolver ese problema, cuando tengamos que hacer una intervención recomendamos que se haga y sobre todo cuidar de no repetir colza por al menos dos años en esa misma chacra, esto es fundamental”.

Para las colzas invernales recomendó ajustar la densidad de siembra, porque “tienen un desarrollo explosivo durante el otoño y los ensayos de población marcan que debe haber menos plantas logradas por metro cuadrado”. Detalló que se recomiendan “en torno a 40 plantas, mientras que en las primaverales la recomendación apunta a 50 o 60 plantas por metro cuadrado, con una buena tecnología de siembra”. 

Camelo indicó que el manejo nutricional de las invernales exige una intervención más en vegetativo que en las primaverales, por ser mayor la duración de ese periodo a elongación. “Es fundamental para maximizar potenciales, analizar cómo viene el cultivo, y en función de eso ajustar la refertilización”, apuntó.

Admitió que “el valor del grano hace tentador sembrar el cultivo. Si bien a la colza se le fue agarrando la mano, es muy exigente en cuanto a los ambientes. Generalmente va a chacras con buena productividad, buen drenaje. Eso puede motivar a una repetición del cultivo al año siguiente, práctica que no recomendamos”, concluyó.

Nota de Revista Verde N°99

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Sistema arroz-soja crece por beneficios mutuos

By Cristina Fumero,

Las rotaciones con ambos cultivos generan más productividad, menos costos, frenan malezas y permiten diversificar el negocio

La inclusión de la soja en las chacras arroceras del este de Uruguay generó importantes beneficios en las empresas del rubro. Al haber solucionado algunas limitantes, como el drenaje en los suelos bajos, la oleaginosa aporta varias soluciones a problemáticas agronómicas y económicas del arroz. 

En primer lugar, permite diluir costos, además de aumentar la productividad del arroz, impidiendo el desarrollo de malezas y diversificando el negocio. Las empresas que además incluyen las pasturas y la producción de carne en el sistema logran aún mejores resultados, los que son alentados por la investigación y por la industria molinera, que destacan sus beneficios. 

Avanza la incorporación de tecnologías que mejoran la eficiencia del sistema, donde el riego aporta un salto a la productividad de soja. En Brasil van un paso adelante con estas experiencias, que sirven de referencia para seguir avanzando en Uruguay.

Geonivelación y riego

La región este de Uruguay tiene varias características particulares, desde los suelos, que son de topografía plana y relativamente poco profundos, hasta la disponibilidad de agua y la cultura de riego, que a través del arroz es bastante generalizada. 

Roberto Lima, integrante de Consultora del Este, dijo a VERDE que “la preocupación de nuestro grupo de trabajo, que involucra a varios agrónomos, productores, empresas y también al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), es encontrar distintas modalidades que aporten riego a la soja y con ello sustentabilidad al sistema”. 

Para un agricultor del este uruguayo la soja de secano a veces es una complicación, porque está acostumbrado a manejar el riego en el arroz y a tener estabilidad, alcanzando un potencial de rendimiento alto. “Sobre esa base estamos tratando de llevar los distintos sistemas de uso del agua al cultivo de soja”, señaló. 

En Arroyito, zona de Vergara, “estamos con una experimentación a escala comercial, comparando soja con y sin geonivelación, también con y sin riego, con resultados que han sido muy buenos, obteniendo sojas de más de 3.500 kilos por hectárea, con estabilidad, que es el cometido”. Por otro lado, “vemos que el sistema tiene un efecto benéfico en el arroz”.

Para Lima “la piedra angular del sistema, tanto para drenaje como para riego, es la geonivelación”, una tecnología para corregir los relieves naturales de los suelos, eliminando las zonas altas y bajas, para que el movimiento superficial del agua no se interrumpa.   

Esa tecnología de geonivelación, apoyada en RTK, posibilita trabajar sobre terrenos con una pendiente suavizada, respetando la pendiente general y natural. “Con poco movimiento de tierra se consiguen excelentes condiciones, tanto para drenaje como para riego, levantando escalones de productividad”, afirmó. 

Informó que “la inversión en geonivelación va de US$ 150 a US$ 200 por hectárea” y permite trabajar “en muy buenas condiciones durante cuatro años. Luego, con leves retoques, se puede seguir con ese sistema durante más tiempo”, sostuvo.

En esa rotación pueden entrar arroz, soja y pasturas. “Ya tenemos ejemplo. En los tres casos se refuerza el sistema, más allá de la sinergia de esa integración. Esta tecnología permite tener el 100% del terreno cubierto con el cultivo que corresponda, logrando que la soja, el arroz y las praderas sean mucho más uniformes, porque los pozos o malos drenajes son un problema para la implantación y buen desarrollo de los cultivos o praderas. El drenaje es de los primeros beneficios y de los más impactantes de esta tecnología”, afirmó. 

Destacó que la productividad del arroz tuvo un incremento de 5% o 10 bolsas, pero aclaró que esos sistemas ya estaban produciendo más de 10.000 kilos por hectárea. “En carne estamos trabajando con productores que producen más de 250 o 300 kilos”, agregó. 

Los veranos siempre son críticos para las pasturas, porque “el arrocero comienza a hacer laboreos y achica el área; o los propios suelos entregan mucho menos forraje por su escasa profundidad. Con la seca de este verano las praderas de esta zona parecían quemadas con glifosato. En la medida de que se integre el riego a las pasturas y aplique una visión de sistema en el uso del agua, también ingresarán en otros niveles de producción, elevando las productividades de carne”, sostuvo. 

En soja se están evaluando dos caminos tecnológicos sobre terrenos geonivelados. Uno con la soja sobre camellones, “que requiere de algunas pequeñas adaptaciones de maquinaria, que no implican grandes costos. En este caso se busca tener rendimientos consistentes, de más de 3.000 kilos por hectárea, y el riego es clave para alcanzar ese objetivo”, señaló Lima.

Y el otro camino consiste en aprovechar la cultura de taipas y drenajes de la región, pero en soja, utilizando la maquinaria del arroz. 

En este caso el objetivo es tener al riego como un recurso de resguardo, para mantener y estabilizar un rendimiento en el eje de 2.500 a 3.000 kilos. “Esas situaciones parecen mucho más amigables con la cultura del arrocero. Creemos que esto puede evolucionar bastante rápido”, planteó.

Lima informó que esas líneas de acción se llevan adelante en Agropecuaria El Tero, Casarone, La Mini (Hugo Manini), Labrustar y otros establecimientos que ya tienen entre 20% y 30% del área de soja con riego en esas dos modalidades. “En Brasil ya es una realidad. Ahora estamos en la etapa de escalar las experiencias, porque la soja regada no llega al 10% de la superficie total en suelos arroceros”, señaló.

La investigación

El ingeniero agrónomo José Terra, director del Programa Arroz de INIA, comentó a VERDE que la interacción arroz-soja “es interesante”. Recordó que “comenzó hace algunos años con productores innovadores y se siguió colando de a poco”, ya que “la oleaginosa le deja ventajas y alternativas a la rotación arroz-pasturas, que es muy amplia y heterogénea”.

Dijo que “la soja es un muy buen antecesor para el arroz. En experimentos confirmamos que la productividad del cereal sobre rastrojo de soja se incrementa 15%; es muy similar o incluso superior a un antecesor de pasturas”.

También valoró que la oleaginosa “ayuda a diluir los costos de producción, porque asume la preparación de suelos”, además de ventajas para el control de malezas difíciles como el arroz rojo o la echinocloa.

La limitante para la soja en los suelos bajos es el drenaje cuando hay excesos de agua, y luego también inciden los periodos secos. “Es clave adaptar ciertas tecnologías para mitigar esos problemas. El desafío es estabilizar los rendimientos”, afirmó

INIA tiene dos vías de investigación sobre este tema. Por un lado, se incluye a la soja en rotaciones arroceras de largo plazo, evaluando diferentes intensidades de uso del suelo arrocero. En algunos casos sustituye a las pasturas y en otros las integra, así como al arroz, evaluando los efectos productivos y ambientales de estos sistemas.

Por otro lado, hace tres años que INIA y el sector privado evalúan las prácticas de manejo y tecnologías que deben considerarse para incluir a la soja en la rotación. Allí se focaliza en la sistematización, nivelación de los suelos, la eventual utilización del riego en soja y la fertilización.

Con las nuevas tecnologías de la información y la geotecnología es posible mejorar la nivelación, el drenaje, para bajarle el riesgo al cultivo de soja, tanto por excesos como regando cuando hay déficit hídrico, señaló Terra.

Potenciar los sistemas

El ingeniero agrónomo Daniel Gonnet, gerente agronómico de Casarone, dijo a VERDE que la empresa promueve estos sistemas de producción, ya que “tener un esquema en base a un solo rubro tiene debilidades económicas y agronómicas”. En ese sentido, destacó que la integración de la soja en los sistemas de producción del este de Uruguay “levanta restricciones de los modelos de negocios basados exclusivamente en el arroz”. 

Detalló que el arroz tiene una estructura de costos “relativamente alta” y  una dependencia de la relación con el dueño del campo, que es “determinante para estabilizar los rendimientos”. Y dijo que la principal desventaja para la soja en los sistemas arroceros del este es la dependencia muy fuerte de la calidad de drenaje.

Al evaluar sistemas integrados, Gonnet destacó que “los cultivos salen ganando”, porque “el arrocero es un profesional del riego y drenaje”, y además es “líder de equipos de trabajo multidisciplinarios”. Sostuvo que “la soja se viabiliza en esos sistemas cuando es sembrada por un arrocero”, además de levantar problemas del arroz cuando se hace como único rubro. 

Informó que “en el este hay unas 110.000 hectáreas de arroz, y algo más de 30.000 están en rotación con soja. Hay mucho potencial, pero un primer escalón debería ser duplicar el área, con el objetivo de diluir los costos de los dos cultivos”.

Por otra parte, Muzzio Marella, gerente agrícola de Saman, dijo a VERDE que a la soja en los sistemas arroceros se la observa como “una herramienta potenciadora del arroz”. Informó que en el este “el 30% del área de arroz ya está en rotación con la soja o sorgo”, y que en la zona centro y norte “también se la está incluyendo, pero por suelo y clima va muy de la mano del riego”.

Señaló que en el este se empieza a regar de forma incipiente, pero que “hay para avanzar con soja de secano, sobre todo en el macro drenaje de la zona arrocera y el micro drenaje en la chacra de soja, que cambió la realidad de esos campos”. 

El departamento técnico de Saman también impulsa la inclusión de la soja en los sistemas arroceros, “acercando tecnología y articulando algunos negocios, donde la empresa arrienda el campo, potenciando los sistemas de riego y armando la rotación arroz-soja para que los productores la exploten. Estamos jugando un papel importante en el desarrollo de esa rotación, porque potencia al arroz, que en definitiva es el negocio de Saman”, explicó el ingeniero agrónomo.

También se considera importante que los productores puedan incorporar la ganadería. “Es muy bueno que estén las tres patas en los sistemas arroceros, para tener empresas más estables. Con eso se potencia el arroz, la soja y la carne”, concluyó.

El área

Rodrigo Aiello, integrante de Barraca Erro, dijo a VERDE que la empresa estima en 130.000 hectáreas la superficie de soja en el este de Uruguay, y que en esta zafra hubo un aumento del 25%, aproximadamente; y el 30% del área total de soja en el este se hace en rotación con arroz o en campos bajos.

“En Erro buscamos los materiales que más se adapten a ese esquema de problemas de drenaje y suelos con baja capacidad de retención de agua”, señaló. En tal sentido, se avanzó en materiales como DM Garra, que “por su comportamiento ocupa gran parte de las áreas de campos bajos o arroceros”. 

Desde hace 13 años el área de investigación y desarrollo (I+D) de Erro realiza evaluaciones, en tres o cuatro localidades por año. “Llevamos más de 50 ensayos que tienen como objetivo detectar las variedades que mejor se adaptan a los campos bajos y laderas”, destacó. 

“Ese trabajo es permanente y se están buscando materiales que superen a los que hoy están en el mercado. Allí aparecen DM 60i62 y DM 66R69 STS, que han mostrado muy buena adaptabilidad a esos ambientes”, agregó. 

Barraca Erro participa del proyecto que INIA, consultora del Este y otros actores llevan adelante, para potenciar al cultivo en las diferentes situaciones del este.

La experiencia en chacra

Fernando Rizzo, del establecimiento La Catumbera, ubicado en Treinta y Tres, dijo a VERDE que la soja entró al sistema arrocero en 2008, “primero por los precios, pero calzó perfecto en la rotación. No conocíamos el cultivo, y luego, a pesar de la caída de los valores, la soja siguió en la rotación, porque nos viabiliza el rastrojo para arroz y la limpieza de campos”. 

Comentó que en el establecimiento principal siembran el 100% del arroz sobre soja, y en algún caso entra un puente verde, que aporta dos meses y medio de pastoreo. 

Agregó que, “más allá de los precios, hemos estabilizado el sistema. Eso nos permite permanecer en el tiempo y no andar con altibajos, sobre todo teniendo en cuenta que estamos a 400 kilómetros del puerto de Montevideo”. 

Señaló que en soja la media de los últimos años está en torno de los 2.500 kilos. “Es un rendimiento muy bueno, teniendo en cuenta la calidad de los campos”, consideró. 

En arroz el promedio se acerca a los 10.100 kilos por hectárea. “Hemos podido estabilizar los rindes. Ahora estamos encalando, calificando los campos por los años de agricultura. Siempre hay cosas por ajustar. Tenemos el campo, que es algo importante para poder planificar, porque los buenos precios ganaderos hacen que esa actividad también compita por las rentas”, comentó.

Rizzo agregó que la empresa tiene en rotación con arroz unas 700 hectáreas de soja y afirmó: “no vemos el negocio sin esa rotación”. 

Destacó que se han podido bajar los costos del arroz, porque la soja deja el campo pronto y permite optimizar la fecha de siembra, además de los beneficios en el manejo de malezas. “Estimamos que la soja reduce el costo entre US$ 250 y US$ 300 por hectárea”, indicó. 

Por otra parte, comentó que se están haciendo drenajes con tecnología RTK. “Siempre tratamos de ajustar el manejo. Cuando llueve mucho en poco tiempo no se da abasto, y en algunos casos hay pérdidas de chacras. El año pasado se perdió el 10%; este año no fue tanto”, relató. A propósito, explicó que “si la soja queda menos de 36 horas bajo agua se recupera”.

Agregó que “se viene realizando mucha sistematización, muchas obras de excavadoras. Hoy todo eso nos permite regar, pero por las condiciones climáticas de estos dos últimos años no se ha hecho”.

“Estaríamos en condiciones de regar el 50% de la soja que se hace en rotación con arroz. Eso requiere de un trabajo bastante artesanal, pero al tener el agua disponible hay que utilizarla. Además, las medias de UTE viabilizaron la posibilidad de regar más”, valoró.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Eduardo Apolinario, asesor de La Mini, comentó que en el establecimiento empezaron a sembrar soja en el año 2012, en 20% del área. “Hoy arroz y soja están cabeza a cabeza en la rotación. Sin reducir el área ocupada por el arroz, llevamos adelante un sistema intercalado de soja-arroz por unos cuatro años, y luego se pasa a otros cuatro años de pasturas”. 

Enfatizó que “la soja en los campos planos requiere de buen drenaje interno en la chacra, apoyándose en herramientas modernas, de georeferenciación, y en la limpieza de los drenajes principales. Eso es clave para la soja, porque siempre hay períodos de exceso hídrico”. 

Dijo que “también hay que perderle el miedo a regar la soja en los campos bajos. Hace unos años venimos con un sistema de riego por surco, en un área que ronda entre 20% y 30% de la soja. Son dos aspectos claves para la estabilidad productiva de ese cultivo”.

La empresa pudo estabilizar los rendimientos en unos 2.500 kilos por hectárea, salvo en el año 2017/18, cuando hubo una sequía extrema. El ingeniero agrónomo señaló que, en la medida que avance el riego, el objetivo es superar los 3.000 kilos de soja por hectárea.

En cuanto al arroz, dijo que “está ampliamente demostrado y estudiado que luego de una soja hay un incremento importante en el rendimiento del arroz, en torno al 10%. Lo notamos. Veníamos con rendimientos de 8.500 a 9.000 kilos por hectárea, y luego de tres o cuatro zafras de soja estamos alcanzando los 10.000 kilos”. 

Subrayó que se trata de un vínculo ganar-ganar, porque la siembra de soja frena la aparición de problemas graves de malezas para el arroz, así como el arroz inundado también es un impedimento para que prosperen malezas problemáticas para la soja. 

La ganadería, por su parte, permite renovar nutrientes, y los cultivos de retorno sobre pradera también tienen un plus. “Se diversifica el negocio con estos tres componentes, incrementando además el movimiento de servicios y mano de obra en la región”, enfatizó.

Experiencia en Brasil con estos sistemas

El ingeniero agrónomo Giovani Fernández trabaja como asesor técnico en la zona de Santa Vitória do Palmar, cuenca de la laguna Merín, en Brasil. Allí la soja se instaló en los sistemas arroceros, por la evolución del manejo de los drenajes y el avance de la tecnología que hace más eficiente el manejo del agua. “La soja se volvió más manejable. Avanza la soja regada y comienza a incluirse en la rotación el maíz sembrado en camellones.  Además, es cada vez más frecuente la siembra de trébol persa, solo o con raigrás cuando se pastorea, luego de la soja y antes del arroz. Hay cambios estructurales muy interesantes, que van muy rápido”, destacó.

El arroz se fue concentrando en las mejores zonas, creciendo con la soja. Va recuperando área al ser la cabeza de la rotación; y a partir de allí se hace un año arroz y otro soja. “Eso se va estabilizando. En las chacras de arroz había crecido el problema de malezas y la soja fue una solución”, agregó. 

“La ganadería también se va imponiendo, los puentes verdes en invierno crecieron 30%, y donde hay buen drenaje se siembra avena”, describió. 

Además, se trabajó “en suavizar los relieves, motivando que la superficie quede con una pendiente más controlada. Antes la nivelación era total y ahora permite hacer surcos para la siembra de soja”. 

La soja regada en esos sistemas ocupa entre el 15% y 20% del total, “consolidado rindes de 3.000 a 3.500 kilos por hectárea, mientras que en secano está en 2.500 kilos. Por el incremento de costos, la soja aporta al sistema y es rentable; eso debe ser estable y así gana terreno el riego”, consideró.

Fernández indicó que desde 2010 “la evolución fue muy importante. La soja hoy se hace como cultivo y no como accesorio del sistema. También se observa cómo el productor va armando equipos para la siembra de arroz y de soja, para aprovechar la mejor ventana de siembra de cada cultivo”.

En ACA aprueban la rotación arroz-soja

Alfredo Lago, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), dijo a VERDE que en la institución consideran que la inclusión de la soja es una oportunidad para el productor arrocero, “por las ventajas agronómicas y la dispersión del riesgo, que posiciona mejor al productor”.

“El 70% de los productores es arrendatario, y las rentas arroceras están en los 500 kilos por hectárea. Hace 20 años la renta ganadera era  de US$ 20 por hectárea, pero hoy puede llegar hasta los US$100, cifra similar a la del arroz. Con otro cultivo, que tiene capacidad de mantener una buena renta, hay una oportunidad”, acotó.

Lago señaló que la soja permite compartir costos fijos y algunos variables. “Sin generar más inversión aumenta su negocio y hay otra posibilidad de relación con el dueño del campo. También le abre la puerta a la ganadería. Ese es un gran desafío que tiene el arrocero arrendatario, porque normalmente el dueño del campo es quien hace la ganadería”, comentó.

Dentro de las aristas positivas marcadas por el presidente de la ACA, aparece la mejora en la “capacidad de negociación”, por ejemplo de los fletes, porque “no es lo mismo mover solo arroz que sumarle soja, porque se le incrementa la zafra al transportista”, señaló.

Agregó que la soja en los planteos arroceros tiene cierta estabilidad productiva. Si bien no se logran los picos del litoral, los rindes de los últimos años “promedian 2.500 kilos por hectárea”, sin grandes variaciones. 

El productor consideró que el arroz seguirá creciendo hasta ubicarse en torno de las 200.000 hectáreas, aunque afirmó que no imagina un crecimiento mayor. Y planteó que el empresario arrocero “puede crecer más con la soja y tener un mejor negocio”. 

“El arroz ocupa en torno del 28% de la superficie sistematizada existente. Por lo tanto, la soja tiene un gran potencial  de crecimiento en rotación con el arroz”, sostuvo.

Nota de Revista Verde N°99

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Claas pone en marcha un plan de negocios para América Latina

By Cristina Fumero,

Santiago Larroux asumió la vicepresidencia de la compañía alemana en el continente, para impulsar una estrategia comercial que atienda la demanda tecnológica en la región

Claas, fabricante alemán de maquinaria agrícola, puso en marcha un plan de negocios para América Latina. En este marco, el argentino Santiago Larroux –ex John Deere y Pla– asumió como vicepresidente de la compañía en el continente.

“Claas tiene la necesidad de desarrollar el mercado de América Latina. Cuando uno mira el mundo ve que es en América Latina donde hay más tierras disponibles para la agricultura, donde hay agua dulce, con dos o más cultivos anuales. Hay muchas oportunidades en esta región del mundo”, dijo Larroux a VERDE. 

Agregó que la empresa alemana “es líder en cosecha en Europa, un actor muy importante de la tecnología agrícola del mundo, sobre todo con su línea para forrajes, y más recientemente entró muy fuerte en el negocio de tractores”. 

Larroux repasó que hace 20 años en Sudamérica se sembraban 72 millones de hectáreas y en 20 años se pasó a casi 125 millones de hectáreas, mientras que la producción de granos que pasó de casi 180 millones de toneladas en 1999/2000 a 460 millones de toneladas que se cosecharán en la campaña 2021/2022.

“Por todas estas razones, y pese a estar eternamente agradecido a John Deere, vi una oportunidad enorme de ayudar a Claas a desarrollar el negocio en América del Sur”, comentó.

En Argentina Claas “es líder en picado, con un parque de más de 1.300 picadoras vendidas, además de equipos de forrajes. En nuestro centro de operaciones en Oncativo, Córdoba, hacemos el ensamble final de picadoras y algunas cosechadoras de granos que exportamos a Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay”, señaló. 

En los últimos años la empresa se instaló en Porto Alegre, Brasil, y está armando la red de concesionarios. “Somos líderes en Brasil en picado”, destacó Larroux. 

La empresa ve grandes oportunidades en Brasil y Argentina para cosechadoras y tractores. El plan estratégico consistirá en poner un pie más fuerte en la región, viendo opciones comerciales para todos sus productos.

El vicepresidente de Claas en Latinoamérica admitió que “si no se tiene una pata fabril en Brasil o Argentina, los volúmenes quedan más reducidos. En Argentina hay licencias de importación, que hacen al negocio más complejo. Si bien hay cuestiones confidenciales, el proceso será apuntalar más la presencia de Claas en América Latina, entregando productos en todos los países, con la posibilidad de desarrollo futuro de otros productos que hoy vende la marca en Europa, con chances de traerlos al mercado de América del Sur”. 

Sobre Claas

Claas tiene una presencia muy grande en Europa Occidental, en Europa Oriental y es líder en Rusia. Se ha expandido a Estados Unidos y Canadá, con una fábrica en Omaha (Nebraska), para toda la línea de cosechadoras para los mercados de esos países. La empresa también tiene fábricas en China y en India. 

La compañía factura casi US$ 6.000 millones anuales, y “de las empresas familiares de la agricultura es la más grande que queda. El resto son empresas de capital abierto, que cotizan en bolsa”, destacó Larroux. 

Expoactiva

En la próxima edición de Expoactiva Nacional,  Claas, a través de Toremor, su distribuidor en Uruguay, lanzará la nueva picadora Jaguar 990. Se trata de la picadora más grande del mundo y esa unidad será la primera en Latinoamérica. Tiene motor V12 de la marca alemana MAN, con 925 caballos de fuerza (hp). “Esta máquina ha logrado casi 70 hectáreas de picado al día”, destacó Larroux. 

Además, se expondrán cosechadoras de las líneas Lexion y Trion, para atender la demanda de los productores de la región. 

Tendencias tecnológicas

Larroux planteó que “el futuro dejó de ser la agricultura de precisión, con pilotos automáticos, para una agricultura de decisión. Hoy en esa agricultura digital 4.0 los productores quieren tres grandes líneas: la primera es la denominada AA (autonomía para la automatización), que son los controles automáticos en la cosechadora, para que mañana funcione sin operador”. 

Afirmó que “la autonomía en la maquinaria se puede lograr incluso más fácil que en el mercado automovilístico, pero todo eso lleva un proceso, que podemos llamar autoregulación de la máquina en cosecha. Nuestras familias Lexion y Trion la tienen, y permiten un proceso de autoregulación hasta tener una autonomía total”. 

La segunda demanda de los productores es tener acceso a los datos centrales de la máquina en un celular o en una computadora, además de alertas que ya brindan las máquinas. 

“Y en tercer lugar, en el marco de esa agricultura 4.0, podremos pasar de una fábrica reactiva a proactiva. Todos esos datos de las máquinas, cuando unimos todas las cosechadoras que operan en el mundo, nos permiten dar inteligencia sobre esos datos”, concluyó. 

Nota de Revista Verde N°99

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