Las ventajas y desventajas para el manejo sanitario en este invierno

By Cristina Fumero,

Syngenta realizó una jornada donde se evaluaron las condiciones para los cultivos en este inicio de campaña; en ese marco relanzó su fungicida Miravis Triple Pack.

Fertilización y sanidad en cultivos de invierno se denominó una jornada técnica convocada por Syngenta, donde se analizaron las condiciones en las que se instalarán los cultivos de invierno en la zafra que inicia. En esa actividad, realizada en Nueva Helvecia (Colonia), la empresa realizó el relanzamiento de su fungicida Miravis Triple Pack.

En esa instancia, el fitopatólogo Carlos Pérez, del laboratorio Clínica Vegetal, destacó a VERDE que la ventaja de este invierno es que “el inóculo de la semilla tal vez esté más bajo que en otros años, por lo que fue la cosecha de los semilleros, en condiciones relativamente secas”, algo que se está comprobando en los análisis de semilla que se vienen realizando en el laboratorio.  [um_loggedin]  

Igualmente sostuvo que “es importante el curasemilla. No quiere decir que al ser bajo el inóculo no se deba curar, pero es un año menos complicado que otros desde ese punto de vista”. 

Desde el punto de vista del rastrojo, que es otra de las fuentes de inóculo para las manchas, “vemos que como se está sembrando mucho y es muy difícil implementar la rotación”, advirtió. A propósito, sostuvo que “si vamos a sembrar trigo debemos tener dos años sin haber hecho ese cultivo”. 

Eso, además del inóculo en la semilla, pueden generar las condiciones sanitarias para que este sea “un año bueno para mancha. Si no se puede respetar eso, y con las lluvias que estamos teniendo, vamos a estar iniciando los ciclos con mucha humedad, y eso es algo que favorece mucho a los hongos. Por lo tanto, será un año más complejo desde el punto de vista de los rastrojos”, señaló.

“Y vamos a tener que ver cómo se desempeña la roya, porque en ese caso el inóculo es exógeno, viene de afuera, y no lo podemos manejar tanto. Pero podemos manejar las manchas, el rastrojo y la semilla”. En el caso de las royas, “hay que estar atentos al inóculo de la zona, la resistencia del cultivar sembrado, y monitorear con frecuencia para evitar llegar tarde”, explicó.

Pérez confirmó que las enfermedades están teniendo “un protagonismo importante, por las condiciones climáticas que tenemos, por los materiales que se están sembrando. Por su parte, la colza empezó a ser un problema desde el punto de vista sanitario. Algo que era lógico en la medida que aumentara el área”.

Por eso, sostuvo que se debería saber cómo manejar las enfermedades de trigo, cebada y colza, para minimizar su impacto. “Es difícil sembrar esos cultivos sin saber manejar las enfermedades”, comentó. 

El fitopatólogo valoró que de a poco se está generando información que es fundamental para colza. Recordó que el cultivo tiene apenas 10 años de siembra en Uruguay, que la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) empezó a hacer registros en 2012, y en la Clínica Vegetal hace siete años que se está generando información; además del programa del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). 

Explicó que “es difícil pretender tener en colza la misma información que tienen trigo y cebada, que son cultivos históricos, con más de 100 años; pero es importante que se haya ido generando información”.

Pérez también destacó que “hubo un desarrollo muy importante en fungicidas. Hay herramientas muy potentes. De a poco se ha ido ajustando el momento de intervención en colza, mientras que en trigo y en cebada está más aceitado”. 

Evitar llegar tarde

A propósito, puntualizó que “es fundamental no llegar tarde. Muchas veces nos juega en contra la tranquilidad de tener fungicidas potentes, pero lo que se hace al aplicar tarde es atentar contra la eficiencia del producto, presionando a la población del patógeno para que se genere baja sensibilidad al fungicida”.

Advirtió que “eso ya sucedió con los herbicidas e insecticidas, tratemos de que no pase con los fungicidas. La única medida que tenemos para ganar tiempo y evitar que eso pase, es el manejo integrado. No debemos olvidar todo lo que se puede hacer antes de intervenir con un fungicida”. 

El especialista insistió en ese aspecto, sobre todo considerando la actual estructura de costos, donde los fungicidas casi no cambiaron de precio, mientras subieron los precios de algunos herbicidas y fertilizantes. 

Además, puntualizó que el trigo y la cebada valen más, entonces el precio relativo del fungicida es menor, y eso atenta contra su buen uso. “Cuando algo cuesta más lo cuidamos más, pero cuando vale menos lo cuidamos menos; hay que tener cuidado con eso. Tenemos mucha información para un uso racional de los fungicidas, usarlo a tiempo, sin dormirnos y no dejarlo para aplicar cuando ya la situación es de incendio”, remarcó. 

Por último, Pérez dijo que es importante considerar el momento de aplicación, las dosis y también la calidad de aplicación. “Sabemos que nadie va a bajar la dosis a la mitad, pero cuando aplicamos con el pulverizador puede llegar la mitad de las gotas al cultivo, y de esa forma se está bajando la dosis. Entonces, hay que tener cuidado con la calidad de aplicación, porque eso también condiciona la permanencia y eficiencia del producto frente a la población de patógenos a lo largo del tiempo”, advirtió. 

Miravis Triple Pack: “el fungicida más completo del mercado”

“Cada vez que lanzamos un producto tenemos gran expectativa”, dijo a VERDE José Inciarte, gerente de ventas y marketing de Syngenta en Uruguay.

En este caso esa gran expectativa se centra en el nuevo fungicida: Miravis Triple Pack. Si bien el producto ya fue presentado el año pasado, esa presentación fue en una actividad virtual y por eso ahora se decidió realizar un relanzamiento, de forma presencial. Inciarte explicó, además, que el inicio en 2021 fue con un menor volumen, y que a partir de ahora se le dará un gran impulso. 

Destacó que se trata de un fungicida basado en dos carboxamidas, más un triazol. “Es el único fungicida con dos carboxamidas, una con especificidad en las royas, la otra en manchas foliares. De esta forma es el producto más completo del mercado, para abarcar todas las enfermedades de trigo y cebada”, destacó. 

Inciarte recordó que “en cebada tuvimos un excelente comienzo el año pasado, lo mismo en las chacras donde hubo ramularia. Y en trigo, en las chacras con mancha amarilla y roya, este producto fue el mejor de todos los que evaluamos. Hicimos una red de evaluación, desde Paysandú hasta Colonia, que generó mucha información”. 

En Uruguay, el equipo de investigación y desarrollo de Syngenta, encabezado por Nicolás Faggi, lo está probando hace cinco años. Los primeros ensayos fueron de prueba, los siguientes para registro y después en predios comerciales o demostrativos. Y en Argentina se lanzó dos años antes que en Uruguay, por lo que hace al menos siete años que se está evaluando en la región. 

El gerente de ventas y marketing confirmó que “hay un volumen importante de este producto para este año.  Ya se vendió una buena parte y creo que debido a la expansión del área, además del incremento del uso de las carboxamidas, el producto funcionará muy bien. Es sumamente completo para las enfermedades de trigo y cebada”.

Comentó que Syngenta tiene “muy buenas expectativas” para esta zafra de invierno, “por los excelentes precios”. Pero también se refirió a “la incertidumbre de los costos, que son muy elevados, principalmente de los fertilizantes y del glifosato, que hacen que el margen del productor dependa mucho del uso de esos insumos”. 

En ese sentido, destacó que “por suerte los fungicidas no han tenido incrementos de precios respecto a años anteriores, y eso hace que sea un rubro con un menor peso en el costo de los cultivos de invierno”. 

Recordó que “hace algunos años cambiar un fungicida por uno que costara US$ 1 o US$ 2 menos podría llegar a hacer la diferencia, pero hoy el productor se debe focalizar en otra cosa, ya que el porcentaje del costo de un fungicida en el total de costos del cultivo de trigo o cebada es ínfimo”. 

Nicolás Faggi explicó de forma detallada la composición de Miravis Triple Pack. “Es un fungicida que está constituido por tres principios activos: dos carboxamidas (Solatenol y Adepidyn), y un triazol (Propiconazole). Las dos carboxamidas le permiten tener un excelente control, tanto para royas como para manchas, porque cada una se especializa en esas enfermedades. Y lo estamos recomendando tanto para trigo como para cebada”. 

Destacó que “los datos marcan que tenemos un producto distinto y muy superior. Logra proteger a la planta durante mucho más tiempo, en torno de los 40 días”. 

Para obtener el mayor beneficio de este producto, se lo recomienda para la segunda aplicación, a partir de la hoja bandera. “Una vez que la hoja bandera queda expandida es cuando recomendamos utilizar este producto, para poder sacarle provecho por más tiempo”, explicó Faggi. [/um_loggedin]

Nota de Revista Verde N°101

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La economía global desafiada por tensiones en la cadena de suministro

By Cristina Fumero,

Desde la Segunda Guerra Mundial no se vivía un escenario con estas características: más inflación, cuellos de botella, el fin del “dinero barato” y cambios en la inserción.

Las cadenas globales de suministros, o cadenas globales de valor, entendidas como la organización transfronteriza de las actividades necesarias para producir, comercializar y proveer bienes y/o servicios, sufrieron una enorme transformación en la segunda mitad del Siglo XX. Esto ocurrió gracias a los avances en las tecnologías de la información y comunicación (TIC), y a la disminución de los costos de transporte y el proceso de apertura económica, o globalización. Con eso aumentó el comercio global y la descentralización de la producción mundial, en la búsqueda de maximizar la eficiencia. 

Sin embargo, una serie de eventos que se sucedieron entre el año 2020 y la actualidad, que incluyen la pandemia COVID-19 y la reciente paralización de los puertos de China frente a la política de tolerancia cero de este país, una demanda latente que explota antes de lo previsto y que superó la capacidad máxima de carga de los fletes internacionales, y la guerra entre Rusia y Ucrania, con sus consecuentes turbulencias en mercados de insumos clave como la energía, metales, fertilizantes y commodities agrícolas, han generado disrupciones en las cadenas de suministros globales. [um_loggedin]  

Se multiplicaron los cuellos de botella, los retrasos en las entregas y los problemas de escasez de productos en góndolas, entre otras consecuencias indeseables. 

Esto es lo que se denomina un shock de oferta que, para peor, llega en medio de una aceleración inflacionaria global a raíz de las políticas monetarias expansivas aplicadas por los países centrales, en el intento de paliar la crisis económica y social causada por la pandemia. 

En este contexto, las organizaciones transnacionales buscan relocalizar la provisión de sus insumos claves, priorizando la resiliencia de las cadenas de abastecimiento por sobre su eficiencia, incluso si ello debe implicar hacer frente a un aumento de los costos de suministro.

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía global enfrenta su mayor desafío desde la Segunda Guerra Mundial, e insta a los países a hacer frente a ello, sin dinamitar las bases de intercambio y cooperación sobre las que se asienta el crecimiento y desarrollo mundial. 

La aceleración de la inflación global, el menor crecimiento económico, la suba de tasas que encuentra a las empresas y los países con altos niveles de deuda están dando lugar a una fragmentación geoeconómica, o “desglobalización”, que puede cambiar las reglas de juego para todas las empresas y naciones del planeta.

La crisis de contenedores 

Para entender la llamada Crisis de Contenedores, deben tomarse en cuenta tres aspectos básicos: primero, que más del 80% del comercio internacional se transporta por vía marítima; segundo, China posee seis de los 10 puertos más importantes del transporte marítimo mundial contenerizado, lo que genera un importante flujo de contenedores en estos puertos; y finalmente, no dejar de lado que China es de los principales abastecedores mundiales de materias primas y manufacturas.

Con la llegada de la pandemia, las autoridades chinas decidieron comenzar a cerrar operaciones, tanto en puertos como en fábricas. Dichas medidas detienen la descarga de contenedores arribados a puertos chinos y la carga de contenedores con las manufacturas de ese país. Este hecho produce un gran cuello de botella en esos puertos, afectando la circulación normal de contenedores.

Luego de un tiempo en esas condiciones, China comenzó a recuperar la actividad y a liberar manufactura y contenedores, pero eso coincide con el cierre de fronteras de otros países, por el mismo motivo. Esto genera un nuevo congestionamiento, principalmente en los puertos de Estados Unidos y Europa, dos grandes concentradores de carga del mundo. 

El hecho de que este flujo continuo se haya cortado comienza a generar un desabastecimiento de contenedores, que no significa que no existan, sino que no estaban donde deberían estar, lo que automáticamente se tradujo en un gran aumento de precios.

Las grandes congestiones en los principales puertos internacionales provocan un gran aumento del tiempo de viaje. Como medida reactiva, las navieras comienzan a organizar los buques de otra manera, haciendo que descarguen en puertos menos congestionados, a partir de lo cual surge un nuevo factor: el roleo. Se llama roleo cuando el contenedor no es embarcado en el buque al que estaba destinado, ni en la fecha en que debía ser embarcado, lo que magnifica la incertidumbre en el abastecimiento de productos.

Ante estos hechos, y dada la dinámica de reacción en cadena del mercado, automáticamente aumentaron los tiempos de viaje, los costos y problemas con el abastecimiento, todos a nivel global.

Ya para mediados de 2022 se está viendo que la situación en la Costa Este de Sudamérica experimenta una leve mejora de la congestión portuaria y confiabilidad de recaladas. Los niveles de flete se han estabilizado con una incipiente tendencia leve a la baja. 

Pero la política de COVID cero de China, sumada a la guerra en Ucrania, contribuye a la congestión de puertos en Estados Unidos y Europa, generando un impacto colateral en los servicios navieros de contenedores. 

Aumento de la inflación

Los esfuerzos para salir de la recesión provocados por el COVID-19 y los problemas en las cadenas de suministro global han generado un incremento en la inflación mundial que podría extenderse en el tiempo. 

El gran exceso de ahorro global y el excepcionalmente fuerte exceso de demanda de muchos bienes y materias primas comercializadas internacionalmente han contribuido en esta escalada de precios. 

Si tomamos un promedio ponderado de la inflación para economías desarrolladas, se alcanzan niveles no vistos en los últimos 40 años, con niveles mínimos de desempleo. 

La inflación proyectada para las economías desarrolladas en 2022, por parte del FMI, es de 5,7%; la más alta desde 1984. En el caso de las economías emergentes, se espera un promedio de inflación de 8,7%, la más alta desde 2008, cuando el precio del barril de petróleo superaba los US$ 100 y el resto de los precios de los commodities estaban en valores similares a los actuales. 

En Latinoamérica y el Caribe los niveles de inflación son del orden del 11,2%, el más alto desde fines de la década de 1990.

En términos de nivel de actividad, la tasa de desempleo a nivel global proyectada por el FMI sería la más baja en más de 40 años. Esto se daría tanto para las economías emergentes, como para Estados Unidos y la zona euro. 

Los problemas de abastecimiento global y su impacto en los precios se ven aumentados por la recuperación en la demanda y el nivel de actividad global. 

Esta recuperación de la economía global se debió a los esfuerzos fiscales y a las políticas monetarias laxas de los años 2020 y 2021. Al acercarse al pleno empleo, la demanda creciente comenzó a hacer presión sobre una oferta que no se adaptó rápidamente a los cambios, generando dificultades en el abastecimiento global, resultando en un incremento en los precios de los commodities y diversos insumos claves para muchas cadenas de suministro.  [/um_loggedin]

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Agricultura de secano logró cosecha histórica

By Cristina Fumero,

En invierno y verano se trillaron cerca de 2 millones de hectáreas, sumando unos 6 millones de toneladas.

La agricultura de secano en Uruguay cosechó cerca de 2 millones de hectáreas en la zafra 2021-22, al contemplar cultivos de invierno (trigo, cebada, colza y carinata) y de verano (soja, maíz, sorgo y girasol). El volumen de la producción de granos se ubica en torno de los 6 millones de toneladas (Mt), algo que no se lograba desde la zafra 2013-14. De todos modos, este nivel productivo solo se alcanzó en aquella zafra y en la actual.  

Desde la zafra 2015-16 la intensidad agrícola se ha incrementado. “Estamos caminando lentamente hacia 1,6 cultivos por año. Eso significa que en cada millón de hectáreas sembramos 600.000 hectáreas de invierno. Por lo cual, en la zafra que comienza, si no pasa nada que perjudique la siembra, se podrían superar las 2 millones de hectáreas de cultivos (invierno más verano)”, dijo Esteban Hoffman, director de Unicampo Uruguay, en una jornada organizada por Grupo Macció y Syngenta. [um_loggedin]

Recordó que durante el pico máximo de expansión agrícola, entre los años 2013 y 2014, ese indicador había bajado a 1,3 cultivos por año. “El 70% del área no tenía cultivos de invierno”, comentó. Además, “en ese momento había menos área invernal y menos cultivos; hoy existen tres que casi ocupan la misma superficie”, dijo. 

Esa intensidad y diversidad agrícola se ve reflejada en las exportaciones de trigo, colza, cebada y malta, que en 2022 totalizan cerca de US$ 415 millones.

Para lograr los 6 Mt, el volumen cosechado en la zafra de invierno fue relevante y ahora se suma una muy buena cosecha de soja. La cosecha de la oleaginosa culminará en torno de los 3,2 MT, según informó a VERDE Christian Nolte, general de Cofco Uruguay. Y destacó la demanda argentina, que pasó a ser el segundo destino de la soja uruguaya, detrás de China.

Nolte estimó que el precio promedio de venta por parte del productor se acercará a los US$ 600 por tonelada, lo que se transforma un récord histórico para Uruguay. Sobre principios de junio, dijo que “el 80% del volumen ya tiene un valor fijado”.

La superficie de soja tuvo un crecimiento de 8% frente a la zafra precedente, cifra en la que coinciden Urupov y de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). 

La cosecha de soja de la zafra 2021/22, que culmina en estos días, tendrá como resultado la mayor producción de los últimos cinco años, considerando el aumento del 8% en el área sembrada respecto a la anterior, y niveles de productividad por hectárea cercanos al promedio histórico. Además, acompañaron dos variables claves: precio y clima. Esas son algunas de las conclusiones de un trabajo sectorial realizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).

Luego de las caídas en la superficie para pasar a tres zafras con cierta estabilidad, en el ejercicio 2021/22 se registró un incremento del área de siembra de la oleaginosa. “Hay un cambio en la tendencia que se venía observando”, señaló el investigador de esa institución, Ignacio Umpiérrez, en el programa Punto de Equilibrio, de revistaverde.com.uy y Carve.

Destacó que las exportaciones de soja en 2022 representarían un monto en torno de los US$ 1.750 millones, siendo la mayor cifra después de la registrada en 2013.

Además de los empleos directos y los servicios vinculados, Umpiérrez indicó que la logística para el transporte del grano desde la chacra a los puertos habría generado en torno de 2.000 puestos de trabajo en fletes, con una masa salarial de US$ 3,6 millones y un valor bruto de producción en fletes de US$ 90 millones.

Según el CED, otro elemento importante del cultivo de soja es su descentralización. “Si bien está focalizado en el litoral, genera empleos en muchísimas localidades del interior, y la mayoría tiene menos de 5.000 habitantes. En 2021 nueve de cada 10 empleos se generaron en el interior. Eso se debe, en parte, al dinamismo del sector agroexportador, que tracciona sobre el comercio, los servicios, y en eso la agricultura tiene mucho que ver”, acotó.

Piero Gelmini, gerente general de Control Union –empresa que dedica al control de calidad, cantidad y certificación de commodities y procesos–, dijo a VERDE que en esta zafra “el 55% de la soja recibida llegó con porcentajes de humedad por encima de lo requerido”, y si bien “no fueron niveles sumamente altos, debieron pasar por acondicionamiento”. 

Agregó que el nivel promedio de humedad varió entre 15,5% y 16,5%. “En ciertos casos puntuales se llegó a 20%, cuando los contratos de comercialización estipulan un recibo de 14%. La cosecha no se interrumpió por lluvias, pero tuvo dificultades por la falta de sol, lo que hizo reducir las horas de trilla”, describió.

Respecto a la presencia de malezas, comentó que se siguen encontrando, y que la cantidad no es menor a la que se detectaba antes. “En esos casos la soja pasa por una prelimpieza o se envía a un destino distinto a China, donde los protocolos sanitarios vigentes no aceptan la presencia de malezas cuarentenarias en soja exportada desde Uruguay”, recordó.

Indicó que entre 40% y 60% (dependiendo de la zona) de la soja recibida tuvo presencia de malezas como: revienta caballo, roseta, sorgo de Alepo y cepa, entre otras. Y algunas son más difíciles de tratar, como la cepa y la roseta.

Además, Gelmini señaló que hasta principios de junio se llevaban cargadas unas 970.000 toneladas, de las cuales 575.000 fueron a China y hacia Argentina se cargaron 395.000 toneladas.

En el puerto de Nueva Palmira (Colonia) se han cargado unas 700.000 toneladas, de las cuales 305.000 fueron exportadas a China y 395.000 a Argentina. En tanto, en Montevideo se han cargado 270.000 toneladas de soja hacia China, sostuvo el ejecutivo de Control Union.

Según varios operadores consultados, el aspecto logístico durante el pico de cosecha enfrentó situaciones “tirantes”. Hubo ciertas dificultades en la disponibilidad de camiones y también para ingresar a puertos y acopios. La cosecha de soja tuvo 1,1 Mt más que en la zafra 2020/21, pero está por debajo del récord alcanzado en 2012/13, cuando se cosecharon 3,7 Mt. 

LAS CLAVES DE LA PRODUCTIVIDAD

Este año, cuando el área de soja segunda representa el 55% del total y la de primera 45%, habrá un rendimiento que “será elevado” pero “no será récord”, y “no se llegará a los 3.000 kilos por hectárea”, dijo Hoffman en Punto de Equilibrio.

El director de Unicampo Uruguay y profesor de Facultad de Agronomía estimó entre “2.700 y 2.800 kilos” por hectárea como media del rinde nacional. “Ojalá sea mayor, pero no nos animamos a marcar una cifra más alta”, dijo. Hay zonas donde operan empresas con “alta productividad”, que están teniendo resultados productivos “inferiores” a los de la zafra 2018-19, advirtió. 

Pero confirmó que, “en general será una zafra excepcionalmente buena”, que supondrá un “respaldo” para la próxima zafra de invierno. 

Para Hoffman “la edad de chacra” tiene un impacto “impresionante” en la variación del rendimiento. En esa línea, indicó que en la zafra de invierno “la seca le pegó muy fuerte a las chacras viejas, que son las que tienen más de 15 años de agricultura continua, que para muchas empresas representan más del 50% del área”.

Recordó que en la zafra 2016-17, en la 2018-19 o en la 2012-13, que fueron muy buenas en Uruguay, se obtuvieron entre 2.600 y 2.950 kilos. Pero “las chacras son las mismas, ya han pasado varios años y la mayoría no rota con pasturas”, advirtió. Entonces, frente “al mismo manejo y el mismo clima, esas chacras tienen que rendir menos, porque la edad de chacra es una variable que impacta en los rindes de la soja, más de lo que la gente cree”.

Hoffman dijo que el clima acompañó de forma “fantástica” durante el periodo crítico, “lo que debería jugar en la obtención de altos rindes, pero hubo empresas que les costó superar los 2.800 kilos cuando en 2018/19 estaban cómodas por encima de los 3.000 kilos”. 

Germán Bremermann, gerente comercial de Erro, dijo a VERDE que la productividad del cultivo de soja sorprendió y “fue mejor de lo esperado”, por la “llegada oportuna de las lluvias” y por el “paquete tecnológico” aplicado, que apuntó a máximos rendimientos. Recordó que esto no era sencillo, porque cuando se sembró los pronósticos no eran buenos. 

“En la medida que se combina, la máxima tecnología, genética de punta, manejo y lluvia, hay rendimientos muy interesantes. Hubo zonas que tuvieron muy buenos rindes, como parte de Soriano, Colonia y Río Negro. Y en otras zonas, como el centro, litoral-norte y el este, el rinde obtenido fue más variado, en algunos casos son muy altos y en otros por debajo del promedio”, acotó.

PERSPECTIVAS DE LOS CEREALES

Las perspectivas sobre la producción mundial de cereales en 2022 marcan un probable descenso, el primero en cuatro años, hasta 2.784 millones de toneladas (Mt). Serían 16 Mt menos que la producción récord estimada para 2021, según datos presentados por la FAO.

Se prevé que el maíz sufra la mayor disminución, seguido del trigo y el arroz, mientras que es probable que la producción de cebada y sorgo aumente. Las previsiones se basan en la situación de los cultivos ya sembrados y en las intenciones de siembra de los que todavía deben plantarse.

Las nuevas previsiones apuntan a una caída de las existencias de estos granos, lo que hará que la relación entre las reservas y la utilización de cereales a nivel mundial descienda al 29,6% en 2022/23 –cabe recordar que eran del 30,5% en 2021/22–. 

Si bien este nuevo nivel sería el más bajo de los últimos nueve años, todavía estaría muy por encima del mínimo de 21,4%, registrado en 2007/08, indicó el informe de FAO.  [/um_loggedin]

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Interagrovial destacó herramientas de conectividad y manejo de datos

By Cristina Fumero,

Julio Blanco analizó el contexto y proyectó el futuro de la compañía; se refirió a la reinauguración de la sucursal Río Branco y confirmó cambios en la gobernanza de la empresa

La propuesta de Interagrovial en Expoactiva tuvo que ver con la entrada a la era de datos, la era digital, de conectividad, que es “hacia donde está apuntando nuestro desarrollo, nuestros futuros planes”, comentó Julio Blanco, director de Interagrovial a VERDE. 

Señaló que ya hay propuestas instaladas en el mercado, compatibilidades con todos los demás sistemas de otras marcas, no solo de maquinaria sino también con software de otros proveedores e insumos del agro. 

“Ese es el camino para ser sustentables, no solo económica sino también ambientalmente. Hacer más con menos está en todas las empresas. Y en este caso, cómo la tecnología lo permite, con menos aplicaciones, menos agroquímicos, menos fertilizantes, se pueden cuidar las plantas, en cada ciclo productivo”, valoró el empresario. 

Enfatizó que la propuesta de valor de John Deere e Interagrovial se concentra en “sacarle mucho más provecho a la tecnología que tenemos instalada en las máquinas desde hace muchos años, así como todos los softwares y aplicaciones que se vienen”. 

Destacó que “podemos estar viendo todas las operaciones online en nuestros teléfonos móviles. Eso es algo que los agricultores ya hoy tienen disponible en Uruguay. Nos hemos venido preparando, paso a paso para todas estas etapas. Tenemos un plan estratégico que viene desarrollándose desde hace muchos años, con perfiles agronómicos, de datos y tecnológicos”.

“Esta adopción tecnológica permitirá que la agricultura en Uruguay se expanda de nuevo a zonas donde alguna vez estuvo y seguramente volverá a estar. Con esta tecnología, con la mecanización agrícola y la biotecnología, que es otro mundo que acompaña todo esto”, proyectó. 

Subrayó que John Deere “se está reinventando en el mundo, iniciando una etapa tecnológica-industrial”. Estamos en un cambio muy grande, pasando a una nueva agricultura, a una etapa tecnológica, diferente a lo conocido”. 

Coyuntura y perspectivas

El director de Interagrovial dijo que espera que la agricultura acompañe a la ganadería, y que además crezca. Habrá un crecimiento muy importante en la ganadería, por la potencia ganadera que somos, pero la agricultura también va a apalancar a la ganadería y se va a expandir a otras zonas del país”.

Consideró que “lo coyuntural de este año hace que se salga de la gráfica, por lo bueno, pero estos años no son los que definen estar o no estar en el negocio. Si estamos acá es por decisiones que se tomaron hace 10 años y hoy hay que mirar 10 años para adelante”. 

Sostuvo que “Uruguay es una potencia ganadera y productora de alimentos, en granos de secano, lechería y arroz. Tenemos un mensaje correcto de los gobernantes, y este es un momento para dar un salto adelante. Los potenciales acuerdos que vengan acelerarán todo esto”. 

Blanco valoró el efecto multiplicador del sector primario, por lo que multiplica en la economía; y porque en Uruguay se produce lo que demanda el mundo. “Uruguay es un país estable, que respeta los contratos, con tierra fértil, buen clima y una posición logística envidiable. Tenemos que mirar para adelante, es el momento de dar el salto”, enfatizó.

Agregó que “el salto adelante” consiste en “una serie de pasos a nivel de empresa, que tiene que prepararse para abrirse al mundo, para competir, ya sea porteras adentro de un establecimiento, en  logística, en agroindustria, en medio ambiente, e incluso en el marketing de Uruguay en el mundo”. 

Señaló que “Uruguay tiene el potencial de certificar carbono neutro y de vender bonos de carbono”, no solo a través de la forestación, sino también en ganadería y agricultura. “Tenemos una gran oportunidad de certificar los procesos, hay que tomar decisiones de gobierno y corporativas, dentro de las empresas”.

Por otra parte, señaló que “el propio gobierno debe ayudar a que el país se inserte en el mundo. Lo está haciendo, hay muy buenas intenciones, no solo a nivel de Presidencia de la República y de los ministerios, sino también de instituciones de promoción, como el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y otras que están haciendo un excelente trabajo”.

Concluyó que “todo el ecosistema del agronegocio uruguayo tiene la oportunidad de dar un salto, de insertarse en el mundo, a través de buenos acuerdos, que están por venir y los tenemos que aprovechar”.

Reinauguración de la sucursal Río Branco

Recientemente Interagrovial reinauguró su sucursal en Río Branco, que había sido inaugurada en 2001. Blanco recordó que aun persistían las secuelas de la devaluación de Brasil, la aftosa y luego en Uruguay vendría la corrida bancaria y la devaluación del 2002. En ese año “el mercado de tractores totalizó las 90 unidades y el de cosechadoras fue de una unidad John Deere. La bolsa de arroz estaba en US$ 4”. Pero destacó que a partir de aquel momento “hubo un desarrollo del sector arrocero y fue un éxito. Hoy John Deere es la marca líder en el sector, con una importante participación de mercado”.

A la vez agregó que, en 2020 Interagrovial realizó una fuerte inversión en tecnología, entrenamiento del personal, movilidad eléctrica y móviles de servicio. Y en 2022, se está invirtiendo en el centro logístico en ruta 1, al lado de la casa central, para unificar toda la operativa logística de la empresa. 

“El centro logístico estará operativo después de julio. Hay un equipamiento muy importante, tanto a nivel de software como de robotización. Va a ser realmente de punta, de primera línea. Está la obra civil por un lado, que termina en julio; y después está la etapa de equipamiento y puesta a punto del centro, con toda esa logística, que quedará operativa en el segundo semestre”, detalló Blanco.

Cambio en la gobernanza de Interagrovial 

“Soy la tercera generación, mi abuelo llegó a Uruguay en 1912, después siguió mi padre, que fundó Interagrovial y después seguí la posta. Estamos haciendo cambios en la gobernanza de Interagrovial. Desde el año 1997 me desempeñé como gerente general de la empresa, y ahora soy el presidente del directorio.  Quisimos en la familia y el directorio disminuir la dependencia de la empresa en mí”, explicó. “

Es por eso que Juan Carlos Olascoaga es el gerente general para el negocio de agro, y Gualberto Muñoz lidera el negocio de construcción y forestación.

Nota de Revista Verde N°100

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La actualidad del negocio ganadero con la nueva relación de precios

By Cristina Fumero,

Ese fue el título de la charla organizada por Goyaike, a cargo del ingeniero agrónomo Diego Varalla, socio de la consultora Apeo

“En momentos de incertidumbre, 20% es el capital hacienda y el 5% es el capital de giro que se necesita para llevar adelante el negocio”, puntualizó Diego Varalla, director de la consultora Apeo, en el marco de la charla denominada El negocio ganadero con la nueva relación de precios, organizada por Goyaike (la plataforma agropecuaria de Pérez Companc, que en Uruguay cuneta con: Frigorífico San Jacinto, Garmet y Del Carmen) en Expoactiva.

El ingeniero agrónomo sostuvo que, “más allá de si los márgenes dan o no, las empresas agropecuarias ya ganaron en valorización de la tierra, que es su principal activo”, y que también “ganaron en el 20% de la plata que tienen arriba de la tierra, que es la hacienda”.  [um_loggedin]  

“Hoy todos los que tienen ganado son más ricos que hace cinco meses atrás, aunque todavía no lo vean en la caja. En las empresas familiares dicen mucho: yo no voy a vender, no importa, pero sos más rico, porque tu empresa tiene más capital”, enfatizó.

Dada la fuerte valorización, hay un resultado por tenencia, explicó Varalla. “Puedo tener un resultado operativo cero, pero cuando cierro balance tengo más patrimonio, una evolución patrimonial positiva. Entonces, no es del todo determinante tener un escenario de precios al alza, porque aún produciendo un poco mal, el balance te defiende”, dijo. 

Recordó que “esto ya pasó, y cuando se cortó el precio del novillo tuvo una leve tendencia a la baja, que duró hasta 2017. Cuando tenés el precio que está estable y el balance no te defiende, con una evolución patrimonial que es cero, tenés que producir y producir bien. Pero si tenés evolución de precios, con resultado por tenencia y además produces bien, es cuando la empresa realmente se despega”.

Tendencia alcista 

Mientras mostraba al público una gráfica con la evolución del precio del ganado gordo en los últimos años, señaló que “quitando la caída de precios por el covid, vemos que es una tendencia alcista que viene desde 2019. Observó que desde el año 1999, después de las subas, no hubo grandes bajas. Si bien el precio ha bajado, enseguida se recuperó”.

Además, confirmó una correlación entre los precios de la tonelada de carne vacuna de exportación y el precio del ganado a faena en el mercado interno. 

Destacó que en 2021 se incrementó mucho el volumen de exportaciones y además subió el precio, pero puntualizó que para conseguir ese volumen de exportación tiene que haber una alta tasa de faena. 

Admitió que el “pero” de este escenario es el menor peso de faena. Indicó que en 2020 el peso promedio de los novillos faenados fue 510 kilos, en 2021 fue 501 y en lo que va de 2022 el promedio se ubica en 494 kilos. 

Por lo tanto, “para aumentar la tasa de extracción y aumentar los niveles de faena, lo que están haciendo los productores a estos precios es embarcar el ganado gordo, el gordito y lo flaqui-gordo. Todo se vende por precio. La pregunta es: ¿es sostenible?”, planteó Varalla.

Las relaciones históricas de precios

En función de las relaciones históricas, el socio de Apeo observó que en 2021 y en lo que va de 2022 el novillo gordo tiene US$ 0,30 en cuarta balanza de sobreprecio por encima de las relaciones históricas en función de la carne exportada.

“Esos US$ 0,30 de más los está perdiendo la industria en su valor agregado y se trasladan al sector productor. El valor agregado industrial (VAI) del novillo tipo tiene un promedio histórico de 23%, en 2021 fue 15% y en lo que va de 2022 el promedio se ubica en 14%. En este escenario de altísima faena, hay transferencia de precio por encima de las relaciones históricas del sector industrial al sector invernador”, afirmó. 

Varalla también hizo el análisis en valor absoluto y no en porcentaje. “En 2021 fueron US$ 200 por novillo, mientras que el promedio histórico fue US$ 250”, señaló. 

Y dijo que, considerando estos números, esperaría menos actividad industrial. “Estoy sorprendido con lo que se viene faenando, pero viene bajando el peso, ¿hasta dónde llegamos? ¿Cómo es la eficiencia de la industria con un animal más liviano?”, se preguntó.

El consultor también mostró el precio del novillo gordo dividido entre los distintos eslabones de la cadena cárnica, y señaló que el 28% le corresponde al criador que vende un ternero; el 57% al que compra un ternero y vende un novillo gordo; y 15% al VAI. “Toda la transferencia de valor de la industria la recibió el recriador-invernador y no la trasladó hacia el criador”, dijo. 

Caída del stock

Considerando los datos de 2021, Varalla afirmó que en el stock ganadero de Uruguay “ya tenemos una caída de 270.000 animales”. Y se preguntó si teniendo un menor stock, con un VAI bajo y pesos de faena inferiores, “¿es posible seguir adelante? ¿Hacia dónde van las fuerzas que se generan en el negocio?”.

Afirmó que todo este escenario es alcista, porque hay menos ganado para una faena que tiende a ser alta, para atender a un mercado internacional con una demanda alta.

Además, señaló que “hay bajo stock invernable”, y que además es bajo el peso de ese stock luego de la alta tasa de extracción. “A los ganados de campo les faltan 15 o 20 kilos del verano o primavera; las pasturas están deterioradas y con dos secas arriba; los precios de los insumos son altos, ¿los productores pagarán US$ 1.000 por la urea? ¿Harán un verdeo a US$ 550 cuando el año pasado lo hacían por US$ 350? Y además está el auge de los cultivos de invierno, con un margen alto”, planteó. 

Consideró que las vacas ya no pasarán por los puentes verdes, donde antes se invernaban y se hacía una poszafra hasta el inicio del barbecho, porque la agricultura estaba con un margen poco atractivo. “Esa vaca no va a pasar por ahí, y eso es menos oferta para la industria”, alertó. 

Relación ternero-novillo

Sobre la relación de precios ternero-novillo gordo, explicó que históricamente siempre hubo una correlación alta y positiva, así como en las demás categorías. Suele ocurrir que cuando el precio del novillo sube, el precio del ternero también sube. 

Pero considerando esas relaciones históricas y los precios actuales, “al ternero de US$ 3 hoy le faltan US$ 0,30. Pero también hay que tener en cuenta que el novillo gordo está inflacionado en US$ 0,30 frente a las relaciones históricas”, comentó.

Varalla también recordó el antecedente reciente, cuando a fines de 2019 el productor vendió ganado gordo a muy buenos precios y en 2020 comenzaron los efectos del covid en el mercado de la carne, bajó el precio del ganado gordo, pero “los productores inflacionaron el precio del ternero”.

Valor del kilo producido

Por otra parte, el director de Apeo analizó el precio implícito o el valor del kilo producido. Recordó que el año pasado fue 1,50 y este año se ubica en 2,47. “Eso quiere decir que hay US$ 1 más por kilo producido. Si un predio de ciclo completo, con 20% de pasturas, produce 150 kilos de carne, tiene US$ 150 más de producto bruto. Es casi dos veces el costo de estructura el valor del costo producido que tuvimos”, afirmó.

Así que, “por el lado del producto bruto vemos una mejora. Después tenemos que ver cómo repartimos ese producto bruto, de los insumos por ejemplo”. 

Ciclo de gestión

A modo de conclusión, Varalla se refirió al ciclo de gestión de una empresa. “En una empresa siempre hay que diagnosticar, todo el tiempo hay que evaluar alternativas, hay que evaluar y reevaluar siempre las decisiones, hay que ejecutar las decisiones y después monitorear, leer resultados y volver a hacer el ciclo de gestión”, comentó. 

Señaló que para lograr eso “es clave la organización empresarial. Parece algo simple, pero en un esquema de producción ganadera, en su mayoría familiar, la organización empresarial es algo que no está tan claro. En las empresas familiares muchas veces se confunden los roles”. 

“Es determinante que las empresas tengan planificación financiera y económica. Es decir: este proyecto lo puedo hacer si el flujo de fondos me aguanta, pero si después el flujo de fondos no me aguanta, no lo puedo hacer”, remarcó.

Señaló que “si no vendo nada de ganado o tengo una mala cosecha de soja en este semestre, por ahora lo único que hice fue poner US$ 1.000 en la urea y comprar los terneros a US$ 3 por kilo. Por ahora no gané nada, es todo expectativa, hay que concretar los flujos, tenerlos craneados”. 

Además, recomendó tener una planificación biológica. “Hay que tener un sistema de producción y saber qué va a pasar para adelante. Entonces, el dato de pesar individualmente a los animales no es decir: ganaron tanto y la producción de carne fue tanto. Lo relevante de ese dato es: con esa distribución poblacional de peso y la ganancia de peso que logro, ¿cómo es mi flujo de salida de animales? Eso me retroalimenta el círculo. La clave está ahí”.

También afirmó que “es importante tener alianzas estratégicas. Agachar la cabeza dentro de mi predio y trabajar solo, no es el camino. Hay que tener alianzas estratégicas inteligentes para levantar las limitantes que todos tenemos”.

Por último, comentó que las empresas ganaderas que trabajan con Apeo suelen estar integradas con la agricultura, y no funcionan como dos rubros aislados.  

Vea la conferencia

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Nota de Revista Verde N°100

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Corporación de Maquinaria presentó PLM Connect y una amplia gama de productos

By Cristina Fumero,

New Holland, ofrece el tractor “más grande del mercado” y también el más chico; lo mismo en cosechadoras; además avanza con la tecnología PLM Connect  

El 2022 inició con el retorno a la presencialidad de los principales eventos vinculados al agro, como Expoactiva y Expo Melilla, a lo que se siguen sumando otros. “Estos espacios de encuentro brindan la oportunidad de presentar novedades, nuevos lanzamientos y estar en contacto directo con clientes y amigos”, destacó a VERDE Ignacio Erro, gerente comercial de Corporación de Maquinaria (Comasa).  

En ese sentido, New Holland, la principal marca de Comasa, fue protagonista en Expoactiva. “Se buscó presentar una de las grandes virtudes de la marca, que es la amplitud en la oferta de productos. En Uruguay cuenta con el tractor más grande del mercado, que tiene 560 hp, y recientemente se lanzó el más chico de la familia, que tiene 28hp, es “muy versátil”, tanto para labores agrícolas como de jardín”, describió. [um_loggedin]  

Acerca de las cosechadoras que la marca desarrolla, Erro indicó que también se da la relación de contar “con la más chica del mercado y la más grande del mundo”. Afirmó que la primera New Holland CR 10.90, que llegó al país el año pasado, se encuentra trabajando con una plataforma de 45 pies y “no solo es la más potente sino que es la única cosechadora clase 10 del mercado mundial. Con 670hp, es 100% automatizada con el sistema Intellisense, y está acoplada a la plataforma modelo FD2 de Mac Don, de 50 pies, lanzada en Farm Progress 2021 (Estados Unidos). Está posicionada como la primera con esas características en Latinoamérica y la plataforma ya es una realidad en Uruguay”, destacó. 

La línea FD2, que ha tenido a Uruguay como referente en lanzamientos, dado que hoy ya operan modelos de 35, 41 y 45 pies, presenta nuevas ventajas, como la baja del peso de la plataforma, suma más velocidad y mejora el rendimiento hidráulico y de corte, lo que optimiza la eficiencia de cosecha. “Tratamos de cuidar no solo el corte, sino también la cama de siembra pensando en el siguiente cultivo” afirmó. 

Comasa también presentó en Expoactiva una serie de tolvas nuevas, con «más descarga y más tonelaje», comentó Erro. Además, de sembradoras multipropósito y plantadoras de última generación, con corte línea a línea, y mandos eléctricos. 

Eso se suma a “toda la gama de tractores por encima de los 200hp, con transmisiones CVT” y a la presentación de pulverizadores con más despeje y tecnología que permite “ahorro de productos y suma ventajas ambientales que eso aporta, desde el punto de vista de la sustentabilidad” remarcó Erro. 

La empresa cuenta con propuestas de financiación, donde se destaca el acuerdo con el Banco Santander, “con tasa 0%, hasta tres años y con una muy buena tasa fija cuando el plazo de pago se extiende hasta los cinco años”, acotó. 

Una acción que Comasa desarrolló “en el marco de su servicio y compromiso con los usuarios fue la capacitación dirigida a más de 200 operarios, quienes en la previa de la cosecha de cultivos de verano y siembra de invierno recibieron unos cursos de operación y mantenimiento. Los eventos se desarrollaron en abril y de manera simultánea en diferentes puntos del país”, dijo. 

PLM Connect 

La maquinaria que ofrece Comasa puede conectarse con el sistema PLM Connect, “donde el usuario puede accionar la máquina desde varias aristas, servicios, diagnósticos, alertas y demás, todo a distancia”.  Pero, a su vez, “también se puede interconectar con las diferentes plataformas agronómicas que ofrecen mapas de rendimiento, prescripciones, entre otras funciones”. “La tecnología ya está, hay que usarla, probarla y ajustarla a los diferentes sistemas de producción”, valoró. En los equipos de cosecha, pulverización y tractores de alta gama, “el sistema PLM Connect viene con tres años de suscripción gratuita”, destacó Erro. 

Matías Charbonnier es auxiliar técnico de Comasa y responsable de ControlRoom (unidad destinada a brindar soporte a la tecnología PLM Connect de New Holland), explicó que PLM Connect es una plataforma de telemetría disponible para todos los equipos de New Holland, pero “también es compatible con equipos de otras marcas que operan en el mercado uruguayo”. En el ControlRoom, “cuando llegan las alertas de los equipos, se analiza el problema y se define un plan de ataque, que puede incluir una solución a distancia, hasta el envío de servicio técnico con el diagnóstico definido y con las piezas necesarias por si hay que efectuar un reemplazo”, ejemplificó.  [/um_loggedin]  

Nota de Revista Verde Nº100

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Por los diversos aportes al sistema, el maíz continuará ganando superficie

By Cristina Fumero,

KWS y Procampo Semillas focalizaron en manejo, genética y tecnología del cultivo; destacaron que la productividad del cereal viene subiendo 150 kilos por ha y por año

¿Crecerá la siembra de maíz?, ¿qué peso tiene hoy el grano en la agricultura local?, Con el objetivo de dar respuesta a esas y otras interrogantes y presentar nuevos híbridos para el mercado uruguayo, las empresas Procampo Semillas y KWS organizaron una jornada en el campo Los Nietitos, en Soriano.

Si bien el área de siembra de maíz en Uruguay se mantiene en torno de las 150.000 hectáreas, hay espacio para crecer mucho más, dijo a VERDE el gerente de KWS, Gonzalo Bravo. Y se animó a vaticinar que en los próximos años se pueda llegar a “duplicar” la superficie de maíz por todas las ventajas que aporta al sistema.

Actualmente, hay un “contexto de gran inestabilidad”, porque por un lado hay “precios excelentes” que “invitan a invertir” y por otro, hay “una guerra en Europa” e “inestabilidad en fertilizantes” y otros insumos, indicó.

Advirtió que más allá de esa situación, no tener dudas que “a futuro Uruguay producirá muchísimo más maíz”. Entre los factores que sustentan esa visión es que los rendimientos de ese cultivo crecieron “de forma sostenida”, a razón de “150 kilos por hectárea y por año”; mientras “los rindes de soja y de sorgo se mantuvieron inalterados”, afirmó.

Explicó que hay “un mejoramiento genético a lo que se suma un manejo agronómico de los productores” lo que permite obtener mejores rendimientos, no solo en promedios, también hoy los pisos más altos. Eso ha llevado al cultivo y sobre todo en la siembras tardías, a tener mucha estabilidad”. El maíz como cultivo antecesor “le aporta a la soja 300 kilos más de rendimiento frente a un antecesor soja o praderas”.

Otro de los argumentos esgrimidos por Bravo apunta a la relación: hectárea de soja por hectárea de maíz más sorgo, que hoy en Uruguay es “muy alta”. “Hay demasiadas hectáreas de soja por cada hectárea de maíz”. Por eso “en el mediano y largo plazo”, hay que “pagar punitorios”, dijo. Y recordó lo sucedido en Argentina, cuando se tenía una relación de cinco a uno. “Con el pasar de los años eso comenzó a impactar negativamente en los rindes de los diferentes cultivos”. 

La alternativa de utilizar el maíz para diferentes usos es un elemento más que planteó el ejecutivo de KWS y destacó que la flexibilidad comercial que tiene es un factor que juega a favor.

Bravo enfatizó la importancia de fertilizar el campo y no el cultivo. “Eso significa que todos los años hay que fertilizar para levantar los niveles de fertilidad. Hoy podría disfrutar de una diferencia de rinde con un fertilizante que se pagó mucho menos de lo que hoy vale”.

Consideró que “nunca hay que abandonar la fertilización, porque cosas como ésta pueden volver a ocurrir”. En un contexto de “fuerte” alza en los valores de los fertilizantes se torna más relevante el análisis del suelo.

“Siempre en una curva de respuesta, los primeros kilos que uno agrega a un cultivo son con los que se obtiene el mayor impacto en kilos de producto por kilo aplicado”. Por lo tanto, la recomendación general es: “usen dosis bajas pero fertilicen todos los lotes, porque si eso no ocurre se paga en rinde. Es mucho mayor el perjuicio. El fertilizante en dosis baja sigue siendo una opción muy rentable para los principales cultivos”, acotó Bravo.

LAS NOVEDADES

KWS y Procampo presentaron este año tres nuevos materiales en maíz: KWS 605 Vip3 full, KWS 316 Vip3 y KWS 912 Vip3. Uno con aptitud silera, otro para siembra temprana y otro para tardía. El primero de los nuevos híbridos citados está indicado “para el mercado silero”, y tiene “alto potencial de rendimiento con una elevada producción de materia seca digestible” y una “amplia ventana” de picado. Con todos esos atributos se puede lograr una mayor producción de carne y leche por hectárea, una cosecha de silo anticipada, mejor control de insectos y amplio espectro en el control de malezas, dijo a VERDE el gerente de Producto de KWS, Federico Larrosa.

Agregó que al ser un híbrido “full”, se le puede aplicar glifosato, glufosinato e imidazolinonas, lo que confiere mayores herramientas de control pre y pos emergente.

El portfolio de productos está compuesto por materiales con atributos “graníferos ideales” tanto para siembras tempranas como tardías: KWS 3916 Vip3, KM 4216 Vip3, KM 3927 Vip3 y el nuevo KWS 316 Vip3. Para silo están los “buques insignia” denominados KM 3821 Vip3, KM 4321, KM 4360 y se suma KWS 605 Vip3 full, repasó.

Comentó que el híbrido “KM 4580 VT3Pro es el que trabaja amalgamando los dos mundos, entre los que son exclusivos de silo y los que son específicos para grano”. Para un productor que quiere empezar a picar y después que cumple con la necesidad de alimento, dejar el resto para grano “lo que recomendamos es sembrar un granífero de aptitud silera”, explicó.

Resaltó que “Viptera 3 y Viptera3 full que son las mejores para el control de insectos y de malezas”, sumado a “un equipo comercial que entienda al productor y que es necesario hacerlo a medida”.

Comparó la red de distribución que tiene KWS en Argentina con el trabajo de técnicos de Procampo en Uruguay, que está presente en los diferentes ambientes productivos y que sigue trabajando e innovando en el posicionamiento agronómico de cada uno de los materiales. “Cada zona o región tiene sus propias características de suelo, clima, entre otras condiciones. Se suma también la necesidad del productor. Con eso definimos junto al agricultor el híbrido a sembrar. Hoy no hay una receta única”, dijo Larrosa.

CORRIMIENTO

En alusión al crecimiento de la producción de maíz de segunda en la agricultura, el gerente de Procampo, Federico Bellenda, señaló que este año casi “el 60%” de la superficie correspondió a siembras tardías. “Hay un corrimiento” hacia el maíz de segunda y/o siembras tardías, por “las buenas experiencias obtenidas en el rendimiento y en la estabilidad” de los mismos.

Resaltó que Procampo y KWS cuentan con una amplia paleta de productos, con tecnología Vip3 (Resistencia a Insectos) y espiga flexible (Adaptación a distintos ambientes), tanto para siembras tempranas como tardías. 

El ejecutivo se refirió a los materiales de aptitud silera y estimó que el área de maíces sileros está entre las 30.000 y 35.000 hectáreas. “Obviamente que este año, debido a la seca ocurrida entre diciembre y los primeras semanas de enero, muchos productores tuvieron que cambiar el negocio, y el porcentaje de maíz con destino a silo creció”. 

Indicó que los híbridos con mayor aptitud silera del portafolio son: KM 4020 Vip 3, KM 3821 Vip3 y KM 4580 VT3Pro (Doble Propósito).

Nota de Revista Verde N°100

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