La lechería es centro de atención por estos días, debido a la situación compleja que atraviesa el sector por el endeudamiento acumulado y las dificultades en algunas industrias lácteas.
En ese marco, el martes 10 las gremiales de productores de leche mantuvieron un encuentro con autoridades del Ministerio de Ganadería y del Instituto Nacional de la Leche; al tiempo que en Conaprole se realizó la tradicional asamblea de los 29.
Uno de los principales anuncios fue la decisión de esa cooperativa de incrementar el precio que le paga al tambero por la leche remitida a sus plantas industriales.
Se resolvió otorgar “una bonificación estacional del 5% que comenzó a regir desde el 1° de noviembre y se mantendrá hasta febrero”, precisó el vicepresidente de Conaprole, Alejandro Pérez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Dijo que eso “es una buena noticia y una sorpresa para los productores”, porque implica “un esfuerzo para la cooperativa estar subiendo el precio en esta fecha con récord de producción (162 millones de litros en octubre)”.
El precio de la leche por litro al productor quedará en algo más de US$ 0,30 y superará los $ 13, en caso que en noviembre se mantenga el nivel de sólidos que registró el producto en octubre, explicó.
Otra determinación de la asamblea en cuestión fue la aprobación del balance financiero de la cooperativa, que cerró en cero. “Conaprole tuvo una facturación de US$ 742 millones en el ejercicio y el resultado operativo fue de US$ 178.000”, indicó.
Señaló que la empresa, que es la principal exportadora uruguaya, ya concretó negocios para la colocación de productos hasta enero y febrero con valores razonables.
“Las perspectivas son mejores que las advertidas en marzo, pero hay que ser moderados y actuar con prudencia”, dijo.
Salvador Ferrer, presidente del Banco República, se refirió a los principales desafíos que tendrá su gestión y de los cambios que procesa el banco para estar más cerca de sus clientes y crecer en el mercado.
Salvador Ferrer tiene en sus genes el negocio bancario. Trabajó por casi 25 años en la banca privada y ahora quiere dejar su impronta en el principal banco del sistema financiero uruguayo, el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU).
Está convencido de que la institución financiera estatal tiene que recuperar su “agresividad” para tener mayor participación en todos los segmentos, incluido el agropecuario.
En entrevista con VERDE, dio algunas pistas sobre los cambios que se están procesando en las distintas líneas de negocio, habló sobre la morosidad y qué rol espera de las sucursales de todo el país para que puedan seguir abiertas.
Reconoció fallas a la hora de comunicar los productos que ya tiene vigente el banco, y dijo que habrá buenas noticias para los futuros deudores, porque tendrán tasas de interés más bajas para financiarse. A continuación, presentamos un resumen de esta entrevista.
¿Con qué Banco República se encontró al asumir?
Con un Banco República muy sólido desde el punto de vista patrimonial, con una muy buena liquidez y buena generación de resultados en los últimos años. Sí, quizás, con un banco que tiene la necesidad de hacer más negocios, desde mi punto de vista, y de tener un desarrollo más interesante. Suele decirse que el Banco República ocupa 50% del mercado cuando uno mira el balance o los depósitos del sistema financiero, pero cuando vamos a las distintas líneas de negocios no estamos en ese porcentaje, y en algunas líneas estamos bastante por debajo; por eso, creo que hay mucho por hacer.
¿Cuáles son las líneas donde está viendo mayor potencial de crecimiento?
Por un lado, tener un crecimiento significativo en el negocio de banca corporativa (empresa) y ahí pusimos el foco en la Rural del Prado, para el sector agropecuario. Creo que el banco tiene mucho para crecer en ese segmento. Si uno compara el mercado, hemos perdido market share (participación) con respecto a la banca privada.
¿Y eso por qué ocurre? ¿Por una decisión política del banco o porque la competencia avanzó fuerte?
No lo atribuiría a una definición expresa o política del banco, sino quizás a la pérdida de algo que considero que tenemos que recuperar, que es la agresividad comercial bien entendida. El banco tiene una fantástica red de sucursales y una cobertura envidiable para cualquier agente. No hay ningún otro banco que tenga presencia en todos los departamentos ni que se acerque por asomo a la cobertura del BROU. Lo que sí tenemos que lograr es transformar a esa extensa red de sucursales en centros generadores de negocios, en capacidad de recuperar ese terreno perdido. Eso fue parte de lo que fui percibiendo en diferentes reuniones con clientes y gremiales agropecuarias en particular. Se percibía cierta lejanía del BROU con el sector agropecuario. En realidad, creo que es más una percepción que algo que esté pasando realmente en la práctica o en los hechos. El sector agropecuario sigue siendo el más importante para el BROU.
¿Cuánto pesa el sector agropecuario?
El sector primario es el 45% del negocio corporativo de empresas y, si incluimos al sector agroindustrial, llegamos al 60%. Es el sector más importante y donde tenemos el market share más grande. No es donde perdimos participación de mercado en los últimos años, pero sigo pensando que aún hay mucho espacio para crecer, porque la agroindustria es la base exportadora de Uruguay, y es uno de los motores de la economía, como dijo la ministra (de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche). Ahí tenemos que concentrar los esfuerzos. Ese fue el mensaje que quisimos transmitirles a las gremiales agropecuarias, escuchar un poquito, entender cuál es la crítica, y que nos comentaran las dificultades que estaban teniendo. Lo cierto es que en muchas de las reuniones surgía tal producto, o tal plazo, y la respuesta del equipo técnico que me acompañó en las reuniones era: ‘Eso ya existe’. Entonces, con lo que me encontré fue que falta comunicar las soluciones que ya tenemos. Quizás, empezando por la propia interna, para que cuando un cliente vaya a una sucursal alejada del centro de la capital, esté al tanto.
¿Cómo están los grandes números del Banco República?
El banco viene acumulando algo más de US$ 500 millones de resultado (ganancia) en los últimos años. Me gusta aclarar que ese resultado puede ser un poco engañoso, porque una parte importante de ese resultado –quizás el 50%– se explica por la suba del dólar. Eso ha impactado de forma relevante en ese resultado. Pero el BROU tiene oportunidades de crecimiento en distintas líneas de negocios para mantener esos niveles de resultados. Tiene un balance muy sólido, de US$ 17.000 millones, y algo más de US$ 15.000 millones de depósitos. Sin embargo, el tamaño total del negocio entre crédito corporativo y persona, es del orden de US$ 4.500 millones. El banco tiene una liquidez muy importante colocada en títulos (de deuda) e inversiones. El crecimiento que tenemos que tener del portafolio, tiene que ser relativamente sano. No es que tengamos un portafolio malo, pero en términos comparativos uno mira la banca privada y los clientes 3, 4 y 5 de la Central de Riesgo del Banco Central del Uruguay (BCU), o sea la parte más compleja de los créditos, no supera el 10%; en el BROU esos clientes llegan a casi el 30%.
Decía que cada sucursal tiene que ser una usina generadora de negocios. ¿Cómo se trabaja en la interna y con AEBU?
Con el gremio tengo una relación cordial y apuesto a que así se mantenga durante todo el período. Todos los cambios cuestan, pero en este caso no considero que sea uno que genere problemas. Todos queremos un mejor Banco República, con una mayor agresividad comercial. Tenemos que buscar la forma de potenciar nuestras sucursales, porque en algún momento vamos a tener que plantearnos algo que no queremos: ¿cómo manejamos el alto costo operativo que tenemos? Por eso, queremos que las sucursales sean centros de generación de negocios.
En el sector Agro realizaron una reestructura hace poco tiempo, ¿cómo sigue hacia adelante?
Hace cuatro o cinco años se fusionó Banca Empresa con la división Agro, que estaban separados. Quizás eso sea lo que haya causado esa sensación de alejamiento del banco hacia el sector de los agronegocios, pero es algo que no se da en la práctica, porque las personas son las mismas, más allá de que cada tanto algún referente del banco pueda jubilarse. Hoy no estamos pensando en volver al viejo esquema; no lo descartamos y puede ser parte de la nueva forma de funcionar. Lo más importante es cómo lo estamos encarando para darle respuestas al sector; los recursos los tenemos. El banco tiene un equipo de técnicos agropecuarios como no tiene ningún otro sector del sistema financiero, que no cumple un rol comercial pero sí de apoyo a toda la actividad comercial, y también para los clientes. He interactuado en reuniones donde técnicos dan consejos a los clientes. Tenemos que maximizar todo ese potencial del banco.
Han trabajado y realizado anuncios para el sector arrocero. ¿Cómo está visualizando la realidad de distintos sectores?
Hay sectores particulares, como el arrocero, que fue de los primeros que encaramos, porque viene arrastrando un endeudamiento de larga data y hace tres o cuatro meses nos plantearon las dificultades del sector. Y se suma la expectativa de una zafra que está comenzando, después de varios años complejos. Pusimos mucho foco en tratar de resolver esa situación de endeudamiento histórico. Creo que se encontraron buenas soluciones para la refinanciación de deudas, con mayores plazos, aprovechando una coyuntura global de tasas de interés bajas, que nos permiten jugar ese rol que el banco tiene, de poder ser soporte para el desarrollo. Con la mejora de algunos costos, por la suba del tipo de cambio y un horizonte de mejores precios, estamos ante un sector que comienza a ver la luz al final del túnel.
¿El BROU estará más activo en la financiación del productor?
Sí. En los últimos años veníamos financiando el 30% del área, y si uno mira algunos años para atrás, llegaba al 70%. Por lo tanto, hay intención de crecer. Ese financiamiento que no da hoy el BROU no es que fue reemplazado por el resto de la banca, sino por la industria arrocera. Quizás esa operativa para el productor, desde el punto de vista financiero no sea la mejor alternativa, por eso estamos apuntando a llegar con nuestras herramientas. Si bien la superficie de siembra sería levemente superior a la de la campaña anterior, esperamos tener más actividad en el financiamiento del sector.
El lechero es otro sector que viene con dificultades, ¿habrá medidas específicas?
Ese es otro sector que obviamente nos genera preocupación, y con el cual estamos trabajando, en ver cómo mejorar alternativas que ya existen. Estamos mirando el Fogale, el Fondo Lechero, creo que hay cosas para hacer en esos aspectos. Estamos mirando de cerca a la industria, porque hay varias con dificultades. Lo que vimos con los técnicos es que el problema de la lechería se arregla con más leche. Tenemos que buscar la forma de poder ayudar a incrementar la producción. Ese es el foco principal, y ya estamos rediseñando algunos productos, muchas ya existen, como vimos en las distintas reuniones que tuvimos con las asociaciones y gremiales en los últimos días.
¿Y cómo ve a la agricultura?
La agricultura ha tenido sus dificultades por la caída de los precios y por el clima. Pero ahora, y siendo moderadamente optimista, parecería que tiene mejores expectativas. El precio de la soja a nivel internacional ha estado cerca de los US$ 400 por tonelada, y eso ha motivado que a nivel local se hayan cerrado algunos contratos (de ventas a futuro). Creo que el dólar bajo a nivel global, de forma sostenida y hay bajas tasas de interés, todo eso puede ayudar a que los precios de los commodities suban; aunque no me imagino un ciclo como el que se cerró en 2014. En este sector, al igual que en el arroz, hay espacio para la participación del financiamiento bancario, que en la actualidad y en volumen importante, se realiza por exportadores o proveedores de insumos. El BROU tiene apetito de crecimiento y estoy convencido de que podemos hacerlo por su solvencia patrimonial y su liquidez. Tenemos que encontrar los instrumentos adecuados.
¿Y cómo se analiza al sector ganadero desde el BROU?
La industria frigorífica puede tener cierto sobreendeudamiento. Recientemente estuvimos reunidos con el Instituto Nacional de Carnes (INAC), tratando de entender en detalle la situación de la producción y de la industria. Hay algunos buenos indicadores como los 3 millones de terneros. La carne va a seguir siendo nuestro principal producto de exportación. Es un hecho que la forestación y la celulosa la superan en unos años en volumen, pero la carne seguirá siendo nuestro principal producto. Hay que apostar al sector, pero siendo muy cuidadosos. En particular, sobre esa situación de sobreendeudamiento, debemos tener claro el tipo de composición de la industria frigorífica, porque tenemos jugadores fuertes a nivel internacional. Hay que buscar la forma de atender la situación de las industrias más pequeñas, para poder dar apoyo. Y, por supuesto, a los productores, que creo que hoy están enfrentando un escenario más positivo.
¿Le preocupa el endeudamiento de todo el sector agropecuario?
No. En la industria frigorífica puede existir alguna situación de sobreendeudamiento, y algo similar ocurre en el sector lechero. Pero no pasa lo mismo en el resto del sector agropecuario. En términos generales, vemos que a nivel agropecuario hay espacio para ampliar el endeudamiento.
¿Y la morosidad?
Es una muy buena pregunta. La respuesta es que en este momento no tenemos indicadores que nos preocupen, pero hay que aclarar que no estamos viendo la foto correcta de la situación. ¿Por qué? Porque al inicio de la pandemia, parte de la solución que dio la banca fue la de refinación de deudas. El BCU nos permitió refinanciar por hasta 180 días, sin tener que recalificar negativamente a los deudores. Si hubiera empresas que estuvieran con dificultades, no lo estaríamos viendo hoy. Más allá de todo eso, en el sector agropecuario los impactos de la pandemia no han sido tan severos como en otros sectores de la economía.
¿Qué monitoreo hace del fideicomiso ganadero del BROU?
Es uno de los productos que en estas reuniones notaba falta de conocimiento por parte de nuestros clientes. Es un muy buen producto para el financiamiento del sector ganadero. En la Expo Prado lanzamos una promoción para la zafra de toros y animales de cría, para mejoras y maquinaria, con plazos de hasta 4 años. Hasta el 30 de noviembre tenemos esta promoción, con tasas bajas, que rondan el 4%. Por tanto, las condiciones atractivas para los clientes existen. Estamos trabajando para que estas cosas se hagan conocidas.
Comentaba que las tasas de interés son bajas, ¿por cuánto tiempo puede permanecer esta situación?
Estamos en un mundo de tasas de interés más bajas, que es una buena noticia para los deudores pero no tanto para los bancos, pensando en la generación de resultados. Parece algo más estructural que coyuntural, por el horizonte de tiempo, y tenemos que acostumbrarnos a esas circunstancias. Para los deudores eso se va a traducir en un escenario de tasas bajas y de forma más continuada.
¿Qué análisis le merece el financiamiento a través del SIGA?
Ahí me voy un poco más al rol del banco. Esa es una decisión más estratégica en medio de una pandemia que obliga al Banco República a ir más allá de un banco comercial, a tener un rol más de desarrollo. El BROU debe jugar un papel muy significativo y dar soporte al sector empresarial, para mantener encendidos los motores de la economía, como dijo la ministra de Economía (Azucena Arbeleche). Desde el primer momento el foco fue pensar en aquellas empresas que antes de la pandemia tenían un balance saludable y una vida económica por delante, y que hoy están pasando una situación de iliquidez muy importante. En ese caso, la situación definida a través del sistema SIGA es perfecta, ya que las empresas están teniendo desde 6 meses a 1 año de gracia, y 3 o 4 años de repago. Es la solución puente que permite pasar esta tormenta y poder pagar en la medida que la actividad retome su ritmo. No tengo las cifras actualizadas de los últimos 15 días, pero iban más de US$ 450 millones de créditos otorgados y más de una tercera parte (US$ 150 millones) fueron de República Microfinanzas y el BROU. Creo que fue una muy buena señal de apoyo y funcionó muy bien como solución. El SIGA existía hace como 10 años, pero no tenía demasiado funcionamiento.
¿Cómo impacta en los recursos humanos del BROU el lineamiento del Poder Ejecutivo de completar una de cada tres vacantes?
Es una situación desafiante pero manejable. Estamos en conversaciones con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) para ajustar el número exacto. El BROU viene ya desde hace algunos años con un plan de ajuste de su plantilla. Antes eran dos vacantes de cada tres, y ahora es una cada tres. El 40% de una plantilla de 3.700 funcionarios se retira en los próximos cinco años. Es un desafío, pero tenemos que convivir con esto y buscar las mejores soluciones.
¿La digitalización juega un rol clave?
Por supuesto que sí. En el mundo que estamos la tecnología nos ayuda a poder sobrevivir con menos gente. Será parte de lo que tendremos que utilizar. Tenemos un diálogo fluido con la OPP para advertir dificultades, en el caso que las tengamos. Pero podemos transmitir la tranquilidad de que vamos a tener la plantilla necesaria para poder desarrollar nuestra función.
¿Cómo se imagina su salida del BROU dentro de cinco años?
Con un banco que haya retomado esa agresividad comercial a la que hacía referencia, y que esté en franco crecimiento, tanto en el segmento corporativo como de la banca persona y consumo. Algo en lo que me interesa mucho avanzar es en la transaccionalidad y las soluciones digitales. Creo que hay mucho camino por recorrer en el sistema de pagos y en la forma de operar de nuestros clientes. Con la Ley de Inclusión Financiera hubo un gran proceso de bancarización, pero no necesariamente esos clientes están incluidos financieramente. ¿A qué me refiero? Tenemos 300.000 o 400.000 jubilados que incorporamos en los últimos cinco años, con un alto porcentaje que utiliza su tarjeta de débito para ir a retirar una vez al mes su jubilación, para manejarse con efectivo y volver a ir el mes siguiente. Ese es un cliente que hoy no está incluido financieramente, por algo es. Seguramente hay algo que no estamos haciendo bien. En el sistema de pagos estamos atrasados y tenemos mucho para avanzar.
TARJETA PERSONAL
Salvador Ferrer tiene 50 años y es economista (Universidad de la República). Trabajó casi 25 años en Citibank Uruguay, donde fue director de Banca Corporativa entre 2012 y 2019. Diego Labat (presidente del Banco Central) le planteó ocupar la presidencia del BROU. Participó por Citibank en la estructuración del canje de deuda de 2003 y en la emisión del primer bono en moneda nacional en el mercado global. Es nieto de Salvador Ferrer Serra.
Algunos estados de Brasil tomaron la decisión de dejar vacunar su rodeo ganadero contra la fiebre aftosa, principalmente el de Rio Grande do Sul, que a partir del 1 de setiembre implementará esa medida yes el que está más cerca de Uruguay.
Esas definiciones sanitarias generaron inquietud y preocupación en el sector cárnico uruguayo. Para conocer el proceso que implica esa medida brasileña y lo que puede pasar en el reacomodo de los estatus sanitarios de la región, el reconocido médico veterinario y representante del sector privado uruguayo en la OIE, Jorge Bonino, fue entrevistado el jueves 13 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Brasil durante dos años debe informar sobre la evolución de la situación sanitaria de sus vacunos a la OIE (Organización Internacional de Epizootias), para luego esperar la resolución de ese organismo respecto a si le otorga o no el estatus de libre de aftosa sin vacunación.
Uruguay tiene los mercados abiertos por el reconocimiento internacional que existe del estatus sanitario uruguayo, señaló Bonino para dar tranquilidad ante estos cambios.
Comentó algunos casos particulares que se pueden dar en el futuro, considerando que el mercado de carne ovina con hueso para Uruguay es San Pablo, que tiene el mismo estatus sanitario uruguayo. Si ese producto va por vía terrestre, debería haber una negociación para que transite por estados brasileños, dijo.
Sostuvo que “habrá cambios pero no hay que alarmarse”. “Tendremos que tener ciertas medidas de refuerzo para el control sanitario, especialmente en las zonas fronterizas que ya se están aplicando”. Además, desde el punto de vista sanitario “Uruguay tiene abiertos la mayoría de los mercados más importantes”, comentó.
“Mi opinión personal es que teniendo muy buenos programas de control que tiendan a la radicación de las enfermedades, como la vacuna, es muy importante. Igual a lo que pasa ahora con el covid 19 o la fiebre porcina africana, donde todos esperamos que haya una vacuna”, señaló.
Enfatizó que en Uruguay “en algún momento se dejará de vacunar contra la fiebre aftosa pero no hay que apurarse”.
Al ser China el epicentro de la pandemia del coronavirus la producción agropecuaria uruguaya prendió las luces de alerta ante el impacto negativo de esa situación sanitaria en la demanda de los productos del campo, como carne, lácteos, soja y lana, que en años recientes concentraron sus negocios en el mercado chino.
Y justamente el sector lanero de Uruguay sintió el golpe de la caída de las exportaciones en mayor medida que otros rubros, ya que la disminución en el acumulado anual es de 60%, en comparación a igual período de 2019, señaló el gerente de la Central Lanera Uruguaya, Diego Saavedra, el jueves 13 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Dijo que “hoy el mercado mundial de lana está en crisis y en una situación muy desafiante”. Entre los principales factores de ese problema figuran la guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2019 que afectó fuertemente en las compras chinas de lana uruguaya, y posteriormente las derivaciones de la pandemia, explicó.
“Hace un año, en agosto del año pasado, el gobierno estadounidense estableció un arancel más alto para restringir el ingreso de prendas elaboradas” en el gigante asiático, comentó. E indicó que el 25% de la producción china de ropas de lana tiene como destino el mercado de EEUU.
Afirmó que esa medida derivó en que los importadores de China dejaran de compras tops de Uruguay, pero también bajó las importaciones de lanas sucia y lavada.
“Luego con la crisis generada por el covid-19 empeoró la situación y eso hizo que hasta el día de hoy el mercado chino esté prácticamente pulverizado”, advirtió.
Paralelamente, Saavedra comentó que otro de los principales destinos de las lanas uruguayas como lo es la Unión Europea presionó los precios a la baja y también sintió el impacto del coronavirus, entonces la industria textil se paró y de ahí para atrás el efecto fue similar.
“Estamos asistiendo a la peor crisis de la lana desde la Segunda Guerra Mundial”, sostuvo el gerente de Central Lanera Uruguaya.
“Las ventas de carne en el mercado interno bajaron, pero no tanto como nos preparamos psicológicamente, ya que con la pandemia del coronavirus se prevía una catástrofe”, señaló el director de la empresa Abasto Santa Clara, Jorge López, el miércoles 12 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Comparó que mientras “otros rubros están pasando mal, en las firmas dedicadas a la comercialización de carnes como carnicerías, supermercados y fábricas de productos porcinos las ventas disminuyeron y luego se estabilizaron”.
“Te firmaría un empate de aquí hasta que finalice el problema sanitaria del covid-19”, ironizó al respecto.
Las medidas impulsadas por el Instituto Nacional de Carnes en el marco de la mesa del abasto para fomentar un mayor consumo cárnico, mediante promociones y rebajas de precios, entre otras acciones, “ayudaron mucho” al negocio, reconoció.
Señaló que las ventas de carne dejaron de caer y hay una estabilidad con una disminución que se ubica entre 7% y 8% en comparación al año pasado.
Destacó que “si no fuera por la carne importada ese producto estaría más caro”. Hasta julio, de acuerdo a los datos del Inac, se habían importado 19.000 toneladas de carne vacuna, lo que muestra un crecimiento de 38,5%. “Eso incidió en que el consumo no cayera tanto”, acotó López.
En el caso de Santa Clara la proporción de ventas en el mercado uruguayo se reparte en 50% de carne importada y la otra mitad son cortes cárnicos uruguayos.
Esa relación registró cambios en los últimos años y desde 2018 fue incrementando la porción de carne de origen extranjero. Aunque consideró que “se llegó a un techo en la importación” de ese producto, opinó.
El 85% de carne importada proviene de Brasil y el resto de Paraguay. “Por ahora la aceptación de asado argentino ha sido muy poca, porque tiene un nicho determinado y no es un producto económicamente competitivo con el asado uruguayo”, comentó.
En lo que va del año el precio promedio de la carne importada fue de US$ 4.000 por tonelada, y en los próximos meses podría quedar en un valor algo inferior.
Con rindes récords de 3.500 kilos por hectárea para la soja y de 11.400 kilos por hectárea para el maíz, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sigla en inglés) ajustó fuertemente la producción estadounidense de esos granos, pero con la salvedad de que no recoge en la estimación el impacto de las tormentas registradas esta semana. Así lo analizó el contador Esteban Dotti de la empresa Agro Hedge el miércoles 12 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Señaló que en Estados Unidos estiman que unas 4 millones de hectáreas fueron perjudicadas por ese fenómeno climático en los estados de Iowa e Illinois, indicó.
Destacó que la producción de soja fue estimada en 120 millones de toneladas debido al rendimiento récord que supera en promedio los 3.500 kilos por hectárea. “Sería la segunda mayor cosecha histórica” en ese país, dijo.
La relación stock-consumo de EEUU queda en 13,7%, lo que es una recuperación respecto al 10% que marcaba el USDA en la estimación del mes pasado, sostuvo. Y comentó que la relación stock-consumo en ciclo 2019-20 que culmina en el mes de agosto se ubicaría en 16%.
El USDA también elevó las importaciones de soja de China para los ejercicios 2019-20 y 2020-21, lo que opera como un efecto alcista en los precios de la soja. “China le dio sostén al precio, porque hubo un ajuste al alza en las importaciones de soja”, analizó.
Para el ciclo 2019-20, el USDA proyectó que las importaciones de soja por parte de China llegarían a 98 millones de toneladas mientras que para 2020-21 se ubicarían en 99 millones de toneladas, “ambas cifras son récord”, señaló Dotti.
Respecto a los datos sobre la producción de maíz, Dotti resaltó que al igual que con la soja, la producción maicera tendría rendimiento récord y estaría levemente por encima de los 11.400 kilos por hectárea.
Todavía no se conoce el impacto final del clima en ese cultivo, eso genera una incertidumbre lo que evitó una baja mayor en los precios del maíz, argumentó.
En el caso del trigo el analista de Agro Hedge dijo que tuvo un escenario neutro, con un aumento de las exportaciones de trigo de EEUU; mientras que a nivel mundial se estimó una caída productiva en la Unión Europea.
Pero también “se confirmaron niveles de stocks récords, y que Rusia, Ucrania y Rumania son los países más competitivos” en la producción triguera, valoró.
La reciente detección de un nuevo caso de gorgojo en la exportación de arroz uruguayo en México afectó directamente a la firma Saman, que es la principal exportadora del sector.
Pero otras empresas arroceras de Uruguay no están realizando nuevos negocios de exportación ante la incertidumbre que genera esa situación, señaló el martes 11 el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, dijo en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy. Advirtió que “gran parte” del arroz uruguayo está sin poder acceder a ese mercado.
La gestión de los ministerios de Ganadería y de Relaciones de Exteriores en ese sentido apuntan a resolver ese caso, pero también a hacer valer un protocolo sanitario vigente que no se está cumpliendo, se lamentó. Eso en el entendido de que las autoridades sanitarias mexicanas no deberían suspender todas las exportaciones de la empresa implicada, sino que solamente limitar la medida a embarques puntuales que procedan de la planta afectada.
Dijo que en la práctica termina significando un período largo sin poder hacer negocios en México, el año pasado por una situación similar fueron casi 5 meses sin operaciones.
Lago señalo que en este momento hay unas 4.000 toneladas de arroz en viaje para ese destino que proceden de la firma Saman, “la expectativa pasa porque no haya inconvenientes”.
Dicha expectativa se sustenta en que solo en cuatro de los 12.500 contenedores con ese grano que fueron enviados en los últimos años al mercado azteca registraron problemas sanitarios por el caso de gorgojo detectado.
En cuanto al mercado de Brasil, Lago comentó la situación favorable para los productores arroceros brasileños para vender el grano, ya que el precio es de 85 reales por bolsa de 50 kilos de arroz cáscara, que representa unos US$ 14 a US$ 15, lo que es un “muy buen precio”.
Hay que ver cuánto de arroz le queda a los productores brasileños por comercializar, pero varios operadores señalan que el arroz disponible no alcanzará para atender la demanda local. Con lo cual, “vemos que la región esta muy demandada y con eso Uruguay está captando y captará parte de esos negocios”.
Y recordó que hoy queda casi un 35% de la producción de la zafra por comercializar. El arroz que vende Uruguay a Brasil es elaborado y se está en un proceso de analizar la posibilidad de negocios hacia ese destino.
Lago recalcó la preocupación por la falta de agua en las represas y en los cauces naturales en las zonas arroceras, especialmente en el este, lo que afectará la intención de siembra de la próxima zafra. Por ese motivo no podemos confirmar la proyección de un aumento de 10% en la superficie a sembrar, reconoció.