El esquema productivo del este del país está atravesando un proceso de transformación que lo acerca “cada vez más al modelo del litoral”, con “mayor integración entre agricultura y ganadería” y un “crecimiento de los corrales de engorde”. Así lo señaló el productor agrícola ganadero Gustavo Ferrari, director de Las Achiras, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Ferrari explicó que comenzaron a incorporar cultivos como sorgo, maíz y soja en una zona tradicionalmente arrocera. “Hemos querido litoralizar la zona haciendo sorgo, maíz y soja; no podemos hacer trigo y cebada”, indicó. La diversificación productiva en el este se vuelve cada vez más parecida a la del litoral, con rotaciones que buscan mejorar la sustentabilidad del sistema y capturar valor agregado con granos y ganadería.
“Lo que cambió el paradigma ganadero en Uruguay fue el grano”, afirmó Ferrari. Recordó su caso personal: luego de una cosecha importante de sorgo, comenzaron a encerrar ganado y a consolidar un sistema de terminación a corral. Hoy la empresa combina rotaciones agrícolas con una ganadería intensiva, mientras que el arroz pasó a ser “el tercer rubro” del establecimiento.
En el plano agrícola, el maíz fue ganando terreno. El primer año “se lograron 6.000 kilos por hectárea”, el segundo mejoró tras incorporar equipamiento específico y el año pasado “se alcanzaron 8.000 kilos”, destacó.
Las decisiones productivas están “fuertemente” condicionadas por los precios relativos. “El problema de Uruguay son los costos”, señaló Ferrari. En su análisis, un sorgo puede costar entre US$ 800 y US$ 900 por hectárea, mientras que el maíz ronda los US$ 1.100, por lo que “conviene más el maíz” en los corrales y en la planta de raciones.
También evalúan la posibilidad de destinar agua de riego al maíz en lugar de la soja. “Pensamos que la poca agua que tenemos para regar le vamos a sacar mejor provecho en el maíz que en la soja”, indicó.
Ferrari consideró que el modelo de integración agrícola-ganadera con la base del feedlot “llegó para quedarse” en el este, aunque está influenciado por “la tenencia de la tierra”.
Incluso planteó que “si el arroz baja de los US$ 10” por bolsa, “estamos pensando en hacer un área arrocera con materiales híbridos de alto rendimiento sin mucha calidad industrial y destinarlo al feedlot”.
Consultado sobre la posibilidad de que el arroz pueda transformarse en un insumo para la ganadería, Ferrari dijo: “si puede, por los precios” y además, resaltó que “el arroz es muy rico en almidón, tiene un 85% respecto al maíz”.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) está priorizando la apertura y consolidación de mercados en Medio Oriente y el Sudeste Asiático, con énfasis en la diversificación de destinos para los productos agropecuarios uruguayos. Así lo señaló el director de Asuntos Internacionales del MGAP, Nelson Yemil Chabén, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Por instrucción del ministro Alfredo Fratti, la Unidad de Asuntos Internacionales está enfocada en “acceder a nuevos mercados” y buscar una “diversificación genuina” para la producción agrícola y agropecuaria en general. La estrategia se concentra especialmente en los países árabes del Golfo y del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez), así como en el Sudeste Asiático.
Chabén aclaró que el trabajo del MGAP es complementario al de la Cancillería. Mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores lidera la política comercial multilateral y bilateral —incluyendo negociaciones como el acuerdo Mercosur-Unión Europea, entre otras—, el MGAP pone el énfasis en el plano bilateral operativo, especialmente en la habilitación sanitaria y fitosanitaria que permite que los mercados queden efectivamente abiertos. “Somos absolutamente complementarios y trabajamos diariamente”, afirmó.
En Medio Oriente, uno de los focos principales es Argelia, actualmente uno de los principales importadores de lácteos uruguayos. Informó que el ministro Fratti mantuvo recientemente una videoconferencia con su par argelino, donde surgió el interés de ese país en importar corderos en pie. “Nos han pedido un millón de corderos”, indicó.
Aunque aclaró que hoy Uruguay no dispone de ese volumen. El objetivo es comenzar a posicionarse como proveedor anual, especialmente en el marco de las celebraciones religiosas posteriores al Ramadán, cuando la demanda de ovinos aumenta de forma significativa.
El protocolo sanitario con Argelia ya está acordado y operativo. “Ya está terminado todos los procesos correspondientes y estamos habilitados”, sostuvo. Ahora el desafío pasa por generar la producción necesaria y coordinar con el sector privado, que es quien concreta los negocios. En ese sentido, destacó la importancia de la coordinación entre organismos del Estado y el sector productivo.
Además del interés en ovinos, Argelia manifestó interés en granos. Está prevista para marzo la visita a Uruguay de una delegación de técnicos e importadores argelinos, con foco en soja, trigo y maíz. También se evaluará el arroz, producto de alto consumo en los países árabes.
En el Golfo, el MGAP trabaja con los países del Consejo de Cooperación del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Bahréin y Omán. Con Emiratos se avanza en el marco de un tratado de libre comercio entre ese país y el Mercosur. Con Kuwait se prevé antes de fin de mes una reunión entre la principal importadora de granos del Golfo y exportadores uruguayos.
Chabén destacó además el interés en la disponibilidad de transporte marítimo para ganado en pie, dado que los fletes inciden en el precio final.
Arabia Saudita aparece como un socio estratégico por su tamaño, capacidad económica y liderazgo regional. Uruguay cuenta allí con representación diplomática y un terreno en Riad. El país será sede de la Expo Internacional 2030 y, según señaló, existe una fuerte complementariedad en materia de seguridad alimentaria: “Ellos lo que necesitan es lo que nosotros tenemos”, acotó.
En paralelo, el Sudeste Asiático constituye otro eje estratégico. Además de China, se trabaja con Japón y la República de Corea, y se busca profundizar vínculos con Indonesia, Filipinas y Vietnam. En estos mercados, la oferta incluye granos, carne y cítricos. India, por su tamaño e importancia, requerirá un esfuerzo adicional, y se prevé poner mayor énfasis en los próximos meses.
Chabén también repasó avances en otros destinos. Ucrania y Georgia ya están habilitados para carne, incluyendo carne bovina con hueso en el caso ucraniano. En Georgia se trabaja además en ganado en pie, con la idea de ingresar con un producto y luego ampliar la oferta.
Respecto a Irak, país que ha sido un importante comprador de arroz uruguayo, señaló que existe potencial para ampliar la canasta exportadora. Destacó que Uruguay está “muy altamente conceptuado” y que, una vez consolidado el trabajo en el Magreb y el Golfo, Irak aparece como una alternativa válida para avanzar en la diversificación de mercados.
El negocio ganadero atraviesa un momento “histórico”, con precios récord en la carne exportada, márgenes “extraordinarios” en los corrales de engorde y una reposición que se anticipa “muy pujante” de cara a la zafra 2026. Así lo planteó el socio fundador de la consultora Apeo, Diego Varalla, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Sostuvo que hoy “están todos los astros alineados” para el negocio de la carne, el valor de exportación lleva “dos años en suba” y se ubica en “niveles récord”. A eso se le suma un precio del maíz “muy bajo para lo que es la carne”, lo que ha generado resultados “extraordinarios” en el eslabón de los feedlots, valoró.
Varalla analizó que en el último ejercicio se encerraron cerca de 400.000 animales, consolidando al corral como un componente “cada vez más estructural” del sistema. Ese margen se trasladó hacia la recría y empujó los valores del novillo cuota y de la vaquillona para corral, con referencias que el consultor calificó como “un disparate” en términos históricos.
A diferencia de la zafra 2025, cuando el criador no logró trasladar plenamente la mejora del gordo al precio del ternero, Varalla indicó que en 2026 el escenario será “distinto” ya que “el recriador este año tiene el margen en el Excel y tiene el margen en la caja”. “Muchas empresas llegan al otoño con liquidez tras un ejercicio muy favorable”, afirmó.
Con un volumen de terneros similar al del año pasado —en torno a los 3 millones disponibles en el mercado— la diferencia estará en la capacidad de pago. La relación ternero–novillo cuota se ubica en torno a 1,15. En números, eso implica que “quien vende un novillo para corral dispone de unos US$ 200 adicionales respecto al promedio histórico para salir a competir por la reposición”, remarcó.
Además, un factor a considerar en este momento es que los costos acompañan este negocio. Los fertilizantes subieron apenas 10% interanual y la relación grano–carne continúa siendo “muy favorable” para la producción de carne, lo que también “presiona al alza la demanda de terneros”, advirtió.
El consultor destacó que el negocio que “más se valorizó” en el último año fue el de “la recría para corrales”, considerando que “cada kilo de carne que las empresas recriadoras producen aumentó 65% su valor”, mientras que el negocio del novillo gordo “mejoró alrededor de 40%”.
En contraste, la vaca de invernada mostró una mejora cercana al 20% y mayor volatilidad. Dijo que este segmento se volvió “más incierto”, con factores sanitarios, garrapata y exigencias logísticas que agregan “complejidad”.
A su vez, el menor stock de novillos “viejos” y la “mayor eficiencia” reproductiva —con dos años consecutivos superando los 3 millones de terneros— reflejan un sistema “más intensivo”, donde la vaca de cría ganó espacio frente al novillo pesado en campo natural, puntualizó.
En cuanto al negocio industrial, Varalla señaló que, utilizando metodologías estadísticas de correlación entre precio del novillo y valor de exportación, el gordo hoy estaría “unos 50 centavos por encima de las relaciones históricas” para una carne en el entorno de US$ 5.500 por tonelada.
Ese “sobreprecio” responde, en su visión, al “menor stock de novillos de los últimos 15 años” y a la “necesidad de la industria de competir por un volumen limitado”. Esto “reduce el margen por cabeza y no se compensa con mayor faena, ya que los volúmenes son similares a los del año pasado”, planteó.
A ello se suma el impacto del tipo de cambio. Con un dólar bajo, los costos en pesos afectan la competitividad. Sin embargo, el socio de Apeo sostuvo que la integración entre frigoríficos y corrales de engorde puede equilibrar la ecuación: “Si el corral me da mucho margen y en el frigorífico pierdo un poco, cuando hago el cierre global las cuentas son más atractivas”, aseveró.
En síntesis, Varalla proyectó una zafra “dinámica”, con reposición “firme” y un mercado que, al menos por ahora, “mantiene la inercia positiva”.
La llegada de las lluvias marca un punto de inflexión para la soja, favoreciendo la recuperación de cultivos castigados por el déficit hídrico, pero también creando condiciones propicias para el avance de enfermedades. Así lo advirtió el director de la Clínica Vegetal, Carlos Pérez, durante una jornada técnica organizada por BASF, y en diálogo con el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Pérez explicó que el escenario actual combina dos efectos simultáneos: “las lluvias vienen espectaculares para la soja”, pero al mismo tiempo “le vienen espectaculares a las enfermedades”. En ese contexto, el técnico recomendó intensificar el monitoreo, especialmente de manchas foliares como septoria y cercospora, y comenzar a poner el foco en la roya, tras la confirmación del primer caso positivo en Uruguay, detectado en el noreste del país.
Detalló que cuando aparecen focos iniciales en esa región, con condiciones climáticas favorables suele transcurrir alrededor de una semana hasta que se registran casos en el litoral oeste y el centro del país. “Estamos entrando en un período con muchas nubes, eventos de lluvia y agua libre sobre la hoja”, lo que protege a las esporas de los rayos UV y aumenta la probabilidad de infección, advirtió Pérez, al señalar que el riesgo a corto plazo es hoy “mayor por roya que por manchas foliares”.
Respecto al manejo de la roya, el director de la Clínica Vegetal subrayó que la clave es la detección temprana. “Cuando la infección ya es evidente, es muy difícil lograr buena eficiencia de control”, afirmó. Por eso, Pérez recomendó concentrar el monitoreo en las zonas del lote con mayor biomasa, donde el rocío y el agua permanecen más tiempo. También planteó la importancia de apoyarse en laboratorios cuando el diagnóstico visual genera dudas.
“El objetivo es aplicar cuando recién empiezan las infecciones”, para sacarle el mayor provecho al fungicida, tanto en eficiencia como en persistencia, explicó. Aplicar “a ciegas” implica “perder días de protección” sin que el cultivo esté aún bajo ataque o por el contrario llegar tarde con la aplicación y no tener la respuesta esperada en el control, acotó.
Recordó además que el inóculo de roya llega todos los años desde Brasil, ya que en Uruguay las heladas eliminan la soja guacha y generan un “reseteo” del inóculo hongo durante el invierno. Eso implica que las poblaciones del patógeno que ingresan al país ya vienen “filtradas” por los fungicidas utilizados en Brasil, por lo que es esperable encontrar comportamientos similares en cuanto a sensibilidad a los principios activos.
En ese marco, este técnico remarcó que si bien todos los fungicidas hoy aportan al control de roya, existen diferencias importantes de eficiencia entre productos. “Es clave consultar con las empresas para seleccionar la mejor herramienta según el escenario”, indicó. Agregó que, en situaciones de alta presión o infecciones tempranas, puede ser necesario recurrir a moléculas de mayor potencia, como carboxamidas, frente a combinaciones más tradicionales.
En cuanto a las manchas foliares, Pérez señaló que antes del período más severo de sequía ya se observaban chacras con septoria y cercospora. La falta prolongada de agua provocó caída de hojas enfermas, lo que retrasa la reinstalación del patógeno, ya que ahora la enfermedad debe volver a subir desde el rastrojo. “No es que porque llovió hoy mañana hay que salir a aplicar, pero sí empezar a monitorear”, aclaró.
Pérez presentó resultados de 38 ensayos realizados durante siete años en el litoral oeste, mayoritariamente con presencia de septoria y cercospora, que mostraron “respuestas promedio del orden de 350 kg/ha” al control químico en situaciones con niveles críticos de enfermedad.
“Eso confirma que las manchas foliares realmente afectan el rendimiento”, sostuvo, aunque aclaró que la respuesta depende de que exista presión efectiva del patógeno y de que el agua no vuelva a transformarse en el principal factor limitante.
En ese sentido, el director de Clínica Vegetal concluyó que el manejo debe ser dinámico y ajustado al día a día. “No tenemos la bola de cristal para saber si va a seguir lloviendo o no. La clave es monitorear y tratar de proteger el cultivo hasta donde podamos”, resumió.
El negocio ganadero atraviesa un momento de precios “fantásticos”, mientras que la agricultura muestra productividades altas pero con valores ajustados, configurando dos realidades bien distintas que vuelven a poner en primer plano a la empresa agrícola–ganadera como “el camino del medio” para Uruguay. Así lo planteó Federico Baccino, asesor de empresas ganaderas y productor agrícola–ganadero, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Baccino sostuvo que, pese al nivel actual de precios, el sector ha sido “tibio” a la hora de producir más. En el último ejercicio los predios ganaderos “mostraron entre 25% y 30% más de ingreso de capital”, explicado principalmente por la valorización del stock, mientras que la productividad “cayó entre 5% y 10%” y los costos se mantuvieron. “Mi función como técnico y productor es cuestionarme qué estoy haciendo para captar esto y que no sea solamente el precio”, afirmó.
En ese sentido, identificó varias oportunidades “que rompen los ojos”. Entre ellas, destacó la suplementación, con una relación grano–carne “absolutamente insólita”, y la necesidad de transformar más grano en carne. También puso el foco en el peso al destete como una de las claves del sistema. “No es lo mismo destetar un ternero de 150 kilos que uno de 220 o 240”, sostuvo, y agregó que con “muy poca plata” se puede lograr un ternero más pesado que luego “camina muchísimo” en su primer invierno, ya sea en corral, verdeo o pradera.
El asesor remarcó que hoy la siembra de verdeos y praderas medida en kilos de carne “nunca fue tan barata”. A eso sumó la optimización del uso de urea en ganadería. “Transformar urea en pasto y pasto en carne es súper rentable”, aseguró. También mencionó el entore a los 15 meses como una herramienta con “impacto brutal” en los sistemas, con costos que en esta coyuntura de precios están “más que pagos”.
Baccino planteó que, si el clima acompaña, el ejercicio en curso podría cerrar como “récord” para la ganadería. En ese contexto, insistió en la importancia de capitalizar el momento. “No quiero que me vuelva a suceder que la vi pasar”, reconoció.
Otra variable que destacó es la relación entre el valor del novillo gordo y la tierra, que en algunos sistemas de ciclo completo vuelve a niveles “cercanos a los que contaban nuestros abuelos”. En ese escenario, planteó que puede ser conveniente “convertir cabezas de ganado en hectáreas”, aprovechando un descalce donde el precio de la tierra ajusta mucho más lento que el del ganado. “Son relaciones hiper favorables”, remarcó.
De todos modos, llamó a “mantener cautela” en algunas decisiones. Advirtió especialmente sobre el aumento de estructura y de mano de obra. “Cada sueldo pasado a dólares hoy es muy alto”, indicó, y recordó que en sistemas ganaderos entre 55% y 60% de los costos están en pesos. “Aunque los números cierren, cuidado con agrandar la estructura”, subrayó.
Consultado sobre la integración agrícola–ganadera, Baccino afirmó que la sinergia entre ambos rubros es hoy “mucho más amplia” de lo que se imaginaba años atrás. Explicó que, además de los beneficios históricos de la agricultura sobre la ganadería —servicios, rotaciones, limpieza de malezas—, ahora se suma un fenómeno clave: la transformación de granos baratos, incluso con problemas de calidad y sin flete, en carne.
“Buena parte de los ingresos de los sistemas agrícolas hoy se genera por transformar esos granos en carne”, sostuvo. A su juicio, esa “flecha de doble sentido” entre agricultura y ganadería es “cada vez más fuerte”, acotó.
Baccino también destacó el rol estructural de los corrales de engorde. Señaló que “ya no son una coyuntura”, sino parte permanente del sistema, y consideró que sin ellos la industria frigorífica sería “prácticamente inviable”, incluso con la actual capacidad ociosa.
Sobre la competencia por áreas, comentó que “los cambios significativos son difíciles”, debido a limitantes agronómicas, logísticas y financieras. Recordó que en muchas zonas agrícolas se desmantelaron estructuras ganaderas y que producir una hectárea ganadera requiere “mucho más capital que una agrícola”, además de contar con menos financiamiento. Por eso, sostuvo que la agricultura seguirá siendo agricultura en las zonas núcleo, y la ganadería mantendrá su espacio, con “ajustes puntuales” en sistemas mixtos.
Mirando hacia adelante, Baccino consideró que aún pueden aparecer nuevas ventajas y relaciones de precios favorables. “Hoy analizamos más en relaciones de precios que en valores absolutos”, reflexionó. Agregó que el buen momento ganadero seguirá generando beneficios cruzados con la agricultura. “Creo que van a seguir apareciendo cosas que nos muestren que esa sinergia es mucho más grande de lo que pensamos”, concluyó.
El escenario global de producción y consumo de granos está atravesando cambios estructurales que abren oportunidades, pero también plantean desafíos en materia de sustentabilidad, eficiencia y comunicación hacia los mercados. Así lo indicó Gabriel Di Giovannantonio, presidente Cargill Uruguay y responsable del negocio de la compañía en el sur de Brasil, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de Agro en Punta.
Di Giovannantonio explicó que hoy el mundo produce “cada vez más granos”, mientras que el consumo continúa creciendo, pero a un ritmo “más desacelerado”, lo que deriva en niveles de stocks “más elevados” que en otros períodos.
En ese contexto, planteó la importancia de analizar los distintos “usos de los granos” y cómo estos se vinculan con los cambios en los hábitos de alimentación y en la matriz energética.
Durante su presentación, señaló que están emergiendo “nuevos patrones” en la nutrición, con una revisión de la pirámide alimentaria tradicional. “Hoy se vuelve a poner mucho énfasis en la carne saludable, los lácteos enteros, el queso, el huevo y los aceites de buena calidad”, sostuvo.
A esto se suma, “una aceleración” de las tendencias en biocombustibles, que configura un escenario “realmente interesante” para el sector agroindustrial.
En ese marco, destacó que la sustentabilidad ya no aparece como un concepto aislado, sino integrada a otros pilares como la “inocuidad”, la “calidad”, la “trazabilidad” y la “información”. “Todo eso forma parte del mismo trabajo”, remarcó, al referirse tanto al rol de las empresas comercializadoras como del sector primario.
Consultado sobre el posicionamiento de Uruguay frente a estos cambios, afirmó que la “oportunidad es muy grande”. El desafío, aclaró, pasa por “hacerlo fácil y sencillo”.
Indicó que muchos de los requerimientos de los mercados más exigentes “no son difíciles de cumplir” para Uruguay, pero requieren mejorar procesos, ajustar detalles y, sobre todo, “mostrar lo que ya hacemos”. Acotó que, bien encarado, ese proceso no implica necesariamente un cambio estructural de costos.
Di Giovannantonio señaló que si bien Uruguay es un proveedor “chico” en términos relativos frente a sus vecinos, “una buena comunicación” de estos atributos permite posicionarse mejor a la hora de “comercializar, vender y abrir nuevos mercados”. Consideró que ese es uno de los grandes “debes” del país en materia agroexportadora.
Sobre la monetización de la sustentabilidad, planteó que se trata de un proceso asociado a la lógica de “oferta y demanda”. Indicó que, cuando existen normativas o restricciones que exigen determinados estándares —como ocurre en algunos biocombustibles— y la oferta no acompaña, el “premio aparece”.
Sin embargo, advirtió que a medida que la oferta crece, esos beneficios tienden a diluirse. “Esto hay que hacerlo fácil, sencillo y con el mínimo costo posible”, subrayó.
En cuanto a la competencia regional, sostuvo que no la ve como tal, sino como un proceso de aprendizaje conjunto. “Sudamérica está en el mismo barco”, afirmó, destacando el crecimiento de la región en maíz y soja.
Mencionó como ejemplo la agricultura regenerativa en Brasil, especialmente en la recuperación de pasturas degradadas y el aumento de materia orgánica, y señaló que se trata de prácticas de las que Uruguay también tiene experiencia.
Finalmente, remarcó la madurez del sistema agroexportador uruguayo y el nivel de confianza entre los actores de la cadena. Destacó el rol de las instituciones y de la investigación, aunque señaló que el desafío es “bajar más a tierra” esos avances y acercarlos a la base del sector primario.
“La eficiencia es el engranaje de todo”, afirmó. Agregó que “ser más eficientes” permite mejorar el desempeño ambiental, social y económico, incluso en un contexto de “márgenes ajustados”.
Las nuevas exigencias sanitarias de China para la importación de semillas forrajeras, particularmente raigrás, generaron incertidumbre en el sector exportador uruguayo, en plena zafra y con una cosecha que fue “enorme” y de “excelente calidad”. Así lo explicó Daniel Bayce, director ejecutivo del Instituto Nacional de Semillas (INASE), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Bayce detalló que el problema está asociado a la detección del insecto Listronotusbonariensis, un gorgojo presente en la región que para China es considerado “cuarentenario”. Indicó que el gigante asiático ya exigía certificados de “libre Listronotus bonariensis en cebada” y que desde enero de este año comenzó a solicitar el mismo requisito en los embarques de raigrás, un destino que viene ganando peso dentro del comercio exterior del rubro.
El director de INASE explicó que el insecto se alimenta del cultivo verde y que, si bien en la semilla suelen aparecer ejemplares “muertos”, eso igualmente complica la certificación. Señaló que la posición actual del Ministerio es no emitir certificados si se detecta el insecto, aun sin vida, porque podría haber “huevos” y no se puede garantizar que el embarque esté realmente libre de la plaga.
En ese contexto, Bayce sostuvo que Uruguay está consultando formalmente a China para saber si la exigencia se limita a insectos vivos o si también incluye los muertos, y qué metodología de análisis aplica el país asiático. “La idea es hacer exactamente lo mismo que hacen ellos, para no tener sorpresas”, precisó.
Advirtió que la situación genera un escenario complejo, ya que una parte importante del raigrás producido estaba pensado para exportación y, “si no puede salir a China, deberá buscar otros mercados”. Además, señaló que ese volumen no cumple necesariamente con los estándares del mercado interno, lo que podría “generar inconvenientes”.
Bayce agregó que otra alternativa en evaluación es la fumigación de los contenedores, aunque aclaró que se trata de procesos “engorrosos” y requisitos operativos exigentes.
Indicó que en el comercio internacional de semillas “estos tratamientos son habituales”, pero subrayó que cualquier problema recae directamente sobre el privado. “El contenedor que vuelve es del exportador”, acotó.
El jerarca advirtió que, si Uruguay envía partidas con presencia del insecto, existe el riesgo de que China directamente deje de importar semillas de raigrás desde el país. Por eso, explicó que la postura oficial es “cauta” y “conservadora”, a la espera de una respuesta formal del mercado chino antes de avanzar.
Consultado sobre los costos, Bayce señaló que una fumigación “simple” podría ser absorbida por el negocio, pero descartó otras alternativas más drásticas, como reprocesar la semilla con mermas del 30% o 40% para eliminar restos de insectos. “Eso es una locura”, afirmó.
Mientras tanto, indicó que el sector permanece a la espera de la definición china, en un momento clave de la zafra. “Uruguay necesitaría una respuesta inmediata”, expresó, aunque reconoció que los tiempos oficiales no siempre acompañan la urgencia comercial.
China viene ganando peso como destino del raigrás uruguayo, aunque todavía se ubica por detrás de Brasil, que continúa siendo el principal mercado. En 2023 y 2024, las exportaciones de raigrás a China representaron en torno al 10% del total, mientras que en 2025 esa participación trepó a cerca del 25%, reflejando un crecimiento acelerado en la demanda. En un contexto donde alrededor del 50% del raigrás producido en Uruguay se destina a exportación.