El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) implementará desde agosto de 2026 el registro “obligatorio” en el Sistema de Registro de Aplicaciones de Productos Fitosanitarios (RAPF) para los cultivos de colza/canola, carinata y camelina, con controles por muestreo en floración y “sanciones” ante el uso de ingredientes activos no autorizados. Así lo adelantó el director de la División Control de Insumos de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del MGAP, Alex Hughes, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Para acceder al RAPF, empresas y productores deberán contar previamente con registro en el Registro Único de Operadores del MGAP y tener inscripto el equipo aplicador. Una vez cumplidos esos requisitos, el sistema permite cargar cada aplicación seleccionando el cultivo y los productos con registro vigente para la plaga, enfermedad o maleza tratada.
Hughes destacó que el proceso es ágil: «Dos o tres minutos y podés realizar el registro de lo que aplicaste.» El registro abarca desde el inicio de la floración hasta la cosecha, y una vez delimitada la chacra en la plataforma, los registros posteriores se clonan sin necesidad de redibujarla.
Informó que el monitoreo se realizará mediante muestreos al azar en todo el país durante la floración, tomando material vegetativo del cultivo para análisis multirresiduo en laboratorio del MGAP, con capacidad de detectar aproximadamente 100 moléculas. Todo ingrediente activo que aparezca fuera de norma “será pasible de sanción”, advirtió.
Hughes dijo que dos ingredientes activos con límites de detección muy estrictos (0,01 mg/kg)en los mercados de destino —entre ellos el epoxiconazol y trifloxystrobin — pueden aplicarse en etapas tempranas de la floración, pero no en estadios más tardíos, para evitar residuos en niveles críticos.
Señaló que la medida responde a dos objetivos de política pública. El primero es la protección de los polinizadores, en referencia al episodio de mortandad de abejas registrado el año pasado, cuya causa no pudo determinarse con certeza pero generó alarma en el sector apícola. El segundo apunta a la inocuidad de las exportaciones hacia Europa, mercado “muy sensible” a la presencia de residuos de fitosanitarios.
«Creo que desde ese punto de vista nos va a posicionar muy bien en los mercados internacionales, porque estas cosas se saben», sostuvo Hughes, quien también remarcó que Uruguay ya cuenta con un régimen especial para neonicotinoides —comercializados bajo receta profesional— y que el RAPF es único en la región.
La resolución fue comunicada a todas las cámaras y organizaciones agropecuarias del país, incluyendo la Asociación Rural y la Federación Rural. El MGAP publicará un videotutorial en su sitio web, para explicar el funcionamiento del sistema y se pone a disposición para capacitar a quienes lo requieran.
El jerarca instó a las empresas que aún no están registradas a completar su inscripción y la de sus equipos antes de agosto, ya que ese requisito también será verificado durante los muestreos de campo.
El avance de los drones agrícolas en Uruguay, los ensayos de calidad de aplicación que lleva adelante Macció y los criterios técnicos que definen una aplicación “eficiente” fueron los principales temas analizados por la ingeniera agrónoma Andrea Larrosa, integrante del área Tecnología de esa empresa, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Macció Tecnología trabaja con el dron XAG P150, un equipo con capacidad de carga de 70 kilos que vuela a 65 kilómetros por hora de velocidad máxima.
Larrosa señaló que la empresa ha realizado numerosos ensayos de calidad de aplicación evaluando cobertura, tamaño de gota y deriva, con el objetivo de asesorar a los clientes no solo en el manejo del equipo sino en lograr aplicaciones eficientes con líquidos. «Lo que nosotros configuramos en el control remoto, después eficientemente, es lo que llega al campo», dijo. Y destacó que el dron respeta con precisión el tamaño de gota configurado.
Ese control sobre el tamaño de gota —medido como diámetro volumétrico medio— es clave para gestionar el riesgo de deriva. La técnica comentó que “gotas demasiado pequeñas se evaporan o se pierden, mientras que gotas excesivamente grandes reducen la cobertura y comprometen la eficiencia del tratamiento”.
En los ensayos realizados, al configurar gotas de 350 micrones, el dron alcanzó de manera efectiva ese diámetro volumétrico medio en campo, con alta homogeneidad. A eso se suma la precisión RTK del equipo, que incorpora una antena base para corrección en tiempo real y evita lo que en la jerga se conoce como “lagartos”: zonas sin aplicar entre pasadas.
Larrosa advirtió que la deriva sigue siendo uno de los temas centrales del debate sobre drones agrícolas en Uruguay, y que además, son claves los parámetros ambientales —viento, humedad relativa y temperatura— que determinan las distancias de seguridad respecto a los límites del lote y las condiciones en que no se recomienda aplicar.
Más allá del manejo del equipo, Macció Tecnología asesora también en la compatibilidad de productos. Larrosa explicó que al trabajar con bajo volumen de agua por hectárea, las mezclas de principios activos pueden generar incompatibilidades químicas que no son visibles a simple vista pero que se traducen en tratamientos ineficientes en el campo.
«Hay productos que ya sabés que no lo vas a poder mezclar en el dron porque se va a cortar o no va a funcionar», afirmó. La empresa evalúa además la calidad del agua utilizada —en particular su contenido de calcio— como un factor que también puede afectar el resultado.
En ese marco, la agrónoma indicó que están realizando ensayos con un compatibilizador de caldos de la empresa brasileña Santa Clara, que aún no está disponible comercialmente en Uruguay pero que permitiría viabilizar mezclas que hoy no pueden aplicarse con dron. El producto ya se usa ampliamente en Brasil.
La gira anual de la Sociedad de Criadores Hereford del Uruguay dejó como principal conclusión la “versatilidad” de la raza para adaptarse a distintos ambientes y sistemas productivos, además de abrir espacio para uno de los temas que “más preocupa” al sector: el “recambio” generacional en las empresas familiares. Así lo señaló la presidente de la gremial, Lucía Perdomo, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La actividad reunió a productores, técnicos y criadores en dos jornadas que recorrieron establecimientos de perfiles muy diferentes, permitiendo analizar estrategias de producción, manejo y uso de genética bajo distintas condiciones de suelo y ambiente. “Fue una gira muy acompañada y con establecimientos muy interesantes para analizar”, valoró.
La primera parada fue en la estancia Las Gateadas, de Fernando Orcasberro, un sistema de ciclo completo cerrado con larga trayectoria en la cría de Hereford. Allí se observaron indicadores productivos destacados sobre campos con un índice Coneat promedio de 93.
Perdomo destacó que el establecimiento ha trabajado durante años en la incorporación de fosforita para mejorar la producción forrajera, logrando incrementos cercanos al 20% en disponibilidad de pasto. Esto les permite alcanzar “buenos” niveles de eficiencia productiva y entorar las vaquillonas a los dos años, utilizando exclusivamente monta natural. “Vimos un sistema muy eficiente, con muchos años de trabajo detrás”, sostuvo.
Durante la tarde, la gira se trasladó al establecimiento familiar Cerrezuelo, de Juan José Gercar, donde el escenario era “muy diferente”. Se trata de un sistema de ciclo completo desarrollado sobre campos con un índice Coneat cercano a 67, considerablemente “más restrictivos” y que además venían de atravesar una “fuerte” sequía estival, comentó Perdomo.
A pesar de esas limitantes, los rodeos presentaban un “muy buen estado” general, apoyados en una estrategia de recría y suplementación que permite entorar las vaquillonas a los 18 meses. Destacó que el sistema logra porcentajes de preñez superiores al 80%, combinando manejo, nutrición y genética. “Ahí se lucía claramente la herramienta Hereford”, dijo.
La gira también incluyó una instancia de intercambio sobre continuidad de las empresas familiares, uno de los temas que viene ganando espacio dentro de la agenda agropecuaria.
Perdomo consideró que muchas veces los productores concentran gran parte de su atención en las decisiones productivas y dejan en segundo plano la planificación de la sucesión. “Hay que preparar cómo va a trascender la empresa hacia el futuro”, afirmó.
La presidente de Hereford sostuvo que el recambio generacional es un “desafío creciente” para la ganadería uruguaya, donde predominan las empresas familiares y donde la continuidad de los proyectos productivos requiere cada vez más planificación.
La actividad culminó en la estancia La Hormiga, de la familia Oholeguy, ubicada en Tacuarembó, que en este caso se trata de una cabaña con amplia trayectoria en exposiciones y selección genética. Durante la recorrida se observaron los rodeos de plantel, las futuras generaciones de reproductores y parte de los toros que participarán en las próximas ventas.
También se presentó Cascarilla, uno de los toros más destacados de la cabaña, que ha generado importantes resultados tanto en pistas como en producción. “Pudimos ver tres sistemas distintos utilizando la misma herramienta genética”, destacó.
De cara a los próximos meses, la Sociedad de Criadores Hereford prepara nuevas actividades vinculadas a capacitación, eficiencia productiva y genética.
Entre ellas se encuentra el trabajo conjunto con escuelas agrarias de UTU y el programa impulsado junto a Erro, donde productores donan novillos para procesos de aprendizaje y capacitación práctica de los estudiantes.
Además, en agosto se realizará una jornada junto a INIA en Glencoe, Paysandú, que estará enfocada en los avances sobre eficiencia de conversión y el impacto de la genética en el desempeño reproductivo de las hembras.
Perdomo explicó que se presentarán resultados obtenidos con hijas de toros evaluados en la Central de Pruebas de Kiyú, comparando animales de alta y baja eficiencia de conversión. “Son datos que ayudan a entender cómo la genética impacta en todo el sistema productivo”, señaló.
La agenda de la raza continuará luego con la tradicional venta de los Toros de Kiyú, que este año celebrará los 50 años de la prueba pastoril y se realizará el miércoles 23 de septiembre, incorporando además una pantalla especial de vientres comerciales.
Proquimur organizó jornadas en Nueva Helvecia y Dolores sobre desafíos sanitarios en colza, el cultivo que hoy domina el área de invierno en Uruguay y para el que la investigación nacional aún tiene menos trayectoria que en trigo y cebada. La actividad contó con la participación del doctor Franco Rossi, fitopatólogo del CONICET de Argentina. Así lo señaló la técnica del equipo de Investigación y Desarrollo de Proquimur, Emilia Darino, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el foco del evento estuvo en las dos enfermedades de “mayor” impacto: la Phoma —también conocida como pie negro— y la Sclerotinia. La Phoma es la más frecuente y la que puede ocasionar mayores pérdidas; es exclusiva del cultivo. La Sclerotinia, en cambio, es polífaga —ataca soja, girasol y leguminosas— lo que agrega riesgo de inoculación del suelo para los cultivos que vienen en la rotación. Ambas requieren intervención temprana.
«Es una enfermedad que tenemos que atacar desde el comienzo del ciclo; queríamos adelantarnos porque los problemas aparecen a fin de ciclo pero el control empieza en implantación y roseta», señaló.
En materia de umbrales, para Sclerotinia no existe umbral definido: si hay antecedentes de la enfermedad en la chacra —incluso en soja— la recomendación es aplicar fungicida en floración. Para Phoma, el umbral general es del 20% de incidencia —unas dos plantas afectadas cada diez— aunque si el cultivar es susceptible o viene de un año previo con colza en la misma chacra, ese umbral debe reducirse. «Es un umbral bastante bajo; hay que monitorear desde temprano para no perder el momento de control», advirtió.
Los fungicidas registrados por Proquimur para colza en Uruguay son Único y Único Max. Único combina piraclostrobin —estrobilurina de última generación— con protioconazole —triazol de alta eficacia para estas enfermedades— con efecto preventivo y curativo. Único Max incorpora un tercer principio activo, bixafen —carboxamida SDHI— que actúa sobre la enzima succinato deshidrogenasa del hongo, sumando efecto erradicante a la mezcla.
Sobre el estado de la investigación nacional, Darino reconoció que la expansión del área de colza fue “muy rápida” y que la generación de información aún no alcanza el nivel que existe para trigo y cebada —casos en los que INIA La Estanzuela caracteriza todos los cultivares registrados para las principales enfermedades. Hoy no se sabe qué cultivares de colza son más susceptibles a la Phoma. «Hay varios proyectos abiertos a nivel académico y de empresas para sumar información a este nuevo cultivo; se está generando pero el bagaje es menor», comentó.
La Mesa Coordinadora de Campos de Recría organizó una jornada sobre experiencias de riego en campos del Instituto Nacional de Colonización (INC) que superó “ampliamente” las expectativas de sus organizadores, con la participación de gremiales, instituciones públicas, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa). Así lo indicó la coordinadora de la Mesa, Valeria Viera, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Dijo que la actividad, realizada en el Teatro Artigas de Trinidad (Flores), nació de la necesidad de mostrar que las gremiales llevan ocho años regando en campos de colonización de forma colectiva, en un contexto donde el riego en lechería parecía —para mucho público no vinculado al medio rural— algo reciente o experimental.
Las organizaciones que presentaron sus experiencias fueron la Sociedad de Productores de leche de Florida —la más antigua—, la Sociedad de Fomento Rural La Casilla de Flores, la Asociación Nacional de Productores de Leche en Canelones— y la Sociedad de Productores de Leche de San Ramón, que riega un banco de forraje. «Después de que uno empieza a regar, esto no se vuelve; les cambió la vida a los campos», afirmó.
Viera destacó que el eje de la jornada no fue solo técnico: cada gremial contó en su propia voz qué significó el riego en términos de “estabilidad, confianza y certeza” de producción de forraje. El riego no es un modelo único sino que se adapta a cada sistema —pasturas, maíz, planta entera para silo— y que los resultados se deben evaluar en un horizonte de al menos cinco años, comentó.
También se mostraron experiencias adversas: dos campos que se quedaron sin agua en la represa durante años secos consecutivos y cómo eso impactó en los rendimientos. «No es que todo es perfecto; cuando te querés acordar te quedaste sin agua en la represa; eso también estuvo bueno para contar», dijo.
INIA presentó dos ponencias, que incluyeron un análisis económico que planteó cuándo no tiene sentido regar —porque no todos los campos tienen la topografía adecuada para embalsar agua— y una visión de futuro sobre el riego en sistemas lecheros. Opypa y el Ministerio de Ganadería expusieron sobre estrategias asociativas para productores individuales que no pueden acceder solos a infraestructura de riego, como una extensión del modelo colectivo que ya implementan las gremiales.
«Hay campos que tienen la topografía y eso es lo que hay que aprovechar; el riesgo de apoyo a los productores individuales es una prioridad gubernamental», indicó.
La Mesa Coordinadora tiene personería jurídica, representa a organizaciones de campos de recría lecheros en colonización y se reúne ininterrumpidamente los primeros lunes de cada mes desde hace más de 25 años. La posibilidad de repetir la jornada en años próximos será uno de los temas de la reunión del primer lunes de julio. «Sentimos que tenemos una responsabilidad; lo que pasó el viernes nos deja esa sensación», valoró.
La siembra de cultivos de invierno en el litoral oeste está prácticamente terminada, con solo algunas chacras de trigo intermedio-corto que quedaron pendientes para después de las últimas lluvias, sin resiembras “significativas” y con una estrategia de fertilización nitrogenada post-implantación que resultó “acertada”. Así lo señaló la ingeniera agrónoma Soledad Almada, directora de la consultora El Cencerro, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Comentó que desde mayo la siembra avanzó de forma ininterrumpida, en el caso de cebada y colza ya están prácticamente finalizadas, y de algunos trigos intermedios cortos para los que se esperaron las lluvias para garantizar una implantación uniforme. Aclaró que no hubo cambios en los planes de siembra —la decisión fue técnica— y que los materiales pendientes están en fecha óptima. «Estamos en una fecha divina para intermedios; los intermedios cortos te permiten ir hasta más tarde todavía», dijo. Las resiembras son mínimas y aún están en evaluación.
En cuanto a la composición del área, Almada confirmó la tendencia nacional: la colza ganó terreno de forma “significativa” este año, y en el caso de los cereales, cuando la cebada mejoró en precio a último momento hubo parte del área que no estaba definida y se inclinó hacia este cultivo. El trigo fue el cereal que más cedió área.
Sobre la fertilización, esta agrónoma describió la estrategia adoptada ante la incertidumbre de precios de la urea y los “bajos” valores de nitrógeno que mostraban los análisis de suelo: ajustar fósforo y potasio a la siembra y diferir el nitrógeno, para una primera aplicación de urea una vez confirmada la implantación del cultivo. Esa primera urea se aplicó la semana anterior, justo antes de las lluvias.
«Con el diario del lunes salió bien; ya tenías un cultivo, no lo estabas tirando a algo totalmente incierto, y enseguida llovió la cantidad justa», dijo. Algunos productores habían comprado urea cara antes del pico de precios; otros que esperaron están comprando ahora a valores significativamente más bajos.
En materia sanitaria y de malezas, los cultivos están aún en estados vegetativos “muy tempranos” —una a dos hojas— sin problemas sanitarios visibles, señaló. Y acotó que los barbechos químicos previos a la siembra dejaron “buenas” condiciones y se están definiendo aplicaciones en colza, orientadas principalmente al control de malezas de hoja ancha.
De cara al verano 2026/27, Almada anticipó que las conversaciones giran en torno a maíz de primera —con intenciones claras de crecimiento en área— maíz de segunda y soja. El girasol aún no está en la agenda. «Hay grandes intenciones de que haya más maíz de primera; la soja siempre está presente y el maíz de segunda es más estable en el sistema», proyectó.
La faena de vacunos totalizó 39.654 cabezas en la semana comprendida entre el 7 y el 13 de junio de 2026, lo que representa una caída de 14,5% respecto a la semana anterior, cuando se habían procesado 46.386 animales, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC).
La reducción de la actividad se produjo en una semana marcada por medidas gremiales y reprogramaciones logísticas, que afectaron el flujo habitual de ingresos a planta.
Los novillos continuaron liderando la actividad industrial con 19.698 cabezas, equivalentes al 50% del total semanal. Les siguieron las vacas con 12.117 animales (31%) y las vaquillonas con 7.258 cabezas (18%). Además, se faenaron 518 toros y 63 terneros.
Entre las plantas más activas de la semana se ubicó Frigorífico Las Piedras, con 5.329 cabezas y una participación de 13,4% sobre el total. Le siguieron Pulsa con 3.689 cabezas, Frigorífico San Jacinto-Nirea con 3.526, Cledinor con 3.141 y Breeders & Packers Uruguay con 3.132 animales. En total operaron 26 establecimientos de faena, dos más que la semana anterior.
En el acumulado de 2026, la faena vacuna alcanzó 922.291 cabezas, cifra que se ubica 17,8% por debajo del mismo período de 2025, cuando se habían procesado 1,12 millones de bovinos. Los novillos representan el 49% de la actividad anual, las vacas el 34% y las vaquillonas el 15%.
En materia de valores, el mercado del ganado gordo registró nuevos ajustes durante la semana. El novillo se ubicó en US$ 5,58 por kilo en cuarta balanza, frente a los US$ 5,62 de la semana anterior. La vaca bajó de US$ 5,26 a US$ 5,21 por kilo, mientras que la vaquillona retrocedió de US$ 5,50 a US$ 5,44 por kilo.
Desde la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) señalaron que fue una “semana con distorsión y corrimientos de cargas por paros. Ajustes de valores, con entradas más largas”, reflejando una menor fluidez en la operativa industrial y una industria que continúa mostrando una postura más cautelosa en la compra de ganado para faena.