La soja registró este lunes una fuerte corrección en el mercado de Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y señales de incertidumbre en la relación comercial entre Estados Unidos y China. La posición julio cerró con una caída de US$ 25,72, ubicándose en US$ 428,99 por tonelada.
El retroceso se dio luego de seis semanas consecutivas de subas y respondió principalmente a tomas de ganancias por parte de los inversores, en un escenario donde aumentaron las dudas sobre la posibilidad de nuevas compras chinas de soja estadounidense antes del cierre del ciclo comercial 2025/2026.
El mercado siguió con atención la evolución del conflicto en Medio Oriente. En el 17º día de la guerra declarada por Estados Unidos e Israel contra Irán, el tránsito de buques comerciales continúa restringido en el Estrecho de Ormuz por razones de seguridad. Sin embargo, diversos reportes periodísticos indicaron que buques iraníes que transportan petróleo sí están atravesando la zona con el visto bueno de Washington, con el objetivo de mantener el suministro global de crudo.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó a la cadena CNBC que el gobierno permitió la salida de embarcaciones iraníes del Golfo para evitar tensiones mayores en el mercado energético. Este movimiento contribuyó a una baja moderada del petróleo, que de todos modos se mantiene por encima de los US$ 90 por barril en el mercado estadounidense.
Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump puso en duda su visita a China prevista para fines de marzo si ese país no colabora en la reapertura del Estrecho de Ormuz, lo que agregó incertidumbre a la relación bilateral. El mercado esperaba con especial interés ese encuentro, ya que podría abrir la puerta a nuevas compras de soja estadounidense por parte de China.
En paralelo, el secretario Bessent y el viceprimer ministro chino He Lifeng se reunieron en París para analizar las perspectivas del encuentro presidencial y revisar el estado de los acuerdos comerciales. Según informó la agencia Reuters, China estaría dispuesta a evaluar compras adicionales de productos estadounidenses, incluyendo carne vacuna, carne aviar y algunos cultivos extensivos distintos de la soja.
Esa señal también fue interpretada de forma negativa por el mercado, ya que moderó las expectativas de quienes proyectaban compras chinas cercanas a 20 millones de toneladas de soja estadounidense. Según el último reporte semanal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), al 5 de marzo China había adquirido 10.899.900 toneladas, muy por debajo de esas estimaciones.
Otro factor que influyó en la corrección del mercado fue el informe mensual de la Asociación Nacional de Procesadores de Oleaginosas de Estados Unidos (NOPA). El reporte mostró que la molienda de soja en febrero alcanzó 5,68 millones de toneladas, un 17,36% más que en el mismo mes de 2025 y por encima de las previsiones privadas.
La tasa diaria de procesamiento se ubicó en 202.950 toneladas, marcando un récord histórico para la industria estadounidense. Sin embargo, el informe también mostró un dato negativo para el complejo sojero: los stocks de aceite alcanzaron 943.472 toneladas al 28 de febrero, un 9,47% más que el mes anterior y muy por encima del nivel registrado un año atrás.
Este aumento de inventarios se da en un contexto de expectativas de mayor demanda de biodiésel en Estados Unidos para 2026. No obstante, la falta de definiciones oficiales sobre el nivel de mezcla obligatoria por parte de la Agencia de Protección Ambiental contribuyó a la toma de ganancias en el mercado del aceite. La posición mayo del subproducto cayó US$ 77,16, cerrando en US$ 1.409,61 por tonelada.
En cuanto al comercio exterior, el USDA informó que en la semana del 6 al 12 de marzo las inspecciones de embarques de soja de Estados Unidos alcanzaron 966.082 toneladas, por encima de las 887.003 toneladas de la semana anterior. Del total despachado, 545.858 toneladas tuvieron como destino China.
Mientras tanto, en Brasil la consultora AgRural señaló que la cosecha de soja avanzó hasta el 61% del área apta, frente al 51% de la semana anterior, aunque todavía por debajo del 70% registrado a igual momento del año pasado.
En paralelo, el gobierno brasileño decidió modificar los procedimientos de inspección para los envíos de soja hacia China, luego de que las empresas exportadoras alertaran que los controles vigentes estaban demorando las operaciones hacia su principal mercado. A partir de ahora, las muestras del grano serán tomadas por empresas de supervisión marítima contratadas por los exportadores, en lugar de inspectores del Ministerio de Agricultura.
La medida busca normalizar el flujo comercial hacia China en un momento clave de la cosecha brasileña y en medio de un escenario internacional marcado por volatilidad geopolítica y fuerte sensibilidad en los mercados de materias primas.
Si bien falta el dato oficial del último trimestre de 2025 de Cuentas Nacionales del Banco Central, respecto al desempeño económico de Uruguay, hay “algunos índices” oficiales y privados que “anticipan” posiblemente una caída por lo que hay tener dos trimestres acumulados de caídas, la economía uruguaya está en “recesión técnica”, dijo el socio de la consultora Civils Soto, Marcos Soto, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
En ese sentido, Soto aludió al Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) y al índice líder CERES, que apuntan a ese diagnóstico mencionado sobre la economía local.
Y advirtió que es “notorio” que el desempeño económico en Uruguay está siendo “muy magro”, lo que lleva quizás a “moderar las expectativas de crecimiento económico para este año que pueden estar en el entorno del 1% o el 2%.
“Que Uruguay crezca 1% o 2% en este contexto quizás sea hasta una buena noticia”, porque hay un “escenario más crítico que se profundice esta recesión”, aunque es “improbable”, sostuvo.
Soto planteó que se trata de “un escenario donde el desempeño económico efectivamente está siendo lento y está ralentizada la actividad”, lo cual “genera múltiples desafíos para todos, para todos, para el conjunto de los actores y agentes económicos”.
Respecto al impacto de la guerra entre Estados Unidos (EEUU) e Israel con Irán en la economía mundial, este consultor analizó que el aumento del precio del petróleo por encima de los US$ 100 por barril en días pasados, que luego se redujo a unos US$ 88, generaría un “shock de precios en la oferta muy grande” que a su vez provocaría un “rebrote inflacionario” en “muchas economías y en particular Uruguay”, porque derivaría en “incrementos en los costos”.
Al no saber “qué acción va a tomar Estados Unidos, qué va a pasar en Medio Oriente, eso genera volatilidad e incertidumbre” y cuando se dan este tipo de situaciones se genera una “parálisis en los agentes económicos”, advirtió.
Soto valoró que “Uruguay venía ya con inflación muy baja, de hecho el gobierno estaba preocupado porque era extraordinariamente baja la inflación y eso generaba otros problemas”, entonces “una cosa es que te agarre un shock petrolero, un shock de energía y un shock de precios de insumos con una inflación del 7%, 8% o el 9% como en Uruguay”, y “otra cosa que te agarre con una inflación anual del 3%, que es lo que tenemos hoy”.
Además, “estamos empezando a visualizar un posible fortalecimiento del dólar”, si bien “hay fundamentos para creer que la moneda estadounidense va a seguir con síntomas de debilitamiento”, considerando que EEUU tiene una “deuda extraordinariamente alta, una emisión monetaria que creció de forma “exponencial”, es decir que hay una “superabundancia de dólares, un déficit que no baja”, destacó.
El mercado del ganado gordo registró en la última semana un quiebre en la tendencia alcista que se venía observando desde comienzos de año, en un contexto de menor presión de la demanda y reducción de la actividad industrial. Así lo señaló Diego Arróspide, director del escritorio Arróspide, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El operador explicó que el cambio de tendencia responde a varios factores vinculados al funcionamiento de la industria frigorífica. “El mercado tuvo un quiebre de tendencia explicado fundamentalmente por una menor presión de la demanda”, indicó.
Agregó que uno de los elementos que influyó fue la finalización de algunos compromisos de faena que mantenían activa la demanda de la industria. “Se están terminando muchas cuadrillas kosher, lo que le quita presión especialmente a los ganados especiales y pesados”, comentó.
A esto se suma la reducción de actividad en varias plantas frigoríficas. “Varias plantas cerraron sus actividades y las que continúan operativas reducen su nivel de faena, lo que impacta directamente en el mercado”, explicó.
En ese escenario, la actividad semanal se redujo de forma importante. “La faena cayó a unas 31.000 reses, lo que posiciona mejor a la industria y le permite alargar las entradas”, señaló.
Como consecuencia, comenzaron a aparecer propuestas de valores más bajos.
“Las industrias empezaron a plantear bajas de entre 15 y 20 centavos, aunque la concreción de negocios fue muy baja”, indicó.
En la referencia de precios de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), los ajustes fueron moderados. “El novillo tuvo una corrección de un centavo, mientras que la vaca también ajustó un centavo a la baja”, explicó.
La planilla de precios de ACG dejó al novillo en US$ 5,67, a la vaca en US$ 5,40 y a la vaquillona en US$ 5,54 en cuarta balanza.
La falta de lluvias continúa afectando el crecimiento de pasturas y verdeos en varias zonas del país, con impactos directos en los sistemas ganaderos y lecheros. En este contexto, el manejo del pastoreo resulta clave para atravesar el período de estrés hídrico, sin afectar la capacidad de recuperación. Además, en zonas muy afectadas, comienza a ser algo a considerar el reemplazo (o intersiembra) de praderas que quedarán “muy afectadas. A mediano plazo, una vez más, esta situación “nos obliga a pensar en la planificación de reservas forrajeras”, señaló el investigador del Área de Pasturas y Forrajes del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fernando Lattanzi, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Advirtió que la situación es “muy heterogénea”, según la región. El litoral sudoeste es dónde se observan los “mayores” problemas asociados al déficit de precipitaciones, con niveles de déficit hídrico acumulado que ya supera los 550 mm.
“El panorama depende mucho del lugar de Uruguay donde estés. En el litoral sudoeste la situación es más complicada, mientras que en el norte —Salto, Tacuarembó o Rivera— han tenido lluvias y vienen mejor. El este está en una situación intermedia y por suerte, recibió algo de lluvia recientemente”, dijo.
El investigador indicó que los pronósticos para el centro y sudoeste del país no muestran lluvias “importantes” en el corto plazo, lo que “prolongará el estrés hídrico” sobre las pasturas y los cultivos destinados a reservas forrajeras.
Desde el punto de vista del manejo, Lattanzi sostuvo que, fuera del riego, hay pocas herramientas para revertir el impacto de la sequía sobre el crecimiento del pasto. “No podés convencer a la planta de que crezca cuando no tiene agua disponible en el suelo. La principal recomendación es no sumarle más estrés a la pastura”, afirmó.
En ese sentido, este investigador recomendó evitar el sobrepastoreo y mantener remanentes más altos de lo habitual. “Si hay pasto disponible se puede pastorear, pero dejando un remanente un poco más alto para que la planta no sufra tanto estrés y pueda rebrotar rápidamente cuando vuelvan las lluvias”.
Lattanzi informó que en algunas zonas ya comienzan a observarse pérdidas de plantas en praderas, particularmente en especies como festuca. “El estrés hídrico que acumulamos ya está alcanzando niveles que no solo detienen el crecimiento a valores prácticamente nulos, sino que comienzan a aparecer situaciones donde algunas plantas empiezan a morir, incluso cuando se las cuidó durante el verano”, indicó.
Esto puede generar praderas que van a quedar “muy parcheadas”, es decir, con áreas sin vegetación. Esto obliga a ir evaluando la posibilidad de hacer resiembras, o nuevas implantaciones, una vez que se den las condiciones de humedad adecuadas, acotó.
Para determinar si una pastura ya está perdiendo plantas debido a estrés hídrico, el técnico recomendó una evaluación simple, a campo. “A veces la planta se ve completamente seca, pero está viva. Si tirás de la planta y se desprende fácilmente, está muerta; si ofrece resistencia, probablemente rebrote cuando llueva”, explicó.
Consideró que “si más de un 30% de las plantas se desprenden fácilmente, es muy posible que la mejor solución sea intersembrar”. Raigrás anual es una de las especies con la que “más consistentemente” se pueden logran buenas implantaciones en praderas intersembradas.
En paralelo, es “importante” tener todo preparado para aprovechar las primeras ventanas de siembra del otoño, sugirió. La sequía aún no ha comprometido la ventana óptima de siembra de la mayoría de las forrajeras (excepto avenas).
Sin embargo, es usual que “cuando empiezan las lluvias otoñales post-sequía, comienza a haber períodos con excesos hídricos que acortan la ventana de tiempo con buen piso para sembrar. Por eso es clave tener la semilla, el fertilizante y la maquinaria listos para no desaprovechar esas oportunidades”, sostuvo.
Respecto a avenas ya implantadas, el investigador señaló que en “muchos casos” lograron emerger gracias a lluvias aisladas, aunque su desarrollo quedó detenido a la espera de nuevas precipitaciones. “Una vez que la avena tiene dos o tres hojas es bastante resistente y puede aguantar un tiempo sin lluvia, pero necesita agua en los próximas días para consolidarse”, indicó.
Mientras que la productividad de la base forrajera es muy baja (o cero), la alimentación del ganado depende en gran medida de las reservas disponibles. “En una sequía no queda mucho más que suplementar o utilizar reservas”, afirmó, especialmente en sistemas lecheros.
A mediano plazo, Lattanzi consideró que este tipo de eventos refuerza la necesidad de diversificar tanto la base forrajera como las reservas en los sistemas productivos, especialmente en los tambos.
“Así como diversificamos las pasturas con distintas especies, también conviene diversificar las reservas. El maíz es una reserva espectacular, pero puede fallar en años secos, por lo que es recomendable combinar distintas fechas de siembra, y usar genética con alta tolerancia al estrés, y ajustar el manejo de la densidad, y -además- sumar reservas de invierno como silos de cebada o verdeos, que son algo más costosas pero mucho más estables entre años”, comentó.
El investigador comparó la situación actual con la sequía de 2022/23. En la zona de La Estanzuela, el déficit hídrico acumulado ronda los 560 milímetros, frente a una mediana histórica cercana a 300 milímetros. Sin embargo, aclaró que la sequía anterior fue “muchísimo más severa”.
“En la seca de 2022/23 ya teníamos un déficit de 750 a 800 milímetros a esta altura del año. La diferencia es que aquella comenzó mucho antes, mientras que esta campaña venía bien hasta comienzos de diciembre”, explicó.
Ahora, el principal desafío es la demora en la llegada de las lluvias de otoño. “Lo que nos empieza a complicar es que las lluvias que normalmente aparecen hacia fines de febrero o principios de marzo se vienen corriendo en el pronóstico”.
En 2025 la operativa del muelle oficial en el puerto Nueva Palmira marcó una “gran productividad”, se recibieron “mucho más” barcos que en 2024, con un total de 124 buques versus 104 buques, y este año se prevé una importante actividad, señaló el capitán de puerto de esa terminal, Nicolás Suárez, en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Detalló que en ese puerto el año pasado en total se movieron 593.000 toneladas de soja, 242.000 toneladas de fertilizantes a granel, además de cargas de cebada malteada de unas 24.000 toneladas, trigo, maíz y otros productos.
En total el volumen de cargas movido en Nueva Palmira fue de “un millón de toneladas” aproximadamente en el año anterior, calculó.
Suárez valoró que esa terminal portuaria es un “nodo logístico estratégico” para el desarrollo portuario, con relevancia en la entrada y salida de la Hidrovía Paraná-Paraguay, y es la “principal fuente laboral” del departamento de Colonia, con unos 1.500 empleos anuales.
En cuanto a la cargas de mineral de hierro, el capitán de puerto comentó que se mueve en “mucho volumen” lo cual requiere una “gran” logística y de barcazas, que opera a la altura del kilómetro 25 del río Uruguay o sea unos 20 kilómetros al norte del puerto.
A ese lugar llegan los buques que se descargan a barcazas, algunas van para navíos y otras se van para la Hidrovía Paraná-Paraguay, y ahora están llegando buques de proyectos que van en conjunto con la “gran” producción y expectativa a futuro que hay con el mineral de hierro, indicó.
La dinámica de ese tipo tiende a incrementarse en este y en los próximos años, considerando que en los próximos cuatro años está previsto llegará “un total de 490 barcazas”, y favorecerá la exportación de hierro, que proviene de Brasil, destacó.
Una de las principales novedades para este año es la exportación de ganado en pie desde Nueva Palmira, lo cual se prevé comenzará “en abril” con un primer buque que transportará unas “3.500 cabezas”, anunció.
Y resaltó la importancia de “descomprimir” el tránsito de ganado desde algunos departamentos, como Paysandú, hacia el puerto de Montevideo, lo que tiene el “respaldo total” del ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, y de la Administración Nacional de Puertos.
El índice de precios de la carne de la FAO promedió 126,2 puntos en febrero, lo que representó un aumento de 1 punto (0,8%) respecto a enero y una suba de 9,4 puntos (8%) frente al mismo mes del año pasado.
El incremento estuvo impulsado principalmente por la mejora en las cotizaciones internacionales de carne vacuna y ovina, mientras que los precios de carne porcina y aviar registraron aumentos más moderados.
En el caso de la carne ovina, los valores alcanzaron un nuevo récord histórico, sostenidos por la limitada disponibilidad exportable de Oceanía, principal origen del comercio mundial de este producto. A pesar de la menor oferta, la demanda internacional se mantuvo firme, lo que continuó presionando los precios al alza.
Las cotizaciones de la carne vacuna también registraron una suba durante el mes. El movimiento estuvo respaldado por el sólido interés de compra de China y de EEUU, que sostuvo los precios de exportación en los principales países proveedores. Entre ellos se destacaron Australia y Brasil, que continúan siendo actores clave en el comercio global.
En el mercado de carne de cerdo, los precios subieron levemente. Las cotizaciones más firmes en EEUU, impulsadas por la demanda internacional, fueron parcialmente compensadas por la baja en los precios de exportación de Brasil, donde la abundancia de oferta limitó las subas.
En la Unión Europea, el mercado porcino mostró mayor estabilidad luego de que se resolvieran en gran medida los atrasos en los sacrificios vinculados a las vacaciones previas, que habían provocado una fuerte caída de precios el mes anterior.
Por último, los precios de la carne de ave registraron solo un incremento marginal. Si bien varios mercados mantuvieron una demanda firme de importaciones, la amplia oferta en los principales países productores contribuyó a moderar la presión alcista sobre las cotizaciones internacionales.
La soja vuelve a superar los US$ 450 por tonelada en Chicago y en Uruguay se ubica por encima de los US$ 400, en un mercado que continúa reaccionando a la escalada del conflicto en Medio Oriente y al fuerte aumento del precio del petróleo.
En la posición julio, la soja en Chicago cotiza este lunes en US$ 452,20 por tonelada, con una suba cercana a US$ 7 en la rueda. El contrato ya había cerrado el viernes en US$ 441,70, tras subir casi US$ 8 en la jornada y completar un balance semanal positivo de 2,56%.
En el mercado uruguayo, la oleaginosa volvió a superar la referencia de US$ 400, con valores que se ubican en torno a US$ 403 por tonelada, acompañando el repunte internacional.
El impulso alcista del mercado agrícola está estrechamente vinculado con el escenario geopolítico. A diez días del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán y de las represalias del país persa contra intereses de los agresores en la región, el conflicto continúa escalando y genera fuertes movimientos en los mercados energéticos.
El petróleo llegó a aproximarse durante la noche a US$ 120 por barril y actualmente ronda los US$ 104, lo que representa un aumento cercano al 14% respecto al cierre del viernes. La suba está vinculada al cierre del Estrecho de Ormuz y a las dificultades logísticas que enfrentan varios países productores para mantener el flujo normal de exportaciones.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió los ataques a instalaciones petroleras iraníes durante el fin de semana y sostuvo que el impacto sobre los precios del petróleo es un costo menor frente a los objetivos estratégicos del conflicto.
La suba del crudo está repercutiendo directamente en el mercado de la soja, especialmente a través del aceite de soja, que alcanzó los niveles más altos en casi dos años. El encarecimiento de los combustibles abre la posibilidad de un mayor uso de biocombustibles, lo que fortalece la demanda de aceites vegetales.
No obstante, los analistas advierten que el comportamiento de los inversores durante la rueda será clave. La caída de los principales índices bursátiles globales podría generar tomas de ganancias en los mercados de granos si se profundiza la volatilidad financiera.
Al mismo tiempo, persisten factores bajistas estructurales para la soja, como el avance de la cosecha récord en Brasil y la ausencia de nuevas compras significativas por parte de China en Estados Unidos.
El maíz también opera con subas en Chicago. El cereal viene de completar su segunda semana alcista consecutiva, impulsado por el encarecimiento del petróleo, que mejora la competitividad del etanol frente a los combustibles fósiles.
En ese marco, legisladores de los principales estados agrícolas de Estados Unidos volvieron a reclamar una ley de emergencia que permita la venta de E-15 durante todo el año, una medida que ampliaría la demanda interna de maíz para biocombustibles. A diferencia de la soja, el maíz suma además el respaldo de exportaciones firmes.
El trigo, por su parte, también opera con mejoras en los mercados estadounidenses. En Chicago el cereal viene de completar cuatro semanas consecutivas de subas, en un contexto donde la tensión geopolítica continúa siendo el principal factor alcista.
Los operadores observan que el mercado enfrenta una situación inusual: la nueva guerra en Medio Oriente, una región clave en la demanda mundial de trigo, se suma al conflicto en la zona del Mar Negro, uno de los principales polos de oferta global.
A esto se agrega un nuevo elemento de incertidumbre de cara a la campaña 2026/2027. El fuerte encarecimiento de fertilizantes como la urea podría afectar las decisiones de siembra y los niveles de productividad tanto en el hemisferio norte —donde comienza la siembra de primavera— como en el hemisferio sur, donde se preparan los planes de implantación para la próxima campaña.