El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) presentó su Plan Estratégico Institucional (PEI) 2026–2030, que se estructura en tres focos estratégicos, orientados a responder a los principales desafíos productivos, ambientales y sociales del país, con énfasis en el impacto de la investigación.
El primer foco estratégico está centrado en la producción sostenible de alimentos y fibras. En este eje, INIA priorizará la intensificación sostenible de los sistemas ganaderos, la optimización de la productividad y resiliencia de los sistemas agrícolas, la gestión sostenible del recurso forestal, del agua y el riego, y el mejoramiento genético animal y vegetal.
También se incluyen líneas vinculadas a la bioeconomía, el fortalecimiento de la ciencia de datos y la inteligencia artificial, y el desarrollo de soluciones alineadas al enfoque de “Una Salud”, que integra producción, ambiente y bienestar.
El segundo foco apunta al desarrollo integral del país, con énfasis en el rol de INIA como articulador de la innovación. En este marco, el instituto buscará potenciar las estaciones experimentales como plataformas de innovación en bioeconomía y agroalimentos, y contribuir activamente a políticas públicas como los planes nacionales de agricultura familiar y agroecología, fortaleciendo el vínculo entre ciencia, territorio y sistemas productivos.
El tercer foco estratégico pone el acento en la orientación institucional al impacto, con mayor equidad y eficiencia. Aquí se prioriza la medición del impacto de la investigación y de la adopción tecnológica, el desarrollo y gestión de talentos, la mejora en la eficiencia de procesos e infraestructura, y la diversificación de las fuentes de financiamiento, incluyendo esquemas de coinnovación con el sector público y privado.
Durante la presentación, el presidente de INIA, Miguel Sierra, subrayó que el PEI fue un proceso participativo amplio y destacó la necesidad de que el instituto sea “cercano al sector productivo y a los problemas del país”, con una ciencia robusta y con sello nacional.
En la misma línea, el director nacional, Gerardo Marchesini, señaló que el foco estará en lograr impactos reales y transformadores, orientando la investigación desde el resultado final hacia atrás y promoviendo nuevas formas de articulación y financiamiento de la ciencia.
Las importaciones chinas de carne mostraron en noviembre de 2025 un fuerte retroceso interanual en volumen, marcando un quiebre respecto al desempeño observado en octubre, cuando el mercado había mostrado señales de recuperación impulsadas por la carne vacuna, de acuerdo con los datos de la Administración General de Aduanas de China (GACC).
En noviembre, China importó 390.000 toneladas de carne (todas las especies, menudencias incluidas), lo que representó una caída interanual de 32,3%, mientras que el valor total alcanzó US$ 1.535 millones, con una baja de 26,6% frente al mismo mes de 2024, según cifras oficiales de la GACC.
Las importaciones de carne vacuna y menudencias bovinas totalizaron 190.000 toneladas, con una contracción interanual de 28,5%, contrastando con octubre, cuando el volumen había crecido 17,9% interanual. En valor, las compras de noviembre sumaron US$ 1.036 millones, una baja de 16,7% interanual.
En el acumulado de enero a noviembre, China importó 2,62 millones de toneladas de carne vacuna y menudencias, prácticamente sin cambios frente a 2024 (–0,6%), mientras que el valor acumulado trepó a US$ 13.814 millones, con un incremento interanual de 10,0%, reflejando precios más firmes, de acuerdo con la GACC.
La carne porcina volvió a mostrar un desempeño negativo. En noviembre, China importó 60.000 toneladas, con una caída interanual de 34,3%, y un valor de US$ 118 millones, 40,2% inferior al de un año atrás. Sumando carne porcina y menudencias, el volumen alcanzó 150.000 toneladas, con una baja de 16,8%, mientras que el valor cayó 23,8%, según datos oficiales chinos.
En carne ovina, las importaciones de noviembre se ubicaron en 20.068 toneladas, lo que implicó una caída interanual de 31,6%, con un valor de US$ 85,0 millones, 22,6% menor al de noviembre de 2024. En el acumulado de enero a noviembre, el volumen totalizó 313.906 toneladas, con una baja de 4,8% interanual, mientras que el valor ascendió a US$ 1.218,6 millones, con una suba de 15,9%, reflejando precios significativamente más altos, de acuerdo con la GACC.
El segmento más afectado volvió a ser el de carne aviar. En noviembre, las importaciones se desplomaron 83,7% interanual en volumen, hasta 6.423 toneladas, mientras que el valor cayó 81,5%, a US$ 20,0 millones. En el acumulado enero–noviembre, el volumen retrocede 29,5% y el valor 32,0%, según la Administración General de Aduanas de China.
En total, entre enero y noviembre de 2025, China importó 5,67 millones de toneladas de carne, con una baja interanual de 6,4%, mientras que el valor acumulado alcanzó US$ 21.521 millones, con una suba de 1,7%, confirmando un escenario de menor volumen pero precios más firmes, especialmente en carne vacuna, de acuerdo con los datos oficiales de la GACC.
La Unión Europea alcanzó un acuerdo interno sobre nuevas cláusulas de salvaguardia agrícola aplicables a los productos del Mercosur, en un intento por destrabar la firma del acuerdo birregional, aunque persisten fuertes resistencias políticas dentro del bloque europeo.
El entendimiento fija un mecanismo que permitirá abrir investigaciones cuando las importaciones de productos sensibles del Mercosur aumenten un 8%, un umbral intermedio entre las posiciones iniciales de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, y apunta principalmente a rubros como carne vacuna, pollo y azúcar, con el objetivo de atender las demandas de los países más proteccionistas, según informó Globo Rural.
El cierre del acuerdo sobre salvaguardias se dio en la antesala de masivas protestas de agricultores en Bruselas, donde cientos de tractores y miles de productores bloquearon el centro de la ciudad para rechazar el acuerdo UE–Mercosur y reclamar que no se recorten las ayudas de la PAC (Política Agrícola Común), el principal sistema de subsidios y apoyos directos que la Unión Europea otorga a sus agricultores para sostener ingresos, estabilizar mercados y garantizar el abastecimiento alimentario.
Las manifestaciones coincidieron con una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, en la que el Mercosur, aunque no figura formalmente en la agenda, quedó en el centro de las discusiones políticas, consignó la agencia EFE.
En tanto, Infobae indica que el escenario político europeo continúa siendo frágil. Francia e Italia impulsan un aplazamiento de la votación en el Consejo de la UE, mientras que Polonia y Hungría se oponen abiertamente al acuerdo. Aunque Alemania y España respaldan el tratado, existe el riesgo de no alcanzar la mayoría cualificada necesaria para autorizar la firma.
En este contexto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que si el acuerdo no se firma este sábado, “no habrá más acuerdo”, al menos mientras él permanezca en el gobierno, elevando la presión política sobre la Unión Europea.
Ayer en en un comunicado oficial, el Consejo de la Unión Europea subrayó que el acuerdo sobre salvaguardias “no prejuzga” la decisión final sobre la firma y conclusión del Acuerdo de Asociación UE–Mercosur, pero destacó que el nuevo reglamento permitirá una reacción rápida para proteger a los agricultores europeos ante aumentos considerados perjudiciales de las importaciones.
El esquema habilita a la Comisión Europea a suspender temporalmente preferencias arancelarias, establece plazos acelerados de investigación —cuatro meses, con medidas provisionales en 21 días— y refuerza el monitoreo de productos agrícolas sensibles, con posibilidad de ampliarlo a otros rubros.
En este marco, aunque las salvaguardias agrícolas ya cuentan con consenso interno en la UE, la firma definitiva del acuerdo UE–Mercosur continúa dependiendo de definiciones políticas dentro del bloque europeo, en una negociación que avanza bajo presión de tiempo y fuertes tensiones internas.
El informe preliminar de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) indica que el trigo en Argentina presenta un peso hectolítrico promedio de 79,4 kg/hl, mientras que el contenido de proteína promedio se ubica en 9,6%. El relevamiento fue elaborado con el 76,7% del volumen previsto de muestras procesadas.
En la clasificación comercial, el 28,3% de las muestras corresponde a Grado 1, el 66% a Grado 2 y el 5,7% a Grado 3, sin registros fuera de estándar, lo que consolida un perfil de calidad adecuado en una campaña de volúmenes inéditos en el país.
La BCR informó que, con un avance de cosecha cercano al 60%, los rindes relevados confirman un desempeño excepcional del trigo en Argentina. En la región núcleo, el promedio se ubica en torno a 6.000 kg/ha, en Entre Ríos alcanza 4.200 kg/ha y en Córdoba ronda los 4.000 kg/ha. A partir de estos datos, el rinde promedio nacional fue ajustado de 3.770 a 4.100 kg/ha entre noviembre y diciembre.
En este contexto, la estimación de producción nacional de trigo en Argentina fue elevada de 24,5 a 27,7 millones de toneladas, sumando 3,2 millones de toneladas en apenas un mes. De concretarse este volumen, la campaña 2025/26 marcaría un crecimiento interanual de 37% y superaría los récords históricos de área sembrada, rinde promedio y producción total.
El ajuste productivo incorpora además una revisión al alza del área sembrada, que se actualizó a 7,17 millones de hectáreas, el mayor registro de las últimas décadas, tras validaciones satelitales que sumaron 220.000 hectáreas en la región núcleo y 50.000 hectáreas en Entre Ríos.
El peso de las carcasas del ganado australiano mantiene una tendencia ascendente de largo plazo, impulsada por mejoras sostenidas en la genética, los sistemas de producción, condiciones de alimentación más favorables y la dinámica del mercado.
De acuerdo con los últimos datos de la Oficina Australiana de Estadística, el peso medio nacional de la carcasa alcanzó en 2025 los 309 kg por cabeza, lo que representa un incremento de 47 kg respecto a dos décadas atrás, reflejando un aumento sostenido de la productividad y una mayor eficiencia en la producción de carne vacuna.
La expansión de la alimentación a grano y los niveles récord de ganado en corrales de engorde han sido factores relevantes en esta evolución. En la última década, el ganado alimentado a grano presentó de forma consistente un peso de carcasa aproximadamente 40 kg superior al del ganado alimentado a pasto.
Si bien la capacidad de producción bajo sistemas de feedlot continuó creciendo y alcanzó nuevos máximos en el trimestre cerrado en septiembre de 2025, la ganadería pastoril lideró el aumento del volumen total de producción en los últimos cuatro años.
En este desempeño incidieron de forma clave las buenas condiciones estacionales en el norte de Australia, que favorecieron los procesos de engorde bajo sistemas a pasto.
En la semana del 7 al 13 de diciembre de 2025, Uruguay exportó 3.619 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), lo que implicó una caída semanal de 46,0% frente a la semana anterior, cuando se habían embarcado 6.698 toneladas.
El precio promedio se ubicó en US$ 6.310 por tonelada, el máximo alcanzado en 2025, generando ingresos por US$ 22,84 millones, según los datos preliminares del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
El indicador móvil de 30 días, actualizado al 13 de diciembre, se ubicó en 43.720 toneladas, con un precio promedio de US$ 5.647 por tonelada y ventas por US$ 246,87 millones.
En el acumulado anual, Uruguay alcanzó 509.896 toneladas de carne vacuna exportadas, lo que representa un crecimiento interanual de 7,6% frente a 2024. Los ingresos totalizaron US$ 2.562,83 millones, con una suba interanual de 28,5%, mientras que el precio promedio anual se ubicó en US$ 5.026 por tonelada, con un incremento interanual de 19,4%.
China se mantiene como el principal destino en volumen, con 181.671 toneladas acumuladas en 2025, prácticamente sin cambios frente al año anterior (+0,4%). En términos de ingresos, el mercado chino generó por concepto de exportaciones cárnicas US$ 894,16 millones, con una suba interanual de 13,9%.
El bloque USMCA (EEUU, Canadá y México) concentró 187.771 toneladas en el acumulado anual y volvió a liderar el crecimiento en ingresos, con US$ 1.000,15 millones, lo que implica un aumento interanual de 33,5%.
Dentro del bloque, Estados Unidos importó 173.442 toneladas de carne vacuna uruguaya, con ingresos por US$ 911,99 millones, un crecimiento interanual de 32,1%. Canadá adquirió 12.409 toneladas, por US$ 55,28 millones, con una suba interanual de 33,1%, mientras que México sumó 1.920 toneladas, con ingresos por US$ 32,89 millones.
La Unión Europea (UE-27) importó 69.317 toneladas en el acumulado anual, con ingresos por US$ 626,04 millones, lo que representa un salto interanual de 67,9%.
El Reino Unido importó 8.060 toneladas, con ingresos por US$ 52,38 millones, registrando un crecimiento interanual de 58,9% en valor. Israel adquirió 14.858 toneladas, con ingresos por US$ 99,17 millones, lo que implicó una leve caída interanual de 4,9%. Japón importó 7.819 toneladas, con ingresos por US$ 62,51 millones, con una baja interanual de 2,8%.
La cosecha de cultivos de invierno en la zona de Soriano ya superó el 90% del área total, y en paralelo la siembra de cultivos de verano avanza a “buen ritmo”, principalmente la soja, dijo el asesor agrícola Néstor Leguisamo, en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que por la falta de lluvias en ciertos puntos se sembró soja “en seco”, pero en el caso del maíz se necesita “buena humedad” para su siembra.
La siembra de maíz de segunda mantiene el interés de los productores como estaba planeada, en el caso de la soja se sembrará en “muy buena fecha”, y se está a tiempo de sembrar maíz, pero se precisan lluvias, sostuvo.
De los cultivos de invierno, Leguisamo señaló que la productividad del trigo fue “muy buena”, donde se tuvo un llenado de grano “muy bueno” y determinó rindes “altos”. Esa situación impactó en el porcentaje de proteína y los niveles se ubican entre 10% y 11%.
En esa zona el rinde de trigo supera en 1.000 kilos al rendimiento de la cebada, ubicándose en un “rango de 4.500 kilos hasta algo más de 6.500 kilos” por hectárea, destacó.