Federación Rural cuestionó el destino del Fondo de Inspección Sanitaria y alertó por impacto en la competitividad

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La Federación Rural expresó su rechazo a la decisión de ratificar el traspaso del Fondo de Inspección Sanitaria (FIS) a Rentas Generales, al considerar que se trata de una medida que afecta la competitividad de la cadena cárnica y profundiza el encarecimiento estructural del país.

El FIS grava todas las carnes faenadas en Uruguay, así como la carne importada y el ganado en pie, y fue creado con el objetivo de fortalecer la sanidad y la transparencia del sistema cárnico. Según señaló la gremial en un comunicado fechado el 26 de diciembre, con este cambio el tributo pierde su destino específico y pasa a engrosar la caja del Estado, sin retorno directo al sector que lo financia.

Desde la Federación Rural advirtieron que la decisión implica “un nuevo atropello” a una cadena productiva que ya enfrenta múltiples costos y obligaciones, y cuestionaron que mientras el sector discute públicamente el impacto del 1% municipal, el Estado consolide en silencio otro 1%, que representa más de US$ 30 millones anuales que salen de la cadena cárnica.

“El país no solo es caro, es costoso”, señaló la gremial, al sostener que la acumulación de cargas sin justificación técnica ni retorno sectorial erosiona la competitividad, afecta la producción y limita el desarrollo del interior. En ese sentido, reclamó que esos recursos deberían volver al sistema sanitario, a la mejora de la competitividad y al fortalecimiento del entramado productivo.

La Federación Rural sostuvo que un país con altos costos no beneficia a ninguno de los eslabones: ni al productor, que ve reducirse sus márgenes; ni a la industria, que compite en mercados globales con márgenes ajustados; ni al trabajador rural, cuyo empleo depende de una cadena dinámica; ni al propio Estado, que termina desincentivando la inversión y la actividad.

Finalmente, la gremial remarcó que la cadena cárnica uruguaya es una de las más eficientes y auditadas del mundo, y que requiere reglas claras, respeto institucional y un sistema tributario que acompañe su desarrollo. “Defender la competitividad no es un capricho gremial, es defender el trabajo, la producción y el futuro del país”, concluyó el comunicado.

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Agro en Punta: motor del crecimiento y proyección del Uruguay a nivel internacional

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La tercera edición de Agro en Punta Expo & Business fue presentada oficialmente en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en un acto que reunió autoridades del gobierno, representantes de organismos internacionales, empresas, gremiales, agencias de promoción y líderes del sector agropecuario.

La muestra, que se realizará del 4 al 6 de febrero de 2026 en el Convention & Exhibition Center de Punta del Este, vuelve a posicionarse como una plataforma estratégica donde confluyen negocios, tecnología, conocimiento y oportunidades de inversión.

Este año Agro en Punta se presenta con el lema “Factor clave: el agro como impulsor del crecimiento económico regional”, un concepto que atraviesa la agenda de conferencias, los foros internacionales, las rondas de negocios y los espacios de articulación público-privada.

El director de Agro en Punta, Marcelo Bascialla, destacó que el enfoque de 2026 apunta a mostrar cómo el agro puede contribuir decisivamente al desarrollo sostenible del país y de la región. “Ya estamos trabajando con este hilo conductor, poniendo en valor el papel que tiene el agro como motor de desarrollo para Uruguay. Queremos que este concepto se traduzca en cada espacio del evento”, afirmó. Para Bascialla, Agro en Punta se consolida como articulador de agendas, tendencias y oportunidades de un sector que combina productividad, innovación y proyección global.

Plataforma que marca agenda

El subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, subrayó que Agro en Punta sintetiza una sinergia creciente entre los sectores público y el privado. “Es una plataforma del sector privado que confluye con los intereses del Estado y de la política pública agropecuaria. Es un espacio de negocios, acuerdos y comercio”, expresó.

Carámbula enfatizó que en la exposición “conviven procesos científicos, tecnológicos y productivos”, y que su aporte principal es su capacidad de marcar agenda para el sistema político, las empresas, las organizaciones y la cadena agroexportadora.

Además, vinculó el lema con los lineamientos estratégicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca: “Nuestro documento programático se centra en el agro como motor del desarrollo sostenible del país, algo muy cercano a ese factor clave que ustedes plantean”.

Uruguay exporta valor

Por su parte, la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, reforzó el rol del agro como vector de innovación y diferenciación internacional. “Uruguay no exporta commodities, exporta tecnología, innovación y valor agregado en cada una de las cosas que hace”, señaló, al destacar la importancia de la muestra como vidriera para exhibir la calidad e innovación del sector agroindustrial. Y afirmó que la Cancillería continuará acompañando el proceso para potenciar la inserción internacional de los productos uruguayos.

En la apertura, la integrante de la dirección de Inteligencia Comercial e Inversiones del Ministerio de Relaciones Exteriores, Natalia Martínez, destacó que la misión de esa cartera es promover el comercio exterior y atraer inversiones, y que Agro en Punta constituye “una plataforma invaluable para mostrar al mundo la sostenibilidad y la calidad del sector agroindustrial uruguayo”.

La edición 2026 incorpora, además, una alianza estratégica con El Faro Advising, que brindará asesoramiento a delegaciones y empresas internacionales, facilitando la identificación de oportunidades de negocio e inversión, y la vinculación con empresas uruguayas.

BID: riego, digitalización e inversión

El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay, Luiz Ros, destacó que el desarrollo del agro es “central”, porque “combina crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad”.

Felicitó al gobierno por la creación de la Comisión de Apoyo al Riego y subrayó la necesidad de mejorar la coordinación entre los distintos actores del sector. También resaltó la importancia de acelerar la transformación digital del agro, en conjunto con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), para responder a los desafíos tecnológicos actuales. Ros valoró especialmente la labor del INIA y el rol de la investigación aplicada en la competitividad del país.

Por otra parte, destacó que el BID y BID Invest seguirán apoyando inversiones privadas estratégicas en la cadena agroindustrial uruguaya.

Exportaciones, inversiones e imagen país

La directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira, sostuvo que Agro en Punta integra los tres pilares fundamentales que impulsa la agencia: promover exportaciones, atraer inversión extranjera directa y fortalecer la marca país. Recordó que el 80% de las exportaciones de bienes de Uruguay provienen del sector agroindustrial, y que el agro incorpora servicios, tecnología y soluciones innovadoras, que muestran el nivel competitivo del Uruguay.

Asimismo, remarcó que Agro en Punta contribuye a visibilizar a Uruguay ante inversores y medios internacionales, fortaleciendo el posicionamiento global del país.

Gala Angus: genética y negocios

Entre las actividades ganaderas, se volverá a realizar la tradicional Gala Angus, así como los remates ganaderos de Pantalla Uruguay y Plaza Rural. El presidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay, Juan Pablo Pérez Frontini, destacó el rol económico del sector cárnico, que representa casi el 14% del producto bruto interno nacional. “En febrero, el agro será protagonista en Punta del Este, y la genética Angus estará en el centro, reafirmando su liderazgo en los mercados más exigentes”, afirmó.

La arquitectura de Agro en Punta 2026

La edición 2026 de Agro en Punta volverá a desplegar un ecosistema integral que articula innovación, tecnología, negocios y conocimiento. Entre sus principales componentes se destacan: AgroInnova, un espacio dedicado a proyectos innovadores, con alcance regional, conectando startups, empresas y centros de investigación: la cooperación con INIA y BID Lab para fortalecer el ecosistema de innovación agroindustrial; Foros Internacionales sobre geopolítica, políticas públicas, producción, consumo, sostenibilidad y mercados globales. Más de 60 conferencias en tres salas simultáneas, con especialistas locales e internacionales; y el tradicional Sunset de carnes y vinos, una experiencia que celebra la calidad de la producción nacional.

Están confirmadas las participaciones de delegaciones de Brasil –con fuerte presencia de Río Grande do Sul–, Paraguay, Argentina, Medio Oriente, Asia y Europa. Y la edición de 2026 tendrá un nuevo formato de Rondas de Negocios, más ágil, intuitivo y orientado a facilitar acuerdos y oportunidades comerciales.

Nota de Revista Verde N° 125

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Gobierno prevé otorgar beneficios Comap para el encalado de los suelos

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El gobierno prevé otorgar beneficios fiscales en el marco de la Comisión de la Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) para el encalado de suelos en el sector agrícola, con el fin de estimular proyectos específicos de esas inversiones, dijo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, en la inauguración de la cosecha de cebada, organizada por la Sociedad Fomento de Ombúes de Lavalle, en esa localidad del departamento de Colonia, donde también participó el presidente de la República, Yamandú Orsi.

A la vez, Fratti adelantó que se estudia una regionalización de los seguros, en coordinación con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), según lo planteado en la reunión de ministros de Agricultura en Brasil. También anunció que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas analiza la habilitación de bitrenes y tritrenes para el transporte de granos, que podría reducir el 30% del costo de los fletes.

Sobre los beneficios impositivos de los proyectos de inversión, el gobierno está trabajando en una batería de medidas vinculadas a la Comap. “Son variantes pro inversión”, señaló a VERDE, una fuente del Ministerio de Economía y Finanzas.

El encalado es uno de los indicadores (compromisos) que el productor puede elegir para presentar un proyecto. Sin embargo, la interpretación de Comap es que las inversiones en encalado no se consideran inversión elegible. Esto significa que, si el productor presenta únicamente el encalado como proyecto, no accede a los beneficios previstos, porque le estaría faltando la inversión elegible. Por lo pronto, debe adicionar alguna inversión elegible para poder acceder al régimen, dijo a VERDE el contador Juan Dalmás.

El director del estudio Terrasol explicó que “un productor rural que realiza inversiones en maquinaria y en un equipo de riego –en este caso la inversión en riego representa el compromiso– accede a todos los beneficios fiscales”, lo que significa la “exoneración del 68% del total de la inversión” por concepto del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE). Y comentó que el plazo para descontar la inversión mediante la exoneración del IRAE ronda los 10 años.

El profesional agregó que inversiones como encalado de suelos están entre los compromisos que puede asumir el productor, pero actualmente la Comap considera que no es una inversión elegible, como sucede con las vinculadas al riego.

A modo de ejemplo planteó el caso de un productor que invierte unos US$ 150.000 en la compra de un tractor y realiza una inversión de US$ 30.000 en encalado de unas 120 hectáreas. En ese caso el productor recibirá una exoneración del 36% del total de la inversión, que sería unos US$ 53.000 de devolución de IRAE.

Por este motivo el productor tiene que realizar alguna inversión en maquinaria u otro bien para entonces sí acceder a los beneficios fiscales, además de encalar su campo, indicó.

Considerando el criterio y la norma actual de la Comap, la exoneración se calcula sobre la inversión en maquinaria y no se incluye la inversión en encalado.

En cuanto a la intención del gobierno de incorporar las inversiones en encalado de suelos como inversiones elegibles, y así poder presentar un proyecto exclusivamente con ese fin, Dalmás explicó que el cambio “no requiere ni trámite parlamentario, ni decreto, es una cuestión de interpretación y cambiar el criterio que está tomando la Comap, porque el indicador de encalado ya existe y es un hecho”.

¿Por qué el encalado?

Cuando un suelo se acidifica “hay que encalar, y el problema en general no se arregla con dos toneladas por hectárea cada cuatro o cinco años”, señaló el ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, director general de Unicampo Uruguay, a revista VERDE (ver N° 113), cuando se presentaron los primeros resultados del Proyecto Encalado que lleva adelante la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores (AAD), con la consultoría técnica de Unicampo Uruguay.

El proyecto de la AAD comenzó en setiembre de 2021. “Es un gran proyecto, a cinco años, que tiene ocho campos donde se busca evaluar el impacto del encalado, hasta llegar a la posible fase de reencalado”, detalló Hoffman. El investigador explicó que el proyecto contempla situaciones donde el pH no es ácido, para poder evaluar que el problema está cuando el pH se ubica por debajo de 5,4, así como el impacto del encalado.

El ingeniero agrónomo indicó que “una de cada cuatro hectáreas en Uruguay, el 25% del área, está en un ambiente que se puede considerar ácido”. La información surge de un trabajo llevado adelante en conjunto con el Laboratorio Analítico Agro Industrial (LAAI), Unicampo Uruguay y la Red Agrícola Uruguay, donde se configuró una base de datos de dos zafras consecutivas, 2021-2022 y 2022-2023, donde hay 16.909 muestras purificadas, que contemplan todos los departamentos del país, que reflejan la magnitud del problema”.

Aclaró que esta información “casi no considera los suelos naturalmente ácidos, sino que concentra datos de los departamentos con uso más intensivo del suelo. En Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, Flores, Florida y San José 27% de las chacras está con 5,4 de pH o menos, y en el promedio de esas chacras el suelo tiene un valor de pH de 5,2. “Definitivamente, un ambiente acidificado genera menor disponibilidad de nutrientes y pérdida de productividad”, confirmó.

Agregó que otro 25% de las chacras tiene valores entre 5,4 y 5,7 de pH, y “seguramente se vayan acidificando lentamente, dado que la tendencia no tiene perspectiva de cambiar”. “La mediana arroja un valor de pH de 5,7, mientras que hace 25 años era de 6,2 a 6,3”, indicó.

El proceso de acidificación se origina por “la intensidad agrícola y por la elevada productividad que están teniendo los cultivos. Esto seguirá aumentando lentamente, aunque creo que mucho más rápido de lo que la mayoría piensa, y es por eso que llegó la hora de ocuparnos de un problema que consideramos emergente”, advirtió.

Los resultados

“La técnica de encalado permite recuperar la productividad natural de los suelos” y en estos años de ejecución del proyecto de la AAD “hemos observado una recuperación de la productividad de 30% a 35% en la mayoría de los cultivos que se siembran en Uruguay”, comentó el presidente de la AAD, Enrique Carlos Oyharzábal.

Indicó que “sería muy importante que el productor pueda tener alguna forma de descontar impositivamente el encalado, porque se trata de una inversión muy alta, que ronda entre los US$ 500 y US$ 750 por hectárea, según la cantidad de toneladas, la fuente que se deba utilizar y de dónde se traslada, porque el flete tiene un peso muy importante en el costo del encalado”.

Para Oyharzábal, “una de las limitantes principales de la tecnología es el alto costo”. Si el productor “puede de alguna manera descontar impositivamente la inversión del encalado, eso facilita la toma de decisiones y le da cierta certeza de recuperar la inversión, porque se debe tener en cuenta que la mayoría de la agricultura en Uruguay se realiza sobre campos arrendados”, sostuvo.

“Un productor que no es propietario de la tierra y tiene que invertir prácticamente el costo de un año de cultivos para poder encalar, se encuentra en un brete y no le resulta sencillo tomar la decisión, porque no tiene la certeza de la tenencia de la tierra. Por lo tanto, cualquier herramienta que nos permita descontarla será muy bienvenida. Por eso aplaudimos y felicitamos la decisión de los ministerios de Ganadería y de Economía por pensar en incluir el encalado como un indicador directo en la Comap”, concluyó Oyharzábal.

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Invertir para bajar la volatilidad: la estrategia de Kielder Agro en Uruguay y el Mercosur

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Kielder Agro Group inició su actividad en Uruguay en 2008, cuando adquirió un campo de 1000 hectáreas. Actualmente cuenta con 17.000 hectáreas en el país, además de campos en Argentina y Paraguay, y apunta a seguir creciendo, con fuertes inversiones en riego, para las producciones agrícola y ganadera. La compañía también ha realizado inversiones en África y Estados Unidos.

Antoine De Bourgknecht es un empresario suizo, que vivió en Argentina y trabajó en el sector financiero y químico. Su familia tiene una empresa química “de sabores y fragancias, que cuenta con 20.000 empleados en el mundo y cotiza en la bolsa”, comentó a VERDE.

El primer campo de Kielder en Uruguay “era un activo más familiar”, porque “quisimos tener una inversión en el agro”, comentó. “Yo vivía en Argentina en ese momento, era mucho más inestable. Uruguay apareció como la solución lógica para dar un primer paso en el sector. Durante 10 años dejamos al equipo local manejarlo, que lo hizo muy bien, con mucho cuidado”, señaló.

Y en 2019 la empresa realizó más inversiones en tierras. En un contexto donde “el precio de los campos mostró una baja luego de varios años en suba. El primer establecimiento se adquirió en pleno auge del mercado inmobiliario, pero después fueron apareciendo oportunidades. Conseguimos un campo muy interesante, más grande. El primero era de 1.000 hectáreas y el segundo de 3.000 hectáreas. Ahí fue el inicio de un proceso de expansión, primero en Uruguay, donde hoy operamos unas 17.000 hectáreas”, detalló.

Después la empresa continuó con inversiones en Paraguay y en Argentina. “Empezamos a crecer como una inversión que no solo tuviera una mirada familiar, lo que llevó a la necesidad de armar un grupo de personas para gestionar y manejar las operaciones, hacer que todos los activos sean coherentes unos con los otros y optimizar las sinergias”, dijo.

Además, confirmó que la intención es que la empresa se siga expandiendo, porque “cada vez que lo hicimos nos fue bien, gracias a Dios”. Agregó que Kielder Agro Group “es una empresa suiza, familiar, somos solo nosotros, y también decidimos expandirnos en África y en Estados Unidos, en diferentes activos, siempre relacionados con el agro y la tierra”.

En Sudamérica el foco es la agricultura tradicional, mientras que en África son más especialidades, como aceite de oliva, cerezas y semillas. Y en Estados Unidos “fue un paso más en la innovación o el valor agregado, como producir extractos de café y de té, para la industria alimenticia”, indicó el empresario.

Así se generó la necesidad de armar un grupo agrotecnológico, industrial, con esas tres plataformas: agricultura tradicional, especialidades e innovación. Explicó que el aspecto de la innovación tiene que ver con el agtech, “para obtener un rinde lo más alto posible”.

El otro foco que se plantea la empresa es el aprovechamiento al máximo las biomasas minimizando los desechos. “Eso tiene más que ver con la producción de cerezas o de aceite de oliva, para producir ingredientes activos para la industria cosmética o de alimentos”, explicó.

Actualmente a nivel global la empresa opera más de 40.000 hectáreas y emplea a unas 500 personas. Produce más de 20 cultivos y especialidades, totalizando unas 90.000 toneladas de productos agrícolas por año. Sobre la base de la transformación agrícola, mediante la tecnología y la responsabilidad ambiental.

Los orígenes del vínculo con el campo

Cuando llegaron a Argentina, los padres de Antoine adquirieron un campo de 200 hectáreas para criar caballos de polo, deporte del que son fanáticos. “A mí siempre me encantó Sudamérica, siempre tuve ganas de vivir aquí, porque es muy parecido a Europa, en cuanto a cultura. Y cuando empezás a estar en el mundo de los negocios en Sudamérica el campo aparece como algo obvio”, describió.

“Pasábamos cada vez más tiempo en ese campo y así surgió la idea de invertir en Uruguay, porque era una opción mucho más interesante que otros países de la región. Mis padres se enamoraron del país, donde pasan más de la mitad del año y son residentes uruguayos hace más de 15 años. El agro nació primero como una pasión, porque nos enamoramos del campo en general, y después como un negocio. Es una forma de vivir, va más allá de lo empresarial. El agro requiere estar en el campo, no puedes manejarlo desde una oficina en Nueva York o Londres”, comentó.

El momento del negocio

De Bourgknecht analizó que este “es un momento bisagra”, cuando “nadie sabe muy bien lo que va a pasar”, porque “hay turbulencias económicas y geopolíticas”. Analizó que los precios de los productos del agro y los commodities dependen de la cantidad de consumidores, de la demografía, y del nivel de vida de esos consumidores. “Para acceder a la carne, por ejemplo, se requiere de cierto nivel económico”, sostuvo.

“Las tendencias demográficas son importantes. Lo que se pensaba hasta hace poco era que la demografía mundial se iba a expandir de manera permanente, y que íbamos a necesitar el doble de proteínas de aquí al año 2050. Eso va a pasar, y por eso es un buen momento para estar en el agro. Pero después del 2050 la situación comenzará a ser algo diferente, porque la población va a empezar a estabilizarse, e incluso a caer. Y creo que para el final del siglo las proyecciones indican que va a haber la misma población que en la actualidad”, comentó.

“O sea, pareciera que no va a pasar lo que indicaban esos estudios iniciales, que decían que se iba a llegar a 15.000 millones de personas. Todo puede pasar en el futuro, pero revertir la caída de la demografía es difícil”, sostuvo.

Y agregó que “los continentes que van a crecer en población van a ser: África y el sudeste asiático. Las Américas, Europa y Asia del Norte van a decrecer”.

El empresario también se refirió al incremento del nivel de vida de las poblaciones. “Hay un potencial entre África y el sudeste asiático, incluso los países árabes, por el incremento en la calidad de vida, van a generar oportunidades. Por eso creo que la carne tiene un futuro muy promisorio. Son poblaciones que hoy no consumen carne vacuna, por la falta de acceso y el nivel de vida, y allí hay mercados que se abren”, planteó. Al tiempo que señaló que uno de los desafíos será el cambio climático y el impacto sobre la producción.

Diversificación y riego

De Bourgknecht admitió que “lo primero que vimos es que la posición económica del negocio del productor agropecuario no es buena, porque somos tomadores de precios, costos e incluso tomadores de volúmenes, porque dependemos del clima”. Por lo tanto, la empresa se planteó “minimizar las variables que nos pueden impactar”, dijo.

A propósito, señaló que una de las estrategias es la siembra variable, la fertilización variable y la diversificación de cultivos, porque “eso permite diversificar un poco el riesgo climático y también el riesgo de precios”, planteó el empresario suizo.

“Otra estrategia, que hicimos en un campo en Argentina, es intentar sembrar en varios momentos. Obviamente que hay una época de siembra que se tiene que respetar, pero no sembrar todo en uno, dos o tres días. Creo que tener soja de primera y de segunda ya es una diversificación”, señaló.

La segunda gran estrategia de la empresa para minimizar el riesgo climático es el uso del riego. “Lo veo como la solución más obvia y más inmediata. El problema no es que llueva menos, sino que ya no llueve en los momentos críticos, cuando se necesita para el cultivo”, comentó.

El riego, en los campos del centro (de Uruguay), “nos permite hacer maíz, si no estamos limitados a soja-trigo”, valoró. Además, permite reducir la dependencia de la lluvia. “El desarrollo del sistema de riego es fundamental y para eso el asesoramiento es clave”, destacó.

De Bourgknecht también planteó que “se debe dimensionar muy cuidadosamente el proyecto, porque si tenés una represa que te permite regar en condiciones normales 200 hectáreas, en período de seca vas a tener menos agua disponible para riego pero el cultivo va a necesitar mucho más; eso es lo que hay que tener en mente”.

“Acá tenemos 300 hectáreas bajo riego. La idea es hacer 600 hectáreas más en los próximos dos o tres años, y después también avanzar en los otros campos. Personalmente no haría más agricultura en secano, porque hoy es casi un casino. No se sabe si va a llover bien o mal, y el riego es una posibilidad de minimizarlo”, afirmó el empresario.

El presidente de Kielder Agro Group opinó que el riego en Uruguay “es caro, porque hay que importar todo, pero los sistemas de Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) permiten tener acceso y hacer que esos proyectos sean viables”.

“Creo que hay muchas oportunidades de sinergias. Y el riego también es una oportunidad de luchar contra la erosión de los suelos. Porque cuanta más biomasa haya los suelos, se erosionan menos. Va más allá de solo el cultivo y el rinde, es también una medida de protección de los suelos”, comentó.

El empresario también confirmó que antes de comprar un campo se miran dos aspectos: que sea campo mixto, que permita tener idealmente ganadería, agricultura y forestación; y el acceso al agua para riego.

Comentó que los suelos que se pueden forestar los arriendan a la industria forestal. “Creo que es uno de los beneficios de Uruguay. Podés tener las tres actividades dentro de un mismo campo. El país no es tan grande, así que siempre estás más o menos cerca de los lugares de comercio, y también “por la diversidad de suelos que hay”.

Cómo se ve al Uruguay desde el exterior

“Soy suizo y siempre dicen que Uruguay es la Suiza de Latinoamérica. La seguridad jurídica, la estabilidad política, el país tiene un rumbo, y eso ayuda muchísimo. Eso no es gracias a los políticos, sino gracias a la idiosincrasia uruguaya”, consideró De Bourgknecht.

También valoró el acceso a información y datos que ofrece el país. Planteó el ejemplo de África, donde “hay muchos ingenieros agrónomos, pero no aparecen; tenés que conocer la gente”. Sin embargo, en Uruguay “hay datos de mercado, de precios de campos, hay mucha información y eso facilita; por eso también creo que siempre hay más extranjeros que vienen a invertir a Uruguay”.

“Obviamente hay beneficios, como la residencia fiscal, que son muy importantes para un país como Uruguay, porque es un país chico. Para competir a nivel internacional necesitas desarrollar esos beneficios, y creo que Uruguay en muchos aspectos lo hizo muy bien”, destacó.

Describió que una hectárea agrícola del lado uruguayo vale US$ 12.000 y del lado argentino vale US$ 6.000. “Porque se ha tenido mucha inestabilidad política en Argentina. El día que saquen las retenciones el precio se va a duplicar”, analizó. “Al final es demanda y oferta. Cuantos más actores estén interesados en comprar y menos quieren vender, el precio sube”, sostuvo.

Consolidación

El director de Kielder Agro Group confirmó que el objetivo de la empresa es consolidarse en todos los países donde está presente. “Mientras haya oportunidades vamos a seguir creciendo. Quizás hoy el precio de los campos en Uruguay está en un nivel alto, y eso hace que la ecuación operativa que buscamos sea un poco más compleja. Sin embargo, son ciclos. Los precios suben y después bajan”, comentó.

Agregó que “siempre buscamos comprar en el mejor momento posible, pero lo más importante es tener acceso al mejor activo posible, y eso no necesariamente tiene que ver con los precios. Creo que hoy en Uruguay todavía hay oportunidades de adquisiciones que son interesantes”, dijo.

Destacó que en Uruguay “nos expandimos mucho, crecimos de 1000 hectáreas a 17.000 hectáreas en cinco o seis años”. “Estamos todavía en una fase de consolidación. Estamos invirtiendo muy fuerte en el proyecto de riego. La idea es tener en total unas 2.000 hectáreas bajo riego, para la parte agrícola. Aunque también se piensa pasturas bajo riego y estamos en un momento de prueba, pero a priori es muy interesante”, detalló. Y valoró que el riego de pasturas “abre otras oportunidades, en otros campos, como el que tenemos en Tacuarembó, sobre la ruta 5”.

De todos modos, sostuvo que la idea a largo plazo es seguir creciendo, “no por ser los más grandes, simplemente porque si las cosas te van bien, y no necesitas sacar caja de la empresa, lo mejor que podés hacer es reinvertir”.

Analizó que el alto precio del ganado no es algo que le preocupe, porque “si comprás una vaca que te va a durar siete años, en realidad tu precio se licua”. Sostuvo que “una vez que tenés el campo lo tenés que poblar, porque la mayor inversión está en la inversión en tierra”.

“Es verdad que la reposición es cara, pero lo que define el precio del ternero al final es el precio de la carne. Si el que inverna no gana plata, el ternero no va a valer nada. Para que hoy empates con la invernada necesitas que el precio caiga de forma importante. Si compras un ternero y lo vas a engordar 300 kilos para venderlo, la caída del precio debería ser importante para que no ganes nada”, analizó.

Ciclo completo para contar la historia

Comentó que en ganadería “siempre nos gustó el ciclo completo”, aunque “después estás limitado por lo que te ofrecen los campos”. Planteó el ejemplo de un establecimiento donde hay poco campo natural, con muchos suelos agrícolas, arroceros, forestación y pasturas. “Ahí obviamente terminás en un ciclo completo abierto, teniendo que comprar animales”, dijo.

De Bourgknecht explicó que le gusta la ganadería de ciclo completo porque “a nivel estratégico estás cubriendo todos los ángulos”. “Tenés tu propia genética. Podés crear historias. Hoy la carne está haciendo mucho de lo que hizo la industria del vino. Hoy una tendencia importante a nivel global es el producto natural, el origen, la trazabilidad”, señaló.

El empresario opinó que en el rubro de la carne se “puede aprender mucho de lo que hizo el vino, como premiumizar el producto, porque no es un alimento básico, es un alimento social, para compartir”.

En ese sentido, sostuvo que el ciclo completo “es una herramienta fuerte, porque te permite la trazabilidad completa, y te permite contar una historia que al consumidor le funciona”.

Señaló que en Paraguay, donde el diferencial entre el precio de la carne local y exportada es mayor, “estamos exportando carne con la marca Kielder directamente de Paraguay a Suiza; y hay otros mercados que están interesados”.

“Lo que nos dicen los importadores o distribuidores es que les interesa contar la historia de la marca Kielder, una empresa suiza, familiar, que tiene campos en Sudamérica. Eso te muestra que en la comercialización se puede conseguir mucho, y podés alcanzar precios que salen un poco de la comoditización”, dijo.

Aunque explicó que en Uruguay eso “es más difícil”, porque el precio de la carne en el mercado interno es más alto. “El margen entre el precio de exportación y el precio local es más chico, por lo cual es muy difícil que haya un lugar para el frigorífico y para nosotros. No quiere decir que no se pueda hacer, pero también depende de la industria frigorífica, de que tengan apetito y que les interese trabajar con gente como nosotros”, señaló.

Grassfed y marmoreo

El empresario suizo destacó que muchos consumidores valoran el grassfed (carne de animales alimentados a pasto), la trazabilidad y el welfare (bienestar animal). Pero también mencionó el aspecto de la calidad de la carne. “Creo que ahí, y mirando a futuro, se va a poder hacer muchísimo con genética. De hecho, ya se empezó, con el marmoreo, que es el criterio que considera el consumidor para definir la calidad de la carne”, dijo. Para lograr esa característica es importante terminar los animales a granos. “Son diferentes mercados y diferentes atributos que le gustan al consumidor, que no es siempre coherente”, admitió.

Describió que para algunos campos “todavía tenemos que comprar ganado, no vamos a poder hacer un ciclo completo cerrado, pero más del 75% de lo que hacemos es con cría propia”. Agregó que “se hizo un trabajo lento sobre genética, para adquirir lo que le gusta al equipo que gestiona en Uruguay, y para producir nuestros propios toros”. Comentó que en uno de los establecimientos “ya tenemos un rodeo para producir los toros que después usamos en los diferentes predios”.

La empresa termina sus animales a pasto, pero está evaluando la posibilidad de tener un corral “oportunístico”, para poder optimizar las cargas. “Cuando hay elementos adversos podés usar el corral para sacar animales y poder mantener una carga en el campo, sin tener la necesidad de bajar la carga y no aprovechar el campo en los momentos buenos”, explicó. Y agregó que otra oportunidad que ofrece el corral es comprar terneros y engordarlos cuando las relaciones de precios son favorables.

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Diversificación: arroz y ganadería dan resultados “positivos” en el este, según estudio del INIA

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Redacción: Mauro Florentin

“Con altibajos, el arroz y los vacunos siempre dieron resultado positivo, alternándose en su relevancia para el sistema, según las condiciones del año, caracterizadas por distintas relaciones entre el área ocupada, el rendimiento productivo y el precio”.

Así lo señala un estudio sobre la diversificación productiva en la zona este del campo local, que realizó un grupo de técnicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Indica que “el ejercicio 2024/25 mostró el mejor resultado para los vacunos, el segundo mejor para la soja y el tercero para el arroz”.

En tanto que “el mejor resultado económico del arroz fue en 2023/24, mientras que el mejor para la soja fue en 2021/22”, destaca.

Y consigna que la producción de ovinos “alternó resultados positivos y negativos durante los cuatro ejercicios”, considerados en el trabajo en cuestión.

El impulso a los sistemas productivos que comprenden la inclusión de algunos cultivos, en complementación con la ganadería, se torna una alternativa cada vez más frecuente.

Algunas zonas concretas ubicadas en suelos esteños, donde el cultivo arrocero es prácticamente predominante, es uno de los puntos elegidos para implementar esquemas de alternancia de actividades agropecuarias.

Es en ese contexto que los integrantes de la Unidad de Economía Aplicada del INIA: Bruno Lanfranco, Enrique Fernández, Juan Manuel Soares de Lima y Bruno Ferraro, desarrollaron este estudio, a modo de aproximación a los resultados económicos de este tipo de sistemas.

En el informe analizaron ingresos, egresos, resultados antes de impuesto a la renta, impuesto a la renta (IRAE) y resultado después del pago de impuesto, en dólares.

Ventajas, números y validación.

Los resultados refieren al “cuarto año del primer ciclo de una rotación de seis años”, donde el sistema implementado reveló las “ventajas de una estrategia de diversificación de productos diseñada no solo para aprovechar las sinergias productivas, sino también para la gestión del riesgo”.

El resultado económico de la Unidad de Producción Agrícola Ganadera (UPAG) “comercial” del INIA durante el ejercicio 2024/25 muestra que “el ingreso total alcanzó US$ 1.228.582 y los egresos US$ 1.023.999”, según el estudio.

Muestra que el “resultado final, descontado el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE), fue de US$ 153.838” lo que representa “US$ 173 por hectárea”.

En esa unidad de producción, ubicada en Paso de la Laguna en el departamento de Treinta y Tres, se desarrolla un módulo de validación de arroz, soja y carne (bovina y ovina), definido como un modelo “ganar-ganar” para arroceros y ganaderos.

Conforme al trabajo, la actividad vacuna ocupó 77 % del área útil y explicó el 61% del beneficio” obtenido, y el resultado, luego del pago de IRAE, fue de US$ 93.199.

Entre octubre y diciembre de 2024 se vendieron 190 novillos a faena, con un peso promedio en pie (PV) de 500 kilos y un valor promedio ponderado de US$ 2,18 por kilo PV, detalla.

Y señala que en diciembre se vendieron 280 novillos de 2 y 3 años con destino a corrales de engorde, con un promedio de 414 kilos PV a US$ 2,22 y, en mayo siguiente, 27 novillos de 1 y 2 años, también para encierro, con un promedio de 320 kilos PV a US$ 2,60 por kilo PV.

Indica que en mayo de 2025 se compraron 580 terneros con 169 kilos PV promedio, a un valor en pie de US$ 2,90 el kilo.

Extremos: arroz y ovinos.

El estudio ofrece datos precisos y algunos cálculos en cuanto a otras producciones que se desarrollan en la zona este, bajo el sistema de diversificación.

Respecto a la actividad arrocera en su conjunto, INIA destaca que el cultivo arrojó un resultado de US$ 69.743, que luego del IRAE quedó en US$ 52.427”, y “representó 34 % del resultado final del sistema, con 16 % del área útil”.

En este caso el rendimiento promedio de ambas chacras alcanzó “10.076 kilos” de arroz, y se consideró el precio provisorio puesto en boca de recibo al 30 de junio (US$ 11,05) que incluye el crédito por devolución de impuestos, indica.

Y estima que “el ingreso por hectárea fue de US$ 2.227” y los “egresos, luego del IRAE, en US$ 1.890, US$ 253 por hectárea”.

Mientras que en el “cultivo de soja” el resultado fue de “US$ 10.799” lo que significó “US$ 154 por hectárea”, luego del pago de IRAE (7% del resultado y 5% del área) tras un “rendimiento excepcional de 3.400 kilos por hectárea” y el precio de venta se calculó para este análisis en “US$ 360 por tonelada”.

La rotación de cultivos de arroz y soja pasó a ser una apuesta de varias empresas de perfil agrícola de zonas del litoral oeste, que decidieron incursionar en este tipo de esquemas de alternancia productiva, para lo cual utilizaron su experiencia, tecnología y capacidad logística.

En cuanto a la producción de ovinos, el informe del INIA señala que ocuparon 2% de la superficie ganadera efectiva disponible durante el ejercicio, computándoseles 5% del costo total en pasturas sembradas (exclusivamente sobre raigrás).

En octubre de 2024 se vendieron a faena 380 borregos que pesaron 42 kilos promedio en pie, a US$ 1,71, indica.

Comenta además que en mayo de 2025 se compraron 450 corderos con un peso promedio de 25 kilos a US$ 1,60.

“La venta de la lana producida pagó menos de la mitad del costo de esquila”, y el resultado de la actividad ovina antes de IRAE fue “negativo”, derivando en un crédito de IRAE que se asume efectivizado en el ejercicio, advierte.

Diferencias y supuestos.

Apoyándose en el modelo UPAG comercial, el equipo del INIA aclara “no deben tomarse como propios de los productores o empresas agrícola-ganaderas de la región este”.

“Las diferencias en el uso y valor de los insumos generan diferencias en los cálculos”, e “implican supuestos y consideraciones sin los cuales resulta difícil cualquier análisis y pueden no ajustarse a las situaciones particulares de cada productor”, puntualiza.

Explica que “el escalamiento del área de producción bajo el supuesto de retornos constantes es una buena aproximación al tamaño de una empresa real, pero puede no ser válido a la hora de estimar la producción y costear el uso de insumos y otros recursos fijos o variables”.

El modelo de análisis empleado en este estudio en particular considera que “toda la actividad agrícola y ganadera está en manos de un mismo productor dueño de la tierra y no tiene costos de arrendamiento”, señala.

A modo de ejemplo, el organismo encargado de este informe apunta que “cuando la mayor proporción del arroz sembrado no se desarrolla sobre campo propio”.

Los resultados divulgados en este informe ilustran el “desempeño económico del sistema independientemente de la tenencia de la tierra”, y su “mayor virtud” es “advertir la importancia de la diversificación de productos en una empresa agropecuaria”, afirma.

Para INIA, la “sinergia” que en términos productivos ofrecen las rotaciones agrícola-ganaderas, “la diversificación permite un mejor manejo del riesgo empresarial”.

Otro punto a resaltar es que la integración de rubros en los sistemas de producción agropecuarios demuestra ser “clave para la gestión y fortalecimiento productivo y económico de las empresas”, advierte.

Indica que a los efectos de “aislar el resultado de cada actividad”, en el informe “se compara la evolución de los márgenes brutos (MB) por hectárea, es decir, considerando solamente costos variables, para el mismo período”.

“Los resultados más contrastantes se observan con los cultivos” de soja y arroz del sistema en cuestión, lo cual “era esperable dada la mayor variabilidad inherente a la actividad agrícola”, considera.

Igualmente, el equipo de técnicos plantea que la ganadería vacuna produjo resultados “más estables” y los “magros resultados de los ovinos suponen un desafío”, debido al “rol estratégico que pueden jugar” dentro de este esquema.

“Es interesante notar la estabilidad del sistema”, cuyo “promedio para todo el período se ubicó en US$ 228 por hectárea”, detalla.

Respecto al margen bruto por hectárea, la unidad especializada del organismo estima que “promedió US$ 625 para el arroz, US$ 365 para la soja, US$ 126 para los vacunos y US$ 34 para los ovinos”.

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Agromotora Flores fue presentada como modelo de integración vertical, durante Agro MGMT 2025

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En un continente marcado por la volatilidad, Uruguay ofrece una lección de estabilidad. Nicolás Martínez, tercera generación de Agromotora Flores, compartió en Agro MGMT 2025 cómo su empresa familiar logró convertir la integración en un modelo que atraviesa generaciones.

En Trinidad, departamento de Flores, el paisaje parece conjugar lo esencial del Uruguay rural: horizontes amplios, lomas suaves y una calma que invita a pensar en décadas, no en días. Allí nació hace 94 años Agromotora Flores, una empresa familiar que hoy se transformó en símbolo de gestión, integración y continuidad.

Su historia comenzó con un sueño de abuelo y continúa, tres generaciones después, con la mirada firme de Nicolás Martínez Rappalini, ingeniero agrónomo y actual director junto a sus dos hermanos.

“Nuestro desafío es transitar esta etapa generacional y poder entregarle la empresa a la cuarta generación, si Dios quiere, para continuar un poco el legado familiar”, confesó durante la segunda edición de Agro Management, el encuentro anual organizado por Infocampo con expertos y referentes del agro argentino e internacional, para debatir los desafíos y oportunidades del sector.

El grupo, que emplea de forma directa a 400 personas, es motor económico y social para la región. “El 70% de nuestra gente está en el departamento de Flores. Nos sentimos responsables de su bienestar, porque la empresa creció con la comunidad”, explicó, entrevistado por el director de Valoral Advisors, Roberto Vitón. Ese vínculo humano, muchas veces invisible en los balances, es parte del ADN de Agromotora Flores.

LA FUERZA DE LA INTEGRACIÓN

Si hay algo que distingue al modelo de Agromotora Flores, es su integración vertical, una fórmula poco común en el agro regional, pero que se consolidó como una ventaja competitiva decisiva. En un contexto de márgenes ajustados, la empresa decidió no depender del mercado, sino integrarse a él en todas sus etapas.

Cerca de la mitad de las hectáreas que opera la compañía son agrícolas, el resto ganaderas y una parte se dedica al tambo. La escala impresiona, pero lo más notable es el grado de control sobre cada proceso.

“Nos vendemos el combustible, nos transportamos los granos, manejamos nuestros camiones y hasta tenemos plantas de procesamiento de semillas. Esa integración nos permitió ser los últimos en empezar a perder en épocas difíciles”, resaltó.

La compañía gestiona 30 camiones propios y 90 tercerizados, dos acopios, estaciones de servicio y una estructura de servicios completa que respalda a productores y clientes. Pero más allá de la logística, el verdadero secreto está en la visión sistémica: cada unidad de negocio respalda a la otra, amortiguando los vaivenes del mercado.

“En el agro, si no tenés previsibilidad, no podés construir. Y si no integrás procesos, no podés sostener márgenes”, resumió Martínez.

URUGUAY y LA TRANQUILIDAD DE PLANIFICAR

En este contexto, no es casual que este modelo haya florecido en Uruguay. Para Nicolás, la clave está en una palabra que suena casi utópica en la región: predictibilidad. “Manejar una empresa en Uruguay es relativamente sencillo, porque te dedicás a planificar, a pensar en el largo plazo. Tenés seguridad jurídica, estabilidad cambiaria y acceso al crédito”, destacó.

Esa calma, dice con humor, puede parecer “aburrida” para quienes viven del vértigo económico, pero es justamente lo que permite enfocarse en la gestión real. “No tenemos brecha cambiaria, ni medidas sorpresivas. Acá la adrenalina pasa por producir mejor, no por adivinar lo que va a pasar mañana”, señaló entre risas el empresario.

Uruguay es, efectivamente, un país caro para producir, sin napas freáticas abundantes, ni subsidios estructurales. Pero ofrece algo que no tiene precio: certeza institucional.

En palabras de Martínez, “es un ambiente amigable para el empresario”. Esa previsibilidad es el suelo sobre el cual se construye la confianza.

EL CRÉDITO QUE HACE POSIBLE EL FUTURO

Esa confianza también se traduce en acceso al financiamiento. En Uruguay las empresas agropecuarias pueden endeudarse a 10 o incluso 15 años, con tasas fijas en dólares, tanto en bancos privados como en el estatal Banco República.

“Hoy podés tomar un crédito a 10 años, al 5% anual, sin problema. Para proyectos de riego incluso a 15 años”, describió. Eso abrió un nuevo paradigma: “Durante mucho tiempo se decía que con campo no se compra campo. Ese mito se terminó. Hoy podés financiar hasta el 80% de la inversión a largo plazo y a tasa fija”.

El esquema de inversión se complementa con la Ley de Promoción de Inversiones, que otorga beneficios impositivos significativos a proyectos productivos: “En un proyecto de riego, el 60% del retorno se exonera de impuestos a la renta y al patrimonio durante 10 años”, relató. Así, el aumento de productividad paga su propia expansión. “Es un modelo virtuoso”, afirmó, “donde el crecimiento es sustentable, porque se apoya en reglas claras y en incentivos alineados”.

SEMBRAR MIRANDO AL HORIZONTE

En lo productivo, Agromotora Flores combina eficiencia y constancia. Practican un esquema de doble cultivo en casi el 70% del área: cebada, trigo, colza y carinatas en invierno, seguidos por soja en verano. Sin embargo, Martínez admitió que los márgenes hoy están muy ajustados.

“Con la soja a US$ 390 (por tonelada) el Excel no da. Pero nosotros no corremos detrás del mercado. Tenemos un plan a cinco años y lo cumplimos”, enfatizó. Esa filosofía –planificar en lugar de reaccionar– les permitió resistir momentos difíciles y aprovechar los buenos.

El verano pasado fue un ejemplo: pese a pronósticos de sequía severa, decidieron sembrar y terminaron con una cosecha récord. “Haber podido captar ese buen momento fue por haber estado dentro de la película. Si entrás tarde, ya pasó”, reflexionó.

En ganadería el presente también es alentador. Terminan entre 17.000 y 18.000 novillos por año y sostienen un tambo en expansión con 3.500 vacas en ordeñe. En todos los casos, el foco es el mismo: eficiencia, rotación y sustentabilidad.

SUSTENTABILIDAD: EL NUEVO LENGUAJE

Por otro lado, la sustentabilidad no es una palabra vacía en Agromotora Flores. Es, más bien, una brújula. “Los mercados europeos ya exigen certificaciones para colza, carinata, trigo y cebada. Y sabemos que pronto llegará a la carne”, explicó. Por eso, la empresa trabaja anticipadamente en adaptar sus procesos y documentación.

Pero el contexto uruguayo ofrece una ventaja natural: “Uruguay no tiene deforestación. Está todo en blanco. Eso nos hace fácilmente certificables”, indicó. Esa condición permite que el país se diferencie en un mercado internacional que cada vez premia más la trazabilidad y las buenas prácticas.

“Somos un país chico, sin masa crítica para industrializar grandes volúmenes. Entonces debemos diferenciarnos por calidad, transparencia y sustentabilidad”, resumió. Y en esa búsqueda, el liderazgo de empresas familiares con visión de largo plazo es esencial.

EL ARTE DE CEDER: UNA LECCIÓN DE SUCESIÓN

En tanto, la continuidad generacional, ese punto de inflexión donde tantas empresas familiares tropiezan, es para Agromotora Flores un proceso natural, pero no exento de desafíos. “No es fácil manejar una empresa grande entre hermanos y con nuestros padres aún participando. Pero tuvimos la suerte de que ellos fueron muy generosos: nos dieron libertad para decidir y crecer”, repasó con gratitud.

Esa confianza fue clave. “Si el hijo piensa como el padre, piensa como viejo; y si el padre piensa como el hijo, piensa como joven. Lo importante es que ambos se respeten”, valoró el empresario.

Esa sabiduría sencilla, que parece más de campo que de manual de negocios, es probablemente la razón por la cual el legado familiar sigue intacto.

Hoy, Nicolás y sus hermanos conducen 10 empresas bajo el paraguas de Agromotora Flores, combinando prudencia, innovación y una mirada profundamente humana. Su meta es clara: dejar una empresa sólida, moderna y ordenada para la próxima generación.

CUANDO LA PREVISIBILIDAD TAMBIÉN EMOCIONA

En este contexto, el caso de Agromotora Flores resume lo que muchos empresarios del agro argentino añoran: la posibilidad de pensar más allá del corto plazo, de construir sobre certezas y de unir la rentabilidad con el propósito.

Uruguay, con su estabilidad jurídica y su cultura institucional, se convierte así en un oasis de racionalidad en medio del vértigo regional. Pero detrás de esa estructura sólida hay una historia profundamente humana: la de una familia que nunca perdió el sentido de pertenencia.

“Queremos dejar algo mejor de lo que recibimos”, sintetizó Nicolás casi al final de su charla. Y esa frase resume todo.

Porque más allá de las hectáreas, los camiones y las tasas de interés, el verdadero capital de Agromotora Flores es la continuidad del sueño original: el de una familia que decidió creer que el campo no es solo trabajo, sino también legado, identidad y futuro.

* El artículo original fue publicado por Infocampo.

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Zafra 2025/2026: el maíz ha demostrado ser casi “irremplazable” en las rotaciones

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El maíz “ha demostrado que tiene un lugar prácticamente irremplazable en las rotaciones”, no solo por sus resultados productivos sino también por lo atractivo del negocio, impulsado por la fuerte demanda, sostuvo el representante de NK Semillas en Uruguay, Federico Laluz.

En el marco de la Jornada de Actualización Técnica: Maíz y Girasol, organizada por NK Semillas y Yalfín, se abordó el escenario productivo para ambos cultivos de cara a la zafra 2025-2026. En este contexto, Laluz proyectó que el área total de siembra de maíz tendrá un aumento en la próxima zafra respecto a la anterior, impulsado fundamentalmente por un incremento de la siembra de maíz de segunda. Si bien reconoció que “es difícil marcar una proporción”, no descartó que se pueda alcanzar una superficie cercana a las 300.000 hectáreas sembradas.

Laluz comentó a VERDE que el área de maíz de primera se mantiene relativamente estable, aunque con una leve suba en el último ciclo, mientras crece con mayor dinamismo el planteo bajo riego.

En cuanto a la oferta genética, destacó los híbridos NK 825 Viptera3 CL y NK 842 Viptera3. Este último es actualmente “uno de los híbridos más sembrados del mercado”, con una fuerte presencia en siembras de segunda, por su destacada estabilidad, alto potencial de rendimiento y sólido comportamiento agronómico. “Es un material que cuenta con mucha información acumulada”, subrayó Laluz, lo que brinda mayor previsibilidad al productor a la hora de planificar.

Girasol

Respecto al girasol, el ejecutivo de NK indicó que el área prevista para esta zafra se ubicará entre 25.000 y 30.000 hectáreas, de las cuales aproximadamente el 90% corresponde a siembras de primera. No obstante, se vienen realizando experiencias de girasol de segunda durante la primera mitad de diciembre, con resultados productivos y económicos que resultan alentadores. Si bien aclaró que el potencial de estos planteos es menor respecto a los de primera fecha, destacó que “no es algo a descartar”, especialmente por el nivel de precios.

Resaltó el híbrido NK 3969 CL, el de mayor volumen comercial dentro del portafolio de NK y Yalfín, que tiene el mayor potencial de rendimiento y de aceite del mercado. Este material está registrando una demanda muy fuerte, tanto a nivel local como regional, consolidándose como un híbrido de referencia para los planteos girasoleros.

Malezas

El ingeniero agrónomo Alejandro García, investigador principal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), y responsable del Programa de investigación en manejo de malezas en sistemas agrícola-ganaderos, abordó uno de los mayores desafíos actuales: el manejo de malezas.

García señaló a VERDE que la problemática es compleja, pero también destacó que “el maíz ha ganado protagonismo y se vienen sumando alternativas tecnológicas, tanto genéticas como de herbicidas, con nuevas estrategias de control”. Al mismo tiempo, indicó que en algunos casos se está retornando a estrategias antiguas, readaptadas a los nuevos escenarios productivos.

En verano las principales malezas problemáticas son: yuyo colorado, capín y echinochloa, a los que se suman las que provienen del invierno. En la campaña anterior el raigrás tuvo una presencia particularmente importante, influenciado por cultivos de trigo y cebada, que no lograron acumular el follaje habitual, lo que generó mayor espacio para su desarrollo. También se han observado problemas con rábanos.

En maíz de primera el foco del control químico está puesto fundamentalmente en los herbicidas preemergentes y los herbicidas de suelo. En los planteos de segunda, en cambio, el manejo cambia: los períodos de emergencia de las malezas son más cortos, el desarrollo del maíz es más rápido y se busca, en muchos casos, reducir el número de aplicaciones sin perder eficacia. “Con menos aplicación de químicos logramos protegernos del período crítico y alcanzar buenos resultados”, explicó.

Otro aspecto clave en los maíces de segunda es la gran cantidad de rastrojo con la que suelen implantarse. Si bien esto aporta beneficios agronómicos, también genera desafíos para el uso de herbicidas, especialmente en lo referido a su anclaje sobre el rastrojo y la necesidad de que los productos lleguen efectivamente al suelo para activarse. El manejo de malezas en estos planteos se viene ajustando cada vez más, a medida que crece el área, un fenómeno relativamente reciente en Uruguay.

García ejemplificó que en los maíces sembrados en diciembre, especialmente en la segunda quincena, cambia el patrón de emergencia de la echinochloa respecto a lo que ocurre a fines de setiembre u octubre, ya que en diciembre pasó el flujo más agresivo, lo que permite ser más eficientes en el control.

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