De cara a la zafra de cebada cervecera 2026/27, Ambev presentó a sus distribuidores la propuesta comercial para la cebada 2026, donde el contrato de trigo diciembre 2026 en Chicago se ubica en torno de los US$ 235 por tonelada, referencia que toma la industria para estructurar su esquema comercial y que hoy marca el punto de partida para las decisiones de siembra.
En el caso del plan de Ambev, esa referencia se traduce en dos modalidades de contrato: por un lado, un esquema MUSA al 100% del trigo diciembre en Chicago y, por otro, un contrato CYMPAY al 94% de Chicago.
Esto implica que, mientras en el sur la cebada toma como base los US$ 235 por tonelada, en el norte el valor efectivo se ubica en torno a US$ 221, generando una diferencia cercana a US$ 14 por tonelada.
La propuesta de Ambev refleja con claridad una diferenciación territorial marcada entre el norte de Río Negro y el sur del país. En el norte (Paysandú–Young), donde se concentra el contrato CYMPAY, el productor accede a un valor equivalente al 94% de Chicago, lo que introduce un ajuste respecto a la referencia plena.
En el caso del esquema MUSA, correspondiente al sur, los puntos de recibo se concentran en el litoral y sur del país, incluyendo Rodó, Mercedes, Dolores, Nueva Palmira, Ombúes de Lavalle, Tarariras, San Pedro, Miguelete y Colonia Valdense, lo que se ve influenciado por la cercanía a Nueva Palmira.
El esquema prevé la posibilidad de fijación anticipada hasta el 30 de octubre de 2026, con un máximo de 2.000 kg/ha, lo que permite asegurar precios sobre parte de la producción.
La oferta de semilla incluye materiales como INIA Pinta, INIA Arrayán, INIA Osiris, Olimpia y Malkia, consolidando una base tecnológica conocida por el productor.
La canasta exportadora uruguaya en 2026 muestra un fuerte reacomodo entre cultivos, con la colza como el rubro de mayor expansión, una marcada caída de la soja y un arroz que sostiene su dinamismo, de acuerdo con un análisis de Uruguay XXI.
La colza proyecta exportaciones en torno a US$ 270 millones (+125%), impulsada por una fuerte expansión del área sembrada —en el entorno de 300.000 hectáreas— y por su creciente protagonismo dentro de la rotación agrícola. La combinación de mayor volumen y precios relativamente favorables le permite ganar participación en la canasta exportadora, compensando en parte la debilidad de otros rubros.
En contrapartida, la soja registra la mayor incidencia negativa. Las exportaciones se ubicarían en torno a US$ 930 millones (-35%), con un retroceso explicado principalmente por factores productivos. La zafra enfrenta condiciones climáticas adversas, con caída de área y rendimientos del orden del 30%, lo que deriva en una producción inferior a 2,7 millones de toneladas, aproximadamente 38% por debajo del ciclo anterior. Si bien los precios han mostrado cierta recuperación, no logran compensar la fuerte caída en los volúmenes exportables, indicó Uruguay XXI.
Por su parte, el arroz se posiciona como uno de los rubros más dinámicos del año. Las exportaciones alcanzarían unos US$ 576 millones (+5%), en un contexto de fuerte desempeño productivo y precios firmes. La zafra se encamina a ser una de las mayores de la historia, con una producción cercana a 1,6 millones de toneladas, impulsada por buenos rendimientos y condiciones climáticas favorables.
En paralelo, la carne bovina mantendrá su liderazgo como principal producto de exportación. Tras un 2025 récord, con ventas por unos US$ 2.674 millones, se proyecta para 2026 un crecimiento moderado de 2%, alcanzando aproximadamente US$ 2.727 millones. El desempeño estará explicado por la firmeza de los precios en un contexto de demanda internacional sostenida, aunque con menor impulso que el año anterior.
En marzo, los datos confirman varias de estas tendencias. Las exportaciones de colza y carinata alcanzaron US$ 58 millones y 103.000 toneladas, multiplicando por seis su valor respecto a marzo de 2025. El crecimiento estuvo impulsado por los envíos hacia la Unión Europea y Reino Unido, que concentraron la mayor parte de las colocaciones.
El trigo también mostró dinamismo, con exportaciones por US$ 59 millones y 286.000 toneladas, lo que implicó un aumento interanual de 6% en valor. El crecimiento respondió a un aumento de 16% en volumen, pese a una caída de 9% en el precio promedio. Corea del Sur se posicionó como el principal destino, seguido por Brasil y Chile, informó Uruguay XXI.
A nivel de destinos, la Unión Europea se consolidó como el principal mercado para los bienes uruguayos en marzo de 2026, con exportaciones por US$ 193 millones (17% del total) y un crecimiento interanual de 28%. La celulosa, la colza y la carne bovina concentraron el 76% de las colocaciones hacia ese bloque, reflejando el peso de estos productos en la relación comercial.
El escenario exportador refleja así un cambio relevante en la matriz agrícola, con la colza ganando protagonismo, el arroz consolidando su buen momento y la soja enfrentando un año condicionado por factores productivos, en un contexto donde los precios internacionales siguen siendo determinantes.
Impulsadas por la fuerte demanda de Estados Unidos y China, las exportaciones australianas de carne vacuna volvieron a mostrar un desempeño excepcional en marzo, al alcanzar el segundo mayor volumen mensual registrado hasta la fecha.
El total exportado en el mes fue de 149.973 toneladas, apenas por debajo del récord histórico de más de 150.000 toneladas, en un contexto de alta actividad industrial. Este resultado estuvo respaldado por elevados niveles de faena desde fines de febrero, con semanas que se ubicaron entre las de mayor producción desde la salida del ciclo de sequía 2019-2020.
Dentro del total, se destacó el desempeño de la carne proveniente de sistemas de engorde a corral, cuyos envíos marcaron un récord mensual con 45.982 toneladas, superando incluso los niveles de diciembre del año pasado.
En el acumulado del primer trimestre, las exportaciones alcanzaron 365.199 toneladas, lo que representa un nuevo máximo histórico para ese período y una suba de 17% frente al mismo tramo de 2025. Este crecimiento se dio incluso en un escenario complejo, afectado por interrupciones en la industria debido a inundaciones y lluvias intensas en Queensland durante febrero.
Estados Unidos volvió a ser el principal motor del crecimiento. En marzo, recibió 42.043 toneladas de carne australiana, lo que implica un incremento interanual de 30% (unas 10.000 toneladas adicionales). La demanda se mantiene firme en un mercado donde el rodeo bovino continúa en niveles mínimos de los últimos 70 años, lo que sostiene la necesidad de importaciones.
China también tuvo un rol relevante, aunque con un desempeño por debajo de las expectativas del mercado. En marzo importó 32.907 toneladas, el tercer mayor registro mensual, pero lejos de las previsiones que apuntaban a superar las 40.000 toneladas.
En el acumulado de enero a marzo, los envíos hacia China totalizan 76.562 toneladas, lo que equivale al 37% de la cuota anual de 205.000 toneladas asignada a Australia para 2026. Sin embargo, operadores del sector advierten que los registros de importación chinos —que determinan el acceso comercial efectivo— podrían mostrar diferencias respecto a los datos de exportación, además de no reflejar otros productos derivados como huesos, que tienen un flujo relevante hacia ese destino.
Otros mercados tradicionales también mostraron dinamismo. Japón importó 23.861 toneladas, con un aumento interanual de 27%, mientras que Corea del Sur registró compras cercanas a niveles récord, con 25.543 toneladas, un crecimiento de 56% frente a marzo de 2025. Ambos mercados estuvieron influenciados por la menor disponibilidad de carne en Estados Unidos.
En contraste, el desempeño hacia Oriente Medio fue claramente negativo. Las exportaciones hacia siete países clave de esa región cayeron a 1.644 toneladas, lo que representa una baja de 47% interanual. La principal limitante fue la disrupción logística asociada al cierre del estrecho de Ormuz, que afectó el transporte marítimo, parcialmente compensado por envíos aéreos.
En los mercados emergentes el comportamiento fue dispar. Indonesia redujo sus importaciones a 3.314 toneladas, un descenso de 35%, presionada por la mayor presencia de carne brasileña a precios más competitivos. En cambio, Canadá mostró una expansión significativa, con compras por 4.478 toneladas, un aumento de 57% frente al año anterior.
El escenario confirma el fuerte posicionamiento de Australia en el comercio global de carne vacuna, con una demanda internacional firme que compensa las dificultades logísticas y la creciente competencia en algunos destinos clave.
La soja cerró el jueves pasado con leves bajas en el mercado de Chicago, en una rueda marcada por alta volatilidad. La posición julio finalizó en US$ 435,24 por tonelada, aunque en el balance semanal logró un leve saldo positivo de 0,41%, sostenido principalmente por la firmeza del aceite.
El subproducto volvió a ser el principal sostén del mercado. La posición mayo del aceite subió US$ 40,12, con un ajuste de US$ 1.519,62 por tonelada, acumulando una mejora semanal del 2,25% frente a los US$ 1.486,11 del viernes anterior. Detrás de esta suba se ubicó la escalada del petróleo, impulsada por la incertidumbre geopolítica y declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que refuerza la demanda de biodiésel en el mercado interno.
Sin ese respaldo, la soja mostró señales más débiles. El informe semanal de exportaciones de Estados Unidos resultó negativo para los precios, al confirmar el atraso interanual en los negocios. El USDA reportó ventas 2025/2026 por 353.300 toneladas, por debajo de las 668.900 toneladas de la semana previa y cerca del mínimo esperado por el mercado.
El organismo señaló que las ventas cayeron 49% respecto de la semana anterior y 18% frente al promedio de las últimas cuatro semanas. En el acumulado, las exportaciones alcanzan 37,61 millones de toneladas, un 18,20% menos que un año atrás, y representan el 87,75% del objetivo anual, el más bajo desde la campaña 2012/2013.
En ese contexto, China continúa lejos de los volúmenes proyectados por la Casa Blanca. Al 26 de marzo, acumuló compras por 11,38 millones de toneladas (Mt), por debajo de los 12 millones previstos inicialmente y muy lejos de los 20 millones sugeridos por Trump.
Otro factor que comienza a ganar peso en el mercado es el clima en Estados Unidos. El USDA elevó del 42% al 44% la proporción del área sojera afectada por algún grado de sequía, por encima del 33% registrado en igual momento de 2025, en la antesala del inicio de la siembra en las principales zonas productoras.
En la jornada del miércoles, la soja también había cerrado con leves bajas, presionada por una toma de ganancias tras las subas previas. Ese día, el aceite retrocedió US$ 39,02, ajustando en US$ 1.479,49 por tonelada.
En cuanto a los fundamentos, el USDA aportó un dato alcista al proyectar una superficie de 34,28 millones de hectáreas para la próxima campaña, por debajo de lo esperado por el mercado. Sin embargo, persisten dudas entre los operadores, dado que el aumento de los costos podría impulsar un cambio de área desde maíz hacia soja.
A nivel global, la presión viene dada por Brasil. La consultora StoneX elevó su estimación de cosecha de 177,80 a 179,70 Mt, consolidando un volumen récord. La mejora se explica por mejores rendimientos en regiones del Norte, Noreste y Centro-Oeste, que compensaron las pérdidas registradas en Rio Grande del Sur (Brasil).
Estados Unidos e Irán recibieron una propuesta para avanzar hacia un acuerdo que ponga fin a las hostilidades, en un contexto de creciente presión internacional por el impacto del conflicto en el mercado energético global. Sin embargo, Teherán rechazó reabrir de inmediato el estrecho de Ormuz, un punto clave por donde transita cerca de 20% del suministro mundial de petróleo y gas.
El esquema en discusión contempla un enfoque en dos etapas: un alto el fuego inmediato y luego un acuerdo integral que podría cerrarse en un plazo de entre 15 y 20 días. En paralelo, se manejó la posibilidad de una tregua de 45 días como parte de la negociación.
Desde Irán, un alto funcionario señaló que el país no aceptará plazos mientras evalúa la propuesta y confirmó que el cierre del estrecho no se revertirá en una primera fase del acuerdo. Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump fijó un ultimátum para alcanzar un entendimiento y advirtió con nuevos ataques sobre infraestructura energética si no hay avances concretos.
En ese marco, Trump volvió a escalar el tono el domingo al amenazar con desatar “el infierno” sobre Irán si no se reabre el estrecho. En su red Truth Social escribió: “Abrid el puto estrecho, malditos locos, o viviréis en el infierno”, al tiempo que advirtió sobre posibles ataques a la infraestructura eléctrica iraní.
El mandatario también dejó abierta la posibilidad de extender el ultimátum por 24 horas, fijando como nueva referencia las 20:00 del martes en Washington (21:00 en Uruguay). En entrevistas con Fox News y The Wall Street Journal, aseguró que confía en alcanzar un acuerdo, pero advirtió que, de no lograrlo, evalúa “volarlo todo por los aires” y atacar infraestructura clave del país.
El conflicto, que lleva más de cinco semanas, ya generó miles de muertos y un fuerte impacto en los precios del petróleo, además de alterar el flujo comercial global. La respuesta iraní incluyó ataques a instalaciones energéticas y rutas marítimas en el Golfo, lo que redujo significativamente el tránsito por el estrecho.
En este escenario, desde Emiratos Árabes Unidos advirtieron que cualquier acuerdo deberá garantizar la libre navegación en Ormuz. El asesor presidencial Anwar Gargash señaló que esa vía “no puede convertirse en un arma” y remarcó que su funcionamiento es un “imperativo económico global”.
Además, sostuvo que un alto el fuego que no aborde temas estructurales —como el programa nuclear iraní, los misiles y los drones— podría derivar en un escenario “más peligroso y volátil” en Medio Oriente.
El conflicto sigue escalando mientras continúan los ataques en distintos puntos de la región, lo que mantiene en vilo a los mercados energéticos y a las cadenas de suministro globales.
El USDA publicó este martes dos informes clave para el mercado de granos: los stocks trimestrales al 1º de marzo y la perspectiva de siembras 2026/2027 en Estados Unidos, con señales que, en conjunto, fueron interpretadas como alcistas en el corto plazo.
Los datos oficiales mostraron un ajuste entre oferta disponible y decisiones de siembra que, según el cultivo, reconfigura el balance esperado y da sustento a los precios en el arranque de la campaña.
En soja, el mercado encontró el principal impulso. El USDA estimó un área de 34,28 millones de hectáreas, por debajo tanto del promedio de los privados (34,62 millones) como de su propia proyección del Foro Anual (34,40 millones). Este recorte en la superficie compensó un dato de stocks algo superior a lo esperado.
Las existencias de soja al 1º de marzo se ubicaron en 57,28 millones de toneladas (Mt), por encima de los 56,26 Mt previstos por los operadores, pero igualmente por debajo del nivel de diciembre (89,46 Mt) y por encima del registro de igual fecha de 2025 (52,01 Mt). La lectura del mercado priorizó el ajuste en área, lo que sostiene expectativas de menor oferta futura.
Para el maíz, el informe dejó señales mixtas. El USDA proyectó una superficie de 38,58 millones de hectáreas, por encima de los privados (38,19 millones) y del cálculo de febrero en el Foro Anual (38,04 millones), lo que en principio presiona sobre los precios.
Sin embargo, el dato de stocks aportó un contrapeso relevante: las existencias al 1º de marzo fueron estimadas en 229,23 Mt, por debajo de las 231,25 Mt esperadas por el mercado. El volumen también se redujo frente a diciembre (337,98 Mt) y se ubicó por encima del nivel de un año atrás (206,95 Mt). Este ajuste en la disponibilidad inmediata ayudó a amortiguar el impacto bajista del mayor nivel de siembra proyectado.
En trigo, ambos reportes convergieron en una señal favorable. El USDA estimó un área de 17,72 millones de hectáreas, por debajo del promedio privado (18,12 millones), del Foro Anual (18,22 millones) y de la campaña anterior (18,33 millones).
A su vez, los stocks al 1º de marzo se ubicaron en 35,39 Mt, levemente por debajo de las 35,65 Mt previstas por los operadores. El volumen cayó frente a diciembre (45,64 Mt) y superó el nivel de igual fecha de 2025 (33,65 Mt). La combinación de menor superficie y existencias ajustadas refuerza el sesgo positivo para el cereal.
En síntesis, los informes del USDA dejaron un balance que el mercado interpretó como constructivo para los precios en el corto plazo: la soja lidera por la menor área proyectada, el trigo acompaña con fundamentos similares y el maíz, pese a una mayor intención de siembra, encuentra soporte en una oferta disponible más ajustada de lo esperado.
El Poder Ejecutivo resolvió aplicar a partir del 1º de abril un ajuste de 7% en las tarifas de los combustibles —nafta, gasoil y supergás—, en un contexto de fuerte suba del petróleo a nivel internacional por el conflicto en Medio Oriente. La decisión apunta a contener el impacto sobre la economía y evitar aumentos significativamente mayores que surgirían si se trasladara plenamente el precio de paridad de importación (PPI).
El anuncio fue realizado en Torre Ejecutiva por la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, y el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, quienes destacaron el carácter excepcional del contexto internacional.
Cardona explicó que el mercado energético atraviesa una situación crítica, marcada por la guerra en Medio Oriente iniciada el 28 de febrero. En ese marco, señaló que el precio del petróleo pasó de US$ 70 en febrero a más de US$ 100 en marzo, lo que implica un aumento de 30% en un solo mes, el mayor salto desde 1990.
Además, citó a la Agencia Internacional de Energía Atómica, que calificó el escenario como la mayor interrupción de suministro de crudo desde 1973, lo que llevó a liberar cerca de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para mitigar el impacto global.
En la región, los aumentos ya se trasladaron con mayor intensidad: Argentina registró subas de entre 20% y 25%, Paraguay entre 18% y 28%, Perú alcanzó el 40% y en Chile los incrementos fueron de 30% en nafta y hasta 40% en gasoil.
En Uruguay, el Gobierno optó por mantener la metodología vigente pero con un tope de ajuste, lo que permite amortiguar el impacto externo. Según indicó Cardona, si se trasladara plenamente el PPI, los aumentos serían significativamente mayores: alrededor de 35% en nafta, cerca de 60% en gasoil y 33% en supergás.
En ese escenario, el ajuste efectivo de 7% implica que el precio de la Nafta Súper pasará a $ 82,27 por litro y el del Gasoil 50S a $ 50,63 por litro desde abril.
“El objetivo es sostener el precio del boleto del transporte público y proteger sectores clave de la economía”, afirmó la ministra, quien también destacó el rol de la refinería de Ancap como herramienta para amortiguar los impactos internacionales.
Por su parte, Oddone subrayó que la decisión reafirma la regla definida en mayo de 2025, que establece ajustes bimensuales con un tope de 7%, aunque en este caso se resolvió adelantar el ajuste y aplicarlo de forma mensual debido a la magnitud del shock externo.
El ministro sostuvo que, sin este mecanismo, los incrementos hubieran sido “extraordinariamente más altos”, llegando a 13% en naftas y hasta 44% en gasoil en esta instancia.
Además, señaló que el Gobierno realiza un seguimiento permanente del mercado, tanto en la evolución del suministro como en la demanda, en un contexto de alta volatilidad internacional.
En este marco, volvió a plantear que la discusión sobre el uso del PPI como referencia sigue abierta, en la medida en que el Estado busca equilibrar la señal de precios con la necesidad de proteger la estabilidad económica en escenarios excepcionales.