El Ministerio de Transporte y Obras Públicas y el Congreso de Intendentes “están tratando de avanzar en un acuerdo para trabajar en la caminería rural”, dijo el secretario de Presidencia de la República, Alejandro Sánchez, en el acto de inauguración de la cosecha de trigo, que organizó la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores (AAD), en esa ciudad del departamento de Soriano.
El jerarca del gobierno señaló que “la ruta es una sola y la producción tiene que salir por ahí”, por tanto, hay que ver “cómo hacemos para que las distintas reparticiones del Estado piensen en conjunto una planificación de cuáles son las inversiones más importantes, más rentables y más necesarias”.
Sánchez recalcó que “el riego es un tema central al que el gobierno le puso un eje muy importante”, que tiene “sus desafíos”, porque “implica una energía eléctrica barata, donde también está la planificación de las inversiones de UTE, no solo en la generación, donde el país está bastante bien, sino en la distribución y potencia”, y allí hay analizar las áreas y territorios “donde se puede avanzar más rápido”.
Recordó que el riego ha sido un anhelo de distintas administraciones, pero “debemos rescatar que cuando los uruguayos nos juntamos, trabajamos juntos, podemos hacer un montón de cosas”.
En esa línea, Sánchez destacó el trabajo del sector arrocero con el represamiento y el riego. “Si las trasladamos hacia el litoral”, el producto bruto interno (PBI) del Uruguay “podría crecer en torno a cuatro puntos”, subrayó.
“Si los uruguayos lo hicieron para el arroz, con dificultades, múltiples esfuerzos, con aprendizajes, ¿por qué no lo podemos hacer ahora? Para ponerle un segundo piso a la producción agropecuaria y dar ese salto al desarrollo que precisa el país. Hoy están dadas las condiciones para hacerlo y todos tenemos que poner el hombro. Además, es un tema reconocido por todo el sistema político”, resaltó.
“Cuenten con este gobierno, con el esfuerzo en conjunto de los ministerios para en cualquier momento levantar el teléfono” y plantear “problemas y situaciones”, sostuvo.
“Si el gobierno y sector privado no trabajan juntos el Uruguay no se desarrolla, y entiendo que tenemos el gran desafío de desarrollar este país y llevarlo a un estadío superior. Para eso debemos trabajar en conjunto, porque si no perdemos el tren al desarrollo tan deseado por todos los uruguayos”, acotó.
El secretario de Presidencia también destacó la importancia de avanzar en la inserción comercial en regiones del mundo como el sudeste asiático, el norte de África y China, en un mundo con un “proteccionismo atroz”.
Bitrenes y tritrenes
Para habilitar el corredor de granos para los bitrenes y tritrenes y que puedan llegar hasta Nueva Palmira (Colonia), se deben reforzar los puentes ubicados sobre la ruta 21, entre esa ciudad y Dolores (Soriano). “Eso es así”, confirmó a VERDE el intendente de Soriano, Guillermo Besozzi.
“¿Por qué querer autorizar los bitrenes si no pueden pasar por la ruta 21 y llegar al puerto? Es inviable”, sostuvo.
Basándose en conversaciones que mantuvo con la ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, el jefe departamental indicó que esa cartera está poniendo el foco en “tres puentes sobre la ruta 21”: los de La Agraciada, Arenal Grande y Arenal Chico, que facilitarían el transporte de la producción del litoral hacia el puerto de Nueva Palmira.
“La ministra está con ese tema y con otras obras específicas para el departamento, como la reparación de la ruta 105 –entre Palmitas y Dolores–, la ruta 96 –entre Dolores y Palo Solo–, y la construcción del nuevo desvío del tránsito pesado en Dolores. Allí se hizo el puente nuevo sobre el río San Salvador, y ahora tiene un trazado provisorio, pero la ministra dijo que está presupuestado el trazado definitivo”, comentó.
Besozzi consideró que las obras en las rutas 105 y 96 podrían comenzar en el corto plazo. “Por lo menos una de ellas. Me consta que la ministra está preocupada por esas dos rutas, porque son muy importantes. Seguramente el año que viene tengamos novedades”, señaló.
Consultado por los puentes sobre la ruta 21, el intendente mencionó que “la ministra ha dicho que es un desvelo que tiene el gobierno, y eso también se desprende de lo que dijo (Alejandro) Sánchez, claramente, con la apuesta a mejorar la logística para la producción. Aspiro a que el año que viene, como mínimo, se esté licitando, porque no hay que hacerlos nuevos, sino reforzarlos para bitrenes y tritrenes”.
Logística
“No solo en Soriano, que es un departamento súper productivo desde lo agropecuario, sino en el país entero: ¿qué vamos a hacer con la logística? ¿Qué vamos a hacer con las rutas, con la caminería vecinal, con los puentes vecinales, para que los bitrenes y tritrenes empiecen a funcionar?”, planteó el intendente.
“Son temas que me desvelan y los he planteado al gobierno anterior, al otro anterior y en este sigo insistiendo en que tiene que haber una política de Estado para la logística, para sacar nuestra producción y atender todo lo social vinculado a las zonas rurales, no solamente la producción”, agregó.
Besozzi señaló que “la innovación y la tecnología llevaron a que la maquinaria fuera cambiando, también el peso de los camiones, y nos quedamos con una logística y caminería de hace 70 u 80 años, mientras pretendemos que pase la maquinaria de hoy. Todas esas situaciones son difíciles”.
“Hoy se está trabajando con el gobierno, pero no terminamos de definir una política de Estado. En Soriano la Intendencia atiende 3.000 kilómetros de caminería vecinal, y se me está escapando hablar de las obras de arte, como les dicen, que son los puentes y las alcantarillas. Es un tema muy grueso. Por lo tanto, debe haber una política de Estado trabajada entre los gobiernos departamentales, los municipios y el gobierno nacional, en una estrategia abarcativa para toda la producción, con regiones y zonas diferenciadas”, sostuvo el intendente de Soriano.
“Creo que si este país no pone el ojo en una política de Estado para mejorar la logística, se nos va a hacer muy difícil en los próximos años, porque el productor sigue mejorando su productividad”, advirtió.
“Me gustó y me cayó muy bien cuando el Pacha (Alejandro Sánchez) habló de ponerle un segundo piso a la producción, algo que también decía Tabaré Aguerre (exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca). Si vamos a ponerle un segundo piso a la producción, tenemos que mejorar la logística”, concluyó.
Puertos
Sobre las nuevas terminales portuarias proyectadas en La Agraciada (Soriano) por parte de las empresas Paracel y PTP, Besozzi dijo que ambas carpetas “siguen trabajándose”.
“La de Paracel está un poco más avanzada. Ha trabajado mucho el Ministerio de Ambiente: ya se hicieron las audiencias públicas y la Intendencia presentó un proyecto de caminería de carpeta asfáltica hasta el predio, que serviría para las dos terminales portuarias. Paracel nos está diciendo que en 2026 arrancaría con los movimientos de tierra”, señaló.
En tanto, el proyecto de PTP está atado a la aprobación de la zona franca para dicha terminal, algo que “se informó a los candidatos previo a las elecciones de 2024”.
“Hemos conversado con el presidente Yamandú Orsi, y él estaría afín a que sea zona franca, aunque dependerá de los análisis que realicen los equipos técnicos. El presidente nos ha dicho que quiere trabajar sobre el tema, y por eso tenemos grandes expectativas de que las dos terminales portuarias tengan posibilidad de desarrollo”, declaró Besozzi.
En la zafra 2025/2026, Uruguay sembró en torno a 1,25 millones de hectáreas de soja, de acuerdo con la estimación realizada por Urupov, que analizó el origen del uso de la semilla en la actual campaña.
Del total del área implantada, la semilla legal explicó 1,094 millones de hectáreas, equivalentes al 88% de la superficie de soja en el país. Dentro de ese volumen, 507.000 hectáreas correspondieron a semilla etiquetada y 587.000 hectáreas a uso propio.
En tanto, la superficie sembrada con semilla ilegal o sin registro en el Sistema de Valor Tecnológico (SVT) fue estimada en 156.000 hectáreas, lo que representó el 12% del área total sembrada.
El área total de soja en Uruguay en la zafra 2025/2026 registró una caída del 10% frente a la zafra anterior, cuando la superficie sembrada fue estimada en 1.384.564 hectáreas, el mayor registro en lo que va de la década, de acuerdo con datos del monitoreo por teledetección realizado por Urupov.
En cuanto al origen de la semilla utilizada en la zafra 2024/2025, el 52% del área se sembró con semilla comprada, el 31% con uso propio declarado en el SVT y el 17% restante con semilla de origen legal no declarada en el sistema.
La Federación Rural expresó su rechazo a la decisión de ratificar el traspaso del Fondo de Inspección Sanitaria (FIS) a Rentas Generales, al considerar que se trata de una medida que afecta la competitividad de la cadena cárnica y profundiza el encarecimiento estructural del país.
El FIS grava todas las carnes faenadas en Uruguay, así como la carne importada y el ganado en pie, y fue creado con el objetivo de fortalecer la sanidad y la transparencia del sistema cárnico. Según señaló la gremial en un comunicado fechado el 26 de diciembre, con este cambio el tributo pierde su destino específico y pasa a engrosar la caja del Estado, sin retorno directo al sector que lo financia.
Desde la Federación Rural advirtieron que la decisión implica “un nuevo atropello” a una cadena productiva que ya enfrenta múltiples costos y obligaciones, y cuestionaron que mientras el sector discute públicamente el impacto del 1% municipal, el Estado consolide en silencio otro 1%, que representa más de US$ 30 millones anuales que salen de la cadena cárnica.
“El país no solo es caro, es costoso”, señaló la gremial, al sostener que la acumulación de cargas sin justificación técnica ni retorno sectorial erosiona la competitividad, afecta la producción y limita el desarrollo del interior. En ese sentido, reclamó que esos recursos deberían volver al sistema sanitario, a la mejora de la competitividad y al fortalecimiento del entramado productivo.
La Federación Rural sostuvo que un país con altos costos no beneficia a ninguno de los eslabones: ni al productor, que ve reducirse sus márgenes; ni a la industria, que compite en mercados globales con márgenes ajustados; ni al trabajador rural, cuyo empleo depende de una cadena dinámica; ni al propio Estado, que termina desincentivando la inversión y la actividad.
Finalmente, la gremial remarcó que la cadena cárnica uruguaya es una de las más eficientes y auditadas del mundo, y que requiere reglas claras, respeto institucional y un sistema tributario que acompañe su desarrollo. “Defender la competitividad no es un capricho gremial, es defender el trabajo, la producción y el futuro del país”, concluyó el comunicado.
La tercera edición de Agro en Punta Expo & Business fue presentada oficialmente en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en un acto que reunió autoridades del gobierno, representantes de organismos internacionales, empresas, gremiales, agencias de promoción y líderes del sector agropecuario.
La muestra, que se realizará del 4 al 6 de febrero de 2026 en el Convention & Exhibition Center de Punta del Este, vuelve a posicionarse como una plataforma estratégica donde confluyen negocios, tecnología, conocimiento y oportunidades de inversión.
Este año Agro en Punta se presenta con el lema “Factor clave: el agro como impulsor del crecimiento económico regional”, un concepto que atraviesa la agenda de conferencias, los foros internacionales, las rondas de negocios y los espacios de articulación público-privada.
El director de Agro en Punta, Marcelo Bascialla, destacó que el enfoque de 2026 apunta a mostrar cómo el agro puede contribuir decisivamente al desarrollo sostenible del país y de la región. “Ya estamos trabajando con este hilo conductor, poniendo en valor el papel que tiene el agro como motor de desarrollo para Uruguay. Queremos que este concepto se traduzca en cada espacio del evento”, afirmó. Para Bascialla, Agro en Punta se consolida como articulador de agendas, tendencias y oportunidades de un sector que combina productividad, innovación y proyección global.
Plataforma que marca agenda
El subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, subrayó que Agro en Punta sintetiza una sinergia creciente entre los sectores público y el privado. “Es una plataforma del sector privado que confluye con los intereses del Estado y de la política pública agropecuaria. Es un espacio de negocios, acuerdos y comercio”, expresó.
Carámbula enfatizó que en la exposición “conviven procesos científicos, tecnológicos y productivos”, y que su aporte principal es su capacidad de marcar agenda para el sistema político, las empresas, las organizaciones y la cadena agroexportadora.
Además, vinculó el lema con los lineamientos estratégicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca: “Nuestro documento programático se centra en el agro como motor del desarrollo sostenible del país, algo muy cercano a ese factor clave que ustedes plantean”.
Uruguay exporta valor
Por su parte, la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, reforzó el rol del agro como vector de innovación y diferenciación internacional. “Uruguay no exporta commodities, exporta tecnología, innovación y valor agregado en cada una de las cosas que hace”, señaló, al destacar la importancia de la muestra como vidriera para exhibir la calidad e innovación del sector agroindustrial. Y afirmó que la Cancillería continuará acompañando el proceso para potenciar la inserción internacional de los productos uruguayos.
En la apertura, la integrante de la dirección de Inteligencia Comercial e Inversiones del Ministerio de Relaciones Exteriores, Natalia Martínez, destacó que la misión de esa cartera es promover el comercio exterior y atraer inversiones, y que Agro en Punta constituye “una plataforma invaluable para mostrar al mundo la sostenibilidad y la calidad del sector agroindustrial uruguayo”.
La edición 2026 incorpora, además, una alianza estratégica con El Faro Advising, que brindará asesoramiento a delegaciones y empresas internacionales, facilitando la identificación de oportunidades de negocio e inversión, y la vinculación con empresas uruguayas.
BID: riego, digitalización e inversión
El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay, Luiz Ros, destacó que el desarrollo del agro es “central”, porque “combina crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad”.
Felicitó al gobierno por la creación de la Comisión de Apoyo al Riego y subrayó la necesidad de mejorar la coordinación entre los distintos actores del sector. También resaltó la importancia de acelerar la transformación digital del agro, en conjunto con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), para responder a los desafíos tecnológicos actuales. Ros valoró especialmente la labor del INIA y el rol de la investigación aplicada en la competitividad del país.
Por otra parte, destacó que el BID y BID Invest seguirán apoyando inversiones privadas estratégicas en la cadena agroindustrial uruguaya.
Exportaciones, inversiones e imagen país
La directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira, sostuvo que Agro en Punta integra los tres pilares fundamentales que impulsa la agencia: promover exportaciones, atraer inversión extranjera directa y fortalecer la marca país. Recordó que el 80% de las exportaciones de bienes de Uruguay provienen del sector agroindustrial, y que el agro incorpora servicios, tecnología y soluciones innovadoras, que muestran el nivel competitivo del Uruguay.
Asimismo, remarcó que Agro en Punta contribuye a visibilizar a Uruguay ante inversores y medios internacionales, fortaleciendo el posicionamiento global del país.
Gala Angus: genética y negocios
Entre las actividades ganaderas, se volverá a realizar la tradicional Gala Angus, así como los remates ganaderos de Pantalla Uruguay y Plaza Rural. El presidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay, Juan Pablo Pérez Frontini, destacó el rol económico del sector cárnico, que representa casi el 14% del producto bruto interno nacional. “En febrero, el agro será protagonista en Punta del Este, y la genética Angus estará en el centro, reafirmando su liderazgo en los mercados más exigentes”, afirmó.
La arquitectura de Agro en Punta 2026
La edición 2026 de Agro en Punta volverá a desplegar un ecosistema integral que articula innovación, tecnología, negocios y conocimiento. Entre sus principales componentes se destacan: AgroInnova, un espacio dedicado a proyectos innovadores, con alcance regional, conectando startups, empresas y centros de investigación: la cooperación con INIA y BID Lab para fortalecer el ecosistema de innovación agroindustrial; Foros Internacionales sobre geopolítica, políticas públicas, producción, consumo, sostenibilidad y mercados globales. Más de 60 conferencias en tres salas simultáneas, con especialistas locales e internacionales; y el tradicional Sunset de carnes y vinos, una experiencia que celebra la calidad de la producción nacional.
Están confirmadas las participaciones de delegaciones de Brasil –con fuerte presencia de Río Grande do Sul–, Paraguay, Argentina, Medio Oriente, Asia y Europa. Y la edición de 2026 tendrá un nuevo formato de Rondas de Negocios, más ágil, intuitivo y orientado a facilitar acuerdos y oportunidades comerciales.
El gobierno prevé otorgar beneficios fiscales en el marco de la Comisión de la Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) para el encalado de suelos en el sector agrícola, con el fin de estimular proyectos específicos de esas inversiones, dijo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, en la inauguración de la cosecha de cebada, organizada por la Sociedad Fomento de Ombúes de Lavalle, en esa localidad del departamento de Colonia, donde también participó el presidente de la República, Yamandú Orsi.
A la vez, Fratti adelantó que se estudia una regionalización de los seguros, en coordinación con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), según lo planteado en la reunión de ministros de Agricultura en Brasil. También anunció que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas analiza la habilitación de bitrenes y tritrenes para el transporte de granos, que podría reducir el 30% del costo de los fletes.
Sobre los beneficios impositivos de los proyectos de inversión, el gobierno está trabajando en una batería de medidas vinculadas a la Comap. “Son variantes pro inversión”, señaló a VERDE, una fuente del Ministerio de Economía y Finanzas.
El encalado es uno de los indicadores (compromisos) que el productor puede elegir para presentar un proyecto. Sin embargo, la interpretación de Comap es que las inversiones en encalado no se consideran inversión elegible. Esto significa que, si el productor presenta únicamente el encalado como proyecto, no accede a los beneficios previstos, porque le estaría faltando la inversión elegible. Por lo pronto, debe adicionar alguna inversión elegible para poder acceder al régimen, dijo a VERDE el contador Juan Dalmás.
El director del estudio Terrasol explicó que “un productor rural que realiza inversiones en maquinaria y en un equipo de riego –en este caso la inversión en riego representa el compromiso– accede a todos los beneficios fiscales”, lo que significa la “exoneración del 68% del total de la inversión” por concepto del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE). Y comentó que el plazo para descontar la inversión mediante la exoneración del IRAE ronda los 10 años.
El profesional agregó que inversiones como encalado de suelos están entre los compromisos que puede asumir el productor, pero actualmente la Comap considera que no es una inversión elegible, como sucede con las vinculadas al riego.
A modo de ejemplo planteó el caso de un productor que invierte unos US$ 150.000 en la compra de un tractor y realiza una inversión de US$ 30.000 en encalado de unas 120 hectáreas. En ese caso el productor recibirá una exoneración del 36% del total de la inversión, que sería unos US$ 53.000 de devolución de IRAE.
Por este motivo el productor tiene que realizar alguna inversión en maquinaria u otro bien para entonces sí acceder a los beneficios fiscales, además de encalar su campo, indicó.
Considerando el criterio y la norma actual de la Comap, la exoneración se calcula sobre la inversión en maquinaria y no se incluye la inversión en encalado.
En cuanto a la intención del gobierno de incorporar las inversiones en encalado de suelos como inversiones elegibles, y así poder presentar un proyecto exclusivamente con ese fin, Dalmás explicó que el cambio “no requiere ni trámite parlamentario, ni decreto, es una cuestión de interpretación y cambiar el criterio que está tomando la Comap, porque el indicador de encalado ya existe y es un hecho”.
¿Por qué el encalado?
Cuando un suelo se acidifica “hay que encalar, y el problema en general no se arregla con dos toneladas por hectárea cada cuatro o cinco años”, señaló el ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, director general de Unicampo Uruguay, a revista VERDE (ver N° 113), cuando se presentaron los primeros resultados del Proyecto Encalado que lleva adelante la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores (AAD), con la consultoría técnica de Unicampo Uruguay.
El proyecto de la AAD comenzó en setiembre de 2021. “Es un gran proyecto, a cinco años, que tiene ocho campos donde se busca evaluar el impacto del encalado, hasta llegar a la posible fase de reencalado”, detalló Hoffman. El investigador explicó que el proyecto contempla situaciones donde el pH no es ácido, para poder evaluar que el problema está cuando el pH se ubica por debajo de 5,4, así como el impacto del encalado.
El ingeniero agrónomo indicó que “una de cada cuatro hectáreas en Uruguay, el 25% del área, está en un ambiente que se puede considerar ácido”. La información surge de un trabajo llevado adelante en conjunto con el Laboratorio Analítico Agro Industrial (LAAI), Unicampo Uruguay y la Red Agrícola Uruguay, donde se configuró una base de datos de dos zafras consecutivas, 2021-2022 y 2022-2023, donde hay 16.909 muestras purificadas, que contemplan todos los departamentos del país, que reflejan la magnitud del problema”.
Aclaró que esta información “casi no considera los suelos naturalmente ácidos, sino que concentra datos de los departamentos con uso más intensivo del suelo. En Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, Flores, Florida y San José 27% de las chacras está con 5,4 de pH o menos, y en el promedio de esas chacras el suelo tiene un valor de pH de 5,2. “Definitivamente, un ambiente acidificado genera menor disponibilidad de nutrientes y pérdida de productividad”, confirmó.
Agregó que otro 25% de las chacras tiene valores entre 5,4 y 5,7 de pH, y “seguramente se vayan acidificando lentamente, dado que la tendencia no tiene perspectiva de cambiar”. “La mediana arroja un valor de pH de 5,7, mientras que hace 25 años era de 6,2 a 6,3”, indicó.
El proceso de acidificación se origina por “la intensidad agrícola y por la elevada productividad que están teniendo los cultivos. Esto seguirá aumentando lentamente, aunque creo que mucho más rápido de lo que la mayoría piensa, y es por eso que llegó la hora de ocuparnos de un problema que consideramos emergente”, advirtió.
Los resultados
“La técnica de encalado permite recuperar la productividad natural de los suelos” y en estos años de ejecución del proyecto de la AAD “hemos observado una recuperación de la productividad de 30% a 35% en la mayoría de los cultivos que se siembran en Uruguay”, comentó el presidente de la AAD, Enrique Carlos Oyharzábal.
Indicó que “sería muy importante que el productor pueda tener alguna forma de descontar impositivamente el encalado, porque se trata de una inversión muy alta, que ronda entre los US$ 500 y US$ 750 por hectárea, según la cantidad de toneladas, la fuente que se deba utilizar y de dónde se traslada, porque el flete tiene un peso muy importante en el costo del encalado”.
Para Oyharzábal, “una de las limitantes principales de la tecnología es el alto costo”. Si el productor “puede de alguna manera descontar impositivamente la inversión del encalado, eso facilita la toma de decisiones y le da cierta certeza de recuperar la inversión, porque se debe tener en cuenta que la mayoría de la agricultura en Uruguay se realiza sobre campos arrendados”, sostuvo.
“Un productor que no es propietario de la tierra y tiene que invertir prácticamente el costo de un año de cultivos para poder encalar, se encuentra en un brete y no le resulta sencillo tomar la decisión, porque no tiene la certeza de la tenencia de la tierra. Por lo tanto, cualquier herramienta que nos permita descontarla será muy bienvenida. Por eso aplaudimos y felicitamos la decisión de los ministerios de Ganadería y de Economía por pensar en incluir el encalado como un indicador directo en la Comap”, concluyó Oyharzábal.
Kielder Agro Group inició su actividad en Uruguay en 2008, cuando adquirió un campo de 1000 hectáreas. Actualmente cuenta con 17.000 hectáreas en el país, además de campos en Argentina y Paraguay, y apunta a seguir creciendo, con fuertes inversiones en riego, para las producciones agrícola y ganadera. La compañía también ha realizado inversiones en África y Estados Unidos.
Antoine De Bourgknecht es un empresario suizo, que vivió en Argentina y trabajó en el sector financiero y químico. Su familia tiene una empresa química “de sabores y fragancias, que cuenta con 20.000 empleados en el mundo y cotiza en la bolsa”, comentó a VERDE.
El primer campo de Kielder en Uruguay “era un activo más familiar”, porque “quisimos tener una inversión en el agro”, comentó. “Yo vivía en Argentina en ese momento, era mucho más inestable. Uruguay apareció como la solución lógica para dar un primer paso en el sector. Durante 10 años dejamos al equipo local manejarlo, que lo hizo muy bien, con mucho cuidado”, señaló.
Y en 2019 la empresa realizó más inversiones en tierras. En un contexto donde “el precio de los campos mostró una baja luego de varios años en suba. El primer establecimiento se adquirió en pleno auge del mercado inmobiliario, pero después fueron apareciendo oportunidades. Conseguimos un campo muy interesante, más grande. El primero era de 1.000 hectáreas y el segundo de 3.000 hectáreas. Ahí fue el inicio de un proceso de expansión, primero en Uruguay, donde hoy operamos unas 17.000 hectáreas”, detalló.
Después la empresa continuó con inversiones en Paraguay y en Argentina. “Empezamos a crecer como una inversión que no solo tuviera una mirada familiar, lo que llevó a la necesidad de armar un grupo de personas para gestionar y manejar las operaciones, hacer que todos los activos sean coherentes unos con los otros y optimizar las sinergias”, dijo.
Además, confirmó que la intención es que la empresa se siga expandiendo, porque “cada vez que lo hicimos nos fue bien, gracias a Dios”. Agregó que Kielder Agro Group “es una empresa suiza, familiar, somos solo nosotros, y también decidimos expandirnos en África y en Estados Unidos, en diferentes activos, siempre relacionados con el agro y la tierra”.
En Sudamérica el foco es la agricultura tradicional, mientras que en África son más especialidades, como aceite de oliva, cerezas y semillas. Y en Estados Unidos “fue un paso más en la innovación o el valor agregado, como producir extractos de café y de té, para la industria alimenticia”, indicó el empresario.
Así se generó la necesidad de armar un grupo agrotecnológico, industrial, con esas tres plataformas: agricultura tradicional, especialidades e innovación. Explicó que el aspecto de la innovación tiene que ver con el agtech, “para obtener un rinde lo más alto posible”.
El otro foco que se plantea la empresa es el aprovechamiento al máximo las biomasas minimizando los desechos. “Eso tiene más que ver con la producción de cerezas o de aceite de oliva, para producir ingredientes activos para la industria cosmética o de alimentos”, explicó.
Actualmente a nivel global la empresa opera más de 40.000 hectáreas y emplea a unas 500 personas. Produce más de 20 cultivos y especialidades, totalizando unas 90.000 toneladas de productos agrícolas por año. Sobre la base de la transformación agrícola, mediante la tecnología y la responsabilidad ambiental.
Los orígenes del vínculo con el campo
Cuando llegaron a Argentina, los padres de Antoine adquirieron un campo de 200 hectáreas para criar caballos de polo, deporte del que son fanáticos. “A mí siempre me encantó Sudamérica, siempre tuve ganas de vivir aquí, porque es muy parecido a Europa, en cuanto a cultura. Y cuando empezás a estar en el mundo de los negocios en Sudamérica el campo aparece como algo obvio”, describió.
“Pasábamos cada vez más tiempo en ese campo y así surgió la idea de invertir en Uruguay, porque era una opción mucho más interesante que otros países de la región. Mis padres se enamoraron del país, donde pasan más de la mitad del año y son residentes uruguayos hace más de 15 años. El agro nació primero como una pasión, porque nos enamoramos del campo en general, y después como un negocio. Es una forma de vivir, va más allá de lo empresarial. El agro requiere estar en el campo, no puedes manejarlo desde una oficina en Nueva York o Londres”, comentó.
El momento del negocio
De Bourgknecht analizó que este “es un momento bisagra”, cuando “nadie sabe muy bien lo que va a pasar”, porque “hay turbulencias económicas y geopolíticas”. Analizó que los precios de los productos del agro y los commodities dependen de la cantidad de consumidores, de la demografía, y del nivel de vida de esos consumidores. “Para acceder a la carne, por ejemplo, se requiere de cierto nivel económico”, sostuvo.
“Las tendencias demográficas son importantes. Lo que se pensaba hasta hace poco era que la demografía mundial se iba a expandir de manera permanente, y que íbamos a necesitar el doble de proteínas de aquí al año 2050. Eso va a pasar, y por eso es un buen momento para estar en el agro. Pero después del 2050 la situación comenzará a ser algo diferente, porque la población va a empezar a estabilizarse, e incluso a caer. Y creo que para el final del siglo las proyecciones indican que va a haber la misma población que en la actualidad”, comentó.
“O sea, pareciera que no va a pasar lo que indicaban esos estudios iniciales, que decían que se iba a llegar a 15.000 millones de personas. Todo puede pasar en el futuro, pero revertir la caída de la demografía es difícil”, sostuvo.
Y agregó que “los continentes que van a crecer en población van a ser: África y el sudeste asiático. Las Américas, Europa y Asia del Norte van a decrecer”.
El empresario también se refirió al incremento del nivel de vida de las poblaciones. “Hay un potencial entre África y el sudeste asiático, incluso los países árabes, por el incremento en la calidad de vida, van a generar oportunidades. Por eso creo que la carne tiene un futuro muy promisorio. Son poblaciones que hoy no consumen carne vacuna, por la falta de acceso y el nivel de vida, y allí hay mercados que se abren”, planteó. Al tiempo que señaló que uno de los desafíos será el cambio climático y el impacto sobre la producción.
Diversificación y riego
De Bourgknecht admitió que “lo primero que vimos es que la posición económica del negocio del productor agropecuario no es buena, porque somos tomadores de precios, costos e incluso tomadores de volúmenes, porque dependemos del clima”. Por lo tanto, la empresa se planteó “minimizar las variables que nos pueden impactar”, dijo.
A propósito, señaló que una de las estrategias es la siembra variable, la fertilización variable y la diversificación de cultivos, porque “eso permite diversificar un poco el riesgo climático y también el riesgo de precios”, planteó el empresario suizo.
“Otra estrategia, que hicimos en un campo en Argentina, es intentar sembrar en varios momentos. Obviamente que hay una época de siembra que se tiene que respetar, pero no sembrar todo en uno, dos o tres días. Creo que tener soja de primera y de segunda ya es una diversificación”, señaló.
La segunda gran estrategia de la empresa para minimizar el riesgo climático es el uso del riego. “Lo veo como la solución más obvia y más inmediata. El problema no es que llueva menos, sino que ya no llueve en los momentos críticos, cuando se necesita para el cultivo”, comentó.
El riego, en los campos del centro (de Uruguay), “nos permite hacer maíz, si no estamos limitados a soja-trigo”, valoró. Además, permite reducir la dependencia de la lluvia. “El desarrollo del sistema de riego es fundamental y para eso el asesoramiento es clave”, destacó.
De Bourgknecht también planteó que “se debe dimensionar muy cuidadosamente el proyecto, porque si tenés una represa que te permite regar en condiciones normales 200 hectáreas, en período de seca vas a tener menos agua disponible para riego pero el cultivo va a necesitar mucho más; eso es lo que hay que tener en mente”.
“Acá tenemos 300 hectáreas bajo riego. La idea es hacer 600 hectáreas más en los próximos dos o tres años, y después también avanzar en los otros campos. Personalmente no haría más agricultura en secano, porque hoy es casi un casino. No se sabe si va a llover bien o mal, y el riego es una posibilidad de minimizarlo”, afirmó el empresario.
El presidente de Kielder Agro Group opinó que el riego en Uruguay “es caro, porque hay que importar todo, pero los sistemas de Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) permiten tener acceso y hacer que esos proyectos sean viables”.
“Creo que hay muchas oportunidades de sinergias. Y el riego también es una oportunidad de luchar contra la erosión de los suelos. Porque cuanta más biomasa haya los suelos, se erosionan menos. Va más allá de solo el cultivo y el rinde, es también una medida de protección de los suelos”, comentó.
El empresario también confirmó que antes de comprar un campo se miran dos aspectos: que sea campo mixto, que permita tener idealmente ganadería, agricultura y forestación; y el acceso al agua para riego.
Comentó que los suelos que se pueden forestar los arriendan a la industria forestal. “Creo que es uno de los beneficios de Uruguay. Podés tener las tres actividades dentro de un mismo campo. El país no es tan grande, así que siempre estás más o menos cerca de los lugares de comercio, y también “por la diversidad de suelos que hay”.
Cómo se ve al Uruguay desde el exterior
“Soy suizo y siempre dicen que Uruguay es la Suiza de Latinoamérica. La seguridad jurídica, la estabilidad política, el país tiene un rumbo, y eso ayuda muchísimo. Eso no es gracias a los políticos, sino gracias a la idiosincrasia uruguaya”, consideró De Bourgknecht.
También valoró el acceso a información y datos que ofrece el país. Planteó el ejemplo de África, donde “hay muchos ingenieros agrónomos, pero no aparecen; tenés que conocer la gente”. Sin embargo, en Uruguay “hay datos de mercado, de precios de campos, hay mucha información y eso facilita; por eso también creo que siempre hay más extranjeros que vienen a invertir a Uruguay”.
“Obviamente hay beneficios, como la residencia fiscal, que son muy importantes para un país como Uruguay, porque es un país chico. Para competir a nivel internacional necesitas desarrollar esos beneficios, y creo que Uruguay en muchos aspectos lo hizo muy bien”, destacó.
Describió que una hectárea agrícola del lado uruguayo vale US$ 12.000 y del lado argentino vale US$ 6.000. “Porque se ha tenido mucha inestabilidad política en Argentina. El día que saquen las retenciones el precio se va a duplicar”, analizó. “Al final es demanda y oferta. Cuantos más actores estén interesados en comprar y menos quieren vender, el precio sube”, sostuvo.
Consolidación
El director de Kielder Agro Group confirmó que el objetivo de la empresa es consolidarse en todos los países donde está presente. “Mientras haya oportunidades vamos a seguir creciendo. Quizás hoy el precio de los campos en Uruguay está en un nivel alto, y eso hace que la ecuación operativa que buscamos sea un poco más compleja. Sin embargo, son ciclos. Los precios suben y después bajan”, comentó.
Agregó que “siempre buscamos comprar en el mejor momento posible, pero lo más importante es tener acceso al mejor activo posible, y eso no necesariamente tiene que ver con los precios. Creo que hoy en Uruguay todavía hay oportunidades de adquisiciones que son interesantes”, dijo.
Destacó que en Uruguay “nos expandimos mucho, crecimos de 1000 hectáreas a 17.000 hectáreas en cinco o seis años”. “Estamos todavía en una fase de consolidación. Estamos invirtiendo muy fuerte en el proyecto de riego. La idea es tener en total unas 2.000 hectáreas bajo riego, para la parte agrícola. Aunque también se piensa pasturas bajo riego y estamos en un momento de prueba, pero a priori es muy interesante”, detalló. Y valoró que el riego de pasturas “abre otras oportunidades, en otros campos, como el que tenemos en Tacuarembó, sobre la ruta 5”.
De todos modos, sostuvo que la idea a largo plazo es seguir creciendo, “no por ser los más grandes, simplemente porque si las cosas te van bien, y no necesitas sacar caja de la empresa, lo mejor que podés hacer es reinvertir”.
Analizó que el alto precio del ganado no es algo que le preocupe, porque “si comprás una vaca que te va a durar siete años, en realidad tu precio se licua”. Sostuvo que “una vez que tenés el campo lo tenés que poblar, porque la mayor inversión está en la inversión en tierra”.
“Es verdad que la reposición es cara, pero lo que define el precio del ternero al final es el precio de la carne. Si el que inverna no gana plata, el ternero no va a valer nada. Para que hoy empates con la invernada necesitas que el precio caiga de forma importante. Si compras un ternero y lo vas a engordar 300 kilos para venderlo, la caída del precio debería ser importante para que no ganes nada”, analizó.
Ciclo completo para contar la historia
Comentó que en ganadería “siempre nos gustó el ciclo completo”, aunque “después estás limitado por lo que te ofrecen los campos”. Planteó el ejemplo de un establecimiento donde hay poco campo natural, con muchos suelos agrícolas, arroceros, forestación y pasturas. “Ahí obviamente terminás en un ciclo completo abierto, teniendo que comprar animales”, dijo.
De Bourgknecht explicó que le gusta la ganadería de ciclo completo porque “a nivel estratégico estás cubriendo todos los ángulos”. “Tenés tu propia genética. Podés crear historias. Hoy la carne está haciendo mucho de lo que hizo la industria del vino. Hoy una tendencia importante a nivel global es el producto natural, el origen, la trazabilidad”, señaló.
El empresario opinó que en el rubro de la carne se “puede aprender mucho de lo que hizo el vino, como premiumizar el producto, porque no es un alimento básico, es un alimento social, para compartir”.
En ese sentido, sostuvo que el ciclo completo “es una herramienta fuerte, porque te permite la trazabilidad completa, y te permite contar una historia que al consumidor le funciona”.
Señaló que en Paraguay, donde el diferencial entre el precio de la carne local y exportada es mayor, “estamos exportando carne con la marca Kielder directamente de Paraguay a Suiza; y hay otros mercados que están interesados”.
“Lo que nos dicen los importadores o distribuidores es que les interesa contar la historia de la marca Kielder, una empresa suiza, familiar, que tiene campos en Sudamérica. Eso te muestra que en la comercialización se puede conseguir mucho, y podés alcanzar precios que salen un poco de la comoditización”, dijo.
Aunque explicó que en Uruguay eso “es más difícil”, porque el precio de la carne en el mercado interno es más alto. “El margen entre el precio de exportación y el precio local es más chico, por lo cual es muy difícil que haya un lugar para el frigorífico y para nosotros. No quiere decir que no se pueda hacer, pero también depende de la industria frigorífica, de que tengan apetito y que les interese trabajar con gente como nosotros”, señaló.
Grassfed y marmoreo
El empresario suizo destacó que muchos consumidores valoran el grassfed (carne de animales alimentados a pasto), la trazabilidad y el welfare (bienestar animal). Pero también mencionó el aspecto de la calidad de la carne. “Creo que ahí, y mirando a futuro, se va a poder hacer muchísimo con genética. De hecho, ya se empezó, con el marmoreo, que es el criterio que considera el consumidor para definir la calidad de la carne”, dijo. Para lograr esa característica es importante terminar los animales a granos. “Son diferentes mercados y diferentes atributos que le gustan al consumidor, que no es siempre coherente”, admitió.
Describió que para algunos campos “todavía tenemos que comprar ganado, no vamos a poder hacer un ciclo completo cerrado, pero más del 75% de lo que hacemos es con cría propia”. Agregó que “se hizo un trabajo lento sobre genética, para adquirir lo que le gusta al equipo que gestiona en Uruguay, y para producir nuestros propios toros”. Comentó que en uno de los establecimientos “ya tenemos un rodeo para producir los toros que después usamos en los diferentes predios”.
La empresa termina sus animales a pasto, pero está evaluando la posibilidad de tener un corral “oportunístico”, para poder optimizar las cargas. “Cuando hay elementos adversos podés usar el corral para sacar animales y poder mantener una carga en el campo, sin tener la necesidad de bajar la carga y no aprovechar el campo en los momentos buenos”, explicó. Y agregó que otra oportunidad que ofrece el corral es comprar terneros y engordarlos cuando las relaciones de precios son favorables.
“Con altibajos, el arroz y los vacunos siempre dieron resultado positivo, alternándose en su relevancia para el sistema, según las condiciones del año, caracterizadas por distintas relaciones entre el área ocupada, el rendimiento productivo y el precio”.
Así lo señala un estudio sobre la diversificación productiva en la zona este del campo local, que realizó un grupo de técnicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Indica que “el ejercicio 2024/25 mostró el mejor resultado para los vacunos, el segundo mejor para la soja y el tercero para el arroz”.
En tanto que “el mejor resultado económico del arroz fue en 2023/24, mientras que el mejor para la soja fue en 2021/22”, destaca.
Y consigna que la producción de ovinos “alternó resultados positivos y negativos durante los cuatro ejercicios”, considerados en el trabajo en cuestión.
El impulso a los sistemas productivos que comprenden la inclusión de algunos cultivos, en complementación con la ganadería, se torna una alternativa cada vez más frecuente.
Algunas zonas concretas ubicadas en suelos esteños, donde el cultivo arrocero es prácticamente predominante, es uno de los puntos elegidos para implementar esquemas de alternancia de actividades agropecuarias.
Es en ese contexto que los integrantes de la Unidad de Economía Aplicada del INIA: Bruno Lanfranco, Enrique Fernández, Juan Manuel Soares de Lima y Bruno Ferraro, desarrollaron este estudio, a modo de aproximación a los resultados económicos de este tipo de sistemas.
En el informe analizaron ingresos, egresos, resultados antes de impuesto a la renta, impuesto a la renta (IRAE) y resultado después del pago de impuesto, en dólares.
Ventajas, números y validación.
Los resultados refieren al “cuarto año del primer ciclo de una rotación de seis años”, donde el sistema implementado reveló las “ventajas de una estrategia de diversificación de productos diseñada no solo para aprovechar las sinergias productivas, sino también para la gestión del riesgo”.
El resultado económico de la Unidad de Producción Agrícola Ganadera (UPAG) “comercial” del INIA durante el ejercicio 2024/25 muestra que “el ingreso total alcanzó US$ 1.228.582 y los egresos US$ 1.023.999”, según el estudio.
Muestra que el “resultado final, descontado el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE), fue de US$ 153.838” lo que representa “US$ 173 por hectárea”.
En esa unidad de producción, ubicada en Paso de la Laguna en el departamento de Treinta y Tres, se desarrolla un módulo de validación de arroz, soja y carne (bovina y ovina), definido como un modelo “ganar-ganar” para arroceros y ganaderos.
Conforme al trabajo, la actividad vacuna ocupó 77 % del área útil y explicó el 61% del beneficio” obtenido, y el resultado, luego del pago de IRAE, fue de US$ 93.199.
Entre octubre y diciembre de 2024 se vendieron 190 novillos a faena, con un peso promedio en pie (PV) de 500 kilos y un valor promedio ponderado de US$ 2,18 por kilo PV, detalla.
Y señala que en diciembre se vendieron 280 novillos de 2 y 3 años con destino a corrales de engorde, con un promedio de 414 kilos PV a US$ 2,22 y, en mayo siguiente, 27 novillos de 1 y 2 años, también para encierro, con un promedio de 320 kilos PV a US$ 2,60 por kilo PV.
Indica que en mayo de 2025 se compraron 580 terneros con 169 kilos PV promedio, a un valor en pie de US$ 2,90 el kilo.
Extremos: arroz y ovinos.
El estudio ofrece datos precisos y algunos cálculos en cuanto a otras producciones que se desarrollan en la zona este, bajo el sistema de diversificación.
Respecto a la actividad arrocera en su conjunto, INIA destaca que el cultivo arrojó un resultado de US$ 69.743, que luego del IRAE quedó en US$ 52.427”, y “representó 34 % del resultado final del sistema, con 16 % del área útil”.
En este caso el rendimiento promedio de ambas chacras alcanzó “10.076 kilos” de arroz, y se consideró el precio provisorio puesto en boca de recibo al 30 de junio (US$ 11,05) que incluye el crédito por devolución de impuestos, indica.
Y estima que “el ingreso por hectárea fue de US$ 2.227” y los “egresos, luego del IRAE, en US$ 1.890, US$ 253 por hectárea”.
Mientras que en el “cultivo de soja” el resultado fue de “US$ 10.799” lo que significó “US$ 154 por hectárea”, luego del pago de IRAE (7% del resultado y 5% del área) tras un “rendimiento excepcional de 3.400 kilos por hectárea” y el precio de venta se calculó para este análisis en “US$ 360 por tonelada”.
La rotación de cultivos de arroz y soja pasó a ser una apuesta de varias empresas de perfil agrícola de zonas del litoral oeste, que decidieron incursionar en este tipo de esquemas de alternancia productiva, para lo cual utilizaron su experiencia, tecnología y capacidad logística.
En cuanto a la producción de ovinos, el informe del INIA señala que ocuparon 2% de la superficie ganadera efectiva disponible durante el ejercicio, computándoseles 5% del costo total en pasturas sembradas (exclusivamente sobre raigrás).
En octubre de 2024 se vendieron a faena 380 borregos que pesaron 42 kilos promedio en pie, a US$ 1,71, indica.
Comenta además que en mayo de 2025 se compraron 450 corderos con un peso promedio de 25 kilos a US$ 1,60.
“La venta de la lana producida pagó menos de la mitad del costo de esquila”, y el resultado de la actividad ovina antes de IRAE fue “negativo”, derivando en un crédito de IRAE que se asume efectivizado en el ejercicio, advierte.
Diferencias y supuestos.
Apoyándose en el modelo UPAG comercial, el equipo del INIA aclara “no deben tomarse como propios de los productores o empresas agrícola-ganaderas de la región este”.
“Las diferencias en el uso y valor de los insumos generan diferencias en los cálculos”, e “implican supuestos y consideraciones sin los cuales resulta difícil cualquier análisis y pueden no ajustarse a las situaciones particulares de cada productor”, puntualiza.
Explica que “el escalamiento del área de producción bajo el supuesto de retornos constantes es una buena aproximación al tamaño de una empresa real, pero puede no ser válido a la hora de estimar la producción y costear el uso de insumos y otros recursos fijos o variables”.
El modelo de análisis empleado en este estudio en particular considera que “toda la actividad agrícola y ganadera está en manos de un mismo productor dueño de la tierra y no tiene costos de arrendamiento”, señala.
A modo de ejemplo, el organismo encargado de este informe apunta que “cuando la mayor proporción del arroz sembrado no se desarrolla sobre campo propio”.
Los resultados divulgados en este informe ilustran el “desempeño económico del sistema independientemente de la tenencia de la tierra”, y su “mayor virtud” es “advertir la importancia de la diversificación de productos en una empresa agropecuaria”, afirma.
Para INIA, la “sinergia” que en términos productivos ofrecen las rotaciones agrícola-ganaderas, “la diversificación permite un mejor manejo del riesgo empresarial”.
Otro punto a resaltar es que la integración de rubros en los sistemas de producción agropecuarios demuestra ser “clave para la gestión y fortalecimiento productivo y económico de las empresas”, advierte.
Indica que a los efectos de “aislar el resultado de cada actividad”, en el informe “se compara la evolución de los márgenes brutos (MB) por hectárea, es decir, considerando solamente costos variables, para el mismo período”.
“Los resultados más contrastantes se observan con los cultivos” de soja y arroz del sistema en cuestión, lo cual “era esperable dada la mayor variabilidad inherente a la actividad agrícola”, considera.
Igualmente, el equipo de técnicos plantea que la ganadería vacuna produjo resultados “más estables” y los “magros resultados de los ovinos suponen un desafío”, debido al “rol estratégico que pueden jugar” dentro de este esquema.
“Es interesante notar la estabilidad del sistema”, cuyo “promedio para todo el período se ubicó en US$ 228 por hectárea”, detalla.
Respecto al margen bruto por hectárea, la unidad especializada del organismo estima que “promedió US$ 625 para el arroz, US$ 365 para la soja, US$ 126 para los vacunos y US$ 34 para los ovinos”.