El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad para el sector arrocero uruguayo, aunque el volumen acordado es “reducido” y deberá negociarse su distribución dentro del bloque. Así lo señaló el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), Guillermo O’Brien, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Indicó que, en líneas generales, el entendimiento comercial tiene un efecto “positivo” para el arroz. “No vemos perjuicio”, afirmó, al explicar que Europa es un mercado “deficitario” y que Uruguay ya ocupa un lugar “relevante” en la colocación del producto.
El titular de la ACA dijo que el acuerdo contempla “una cuota de 60.000 toneladas sin arancel” que deberá negociarse dentro del Mercosur. “Es muy chico” el volumen, si se divide entre los países del bloque, consideró. Y sostuvo que puede transformarse en una “oportunidad estratégica”.
“En el caso de Uruguay es una oportunidad para empezar a tener presencia, seguramente con productos manufacturados directos”, señaló. Actualmente, el país ingresa mayoritariamente con arroz cargo, como insumo para molinos europeos. “Hoy el producto se conoce en Europa, pero con marcas europeas y por allá abajo dice origen Uruguay”, comentó. El objetivo es avanzar hacia una mayor presencia directa en góndola.
O’Brien agregó que el sector viene trabajando en procesos de certificación con normas aceptadas por Europa. “Cuando se decidió arrancar en eso era un poco apostando a esto que hoy está cerca de cuajar”, sostuvo.
En los próximos días, la ACA se reunirá con la vicecanciller, Valeria Csukasi, para comenzar a afinar la negociación de la cuota. “En los próximos meses hay que entrar a definir la repartición de la cuota”, indicó.
En paralelo, el sector enfrenta un impacto productivo en el este del país debido a la granizada registrada en los últimos días. “Estamos hablando de una superficie que supera las 4.000 hectáreas afectadas”, señaló, aclarando que aún no están cerrados los números finales porque las evaluaciones se vieron interrumpidas por lluvias.
De todos modos, este productor estimó: “estamos hablando de daños que están por encima de los US$ 4 millones”. Este fenómeno afectó una zona donde se concentra la mayoría de los productores pequeños de arroz, particularmente en Rocha. “Hay daño total hasta daño parcial, y hay productores con daño total”, indicó, lo que obliga a analizar cómo acompañar para que puedan volver a sembrar en la próxima campaña.
En cuanto a la cosecha, O’Brien sostuvo que el avance es todavía “incipiente” en el norte del país, con unas 700 hectáreas recolectadas. “Son muy buenos los rindes de inicio, mejor de lo que se pensaba”, con resultados que se ubican “en torno a los 9.000 kilos firmes”, un nivel que calificó como “buen rendimiento”.
Prevé que la cosecha se generalice en todo el país en los próximos diez días, especialmente en el este, donde se sembró temprano. “Seguramente no sea un año récord, pero en torno a los 9.000 kilos esté”, estimó.
Desde el punto de vista comercial, O’Brien reconoció que el mercado internacional sigue siendo desafiante, aunque aparecen señales de estabilización. “El mercado está dando señales de que dejó el piso”, afirmó, al señalar que los últimos negocios muestran “una leve mejora dentro de niveles muy bajos”.
Consideró que los precios más bajos “ya quedaron atrás”, aunque advirtió que la evolución dependerá de cómo el mercado absorba la nueva cosecha. En ese sentido, el presidente de la ACA dijo que existen interrogantes sobre la producción en la región.
Mientras Uruguay podría tener una buena campaña, en Paraguay y Argentina se proyecta una menor cosecha. La mayor incógnita está en Brasil. “Seguramente la producción esté marcando una disminución con respecto al año pasado bastante mayor que 10%”, señaló, lo que podría impactar positivamente en los valores. “Veremos en el transcurso qué es lo que marca”, concluyó.
Entre fines de 2025 y el inicio de este año, el fideicomiso financiero forestal Bosques del Uruguay vendió un total de 18.800 hectáreas, distribuidas en una serie de padrones rurales ubicados en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, y el comprador es la firma Paitone SAS, según publicó este jueves 19 el semanario Búsqueda.
Informó que la empresa compradora está representada por Giovani Simoes Pires Giacomet, que es director de estrategia y desarrollo de Braspine Madeiras, y Pedro Enrique Pinilla Saavedra, quien es director industrial de esa misma empresa de Brasil.
El monto de la compraventa es de US$ 171,3 millones, lo que representa un valor de unos US$ 9.000 por hectárea, indican los registros del Instituto Nacional de Colonización (INC), consignó la publicación de ese medio, al tiempo que agregó que el factor clave en este tipo de operaciones es la masa de bosques que posee en los suelos comprendidos.
La firma forestal Braspine, de Brasil, anunció en 2024 una inversión de US$ 250 millones en Uruguay, para la instalación de una planta industrial, que será la primera de este grupo fuera de Brasil y estará ubicada en Rivera.
Ese emprendimiento en la nueva planta industrial de esta empresa brasileña generará 400 puestos de trabajo en Uruguay, y prevé para 2027 el inicio de las operaciones de esta fábrica, según información de Braspine, divulgada en su sitio web.
En otra transacción de tierras, Gustavo Grobocopatel, conocido como el rey argentino de la soja, vendió un campo de 2.225 hectáreas en el departamento de Cerro Largo por un monto de US$ 9,7 millones, al empresario Diego Caballero Sibru, quien es director del frigorífico Frigoyi, ubicado en Santa Bernardina, Durazno, según el artículo de Búsqueda. Señala que el precio establecido en esta compraventa es de US$ 4.360 por hectárea.
En otro reciente negocio de campos, la firma Lemandi, cuyo presidente es el empresario brasileño Joao Carlos Jahn, le vendió un campo de 446 hectáreas a la empresa Green Belt, que es propietaria de la cabaña de caballos criollos Septiembre, conforme con la publicación citada. El monto de esta compraventa es de US$ 9 millones, a un precio por hectárea de US$ 20.180.
El mercado de granos forrajeros atraviesa un “momento de tensión” en las negociaciones, con diferencias marcadas entre las pretensiones de los productores y los valores que convalida la demanda. Así lo señaló Mauricio Karlen, integrante del departamento comercial de TGL, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Karlen dijo que hoy el maíz disponible se negocia en una franja de US$ 215 a US$ 220 por tonelada, aunque reconoció que “es difícil concretar los negocios” porque muchos productores están pidiendo US$ 240 por tonelada a levantar.
“Estamos en un firme de US$ 220 más que en otra cosa”, las “puntas no se juntan” y que eso “frena el cierre de operaciones”, advirtió.
Indicó que la definición del mercado dependerá en parte de lo que ocurra con el maíz de segunda y con las lluvias de los próximos días. “Hasta que no arranque fuerte la cosecha en 15 o 20 días, no se van a abrir los negocios”, sostuvo.
En paralelo, Karlen señaló que el trigo forrajero está cumpliendo un papel importante como alternativa. Actualmente se negocia en el entorno de US$ 220 a US$ 225 por tonelada, molido y directo al corral.
“Está haciendo muy buen negocio”, afirmó, al explicar que muchos productores prefieren destinarlo a consumo animal para evitar descuentos por calidad industrial. Agregó que existe “bastante fluidez” en esas operaciones y que en varios sistemas se está mezclando trigo con maíz para estirar el uso del cereal.
En cuanto a la cebada, este integrante de TGL indicó que hubo “muy poco” rechazo como forrajera en la última zafra, por lo que el trigo terminó ocupando el espacio como sustituto en la dieta de los animales.
Respecto a la demanda, Karlen sostuvo que la avicultura continúa “firme” en la compra de maíz, mientras que la lechería y los corrales están “ajustando raciones” en función de precios relativos.
En materia de importaciones, Karlen señaló que el maíz paraguayo en contenedor puede ubicarse en el entorno de US$ 245 por tonelada, mientras que el argentino ronda US$ 255 a US$ 260 por tonelada. “Esos valores le ponen un poco el techo al maíz nacional”, explicó.
También mencionó el ingreso de subproductos como afrechillo, pellets de girasol y DDGS, que compiten en las formulaciones. En el caso del DDGS, indicó que se maneja en torno a US$ 260 por tonelada, lo que obliga a los compradores a hacer cuentas finas en términos de energía y proteína.
Sobre la producción, este integrante de TGL señaló que el maíz de primera viene “ajustado” y que, si bien a comienzos de año se proyectaba un escenario de mayor oferta, ahora la visión cambió. “Estamos viendo que va a faltar en el corto plazo”, afirmó; si bien aclaró que “mucho” dependerá del desempeño del maíz de segunda.
El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un momento de “firmeza” que responde a factores “estructurales” más que circunstanciales. Así lo señaló José Manuel Mesa, integrante de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Mesa consideró que el actual nivel de precios —con valores en torno a los US$ 5.520 por tonelada en el promedio móvil de 30 días y un incremento del 18% respecto al arranque de 2025— responde a una combinación de menor producción global y mayor demanda.
“Hoy hay mucho menos carne en el mundo”, afirmó, al explicar que los principales países productores tienen menor stock, mientras que la competencia por el uso de la tierra y la urbanización reducen áreas productivas. A eso se suma el crecimiento de la demanda en mercados donde mejora el poder adquisitivo. “Cuando ingresan al mundo de probar carne vacuna, no tienen vuelta atrás”, sostuvo.
En ese contexto, el integrante del INAC evaluó que el escenario actual es diferente al de otros años. “Es un momento mucho más de estabilidad y no algo circunstancial”, afirmó, en referencia a que no se trata de un pico coyuntural como en 2021 o 2022.
Mesa también destacó el trabajo acumulado por Uruguay en acceso y posicionamiento en mercados. Señaló que la participación en ferias internacionales y la construcción de marca país han permitido consolidar una imagen de calidad, aunque reconoció que todavía queda camino por recorrer.
Entre los desafíos, mencionó los aranceles en mercados como Japón y Corea, donde las tasas rondan el 38%, lo que dificulta la competitividad. Indicó que acuerdos comerciales como el Mercosur-Unión Europea o avances en el bloque transpacífico podrían mejorar el acceso y dar mayor sostenibilidad al negocio.
En el plano productivo, Mesa sostuvo que la ganadería uruguaya viene evolucionando, con una mayor presencia del corral de engorde. En 2025, unos 400.000 animales fueron terminados a corral, lo que representa cerca del 30% de los novillos generados en el país.
“Eso se dio en menos de diez años”, afirmó, al explicar que el sistema de corrales ha dinamizado la cadena hacia atrás, generando exigencias de mayor eficiencia en cría y recría.
Mesa consideró que Uruguay debería profundizar el perfil criador del rodeo y avanzar hacia un stock más eficiente. Recordó que en 1990 el país tenía 2,2 millones de vacas y hoy supera los 4,2 millones, lo que refleja un cambio estructural hacia una mayor base de cría.
Con precios de terneros cercanos a los US$ 4 por kilo, eso representa “señales claras” para seguir mejorando eficiencia y productividad, y “son escenarios que motivan”, afirmó.
En cuanto a la faena, Mesa reconoció que el arranque de 2026 muestra una caída cercana al 10%, asociada a una faena adelantada a fines del año pasado y a las dificultades climáticas del verano. No obstante, evaluó que existe ganado suficiente para recuperar niveles similares a los del año anterior.
“Ganado hay, hay novillos, hay vacas”, sostuvo, y agregó que si el clima acompaña y se consolidan las pasturas de invierno, los niveles de actividad podrían normalizarse.
La falta de lluvias comienza a sentirse con mayor intensidad en varias zonas ganaderas del país, especialmente en el centro, sur y este, aunque “el impacto en las cuentas hoy aparece atenuado por los altos valores” del ganado. Así lo señaló Carlos Molina, director del Instituto Plan Agropecuario, al presentar los resultados de la última Encuesta RING (Red de Información Nacional Ganadera), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La encuesta, que recoge información de 430 productores ganaderos, muestra una situación heterogénea entre las regiones. Explicó que el centro, sur y este del país concentran las mayores dificultades, especialmente desde la segunda quincena de diciembre.
En esas zonas, solo el 42% de los productores reporta una disponibilidad de campo natural superior a 5 centímetros, mientras que un 17% declara menos de 3 centímetros de altura, lo que refleja una “caída importante” en la oferta forrajera.
Molina señaló que el déficit hídrico está afectando tanto la disponibilidad de pasto como la calidad y disponibilidad de agua para el ganado. “El tema del agua es realmente una dificultad difícil de resolver”, sostuvo.
En el caso de las pasturas sembradas, la RING muestra que praderas y mejoramientos se encuentran mayoritariamente en condición “regular a pobre”, mientras que cerca de la mitad de los verdeos se mantienen en “buena” condición.
Indicó que las pérdidas productivas existen —ya sea por menor crecimiento de pasturas, necesidad de suplementación o caída en la ganancia de peso— pero que los buenos precios están atenuando el efecto en el corto plazo. “Cuando el agua está arriba, las piedras no se ven”, graficó.
En términos de carga, la encuesta señala una dotación promedio de 0,96 unidades ganaderas por hectárea, y el 55% de los productores considera que la carga está ajustada a la oferta de pasto disponible.
Frente a este escenario, los productores están tomando decisiones. La suplementación aparece como una de las principales respuestas, aunque advirtió que no es una medida automática. “Hay que sentarse bien a analizar”, sostuvo Molina, remarcando que depende de la categoría, el tiempo estimado de restricción y la situación financiera del predio.
También se está recurriendo a la venta anticipada de ganado para ajustar la carga. “La venta es una estrategia de ajustar la carga sacando comensales”, explicó. Y acotó que además “aporta liquidez financiera”.
Molina insistió en que no existen soluciones mágicas. “No hay una decisión mágica. Hay decisiones secuenciales”, afirmó, en referencia a la necesidad de actuar con información objetiva y planificación.
Consultado sobre si los altos precios están ocultando sobrecostos o ineficiencias generadas por el déficit hídrico, el director del Plan Agropecuario consideró que podrían estar mitigando el impacto actual. Sin embargo, sostuvo que los buenos valores deberían funcionar como una palanca para fortalecer las empresas.
“Tenemos que aprovechar los buenos precios para armar empresas cada vez más sostenibles”, concluyó, recordando que las situaciones de falta de agua no son excepcionales y que la planificación en temas como agua y sombra requiere financiamiento y visión de mediano y largo plazo.
La conflictividad sindical en Conaprole volvió a quedar en el centro del debate, y desde la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) advierten que, si la situación se mantiene, la cooperativa deberá analizar “medidas estructurales”. Así lo señaló su presidente, Álvaro Quintans, tras la reunión mantenida con el ministro de Trabajo, Juan Castillo, en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Quintans explicó que el encuentro con el Ministerio tuvo como objetivo trasladar la preocupación del sector productor por la conflictividad “recurrente”. “No se puede vivir en un conflicto permanente”, afirmó, al señalar que los productores son quienes terminan absorbiendo las pérdidas derivadas de paralizaciones, incumplimientos y desperdicio de producción.
El dirigente recordó episodios recientes, como leche descartada, exportaciones afectadas y paros en el complejo industrial de Montevideo. “Vemos que sistemáticamente las medidas de inflexibilidad de parte de la dirigencia sindical son recurrentes”, sostuvo.
Consultado sobre si Conaprole debería analizar decisiones más profundas, Quintans confirmó que ese planteo fue trasladado al ministro. “Ese planteo se le hizo al ministro”, afirmó, en referencia a la posibilidad de revisar áreas o estructuras si la conflictividad continúa.
Si bien aclaró que ningún productor quiere desprenderse de activos de la cooperativa, el directivo advirtió que la situación no puede sostenerse indefinidamente. “No podemos vivir de un conflicto permanente”, reiteró.
Quintans recordó el cierre de otras industrias lácteas en los últimos años, como Pili y Calcar, y señaló que hoy más del 80% de la leche del país está en manos del sistema cooperativo. “Tener la mayor empresa del Uruguay, que sea una cooperativa, es muy importante para el país”, expresó, pero advirtió que la viabilidad depende de condiciones de funcionamiento estables.
Los corrales de engorde de Australia volvieron a marcar un máximo histórico y alcanzaron por primera vez los 1,614 millones de cabezas en el trimestre cerrado en diciembre, según los datos de la encuesta oficial difundidos por la Meat & Livestock Australia (MLA) y la Australian Lot Feeders’ Association (ALFA), consignados por Beef Central.
La cifra representa un aumento de 6,4% respecto al trimestre de septiembre y un crecimiento interanual de 11,3%, equivalente a unas 165.000 cabezas adicionales frente a diciembre del año anterior. Con la excepción de un solo trimestre en 2025, los volúmenes en corrales vienen creciendo de forma sostenida desde el inicio de la reconstrucción del rodeo tras la sequía.
En paralelo, la capacidad nacional de los corrales también alcanzó un nuevo máximo de 1,762 millones de cabezas, reflejando inversiones sostenidas en infraestructura.
Los mayores incrementos de capacidad se registraron en Queensland (+61.000 cabezas en 12 meses, hasta 976.000) y Nueva Gales del Sur (+46.000, hasta 537.000). De mantenerse el ritmo de expansión, Queensland podría superar próximamente el millón de cabezas de capacidad instalada.
La tasa de utilización nacional fue de 92%, un nivel muy elevado —aunque no récord histórico—, con picos de 96% en Nueva Gales del Sur y 94% en Queensland. En términos comerciales, niveles superiores al 90% se consideran prácticamente plenos.
La producción trimestral de ganado terminado en corrales totalizó 947.200 cabezas, apenas 1,6% por debajo del récord de septiembre, pero todavía muy por encima del umbral de 900.000 cabezas. Fue apenas la segunda vez que se supera ese nivel.
Desde MLA señalaron que el sostenido aumento de la capacidad está permitiendo expandir los volúmenes productivos, en un contexto de fuerte demanda doméstica y externa por carne vacuna alimentada a grano.
En cuanto a la composición de los programas, se observa una reducción en la participación de Wagyu y de los ciclos más largos (200-299 días), mientras que crecieron levemente los programas orientados al mercado doméstico con 60 a 99 días de alimentación.