El mercado de ganado gordo atraviesa una semana de inflexión, con la industria frigorífica proponiendo valores por debajo de los niveles recientes y una fuerte retracción en la concreción de negocios. Así lo señaló Martín Zerbino, operador ganadero, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El operador describió un escenario donde las nuevas referencias planteadas por la industria no logran convalidarse en el mercado. “Estamos en una semana de inflexión, con muy pocos negocios o directamente sin negocios”, afirmó.
Las plantas frigoríficas están pasando referencias en torno a US$ 5,10/kg para novillo pesado, US$ 4,80/kg para vaca y US$ 5,00/kg para vaquillona, valores que se ubican por debajo de los últimos negocios concretados.
En contraste, las operaciones cerradas previamente se habían ubicado en US$ 5,40/kg para novillo, US$ 5,10/kg para vaca pesada y US$ 5,20/kg para vaquillona, lo que marca claramente el intento de ajuste por parte de la industria. “Con los nuevos valores no se están concretando negocios”, sostuvo.
El factor climático también juega un rol en este escenario. Mientras algunos productores optan por vender o anotar ganado ante la situación de los campos, otros prefieren esperar, sin convalidar las bajas propuestas.
En el mercado de reposición, la dinámica muestra comportamientos diferentes según las categorías. Por un lado, los negocios de reposición larga —como terneros y terneras— se mantienen firmes y con buena demanda, aunque con leves ajustes.
Por otro, los negocios más cortos, vinculados a corrales o invernada, muestran un freno importante. “Hay muy escasos negocios para corral”, indicó.
En este segmento, los corrales manejan referencias en el entorno de US$ 3,00/kg para novillos, mientras que la exportación en pie se posiciona levemente por encima, entre US$ 3,10 y US$ 3,20/kg para animales de 300 a 350 kilos.
A su vez, la exportación comienza a mostrar mayor actividad en categorías más livianas, con valores de US$ 3,70 a US$ 3,90/kg para terneros de 180 a 200 kilos, con mayor volumen de negocios en los últimos días.
En un mercado que venía firme, la aparición de esta presión bajista por parte de la industria genera un cambio de escenario, donde la referencia de precios entra en discusión y el nivel de actividad se reduce.
El mercado de la carne vacuna muestra señales de firmeza a nivel global, con precios elevados y una demanda sostenida, mientras que en Uruguay el foco pasa por consolidar estabilidad para sostener el crecimiento productivo en el mediano plazo. Así lo señaló el asesor de empresas ganaderas, Diego Giorello, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Tras una reciente gira por Estados Unidos, el técnico destacó la fortaleza del mercado norteamericano, con valores elevados pero estables y una demanda muy activa por carne vacuna. “Es un precio estable dentro de un precio récord, con una demanda muy potente”, afirmó.
Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la claridad con la que los propios productores estadounidenses reconocen que la oferta de ganado no se recuperará rápidamente, lo que refuerza la firmeza del mercado.
En ese contexto, incluso se observa apertura a la importación de carne para sostener el consumo y evitar la sustitución por otras proteínas como pollo o cerdo.
A nivel productivo, Giorello destacó el desarrollo del sistema “beef on dairy”, que permite generar millones de terneros adicionales a partir del cruzamiento con razas lecheras, mejorando la eficiencia del sistema.
En Uruguay, el escenario también muestra precios históricamente altos, aunque con algunos ajustes recientes. En ese sentido, el asesor valoró más la estabilidad que los picos de mercado.
“Más que los precios altos, celebramos la estabilidad dentro de un precio en el mediano plazo”, sostuvo.
Explicó que esa estabilidad es la que permite planificar, invertir y tomar decisiones productivas con mayor previsibilidad, en un negocio que requiere ciclos largos.
De todos modos, advirtió que el contexto internacional sigue siendo incierto, con factores geopolíticos y comerciales que pueden generar volatilidad.
“La foto puede ser buena, pero lo más importante es la dirección”, consideró. Y acotó la importancia de trabajar con distintos escenarios y estrategias.
En cuanto al impacto de los precios en los productores, este asesor indicó que ha habido una mejora significativa en los ingresos, con subas relevantes en los valores de venta.
Sin embargo, ese ingreso adicional no siempre se traduce en inversión directa en el campo. Según explicó, en muchos casos los recursos se han destinado a cancelar deudas o a otras inversiones fuera del sector. “Si no lo monetizás, queda como una simple anécdota”, afirmó.
En ese sentido, consideró que si el escenario de precios se mantiene, podría comenzar a reflejarse en una valorización de la tierra en los próximos meses.
La industria de fitosanitarios en Uruguay atraviesa un momento complejo, marcado por “altos costos internos”, “dificultades logísticas” y un contexto internacional que agrega “incertidumbre” sobre el abastecimiento y los precios. Así lo planteó el director de planta de Compañía Cibeles, Juan Andrés Fernández, en el marco de Expoactiva, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Advirtió un escenario “desafiante” para la industria nacional, donde confluyen múltiples factores que afectan la competitividad. “La industria nacional está complicada”, afirmó.
Entre los principales condicionantes mencionó los altos costos de energía, la carga impositiva, los costos laborales y los problemas operativos en el puerto, que impactan tanto en la importación de insumos como en la exportación de productos. “Uruguay está caro”, resumió.
A pesar de este contexto, la empresa apuesta a la industria local, apoyándose en el desarrollo de productos diferenciados y en la capacidad técnica nacional. “Apuntamos a diferenciarnos por cabeza, por cerebro uruguayo”, señaló.
En esa línea, la estrategia combina la innovación con la búsqueda de nichos específicos, tanto en el mercado interno como en la exportación, donde la compañía tiene presencia en países de la región y también en Centroamérica.
El frente externo, sin embargo, presenta dificultades adicionales. Fernández indicó que aún “persisten problemas de cobro» en mercados como Argentina, con deudas generadas en años anteriores que todavía no han sido regularizadas.
Al mismo tiempo, el contexto geopolítico comienza a impactar directamente en el negocio, especialmente en el abastecimiento de materias primas. “Está habiendo alzas de precios y un problema enorme de oferta”, advirtió.
La situación responde a múltiples factores, entre ellos la suba del petróleo, restricciones en la oferta desde países como China e India y las complicaciones logísticas derivadas del conflicto en Medio Oriente, particularmente en rutas clave como el Estrecho de Ormuz.
“Estamos viviendo un escenario bastante similar al de la pandemia, en algunos casos hasta peor”, dijo.
Esta incertidumbre ya está generando cambios en el comportamiento del mercado, con productores que adelantan compras para asegurar insumos, lo que a su vez tensiona los niveles de stock.
“Hay muchos productores que están adelantando sus compras porque se quieren asegurar los productos”, indicó.
De cara a los próximos meses, el escenario aparece marcado por la volatilidad y la necesidad de adaptación.
Fernández consideró que el mercado deberá aprender a convivir con este contexto, como ocurrió durante la pandemia, aunque advirtió que el proceso de normalización puede llevar tiempo.
La zafra de verano deja un escenario “complejo” para la agricultura, con rendimientos “muy afectados” por la seca y una “fuerte presión financiera” sobre los sistemas productivos, lo que condiciona las decisiones de cara a la campaña de invierno.
Así lo destacó el director de la consultora Cuatro Hojas, Emiliano Uribe, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Describió un panorama “muy heterogéneo”, con zonas que logran rendimientos de 2.000 a 2.250 kg/ha, mientras que en otras áreas la productividad cae a 500 a 700 kg/ha, reflejando el impacto directo del déficit hídrico.
“Hay un desazón bastante grande por el tema de la seca”, afirmó. Y dijo que “muchos productores venían recuperándose de campañas anteriores y vuelven a enfrentar un escenario adverso”.
Desde el punto de vista económico, la situación es especialmente compleja en campos arrendados, donde las rentas se ubican entre 800 y 900 kg de soja, lo que deja a varios productores sin capacidad de cubrir esos compromisos.
“Va a haber mucho campo que ni siquiera va a tener la plata para hacer frente a esas rentas”, advirtió.
Frente a este escenario, el eje pasa por el ordenamiento financiero. Uribe explicó que hoy los productores están priorizando la búsqueda de financiamiento para sostener la actividad.
“Estamos tratando de concientizarnos de la realidad y empezar a hacer un trabajo financiero para ver cómo vamos a seguir hacia adelante”, sostuvo.
En ese sentido, Uribe indicó que se busca acceder a crédito principalmente a través del sistema financiero, apuntando a tasas más bajas, aunque también existe disponibilidad de financiamiento desde proveedores.
De cara al invierno, la planificación agrícola queda en un segundo plano frente a las necesidades financieras. “Se están mirando más los planes financieros que los planes de siembra”, señaló.
Aun así, la estrategia apunta a diversificar cultivos para estabilizar resultados, con la colza como una opción firme dentro de la rotación, seguida por cebada, trigo y alternativas forrajeras como vicia y lupino.
En este contexto, el vínculo entre agricultura y ganadería cobra mayor relevancia. La relación de precios, con granos relativamente baratos y carne en niveles altos, está generando nuevas oportunidades. “Tenemos productos agrícolas muy baratos y carne muy cara”, afirmó.
Esto abre la puerta a que parte del trigo y la cebada se destinen a alimentación animal, ya sea como grano húmedo o directamente para corrales de engorde, lo que podría sostener la demanda de estos cultivos.
“Los corrales van a seguir traccionando y van a tratar de estoquearse comida”, vaticinó.
A pesar de este escenario, “no se espera un cambio estructural” hacia la ganadería en sistemas agrícolas puros, aunque sí una mayor integración en planteos mixtos.
La resistencia de malezas a herbicidas se consolida como uno de los “principales desafíos” para la agricultura en Uruguay, en un escenario donde el problema ya muestra una tendencia creciente y con antecedentes más avanzados en la región. Así lo señaló el gerente de Marketing y Ventas de Syngenta Uruguay, José Inciarte, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Ese tema fue uno de los ejes de las actividades realizadas por la compañía junto a Grupo Macció en Expoactiva, donde se abordaron aspectos técnicos vinculados a protección de cultivos, tecnologías de aplicación y uso responsable de fitosanitarios. En particular, la problemática de malezas resistentes aparece como un punto crítico para el manejo agronómico.
“Es capaz que uno de los problemas más complejos que estamos teniendo en la agricultura”, dijo Inciarte, en referencia a la resistencia a distintos principios activos.
El ejecutivo advirtió que se trata de un fenómeno que se profundiza año a año y que ya presenta niveles más avanzados en países como Argentina y Brasil, lo que funciona como señal de alerta para Uruguay. “El problema existe y se está profundizando”, subrayó.
Frente a este escenario, el foco está puesto en la prevención y en el uso de estrategias integradas de manejo, combinando distintos principios activos y tecnologías.
En esa línea, la compañía ha venido incorporando nuevas herramientas. En 2025 presentó Elibra, un nuevo herbicida para maíz que complementa los tratamientos en preemergencia con soluciones en postemergencia, buscando justamente diversificar los mecanismos de acción.
Además, se prevé la llegada de nuevos desarrollos en los próximos años, orientados a situaciones donde ya existe resistencia tanto en gramíneas como en malezas de hoja ancha.
“Trabajamos todos los aspectos relacionados a la resistencia e intentamos aportar soluciones desde la investigación”, señaló.
El desarrollo de nuevas tecnologías está condicionado por los procesos regulatorios, que marcan los tiempos de aprobación de productos.
En ese sentido, Inciarte indicó que existe un trabajo conjunto entre el sector privado y las autoridades para mejorar y agilizar los sistemas de registro. “Se está digitalizando toda el área de registros y se va en la dirección correcta”, afirmó.
En paralelo, Syngenta continúa con una estrategia de innovación constante, con lanzamientos que abarcan herbicidas, fungicidas, insecticidas, curasemillas y una creciente incorporación de productos biológicos.
La campaña de soja muestra una “fuerte” disparidad productiva y comercial según las zonas, mientras que la mirada del sector ya comienza a enfocarse en el invierno, con la colza y la cebada como los principales cultivos en expansión. Así lo señaló el gerente comercial de Grano Sur, Lucas Falabella, en el marco de Expoactiva, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El operador describió un escenario muy heterogéneo, con diferencias marcadas entre el norte y el sur del país, tanto en resultados productivos como en decisiones comerciales. “No hay una generalidad, el norte está mejor y el sur está más golpeado”, explicó.
En términos comerciales, esa diferencia también se refleja en el avance de ventas. Mientras que en el norte hay productores con hasta 50% de la producción comprometida, en el sur predomina la cautela, con muchos casos sin ventas realizadas ante la incertidumbre sobre los rendimientos. “Hay mucho productor con cero vendido”, afirmó.
En cuanto a los precios, la soja se ubica actualmente en torno a US$ 385/t, luego de una corrección reciente en el mercado internacional.
De cara al invierno, el escenario muestra una reconfiguración del área, con mayor protagonismo de algunos cultivos frente a otros.
La cebada aparece con mejores perspectivas, con precios en el entorno de US$ 235 a US$ 240/t, lo que la posiciona como una alternativa más atractiva que en la campaña anterior.
A su vez, la colza se mantiene como uno de los cultivos más competitivos en términos de margen. “Sigue siendo el cultivo de invierno que más margen deja en los papeles”, señaló.
Actualmente, la oleaginosa se ubica en un rango de US$ 485 a US$ 495/t, luego de haber alcanzado niveles cercanos a US$ 500 en semanas previas.
En este contexto, se proyecta un área importante de cultivos de invierno, con estimaciones que oscilan entre 700.000 y 800.000 hectáreas, incluyendo colza, cebada, trigo y otras alternativas como carinata y camelina.
Por su parte, el trigo podría perder superficie relativa frente a la recuperación de la cebada y el crecimiento de las brassicas, aunque mantiene un rol relevante en los sistemas.
Además, el cereal podría tener un uso más flexible este año, ante la situación de la ganadería y la menor disponibilidad de maíz. “Va a haber un consumo importante como forrajero”, indicó.
En un escenario desafiante por el impacto de la seca, el sector muestra una mayor profesionalización y una mirada de largo plazo para sostener los sistemas productivos. “El agro es así, hay años buenos y años malos, y hay que trabajar para no quedar en el camino”, sostuvo.
Más allá del impacto de la seca en la campaña actual, el desafío para Uruguay pasa por mirar hacia adelante y posicionarse en los mercados que demandan sustentabilidad, trazabilidad e innovación. Así lo señaló el director comercial de LDC, Mario Sampaolesi, en el marco de Expoactiva, al ser entrevistado en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Planteó que, si bien la coyuntura está marcada por la incertidumbre productiva, el foco debe estar en construir oportunidades de mediano plazo. “Tenemos que dejar de mirar solo el corto plazo y trabajar en el futuro”, afirmó.
En ese sentido, este ejecutivo dijo que Uruguay cuenta con ventajas competitivas vinculadas a la forma de producir, especialmente en materia de sustentabilidad. “El productor uruguayo ya hace muchas cosas bien y tenemos que animarnos a contarlo”, subrayó.
Para Sampaolesi, ese diferencial puede transformarse en acceso a nuevos mercados, en particular aquellos que comienzan a exigir certificaciones ambientales y trazabilidad en los productos.
Uno de los ejes “clave” es el desarrollo de cultivos alternativos dentro de los sistemas agrícolas, como la camelina, que viene ganando espacio en las rotaciones.
La empresa proyecta para 2026 un programa de 5.000 hectáreas, con un esquema comercial vinculado a la soja en Chicago y primas que pueden alcanzar entre US$ 70 y US$ 120 por tonelada, en función de los rendimientos. “La demanda está firme y eso es gran parte del negocio”, indicó.
Más allá de este cultivo, la visión de la compañía apunta a incorporar el concepto de sustentabilidad en toda la agricultura, incluyendo la soja, principal cultivo del país.
En ese camino, uno de los desafíos es avanzar hacia sistemas certificados bajo criterios de no deforestación, en línea con las exigencias que impulsa Europa. “Uruguay tiene condiciones para lograr una soja certificada, pero requiere mucho trabajo en conjunto”, sostuvo.
El objetivo, según explicó, es que el país pueda ofrecer en el futuro el 100% de su producción de soja bajo estos estándares, lo que abriría nuevas oportunidades comerciales.
En ese contexto, la diversificación de mercados aparece como un elemento estratégico, sin dejar de reconocer el rol central de China como principal comprador.
“No podemos corrernos de China, pero tampoco podemos quedarnos solo con un mercado”, afirmó.
Sampaolesi destacó que Uruguay demostró capacidad para colocar su producción en distintos destinos, incluso en contextos complejos, lo que refuerza la necesidad de seguir ampliando horizontes comerciales.
Además, este ejecutivo remarcó la importancia de cumplir con los protocolos sanitarios y comerciales, especialmente en el vínculo con China, como condición para sostener la credibilidad del país como proveedor. “No podemos destruir lo que hemos construido”, advirtió.
En un escenario global cada vez más exigente, la combinación de sustentabilidad, innovación y cumplimiento de estándares aparece como la clave para que Uruguay capture nuevas oportunidades en el comercio internacional de granos.