El gobierno avanza en la construcción de un Plan Nacional de Riego, con la presentación de propuestas, proyectos piloto e instrumentos de promoción que buscan fortalecer el desarrollo del sector y mejorar la resiliencia productiva frente a la variabilidad climática.
El presidente de la República, Yamandú Orsi, encabezó una reunión con la Comisión Interministerial de Riego en Torre Ejecutiva, en la que participaron el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y los ministros de Economía, Gabriel Oddone; de Ganadería, Alfredo Fratti; de Industria, Fernanda Cardona; y de Ambiente, Edgardo Ortuño.
Los principales lineamientos fueron presentados por el coordinador del comité operativo de la comisión, Tabaré Aguerre, quien destacó el carácter estratégico del riego para el país.
“La actividad del riego es una inversión estratégica, no solo en términos de producción, sino de sostenibilidad de la matriz productiva y social del agro uruguayo”, afirmó.
El encuentro se enmarca en el proceso iniciado tras la creación de la comisión, que en sus primeros meses de trabajo elaboró una serie de lineamientos que ya fueron aprobados por el Poder Ejecutivo.
Entre las principales herramientas se plantea la creación de una ventanilla única para proyectos de riego, así como un sistema de promoción para iniciativas multiprediales, que permitirá canalizar inversiones con participación de varios productores.
“Se pusieron a consideración una serie de lineamientos estratégicos que fueron aprobados”, señaló Aguerre.
El esquema contempla también incentivos fiscales y mecanismos vinculados al costo de la energía eléctrica, factores clave para la viabilidad económica de los proyectos.
En este sentido, la Corporación Nacional para el Desarrollo tendrá un rol central en la recepción y evaluación de iniciativas, en un sistema que buscará combinar inversión privada con herramientas de promoción estatal. “Las inversiones en riego tendrán un componente de inversión privada promovida”, explicó.
Si bien aún no se ha cuantificado el costo fiscal total del programa, el alcance dependerá del volumen y tipo de proyectos que se presenten. En paralelo, se definió la implementación de proyectos piloto en distintas cadenas productivas, incluyendo granos, lechería y producción hortifrutícola, con el objetivo de validar en territorio la efectividad de los instrumentos diseñados.
Estos pilotos permitirán ajustar las políticas antes de su expansión a mayor escala, en un proceso que busca acelerar la adopción del riego en el agro uruguayo, dijo Aguerre.
El plan también incluye acciones en formación de recursos humanos, articulación con organizaciones de productores y coordinación con distintos actores del sistema.
“El riego permite adaptarnos mejor a la variabilidad climática”, sostuvo Aguerre, en referencia al impacto de eventos como la sequía reciente.
A la vez se informó que en un plazo cercano a 30 días se espera contar con los instrumentos normativos definidos, lo que permitirá comunicar con mayor precisión el alcance de las políticas y comenzar su implementación efectiva
El sector del transporte de carga observa con “cautela” la implementación de la guía de carga anunciada por el gobierno, al tiempo que plantea la necesidad de una “estrategia integral” que contemple todos los modos de transporte y no solo el desarrollo ferroviario, señaló el presidente de la Intergremial del Transporte Profesional de Carga (ITPC), Ignacio Azumendi, en en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Sobre la guía de carga, el dirigente indicó que el instrumento puede aportar información relevante para el diseño de políticas, pero advirtió que, en su estado actual, genera “preocupaciones” en el sector. “No vemos un beneficio concreto para el transportista en el corto plazo”, afirmó.
Desde la gremial, el foco está puesto en que la herramienta sea simple y no implique mayores costos administrativos ni demoras operativas, especialmente para empresas pequeñas y medianas que predominan en la actividad.
En ese sentido, plantean que la implementación aún presenta complejidades y que se requieren ajustes para facilitar su uso, incluyendo mayores niveles de automatización. “No queremos que esto termine generando más burocracia”, sostuvo.
En paralelo, el anuncio del gobierno sobre el desarrollo de un plan maestro ferroviario también genera inquietud en el sector, en la medida en que no se visualiza una estrategia global que integre todos los modos de transporte.
Azumendi remarcó que el camión seguirá siendo el principal medio logístico en Uruguay, incluso con las inversiones en ferrocarril. “No hay transporte multimodal sin camión”, indicó.
El dirigente explicó que, más allá del desarrollo ferroviario, la logística seguirá dependiendo del transporte carretero para el movimiento puerta a puerta, así como para la conexión con plantas, acopios y puertos.
Por ello, planteó la necesidad de avanzar en un plan integral que contemple la articulación entre ferrocarril y camión, evitando decisiones aisladas.
En este contexto, el sector también sigue de cerca la discusión sobre la incorporación de bitrenes y tritrenes, aunque advierte que la infraestructura actual no está completamente preparada para este tipo de equipos.
Frente a esto, la ITPC impulsa una alternativa que considera más viable en el corto plazo. Se trata de la incorporación de un eje adicional en los camiones actuales, lo que permitiría aumentar la capacidad de carga sin necesidad de grandes inversiones. “Podemos incrementar entre 10% y 20% la carga con equipos que ya existen”, explicó.
Esta propuesta apunta a mejorar la eficiencia del sistema logístico, especialmente en el transporte de granos, donde hoy un camión moviliza en torno a 28 a 30 toneladas. Con este ajuste, “sería posible aumentar el volumen transportado por viaje, reduciendo costos y mejorando la productividad”, resaltó.
Además, se trata de una solución compatible con la infraestructura actual, tanto en chacras como en plantas de acopio, evitando la necesidad de realizar inversiones adicionales en accesos, balanzas o áreas de descarga. “Es una solución más rápida, accesible y adaptada a la realidad del país”, sostuvo.
El mercado de insumos para la zafra de invierno muestra un escenario de “alta” volatilidad, con “subas” marcadas en fertilizantes —especialmente en urea— y ajustes en agroquímicos, en un contexto influenciado por factores internacionales y con impacto directo en los costos de producción.
Así lo señaló el responsable del área de insumos de Dufour Commodities, Gabriel Pólvora, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el principal factor detrás de este movimiento es el contexto geopolítico, particularmente la guerra y sus efectos sobre la energía, la logística y el comercio internacional. “El fertilizante es lo que está más volátil, sobre todo el nitrógeno”, dijo.
En ese sentido, la urea es el producto que muestra el mayor impacto. Mientras que antes del conflicto en el mercado local la urea azufrada se conseguía en torno de US$ 470 por tonelada, actualmente los valores se ubican entre US$ 860 y US$ 880, lo que implica una suba cercana al 85%.
“Es una suba muy importante en el fertilizante que más se usa en invierno”, indicó Pólvora.
Este incremento “obliga a recalcular” los presupuestos productivos, en un momento clave de definición de la zafra, donde el costo del nitrógeno tiene un peso determinante en los márgenes, señaló.
En contraste, otros nutrientes como fósforo y potasio han mostrado aumentos “más moderados”. En estos casos, las subas se ubican en el entorno de US$ 30 a US$ 50 por tonelada. Informó que el fosfato diamónico pasó de US$ 870 por tonelada a niveles de US$ 910 y US$ 920 por tonelada. En tanto, el cloruro de potasio pasó de US$ 490 a US$ 515 por tonelada.
Desde el punto de vista de la disponibilidad, no se prevén problemas de abastecimiento en términos generales, aunque el escenario de precios está llevando a replantear estrategias de fertilización. En muchos casos, el mal desempeño del verano dejó nutrientes residuales en el suelo, lo que abre la posibilidad de ajustar dosis. “Seguramente se vayan a aplicar menos kilos que en un año normal”, sostuvo.
En paralelo, indicó que algunos productores evalúan diferir parte de la fertilización hacia cultivos de verano, como forma de administrar costos en el corto plazo.
En el mercado de agroquímicos, el comportamiento también muestra ajustes, vinculado al movimiento del petróleo a nivel internacional y el impacto en los fletes. El glifosato es uno de los productos más afectados, con subas que lo llevaron desde valores de US$ 3,15–3,20 por litro a un rango de US$ 3,50–3,70, con fuerte volatilidad en función de la disponibilidad. “El glifosato es el que más se ha movido”, indicó.
El aumento de costos y la incertidumbre sobre la evolución de los precios han generado un enlentecimiento en la toma de decisiones comerciales. “Se ve un productor más esperando, más cauto”, sostuvo. La definición de compras se vuelve más estratégica, con productores que evalúan escenarios antes de tomar posición, especialmente en fertilizantes. “El que no compró antes, ahora está viendo qué hacer”, explicó.
La cosecha de soja avanza con resultados “muy dispares” a nivel país, en una campaña marcada por la falta de agua, mientras comienza a definirse una zafra de invierno que muestra “mejores” condiciones de suelo, pero con “mayores” exigencias en costos. Así lo sostuvo el gerente de Producción Agrícola de Agronegocios del Plata (ADP), Diego Guigou, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Indicó que el avance de cosecha es aún incipiente, con cerca de 10% de la soja de primera recolectada, concentrada principalmente en el noreste y norte del país, donde las condiciones permitieron avanzar antes.
En términos productivos, la campaña muestra una “fuerte” heterogeneidad, con rendimientos que varían significativamente según la zona y el régimen de lluvias durante el ciclo. “Hay rendimientos de 3.000 kilos en el noreste y chacras de 400 a 500 kilos en el sur”, explicó.
Las mejores condiciones se registraron en el noreste, donde las lluvias acompañaron el período reproductivo, mientras que hacia el litoral sur y zonas de mayor peso productivo, la sequía impactó con mayor intensidad. Esto dificulta la construcción de un promedio nacional, en un contexto donde incluso el manejo de cosecha presenta desafíos adicionales. “El punto de cosecha es muy difícil, con granos verdes y chauchas abiertas”, dijo.
De cara a la campaña de invierno, el panorama presenta algunos elementos positivos desde el punto de vista agronómico. Los análisis de suelo muestran niveles elevados de nutrientes, en parte como consecuencia de la menor extracción en la zafra de verano. “Muchas chacras no van a precisar fósforo ni potasio”, sostuvo.
Guigou consideró que esto abre la posibilidad de ajustar las estrategias de fertilización, aplicando únicamente lo necesario según ambiente, lo que contribuye a mejorar los números del cultivo.
Sin embargo, el aumento en el costo del nitrógeno introduce una presión significativa sobre los márgenes. En el caso de la colza, el incremento del fertilizante implica una mayor exigencia productiva para alcanzar el equilibrio. “Hoy precisamos 200 kilos más para cubrir el costo que hace un mes y medio”, explicó. Actualmente, el equilibrio en colza se ubica en el entorno de 1.800 a 1.900 kg/ha, dependiendo de los costos y precios considerados.
Para trigo y cebada, el escenario es más ajustado, aunque con oportunidades vinculadas a la demanda interna. La menor producción de maíz, por la sequía, abre espacio para el uso de granos de invierno en corrales de engorde y sistemas lecheros. “El flete y la cercanía a los corrales pueden jugar a favor del trigo”, advirtió.
En la semana del 12 al 18 de abril de 2026 se faenaron 28.945 vacunos en Uruguay, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC), lo que representa una suba de 9,9% frente a la semana anterior (26.327 cabezas), consolidando una leve recuperación en la actividad industrial.
Los novillos fueron nuevamente la principal categoría, con 12.940 cabezas (45% del total semanal), seguidos por las vacas con 10.450 (36%) y las vaquillonas con 4.963 (17%), mostrando una mayor participación de vientres en la faena semanal.
Entre las plantas más activas se destacó Frigorífico Tacuarembó con 4.098 cabezas (14,2%), seguido por Frigorífico Las Piedras con 3.106 (10,7%), Breeders Packers Uruguay con 2.657 (9,2%), Pulsa con 2.653 (9,2%) y Frigorífico San Jacinto–Nirea con 2.325 (8,0%). En total operaron 24 plantas con faena, manteniéndose el nivel de actividad industrial.
En el acumulado de 2026, la faena alcanza 600.487 vacunos, lo que implica una caída de 17,1% frente al mismo período de 2025, confirmando un escenario de menor disponibilidad de hacienda a nivel país.
El mercado del ganado a faena continúa firme, con nuevas subas en los valores de referencia de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG). El novillo se ubicó en US$ 5,34 por kilo en cuarta balanza (+US$ 0,09), la vaca en US$ 4,95 (+US$ 0,10) y la vaquillona en US$ 5,28 (+US$ 0,08), reflejando la presión de una oferta restringida.
En este contexto, la ACG señaló que el mercado tiene “baja oferta y nivel de faena reducido, continúa la disparidad en valores.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral de producción y comercio mundial de carnes, en el que proyecta para 2026 un escenario de oferta más limitada y un cambio relevante en el perfil de la demanda global.
En carne vacuna, el organismo ajustó al alza sus estimaciones respecto al informe anterior —donde se preveía una caída más pronunciada—, aunque mantiene una tendencia de descenso en la producción. A nivel global, se espera que en 2026 la producción alcance 61,6 millones de toneladas (Mt), lo que implica una baja de 1% interanual, equivalente a unas 685.000 toneladas, marcando la primera caída tras cinco años consecutivos de crecimiento.
Los principales ajustes se concentran en China y Brasil. En este último caso, luego de un año récord en 2025, la producción caería 2%, hasta 12,4 Mt, aunque el país norteño mantendría su liderazgo como principal exportador mundial, con 4,275 Mt. Australia también mostraría una leve corrección, con una caída de 1% en la producción, hasta 2,9 Mt, asociada a un menor nivel de faena. A pesar de ello, se mantendría como segundo exportador global, con embarques estimados en 2,16 Mt.
Por el lado de la demanda, el USDA introdujo un ajuste más significativo. Las importaciones globales se proyectan en 11,68 Mt, lo que representa una caída de 2,6% interanual (307.000 toneladas) y una corrección respecto a la estimación previa de 12,01 Mt. El principal factor detrás de este ajuste es China, cuyas importaciones se reducen de 3,75 a 3,20 Mt, lo que implica una baja de 12,5%. Esta decisión responde a una estrategia de protección de su industria local, que reduce su participación en el comercio mundial a menos del 27%, el nivel más bajo desde 2020, luego de haber alcanzado el 35% en 2023.
Este cambio en el rol de China abre paso a una reconfiguración de la demanda global, con mayor protagonismo de otros mercados. En particular, Estados Unidos muestra un crecimiento cercano al 6% en sus importaciones, que alcanzarían un récord de 2,626 Mt, equivalentes al 22,5% del comercio mundial. A esto se suma la Unión Europea, con una demanda adicional de alrededor de 500.000 toneladas.
En conjunto, Estados Unidos y la Unión Europea pasan a concentrar más del 26% del comercio global, prácticamente equiparando el peso de China, aunque con un nivel de precios sensiblemente superior. Este nuevo mapa del comercio mundial, con una demanda más equilibrada entre regiones, genera un entorno de mayor competencia, pero también abre oportunidades para algunos exportadores.
En este contexto, Argentina y Uruguay se posicionan de forma favorable. A diferencia de Brasil y Australia, que enfrentan restricciones en las cuotas arancelarias otorgadas por China, el país podría beneficiarse de un eventual agotamiento temprano de estos cupos, lo que tendería a impulsar los precios internacionales en el segundo semestre.
La definición sobre la distribución de la cuota de carne vacuna a China ya quedó establecida, con un esquema que combina el mecanismo tradicional basado en antecedentes con un cupo reservado para nuevos actores y ajustes operativos. Así lo señaló Rafael Normey, presidente de la Federación Rural, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El volumen total asignado a Uruguay alcanza las 324.000 toneladas, lo que representa una de las cuotas más relevantes en términos de volumen para el país.
En este marco, se resolvió que 249.000 toneladas se distribuyan a través del mecanismo habitual de INAC, basado en los antecedentes de exportación de la industria frigorífica.
El restante volumen, unas 75.000 toneladas, quedará bajo administración del Instituto Nacional de Carnes (INAC), con el objetivo de generar mayor flexibilidad en la operativa del cupo. Este esquema permitirá el ingreso de nuevos exportadores, así como también la posibilidad de que plantas que completen su cuota inicial puedan acceder a volumen adicional.
“Es una buena solución, porque combina el sistema ya establecido con espacio para nuevos jugadores”, sostuvo Normey.
Desde el punto de vista institucional, el dirigente valoró el rol de INAC como organismo encargado de la gestión del cupo, destacando que cuenta con los mecanismos y la representación necesaria para tomar este tipo de decisiones.
“INAC tiene protocolizado cómo actuar en estos casos y es el ámbito adecuado para resolverlo”, indicó.
El nuevo esquema busca equilibrar previsibilidad y flexibilidad, manteniendo reglas conocidas para la mayor parte del volumen, pero al mismo tiempo generando herramientas para mejorar la utilización efectiva de la cuota.
En ese sentido, uno de los principales desafíos será lograr completar el cupo asignado dentro del año calendario. “Ahora el desafío es tratar de ejecutar la mayor parte posible de la cuota”, afirmó.
La cuota, además, contempla un crecimiento anual en los próximos años, lo que refuerza la importancia de su correcta utilización desde el inicio.
A finales de marzo, Uruguay ha utilizado el 14,7% de su cuota de 324.000 toneladas. Australia el 51,3% de su cuota de 205.000 toneladas, Brasil un 46,3% del cupo de 1,106 millones de toneladas; Argentina el 27,5% de su cuota de 511.000 toneladas, Nueva Zelanda el 14% de su asignación de 206.000 toneladas. Al tiempo que EEUU, solo había cubierto el 0,3% de su cuota de 164.000 toneladas, según informó Beef Central.