Cultivos de invierno dejaron buenos cimientos para un ejercicio positivo, dijo Aguirrezabala

By Ruben Silvera,

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

La agricultura arranca el año con un hándicap importante; la lechería seguirá estable, basada en la gestión; y se espera una caída de la ganadería por el descenso de los precios.

Probablemente el resultado del actual ejercicio agrícola “sea muy superior al que esperábamos”, admitió el coordinador general de Fucrea, Martín Aguirrezabala. Al ser consultado por VERDE, admitió que “hay una gran incertidumbre” para la segunda parte del ejercicio 2020/21. Destacó que los productores hicieron esfuerzos importantes para contratar seguros de rendimiento, al tiempo que valoró que los precios de los granos están muy tonificados, y planteó que “tendría que pasar una catástrofe climática para borrar lo que pasó en la muy buena zafra de invierno”. 

Recordó que en la zafra 2019/20 de los grupos Crea agrícolas, se constató una tendencia muy fuerte en los mejores resultados, que se obtuvieron con doble cultivo. 

Destacó que “muchos productores asimilaron esa estrategia, en la que se insistió mucho en los grupos Crea, en los talleres de gestión y jornadas de cultivos” y, en consecuencia, se hizo mucho cultivo de invierno. Señaló que esa estrategia fue muy exitosa este año, porque los cultivos de invierno rindieron bastante más que el promedio, y hubo buenos precios. 

 

Panorama general

En términos generales, Aguirrezabala estimó que en el ejercicio 2020/21 “la ganadería va a perder pie con respecto a cómo venía, cuando estaba creciendo y mejorando. Con mucho esfuerzo se podría llegar a empatar. La lechería seguiría creciendo lentamente, en base a esa devoción por el gerenciamiento, por hacer bien los números, hacer las cosas lo mejor posible y gastar muy bien”. 

El sector agrícola-ganadero se basa en una muy buena cosecha de invierno, remarcó el coordinador general de Fucrea, y “cerraremos un ejercicio que difícilmente sea peor que el anterior”, consideró.

 

Estrategia de largo plazo

Mirando el largo plazo, Aguirrezabala –quien fue subsecretario y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre los años 2000 y 2005– dijo que Uruguay debe profundizar su estrategia de producir alimentos de calidad, además de mejorar su productividad. 

“Me refiero a profundizar todo lo que tiene que ver con la inocuidad, con cadenas que certifiquen cosas interesantes, como el atributo de los productos. Es muy importante que Uruguay pueda certificar los procesos de calidad ambiental, de sustentabilidad”, señaló. 

A propósito, dijo que ve por delante “un camino muy importante. Sustentabilidad ambiental es cuidar el suelo, cuidar el agua, la biodiversidad y la atmósfera en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero. En los tres primeros puntos (suelo, agua y biodiversidad) Uruguay está muy bien, aunque tiene muchas cosas para hacer y aprovechar esa ventaja. Pero tiene que hacer más en la calidad de la emisión de gases de efecto invernadero y en la captura de carbono”. 

En cuanto a la productividad, destacó el planteo del Instituto Nacional de Carnes (INAC), de ir a 1 millón de toneladas de carne exportada. “Duplicar la capacidad de exportación de carne es una muy buena estrategia, eso requiere de un fuerte impulso de las negociaciones internacionales, para bajar los aranceles, pero también de la productividad, para usar mejor las tecnologías existentes, cerrar mejor la brecha entre los mejores productores y el promedio en materia de destete de terneros, recría y demás. Hay mucho para hacer en ese sentido, y también en la integración entre la agricultura y la ganadería, y en la incorporación de una mayor proporción de corrales. Uruguay ha hecho muchas cosas, y esas cosas permiten seguir construyendo”, enfatizó. 

Pero también llamó a “construir puentes para llegar a la competitividad”. En ese sentido, destacó que “el gobierno está haciendo esfuerzos muy importantes para bajar los costos del Estado, pero mientras tanto los que más sufren son los sectores exportadores”. 

Propuso que, mientras tanto, hay que “mejorar el costo del financiamiento, las condiciones de competencia”, además de aprovechar las mejoras de precios. “Son instrumentos importantes para que en el mientras tanto las cadenas sigan produciendo e incrementando su productividad”, afirmó. 

Advertencia

Aguirrezabala también se refirió a las iniciativas de limitar la producción forestal. A propósito, dijo que “hay que tener cuidado con algunas formas de pensamiento”. 

“Estas cosas son negativas. Creo que la forestación le hizo un bien bárbaro al Uruguay, a la ganadería misma, porque significa un sostén muy importante del precio de la tierra, y eso genera un impulso muy importante de la productividad. Cuando uno tiene un precio de la tierra más alto se favorecen y facilitan las inversiones sobre la tierra, lo que incrementa fuertemente su productividad y, por lo tanto, genera un círculo virtuoso”, argumentó. 

Además, sostuvo que las estrategias de manejo del campo natural y el incremento de las áreas forestales generan la posibilidad de certificar la captura de carbono. “Hay muchas sinergias, y prohibir o limitar la forestación sin una consideración técnica razonable, no es la solución”, concluyó.


Revista VERDE N° 90

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Tras un año con registros inferiores de lluvias, la Niña entra a debilitarse en ciertas zonas

By Ruben Silvera,

Las precipitaciones fueron “bastante dispares”, y “al comparar diciembre de 2020 con la serie histórica de lluvias, es posible ver que los registros fueron menores al promedio, salvo en la zona noroeste del territorio”. Así lo señaló la investigadora adjunta de la Unidad de Agroclima del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Guadalupe Tiscornia, el miércoles 6 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y por revistaverde.uy.

Dijo que luego de las lluvias ocurridas en el último mes del año, en la región noroeste el porcentaje de disponibilidad de agua en los suelos está en el entorno de 60% y casi de 70% en algunos lugares, pero en el resto del país los valores son inferiores al 60% y en el sureste es menor al 40% y hasta 20%.

Al comparar los registros acumulados anuales se advierte un déficit en todo el país, que van de valores de 400 milímetros en ciertos puntos, y no hay puntos en los que la lluvia registrada haya llegado ni siquiera al promedio histórico, explicó.

Indicó además que las perspectivas climáticas para el primer trimestre de 2021 muestran una mayor probabilidad de que las lluvias sean inferiores al promedio histórico para ese período.

Eso se nota principalmente en la zona noroeste, no tanto en el sur, acotó. El fenómeno conocido como La Niña, que implica un registro menor de precipitaciones, entraría a debilitarse en ciertas zonas del territorio.

Escuche a Guadalupe Tiscornia

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La agricultura aprendió lecciones que le dieron estabilidad al negocio

By Ruben Silvera,

El camino más corto para enfrentar los altos costos “es incrementar la productividad, y eso demanda los últimos avances tecnológicos”, destacó el agrónomo Roberto Robino

Roberto Robino se autodefine como un “ingeniero agrónomo en retirada”, que dedicó prácticamente toda su vida a la producción agrícola, principalmente al cultivo de cebada, luego a la soja y a otros granos. Durante 15 años participó del proyecto empresarial de la firma Greising y Elizarzú (GyE), lo que significó “un proceso muy fermental” y “un trabajo muy lindo”, según dijo a VERDE.

Actualmente continúa como asesor de esa empresa, aunque ya “a cuenta gotas, para atender algún tema puntual”, según comentó. En los últimos dos años esa la empresa realizó una renovación de su personal, ya que “el 60% de los que estábamos nos jubilamos”, explicó.

El ingreso de Carlos Dalmás como gerente general de GyE, y de Vittorio Riani como gerente comercial, representan a “la sangre nueva” que hoy conduce la empresa, indicó.

GyE es un emprendimiento familiar originario de Tarariras, departamento de Colonia, una empresa que ha estado vinculada a la producción de semillas desde su fundación, en 1974. Hace 10 años lanzó Sojas Cardinal y, posteriormente, Cardinal se transformó en la marca de semillas de GyE.

Robino recordó los años de trabajo en Maltería Oriental. En 2005 dejó la empresa pero continuó ligado al cultivo de cebada cervecera y a los desafíos que presentó el negocio agrícola en aquel momento. Durante 14 años también fue asesor en logística de Garmet.

Los cambios

Desde 2002, luego de una severa crisis que había comenzado sobre fines de los años 90, la producción agrícola local fue introduciendo el sistema de siembra directa; además de la llegada de empresarios argentinos, con una manera diferente de manejar el negocio. Esos factores “motivaron cambios importantes”, comentó.

En el año 2000 Malteria Oriental “cambió el seguro mutual por otra cobertura que incluía granizo, helada, viento y exceso hídrico. Fue brindada por el Banco de Seguros del Estado (BSE), con un costo muy bueno para el productor. Eso fue clave para mantener el gallinero en pie durante dos años, que fueron terribles para cultivos de invierno, que eran el sostén de la agricultura uruguaya”.

Agregó que “el gallinero estaba armado pero sin gallinas, luego le pusimos los primeros pollitos adentro, y se retomó la actividad”.

Opinó que mejoraron los distintos materiales genéticos, y con el arribo del inversor argentino y la tecnología aplicada “se perdió el miedo a la agricultura”.

Al rememorar la manera en que los productores adaptaron su sistema productivo y dar un impulso a la agricultura, Robino consideró que eso “se logró de la mano del capital, del esfuerzo, de los créditos, de los arrendamientos de tierras, del entendimiento entre el propietario del campo y el productor”.

Tras la zafra 2014/15, cuando el sector agrícola entró en una fase de caída de los precios de los granos y altos costos de producción, “el productor aprendió a no hacer agricultura en zonas donde no debía, ya que las condiciones de los suelos no eran aptas”, reconoció.

Recordó que se plantó en regiones alejadas del corazón agrícola, ubicado en el litoral oeste, porque la soja valía US$ 500 por tonelada, y luego quedó maquinaria sin utilizar, advirtió.

Luego del repliegue agrícola, “quedó maquinaria para sembrar pasturas en zonas donde se fue achicando la agricultura. Pero en las zonas agrícolas no quedaron campos disponibles y a la vez los campos ganaderos que se habían sembrado se valorizaron, porque se podía producir sobre la base de generación de forraje en esos lugares”, analizó.

También dijo que “aprendimos a administrarnos, a manejar mejor los campos, a rotar los cultivos y a cuidar los suelos. Aparecieron los planes de uso y manejo de los suelos. Pero también aprendieron los proveedores de insumos a financiar y a cobrar”.

Sostuvo que en ese momento los proveedores “fueron clave” para el sistema, pero “el productor respondió, en mayor o menor dificultad, en más o en menos tiempo. Habrá quedado algún clavito”, admitió Robino en alusión a deudas impagas por algunas empresas o productores, “pero ninguna empresa cerró por eso”, acotó.

“Al sector hoy lo veo bien, con gente muy capacitada, contratistas con mucha tecnología y el productor está apostando a la productividad. Hay que aprender de los tamberos, para incrementar la productividad, que no sé cómo hacen pero, cuando se les complican las cosas producen más leche”, valoró.

El hoy y el mañana

Con una mirada hacia al futuro pero sin dejar de dar su visión sobre el presente del negocio de los granos, Robino cree que “el sistema agrícola uruguayo está estable en las áreas y en los operadores del sector”.

Da la sensación de que “menos de 1 millón de hectáreas de soja y 220.000 hectáreas de trigo no sembramos”, estimó.

Pero, a la vez, “el maíz superó largamente las 100.000 hectáreas, cuando estuvo varios años en torno de las 80.000 hectáreas. Por el incremento de la capacidad de Maltería Oriental, crecerá el área de cebada. Y el crecimiento en la extensión destinada a la siembra de colza y carinata, para ubicarse este año en unas 110.000 hectáreas, es otro de los destaques en ese sentido.

“Ya no se da eso de juntarse un grupo de amigos y ponerse a plantar”, dijo en relación a los actores del negocio respecto a lo que ocurrió durante el auge de la soja. Eso ocurrió desde 2009 hasta 2014, cuando el área sembrada de soja pasó de 853.000 hectáreas a 1,3 millones de hectáreas, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).

Guiándose más que nada por el factor climático, Robino señaló que “el panorama presenta desafíos, por el nivel de precipitaciones y el productor está esperando el agua para continuar con la siembra de soja de primera”.

Sostuvo que este año “se estará emparejando la siembra de soja de primera y la de segunda”. Al mismo tiempo, se refirió al beneficio de las temperaturas bajas, que “alargaron los cultivos de invierno e hizo aumentar los kilos a cosechar, así como la calidad en el sur”.

Otro aspecto destacado por el empresario es la posibilidad de la producción agrícola de mantener su actividad sin parar, a diferencia de lo que ocurrió con otros sectores de la economía, que debieron suspender sus operaciones debido al impacto del Covid-19.

La diversificación de cultivos que ha logrado la agricultura lleva a explorar diferentes caminos. Sobre las alternativas comerciales para la cebada forrajera, Robino consideró que “hay interés de los exportadores, de los ganaderos y de los tamberos, lo que debería llevar a los productores a tener en cuenta esta posibilidad”. Y calculó que este año se sembraron “entre 15.000 y 20.000 hectáreas de cebada forrajera”.

Sobre los planes de negocios de G y E en este contexto, Robino comentó que además de las diferentes variedades de semillas de soja, avena y cebada con la marca Cardinal, que ya están en el mercado, la empresa explora la comercialización de semillas de trigo, maíz y canola.

La tecnología y la información

“Veo al productor apostando a incorporar mucha tecnología, ya que quedó en el pasado eso de poner dos bolsas de cebada y dos de fertilizantes por cuadra”, dijo Robino entusiasmado por el rol del nuevo productor y las herramientas tecnológicas a disposición.

En cuanto a la investigación local vinculada a la agricultura, el agrónomo reconoció que avanza, y destacó que en el sector privado “hay técnicos jóvenes que vuelan, que generan mucha información en las chacras, con el productor, y eso es maravilloso”.

Por otra parte, en tono crítico, planteó que “a veces el productor no se arrima a ver las jornadas en las que se presentan nuevas tecnologías o ajustes de manejo, entonces es necesario provocarlo para que participe”.

Remarcó que a nivel privado “se genera mucha información y, de alguna manera hay que transferirla, pero el productor también tiene que ir a buscarla”. Y consideró que “ya no se está en tiempos de llevarle (la información y la tecnología) a la casa del productor”.

En esa línea de razonamiento, Robino dijo que sin dejar de reconocer la importancia de encontrar soluciones para bajar los costos de los insumos, de los combustibles, entre otros factores, “el camino más corto es incrementar la productividad”, y eso se logra “incorporando tecnología y conocimiento”.

Consultado sobre la política pública implementada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para el sector agrícola, Robino prefirió no hacer una evaluación, considerando la dificultad que implica administrar en tiempos de pandemia.

“En un negocio a cielo abierto, con un clima como el nuestro, donde una lluvia hace la diferencia y la variabilidad de suelos es muy importante, incluso en 100 hectáreas, la estabilidad pende de un hilo”, advirtió.

A propósito, dijo que “tener un seguro que haga que el productor tome riesgos y no se funda, para mantener el gallinero armado, es fundamental. El seguro está en momentos que el productor precisa que le cuide las espaldas, pero no es un servicio barato”, reconoció.

No obstante, señaló que las firmas aseguradoras están trabajando en ese aspecto. “Si logramos meterle más cabeza entre todos al tema de los seguros agrícolas, vamos a ayudar mucho”, afirmó.

Robino también se refirió a la importancia del mejoramiento genético y a la incorporación de eventos genéticamente modificados para el mercado agrícola local.

“Hay un gran aporte de la genética en las diferentes especies y hay competencia entre los diferentes proveedores, ya sean nacionales o extranjeros. Eso ha motivado una mejora de los rendimientos, por más que la brecha tecnológica señala que se deben seguir ajustando cosas para tener más rinde”, comentó.

Entre otros temas, el agrónomo recalcó la reputación que tiene la producción local en relación al respeto de las regalías de los derechos de propiedad de las empresas semilleristas. “El productor agrícola no compra lo más barato, pelea el precio pero de un producto específico”, señaló, porque reconoce que esa semilla le representará una mejora en su productividad.


Nota publicada en Revista Verde N° 89

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En Rocha advierten el impacto negativo de la seca en el entore 

By Ruben Silvera,

Con la entrada en el primer mes del año y tras varios meses de registros inferiores de lluvias en gran parte del campo uruguayo, los productores ganaderos advierten el impacto negativo de esa situación en el estado de sus rodeos.

En ese sentido el entore de los vacunos este año se complicará, afirmó el productor agrícola ganadero de Rocha, Rafael Graña, el jueves 7 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y por revistaverde.uy.

Comentó que la zona más complicada en ese departamento está hacia Rocha, San Carlos y Castillos en adelante, donde “la seca es grande y hasta ahora no llovió nada”, a diferencia de otros puntos de la región Este.

El estado de los vacunos “es bueno en general, pero en ciertos casos puntuales hay problemas por la falta de pasto” para alimentar al ganado, dijo.

Enfatizó que “se viene arrastrando un déficit hídrico desde octubre del año pasado, especialmente en esta zona y en otras” del país.

“Pese a aplicar herramientas de manejo, como el destete precoz y otras, será difícil obtener un porcentaje de preñez que pueda mover la aguja”. Contó que entre las medidas adoptadas en los predios este año decidió “achicar el período de entore”.

Escuche a Rafael Graña

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Con el paro del campo a la vista, negocian una salida al conflicto en Argentina

By Ruben Silvera,

En rechazo a la decisión del gobierno de Alberto Fernández en Argentina de suspender las exportaciones de maíz para asegurar el abastecimiento interno, las gremiales rurales que integran la denominada Mesa de Enlace decidieron iniciar un paro en la comercialización de todos los granos por 72 horas a partir del lunes 11.

La determinación de prohibir las exportaciones maiceras por el primer bimestre de 2021 generó “mucho malestar entre los productores, no tanto por la medida en sí, sino por lo que significa al ser la primera intervención directa del gobierno en los mercados agropecuarios”, analizó el periodista argentino Matías Longoni, el jueves 7 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y por revistaverde.uy.

Comentó que considerando el pasado reciente en cuanto a las políticas restrictivas aplicadas sobre el agro argentino, esta decisión despertó el temor sobre la posibilidad de que sea la primera medida de una escalada de intervenciones.

En este momento hay negociaciones e intercambio entre ambas partes para encontrar una solución al conflicto, pero en el gobierno hay un sector que no quiere profundizar en el enfrentamiento con el campo en medio de una crisis económica y sanitaria, señaló.

Dijo que es un absurdo plantear la situación como si habría o no desabastecimiento de maíz en Argentina, si no que más bien se trata de dificultades para conseguir ese grano a ciertos valores accesibles para la industria avícola, entre otros.

Varios factores inciden en ese asunto, principalmente por la incertidumbre económica y en los mercados por el impacto negativo del Covid-19, sumado al alza en los precios de los granos en la Bolsa de Chicago, indicó.

Escuche Matías Longoni

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La lechería cerró el año con más producción pero sin medidas de apoyo, según la Anpl

By Ruben Silvera,

Al cierre de 2020 hubo “un crecimiento en la producción de leche, debido a un invierno benévolo en cuanto a menores registros de lluvias y al refuerzo de la alimentación con raciones de las vacas”, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Anpl), Walter Frisch, el miércoles 6 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y por revistaverde.uy.

Destacó que esa situación se debió básicamente al efecto climático y no a que al sector lechero se lo benefició por el Estado, si no que fue por iniciativa privada, como el plan de Conaprole con Prolesa. Hasta ahora no hemos sido atendidos en cuanto a contar con un plan de apoyo general para los tamberos, consideró.

Frisch manifestó la disconformidad de la Anpl respecto a las modificaciones establecidas por el Poder Ejecutivo en la operativa del Fondo de Garantías Lechero (Fogale). Porque “no tocaron la substancia que era el tema de los ratios en la relación de la producción con la deuda” del productor, argumentó.

Basándose en la información recabada en los bancos, el titular de la Anpl aseguró que “no hay grandes reperfilamientos” de las deudas.

Otra de las medidas dispuestas por el gobierno es la utilización de recursos del Fogale para hacer una reestructura del Fondo de Financiamiento para la Actividad Lechera (FFAL). Esa es “otra cosa que tampoco nos parece”, cuestionó. Afirmó que el proyecto de ley en cuestión sobre ese asunto lo que plantea es subsanar la situación de las empresas que pagaron más de lo que recibieron de ese fondo, que son unas 100 matrículas.  Y se quejó: “Nos despedimos del año sin ninguna medida para el sector lechero”.

Escuche a Walter Frisch

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En reunión con embajador chino, Uruguay reafirmó compromiso con la inocuidad de sus alimentos

By Ruben Silvera,

En el día de ayer, el Canciller, Embajador Francisco Bustillo, y el Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ingeniero Agrónomo Carlos María Uriarte, mantuvieron una reunión con el Embajador de la República Popular China, Wang Gang, para evaluar la evolución de las exportaciones uruguayas al mercado chino.

Durante la reunión, se destacó que el Uruguay se encuentra sumamente comprometido en garantizar la inocuidad, la trazabilidad y los controles sanitarios en las cadenas productivas de alimentos en el país, reafirmando así las reconocidas credenciales internacionales del país como proveedor de productos confiables y de alta calidad para el mundo.

Asimismo, se resaltó el total compromiso que ha asumido el Uruguay, a través de los Ministerios competentes, con la adopción de las recomendaciones y medidas de prevención y control para la gestión de respuesta contra la pandemia del Covid-19 dispuestas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y demás organismos internacionales relacionados con la materia.

En particular, se acordó mantener la estrecha colaboración bilateral existente, al tiempo que se hizo entrega de los documentos técnicos sobre las medidas de fortalecimiento adoptadas para la prevención y el control de la situación sanitaria en los establecimientos de producción uruguayos autorizados para la exportación. Los ministros subrayaron la posición prioritaria de China como principal socio comercial, al tiempo que reafirmaron que el Uruguay continúa en perfectas condiciones para seguir garantizando la plena inocuidad de sus exportaciones a ese mercado.

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores

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