El día martes el USDA publicó el informe de estado de los cultivos de Estados Unidos, en el cual se ajustó a la baja la condición de bueno y excelente de soja. El porcentaje se ubicó en 54%, por debajo del 59% de la semana anterior y del promedio de los últimos 5 años. Como muestra el gráfico, el porcentaje se encuentra por debajo del rango mínimo de los últimos 5 años a igual fecha, cercano a la condición registrada en la campaña 2012/13, cuando Estados Unidos sufrió una de sus peores sequías.
Esto es una consecuencia de las precipitaciones por debajo de lo normal en las principales regiones productoras en EEUU, lo cual impulsó las cotizaciones durante las primeras jornadas de la semana en Chicago. La caída de los aceites vegetales, sumado a la toma de ganancias de los fondos especulativos presionaron las cotizaciones en las últimas ruedas del mercado.
La soja julio culminó la semana con una suba de 1,91%, dado que pasó de US$ 538,85 a US$ 549,13 por tonelada, en tanto, la posición agosto y noviembre retrocedieron un 0,25% y un 2,40%, al pasar de US$ 517,17 a US$ 515,88 y de US$ 493,19 a US$ 481,35 por tonelada, respectivamente.
El mercado internacional de los lácteos no registra “muchos cambios” en cuanto a que signifiquen “darle vuelta a los precios ni al alza, ni a la baja”, luego de venir de un momento en que China dejó de comprar, y ahora algo se modificó eso ya que “se recuperó algo” de la demanda de ciertos productos, como las “fórmulas infantiles, leche en polvo descremada y sueros”, pero “cayó la leche en polvo entera un 58%” en las compras de este año, señaló la técnica del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Mercedes Baraibar, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Consideró que “teniendo en cuenta esa caída tan significativa” se podría esperar que “los precios también tengan una baja significativa” ya que el mercado chino representa el 40% del total de la leche en polvo entera que se comercializa en el mundo. “No obstante eso, no vemos cambios significativos en los precios”, y lo que se preveía era tener precios promedio de leche en polvo de “entre US$ 3.000 a US$ 3.300 por tonelada” y “una mejora para el segundo semestre”, dependiendo de la recuperación que pueda haber en China, aclaró.
Dijo que “podría darse una baja de precios” de los lácteos en caso que el gigante asiático no siga comprando esos productos en el resto del año como lo hacía el año pasado, pero esa “puede ser una situación muy puntual, porque China viene comprando estructuralmente cada vez más”, y entonces considerando “los fundamentos que determinan las compras chinas no habría un cambio significativo”, porque además los precios internos de la leche cruda en ese mercado “son altos”.
Respecto a otros mercados, Baraibar destacó que en los últimos años Brasil tuvo un “peso significativo” en 2022 y también en este año en las exportaciones de lácteos uruguayos, principalmente en productos como leche en polvo entera y manteca. “(El país norteño) no solamente ha incrementado las compras sino que también los precios han sido superiores a los que se transan” en la plataforma Global Dairy Trade, sostuvo.
Indicó que Argelia, Brasil y China son los tres mercados que “están activos”, y que el peso de cada uno va variando “mes a mes”, al igual que Rusia que pese al conflicto geopolítico sigue siendo un destino relevante para la manteca uruguaya y “Cuba es un mercado que siempre está presente” en la compra de leche en polvo y descremada.
Pensando en el estado del ganado en la zona centro, en un año que el agro registró el golpe de la sequía y cerca de la entrada del invierno, la situación es “compleja” para los productores que no encontraron una solución al problema en el otoño, dijo el médico veterinario Santiago Bordaberry, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Señaló que los campos naturales se fueron “bastante”, tras “el rebrote” que hubo de pasturas en el otoño, y “estamos entrando al invierno sin demasiado pasto” en esa región ganadera.
“El panorama no es bueno” y al mirar el estado de los vacunos muestra una “situación muy variada”, y el ganado empieza a sentir el ingreso de los días fríos y cortos, comentó.
Valoró que muchos productores bajaron la carga ganadero en sus establecimientos, realizaron ecografías “temprano” y trataron de “ajustar la situación al estado del campo”.
Consideró que al ganado “habrá que levantarlo”, lo que supone un costo adicional en la alimentación, “hay vacunos sentidos” y otros animales que están “muy buenos”.
Se refirió a que el productor que no tiene verdeos y solamente se limita al campo natural, la opción que tiene es echar mano a fardos guardados, entre otras alternativas, que “se debió comprar con tiempo”, porque “hoy todo es caro” de adquirir.
Al ser consultado sobre el caso del departamento de Durazno, donde opera ese veterinario, quien resaltó que en la zona centro hubo una situación “muy despareja” y la “peor” se ubicó específicamente en el “sur y centro sur de Tacuarembó, en San José, Flores y parte de Florida”, pero Durazno “no fue de lo peor que hemos visto”.
“Venimos de varios veranos que no llueve bien”, y “hay una cola de parición muy grande” que “este año parió en el medio de la seca y no tuvo chances”, lo que derivó en “diferencias enormes por fecha de parición”, dijo.
En cuanto a resultados de preñez, el profesional reconoció que pese a todos los problemas deberá “andar por debajo del promedio”, pero “será un poco mejor” al “desastre” previsto en su momento.
La campaña contra la garrapata en la ganadería uruguaya “por mucho tiempo entró prácticamente en el olvido de la parte ministerial y global”, pero “no en el productor”, y “hoy tratamos de reactivarla a nivel de los predios”, señaló el integrante de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería (MGAP), Marcelo Cortés, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Reconoció la responsabilidad del sector público en atender ese problema sanitario, y destacó la decisión actual de “salir del escritorio y volver a entrar al campo”, así como las “debilidades” del sistema tanto en el “profesional liberal” que “se limita a la certificación de los movimientos libres de garrapata pero no logra entrar a los predios para el control de la enfermedad”.
“Para hacer un control eficiente de la garrapata, el ganadero debe conocer el sitio de la garrapata, que la gran mayoría lo desconoce, debe saber cómo funciona y cuándo se debe aplicar o no los garrapaticidas, debe tener conceptos de inocuidad y dominar el tema de la tristeza parasitaria”, advirtió.
Y enfatizó que si el productor no maneja uno de esos cuatro puntos “se cae toda la cadena” y “empiezan los problemas”, como el aumento de los residuos de productos veterinarios en la carne o se descuida la inmunidad frente a la tristeza parasitaria.
El técnico del MGAP habló también del rol del profesional liberal en cuanto a convencer al productor de la necesidad y la importancia de permitir ingresar al predio, para realizar las tareas de control requeridas contra esa enfermedad, además de prestar atención al contacto de animales entre predios vecinos.
A modo de ejemplo, Cortés comentó el caso de un productor se vio obligado a no prestarle más el embarcadero de ganado a su vecino, porque cargaba animales con garrapatas.
“Si logramos que todos pensemos así, vamos a demostrar a una minoría, porque la garrapata está en un 30% de los predios a nivel nacional”, y a su vez dentro “de ese porcentaje los que tienen un problema grave no llegan a un 5%”, indicó.
Aclaró que en algunos departamentos, especialmente de norte, como Artigas, los predios con garrapatas abarcan el 85% y los que tienen “alto riesgo” representan un 20%, pero en el resto es un 5%.
En la frontera “hay mayor prevalencia” de la garrapata y la aparición de “cepas multiresistentes”, y ahora el MGAP “sacará una medida de excepción para estas zonas para el movimiento de animales con despacho de tropas con garrapatas muertas”, dijo.
Los precios de referencia para los cultivos de invierno muestran un “aumento de entre 7% y 9% en general” y “de 20% en trigo”, respecto al año pasado, con valores de “US$ 800 la tonelada” en el caso de ese cereal, dijo el gerente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anaprose), Rodolfo Fonseca, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Comentó que entre los principales factores que incidieron en ese incremento de la semilla de trigo están la evolución del precio registrado en 2022, que tuvo un valor alto, y a la mayor intención de siembra de este año. También mencionó que existe una alta variación entre los distintos materiales de trigo.
El precio de referencia para la semilla de cebada tanto maltera como forrajera es de US$ 720 por tonelada, lo que significa un aumento de 7%; mientras que en el caso de la colza los valores promedios son de US$ 19 por kilo en los híbridos y de US$ 7,75 por kilo en las variedades, lo que implica aumentos de 8% en comparación a 2022.
Enfatizó que no hay problemas disponibilidad de semillas para los diferentes cultivos de invierno en esta zafra, considerando la información que manejan los integrantes de esa institución.
La menor cantidad de granos producidos este año, debido al impacto negativo de la sequía provocó una caída en el volumen de cargas en la operativa del puerto de Nueva Palmira, a la vez, se suma el retraso de los embarques de casi un mes, principalmente de soja, dijo el gerente general de Terminales Graneleras de Uruguay (TGU), Fabrizio Solía, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Además, comentó que en Argentina están “pagando buenos precios” por la soja del sur de Brasil y de Paraguay para cubrir sus necesidades de producción de aceites y otros productos, entonces ese grano “no pasa por Nueva Palmira, sino que va directo” a puertos argentinos.
Informó que los movimientos en TGU al 30 de abril estaban “un 20% más abajo” que igual fecha de 2022, a mayo la diferencia era de “30% a 35%” y actualmente la disminución llega al “50% del volumen” respecto al año anterior. El año pasado se embarcaron unas 400.000 toneladas de soja por TGU y en 2023 van unas 20.000 toneladas, detalló.
Reconoció que el impacto del derrumbe de la producción sojera en Uruguay es “tremendo por todos lados”, y dijo que el año pasado del total de volumen de soja embarcada unas “40.000 toneladas pasaron en tránsito” y “350.000 toneladas” fueron grano uruguayo.
“Lograr una compensación total es prácticamente imposible”, hay cargas de maíz importado y otros productos que están llegando, que habitualmente no llegan, y luego para el resto del año quedan los cultivos de invierno, indicó.
Se refirió al volumen “interesante” de granos importados en este año, ante la necesidad creciente que tiene el mercado local por la falta de producción generada a partir de la sequía, y calculó que por TGU se importarán unas 200.000 toneladas de maíz.
La empresa presentó un proyecto al Poder Ejecutivo para instalar una terminal especializada para el movimiento de granos destinados al consumo humano, y todavía espera tener una respuesta del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, pero el expediente no se ha movido, reconoció Solía.
En estos días se prevé superar el “50% de avance de siembra” de cebada lo que significa estar “un poco por encima” de 2022, señaló la ejecutiva de Ambev, Mariángeles Antenucci, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.
Afirmó que la contratación de área ya superó las 110.000 hectáreas, que era el objetivo y “se está más cerca de las 115.000 hectáreas”, lo que representa un “aumento del 15%” respecto al área del año pasado.
El volumen de cebada comercializado por el productor está por debajo del registrado en la zafra pasada, “casi a la mitad” de lo que se llevaba en 2022, pero hay que considerar la diferencia en el precio entre un año y otro, como también las perspectivas climáticas en un año Niño, lo que hace “más conservador al productor”, indicó Antenucci.
A esta altura del año pasado el productor tenía fijado unos 700 kilos por hectárea y en 2023 el volumen es de 350 kilos de cebada por hectárea; mientras que “el precio promedio de 2022 era de US$ 359” por tonelada y “este año es de US$ 248” la tonelada del cereal.