Angus propuso analizar los desafíos y oportunidades del sector cárnico

By Cristina Fumero,

Representantes de los productores, de la investigación y de la industria frigorífica destacaron los atributos del producto uruguayo para diferenciarse en los mercados.

Uruguay “ya está preparado culturalmente” para vender productos sostenibles, aseguró el presidente de la comisión de Carne Angus y expresidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay (Scaau), Diego Oribe. El productor mencionó las nuevas demandas ambientales y las oportunidades que estas presentan.

Recordó que la Ley de Suelos es de 1982, la ley de protección del bosque nativo de 1988 y la prohibición de promotores de crecimiento de 1962, y resaltó que estas leyes “forman parte de la historia uruguaya en protección ambiental, para la producción sostenible, antecedentes que son una ventaja frente a los competidores”.

“Está la oportunidad de lograr que esa cadena se diferencie, más allá del producto”, afirmó. Y también destacó el valor de comunicar estos logros desde una perspectiva comercial. “Uruguay lo ha hecho por convicción, por filosofía, por una producción sostenible, pero falta darle un toque comercial”, sostuvo Oribe en la conferencia virtual titulada Nuevos atributos de la cadena cárnica, desafíos y oportunidades.

En ese marco, el presidente de la Scaau, Juan Pablo Pérez Frontini, destacó que la raza cuenta con “más de 400 certificados emitidos a más de 31 países”. Las certificaciones y la diferenciación de la industria nacional fueron temas clave.

Los participantes subrayaron la relación de la cadena productiva con las instituciones, lo que permite a Uruguay desarrollar esfuerzos conjuntos en calidad, trazabilidad, manutención y búsqueda de mercados. “Pero todo empieza porteras adentro”, afirmó el director del Frigorífico Pando, Eduardo Urgal.

“Se deberían construir relaciones de largo plazo con clientes estructurales, que marquen la diferencia con los vecinos”, planteó Eduardo Urgal.

Un ejemplo de resiliencia de la cadena e instituciones fue “la amenaza de barrera arancelaria de la Unión Europea”, señaló el director del Frigorífico San Jacinto, Martín Secco. “El país tiene conducta de resolver temas propios” ante estas imposiciones, dijo el industrial que tiene amplia trayectoria en el rubro.

Urgal advirtió que “el comercio internacional de la carne confluye a un precio internacional” casi como un commodity. Uruguay “antes gozaba de privilegios de acceso” que ahora “empieza a perder”, planteó. Y señaló que el país “le sacó ventaja a Argentina porque tenía una definición clara de a dónde iba”, y aprovechó progresivamente este cupo arancelario hasta convertirse en “el principal proveedor de la cuota 481”.

31 son los países que reciben carne certificada por la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay

Cuota 481

La cuota 481 (HQB) “revolucionó al mercado uruguayo como nada en los últimos 20 años”, afirmó Urgal, y destacó que la colocación de carne diferencial permite mantener escala. Sostuvo que “es difícil que los mercados compradores reconozcan un precio diferencial por calidad si el producto no está disponible”. Secco destacó cómo la cuota fue un ejemplo de “previsibilidad” en el mercado, lo que permitió seguridad al productor y acceso a mercados estratégicos. Esto se logró gracias a la fortaleza institucional de Uruguay, que “dio el diferencial”.

Más mercados y certificaciones

El director de Frigorífico San Jacinto advirtió que “un mercado que hoy puede parecer sin importancia mañana puede ser la estrella”. Señaló que “tener todos los mercados posibles abiertos para el país es fundamental” y requiere estrategia. Como ejemplo, mencionó que Arabia Saudita, al que consideró que “será un mercado clave”.

El ejecutivo –exCEO de Marfrig Global Foods– explicó que “cuando en las economías mundiales suceden cosas imprevistas y mercados importantes dejan de demandar, necesitamos la alternativa de otro mercado importante”.

“La certificación del producto cárnico es una garantía para el consumidor”, aseguró. Estas certificaciones varían según el mercado. “En algunos países tienen un fundamento religioso, en otros no son relevantes, pero en algunos casos se convierten en una barrera”, dijo Secco.

Por eso, enfatizó que abordar estas diferencias “es crucial”, y sostuvo que “no podemos decirle que no a un mercado o a otro; siempre es importante”.

Urgal afirmó que “los nuevos atributos que ganan relevancia, en Uruguay son los viejos atributos que formaron a la cadena en nuestro país”. Consideró que “el camino es largo” y pidió evitar decisiones de corto plazo en función de mejoras “de moda”, inestables en el mercado.

“Se trata de definir qué somos y hacia dónde vamos”, sostuvo. Y planteó que “se deberían construir relaciones de largo plazo con clientes estructurales, que marquen la diferencia con los vecinos”, algo que “lleva años”.

Marmoreo

Uno de los atributos a apostar es el marbling o marmoleo, planteó Urgal. Refiere a la proporción de grasa intramuscular de la carne. Su desarrollo requiere años de genética y manejo adecuado, especialmente en los últimos meses de invernada, previo a la faena.

El programa de mejora genética de la Scaau, con más de 30 años, trabaja en investigación y desarrollo con el Instituto Nacional de Carnes (INAC), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Un esfuerzo que se realiza en diálogo con el Poder Ejecutivo y con la industria.
Urgal destacó que el rol de INAC ha evolucionado hacia el comercio, lo que facilita colocar productos innovadores. Este ecosistema, afirmó, “es envidia de los países vecinos”.

La marca Uruguay “actúa como un paraguas para todos” y tiene una “excelente interacción”, planteó Secco. Algo en lo que Urgal coincidió, y además destacó que “Uruguay hace muchas cosas buenas y produce alimentos con atributos que el mundo desarrollado busca”, aunque “no le sacamos todo el jugo que podríamos”, consideró.

Siendo el Mercosur un marco ineludible para negociar, “la pelea es compleja”, dijo. “Damos fe de que muchos intentos se hacen”, pero si bien “en Uruguay hacemos todo perfectamente bien, caemos en la misma bolsa de nuestros vecinos y no logramos diferenciarnos, al menos en extensiones arancelarias”, lamentó.

Baethgen criticó narrativa de “países del norte” sobre emisiones de la ganadería

El vicepresidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Walter Baethgen, criticó la narrativa “de los países del norte” que responsabilizan a la ganadería por las emisiones de gases de efecto invernadero. El investigador del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), participó de la conferencia virtual titulada Nuevos atributos de la cadena cárnica, desafíos y oportunidades, organizada por la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay (Scaau).

Allí señaló que hay miles de millones de personas desnutridas en el mundo, con países donde se consumen menos de 10 kilos de carne per cápita al año, y calificó el llamado a comer menos carne como “una irresponsabilidad absoluta”.

Baethgen enfatizó que la carne “es uno de los alimentos con mayor densidad de nutrientes disponibles”. Y también señaló que hay una relación directa entre el ingreso per cápita y el consumo de carnes a nivel internacional. “Cuando un país subdesarrollado empieza a desarrollarse cambia la dieta y aumenta el consumo de carnes”, señaló.

El científico destacó que finalmente se está coordinando la agenda global de cambio climático con la agenda de alimentación.
Por otra parte, dijo que a estos países “lo primero que les importó fue medir las emisiones de gases de efecto invernadero”, entonces ”veamos de dónde vienen”. Señaló que “casi el 75% de las emisiones provienen de la quema de combustibles fósiles”. Afirmó que las emisiones de las vacas de todo el mundo suman 6% del total de los gases de efecto invernadero, menos de lo que emiten las minas de carbón y los pozos de petróleo.

Planteó que “no nos distraigamos”, y destacó que hay inversores dispuestos a premiar a los países que cumplen los compromisos ambientales como el Acuerdo de París.

Recordó una publicación de Bill Gates promovía reducir el consumo de carne vacuna para combatir el cambio climático y la posterior invitación del actual ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos –en ese entonces presidente del INAC– a la Fundación Gates para que visite Uruguay y conozca su sistema ganadero. “Resultó en una fascinación por la ganadería sostenible uruguaya”, destacó.

Ese acercamiento derivó en la creación del Observatorio de Ganadería Sostenible, financiado por Gates y establecido en Uruguay. El vicepresidente de INIA lamentó que Uruguay “no promociona” su situación como ejemplo de producción sostenible. “No entiendo cómo no salimos con esto estampado en una remera”, afirmó Baethgen.

El investigador enumeró los desafíos que detecta para la ganadería uruguaya. El primero es que cada vez más gente vive en ciudades, lejos de donde se producen los alimentos, y eso genera mucha desinformación sobre la producción, y hay que educarlos.

El segundo es que en el mundo se habla de “el sistema de producción ganadera”, pero hay diferentes tipos de producción, por eso “es fundamental diferenciar”, y “para certificar de forma robusta hay que medir”, planteó.

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Los granos entre la geopolítica y los stocks

By Cristina Fumero,

Los precios agrícolas sienten el incremento de la oferta global, la incertidumbre la aportan los conflictos bélicos y comerciales.

Los desafíos que el mercado de granos plantea para 2025 son disímiles. Algunos sabidos, otros más impredecibles, y la volatilidad pareciera ser una variable muy protagonista a lo largo de este nuevo año. Hablar de variaciones de precios puede resultar un poco “aterrador” en un primer momento, pero al ver los actuales valores también puede ser una buena oportunidad, dijo a VERDE, el ingeniero agrónomo Diego de la Puente, director de la consultora Nóvitas.

 “Luego de una cosecha prácticamente récord en Estados Unidos y con un clima en Sudamérica que –hasta el momento– no ha mostrado mayores sobresaltos, los fundamentos de la oferta parecen inclinar la balanza del lado bajista, sobre todo en el mercado de la soja, que podría experimentar niveles de stocks nunca antes vistos, en la medida que la cosecha en nuestra región continúe por la senda que viene”, acotó.

En ese contexto, consideró que la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses el pasado mes de noviembre “es uno de esos factores imponderables”. Si bien va por su segundo mandato y hay circunstancias que “no serán una sorpresa”, estará asumiendo el próximo 20 de enero “con un mundo muy diferente al que le tocó lidiar en su primera gestión”, puntualizó. 

Pandemia de por medio, la situación geopolítica marcada por los conflictos bélicos entre Rusia y Ucrania, también en Medio Oriente y problemas económicos en diferentes regiones del mundo, agregó el analista. 

De la Puente enfatizó que la administración de la “cosa” pública no puede permitir errores, “sobre todo teniendo en cuenta que la pelea de fondo todavía sigue siendo una puja por el liderazgo mundial entre Estados Unidos y China”. Trump empezó, ya antes de asumir, con su derrotero por los medios y redes sociales explicando qué ocurrirá con sus políticas económicas, comerciales y sociales. Entre las muchas definiciones de Trump, “una de las más importantes” fue advertir a los países miembros que conforman los Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) que desistan sobre la idea de crear una moneda común para realizar transacciones internacionales. Y que, en caso de continuar con esta especulación, podría imponer aranceles del 100% a los productos que Estados Unidos importa de los países miembro. “Hasta aquí nada diferente a lo que nos tiene acostumbrados Trump. El problema podría suscitarse si los países miembros de los Brics tomaran una determinación semejante”, razonó el director de Nóvitas. 

En tanto, el análisis de la ingeniera agrónoma Catalina Rava, técnica de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), publicado en el Anuario de dicha unidad del MGAP considera que el escenario de precios de la soja para el año 2025 “se presenta bajista”. La producción mundial sería “récord”, ya que por primera vez estaría por encima de los 400 millones de toneladas (Mt)”, señaló. De concretarse “la oferta exportable prevista para el Cono Sur, las cotizaciones de la oleaginosa continuarán debilitadas”, estimó.

A la vez, señaló que “la coyuntura macroeconómica global parecería haber retornado a condiciones de normalidad y estabilidad, con cadenas de suministros que permiten satisfacer la demanda y habilitan la baja de las tasas de interés en las principales economías del mundo, elevando la liquidez en el mercado internacional de dólares, lo que contribuiría a sostener o evitar una mayor caída de los precios agrícolas”. Asimismo, “los diversos conflictos geopolíticos, los disturbios sociales y las políticas comerciales unilaterales, así como los desastres naturales a consecuencia del cambio climático, imprimen incertidumbre a los mercados”, agregó el análisis.

LOS MÁRGENES

El MGAP, a través de Opypa, informó que las exportaciones de soja en 2024 totalizaron US$ 1.200 millones, y ese fue el segundo mayor registro en los últimos 10 años para el sector. A la vez, proyecta que, con rendimientos similares a los de la zafra pasada y precios en torno a los US$ 335 por tonelada, las exportaciones totalizarían unos US$ 800 millones. En cuanto a los márgenes para el productor, el MGAP estima un leve descenso en los costos y marca un resultado antes de renta (ingresos brutos menos costos) “apenas positivo, en torno a US$ 50 por hectárea”. 

El rendimiento de equilibrio para la soja de primera “se eleva a 2.200 kilos por hectárea (kg/ha), por lo cual no habría margen de obtener resultados positivos en caso de que el clima no acompañe”. La situación “es más compleja en los productores arrendatarios, ya que su rinde de equilibrio asciende a 3.200 kg/ha”, advierte el informe. Asimismo, “los márgenes ajustados podrían dejar fuera del negocio aquellos productores que deban trasladar el grano largas distancias”, resalta el MGAP.

En trigo “los resultados económicos del agricultor serían positivos por quinto año consecutivo, aunque limitados”, sostiene el documento. Pese a una leve baja en el precio de los fertilizantes y fitosanitarios, la caída del precio del grano repercute directamente en un rinde de equilibrio superior a los 4.000 kg/ha. 

“Si bien los márgenes promedio (ingresos brutos menos costos sin renta) serían positivos, estos se situarían por debajo de US$ 80 por hectárea, siendo negativos para los productores arrendatarios”, indica en anuario de Opypa. 

A la vez, con un avance de cosecha del 50%, el MGAP proyectó un rinde promedio de 4.200 kg/ha (fue de 5.037 kg/ha en 2023) y una producción país que se acercaría a 1,5 Mt, que surge de una superficie de 340.000 hectáreas frente a las 350.000 hectáreas de la zafra 2023-2024, según el balance de Opypa. 

La actividad comercial en el mercado doméstico en 2024-2025 registra precios de US$ 195 a US$ 200 por tonelada. La recta final de la cosecha de trigo se vio interrumpida por lluvias, y en algunas zonas impactó en la productividad y en los niveles de peso hectolítrico. 

Para cebada el MGAP proyectó –con un avance de cosecha similar al del trigo– una productividad promedio de 4.300 kg/ha, en el nivel promedio de las últimas cinco zafras. 

En tanto, según Opypa, “el rendimiento de equilibrio se situaría en 3.800 kg/ha y sería el séptimo año consecutivo con márgenes positivos para el productor, luego de la zafra 2017-2018”. A pesar de ello, “los US$ 82 por hectárea configuran un margen 31% menor que el obtenido en la zafra”.

Para el resto de los cultivos no hay información oficial sobre el comportamiento de los márgenes. Sin embargo, la guía de costos de la cooperativa Sofoval, elaborada a fines de noviembre, marca que para la soja a un precio de US$ 362 por tonelada, y tres escenarios productivos, con un rinde de 1.500 kilos por hectárea, el margen es “negativo” en US$ 50 por hectárea; con un rinde de 1.800 kilos el margen pasa a US$ 39; y con un rendimiento de 2.000 kilos aumenta a US$ 100 por hectárea, sin contemplar el costo de la tierra. 

El “rinde de equilibrio” para los tres casos mencionados varía “entre 1.640 kg/ha y 1.730 kg/ha”. Los costos analizados se limitan a insumos, labores, logística y seguros.

En el caso del girasol de segunda, y considerando los “premios por (contenido de) aceite”, a un precio de US$ 512 por tonelada, para los rindes de 1.500, 1.800 y 2.000 kg/ha, el margen estimado es de US$ 130, US$ 262 y US$ 350, respectivamente, y el “rinde de equilibrio” varía entre 1.250 y 1.320 kg/ha.

En maíz de segunda Sofoval estimó que, con un precio de US$ 200 por tonelada y rindes previstos de 4.500, 5.500 y 7.000 kg/ha, el margen es de US$ 2, US$ 180 y US$ 425 por hectárea respectivamente; con rindes de equilibrio que van de 4.500 a 4.900 kg/ha.

LA EXPORTACIÓN DE GRANOS

Las exportaciones de soja sumaron 2,8 Mt y el precio promedio fue de US$ 430 por tonelada (FOB), US$ 100 por debajo de los US$ 534 por tonelada obtenidos en el año anterior. A pesar de ello, “continúa siendo un precio elevado comparado con el promedio de US$ 350 por tonelada (FOB) registrados en las zafras 2019-2020 y 2020-2021”, informó el MGAP.

China mantiene un claro predominio como destino, incrementando su participación a 85% del volumen total de soja exportado (versus 65% en el ciclo comercial anterior). Por tercer año consecutivo Argentina se encuentra como destino de la soja uruguaya, incrementando su participación a 9% de las ventas totales. En promedio, entre agosto y octubre, Uruguay realizó envíos mensuales de 85.000 toneladas en promedio. El tercer destino fue Egipto, que si bien en 2021 adquirió un 38% de las ventas, equivalente a 670.000 toneladas, ahora mantiene una reducida participación de 4% del total, con tan solo 100.000 toneladas. 

Los operadores uruguayos informaron que Egipto continúa siendo una alternativa interesante para soja y, si bien la dificultad podría estar en menores requerimientos de humedad, es un destino donde el país compite bien en proteína y no debe cumplir con las exigencias establecidas en el protocolo fitosanitario que rige con China. 

La participación de Europa como destino de las exportaciones de soja uruguaya ha sido variable en los últimos cinco años, desde 0,5% a 17% en 2019.

En tanto, en el período de noviembre de 2023 a octubre de 2024 las exportaciones de trigo llegaron a 1,5 Mt y totalizaron US$ 351 millones, el mayor registro desde el ciclo 2013-2014. El volumen exportado fue el doble del año anterior y el más alto de los últimos 12 años. En la zafra 2023-2024, la exportación representó en 84% del volumen producido. El precio medio de las exportaciones presentó una retracción de 27% respecto al mismo período del año anterior, ubicándose en US$ 238 por tonelada (FOB), según el MGAP.

El trigo uruguayo diversificó sus destinos durante el último ciclo comercial, Brasil representó el 55%, Chile 12%, Angola 8%, Bangladesh 7%, Kenia 6% y 2% Madagascar, Colombia, Mauritania, Vietnam y Argelia, entre otros mercados.

La cosecha de soja y el nivel de humedad

Las normas comerciales son dinámicas y “actualmente el parámetro de humedad en soja está siendo revisado. Tanto China como Brasil estarían proponiendo reducir el porcentaje de humedad de 14% a 13% en el grano de soja a comercializar (revisión de la norma Anec 41)”, señala la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa). 

A la vez, marca que uno de los desafíos del sector agrícola “pasa por sumar nuevos mercados en un mundo sumamente abastecido”. Señala que desde el MGAP “se trabaja en la agenda defensiva, con el objetivo de mantener los mercados ya habilitados ante crecientes exigencias sanitarias y fitosanitarias; y en la agenda ofensiva, con el objetivo de abrir nuevos mercados”. 

En el complejo oleaginoso se abrió China para la soja no transgénica y en ese destino se busca la apertura de la harina de soja, harina de colza y grano de colza. “Seguir cumpliendo los requisitos de los mercados sobre malezas cuarentenarias, residuos de agroquímicos, genética y parámetros de calidad (principalmente en proteína de soja) para poder acceder a todos los mercados hoy habilitados sigue siendo un desafío”, confirmó Opypa. 

En noviembre de 2023 la Unión Europea anunció, tras estimar que el nivel de riesgo no justifica su prohibición, la renovación del glifosato por 10 años, pero con algunas salvaguardas, como la prohibición de su uso para desecación.

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Riego en Uruguay se destaca frente a los demás países de Latinoamérica

By Cristina Fumero,

En Valley creen que el mercado “recién está empezando” y estiman que hay unos 900 pivotes en el país, con potencial para llegar a unos 3.500 dentro de cinco o seis años.

Uruguay “es uno de los países de Latinoamérica donde más creció el riego”, destacó a VERDE el gerente general de ventas de Valley para Latinoamérica, Dimas Rodriguez. El ejecutivo sostuvo que al compararlo con Chile, Perú, Colombia y México, “Uruguay creció mucho”. Entre los principales factores que impulsaron esta tecnología, señaló “los incentivos” de la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones), “el coraje del productor” y “su avidez por nuevas tecnologías”, así como los precios de las commodities, que “les han permitido a los productores realizar estas inversiones para capitalizar una mayor productividad”. 

Rodriguez comentó que en Valley “consideramos que el mercado uruguayo recién está empezando, estimamos que hay unos 900 pivotes en el país, y tiene potencial para llegar a unos 3.500 en cinco o seis años”. 

Comentó que si bien Chile actualmente tiene unos 2.000 pivotes instalados, “es un mercado que empezó primero y ya está más maduro”. Por eso, insistió en que Uruguay “tiene un potencial gigante para seguir avanzando”. 

Dijo que en Uruguay “hay muchos pivotes móviles, pero cerca del 60% son fijos, porque el móvil requiere de más mano de obra, infraestructura, mientras que el fijo es más eficiente para la telemetría, el comando a distancia, porque se puede monitorear”. 

Si bien expresó que prefiere los pivotes fijos, señaló que un proyecto de riego es como “un traje a medida”. Si en la visita al campo los técnicos “diagnostican que para el productor, su manejo, su rotación, es mejor un pivot móvil se lo vamos a indicar, y si es un fijo o un frontal también se lo vamos a decir”. Agregó que “eso depende mucho de la realidad del productor”, y que “el distribuidor está preparado para hacerle la mejor sugerencia”. 

Destacó que Valley está impulsando la tecnología en sus productos con tres objetivos: maximizar los recursos naturales, disminuir el costo operativo y aportarle más rentabilidad a los productores. Afirmó que “todos los esfuerzos e inversiones son hechos para que la tecnología pueda ayudar al productor”. 

También destacó que hay herramientas que ayudan al productor en la toma de decisiones de riego. “Cuando hablamos de disminuir costos operativos nos referimos a utilizar mejor el agua, la energía, regar en el momento y la cantidad correcta. Hay herramientas tecnológicas como la telemetría, hacemos un pronóstico de riego para los próximos cuatro o cinco días, estimando la cantidad de agua que hay que utilizar, haciendo un análisis de 50 variables relacionadas con el cultivo, el clima y el suelo. Valley puede indicar exactamente la cantidad de agua a utilizar. Con eso el productor puede bajar costos operativos, de mano de obra, de energía y de la propia agua”, destacó.    

Y explicó que el productor incorpora esta tecnología con el soporte del distribuidor local. “La idea no es solo vender el pivot, sino que el productor sepa cómo utilizarlo”, dijo. 

Rodriguez, quien es de origen brasileño, aunque su cargo no contempla las operaciones de Brasil y Argentina, recordó que en la década de 1980 en Brasil “pasaron cosas que ayudaron a que se desarrolle el riego: la regulación ambiental, la industria –que sigue pujante– y el coraje del productor”. Consideró que “esos mismos puntos pueden impulsar el desarrollo del riego en Uruguay”, además del trabajo conjunto de todas las marcas de equipos de riego, que incentivan su adopción, así como lo han hecho las marcas de maquinaria, de semillas y de otras tecnologías”.

Valley en Latinoamérica y el futuro

Rodriguez destacó que Valley “es la empresa que más distribuidores tiene en Latinoamérica”, y además “están altamente tecnificados”. Además remarcó la calidad del producto, que es “otro diferencial”, desde “los materiales hasta la aplicación de agua variable, la telemetría, el diagnóstico de riego, la inteligencia artificial aplicada con cámaras en pivotes y la aplicación de fertirriego”. 

Consultado sobre el futuro de la tecnología, respondió que “quizás sea un pivote autónomo”. Planteó que un pivot “está los 365 días del año en el mismo lugar, mientras que todos los demás equipos de un establecimiento se mueven”. Entonces, “un pivot con inteligencia artificial puede funcionar como escáner, donde acumula conocimiento de suelo, del cultivo, del clima, plagas y enfermedades; y en la medida que acumula esa información se vuelve capaz de tomar decisiones”, explicó. 

Consideró que el pivot del futuro será “un equipo autónomo, que aprenderá en algunos ciclos y después influirá en las decisiones de riego, aplicación de fertirriego o alertar al productor sobre alguna enfermedad o plaga”.

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Greising y Elizarzú celebró 50 años construídos sobre cinco pilares

By Cristina Fumero,

Los integrantes de la empresa repasaron la trayectoria e inauguraron la ampliación de su planta, proyectando el futuro sobre los valores que instauraron sus fundadores.

La empresa semillerista Greising y Elizarzú (GyE) celebró 50 años de trayectoria y en ese marco inauguró la ampliación de su planta, ubicada en Tarariras, Colonia. Allí, una de las directoras de la compañía, Carolina Gaising, repasó la trayectoria de GyE, enfatizando el legado que instauraron sus fundadores. Por su parte, el gerente de la firma, Carlos Dalmás, comentó que si bien hace cinco años que forma parte del equipo, conoce a la empresa desde hace muchos años y “siempre me preguntaba cómo hacían para ser tan eficientes, cómo siendo pocas personas y con instalaciones pequeñas lograban posicionarse en el mercado y competirle a empresas grandes, con mayor infraestructura”.

Luego, al conocer más de cerca la compañía, concluyó que eso se debía a “un juego de equipo, donde todos se complementaban perfectamente, y eso arrancaba desde arriba”. Destacó que los dueños de la empresa, “sin saberlo, hacían un juego de equipo perfecto”, y “el legado que había dejado Freddy Elizarzú y Don Julio Greising, había permeado en las nuevas generaciones”.

Cinco pilares

Dalmás enumeró “cinco pilares sobre los que la empresa ha hecho base, que han permitido transitar estos 50 años y nos impulsarán hacia adelante”. El primero dijo que consiste en “tener claro lo que somos y lo que hacemos”. Señaló que la misión de GyE “es sencilla y clara: entregar a los productores de semilla de máxima calidad”. Agregó que eso fue algo que “estuvo claro desde el día cero”, y que “no solo fue un objetivo, sino un sueño, ser reconocidos por la calidad de nuestra semilla”. 

Destacó que la empresa “siempre ha estado innovando y buscando constantemente nueva genética, nuevos productos”, y actualmente cuenta con un campo experimental dedicado a investigación y desarrollo.

GyE tiene su propia marca: Semillas Cardinal, y es “segunda en ventas de semillas de soja y líder en el mercado de semillas de cebada forrajera, teniendo una de las variedades de cebada más sembradas del Uruguay, y también somos líderes en el mercado de semillas de trigo”, destacó.  

Dalmás también remarcó que las semillas de la compañía son sembradas por “más de 600 productores en los 19 departamentos”. Y agradeció a los proveedores de genética, “que nos ayudó a posicionarnos de gran forma en el mercado”. 

Indicó que el segundo pilar es “el servicio”. Valoró que “nos desvivimos por darles a los productores el mejor servicio. Si pido semilla en GyE la voy a tener cuando la necesite, me van a cumplir con lo pactado. Si tengo que descargar en la planta de GyE va a ser rápido. Si me pasa algo voy a tener una respuesta. Es la cercanía que solo una empresa familiar puede dar. Un trato humano y directo”.

Al referirse al tercer pilar de la empresa, Dalmás dijo que es “cumplir con lo pactado”. Afirmó que “cuando llega la fecha acordada se cumple con lo pactado”, y que “eso ha sido así a lo largo de la historia, aún en momentos difíciles”. 

Mencionó que el cuarto pilar consiste en “no olvidar a quiénes nos debemos”. El gerente de GyE sostuvo que “en esta empresa todos sabemos quiénes son los protagonistas, nos debemos a los productores agropecuarios, ellos son los que nos pagan el sueldo”. 

Y el quinto pilar posicionó a “la gente”, en referencia a las 64 personas que trabajan en la empresa. “Detrás de cada semilla que sale de nuestros galpones está el esfuerzo de una cantidad de gente que pone lo mejor de sí mismo para que el productor reciba la mejor semilla, el mejor servicio y la mejor atención”, destacó 

Sostuvo que “no perder de vista lo importante que es el trabajo de cada uno y entender que cada persona de la empresa nos trajo hasta aquí nos va a permitir seguir creciendo”. Afirmó que “el mayor valor de esta empresa es la gente”. Y consideró que “se puede tener la mejor genética y las mejores instalaciones, pero si no tenés a las personas que lo hagan funcionar no sirve de nada”.

Trayectoria

Carolina Gaising destacó en su discurso que la trayectoria de la empresa familiar “también habla del desarrollo agropecuario del departamento, nos habla de la vida de la población de Tarariras  y sus alrededores, pero por sobre todo de su gente”. 

Recordó los orígenes de GyE, que tiene “un pasado de inmigrantes”, ya que los Elizarzú y los Greising “llegaron a este país donde todo estaba por hacerse”. Describió que Félix Elizarzú se subió a un barco “abandonando su País Vasco natal” y “se enamoró de Edoní durante la larga travesía” y “no se imaginaba que el destino de una parte de su descendencia se iba a vincular con otra familia de inmigrantes, los suizo-alemanes, fundadores de la vecina Colonia Suiza, Nueva Helvecia, la familia Greising”. Y enfatizó que algo que los vinculó “fue el trabajo, la visión en un futuro promisorio y los granos”. 

Describió que el nexo de aquella relación fue la casa Guillermo Greising SA, donde en la década del 30 del siglo pasado “ya trabajaba en el rubro granos Don Nicolás Elizarzú  (Sansón), hijo de Félix y Edoní, y padre de uno de los protagonistas centrales de esta historia: Fredy”. 

El otro protagonista de GyE fue “Don  Julio Greising, un emprendedor inquieto de la actividad comercial, que también lo llevaba en la sangre, por lo que le transmitieron sus padres Guillermo y Ana. Él era uno de los propietarios del comercio”. 

El 1° de noviembre de 1974, en galpones que arrendaron a la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE), Fredy y Don Julio comenzaron GyE, y a los pocos meses ya habían recibido 6.000 toneladas de trigo. “Es fácil imaginar, pero no ponerse en el lugar de aquellos trabajadores que embolsaban los granos, los hombreaban, estibaban y maquinaban”, comentó la actual directora de la empresa. 

Agregó que por mucho tiempo la actividad se centró en recibir granos, básicamente cebada y trigo, limpiarlos y guardarlos. El año 1980 “fue el disparador de todos los cambios que iban a venir en las siguientes décadas, cuando se sumaron nuevos protagonistas: Miguel, Gustavo,  Alejandra Elizarzú y Yuli Greising”. En ese momento “se decidió dar el primer paso en la transformación”, al comprar un predio donde funcionaba un tambo, “una zona rural muy difícil de imaginarse por el crecimiento urbano de Tarariras”, dijo. 

Allí se construyó el primer galpón de 1.000 metros cuadrados, con la incorporación de numeroso personal. También se construyeron las oficinas, se incorporó la segunda balanza, la primera digital con los que las corridas se terminaron, y comenzó la actividad del laboratorio. 

Destacó el trabajo de Alejandra Elizarzú en el laboratorio, “una mujer que hoy en día es referencia local e internacional como analista de semillas”. “Gracias a ese trabajo profesional y serio, en 2010 la empresa logró la acreditación del Instituto Nacional de Semillas (Inase) para la producción certificada de forrajeras y cereales, tanto para los procesos de campo como para los de la poscosecha”, subrayó. 

Luego el desarrollo de la empresa necesitaba de nuevos espacios para recibir, acondicionar y almacenar los granos de cereales y oleaginosas. Y en 1996 hubo “otro mojón”, la construcción gradual de la infraestructura actual, a partir de un convenio con Maltería Oriental SA, en “un vínculo que lleva 40 años”, señaló la empresaria.  

GyE también comenzó a participar en proyectos de inversión para ampliar la planta, realizar mejoras e incorporar nuevas balanzas, llegando a obtener premios. 

Y la empresa tuvo un giro radical en 2005, volcándose más a la actividad comercial y no solo al servicio de procesamiento de semillas para productores. Roberto Robino fue el protagonista en la incorporación de genética de calidad, que terminó en GyE y en Semillas Cardinal.  

En 2019 hubo “un cambio generacional importantísimo a todo nivel,  de la mano de Carlos Dalmás, pero esto ya no es historia, es el futuro de GyE”, afirmó Carolina Gaising.

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China prevé importar menos soja, OCDE y USDA marcan lo contrario

By Cristina Fumero,

El organismo internacional estima que las compras del gigante asiático crecerán 10% y el estadounidense prevé 30%, pero el gobierno de Xi Jinping proyecta una caída del 20%.

China es considerado el principal importador mundial de alimentos y commodities agrícolas, y desempeña un papel central en el comercio internacional de estos productos. El marcado crecimiento económico del gigante asiático ha fortalecido la demanda de muchos productos de origen agropecuario en las últimas décadas, dada su importancia en el comercio internacional de productos del agro y su relevancia. 

Los planes de China de incrementar su producción agrícola y sus potenciales objetivos de autoabastecimiento hacen aún más relevante analizar las perspectivas de ese país asiático en la próxima década, señala un análisis publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Natalia Marín, Guido D’Angelo y Emilce Terré.

Allí se destaca que en 2023 el área sembrada en China alcanzó 119 millones de hectáreas y la producción de granos totalizó 695 millones de toneladas (Mt), de acuerdo con información que publicó el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, a través del Sistema de Monitoreo Agrícola y Alerta Temprana de China (Cames). No obstante, se espera que la producción de granos alcance 704 Mt en 2024, más de 738 Mt en 2028, y que supere los 766 Mt en 2033. 

El consumo de granos en 2023 totalizó 817 Mt. El de maíz aumentó casi 3%, y el de soja 2,5%. Por su parte, las importaciones de granos crecieron 11% el año pasado, alcanzando 163 Mt, volumen que representa el 20% del consumo total de granos. Los principales productos importados fueron: soja (61%), maíz (16,6%), trigo (7,4%), cebada (6,9%), sorgo (3,2%) y arroz (2,3%).

El Cames anticipa que habrá una disminución en el comercio total de granos hacia China entre los años 2024 y 2033. Se espera que las importaciones de granos del gigante asiático disminuyan desde un estimado de 141 Mt en 2024 a 116 Mt en 2028 y 110 Mt en 2033, lo que representa una reducción del 30% en la próxima década.

SOJA

El gobierno chino proyecta que la producción de soja en el gigante asiático llegue a 21,5 Mt en 2024, totalizando 29,4 Mt en 2028 y 35,6 Mt en 2033, lo que representaría un aumento del 50% en la próxima década. En contraste, se espera que el consumo de soja crezca a un ritmo mucho más moderado, pasando de 110 Mt en 2024 a 112 Mt en 2028 y 113 Mt en 2033, con una modesta tasa de crecimiento proyectada del 0,3% anual. 

Con este escenario de crecimiento en la producción nacional y estabilidad en el consumo, el Cames espera una reducción en las importaciones de soja, de 91 Mt en 2024 a 81 Mt en 2028, y 79 Mt en 2033. Esto representaría una caída de 20% en la próxima década. 

Sin embargo, las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), y por otra parte el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) resultan menos optimistas en cuanto a la autosuficiencia de China en la producción agrícola, y anticipan un crecimiento continuo en las importaciones. El contraste entre ambas proyecciones puede radicar en la consideración del objetivo del gobierno chino de aumentar la autosuficiencia en granos, acota el informe.

No obstante, alcanzar esas proyecciones está sujeto y limitado a los recursos de tierra y agua, la frecuencia creciente de eventos climáticos extremos y el aumento en el consumo de carne, que impulsa las importaciones de granos para consumo animal. 

Más aún, el desempeño de los sistemas productivos de China será esencial para definir los niveles de importación que cubrirán el remanente de consumo. Para ello serán necesarios saltos de productividad y crecimiento en la incorporación de tecnología. 

Otros factores también son relevantes a la hora de definir estas proyecciones: la declinación demográfica de China, el calentamiento global, potenciales tensiones geopolíticas y restricciones comerciales, cambios en dietas, entre otros (Rouzi, 2024).

En 2023 las exportaciones de soja a China alcanzaron un récord, acercándose a 100 Mt. La relación entre Brasil y China ha mostrado una tendencia de fortalecimiento, con el gigante asiático absorbiendo más del 70% de las exportaciones de soja de Brasil. Esto representa un desafío competitivo para otros exportadores.

Resulta importante destacar que los principales proveedores de soja del país asiático son Estados Unidos y Brasil, seguidos por Argentina. En los últimos años Brasil ha mostrado un crecimiento significativo en su producción de soja, aumentando fuertemente su participación en el mercado chino. 

La expansión del comercio mundial de soja está directamente vinculada con el menor crecimiento previsto de la molienda en China y sus importaciones, que se prevé que crecerán 0,8% anual hasta llegar a cerca de 110 Mt para 2033 (por debajo del 2,8% anual en 2014-2023), es decir, cerca de 61% de las importaciones mundiales de soja, señala el análisis de OCDE-FAO. A la vez, el USDA proyecta que la demanda china llegará en 2033 a 138 Mt.

Brasil es el mayor exportador mundial de soja, con un crecimiento estable de su capacidad exportadora, y se prevé que represente 56% del total de exportaciones mundiales en 2032.

CARNE VACUNA

Las perspectivas del Cames proyectan que la producción total de carne en China alcanzará 96,7 Mt en 2024. Del total de la producción cárnica china, 59% es porcina, 27% aviar, 8% bovina, y el 6% restante corresponde a otras carnes.

Mientras tanto, el consumo de carne espera elevarse a 101 Mt, de acuerdo con datos oficiales del gobierno chino. Con esta perspectiva productiva y de consumo, las importaciones de carne se acercarían a 6 Mt este año. Y el consumo de carne vacuna se acercaría a 10,2 Mt, mientras que las importaciones totalizarían 2,7 Mt en 2024.

La expectativa de importaciones de carne vacuna es optimista de manera unánime. Sin embargo, entre proyecciones hay diferencias en los niveles de crecimiento. Las importaciones de carne vacuna a China esperan ser 16% más altas en 2033, desde los niveles de 2023, de acuerdo con los datos del Cames, para llegar a 3,1 Mt. No obstante, las perspectivas de la OCDE–FAO y del USDA proyectan tasas de crecimiento más amplias, de 48% y 44%, para llegar a 4 Mt y 3,9 Mt en 2033. Al igual que en el mercado de la soja, los principales exportadores son Brasil y Estados Unidos.

UN CONSUMO MÁS DIFERENCIADO

Está en marcha una creciente “descomoditización” del intercambio global de agroalimentos. Ya hay más de 70.000 empresas estadounidenses invirtiendo y operando en China, y de ellas más de 20% son agroalimentarias, señala un análisis de Jorge Castro, en Clarín Rural.

Allí marca que ADM es una de las cuatro grandes transnacionales del comercio mundial de granos, y en esa condición es una de las principales exportadoras al mercado chino, que constituye el eje del intercambio global de commodities agrícolas. 

ADM vende granos a China a través de dos modalidades: en forma directa, transportando las cargas desde Estados Unidos a la República Popular, o mediante acuerdos estratégicos con grandes empresas importadoras, que luego los venden y los distribuyen en su gigantesco mercado interno, cuyos centros de consumo están desplegados a lo largo y ancho de su inmenso territorio de más de 9 millones de kilómetros cuadrados.

En los primeros nueve meses del año ADM suscribió acuerdos con grandes importadores por más de U$S 3.000 millones, que se duplicarían en los próximos seis meses.

Castro agregó que la trasnacional estadounidense advirtió que el mercado chino de consumo cambió de naturaleza, y que irrumpió una poderosa clase media de unos 500 millones de personas que disponen de ingresos comparables a los norteamericanos (de U$S 35.000 a U$S 45.000 anuales), y eso modifica las pautas de consumo del mayor mercado del mundo.

Lo que está en marcha, en suma, es una creciente “descomoditización” del intercambio global de agroalimentos, y la aparición en gran escala de un mercado de productos diferenciados, de elevados precios, y preferentemente de marcas.

Ahora ADM, y las otras grandes trasnacionales de los alimentos, se dirigen a satisfacer este nuevo mercado de consumo, y disponen para eso de una pluralidad de marcas –ya sean propias o adquiridas– en el mercado global. Esa es la tendencia de fondo del mercado chino en los próximos 10 o 15 años.

Conviene advertir que hay más de 70.000 empresas norteamericanas invirtiendo y operando en China, y de ellas más de 20% son agroalimentarias, muchas pequeñas y medianas, que venden productos como tomates secos, aceitunas y cerezas frescas, y lo hacen con sus propias marcas.

En el mercado chino, debido a sus gigantescas dimensiones, el concepto de nichos debe ser utilizado con un criterio restrictivo. Por ejemplo, los tomates secos tienen un mercado potencial de 70 a 80 millones de consumidores, y la principal limitación de una compañía pequeña o mediana suele ser la falta de capacidad productiva suficiente para atender a la demanda.

En 2019, el año previo a la pandemia, China tuvo el mayor nivel de consumo del mundo (US$ 7,9 billones); y luego, con el Covid-19, cayó a menos de la tercera parte.

Castro remarca que el dato estratégico a retener es que mantuvo intacta su fenomenal tasa de ahorro doméstico del tipo individual, que ascendió a U$S 4,2 billones; y con posterioridad este ahorro individual comenzó a volcarse nuevamente al consumo, en un proceso de creciente movilización que todavía está en marcha.

El consumo de la nueva clase media crece al mismo ritmo que el alza del ingreso per cápita (8,1% anual), pero con la particularidad de que su capacidad de gasto libre –después de satisfacer la necesidades de vivienda, alimentación y salud– se expande 15% por año. Esto es lo que convierte a China en el principal mercado de consumo del mundo, sobre todo en materia de agroalimentos.

Nota de Revista Verde N°118

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La agricultura hoy “es clave” para la seguridad energética a nivel global

By Cristina Fumero,

Los biocombustibles renovables pueden contribuir de forma significativa a la mitigación del cambio climático y a la salud pública, señalaron diferentes actores en la COP29.

El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, subrayó la importancia de instalar el tema de los biocombustibles en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y se refirió a la significación económica y social que tienen para distintos países latinoamericanos. “La agricultura hoy es clave para la seguridad energética global”, indicó Otero al abrir una mesa de intercambio organizada por Solutions from the Land en la Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, el pabellón que el IICA instaló por tercer año consecutivo en el mayor foro global de discusión ambiental realizado en Bakú, Azerbaiyán.

El conductor fue Ernie Shea, presidente de Solutions from the Land, cuyo equipo está formado por líderes de la industria y académicos expertos en agricultura, forestación y conservación. Su misión es favorecer la implementación de soluciones basadas en la naturaleza para la seguridad alimentaria, el desarrollo económico, la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad.

Shea hizo hincapié en que, más allá de la reducción de gases de efecto invernadero, uno de los focos recientes de los beneficios de los biocombustibles renovables es la salud pública. “Los combustibles renovables hacen una contribución decisiva también a la reducción de la contaminación y las oportunidades de la producción agropecuaria son múltiples”, dijo.

En tanto, Linda Schmid, de la Asociación de Productores de Granos de Estados Unidos (U.S. Grains Council), llamó la atención acerca de que el etanol debe ser considerado por los países como parte de sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, en el marco del Acuerdo de París.

“En Estados Unidos hemos disminuido en 140 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en los últimos años gracias a un corte con etanol del 10% en los combustibles derivados del petróleo. Hay muchos caminos para contribuir con la mitigación del cambio climático y los formadores de políticas públicas deben prestar atención a los biocombustibles renovables”, afirmó.

Gail Dennison, científica del Instituto Hormel, que funciona en la Universidad de Minnesota, dio detalles de las investigaciones que esa institución académica viene realizando con distintos socios en los Estados Unidos en los últimos dos años. Y reveló que los combustibles fósiles tienen un impacto en la progresión y los tratamientos del cáncer, de acuerdo a datos que se publicarán próximamente.

A la vez, el productor lácteo Michael Crinion, presidente de la organización US Farmers and Ranchers in Action (Usfra), señaló que él y otros productores han sido especialmente activos en la reducción de la huella de carbono de su actividad. “En nuestro establecimiento hemos bajado 19% las emisiones y el uso de recursos con respecto al promedio, a través de diferentes prácticas”, aseguró.

Nota de Revista Verde N°118

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La transición energética coloca a la camelina en el menú de opciones

By Cristina Fumero,

LDC está impulsando el cultivo en la agricultura uruguaya, para atender la demanda de la producción de biocombustibles sostenibles; se sembraron 4.380 hectáreas este año.

En la primera zafra de camelina en Uruguay se partió de la base de contar con “semillas para unas 4.500 hectáreas”, y por densidad de siembra fue necesario “ajustar” esa área, y se terminaron “sembrando alrededor de 4.380 hectáreas”, de las cuales “hubo unas 100 hectáreas que se perdieron por tema de implantación y anegamiento, para finalmente cerrar el plan con 4.200 hectáreas”, informó a VERDE el líder comercial de Macro Seed – la marca de semillas de LDC– en Uruguay, Luis Morales. 

Comentó que “estamos muy orgullosos con el desempeño” del cultivo, “la entrada al país y cómo se ha desarrollado de norte a sur y de oeste a este, desde Salto hasta Canelones y de Soriano hasta Rocha”. Y destacó que hubo 55 productores que sembraron el cultivo. 

Valoró que se realizó la primera jornada de camelina con el “cultivo en pie” en Uruguay. En ese ámbito se hizo foco en el cultivo, la propuesta técnica, el negocio y las perspectivas.  La actividad se desarrolló en una chacra ubicada en Flores, de la empresa Agrícola TM.

Sobre la fijación del precio y las condiciones a cumplir por parte del productor, el líder comercial de Macro Seed dijo: “intentamos llegar con una propuesta lo más transparente posible, desde el inicio”. Sostuvo que “este es un circuito cerrado, donde se le entrega la semilla al productor, se siembra y la cosecha es adquirida por LDC”, con entrega en el acopio en Montevideo. Explicó que la fijación del precio es la posición de soja enero en Chicago, más una prima de US$ 50 por tonelada. 

También indicó que la idea es “industrializar ese grano en Uruguay y exportarlo como aceite a distintos destinos”. Por un lado “tenemos el aceite, materia prima para el combustible sostenible de aviación, que se está demandando bastante a nivel global”, y “como subproducto tenemos un alimento muy rico en proteína”, que “puede llegar a servir para la elaboración de raciones”, dijo. La idea inicial es intentar colocar ese subproducto en el mercado uruguayo.

Comentó que se cumplió el objetivo de siembra para este primer año, y que incluso fue “superado”, ya que hubo “productores que no llegaron a sembrar porque no teníamos más semilla”. Dijo que “siempre fuimos muy conservadores, intentando ir a la mayor cantidad de productores posible en bajas áreas”. Acotó que el propósito era tener “distintas experiencias” en un cultivo que es “nuevo” y que “el aprendizaje sea continuo, año a año con el productor”.

Ahora el plan de LDC de cara a 2025 es “intentar duplicar o hasta triplicar el área” de siembra de camelina, para lo cual se tendrá en cuenta “la opinión del productor, cómo le va con la cosecha y el recibo”, pero “entendemos que es un cultivo que vino para quedarse”, consideró.

MEJORAMIENTO GENÉTICO 

Morales comentó que, “este año, cuando empezamos a desembarcar en Uruguay, nos juntamos con el Instituto Nacional de Semillas (Inase) y con la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), para comentarles sobre el desarrollo de la camelina y la introducción de los nuevos materiales”, entre otros asuntos. Agregó que ambas instituciones tuvieron una “muy buena respuesta” y “pudimos desembarcar sin problema” en el mercado uruguayo. 

En esta etapa hay dos variedades en Uruguay. Matías Asinari, responsable de desarrollo de producción de Camelina Company, señaló que la camelina es una crucífera, “prima hermana de la colza y la carinata”. A propósito, planteó que para posicionar el cultivo hay que considerar tres aspectos diferentes a colza y carinata, que son: tolerancia a heladas, plasticidad en fecha de siembra –de mayo a agosto– y genética.

Camelina Company tiene 20 variedades registradas, con las que va “explorando zonas y ambientes”, donde “el mejoramiento genético es el puntapié para el avance” del cultivo en Uruguay. Sobre el manejo, indicó que “es bastante sencillo”, y que es importante seleccionar la chacra considerando que “no sea anegable”, porque el cultivo  “es sensible” al anegamiento.

Explicó que se trata de una semilla chica, se siembra con máquinas convencionales, y que cuando llegó a Uruguay “la charla con el productor apuntó a la fertilización”, porque “ya se conoce la siembra y la cosecha por la experiencia que se tiene en colza y carinata”, relató.

Asinari comentó que “se está proponiendo una fertilización de reposición con 40 kilos de nitrógeno, 30 kilos de fósforo, 30 kilos de potasio y 10 kilos de azufre”, dado que “eso se lleva” una tonelada de camelina. Sostuvo que “el secreto es una buena implantación, que acá se logra muy bien, porque conocen la semilla chica; y después es la fertilización a base de fósforo en el arranque y una nitrogenada en roseta, aunque si se puede incorporar antes es mejor”. Además, informó que “hasta el momento no se detectaron plagas ni enfermedades”.

Agregó que la camelina es un cultivo doble propósito, de renta y de servicio. La densidad apunta a 8 kilos de semilla por hectárea para lograr de 200 a 250 plantas por metro cuadrado. “Con eso competimos muy bien frente a las malezas, porque arranca muy rápido. La chacra debe arrancar limpia, con un reseteo de hasta 10 días antes de la siembra, ya sea con glifosato o 2,4D”, indicó. En caso de contar con malezas gramíneas, “arriba del cultivo se pueden aplicar germinicidas”, explicó.  

El responsable de desarrollo de producción de Camelina Company mencionó que la empresa tiene ensayos del cultivo donde se registraron rindes de 2.000 y 3.000 kilos por hectárea (kg/ha). “Queremos ser cautelosos en este desarrollo. Nuestro presupuesto siempre fue con una tonelada de camelina (por hectárea), que creemos que es lograble cuando se implanta bien, y cuando no aparece nada raro en el cultivo”, comentó.

Aseguró que en Argentina hay “casos de productores en grandes superficies de 2.500 kg/ha, 1.800 kg/ha, 1.600 kg/ha”, y se va “apuntando a un potencial mayor”. También informó que Camelina Company cuenta con un centro de mejoramiento en Pergamino, Buenos Aires, donde “estamos haciendo pruebas con distintas variedades, apuntando a estabilizar rindes y explorando nuevas zonas con variedades de ciclos corto, largo e intermedio”.

Acotó que “estamos trabajando en variedades que sean más tolerantes al anegamiento y que sumen tolerancia a ciertos herbicidas, eso será clave para el manejo de malezas que no sean de hoja fina”.

El programa de camelina con genética de Camelina Company proviene de España y de Sustainable Oils de Estados Unidos, compañías que son propiedad del grupo estadounidense Global Clean Energy Holdings (GCE), que acordó con LDC la promoción del cultivo en Sudamérica.  

“DESCOMODITIZACIÓN” 

La gerente de Sustentabilidad de Cereales y Oleaginosas de LDC para Latinoamérica sur y oeste, Victoria Capalbo, comentó a VERDE sobre la relevancia del lema de la “innovación sustentable” y el “compromiso enorme” de tener un “rol intermediario en la cadena”, con la posibilidad de “unir tanto la oferta como la demanda” y estar “siempre buscando innovación”.

Profundizó que esa búsqueda de innovación se relaciona con “lo que tiene que ver con sustentabilidad, que son temas que hoy están presentes en la compañía y atraviesan todos los negocios y todas las plataformas”, donde LDC “es pionero”. 

Destacó que el cultivo de camelina tiene “innumerables beneficios”, y que “se van encontrando mercados que están dispuestos a comprar esos productos que generan nuevas oportunidades”. Señaló que “la tarea es la descarbonización del planeta” y el “reemplazo de los combustibles fósiles con los biocombustibles renovables, que son más amigables con el medio ambiente y generan menores emisiones de carbono”.

Capalbo agregó que la compañía tiene un programa relacionado con soja sustentable que “es súper amplio”, con “más de 15 años en la región” y con diversas certificaciones: ISCC, RTRS, 2BSvs, EPA, entre otras.  Al tiempo que la empresa trabaja en tener huella de carbono medida en soja, maíz y empezando a evaluar planes para trigo. 

También destacó la idea de “influir positivamente hacia arriba y hacia abajo en toda la cadena de valor”, y lograr entre todos hacer una “cadena de favores, donde cada uno desde su lugar busque ser más eficiente y disminuir su huella de carbono”. 

Hizo hincapié en la Plataforma de Agricultura Regenerativa de LDC, que fue una “decisión natural relacionada con el camino hacia la transición energética que tiene planteado la compañía, con objetivos globales”. El programa está operativo en Estados Unidos, Brasil, Argentina y se está evaluando en Australia y otros países.

Explicó que en Argentina se lanzó este año, con el objetivo de 10.000 hectáreas, pero para 2030 la meta es llegar a unas 200.000 hectáreas, para lo cual LDC se asoció con distintos stakeholders (partes interesadas, en inglés) de la cadena, para generar un ecosistema en el que el productor obtenga diversos beneficios”.

Capalbo señaló que proveer productos que sean libres de deforestación, con una huella de carbono medida o provenientes de la agricultura regenerativa, “es algo relevante”, pero puntualizó que “actualmente el grado de exigencia depende de los destinos y clientes”

A propósito, dijo que hay exigencias regulatorias por parte de los destinos demandantes, y demandas de empresas que compran los productos que surgen a partir del interés del consumidor. Confirmó que Europa “marca el camino en estos temas”, pero también “se empieza a notar en Estados Unidos, en el sudeste asiático y en empresas privadas chinas”.

“Claramente vamos a la trazabilidad y a la descomoditización de los productos primarios, lo que permitirá permanecer en el mercado y se transformará en la base para seguir operando”, concluyó.

Nota de Revista Verde N°118

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