Carne aviar: Avanza la apertura comercial con el objetivo en China

By Cristina Fumero,

“Desde el año pasado retomamos las exportaciones de otro tipo de productos, no solamente pollos”, afirmó a la revista especializada Aves y Cerdos, Federico Olariaga, gerente general de Granja Tres Arroyos. Para ello, vienen trabajando con las autoridades sanitarias uruguayas con el objetivo de lograr la apertura de nuevos mercados, algunos de los cuales, si bien no tienen grandes exigencias ni pagan valores excepcionales, sirven para descomprimir la plaza local “que se satura fácilmente”.

Actualmente Granja Tres Arroyos exporta gallina liviana y CMS (Carne Mecánicamente Separada) a países de África como Congo, Gabón y Namibia, así como cortes de gallina pesada a esos destinos y a países de Medio Oriente como Yemen, Omán, Qatar y Bahréin. A su vez, también se están colocando garras en Macao “que es el paso previo para lograr la apertura de China, que es el gran objetivo que tenemos fijado” para lo cual se está trabajando con el MGAP.

En cuanto a ese destino, Olariaga puntualizó que ya comenzó el intercambio entre los servicios sanitarios de ambos países. “Hubo pedidos de información por parte de China, enviando Uruguay la información correspondiente, pero aún no hemos recibido la respuesta”, puntualizó. Agregó que el Ministerio le está dando prioridad a la apertura de ese mercado que demanda fundamentalmente garras y alas. “Es un mercado diferencial por el tema precio, y porque poder abastecer a China con determinada cantidad de contenedores de garras al mes, permite pensar en la producción de otra manera”.

Olariaga destacó el trabajo que viene realizando el Ministerio en cuanto a apertura de mercados. Si bien reconoció que aún no se han logrado habilitaciones para los mercados más exigentes, sí se han abierto destinos que permiten incrementar los volúmenes de colocación. Remarcó que, además de China, el país está abocado en la apertura de Arabia Saudita que es exigente y paga buenos valores, así como Emiratos Árabes, Malasia y Hong Kong. “Sabemos que los mercados de alta exigencia van a demorar un poco más, pero en el medio vamos caminando con otros mercados que sirven para justamente aumentar los kilos que se procesan en planta”.

Sobre si Uruguay es competitivo para exportar, Olariaga sostuvo que en nuestro país los costos de producción son muy elevados. “Lo que sí tiene Uruguay es una excelente sanidad y excelentes resultados a campo, lo que lo hacen eficiente en la parte productiva”. Al ser un país caro, resulta fundamental ingresar a mercados de alta exigencia para justamente no saturar la plaza interna. Olariaga afirmó que los costos de producción son una traba importante, ya que el 60% corresponde a alimentos “con un maíz que en Uruguay es un insumo caro”. Por eso afirmó que es fundamental “ser muy eficiente a nivel de campo y en los procesos de planta de faena para poder minimizar los costos”.

Puntualizó que la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (CUPRA) trazó un plan quinquenal que tiene, entre otros objetivos, la exportación a destinos de alta exigencia, además de duplicar la producción y la facturación bruta en 10 años, incrementando a 60 millones la cantidad de aves faenadas. “Se busca aumentar la producción para exportar a los mercados más exigentes”, puntualizó.

En materia sanitaria, se refirió a la detección de la enfermedad de Newcastle en una granja comercial en Brasil, lo que llevó a la interrupción de la exportación hacia destinos como la Unión Europea y Argentina. Si bien sostuvo que el tema ya está resuelto, generó preocupación a nivel local ya que desde 1996, Uruguay es libre de vacunación de esta enfermedad. “Como Cámara se solicitó al MGAP el cierre de la importación de carne desde Brasil y un refuerzo en las barreras sanitarias, así como extremar los cuidados en cuanto a la importación de genética. Es una enfermedad que hay que monitorear de cerca porque influye directamente en la sanidad nacional”, puntualizó.

Sobre la importación, afirmó que “está controlada” cumpliéndose con los parámetros establecidos con el objetivo de no saturar la plaza local.

Acerca de los objetivos de la empresa en Uruguay, Olariaga remarcó que están abocados en la planta para lograr las mejoras necesarias que les permitan sortear las auditorías de los mercados más exigentes. A su vez, se continúa trabajando en la plaza local buscando un incremento en el consumo.

Nota de la revista Aves y Cerdos N° 1

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Mattos: alcanzar una mejor competitividad en aves y cerdos es clave para lograr el desarrollo

By Cristina Fumero,

El ingeniero agrónomo Fernando Mattos, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en entrevista con la revista uruguaya Aves y Cerdos destacó las oportunidades que tienen la carne aviar y porcina de aumentar la producción e incrementar las exportaciones

¿Qué políticas de promoción en la producción de cerdos se están llevando adelante?

La promoción de la producción es articular con el sector privado. Básicamente todos sabemos que en Uruguay se ha reducido y ha caído mucho la producción porcina. Hay una Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos (AUPC) cuyo brazo comercial es la Cooperativa Agraria Limitada Uruguaya de Productores de Cerdos (Caluprocerd), que está buscando distintos proyectos de inversión. Algunos ya se vienen concretando, como el caso de la compañía española Vall Companys, que se instaló en Uruguay con un proyecto que busca generar sistemas productivos modernos, de alta calidad y con una genética especial. Así que creo que, de la mano de una compañía de alto nivel, de alto rendimiento y con mucho mercado en Europa y que exporta a otros destinos como China, se está buscando justamente la modernización de la producción porcina en Uruguay, que hoy se mantiene básicamente produciendo para el mercado interno. La mayoría de la carne con hueso que se comercializa en Uruguay es de producción nacional y evidentemente esa es la ventaja. Pero claramente tenemos que apuntar a transferirle tecnología, se necesitan inversiones y apostar a un nivel productivo de primera categoría para hacer más competitiva la producción porcina. De esta manera se podría competir con un gigante de la producción regional que es Brasil, que hoy es responsable de casi el 90% de las importaciones. Importamos de Brasil buena parte de lo que se consume desde el punto de vista de la industria a un precio muy razonable y también la estrategia de la empresa que viene a invertir en Uruguay es justamente buscar la eficiencia productiva que le permita ser competitivo y que pueda realmente sustituir estas importaciones de Brasil que llegan hoy a muy buen precio.

¿Cuál es entonces la estrategia?

La estrategia es facilitarles a empresas privadas para que puedan invertir con el objetivo de, a partir de un desarrollo productivo, el día de mañana Uruguay pueda ser también eventualmente un exportador. Son etapas que hay que ir cumpliendo. Todavía estamos lejos. Uruguay tiene la capacidad de, por ejemplo, generar un crecimiento de la demanda interna de granos. Eso permitiría agregarle valor y en vez de exportar el grano en bruto, hacerlo como proteína animal de alto valor. En cuanto a la importación de carne de cerdo, ¿está controlada? Hay que emular de alguna manera el trayecto que ha recorrido durante décadas la industria frigorífica uruguaya la cual ha sido absolutamente exitosa en esta experiencia de incursionar en el mercado internacional.

En cuanto a la importación de carne de cerdo, ¿está controlada?

No, en realidad es un mercado libre. La defensa del productor es la carne con hueso. La producción nacional no tiene las condiciones para abastecer la demanda del mercado interno, tanto por un tema de volúmenes como de precios. “La apertura comercial nos permite que los precios se mantengan en niveles razonables y la industria abastecida, sin que esto signifique un perjuicio para la producción. No tenemos ningún motivo sanitario por lo cual impedir el ingreso de esta carne, lo que tenemos que apuntar es a modernizar los sistemas productivos, mejorando la genética, la sanidad, los manejos y las instalaciones, para generar sí una producción más competitiva en el Uruguay. Creo que es un objetivo que se puede alcanzar.

En carne aviar si hay una apuesta a la exportación, ¿cómo se viene trabajando en este sentido?

Con la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (CUPRA) hemos trabajado en forma muy cercana ya que tiene el objetivo de transformar la industria avícola en una industria también exportadora. Está mucho más adelantada que la producción porcina. A diferencia de ésta carne, el 90% del mercado interno está abastecido con producción nacional. Algunos cortes ingresan al país en función de autorizaciones de importación que están negociadas hace unos cuantos años, y que regulan, de alguna manera, el ingreso de carne importada. Pero esto, lógicamente, será temporario. La industria se tiene que preparar para ser más competitiva, para ser más eficiente, y para alcanzar mercados que venimos trabajando en conjunto para poder habilitar. También la industria va a necesitar invertir en mejoras de sus sistemas de producción y automatizar más lo que son las industrias. Creo que tenemos un muy buen nivel de producción y con buena sanidad, pero hay que dar el paso para mejorar la calidad del producto y adaptarnos a los requerimientos externos en cuanto a tamaño y a volumen. Existe un mercado muy creciente, ya que es de las carnes que más crece en cuanto a demanda y comercio. Pero, claramente Uruguay tiene que ponerse a tono en materia de competitividad para poder estar presente en el mercado.

¿A qué mercados se está apuntando?

Hoy la industria lo que visualiza es posibilidades de nichos de mercado, ya que todavía no tiene un excedente productivo que le permita exportar grandes volúmenes. Pero sí se puede complementar algunos cortes que en algún mercado se valorizan mucho y que acá en Uruguay van directamente al digestor porque no hay demanda. Ese es el caso, por ejemplo, de las garras que son un producto muy preciado en Asia y que aquí no tenemos costumbre de consumirlo por lo que tienen un valor residual. En ese aspecto es que hemos trabajado junto con el sector privado, avanzando en algunas solicitudes de habilitación como, por ejemplo, con Hong Kong, que es una región autónoma de la República Popular China con casi 8 millones de habitantes, pero que además, recibe millones de turistas. Allí hay una enorme demanda que perfectamente puede calzar como mercado de destino de la producción uruguaya. Ya tenemos habilitado Macao, que es una zona también próxima a la Gran Bahía de la zona de Hong Kong, con enorme desarrollo turístico basado en una infinidad de hoteles y de casinos donde concurren muchos ciudadanos chinos de vacaciones. Evidentemente allí también hay una posibilidad que lentamente se puede abrir como opción de negocio. Primero con Macao y después con Hong Kong, apostamos a ingresar a China con quienes ya estamos trabajando en la lista de productos y con los Servicios Sanitarios locales.

En materia sanitaria ¿Cómo se monitoreó la aparición de la enfermedad de Newcastle en Brasil?

En realidad, el riesgo era muy bajo, pero igualmente se tomaron las medidas preventivas. Hubo constante información sobre la situación por parte de Brasil. Es un evento sanitario que ya está controlado, que se trató de un solo establecimiento, pero que motivó la activación de todos los protocolos sanitarios. Como prevención, el propio Brasil tomó la decisión de auto excluir las exportaciones del estado de Rio Grande por un tiempo prudencial. Uruguay lo tomó de esa manera, pero quedaron habilitado todo el resto de los Estados que no tienen relación epidemiológica alguna con este caso de forma de dar plenas garantías a productores y consumidores.

Uno de los pedidos de CUPRA es crear un área específica en el ministerio para gestionar la agenda del sector. ¿Se ha logrado avanzar en este sentido?

El sector tiene la mesa avícola en el Ministerio que es multidisciplinaria con amplia representación y distintas unidades ejecutoras que allí confluyen. Cada vez que nos han solicitado hemos tenido una respuesta inmediata. No creo que haya necesidad de más ámbitos formales de diálogo. Además hemos sido invitados por CUPRA para conocer sus planes de trabajo estratégicos. Cuando estuve en INAC hicimos también un trabajo de consultoría con expertos internacionales para elaborar la hoja de ruta para el desarrollo del sector avícola. Yo creo que acá es el propio sector privado el que irá madurando y tomando las decisiones en cuanto a los aspectos de inversión, de sanidad, de integración de la cadena, etc. Muchas de estas cosas se vienen haciendo, pero hay que seguir para apostar a una industria eficiente, exportadora y que sea competitiva. El nivel productivo y de equipamiento de la industria todavía está por debajo de los requerimientos internacionales ya que buena parte de ella aún está diseñada para producir para el mercado interno. La industria ha hecho grandes esfuerzos, pero aún resta lograr las condiciones de competencia que requiere el mercado internacional.

¿Entiende que el país tiene potencial para estas carnes?

En el plan estratégico que se elaboró cuando yo estaba en la presidencia de INAC se destacaba la apuesta que tiene el Uruguay al crecimiento productivo del sector cárnico. El plan estratégico establece la meta de que nuestro país pueda producir un millón de toneladas de distintas carnes entre las cuales están la aviar y la de cerdo, además de las más tradicionales como la ovina y la vacuna. Afianzando los sistemas productivos, Uruguay tiene potencial para convertirse en un gran actor, aún más importante de lo que es en la actualidad como oferente de carnes de calidad, sostenibles y nutritivas que son tan necesarias para un aspecto esencial como lo es la seguridad alimentaria. En nuestras últimas visitas al sudeste asiático quedó absolutamente comprobado que existe un enorme potencial para la carne uruguaya en el mercado mundial en la medida que se alcancen los niveles de competitividad correspondientes. La demanda es prácticamente ilimitada, es decir que, la producción de carne que el país pueda generar tendrá su debida colocación.

Nota de la revista Aves y Cerdos N° 1

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Acortar ciclos, sumar rendimiento y enfrentar mejor las enfermedades

By Cristina Fumero,

El director comercial de Limagrain para el Cono Sur, Tomás Reynal, admitió que la chicharrita “es un desafío para todo el sector” y “condiciona la superficie de siembra”

En maíz “hay una tendencia a acortar los ciclos de madurez, logrando igual o mayor rendimiento, pero también es clave el comportamiento frente a enfermedades, y es una de las fortalezas del programa”, comentó a VERDE Tomás Reynal, director comercial de Limagrain para el Cono Sur. Para la empresa “el aspecto sanitario y los materiales estables resultan muy interesantes para generar una propuesta de valor con menos riesgo para el productor”.

Sobre la chicharrita, Reynal afirmó que “es un desafío para todo el sector y está condicionando la superficie de siembra, tanto en Argentina como en Uruguay”. Al analizar las áreas más afectadas, como el noreste y noroeste de Argentina, a Limagrain “nos encuentra bien posicionados, gracias al programa de investigación que comenzó hace cuatro años, cruzando líneas templadas y tropicales”.

El año pasado la compañía presentó su primer híbrido templado con “sangre tropical”, que “ya viene con mayor resistencia a este tipo de plagas que bajan de Brasil y Paraguay”. Por eso, sostuvo que la empresa “ya cuenta con un volumen de híbridos probados, que serán comercializados en esta campaña, con mayor resistencia al Spiroplasma en comparación con los híbridos templados”.

Como elemento que “genera preocupación”, Reynal sostuvo que la plaga ha comenzado a afectar zonas templadas, “donde las líneas actuales no están diseñadas para resistirla”. Esto plantea un nuevo desafío para Limagrain y para toda la industria semillerista, que “deberá adaptarse según la evolución de la plaga”.

Reynal dijo que en el mercado de híbridos de maíz hay mucha competencia, y que Limagrain “ha ido encontrando las áreas y regiones donde nuestro portafolio es más competitivo”. En esa línea, señaló que la adquisición del semillero Sursem (de Pergamino, Argentina) en 2018 “nos permitió crecer en el mercado a una velocidad mucho mayor, accediendo a germoplasma de líneas templadas, que fueron muy importantes” para el programa de mejoramiento.

Indicó que el programa de mejoramiento tiene como prioridad “aportar rendimiento”. La diferenciación comienza “cuando podemos presentar productos y estrategias para maximizar ese rendimiento”. A la hora de buscar rendimiento “aparece la variabilidad de los ciclos y se comienza a buscar productividad asociada a esos ciclos”, dijo. 

TRIGO Y GIRASOL

El programa de mejoramiento de trigo en la región se independizó en 2013 y la base se encuentra en Miramar (Buenos Aires). “Como empresa francesa y con el origen europeo del germoplasma, el programa tiene un gran potencial y es muy interesante. En Argentina se generan y desarrollan variedades adaptadas al mercado de Argentina y Uruguay”, donde el rendimiento aparece “como bandera principal y el comportamiento frente a royas se transforma en un factor diferencial de la genética de Limagrain”, describió.

El ejecutivo afirmó que en Argentina el crecimiento “ha sido más lento” en comparación con Uruguay, “donde gracias al trabajo de Tres Agro y otros socios comerciales, se ha logrado una participación del 8% del mercado y con potencial de crecimiento. El desafío es replicar este éxito en Argentina, donde el acceso al mercado viene más demorado”.

Reynal también recordó que, “debido a la guerra entre Ucrania y Rusia, creció mucho el área de girasol en Argentina, encontrándonos bien posicionados con productos competitivos y con tecnología Clearfield”. Enfatizó que “nuestros materiales se destacan en sanidad, con un fuerte posicionamiento frente a Phomopsis, y con altos rendimientos, ajustados por aceite, algo que nos ha permitido crecer y alcanzar el 10% del mercado”. Para una “empresa joven” como Limagrain, con la marca LG, “es un logro muy importante”, dijo.

En girasol, el programa de mejoramiento comenzó en 2011 en la misma estación de Miramar. “Es un cultivo muy relevante para la empresa”, que tiene una posición destacada en el mercado europeo, por lo que desde la compañía se visualiza un gran espacio para seguir creciendo en el mercado con su marca LG, comentó el director comercial de Limagrain para el Cono Sur.

TRAYECTORIA

Limagrain es una cooperativa fundada en 1965 en Clermont-Ferrand, al sur de Francia, que cuenta con más de 1.000 productores socios. Tiene presencia en más de 50 países, su principal mercado sigue siendo Europa y ha registrado un gran crecimiento en América. La compañía emplea a más de 9.000 personas, tiene ingresos superiores a 2.000 millones de euros e invierte el 16% de su facturación en investigación. “Es un área clave para el desarrollo del negocio, y de ahí la importancia y relevancia de esa inversión”, destacó.

Reynal señaló que a partir de 2008 comenzó el proceso de aceleración de la internacionalización y que la compañía llegó a Argentina en 2010, donde instaló programas de investigación en cultivos de maíz, girasol y trigo. Las primeras operaciones comerciales en Uruguay fueron en 2015, con Tres Agro. 

En Argentina y Uruguay Limagrain opera con la marca LG, cuyo foco está en los cultivos extensivos. Además, el grupo Limagrain tiene operaciones en los sectores hortícola, jardinería, repostería y panificación, y cuenta con actividades derivadas de los procesos industriales, denominadas Limagrain Ingredientes.

A nivel mundial, los negocios más importantes de Limagrain están en los cereales, principalmente maíz y trigo, que a su vez demandan la mayor inversión. Luego siguen todas las semillas para aceites vegetales, como girasol y colza. En Argentina, al igual que en Uruguay, “el volumen más relevante de negocios e inversión lo marca el maíz, tanto para grano como para silo, seguido por girasol, trigo, cebada y soja”, comentó.

En Limagrain se considera que las alianzas estratégicas “son fundamentales para el crecimiento”, aseveró. En el caso de Uruguay, donde la compañía no tiene oficinas propias, “es clave la alianza con Tres Agro, que nos ha permitido crecer en el mercado uruguayo”, dijo. Destacó ese vínculo como “una historia de éxito, que hoy contamos y a la que apostamos para el crecimiento futuro”.

PERSPECTIVAS

Reynal analizó que para la actual zafra los desafíos “son grandísimos”, y que “hay gran incertidumbre” en el caso del maíz, debido a la chicharrita. “Es un año en el que encontramos una menor intención de siembra”, al menos “hasta que esté más claro” cómo se comporta y desarrolla la plaga, comentó. Pero sostuvo que la mirada del grupo hacia la región “apunta a los fundamentos, sobre países que son históricamente agroindustriales, donde hay una cultura y un mercado más que interesante para un semillero como Limagrain”.

Afirmó que eso “es lo que se mira a la hora de tomar decisiones de inversión a mediano y largo plazo”. “Hay que ir construyendo el negocio, tanto en el presente como en el futuro”, dijo. Y el marco que brinda cada país para operar y desarrollar negocios sustentables “es clave” en una empresa multicultivo, consideró.

Sobre la posibilidad de incursionar en otros cultivos, sostuvo que las decisiones “son muy estratégicas” y “a veces también tácticas”, dependiendo del mercado y de cada país. Al mismo tiempo, planteó que “es necesario mantener el foco en los cultivos y actividades que se eligen, sobre todo cuando el negocio está en una etapa de crecimiento, intentando lograr madurez en los mercados”. Por lo tanto, el foco actual está en maíz, girasol, soja, trigo y cebada, además de estar trabajando con variedades de arvejas, “cultivo que viene ganando terreno también en Argentina”, confirmó.

Nota de Revista Verde N°116

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Investigador propone “diseñar los agroecosistema de manera distinta”

By Cristina Fumero,

La producción de alimentos se enfrenta a cambios de paradigma para permanecer en el tiempo y adaptarse a nuevas demandas en los mercados. “Tenemos que pensar cómo diseñar los agroecosistemas de una manera distinta”, expresó el investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, ingeniero agrónomo (Dr.) Gervasio Piñeiro. 

Explicó a VERDE que los nuevos sistemas agrícolas “obviamente tienen que producir alimentos, pero a su vez deben producir otra batería de servicios ecosistémicos”, como “tener un arroyo limpio, emitir poco gas de efecto invernadero, evitar las pérdidas de fósforo, conservar la diversidad de polinizadores o de biodiversidad en general” expresó. 

El paradigma actual implica únicamente “cosechar y vender”, en vez de contemplar “múltiples objetivos de producción” necesarios para la sostenibilidad del sistema productivo.

En referencia a las polémicas sobre las prácticas agrícolas adecuadas, analizó que “siempre terminamos luchando por bandos”, enfrascados en “una cuestión dicotómica de blanco y negro”, que “no construye mucho”. Por lo tanto, sostuvo que “quitar demonios a la producción y reconocer las transiciones resulta clave”. 

Afirmó que “las cosas nunca son así, hay un montón de matices” sobre los cuales discutir. “Después podemos poner rótulos distintos o podemos charlar sobre cuál es el mejor de ellos”, pero lo importante es que “se esté pensando en mejorar el sistema”, consideró el académico.

Planteó que un cambio de paradigma “requiere tecnologías enfocadas en los procesos”, para los que se necesita “más información” y articulación técnica, dado que “responden a cosas que no tenemos del todo comprendidas”, como el funcionamiento complejo de la dinámica de procesos e interacciones a nivel del suelo. 

El investigador opinó que los productores “ya sienten” la necesidad de incorporar este conocimiento traducido en prácticas sostenibles, y para ello aconseja “empezar a diseñar distinto su sistema”.

A menudo existen diversas denominaciones para esta transformación en las prácticas, desde agricultura regenerativa, intensificación ecológica, producción orgánica, entre otras. Piñeiro opta por el concepto de agroecología, porque considera que “es mucho más grande” que los anteriores, ya que“incluye también muchas cuestiones sociales y de organización”. 

Además de “alimentos sanos” y la “regeneración” de los recursos naturales, la agroecología incorpora conceptos como el “comercio justo”, que implica que los productores ganen lo suficiente para sostener su negocio y que el consumidor final pueda abastecerse sin que la formación de precio resulte restrictiva para su canasta básica.

Sostuvo que estas categorías “no deben ser una muralla” excluyente que deje a productores con intenciones de mejorar por fuera, estableciendo varas inalcanzables. Existen muchos productores que incorporan activamente cultivos de servicio y distintas prácticas sostenibles sin enmarcarse plenamente en una categoría o paradigma, y para el ingeniero “eso también está bien”. Esto implica que muchas veces se enfrente a nuevas prácticas o aspectos de transformación que “puede o no adoptar” y él tiene la libertad de “elegir una opción”. 

Es foco de la discusión los posibles beneficios en la diferenciación de los commodities, que se pueden obtener por producir de forma sostenible. Sin embargo, es posible que en el futuro arriben restricciones a la producción, que impliquen penalizaciones por externalidades adversas de la producción agrícola que hoy no existen. 

También advirtió que, ante la demanda de la sociedad, pueden surgir restricciones “por el otro extremo”, como “barreras arancelarias”. Esto podría ocurrir “de la misma manera” que un día “llegó la ley de uso y manejo de suelos”, por la dimensión del problema ambiental de la erosión. Un ejemplo de estas nuevas regulaciones podría ser la restricción de compra a la soja proveniente de tierras donde hubo deforestación.

El investigador opinó que “hay que hacerse cargo” de “lo bueno y lo malo”, en un sistema de producción. Indicó que Uruguay “produce comida para un montón de gente”, pero también “hemos tenido impactos ambientales que tenemos que mejorar”, donde “hay que encontrar un balance”. A propósito, sostuvo que los productores “deberían empezar a mejorar consistentemente”, de “una manera autoorganizada”, porque es posible que se vean afectados por nuevas “regulaciones” externas.

Opinó que la exigencia de productos sostenibles, el sobreprecio o la restricción a la compra de productos que no cumplan con determinadas características de sostenibilidad “va a llegar como imposición tarde o temprano”. 

El académico señaló que “venimos de una carrera donde se deteriora el ecosistema, nuestro país posee pérdida de fertilidad, de estructuras y problemas de contaminación de agua”. Estos problemas “empiezan a afectar a toda la sociedad” incluso “a nivel de la salud”. A su vez, implican desventajas a la hora de acceder a los mercados que mejor pagan, que requieren altos niveles de inocuidad.

Esta adopción de nuevas prácticas “puede ser vista como un costo o como una inversión”. El investigador puso el ejemplo de “los cultivos de servicio”, que “los vemos como una inversión, que cuesta a largo plazo o a mediano plazo, y a veces incluso a corto plazo disminuye el uso de insumos y con ello los costos”. Planteó como ejemplo “una vicia –cultivo de servicio que fija nitrógeno en suelo– ante un maíz baja el uso de fertilizantes; lo tenemos súper medido”, remarcó.

El ingeniero agrónomo Gervasio Piñeiro es referencia destacada en sostenibilidad de la agricultura y nuevas formas de medir indicadores de sostenibilidad a nivel de suelo. Son conocidos sus aportes para abandonar el concepto de que el suelo es “una gran caja negra” y empezar a conocer cómo incrementar sus niveles de materia orgánica, para mejorar su fertilidad, estructura y poder evitar la pérdida de nutrientes. Sus contribuciones apuntan a seguir estrategias distintas para regenerar el suelo, según sus necesidades.

Nota de Revista Verde N°116

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Uruguay “está muy atrasado” en uso de bioinsumos respecto a la región

By Cristina Fumero,

Integrantes del sector señalan que “la burocracia” para el registro de fitosanitarios en el MGAP “le ha puesto mucha traba” al crecimiento de los productos biológicos en el país

Uruguay “está muy atrasado a nivel regional” respecto a la utilización de bioinsumos, dijo a VERDE el director comercial de Sosei, ingeniero agrónomo Nicolás Rubio. Agregó que “la burocracia para el registro de fitosanitarios del Ministerio” de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) “le ha puesto mucha traba al crecimiento de (los insumos) biológicos en el país, lo que limita el crecimiento de planes de salud del suelo”. Explicó que esas limitaciones implican “restricciones en la cantidad y calidad” de productos a utilizar y eso hace que los productores “pierdan una cantidad de herramientas”.

Afirmó que los protocolos de registro “muchas veces son imposibles de realizar”, dado que “no se comportan del mismo modo que los químicos u otros tipos de productos”. Agregó que tienen un periodo de tiempo para cumplirse, que “es diferente”, y principios de acción “muy distintos”. 

Consultado sobre su participación en el Plan Nacional de Bioinsumos, llevado a cabo por el MGAP, respondió que fue “positivo”, porque el plan “detectó una problemática importante”, que “toma las necesidades de las empresas”. 

“A las empresas que van a vender productos biológicos les cuesta mucho entrar, porque los productores no conocen el tema”, explicó Rubio. Y aseguró que “falta mucha capacitación de parte de la academia”. Los bioinsumos “son una herramienta muy útil para la agricultura que se viene”, y “junto a una buena nutrición mineral pueden colaborar mucho a la regeneración de los suelos”, opinó.

Sosei es una empresa uruguaya de biotecnología, que se dedica a la realización de análisis biológicos para evaluar y monitorear la salud del suelo, ofreciendo un servicio “único en el mercado”, destacan desde la compañía que fue fundada hace cuatro años por la ingeniera química Magdalena Iturria, actual CEO.

La investigación que realiza Sosei es un trabajo que a nivel nacional “recién está comenzando a hacer, y entendemos muy importante que se continúe por este camino”, afirmó Rubio. A su vez, la organización realiza análisis en proyectos con la Facultad de Agronomía y otras instituciones públicas y privadas. 

Y señaló que “nuestros indicadores están alineados con lo que está empezando a trabajar el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria)”. 

Bioinsumos en la región

En la región los bioinsumos no solo tratan de la salud del suelo o de la producción intensiva. “Brasil es un caso clarísimo”, señaló Rubio, donde los bioinsumos se utilizan para incrementar los rendimientos con sostenibilidad ambiental. El país vecino alcanzó “un 50% de uso de insumos de origen biológico en el agro”, destacó. En Argentina y Paraguay el crecimiento también “viene siendo elevado”, mientras que Uruguay “está relegado”.

La implementación masiva de bioinsumos como uso complementario al convencional requiere mucha formación. Al momento de hablar con VERDE, Rubio se encontraba en Brasil, capacitándose sobre microbiología. Comentó que Brasil está más avanzado en llevar la teoría a la práctica en el uso de bioinsumos, así como en la operativa de aplicación. 

Comentó que en Uruguay uno de los principales desafíos es la compatibilidad entre productos biológicos y químicos, ya que las aplicaciones suelen hacerse en mezcla. “Queremos introducir en los análisis la capacidad de medir la compatibilidad de los biológicos con los fitosanitarios y otros productos”, dijo. Esto permitirá que los productores envíen sus caldos de mezclas para análisis, facilitando recomendaciones más precisas y efectivas sobre el uso combinado de los insumos.

La salud del suelo como nuevo paradigma

El director destaca la creciente importancia del concepto de salud del suelo. Este término, aunque “cada vez más utilizado”, aún requiere “mucho trabajo” para su plena implementación. Rubio explica que la salud del suelo abarca “tres componentes principales: la química, la física y la biológica”. Este último componente, según Rubio, “es el menos evaluado” hasta ahora, especialmente en Uruguay, y es precisamente en ese aspecto donde Sosei se posiciona como líder. “Brindamos análisis biológicos, utilizando diferentes indicadores para monitorear la actividad biológica del suelo”, explicó.

Además, describió cómo la empresa vincula los componentes físicos y químicos con los biológicos, para ofrecer una evaluación completa del estado del suelo. “A partir de esta integración damos un diagnóstico de la salud del suelo de cada potrero”, señaló. El trabajo de Sosei le indica al agricultor si está yendo o no en la dirección correcta, en términos de prácticas agrícolas sostenibles. 

El avance en el estudio de la biología del suelo ha sido significativo. “Hoy en día contamos con herramientas que nos permiten conocer mucho más la biodiversidad del suelo y su funcionalidad”, comentó el ingeniero agrónomo. Este progreso ha desarrollado herramientas claves para avanzar en lo que se conoce sobre salud biológica del suelo.

Lo central de los avances en investigación biológica implica conocer a los microorganismos, base de muchos de los bioinsumos que están llegando al mercado. Estos organismos contribuyen a la estructura del suelo, la nutrición y protección de las plantas, captura de carbono y la resiliencia del sistema en su totalidad. “Podemos determinar a través de varios mecanismos si la biología del suelo está activada y funcionando correctamente”, explicó el director comercial.

Innovación en la metodología de análisis

Los indicadores que releva Sosei se encuentran bajo dos líneas de investigación: una de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) y la otra de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), institución dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil, que realiza funciones equivalentes a las del INIA en Uruguay. 

La estadounidense evalúa carbono activo, que es la parte del carbono de la materia orgánica que está más disponible para los microorganismos. Además evalúa el nivel de proteína en el suelo, que se relaciona con dos aspectos importantes de la salud del suelo: el potencial de ciclar nitrógeno orgánico y el potencial de formar agregados estables, mejorando la estructura y la capacidad de retención de agua. 

La línea brasileña implica el análisis enzimático en suelo, conocer qué tipo de actividad desarrollan. Por ejemplo: si están disponibilizando fósforo o consumiendo carbono. El ingeniero agrónomo comentó que el trabajo de Sosei y su metodología “sigue las mismas estrategias de Embrapa, con resultados exitosos”.

Estos análisis de suelo se diferencian de los convencionales porque “te ayudan no solo a ver qué pasó, sino también a tratar de predecir lo que pasará”. Por ejemplo: una alta actividad microbiana, con disponibilidad de alimento para los microorganismos da cuenta de que habrá mayor disponibilidad de nutrientes. Los análisis convencionales dan cuenta de la historia de la chacra, pero no de la dirección correcta a seguir, además de tener cambios más lentos.

Enfoque en el productor y análisis a medida

Consultado sobre la receptividad de esta tecnología en los productores, Rubio respondió que trabajan con varios rubros y la recepción “es enorme”. Confirmó que los productores “están realmente preocupados por la situación de los suelos, que cada vez demandan más insumos, y quieren manejarlos de una manera más regenerativa”. Sin embargo, llevar a la práctica las soluciones encontradas puede ser complicado, debido a limitaciones técnicas o de productos. El desconocimiento de información y la falta de asesoramiento afectan la implementación de esta tecnología.

Rubio explicó que, además de ofrecer análisis biológicos, Sosei se enfoca en proporcionar a los productores “información útil, práctica, económicamente viable y comprensible”. Aclaró que el análisis biológico crudo “no te dice nada por sí solo, porque el productor tampoco sabe interpretarlo”. Por eso, la empresa trabaja para brindarle información y asesoramiento en la interpretación de los datos. 

Los análisis también se realizan en base a  los objetivos de cada productor, ya sea comparar dos campos con manejos diferentes, verificar el efecto de un producto en el suelo o evaluar cómo se comportan los cultivos de servicio en los diferentes suelos. “El análisis está direccionado al objetivo de cada productor, no es algo que obligatoriamente deba hacerse  todos los años, también puede realizarse para detectar limitantes productivas”, indicó.

La empresa está desarrollando un índice que permitiría evaluar y comparar la salud del suelo en diferentes parcelas del predio de los productores u otras con suelos similares. El objetivo es estimar la degradación en términos de fertilidad biológica. 

El laboratorio cuenta con un índice de fertilidad biológica, con una escala de 0 a 100. “Este índice es útil, porque traduce datos técnicos complejos en una métrica fácil de entender para los productores. A su vez, se puede comparar con la media de suelos de una misma textura a nivel nacional”, explicó.

Lo novedoso de este análisis es que da la opción de segmentar prácticas de manejo y rotación de cultivos, según la salud específica de cada potrero. El director comercial de Sosei ejemplificó que esta herramienta le permite a un cliente saber si su suelo está un 60% por encima de la media de la región o un 40% por debajo. Con esa información se podría, además, ajustar la rotación agrícola, identificar las parcelas más degradadas, priorizar cultivos de servicio u otras medidas regenerativas específicas, de acuerdo con la necesidad del potrero.

Nota de Revista Verde N°116

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Cultivos de servicio: Disminuir costos en la rotación y aportar servicios ecosistémicos

By Cristina Fumero,

Los cultivos de servicio “disminuyen el uso de insumos en el corto plazo” y, por tanto, “los costos” cuando están “bien hechos”, indicó el investigador uruguayo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), el ingeniero agrónomo (Dr.) Gervasio Piñeiro. Agregó que “uno puede verlo como un costo o como una inversión”. La estación experimental La Estanzuela, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) fue el escenario de una significativa jornada sobre cultivos de servicio, organizada por la Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa (Ausid). 

El encuentro también contó con la participación de la investigadora de INIA, ingeniera agrónoma (PhD.) Valentina Rubio; y la moderación del coordinador de Ausid, ingeniero agrónomo (MsC.) Santiago Álvarez. 

La jornada ofreció una combinación de exposiciones teóricas y recorridas de campo, y estuvo centrada en explorar cómo los cultivos de servicio pueden mejorar la salud del suelo y la resiliencia de los sistemas agrícolas.

El foco en tecnología y extensión

A través del INIA, Ausid es responsable del proyecto FPTA (Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria) N° 357, de cultivos de servicio, desde hace tres años. Este tiene en su esquema generar instancias de extensión y difusión. Se realizan actividades en campos de productores, mostrando diversas especies y combinaciones de siembra. 

El proyecto ha contado con la colaboración de diversos actores, como el Instituto Plan Agropecuario, Copagran, la Asociación Rural de Soriano y la Unión Rural de Flores. “A lo largo de los años hemos identificado áreas claves en las que concentrarnos», explicó Álvarez a VERDE. A propósito, señaló la importancia de mejorar la productividad y diversificar la producción de materia seca. 

La jornada buscó resaltar el papel de los cultivos de servicio en la mejora de las secuencias productivas, abordando objetivos que trascienden “a la productividad total de una secuencia (de rotación agrícola)”, indicó. 

El objetivo del proyecto es que se conciba a los cultivos de servicio para otros beneficios a la planta, lo que se entiende como “dar otros servicios ecosistémicos”, como “un río sin cianobacterias, menos gases de efecto invernadero” o “un suelo más descompactado”, con “menos erosión”, explicó Piñeiro. Para tener “un suelo fértil y gordo” uno “le tiene que dar de comer” dijo. Y para conocer qué le falta “comer” al suelo se establece la “brecha de carbono”.

Rubio explicó a VERDE que la incorporación de cultivos de servicio “mejora la estructura del suelo y la actividad de los microorganismos”. Estas mejoras en la salud del suelo “permiten mayor infiltración y almacenamiento de agua de lluvia”, así como “mejor ciclado de nutrientes”. La cantidad de raíces y la calidad del residuo también juegan “un papel importante”, pero “lo primero” es lograr “coberturas productivas y altos aportes de biomasa aérea”, señaló. Eso se logra “incorporando estas coberturas consistentemente durante varios años y asegurando su alta productividad”, remarcó.

Los suelos uruguayos

Los tres investigadores consideran que la situación de Uruguay respecto a los suelos es favorable en comparación con la región y el mundo. Rubio comentó que, “mirando únicamente los Molisoles, que son los principales suelos de Uruguay, parecería que el nivel de deterioro que observamos es menor en comparación con otras zonas donde estos suelos son comunes, como el Midwest (medio oeste) de Estados Unidos, China y Rusia” destacó. 

Además, remarcó que “esto es consistente con una historia de uso más reciente, y con la aplicación de la ley de uso y conservación de suelos, pionera en el mundo, que nos coloca en una posición favorable”.

Los paradigmas en torno al manejo del suelo han cambiado. Piñeiro explicó que antes se pensaba que “había que dejar descansar al suelo con un barbecho”, y ahora se entiende que “hay que darle de comer” más que dejarlo descansar. Para eso la biomasa del cultivo de servicio juega un rol fundamental, siempre y cuando el cultivo comercial “no extraiga muchos nutrientes”. De lo contrario “no se puede formar materia orgánica”, por lo que “importa el balance”, explicó. 

“Uruguay está mejor” posicionado que Argentina en manejo de suelos, gracias a sus planes de regulación. No obstante, ambos países aún tienen “áreas vacías en invierno”, que es un problema que en Argentina “muchos productores no lo ven”, comentó. 

Por otro lado, el manejo del nitrógeno y la integración de leguminosas no han sido adoptados completamente en la región por falta de regulación. Esto afecta la implementación de prácticas sostenibles, como el control de la erosión. El fósforo soluble en el agua es un problema destacado por el investigador, quien explicó que “utilizar al voleo o tener barbechos largos” lo incrementa. Y sugirió que futuras regulaciones podrían mitigar la proliferación de cianobacterias causadas por el fósforo.

“Engordar” suelos con cultivos

Gervasio Piñeiro trabaja con Ausid en este proyecto FPTA desde sus inicios. El profesional es responsable de toda la red de cultivos de servicio que lleva a cabo la Asociación Argentina de Siembra Directa (Apresid). El foco de su investigación está en medir la brecha de carbono, que para la agricultura“normalmente está entre 30% y 40% por debajo de lo que podríamos pensar” en los sistemas locales, afirmó el investigador de la UBA.

Para conocer el destino de la biomasa de la planta al degradarse en el suelo, Piñeiro utilizó lo que se denomina “marcadores isotópicos”, que permiten conocer dónde van las moléculas generadas por la planta. Los resultados arrojan que “le estamos dando poca comida al suelo”, porque “los cultivos anuales generalmente le dan poca comida, poca biomasa aérea, pero sobre todo poca raíz”. En cambio, “las pasturas le dan un poco más de comer a los suelos, por eso generalmente engordan cuando rotamos con pasturas” explicó.

Su trabajo ha generado información de suma relevancia en torno “al aporte de las leguminosas”, explicó Álvarez. Parte de su investigación sale de lo tradicional acerca del aporte de nitrógeno de las leguminosas, no limitándose a su fijación biológica, sino que también incluye la liberación continua de “exudados” ricos en nitrógeno, por las raíces que “catalizan” a los microorganismos en suelo, explicó Piñeiro. 

Estos exudados nutren a los microorganismos del suelo, aportando un beneficio adicional de nitrógeno, incluso en leguminosas que producen poca materia seca. De esta manera se validan conocimientos “que ya se veían a campo”, agregó.

Para entender mejor cómo alimentar el suelo, es esencial reconocer que la materia orgánica se divide en dos fracciones importantes, cada una requiriendo diferentes tipos de “comida”. Piñeiro sostuvo que “hay que darle de comer cosas distintas” al suelo, “a veces contrapuestas, en función del diagnóstico de la materia orgánica que tiene”. Este enfoque permite identificar qué tipo de materia orgánica se ha perdido y cómo restaurarla.

Por ejemplo: si se ha perdido materia orgánica particulada (POM), se deben emplear gramíneas y cultivos con raíces abundantes. Piñeiro comentó que “si ponemos muchos cultivos anuales, tanto de renta como de servicio, generamos materia orgánica, básicamente dándole de comer al suelo raíces abundantes”. En contraste, si la pérdida es de materia orgánica asociada a los minerales (MAOM), es necesario enfocarse en el aporte de nitrógeno mediante leguminosas. “El nitrógeno limita la formación de esta materia orgánica, por lo que una estrategia con leguminosas ayuda a regenerar esa caja”, señaló.

El investigador también destacó la importancia de medir y cuantificar las pérdidas de carbono en el suelo. Mencionó el uso de tecnologías como NIR, que permiten monitorear el carbono del suelo en tiempo real. “He visto productores que tienen en la patita de la sembradora un sensor que hace un mapa de carbono relativo de toda la chacra”, comentó. Esas técnicas ayudan a entender la magnitud de las pérdidas y a planificar la recuperación del suelo a largo plazo.

Maximizar la salud de los suelos

El aporte de Rubio tuvo que ver con el rol de los cultivos de servicio en sistemas que maximicen la salud de los suelos. Centró su presentación en “cómo los indicadores de suelo evaluados normalmente a nivel comercial, asociados con propiedades químicas y/o con el contenido de carbono total del suelo, no reflejan todos los procesos de degradación que se ven en las chacras, ni todos los beneficios de incorporar cultivos de cobertura”. 

Por tanto, afirmó que “es necesario tener una visión integral de los suelos, que incorpore la evaluación de propiedades físicas y biológicas, que junto con las químicas determinan la capacidad de los suelos para funcionar y brindar diferentes servicios ecosistémicos”, comentó la investigadora a VERDE.

Si se trata del análisis de datos en experimentos de largo plazo sobre la salud del suelo, el trabajo realizado por Rubio es determinante. Se basa en “indicadores sencillos y económicos de medir, que puedan ser usados a nivel comercial para la toma de decisiones”, según la investigadora. 

Las evaluaciones incluyen indicadores biológicos, como la respiración microbiana, la proteína del suelo o el carbono oxidable por permanganato. Estos indicadores se asocian con funciones del suelo relacionadas “con el ciclado de nutrientes, la descomposición de residuos y el movimiento de agua en el suelo, entre otros ”, explicó. 

El nivel de producción de materia seca en las secuencias de cultivos estaba “estrechamente relacionado con los índices de salud del suelo”, explicó Álvarez. Aunque encontrar tal relación era esperado, es “la primera vez” que se grafica claramente “a nivel nacional”. 

También se incluyeron indicadores físicos, “como la resistencia a la penetración, capacidad de almacenaje de agua, y la estabilidad de agregados, que se asocian con la capacidad del suelo de dar soporte a las raíces para crecer, ser resistente a la erosión, permitir que el agua infiltre, se almacene y drene en los campos”. 

Plan de uso y manejo de suelos bajo la lupa

El plan de uso y manejo de suelos se puso bajo la lupa luego de 11 años de aplicación. Rubio fue consultada por VERDE sobre nuevas perspectivas, a lo que respondió que “estamos quedándonos atrás en avanzar hacia una propuesta más integral de conservación de suelos, que no solo aborde la erosión sino también otros problemas, y promueva planes de monitoreo integrales”. 

La investigadora remarcó que la aprobación de una ley regional para preservar y promover la salud del suelo en la Unión Europea a finales de 2023 establece “un estándar alto y guía las exigencias de los organismos internacionales y los mercados a los cuales Uruguay deberá responder”. Explicó que aunque nuestros sistemas de producción “tienen ventajas en comparación con otros países de la región y del mundo, como la intensidad y diversidad de cultivos al año, “es necesario cuantificar mejor estas ventajas para darles valor a nuestros productos”.

Por su parte, Piñeiro dijo que el plan “fue un instrumento muy interesante”, y enfatizó en la necesidad de evaluarlo y ajustarlo. Destacó que “van a tener que cambiar” o encontrar un equilibrio entre regulación, incentivos, y autorregulación: “La zanahoria, el látigo o la autorregulación son los tres caminos”, dijo. 

La evaluación e incorporación de servicios ecosistémicos es un aspecto clave a incorporar. Piñeiro explicó que “hay 15 servicios que podríamos empezar a pensar cómo brindarlos”. Entre ellos, la reducción de emisiones de gases “es crucial”. Piñeiro sugirió que esto “podría lograrse a través de bonos de carbono o de una regulación del Estado que le pague a los productores”; o incluso mediante otros planes adicionales. Consideró que “no hay una sola forma” y “todas las vías están buenas, siempre y cuando logremos el objetivo de tener ese servicio ambiental”.

Álvarez también destacó la necesidad de renovar los paradigmas establecidos por el plan de uso de manejo de suelos, que lleva 11 años vigente. La investigación contribuye a considerar otros aspectos, además de la cobertura, que se le atribuían como único aporte a los cultivos de servicio. 

En cambio, propone evaluar “la producción de materia seca” como garantía de impacto “en la salud del suelo”. Esto implica elegir especies adecuadas para cada situación, buscando una mezcla equilibrada entre gramíneas y leguminosas para optimizar el aporte de nutrientes y materia seca. 

Nota de Revista Verde N°116

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Entre canteras y raíces forestales, con la mira en el encalado de suelos

By Cristina Fumero,

La historia de la empresa Caleras Cycusa empezó en 1936, con un “pequeño horno de cal, que lo hacía producir mi padre (Brigido)”, quien fue “una persona bastante pobre en sus inicios y muy dinámico en todas sus cosas”, recordó Jorge Diano, exdirector de esa firma hasta 2021, cuando su hija Luciana asumió la dirección. En diálogo con VERDE, ambos repasaron la evolución del emprendimiento familiar y los principales logros alcanzados durante estos años.

Jorge Diano valoró la visión y el esfuerzo de su padre, principalmente por su dedicación y convencimiento de que “había que forestar, para tener leña como combustible” y que “él empezó a forestar para utilizar esa madera dentro de 10 años”. “A veces pienso: ¡qué alma había que tener!, ¡qué espíritu para pensar en si este negocio funcionara dentro de 10 años!”, reflexionó.

Acotó que eso “lo hizo pensando en el combustible, la leña necesaria para la fábrica de cal”, por lo que la forestación fue una “necesidad energética”, ya que hasta ese momento “las caleras de Uruguay funcionaban con carbón de coque, que se compraba en Montevideo, lo vendía la compañía del gas”, pero había complejidades de oferta y precios, comentó.

Por esos años Brigido Diano fue a Córdoba, Argentina, porque allí había “tecnología de leña” y “trajo el modelo de los hornos a leña”. En ese momento dio inicio la historia de la leña en el emprendimiento.

Con esa iniciativa arrancó la “aventura forestal de mi padre, que no era ingeniero forestal”, sino que “era un luchador” que para “subsistir y continuar” con el negocio de la cal, además de forestar, fue comprando montes”, lo que fue parte de “las primeras forestaciones importantes a nivel país”, afirmó. Resaltó que por eso “fue condecorado por el gobierno en ese momento, por ser la persona que más árboles había plantado”.

Contó que después continuó con su apuesta y forestó en varios departamentos, en Lavalleja, en Canelones, en Maldonado, en Rocha y en el sur de Brasil, en la frontera con Uruguay, en algunos balnearios.

“Cuando pasaron los años yo disfruté de esa forestación, la puede usar en la calera” y siempre “seguí al pie del cañón al lado de él, forestando y produciendo cal, no hice ningún invento, agarré los cimientos y seguí con el edificio para arriba”, destacó.

El árbol y el edificio

Respecto a cómo evolucionó el negocio de la empresa iniciada hace 88 años, Diano señaló que había “dos inconvenientes grandes” en esa época, que pasaban por “obtener una cal de calidad, para eso había que lograr una piedra de calidad, con buen porcentaje de carbonato de calcio, y de esa forma se lograba un excelente producto final, como lo fue y como lo ha sido, y ojalá que siga siéndolo siempre”. 

Pero admitió que “era algo muy difícil, porque era un trabajo muy artesanal, que requería de la experiencia de las personas en la selección de la piedra, una quema pareja en los hornos y otra selección después de calcinada”. Y además señaló que “había falta de combustible para los camiones”.

Recordó que en aquellos años “los camiones funcionaban a gasógeno, y a veces se podía ir a Montevideo –siempre el gran mercado fue la capital– y otros días no”, indicó. Y relató una anécdota. Un día su padre consiguió unos vales de combustible, cargó dos camiones, y salieron los camioneros para Montevideo, con cargas completas de cal, “se pusieron a correr una carrera, chocaron entre ellos, volcaron uno para cada lado y quedó toda la cal tirada”.

Luego, “llegó un momento en que las demás caleras que no hicieron lo que hizo mi padre, empezaron a tener problemas financieros graves, porque el combustible –el carbón de coque– era caro, y no generaba una producción tan buena como la de la leña”, explicó. Diano señaló que de 23 caleras que había en los alrededores de Minas (Lavalleja), quedaron entre seis y siete, y en 1950 se unieron para conformar Cycusa (Canteras y Caleras Unidas Sociedad Anónima), mientras que otros “colegas siguieron desapareciendo”, indicó.

Para el empresario los pilares fundamentales del emprendimiento fueron: “tener yacimientos y montes propios”, a partir de “la visión” de su padre se construyó “el edificio” del negocio, al que “continué sumándole” pisos.

Rememoró otra anécdota: “Él (su padre) hacía todo el trabajo, juntaba las semillas, hacía el vivero, lograba el árbol y lo plantaba. Un día andaba mirando unas plantas que iban a plantarse, y me dice: traeme una vara de mimbre. Salí corriendo, busqué un mimbre, le dí una vara y empezó a darle golpes con la vara a los plantines. Al ver mi cara de desconcierto me comentó: estos árboles acá tienen todo, agua, reparo, sol, sombra y se están muriendo, tengo que hacer que luchen por sobrevivir, porque sino no van a prosperar sin todos estos cuidados en el campo. Con esos golpes buscaba generar condiciones rústicas para enfrentar las adversidades del ambiente”. Y afirmó que todas esas prácticas se justificaban, a partir de los resultados obtenidos.

Tercera generación

Luciana Diano, que representa la tercera generación de la familia y mantiene viva la llama de un negocio empresarial, señaló que la firma sigue con las mismas concesiones que tuvo desde el comienzo para explotar las canteras, y puso especial énfasis en un aspecto clave para el futuro de Caleras Cycusa y de la agricultura en Uruguay.

Las diferentes explotaciones de la producción agropecuaria hacen que “los suelos se acidifiquen y en algún momento tendrán que recuperar los niveles de pH” en los campos, “para tener mejores producciones”, lo que demandará el uso de prácticas como el encalado, avizoró. Eso se realiza en otras partes del mundo, donde la producción agrícola requiere de este tipo de soluciones a los requerimientos de los suelos.

De la piedra caliza de las canteras de la empresa, que tienen un “alto contenido de carbonato de calcio”, se elaboran productos para utilizar en el agro, en las raciones y en la producción avícola, por lo que en 2015 la empresa instaló una nueva planta de procesamiento destinada a la producir ese insumo, comentó. Y destacó que la compañía “es referente” en esa área de producción y comercialización en el mercado uruguayo.

Los propios campos de la firma sirvieron de prueba para comprobar los beneficios del encalado en los suelos, ya que al utilizar sus productos se alcanzaron “excelentes resultados” en los niveles de pH antes de plantar, sostuvo Luciana Diano

La empresaria advirtió de la importancia de la logística, con el objetivo de asegurar la disponibilidad de los productos a la hora de tomar la decisión de encalar, para lo cual la compañía tiene un “stock permanente de 1.500 a 2.000 toneladas”. Entonces, “si el productor requiere cinco camiones por día, o si llueve, el producto estará disponible” y puede ser adecuado a los requerimientos de los aplicadores.

Otros productos que más movimiento tienen en el mercado local comprenden una variada gama, como la “cal viva”, que es empleada para las mezclas y el tratamiento de efluentes; y la “cal hidratada”, que es molida fina para clientes como UPM, que la utiliza en los lodos de residuos y para filtrar el agua. También se utiliza en las obras viales, considerando que favorece la elasticidad y evita que las rutas se quiebren por el impacto del clima, entre otros factores, explicó.

En su operativa, Caleras Cycusa tiene canteras y plantas de producción en Minas y en Montevideo, y está en proceso de explorar nuevos negocios en la región. 

Si bien en este caso fue un proceso paulatino, y que prácticamente no se sintió en la interna de la empresa, un tema no menor es el hecho de liderar la dirección de la compañía siendo mujer. Diano valoró la “sensibilidad” necesaria para estar en todas partes donde el negocio lo requiere, atendiendo las necesidades y obligaciones del funcionamiento del emprendimiento, así como la oportunidad que le otorgó el destino para ocupar el cargo actual.

Se refirió además al aporte de algunos operarios históricos de Caleras, como el excapataz Juan Molina, que estuvo unos 50 años en la empresa, y que transmitió sus conocimientos a las nuevas generaciones, tras haber acompañado a Brigido Diano en sus primeras experiencias en la forestación y el desarrollo del negocio.

“Me ayudó muchísimo”, es un “libro abierto”, que “sabía todo” de la empresa e incluso sorprendió a los técnicos del LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) que llegaron a evaluar la gestión de calidad de la empresa para acceder a las normas ISO, destacó Luciana Diano. Y acotó, a modo de anécdota, que “una de las fortalezas” señaladas en el informe de esos técnicos fue Molina.

Productos y reservas

Caleras Cycusa cuenta con la única calera que produce cal viva dolomítica, para atender mercados muy exigentes en magnesio, y desarrollar distintos tipos de carbonatos de calcio y dolomíticos para la industria agropecuaria y alimenticia.

Esta empresa tiene yacimientos de caliza y dolomita en los departamentos de Lavalleja y Maldonado, además de montes forestales en las cercanías de las canteras. Esos yacimientos fueron analizados desde 1983 hasta la actualidad, obteniendo de esta un promedio fehaciente de 96% de carbonato de calcio y un promedio de magnesio en la dolomita de 39%, lo que representa resultados destacados en este sector de actividad, según destaca la empresa.

En la cartera de productos figuran cal Cristal, cal viva, cal hidratada Marfil, cal en pasta, carbonato de calcio, carbonato de magnesio, dolomita calcinada molida, cal hidratada vial, cal siderúrgica, calcáreo agrícola calcítico y dolomítico, entre otros artículos.

Nota de Revista Verde N°116

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