Bayer realizó el lanzamiento de Laudis, en una actividad denominada: La innovación en el control de malezas maíz. Se trata de un producto que “viene a complementar” el portafolio de herbicidas para ese cereal, dijo a VERDE, el ingeniero agrónomo Marcelo Morris, integrante del equipo de Marketing Estratégico de herbicidas e insecticidas de Bayer para el cono Sur. Agregó que “es un posemergente que está compuesto por tembotrione y un safener, lo cual “lo hace completamente selectivo para el cultivo de maíz” y “reduce su fitotoxicidad”.
Laudis es un producto banda verde y perteneciente al grupo de los HPPD, que “son los inhibidores de la síntesis de carotenoides”, que influyen “en la producción de clorofila”, y por eso “los primeros síntomas de control muestran un blanqueamiento o bleaching en las malezas”. Se mueve “tanto por floema como por xilema”, lo que le permite ser “altamente sistémico y altamente selectivo”. Controla tanto gramíneas como latifoliadas, donde aparecen capín y echinochloa, y también contra malezas de hoja ancha como portulaca y amaranthus.
Sobre las recomendaciones de manejo, Morris informó que el enfoque de Bayer apunta a un sistema integrado de malezas en el cultivo de maíz, que implica la utilización tanto de herbicidas preemergentes como posemergentes. Para la estrategia inicial de control en preemergencia, y buscando asegurar una primera barrera contra las malezas en los primeros estadios del cultivo, se recomienda el uso de Adengo en combinación con Roundup.
Para el manejo de malezas en posemergencia o en casos de escapes, Morris indicó que Bayer combina Laudis con Roundup. Laudis, que se aplica en dosis de 250 a 300 centímetros cúbicos por hectárea, se utiliza en el maíz entre los estadios V3 y V6, es decir, entre la tercera y sexta hoja del cultivo. Este tratamiento se acompaña de un aceite metilado de soja o un sulfato de amonio, que mejoran la penetración y eficacia del herbicida en las plantas objetivo.
Según Morris, esta combinación posemergente “proporciona una cobertura adicional para malezas que han sobrevivido al tratamiento preemergente, o que emergen después, fortaleciendo la estrategia de control general en el cultivo”.
El ejecutivo de Bayer enfatizó en la importancia del “timing de aplicación” para asegurar un control eficaz, especialmente en malezas problemáticas, como el amaranthus.
Recordó que, “así como sucede con todos los herbicidas”, el tamaño de la maleza en el momento de la aplicación “influye directamente” en la eficacia del control. “Cuando ya tenemos malezas muy pasadas de tamaño, los herbicidas deben disminuir bastante el efecto”, pues las malezas de mayor tamaño “desarrollan mecanismos de defensa que limitan la acción del herbicida”, sostuvo.
Para un control óptimo del yuyo colorado, Bayer recomienda realizar aplicaciones cuando la maleza tiene entre 10 y 15 centímetros de altura. En este tamaño, Laudis “demuestra excelentes controles, logrando una acción efectiva sobre el yuyo colorado antes de que la maleza crezca lo suficiente como para resistir el tratamiento”, comentó Morris.
Explicó que este enfoque “asegura un manejo más preciso y efectivo” de una maleza que “es bastante agresiva” y puede afectar considerablemente el rendimiento del cultivo si no se controla adecuadamente en etapas tempranas.
A la vez, señaló que Laudis “no es una herramienta aislada”, sino que debe utilizarse en un sistema integrado, donde resaltó la importancia de aplicar preemergentes en combinación con posemergentes, destacando que “uno de los beneficios de Laudis es su capacidad para combinarse con insecticidas sin ningún tipo de incompatibilidad”.
PROCESO DE DESARROLLO
El integrante del equipo de Marketing Estratégico de herbicidas e insecticidas de Bayer destacó que Laudis fue lanzado en Argentina en 2020 y llega a Uruguay con cuatro años de experiencia en el país vecino, además de los años de desarrollo que demanda un producto para llegar al mercado.
Enfatizó que un producto como Laudis implica “muchos años de investigación y desarrollo previo al lanzamiento”. A nivel general el proceso toma entre “tres y cuatro años” luego que el producto avanza en las fases de “investigación pura”, algo que varía en función de “la zona y las necesidades de la región”. Sin embargo, aclaró que desde los primeros pasos en el desarrollo de la molécula hasta el lanzamiento comercial, el tiempo total puede extenderse a “entre ocho y 10 años”.
En ese período de desarrollo Bayer realiza entre “tres y cuatro campañas de pruebas” para evaluar el rendimiento del producto y su comportamiento en condiciones de campo. Este proceso permite definir con precisión el momento de aplicación, la dosis, los posibles partenaire o aditivos necesarios y la eficacia del producto.
Tras esta fase de pruebas y planificación, se organiza el lanzamiento comercial del producto, que inicia su comercialización una vez que se han determinado todas las condiciones óptimas para su uso en el mercado local, explicó el representante Bayer.
Consultado por la posibilidad de acortar estos tiempos gracias a los avances tecnológicos, Morris explicó que la inteligencia artificial (IA) actualmente se aplica más en las etapas comerciales o precomerciales, durante el último año de lanzamiento o en la fase poslanzamiento. La IA “nos está ayudando bastante” en esa fase, dijo, pero aclaró que los primeros procesos de investigación y desarrollo “son bastante más rigurosos”, pues incluyen estudios extensivos de toxicología y de seguridad, que están sujetos a estándares globales de Bayer, que incluso superan los que se tienen a nivel general.
Acotó que una vez concluida la parte regulatoria, que ya está muy establecida y que contiene estrictos requisitos internacionales que deben cumplirse antes de que un producto llegue al mercado, la IA facilita ciertos aspectos comerciales y de apoyo.
LAS TENDENCIAS
Morris dijo que “se apunta cada vez más a productos banda verde”, que estén alineados con los principios de sustentabilidad, para que “impacten favorablemente en la huella de carbono y en el sistema productivo en su totalidad”. En esa línea, destacó que Bayer tiene un compromiso con “la agricultura regenerativa y la búsqueda de sistemas sostenibles”.
Este enfoque va más allá de lanzamientos específicos y busca “una agricultura bien sostenible en el tiempo, regenerativa y que contribuya siempre a alimentar el mundo de una manera segura”, agregó.
Este objetivo “imprime desafíos, compromiso, responsabilidad”, sostuvo. Tanto la industria en su conjunto como Bayer están enfocándose cada vez más en una forma de producción que priorice la conciencia a la hora de producir y que tenga como fin último alimentar al mundo. Añadió que este objetivo, “a veces utópico, impulsa las decisiones de la empresa y marca lo que queremos para el futuro”.
Morris señaló que este enfoque también conlleva complejidades, pues implica encontrar productos que sean realmente sostenibles en el tiempo. La evolución de la agricultura añade “desafíos mayores”, con la aparición de enfermedades con mutaciones y plantas resistentes, lo cual “complejiza mucho más al sistema”, admitió. Este contexto genera presión en la toma de decisiones, que a veces dificulta el desarrollo de productos adecuados. Para enfrentar estos desafíos, destacó la importancia de “trabajar de manera integral, permitiendo abordar el sistema como un todo”.
El APORTE A LA AGRICULTURA URUGUAYA
El ingeniero agrónomo Marcos Carrera, líder comercial de Bayer CropScience Uruguay, dijo a VERDE que la problemática de malezas “es una las principales preocupaciones del productor”, y que “en este contexto llega Laudis, un producto que ingresa en un segmento donde no hay mucha oferta de productos”, por lo que es “una buena noticia” para el control y la rotación. Laudis se posiciona con “muy buenos datos previos y un comportamiento destacado” en cuanto a su efectividad en Uruguay.
Consultado sobre el rol de Laudis en el sistema de manejo, Carrera comentó que se presenta como un producto de nicho, diseñado para “el rescate de cultivos frente a malezas especialmente problemáticas, como el amaranthus, que se ha convertido en un obstáculo serio en los cultivos de verano”.
Respecto a sus resultados en el país, el líder comercial de Bayer Crop Science Uruguay afirmó que los ensayos de desarrollo previos al lanzamiento comercial “han mostrado que Laudis supera a los competidores más usados en plaza”. E invitó a los productores a probar el herbicida y observar sus efectos en el campo, donde su desempeño en la limpieza de las chacras es “realmente muy visual” y permite ver los beneficios del control de malezas de manera “clara y efectiva”.
La empresa de insumos apunta a llegar con esta tecnología estadounidense no solo a los productores lecheros de Conaprole, sino también a los agricultores de todo el país.
Desde hace unos años Prolesa, en su rol de facilitar el acceso a la inversión que permita levantar las barreras productivas en forma eficiente y sostenible, ha incorporado el riego dentro de su oferta de productos y servicios, siendo distribuidor oficial de Reinke Manufacturing Company en Uruguay.
Néstor Pérez, Encargado de Infraestructura y Equipamiento de Prolesa, explicó a VERDE que en 2017 comenzaron a ofrecer servicios de riego, entendiendo que era una necesidad para los productores de Conaprole. “Con una visión a mediano y largo plazo, contar con riego permitirá a los productores aumentar su producción, pero además estabilizarla, mitigando el efecto que puede generar la variación del clima”, dijo. Para ello, se estableció un acuerdo con Reinke, una empresa estadounidense, con muchos años en el mercado y líder a nivel global. Además, se conformó un equipo de trabajo para llegar no solo a los remitentes de Conaprole, sino también a los productores agrícolas de todo el país.
Con una propuesta integral, que involucra desde el diseño, montaje y puesta en marcha, se busca un enfoque involucrando al productor para lograr los resultados productivos deseados. “Entendemos que es la forma correcta de evaluar realmente que la inversión que se está haciendo tiene el retorno adecuado. Esto implica no solo el diseño del sistema o la venta del equipo, sino también un abordaje técnico agronómico junto con el productor”, expresó.
Pérez afirmó que esto es fundamental, especialmente en el primer año de instalación del equipo, ya que es el momento más crítico. Además del diseño y la calidad del equipo, Pérez destacó la importancia de saber cómo regar, manejar el agua, el fertilizante, las plagas y las malezas. “Es un desafío importante, por eso trabajamos juntos, porque de todo esto depende el resultado”, puntualizó.
Además, destacó que cuentan con servicio técnico y stock de repuestos para poder atender adecuadamente las necesidades de los productores, enfatizando en la importancia de dar respuesta en los momentos críticos, porque en plena zafra los equipos no pueden parar.
Por su parte, Marcela Rodríguez, quién está a cargo del diseño de los sistemas, destacó la importancia de haber formado un equipo multidisciplinario con especialistas en cada área, lo que permite un abordaje integral, “que es la manera de brindarle al productor el conocimiento y el acompañamiento durante el primer año de funcionamiento del equipo de riego”. Se consideran aspectos como las características del predio, del productor y la idiosincrasia del establecimiento. “Esto nos permite maximizar los rendimientos y acercarnos lo más posible a la máxima eficiencia del uso del equipo, considerando todos los recursos”, dijo.
Rodríguez resaltó que los equipos de Reinke “son construidos con aleaciones de acero de máxima calidad y duración, que permiten reducir peso en los cuerpos, sin afectar su durabilidad o resistencia”, lo cual “es ideal para nuestros suelos, muchos de los cuales son arcillosos” y “esto permite hacer menos huella”. Además, remarcó que “cuidamos el diseño, con tramos más cortos, para una mejor distribución del peso y evitar huellas más profundas”.
Otro punto a destacar en el diseño de Reinke son las cajas de torres, doblemente aisladas para evitar problemas con insectos y humedad, para evitar paradas del funcionamiento de los sistemas. También destacó las masas de tracción de las ruedas que provee Reinke, que cuentan con la máxima garantía del mercado (10 años).
Además, el resto de los componentes utilizados en los equipos de riego son provistos directamente desde Nebraska, Estados Unidos, lo que “le da a la calidad del acero un diferencial”, destacó. Rodríguez también subrayó que “son muy robustos”, y señaló que “hay máquinas que llevan 40 años funcionando en Estados Unidos sin problemas”, mientras que los resultados en Uruguay “son muy alentadores”, con un “bajo costo de mantenimiento”.
Sobre la tecnología, explicó que los sistemas de control van desde los más básicos y sencillos, hasta las últimas tecnologías con pantalla táctil y comunicación por telemetría, GPS en el centro del pivot y manejo remoto del equipo desde el celular. Esto permite manejar el equipo fácilmente, pudiendo modificar la lámina de riego o realizar un riego sectorial o variable, entre otras funcionalidades.
Rodríguez indicó que Reinke es uno de los fabricantes más grandes del mundo de sistemas de riego por pivot central y movimiento lateral, y una de las empresas líderes en este mercado.
Desde Sura se expuso la situación que enfrenta el sector y las modificaciones que se vienen para que el productor tenga claro el panorama de cara a las próximas zafras.
Uno de los factores clave para la agricultura es el de los seguros para los cultivos, considerando las variaciones climáticas y otros aspectos vinculados con esta actividad, que inciden en la productividad. Tras algunos años de vigencia de las coberturas, en los que se registraron fenómenos extremos del clima, como la reciente sequía, el mercado de seguros agrícolas enfrenta algunos desafíos y prevé cambios y ajustes.
En ese marco la empresa Seguros Sura expuso la situación y las modificaciones que se vienen para que el productor tenga claro el panorama de cara a las próximas zafras agrícolas, en una serie de jornadas en distintos puntos del país.
Uno de los aspectos novedosos es el relacionado con la implementación de “seguros paramétricos”, que “evalúan un parámetro en base a un indicador satelital”, que “puede ser un índice verde, temperaturas o precipitaciones”, y que “paga en función de la variación de ese índice en un período de tiempo, que se asocia a ciertas pérdidas en los cultivos”, dijo a VERDE el suscriptor de Seguros Sura, Gonzalo Gutiérrez.
Comentó que ese tipo de seguros ya los ofreció en su momento el Banco de Seguros del Estado (BSE), pero “el problema es que tienen cierto porcentaje de error”, que está “fuertemente influenciado por la solidez de la base de datos para construir el producto; si es buena el margen de error es chico pero no es cero”.
En Uruguay hay una cuestión “cultural” vinculada a que el “productor quiere un rendimiento a campo”, por lo que es necesario hacer un “trabajo educativo para pasar de ese concepto hacia las variaciones de parámetros”, trabajar en “la construcción de los índices” y “en seguros que le saquen riesgo al sistema”, como por ejemplo trabajar en “multiriesgo anual”, coberturas que contemplen “la hectárea agrícola durante toda la rotación invierno-verano”, sostuvo.
Enfatizó la importancia de realizar algunos cambios, compartir información y sacarle miedo a las cosas, sabiendo que “es un seguro paramétrico, pero ajusta muy bien a la realidad”. Consideró que “esas cosas permitirán transitar hacia el blindaje de la agricultura”, donde también ingresan los seguros de precios, “algo que ya se aplica en otros países”. En esa línea, Gutiérrez indicó que Sura cuenta con un seguro de precio y de calidad para cebada.
Comentó que el objetivo de la empresa es “blanquear la situación del reaseguro a nivel global –somos una industria muy reasegurada, ya que le contratamos seguros a una compañía de segundo piso–, que está teniendo resultados muy malos con la cartera agropecuaria, no solo en Uruguay sino también en el mundo”.
Por ese motivo, estas empresas que tienen perfil financiero ahora salen a buscar “colocaciones más rentables” y “las condiciones que pasan por nuestra siniestralidad son cada vez más difíciles”, advirtió. Y acotó que esto “es el correlato de lo que estamos viendo en el mercado uruguayo de ajuste de tarifas y de condiciones”.
La cartera de seguros agrícolas suele tener resultados “muy volátiles” y eso “juega en contra de la historia siniestral” que tiene el Uruguay. Por eso, sostuvo que “es importante informar lo que se está comercializando y los cambios registrados”.
Afirmó que se trata de “medidas necesarias para mantener la cartera saludable desde el punto de vista de la rentabilidad”, no solamente para la compañía sino además para el mercado reasegurador, del cual “depende tres cuartas partes del mercado” uruguayo, que son las empresas de seguros que contratan reaseguros afuera.
Graficó: “esto es como cuando vas al médico y te dice que estás gordo y para bajar de peso tenés que hacer dieta y deporte”. “Tenemos coberturas que no son sustentables y pérdidas derivadas de coberturas que en el mundo no se dan, y no deberían darse en Uruguay”, como “el caso de la resiembra” o las “heladas tardías” en invierno, reconoció.
El ejecutivo subrayó que “hay un problema”, que si bien “no es propio del sector, está derivado por una coyuntura agrícola que marca un endeudamiento excesivo”, provocando que “el financiador exija un seguro de rendimiento en soja, que es el cultivo más riesgoso de toda la rotación agrícola”.
“Cuando tenés una cartera que no está bien balanceada, con un exceso de concentración en un solo cultivo, un evento sistémico como puede ser una sequía o un exceso de lluvias, termina destruyendo el resultado de todo lo que hiciste, y el mismo problema tiene el mercado reasegurador”, explicó.
Para Gutiérrez “es necesario entender que lo que antes se daba no se puede dar más”, porque “implica riesgos inaceptables, teníamos un problema de primas, cobrando muy baratas las coberturas, y eso no era sustentable”. Y afirmó que “hay que adecuarse a la realidad, que va hacia los seguros paramétricos”.
Indicó que por cada dólar que se cobra de prima, “pagas 65 o 70 centavos de siniestro”, lo que ubica al ratio de siniestralidad en 65% o 70%. “Con la sequía ese ratio explotó, llegamos a 400%, 500% y 600%; eso establece los limites de lo que se puede y no se puede hacer”, afirmó.
Consideró que los gatillos de rendimiento que se brindan en las coberturas de rinde “no son suficientes para el sector agrícola uruguayo, porque necesita otras respuestas”.
Sobre lo “barato” de las primas, el suscriptor de Sura afirmó que “eso implica a todas las coberturas”, no solamente a las de seguros de rendimiento.
El diálogo social que comenzó en el último tiempo, liderado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), con el objetivo de juntar más información para mejorar los seguros, “marca el camino hacia donde tenemos que ir”, pero “es una larga marcha que requerirá más información, mucho análisis y tiempo”, dijo.
El ejecutivo entiende que “aún falta mucha información, lamentablemente el esfuerzo del MGAP no logró una masa crítica de datos suficiente para poder perfeccionar los seguros” de cara a esta campaña. “La opinión técnica de los suscriptores que estamos en agro era pedir toda la información de una vez y obligatoria de todas las chacras del Uruguay de los últimos cinco años. Con eso teníamos un diagnostico mucho más eficiente, pero lamentablemente no pudimos convencer a las autoridades de que ese era el camino”, comentó.
Si bien “se avanzó” en un protocolo de trabajo “no se logró la masa crítica de datos necesaria para sacar conclusiones diferentes a lo que estamos haciendo hoy en día”. Ese escenario implica que con seguros de rendimiento se puedan asegurar unas 350.000 hectáreas, donde el BSE ocupará la mayor superficie y el resto le corresponderá a las compañías privadas. “Estamos muy lejos de blindar la agricultura y en invierno mucho más, porque se brindan coberturas solo por daño directo y no de rinde”, afirmó.
Otro tema a abordar es la conveniencia o no de un subsidio estatal en las coberturas de seguros agrícolas. En la actual administración de gobierno se avanzó en ese sentido, y resta analizar los ajustes necesarios, para continuar en esa política. “En Estados Unidos el principal programa de apoyo al agro es el subsidio de seguro agrícola, pero tiene reglas draconianas”, concluyó.
El peritaje
Respecto a la importancia del peritaje en los seguros, el presidente de Taype SA, Hugo Acquaroni, dijo a VERDE que esta tarea permite que, “con los siniestros en general, el cliente conoce lo que está comprando”, ya que “antes era una intención”, y lo que “había comprado era algo intangible”. Por lo cual, frente al siniestro, “el peritaje es un momento crucial”, tanto para la compañía como para el cliente, porque “marca si las cosas se hicieron bien”.
El mecanismo de funcionamiento de esta empresa de tasadores –que opera en Argentina, Bolivia y Uruguay– es en base a la denuncia que hace Sura, y en 24 horas se pone en contacto con el cliente para saber si tiene un técnico que lo asesore o prefiere el vínculo directo con él, para luego ir a hacer la tasación en el campo.
Como todo es dinámico, el peritaje también se va perfeccionando, con el uso de más tecnología, desde drones hasta imágenes satelitales.
Para el operador, el tema de los seguros agrícolas “se estancó”, luego de un período de crecimiento en los últimos 20 años, pero ahora “se precisa un poco más de docencia y capacitación” para generar “cultura aseguradora”.
Muchas veces se contrata un seguro, ya sea contra granizo o resiembra, pero no se conoce bien lo que se contrata, por lo que “falta un real interés” del comprador, sostuvo. “Se sigue contratando por precio, pero no se pregunta qué se está comprando”, dijo.
Acquaroni opinó que la cobertura “más complicada” es la de “resiembra” o “planchado”, que “en Argentina la cobertura tiene cinco veces más limitaciones que en Uruguay” y “acá se la venía dando, aunque ahora se viene limitando”. Acotó que otra “puede ser la helada, donde se viene mejorando”, pero en los años de sequía “el daño está sobrevalorado frente a un año normal”.
La expansión de Sura
La gerente de canales de venta de Seguros Sura, Ana María Silveira, hizo hincapié en una “etapa de expansión territorial” iniciada el año pasado. Si bien hace años que la empresa está en el interior, los recientes “fueron especiales”, porque la compañía puso un “foco muy fuerte” en su presencia fuera de la capital. “La idea es abrir nuevas oficinas en 2025, para acercarnos y entender las necesidades del cliente”, dijo.
Se refirió a las acciones para la apertura del primer centro de servicios que la compañía instalará en Paysandú, que estará operativo a principio de 2025 e incluirá la parte de seguros, garantías, asistencia y Sura Afap.
Argumentó que Paysandú “es un mercado muy importante”, que nuclea a “muchos de nuestros corredores más relevantes en el interior”, y además “tiene una localización que nos permite abarcar el litoral con mayor facilidad”.
Habló de la “relocalización” de la sucursal de Colonia, y el año próximo “Sura se expandirá más” hacia el este, con el foco puesto en los seguros agrícolas, de autonomía (seguros de vida, salud y accidentes), hogar, movilidad y en las garantías de alquiler. “Desde 2025 y parte de 2026 vamos a estar localizados en todas las ciudades del interior”, remarcó.
“La ganadería y los gases de efecto invernadero pasaron a ser temas de alta política y de estrategia”, dijo el gerente de Conocimiento e Innovación del INAC, Pablo Caputi.
Qué fue lo que nos pasó en estos últimos años”, para que hoy los panelistas en esta mesa sobre el tema ganadería en la Rural del Prado “sean el canciller (Omar Paganini), y un representante de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación)”.
Así lo planteó el gerente de Conocimiento e Innovación del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Pablo Caputi, al inicio de la conferencia titulada Posicionamiento de la ganadería uruguaya en sostenibilidad, que organizó ese organismo el jueves 13 de setiembre en la Expo Rural del Prado 2024.
“Es que la ganadería y los gases de efecto invernadero pasaron a ser temas de alta política y de estrategia”, argumentó.
Planteó que “Uruguay no es un país chico, lo que pasa es que nuestros vecinos son muy grandes”, considerando que somos más grandes que Inglaterra y si nos mudáramos tendríamos el tamaño medio de la Unión Europea, andaríamos bien ahí, lo que somos es un país “despoblado”, con 3,5 millones de habitantes.
Y “al ser despoblado, toda esa enorme superficie, ese rico y hermoso biopampa, que nos permite tener tres o cuatro vacunos por habitante, y eso marca nuestra tradición y nuestra economía, medido verticalmente el Producto Bruto Interno (PBI) de los agronegocios es entre el 25% y el 30%”, valoró.
Consideró: “que esté la FAO es muy relevante, porque vamos a hablar de cómo alimentar el mundo, nosotros alimentamos al mundo, somos 3,5 millones y alimentamos a 35 millones de personas, es decir 10 veces más”.
“Hay que salir a colocar su producción bastante más lejos, entonces hay que superar barreras idiomáticas, culturales, de desconocimiento, y hay que explicar qué es Latinoamérica, qué es Uruguay”, dijo.
Luego, Caputi formuló algunas consultas a los panelistas y comenzó con Paganini.
“La sostenibilidad es la sostenibilidad económica, social y ambiental, es decir, siempre fuimos sostenibles y la prueba es que estamos acá, como sociedad. Cuando nos declaramos independientes había dudas si íbamos a ser viables por nuestra escala y alguien dijo: tienen un buen puerto, tienen un buen clima y tienen una tierra fértil, déjenlos que van a hacer su parte y acá estamos”, comentó.
Preguntó: “¿cuál es la estrategia del gobierno en la presentación del país y de los temas ambientales?, porque esta es una partecita, hay una película completa del país sostenible en lo económico, en lo social y en lo ambiental, entonces ¿cómo deberíamos entender esto y cómo presentamos al mundo?”.
“Este tema ya dejó de ser técnico hace mucho, un poco por un razonamiento válido, que es uno de los grandes problemas de la humanidad en este siglo, que es el problema de la sustentabilidad ambiental, y en el fondo de que no terminemos sin poder dar sustento a la especie humana por haber destruido los recursos en los cuales nos basamos”, dijo el canciller.
Señaló que “el problema del impacto ambiental de las actividades humanas empieza a ir más allá de cada una de las actividades de cada uno, y se va de un problema público, de un problema común de la sociedad, pero más aún un problema común del mundo”. “¿Y por qué es un problema común del mundo?, porque lo que yo emita acá no es solo de Uruguay, pero no es que me contamine yo solo, es que afecta a todo el planeta”, sostuvo.
Y eso supone un “dilema para las instituciones internacionales”, ya que “en un contexto mundial donde las instituciones internacionales se están debilitando, porque los conflictos que existen de alguna manera socavan su capacidad de resolverlos, está a la vista lo que tenemos todos los días en las noticias, y hay una cierta tendencia en algunos países a decir que en realidad no sirven para nada. Y por otro lado, estamos viendo cómo este tipo de problemas inevitablemente se resuelven de manera multilateral o no se resuelven”, planteó.
Se refirió a que “con todas las dificultades que hay para un orden internacional que siempre tiene debilidad respecto de los estados, porque en el fondo tiene que ver con acuerdos, tienen que ver con el derecho internacional público, que es un derecho débil, porque no tiene demasiadas posibilidades de enforcement (ejecución en inglés)”.
“Tenemos una dinámica donde se va instalando la idea de que esto será un problema de todos, y tenemos que hacer cosas a nivel internacional para resolverlo y, por otro lado, también aparecen las fricciones y las tensiones geopolíticas que debilitan el orden internacional”, dijo.
Afirmó que “en esa paradoja estamos moviéndonos en el mundo”, y un país como Uruguay ha tenido históricamente, y va a tener que seguir teniendo, un apoyo al multilateralismo como parte estratégica del largo plazo”.
“Si no hay un uso de multilateralismo ganan los más fuertes” y “hay que atender aquellos problemas que son visualizados como problemas a resolver de forma conjunta por los distintos países, y en los órganos competentes, y tenemos que jugar a favor de que eso avance”, comentó.
Para Paganini, es necesario plantear ese primer “marco estratégico, porque sino algunas cosas no se entienden y a veces a uno le viene la tentación de decir: no le hacemos caso y ya está”.
Triple dimensión
En un “nivel un poco más práctico” respecto a “bloques de países que toman esto como parte de su política, y van tratando de generar políticas para incorporar a la toma de decisiones de distintos agentes públicos y privados el problema ambiental”, indicó.
Advirtió que “algunos compradores de nuestros productos pueden empezar a poner restricciones a lo que compran o a obligarnos a pagar un sobreprecio si tenemos un impacto ambiental o social en lo que estamos haciendo, y entonces cambian la regla de comercio”. “Las reglas de comercio ya no son el bien tiene que tener determinadas condiciones, estándar de calidad”, entre otras, dijo.
Enfatizó que el tema ambiental “en algunos países importantes puede ser cada vez más fuerte”, como en el caso de “la elección en Estados Unidos”, donde “vamos a ver cómo esto puede ser una tendencia de parte del gobierno norteamericano, que es lo que estamos viendo en el discurso demócrata, o no tanto en el discurso republicano”.
“Todo esto llevó unos años, quizás ya consolidando una sigla”, que en inglés es “ESG, que tiene que ver con la sostenibilidad en la triple dimensión: social, ambiental y de gobernanza”, destacó. Explicó que “el problema de aquellas cosas que son problemas transnacionales, por decirlo de alguna manera, no es solo el ambiental, también está la vieja discusión de los problemas sociales. Es decir, usted está comprando un producto porque en otro país están explotando mano de obra esclava o usted está comprando un producto porque hay condiciones de gobernanza de ese país que le permiten hacer cosas que son competencias desleales”.
“Ese tipo de razonamiento termina consolidando del lado de la visión proteccionista estos argumentos, pero del lado de la visión de que son problemas globales de la humanidad, que todos tengamos un mínimo de acceso a los bienes y a un bienestar mínimo y, por otro lado, a reglas de juego estables y transparentes, también como una razón positiva, no negativa. Intentemos que el mundo vaya en la dirección del ESG”, planteó.
El canciller opinó que en Uruguay “somos buenos alumnos en todos estos temas”, y esto “hay que usarlo a nuestro favor y no solo a nuestro favor defensivo”. “Digo esto porque todo lo que vieron en las charlas anteriores es defensivo y es legítimo”, y “no tenemos por qué aceptar reglas simétricas que nos perjudican injustamente”, afirmó.
Datos creíbles
A su turno, el oficial de producción animal de la FAO para América Latina y el Caribe, Andrés González, se refirió a la importancia de algunos indicadores vinculados con el peso de la producción de alimentos de la región, como el 28% del rodeo ganadero mundial, el 21% de carne vacuna, el 23% de carne aviar y cerca del 11% de la leche y de los huevos.
La FAO le “reconoce” relevancia “a la ganadería” y le otorga un “plan de acción” que busca una “transformación sostenible” de ese sector, con la generación de datos “creíbles y comprobables” y “llevarlos a una etapa de la transferencia” a los productores, con “buenas prácticas” y financiamiento, aseguró.
Dijo que hay un “enfoque nuevo” y “refrescado” sobre el aporte de la ganadería, que en conjunto estos aspectos y políticas comprenden una serie de acciones.
En ese sentido, González destacó el programa integrado de sistemas alimentarios que hacen los países a la FAO y al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que en su primer año de ejecución cuenta con 11 proyectos de los cuales 8,5 son de ganadería.
Este proyecto tiene una inversión directa de US$ 300 millones y coinversión de unos US$ 2.200 millones, indicó.
A la hora de las preguntas del público, el ministro de Ganadería, Fernando Mattos, pidió al técnico de la FAO que profundice en el cambio en el enfoque de este organismo respecto a la ganadería y su impacto ambiental.
Empleando conceptos como “socios”, “nexo” y “complementario”, González enfatizó la intención de “estar al servicio de la ganadería” y entender su “rol social, ambiental y político”.
Redacción: Mauro Florentín – Nota de Revista Verde N°117
Puede organizarse en tres grupos: análisis de datos para detectar patrones y hacer predicciones; visión computacional; y optimización de procesos y recomendaciones.
ChatGPT, Copilot, Dall-E y otras herramientas similares han revolucionado, en un corto plazo la forma en que la humanidad ha conocido e interactuado con la inteligencia artificial (IA). Estas populares herramientas son ejemplos de IA generativa, basadas principalmente en lo que se conoce como LLMs (grandes modelos de lenguaje, por su sigla en inglés). Sin embargo, el desarrollo de la IA comenzó mucho antes de la aparición de estas aplicaciones, y sus tipos y usos van mucho más allá que contestar preguntas o generar imágenes por medio de aplicaciones de chat o plataformas creativas, donde interactúan usuario e IA usando lenguaje natural.
Seguramente, luego de tu primer contacto con la IA inevitablemente comenzaste a elucubrar sobre sus posibles aplicaciones y las transformaciones que podría desencadenar. La más extrema y obvia es si finalmente la IA terminará reemplazándonos (volveré a este tema más adelante). En ese contexto, una vez más, el agro no escapa a la irrupción de las nuevas tecnologías, en esta ocasión, la IA. De hecho, ya podemos observar cómo se está aplicando concretamente en nuestro sector y cuáles son las principales oportunidades y amenazas que genera.
Muestra de los avances que ya existen en torno a la IA en agricultura es la existencia, desde 2019 de la revista científica Journal of Artificial Intelligence Applied to Agriculture, donde ya se han publicado más de 150 artículos sobre este tema (además de los que pueden encontrarse en otras revistas). No menos importante en un mapeo de agtechs que realizamos recientemente desde el Programa de Digitalización Agroalimentaria del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), identificamos más de 35 agtechs que –verdaderamente– utilizan alguna de las ramas de la IA como parte del desarrollo de sus soluciones.
Aplicaciones de la IA en el agro
Las aplicaciones potenciales de la IA a la agricultura pueden organizarse en al menos tres grupos: el análisis de datos para detectar patrones y hacer predicciones, como por ejemplo modelos predictivos de plagas o detección temprana de sequías; la visión computacional, como algoritmos de identificación de malezas o de clasificación de cultivos; y la optimización de procesos y recomendaciones técnicas, como puede ser la optimización de manejo del riego o apoyo experto a agricultores o técnicos. Esta última es una de las aplicaciones intuitivas de la IA generativa y herramientas como ChatGPT.
En cualquiera de los casos de aplicación mencionados, sin buenos datos e información, no puede haber una IA eficiente, porque son el combustible que permite que los métodos detrás de la IA hagan su “magia”, ya sea prediciendo correctamente una plaga o contestando acertadamente una pregunta.
Como en el deporte, cuanto más se entrenen los algoritmos de IA sobre la base de datos e información, mejor será su desempeño. Este punto llama la atención sobre la necesidad de disponer de buenos datos, tanto públicos como generados por el propio usuario si queremos sacar todo el potencial que la IA tiene para ofrecer.
Mucho se discute sobre si la IA nos reemplazará. Esta discusión es natural, dado el notable desempeño que viene mostrando la IA para algunas tareas. Considero que, como ocurrió con otras tecnologías, la IA inevitablemente reemplazará algunas de las tareas que hoy realizamos al momento de gestionar la producción agropecuaria. Lo extraordinario esta vez es que lo hará asumiendo funciones cognitivas).
Sin embargo, inexorablemente aparecerán nuevos problemas y desafíos para los cuales la inteligencia humana (IH) seguirá siendo irremplazable. De este modo, preveo que se generará un círculo virtuoso entre la IH y la IA, creando un equilibrio dinámico entre ambas, lo que permitirá acelerar procesos de aprendizaje y mejora.
En esta etapa inicial, considero importante adoptar una actitud abierta, pero prudente y crítica frente a la IA, dado que la innovación no está libre de fallas ni de potenciales impactos negativos. Por un lado, más allá de lo impresionante que pueda parecer, los algoritmos tienen –y seguirán teniendo, al igual que las personas– imprecisiones en sus resultados, muchos lo habrán experimentado al poner a prueba a ChatGPT. Estas inexactitudes se deben tanto a la cantidad y calidad de los datos como a las limitaciones inherentes de los propios modelos.
Por otro lado, aparecen alertas sobre aspectos éticos vinculados con el avance de la IA, como la transparencia y los posibles sesgos en los algoritmos, las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual de lo generado, entre otros.
Tecnologías digitales en el agro
En un webinar que organizamos recientemente desde IICA, con especialistas internacionales, sobre la IA aplicada a la agricultura, se remarcó que la IA no sólo puede mejorar la producción agropecuaria, sino también la comunicación, el diseño de políticas y la ciencia agropecuaria. Sin embargo, se enfatizó que al mismo tiempo que entrenamos los algoritmos es fundamental capacitar a las personas que los utilizan, para que puedan interpretar qué es la IA (y qué no es), en qué casos funciona bien (y en cuáles no), entre otros aspectos clave.
No sabemos realmente hasta dónde llegará la IA, pero no cabe duda de que tendremos un agro cada vez más inteligente si logramos combinar astutamente la IA con la IH. Claramente la IA no va a solucionar todos los problemas o desafíos del agro, pero nos dará una herramienta para elevar el nivel de profesionalismo de la actividad, quizás minimizando algunas de nuestras limitaciones. En el mismo sentido, es evidente que la IA no nos reemplazará por completo. Sin embargo, alguien que la use de manera inteligente y criteriosa podría reemplazarnos si decidimos no hacerlo.
La IA, como parte de la agricultura digital es un elemento central para la transformación de los sistemas agroalimentarios de las américas. Una mayor coordinación entre actores Agtech y la implementación de políticas para impulsar el desarrollo y aprovechamiento de las tecnologías contribuye a materializar las oportunidades que ofrece.
Redacción: Federico Bert, Gerente del programa Digitalización Agroalimentaria. Artículo publicado en el sitio web del IICA – Nota de Revista Verde N°177
Cotizaciones retrocedieron un 50% desde el pico del año 2022 y aparecen expectativas favorables por el aumento de la demanda y algunos inconvenientes productivos.
Tras un gran desempeño productivo mundial en la anterior campaña, el precio de los aceites vegetales descendió 50% respecto de los picos alcanzados en 2022. No obstante, los desafíos de cara al nuevo ciclo 2024-2025 parecen haber puesto un piso a las caídas, según un análisis de Matías Contardi, Belén Maldonado y Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Tal cual ocurrió con el resto de los commodities, los aceites vegetales no fueron una excepción y con asistencia perfecta todos acudieron al reacomodamiento de precios relativos que ha tenido lugar desde mediados del 2022. Ya lejos han quedado los días donde los aceites superaban sin problema los US$ 1.500 por tonelada, gravitando ahora en torno de US$ 950.
La campaña global 2023-2024, que ya estamos dejando atrás, contó con excelentes números productivos por el lado de las oleaginosas. A nivel mundial el girasol consolidó un ciclo récord y superó la campaña 2021-2022, llegando a 58,6 millones de toneladas (Mt), según Oil World, con Rusia y Ucrania incrementando sus números 6% y 16% entre cosechas, siendo los principales exportadores del aceite a nivel mundial.
Esa situación se replica para la soja, que entre una aceptable campaña estadounidense y muy buenos números sudamericanos, impulsados por la recuperación productiva argentina, marcó un punto máximo a nivel global, superando los 390 Mt. Mientras tanto, la producción de colza y canola habrían vuelto a alcanzar aquellos niveles superlativos de 80 Mt.
Así, acompañada por una feliz conjunción de contextos productivos favorables a nivel mundial, la cosecha de oleaginosas 2023-2024 tocó un récord de casi 640 Mt, situación a la que habría que sumarle el mantenimiento de elevados números productivos de aceite de palma, que en conjunto llevaron a los suministros de aceites vegetales hacia valores máximos. En consecuencia, presionados por el lado de la oferta, las cotizaciones cayeron en promedio 50% desde el pico de mediados del 2022, marca el trabajo de la BCR.
No obstante, lo que en la campaña global 2023-2024 fue una excelente performance para el total de las principales oleaginosas, las perspectivas para la campaña 2024-2025 presentan una dicotomía marcada entre las expectativas productivas para la soja y para el resto de las oleaginosas.
Para el girasol se advierte un panorama complejo sobre la región del Mar Negro (principal zona productora), donde las altas temperaturas y bajas precipitaciones dejarían cuadros comprometidos, con significativas disminuciones en los rindes proyectados. Sin embargo, el principal problema en la zona descansa sobre Rusia y Ucrania, naciones que representan el 70% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol, que afectados por las inclemencias climáticas verían reducir sus cosechas en 5% y 8% respectivamente. De forma preliminar se proyecta una merma de 6% en la elaboración de aceite de girasol, generando un importante desabastecimiento del óleo a nivel mundial.
En canola la producción mundial recortaría 4% entre campañas, con las principales disminuciones sobre la Unión Europea, donde se conjugaron una menor superficie implantada y adversidades climáticas que en algunas regiones llegan a imprimir hasta 18% en caídas proyectadas en rindes. Como consecuencia, las previsiones para la elaboración de aceites caerían 2% entre campañas.
La producción de aceite de palma se mantendría relativamente estable. Una importante recuperación del aceite indonesio lograría compensar las mermas en Malasia, viéndose incrementada la oferta global en 2% interanual.
Estados Unidos estaría cosechando la mejor campaña de soja de su historia, mientras que –aunque aún sea demasiado prematuro– la producción sudamericana se proyecta en un récord de 236 Mt. En este sentido, la cosecha global de soja se vería incrementada en más de 7%, registrando la mayor tasa de crecimiento interanual en cuatro años y un nivel récord de oferta. Frente al desabastecimiento del resto de los aceites y los abundantes suministros, la elaboración de aceite de soja sería impulsada hacia 65Mt (+5%), marcando un nuevo hito productivo.
Así, el aceite de soja deberá cumplir en parte el rol de suplir las faltantes del resto de óleos vegetales, en un contexto de tendencia creciente de la demanda, impulsado tanto por el crecimiento económico de regiones consumidoras claves, tal como la India, así como el fundamental soporte que generan la industria de biocombustibles. En este escenario parecería que las cotizaciones internacionales por aceites vegetales habrían encontrado un piso, intentando dibujar actualmente una tendencia al alza sobre los precios.
Esta situación resulta evidente en el mercado de girasol, donde las cotizaciones FOB por el aceite del Mar Negro repuntaron 21% desde marzo pasado y llegan a tocar niveles máximos desde agosto del 2023. Gráficamente, el mercado refleja el nivel de desabastecimiento esperado, rompiendo la estacionalidad que suele afectar durante setiembre, en plena presión de cosecha, y llevando a que hoy el aceite de girasol cotice incluso por encima del aceite de soja. De hecho, esta polarización en los contextos productivos por aceites vegetales hace que actualmente el aceite de soja se encuentre mucho más competitivo en precios que el resto, cuando a esta altura del año debería de ser a la inversa.
Mientras tanto, si bien a mediano plazo los fundamentos resultan bajistas para la soja, debido a las históricas perspectivas productivas, el mercado por aceites podría darle sustento al precio de la oleaginosa, más aún cuando este es más atractivo para el mercado internacional.
A pesar de ello, el nivel de crushing dependerá no solo de los números de la cosecha, sino también de la relación entre las cotizaciones de aceite y harina de soja. Al ser la soja una oleaginosa con poco contenido oleico, extrayendo por cada poroto 70% de harina y 20% de aceites, el precio de la harina podría imponer un tope a la rentabilidad de las fábricas, jugando el rol de regulador del mercado. Ello en conjunción con las disposiciones normativas de cada país para el abastecimiento interno de biodiesel.
India y los aranceles
Sobre mediados de setiembre India subió 20 puntos sus aranceles a la importación de todos sus aceites vegetales. La baja de precios internacionales es el principal factor que explica esta decisión, en tanto el abaratamiento de las importaciones de los últimos tiempos complica los márgenes de producción de oleaginosas en ese país. De esta manera, se busca atajar la merma de precios en el mercado interno indio, encareciendo los aceites importados y subiendo los precios domésticos en el país asiático.
Esto tiene un impacto directo sobre los mercados globales de aceites vegetales, en los que India emerge como principal importador. En los últimos tiempos Argentina se ha destacado como un creciente socio de la exportación del aceite de girasol desde Uruguay. Asimismo, se ha mantenido a lo largo de las décadas como un socio estratégico de las exportaciones nacionales de aceite de soja.
Con esta suba, el arancel de importación de aceites crudos pasaría de 5,5% a 25,5%, mientras que los aceites refinados pasarían de una alícuota del 13,75% al 33,75%, afectando directamente las exportaciones argentinas de aceite de soja y de girasol.
Sin embargo, al imponerse también para el aceite de palma, la medida –a priori– no afectaría directamente la competencia con otros orígenes de importación de aceites de la India. Esto no quita que dicha medida pueda tener un impacto negativo en los precios internacionales, y que pueda afectar indirectamente a la competencia entre aceites vegetales en función de sus costos de flete y primas FOB. Más allá de esta suba de aranceles, la India sigue posicionándose como un destino estratégico para seguir creciendo mucho más en la próxima década, concluye el análisis de la BCR.
Crecimiento de la producción de biodiesel
El mundo se encuentra en pleno proceso de transición energética, con un creciente consumo de energías alternativas a las derivadas al petróleo. Esto impacta de lleno en los commodities agrícolas, fundamentalmente por el lado de los biocombustibles. En el caso específico del biodiesel, para el año 2024 la consultora Oil World proyecta una producción mundial de 62,52 Mt, un crecimiento de 3,75% respecto al año previo y nada menos que 34,3% más alto que hace cuatro años atrás.
Al crecimiento productivo en la industria del biodiesel lo explican: Indonesia, que sobre la base del aceite de palma representó el 25% del incremento de la producción mundial de biodiesel entre 2020 y 2024; y Estados Unidos y Brasil, con 44% y 12% del incremento de la producción mundial de biodiesel desde 2020, con fuerte incidencia del aceite de soja como insumo clave.
Los tres países son responsables del 81% del incremento productivo de biodiesel entre 2020 y 2024, debido fundamentalmente a políticas de incentivo de los gobiernos locales respecto a los aumentos de los cortes de biodiesel en la provisión de gasoil. En el caso de Indonesia, en 2020 presentaba un corte de 30% y lo aumentó al 35% en 2023, y tiene el objetivo de alcanzar el 40% en 2025. En Brasil el corte de biodiesel en gasoil alcanzó 10% en 2018 y en marzo de este año se adelantó el cronograma, aumentando hasta 14%, y tiene en miras ubicarse en 16% para el año 2026.
Por su parte, Estados Unidos viene aplicando una política muy fuerte del uso de biodiesel en el corte de gasoil, a través de las medidas implementadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA). En este marco, se vislumbra un gran incremento en la producción del Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO), que es un diésel renovable, que ya supera la producción del biodiesel tradicional. En el primer semestre de 2024 se obtuvo una producción de 7,44 Mt entre biodiesel y HVO, de los cuales 4,7 Mt corresponden a HVO, informó la BCR.
El consultor Rafael Tardáguila analizó los fundamentos de la oferta y la demanda en el mercado internacional, en una jornada que organizó Copagran en Carmelo, Colonia.
El menor saldo exportable de los principales exportadores va a presionar al alza el valor medio de exportación”, y se espera “un mejor panorama en la economía de China”, con “crecientes necesidades de demanda de Estados Unidos”. “Hay expectativas firmes para el ganado gordo el año que viene”, constituido por la demanda de los grandes consumidores, junto a la demanda sostenida de ganado en pie de parte de Turquía. El director de Tardáguila Agromercados, el ingeniero agrónomo Rafael Tardáguila, marcó expectativas positivas durante la jornada ganadera de Copagran, realizada en Carmelo, Colonia.
A pesar de la incertidumbre prevalente, apuntó que podría haber una mejora económica a corto plazo, debido a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de reducir las tasas de interés, lo que significaría “mayor dinero disponible para actividades productivas”, dado que podría estimular inversiones en países emergentes, como Uruguay. Esto no va en detrimento de que aún “lo más importante es la demanda” que depende del crecimiento económico de las grandes potencias y sus flujos de stock. A su vez, advirtió que las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y Europa del Este siguen representando una amenaza para la estabilidad económica global.
China, como uno de los principales importadores de carne vacuna, enfrenta serios problemas económicos que podrían influir en el mercado mundial. “La economía de China no termina de levantar, con una grave crisis en el sector inmobiliario, que se desparrama hacia otros sectores”, indicó Tardáguila.
A pesar de esto, China sigue siendo un comprador clave de carne vacuna uruguaya. “China importa 3,6 millones de toneladas de carne vacuna, pero consume 11 millones”, indicó. A pesar de los bajos precios y la alta producción interna, las importaciones de carne vacuna en China han continuado creciendo. En los últimos meses “China subió US$ 400, US$ 500 por tonelada”, lo que sugiere una recuperación en los precios de importación, a pesar de la crisis.
En cuanto a Estados Unidos, otro mercado clave, Tardáguila describió una situación de escasez de producción interna, que ha incrementado la dependencia del país en las importaciones de carne vacuna. “Están con su menor rodeo en 70 años”, dijo. Esto hace que el país necesite “más carne” del exterior, señaló.
Por otra parte, el precio en Estados Unidos está subiendo mientras que en China ha bajado. Como resultado, a pesar de que el arancel por fuera de la cuota de 20.000 toneladas es el doble del arancel chino (26% versus 12%), “es negocio” venderle a Estados Unidos. “Esta dependencia prolongada por la carne importada asegura una demanda estable para la carne vacuna uruguaya”, acotó.
Tardáguila dedicó una parte significativa de su análisis a la oferta global de carne vacuna, indicando que las exportaciones de carne desde el Mercosur (por Brasil), Oceanía y América del Norte se encuentran en niveles récord. Sin embargo, anticipó una caída en la oferta en 2025, especialmente en Brasil. “El ciclo ganadero en Brasil está en su pico máximo y absoluto de liquidación de vientres”, y las consecuencias en la producción y la faena en el país sudamericano serán retractivas. Para Tardáguila “no caben dudas” de que esto resultará en una reducción de “unas 130.000 a 150.000 toneladas” en las exportaciones del Mercosur en 2025.
Además de Brasil, otros actores importantes como Australia y Estados Unidos también enfrentarán una disminución en sus volúmenes de exportación. Tardáguila señaló que “Australia está exportando 30% más que el año pasado”, pero está convencido de que esta tendencia se revertirá en 2025.
Tampoco Estados Unidos está siendo capaz de superar “un problema casi estructural”, que causa que sus exportaciones hayan caído 16% en lo que va del año, y se espera que esta disminución continúe. A su vez, las variaciones en el consumo interno de grandes productores podría alterar la oferta: “Se podría dar la atípica situación de que los tres (Brasil, Australia y Estados Unidos) estén con saldos exportables más chicos”, lo que podría tener implicaciones significativas en los precios internacionales de la carne vacuna.
Impacto en Uruguay
Tardáguila también analizó las proyecciones para Uruguay, donde se anticipa una contracción en el rodeo vacuno debido a la sequía de los últimos años. “El rodeo vacuno se contrajo, y no tengo duda de que va a haber caído de los 11,7 a unos 11,3”, afirmó. Será una reducción significativa en la cantidad de animales disponibles para la faena. Esta contracción impactará directamente en la oferta de terneros y novillos, lo que se traducirá en una caída en la faena total de “alrededor de 250.000 cabezas”, lo que representa una disminución “del 8%”.
Abordó también la situación de las exportaciones de ganado en pie, donde “Turquía concentra prácticamente toda la demanda”, representando “el 93% de las exportaciones” en el último año. En agosto se observaron solicitudes de exportación que suman “53.000 terneros, de los cuales más de 30.000 son hembras, todas para Turquía”, indicó. Esto marca una diversificación en la demanda de Turquía, que ahora incluye no solo terneros, sino también “novillos formados y vientres”.
La relación de reposición entre el ternero y el novillo gordo alcanzó un pico histórico el año pasado, superando el 1,45. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas de este año han impactado en esa relación “hasta estas últimas semanas”. Una vez se recomponga la situación forrajera, “la relación de reposición comenzará a mostrar una mejora”, proyectó. Sugirió que hay margen para un “aumento relativo del precio del ternero respecto del novillo gordo”, dado el contexto de menor oferta y fuerte demanda.
“Asumiendo un aumento futuro del 5%”, Tardáguila proyectó que “el precio del novillo podría estar en un promedio de entre U$$ 4 y US$ 4,15 por kilo” en 2025, asumiendo que el precio de la tonelada de carne exportada aumente entre 5% y 10%. Esta previsión está basada en la expectativa de un mercado internacional firme para el ganado gordo en la primera mitad del próximo año. No obstante, advirtió que “en 2026 es probable que la situación cambie”, ya que la entrada de una nueva generación de terneros, que será numerosa, podría afectar tanto la oferta como los precios en el futuro cercano.
Sistema automatizado de tipificación
En la jornada ganadera de Copagran, el gerente de información del Instituto Nacional de Carnes (INAC), el ingeniero agrónomo Jorge Acosta, comentó que el nuevo Sistema Automatizado de Tipificación, que fue calibrado por técnicos de INAC que generaron un estándar, empezó a funcionar en julio de 2023 y desde febrero de 2024 está instalado en 23 plantas frigoríficas.
De esta manera se permite estandarizar la primera versión de la calidad de las medias reses, aplicando el sistema oficial de tipificación. Aspectos “como la conformación o el desarrollo muscular y el grado de terminación de grasa en relación a la musculatura” son evaluados de forma automática, y así se permite obtener la tipificación de la canal con mayor celeridad y eficiencia. “Además de la tipificación, se puede contar con las imágenes de los animales”, señaló. De esa manera se comprende mejor “no solamente la calidad” sino “cómo fue el proceso de faena y el dressing” entre otros aspectos.
La información generada también puede servir para buscar otros mecanismos de pago del ganado. A medida que se entiende mejor cómo funciona el Sistema Automatizado de Tipificación, tanto la industria como los productores están mejor preparados para negociar precios basados en los datos del sistema. “El sistema es una opción, pero no es una obligación para fijar precios”, puntualizó el ejecutivo.
A lo largo del tiempo el INAC ha recibido numerosas consultas de productores interesados en ver las imágenes y entender mejor el sistema. Acosta reconoció que “hay un creciente entendimiento” de cómo utilizar la información de manera efectiva. “En la medida que se usa y se entiende, creo que se puede aplicar de una mejor manera para todas las partes”, afirmó.
Acosta destacó los esfuerzos del INAC para mejorar la accesibilidad y el uso del Sitio del Ganadero, donde están todos los datos disponibles del Sistema Automatizado de Tipificación. Al principio, explicó, fue un desafío lograr que los productores adoptaran el nuevo sitio, que surgió tras evaluar el limitado uso de la versión anterior de la web. “Lo que hicimos fue un cambio para tratar de contar con la información de otra manera” y “dar los datos más procesados”. Este cambio ha resultado en un “aumento significativo en el número de usuarios del sitio, aunque todavía falta mucho camino por recorrer”, afirmó.
El negocio ganadero de Copagran
“Venimos con un grupo muy consolidado”, evaluó el médico veterinario Federico García Lagos, gerente de Negocio Ganadero de Copagran, durante la jornada ganadera de la cooperativa en la ciudad de Carmelo, en el departamento de Colonia. “Estamos tratando de aportarle a los productores un abanico de opciones comerciales, desde la reposición en negocios particulares” hasta “la venta a través de Pantalla Uruguay”. Esto último fue “subir un escalón en el negocio”, consideró.
Copagran también opera en la comercialización de ganado gordo a la industria frigorífica y con la exportación. Se cuenta “con un operador comercial” en cada departamento donde opera la cooperativa y “se ha logrado consolidar un equipo comercial que, a la vez, está muy coordinado”. “Estamos tratando seguir sumando cosas para mejorar los servicios al productor, junto a las otras líneas de negocios de Copagran”, acotó.
La actividad representó para la empresa “una instancia muy importante”, donde “primero tratamos de generar un contacto más directo y más mano a mano con el núcleo de productores que trabajan habitualmente con nosotros y otros productores de la zona”, afirmó García Lagos. La instancia contó “con disertantes de primer nivel”, que brindaron “información de utilidad para las empresas” y “su actividad productiva comercial”, valoró.