Agricultura

Cebada: una zafra con altos rendimientos pero con elevado nivel de rechazo

2 de febrero de 2024

La compañía maltera Ambev decidió oportunamente flexibilizar su nivel de exigencias, para que ingrese la mayor cantidad de kilos, asegurándose la materia prima del año

La zafra de cebada finalizó con rendimientos productivos “muy buenos”, pero con elevados niveles de rechazo, especialmente por tamaño de grano, que en el caso de Ambev fueron del 26%, cuando el promedio histórico se ubica en 12%, informó a VERDE el gerente agronómico de la compañía, Juan González. De todos modos, el ejecutivo destacó que la alta productividad permitió compensar en parte esos altos niveles de rechazo, al tiempo que valoró la decisión comercial de la compañía de flexibilizar las exigencias de recibo y descuento, “para que ingrese la mayor cantidad de kilos del productor, y los rechazos no los afecten tanto”. 

También remarcó que en un año donde ya se esperaba un inicio de zafra húmedo, a pesar de la inflación en dólares, la empresa mantuvo los costos de secado sin modificación durante los últimos tres años. La superficie que tenía Ambev era de 111.700 hectáreas, y se cosechó la totalidad. “Después se compró algo de volumen en el mercado spot”, comentó,

Agregó que esos rindes permitieron llegar a la auto sustentabilidad de las malterías de Ambev para trabajar durante todo el año y considerando un “carry de seguridad” (stock de respaldo), “es seguro que se termine con saldo exportador”. Esperamos llegar a unas 380.000 o 385.000 toneladas”, señaló. 

“Ha sido una zafra con altísimos rendimientos, con un volumen de producción que está dentro de los más altos de la historia, pero no acompañó de la misma forma en calidad. Por lo tanto, por un lado están los kilos que se produjeron en chacra y por otro los kilos que alcanzan los parámetros de recibo en las malterías, que no son los mismos”, puntualizó González.

El ejecutivo destacó “la rapidez con la que se movió el equipo comercial, al ver cómo venía la precosecha, decidiendo flexibilizar los estándares de recibo”. También comercialmente se bajaron los descuentos, “para no terminar castigando la cuenta de los productores”, dijo. 

Explicó que la zafra “estuvo muy afectada por calibre en variedades europeas, en la zona centro fundamentalmente y algo de proteína en variedades nacionales”, y previendo que eso ocurriría se bajó a 70% el recibo mínimo de calibre (primera calidad > 2.5 mm) para las variedades europeas y 75% para variedades nacionales, “lo que nos permitió capturar más volumen”, detalló.  

González agregó que después, “en alguna variedad puntual también se hizo una baja de los parámetros, por proteína en el caso de la variedad Cronos, que también nos ayudó a capturar volumen, pero fundamentalmente se concentró en calibre, que fue el gran problema de la zafra”. 

El gerente agronómico de Ambev explicó que una vez finalizada la zafra, se analizaran en profundidad los resultados, pero a grandes rasgos, el problema de calibre “se diferenció en dos partes: una sanitaria provocada por mancha en red, donde los calibres no alcanzaron especificaciones de recibo ya que las plantas convivieron todo el ciclo con hojas enfermas; y otra de restricción hídrica, sobre el final del ciclo del cultivo, afectando a variedades con altísimos potenciales  pero con muchos granos por llenar”. 

Agregó que, así como la zona centro estuvo caracterizada por calibres bajos, el sur fue la zona más afectada por proteínas altas, y el norte por capacidades germinativas afectadas por lluvias.

Por otra parte, comentó que ese proceso normal que se daba en la cosecha de cebada, que comenzaba en el norte y luego iba bajando hacia el sur de forma escalonada “ya no se está dando”, ya que las tareas están empezando en el mismo momento en las diferentes zonas. 

Confirmó que los rendimientos a nivel país “fueron muy altos en todas las zonas, con un rinde agronómico promedio de 4.800 kg/ha”, y que donde más diferencia hubo fue en la región centro y sur, “donde se usan más variedades europeas, que de por sí ya tienen más potencial y se obtuvieron rindes muy superiores al promedio”, dijo. Después, en las variedades nacionales los resultados fueron “muy parecidos y con menores niveles de rechazo”, indicó. 

El gerente comentó que “la calidad de la zona norte fue mejor, con calibres de primera y de segunda promedios del 90%. Los problemas de calibre más importante se dieron en el centro, en Dolores y Mercedes, en fechas de siembras tempranas y donde están los productores que apuntan a rendimiento con variedades europeas de alto potencial”. 

También indicó que hubo más vuelco y alguna restricción hídrica, sobre todo en la zona centro, sobre el final del período de llenado de grano, que en altos potenciales impidió que lleguen a calibres buenos. 

González informó que el porcentaje de rechazo está diferenciado por variedades, pero el total del programa es de un 26%, “con porcentajes altísimos en los primeros días de la zafra, del orden del 60% o 70%, cuando entraron más las variedades europeas sembradas temprano como el caso de la variedad Grace. Después, cuando entró el flujo de las variedades nacionales y las fechas de siembra más tardía, los rechazos fueron bajando, hasta terminar en 26%.

Describió este año como “muy húmedo, lo que permitió elevadas tasas de crecimiento vegetativo al inicio, pero que también propicio las condiciones para la aparición temprana de manchas foliares; hay variedades que están caracterizadas como más susceptibles que otras y convivieron con la enfermedad durante casi todo el ciclo, lo que terminó afectando el resultado”.

Agregó que “ahora vamos a trabajar en analizar todo esto con datos, como fue el manejo de cada productor en cada zona, protocolos de aplicación, como afectó a fechas de siembra tempranas versus tardías, por ejemplo. Ahí creemos que hay diferencias marcadas, porque los rechazos en lotes semilleros que se siembran bajo un protocolo técnico más estricto, los rechazos fueron bastante menores que los comerciales para la misma variedad y zona. Por lo tanto, ahora vamos a analizar los datos, para llegar a conclusiones, y a partir de ahí armar estrategias comerciales para el año que viene”. 

Precio

El gerente agronómico de Ambev recordó que la zafra comenzó “con muy buenos precios”, de US$ 275 por tonelada de promedio, y alrededor del 20% de la cosecha fijó precio de venta en ese momento. Pero aclaró que el porcentaje de fijación “varía mucho de acuerdo con el tipo de productor y de distribuidor”. A propósito, indicó que “hay distribuidores, con distintas estrategias de fijación de precios, que fijan más temprano y otras empresas que fijan los precios sobre el final”. 

Luego el precio empezó a bajar durante todo el ciclo y hubo muy pocas fijaciones, hasta diciembre, cuando llegó la cosecha y “los productores empezaron a fijar nuevamente para cubrir las deudas de fertilizantes, semillas que otorga la compañía”.

Después señaló que “hubo un aumento de precios de 10% o 13% y en ese momento se fijó mucho, de 40.000 a 60.000 toneladas por día. Sobre el cierre del año, ya estaba fijado el 70% del volumen total, y el precio medio ronda los US$ 232 por tonelada”.  

Nota de Revista Verde N°112

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