Agricultura

El crecimiento del área y la producción de soja en Brasil impacta en los precios y en las primas de la región

6 de noviembre de 2023

Su crecimiento impacta en los precios y en las primas de la región, la diferenciación de Uruguay pasa de oportunidad a ser necesidad

“Estamos proyectando una nueva zafra récord” en la producción de soja de Brasil para este año, de unas “163 millones de toneladas” y algunas estimaciones prevén “hasta 165 millones de toneladas”, señaló el analista de Safras & Mercados, Paulo Molinari. El área récord de siembra de soja será de 45,6 millones de hectáreas en Brasil, porque el precio del maíz está “muy deprimido” y eso motivó un pasaje de área hacia la oleaginosa, acotó.

Dijo que al transitar por un año Niño hay una “buena parte del centro sur de Brasil en buenas condiciones”, y desde noviembre “las lluvias se empezaran a regularizar” en algunos puntos de Mato Grosso y Goiás, donde las lluvias estaban “muy atrasadas”. De momento “no tenemos una preocupación grave, porque la soja se puede sembrar hasta enero con similares potenciales de producción”. Pero “el gran problema”, es que al atrasar la siembra de soja “se puede perder la ventana de siembra del maíz zafriña en 2024”.

Al evaluar el impacto climático en la producción, Molinari señaló que la Niña genera pérdidas productivas en el sur de Brasil, pero cuando hay un año Niño el problema se traslada al noreste brasileño en la región conocida como Matopiba que comprende los estados de Maranhão, Tocantins, PIauí y Bahía. Del total previsto de 163 millones de toneladas de soja, esa zona representa unos 15 millones de toneladas. “Si se pierden de 5 a 6 millones no habrá mucha diferencia” para el mercado internacional. Se deberían superar los 10 millones de toneladas y tener algunos inconvenientes en Argentina para generar algún impacto en el mercado”, según el analista.

Dijo que generalmente “el fuerte” de la cosecha de soja se realiza entre marzo y mayo, en ese momento al haber mayor oferta, las primas “terminan cediendo mucho”, por lo que es “muy posible que en 2024 vuelvan a ser bastante negativas”. En 2023 las primas en Brasil se ubicaron entre US$ 90 y US$ 95 por tonelada, y actualmente están en torno a los US$ 50 y US$ 60 por tonelada. 

Al productor “le cuesta aceptar” precios más bajos, luego de tres años “con precios subiendo en dólares y reales durante la cosecha y ahora tenemos una curva bajista de precios que era inevitable si Sudamérica volvía a una producción normal, por eso la comercialización está muy lenta frente a años anteriores”, analizó.

Molinari considera que los precios de la soja se pueden acercar “hasta los US$ 400 por tonelada” en la posición mayo 2024 del mercado Chicago, cuando ingresen las producciones de Argentina y de Brasil al mercado, principalmente por la importancia que tiene Argentina en la producción de harina y aceite de soja nivel global. 

El analista de Safras & Mercados sostuvo que Brasil tiene área disponible para seguir creciendo en soja y maíz, “no veo problemas para continuar con la expansión” aunque “la velocidad la marcan los precios”. En este momento “los márgenes del maíz son negativos” y en el caso de la soja, en algunas regiones “también son negativos”.   

Por su parte, Ismael Turbán, director de Sumar Agro y ex gerente de El Tejar en Brasil, señaló a VERDE que en Mato Grosso “se está configurando una situación muy riesgosa y hay que estar atentos”. Hay situaciones que “no se han registrado, resiembra por encima del 10%, inconvenientes con la disponibilidad de semilla, atrasos en la siembra, altas temperaturas”, aunque “no se trata de una catástrofe”, aclaró. 

Sobre el avance de la infraestructura Turbán dijo que “a mediano plazo hay un tema casi estructural”, que “demorará en solucionarse”, considerando que “Brasil viene creciendo cada año” y “en poco tiempo pasó de exportar 60 millones de toneladas de soja a 100 millones de toneladas”, además “en maíz pasó de ser el cuarto exportador mundial a pelear el primer lugar con Estados Unidos”. 

Sostuvo que “es difícil acompañar ese crecimiento productivo” con capacidad logística, portuaria, almacenaje y otros aspectos vinculados al movimiento de la producción de granos. La capacidad estática de almacenaje equivale al 50% de la producción, recientemente el gobierno aprobó la exoneración total de impuestos para la instalación de plantas de silos en los establecimientos agrícolas. 

Esa debilidad en infraestructura y el crecimiento de la producción genera una presión en las ventas de soja en el momento de cosecha, provocando que el valor recibido por el productor se aleje bastante del precio de Chicago como ocurrió en la última zafra, explicó Turbán.

Para el consultor dicha situación “se mantendrá” en el corto plazo, por más que Brasil viene invirtiendo en rutas, trenes, desarrolló “el Arco Norte, que ahora está recibiendo menos producción porque la sequía está complicando la navegabilidad” de los ríos que llegan a esos puertos.

DIFERENCIARSE, PARA GANAR COMPETITIVIDAD

El incremento de la producción de soja de Brasil” nos deja en una situación incómoda”, pero “también nos pasa en otros productos, como la carne vacuna”, dijo en una entrevista publicada por el suplemento Agro de Búsqueda, Christian Nolte, gerente de Cofco International Uruguay.

Recalcó que “debemos alejarnos” lo más posible de los commodities. 

Marcó lo sucedido en Argentina que era “la referencia con su producción, la pampa húmeda, la molienda más eficiente del mundo que logró una capacidad de 60 millones de toneladas de soja” y “hoy Brasil la paso por encima, en todo”. 

En Uruguay “con tres millones de toneladas de soja “hay que buscar alternativas, diferenciarnos, descomoditizar, para eso tenemos que ofrecer una soja de mejor calidad que la brasileña, no podemos atarnos a Brasil”, 

Nolte señaló que la comercialización de la soja uruguaya está atada a Brasil porque se rige con el contrato Anec 41 que contempla parámetros de humedad, dañado y otras cuestiones físicas soja. “Es un contrato que sirvió para ordenar la comercialización en Uruguay, pero hoy nos iguala a Brasil que tiene 160 millones de toneladas de soja y en Uruguay tenemos tres millones de toneladas, claramente estamos en desventaja”.

El contrato de comercialización de soja Anec 41, creado por la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil (Anec) establece niveles de humedad de 14%, de grano dañado 8% y de materia extraña 1%. “No te podría decir cuál es el camino que tiene que seguir Uruguay para diferenciarse, pero algo tenemos que empezar a hacer”, dijo Nolte

Comentó que “hoy existen algunas tendencias que se van consolidando, quedan muy pocos mercados demandando con 14% de humedad como establece el contrato Anec 41 y son los menos competitivos, por lo cual la mirada debería estar en la diferenciación, para no castigar a los precios. Apuntar a demandas que busquen algo distinto a lo que ofrece Brasil. Argentina y Egipto compran con 13,5% de humedad, la reserva federal de China, que no compra en Brasil, demanda más calidad y 13,5% de humedad”.

Agregó que esas son cosas que observan a nivel internacional, “no estoy haciendo el análisis desde el bolsillo del productor y tampoco puedo decir que la solución sea bajar el nivel de humedad en los contratos de comercialización de la soja uruguaya. Son cosas que están pasando y las tenemos que evaluar, al igual que el nivel de dañado, porque nos terminan afectando”.

Planteo que el objetivo “deber ser mejorar y tener un mercado de soja en Uruguay con mayor liquidez y a la vez, diferenciarnos del precio de Brasil”. Por ese camino “se pueden conseguir premios” para los precios de la soja uruguaya. “Hay que discutir estas cosas, evaluarlas, pero hay mercados que pagan más por esas diferencias. La situación de mercados no es sencilla porque se debe salir a competir con un jugador como Brasil”.

Nolte marca que la sustentabilidad de la soja uruguaya “es fundamental” pero “tenemos que construir ese camino” que “hoy no se paga”. La economía mundial “tiene sus desafíos” y el mercado “no está pagando premios” por eso. La sustentabilidad “es una salida para diferenciarse en nichos de mercado, lo debemos hacer, pero hoy no se reconoce, pero en el día de mañana creo que será reconocido, habrá premios y será otro elemento que pueda diferenciarnos de Brasil”.

Resaltó que calidad y sustentabilidad “son las cosas que debemos analizar para intentar diferenciarnos, tenemos que empezar, quedarnos a esperar es lo peor que podemos hacer. No tengo una receta, pero no podemos quedar sentados, hay que discutir entre todos los eslabones de la cadena, donde cada uno aporte su visión, hay protocolos vigentes que pueden servir de base. Hoy no veo este tema en la agenda y lo que está pasando a nivel mundial con el mercado de la soja, es una amenaza para Uruguay”. 

Hoy “la oferta de soja es mucho mayor que la demanda, para que cambie algo, tiene que venir otro boom bioenergético que traccione la demanda, hoy el contexto está más tranquilo de lo que estábamos hace un par de años”.

Al analizar las situaciones en función de oferta, demanda, el comportamiento de Chicago y las primas de la región, con el impulso brasileño, Nolte dijo que “la historia se está escribiendo ahora” todas las variables históricas sobre las cuales se tomaban las decisiones “van quedando en un segundo plano”. En la medida que en Brasil “sigan estos volúmenes de producción estará presionando sobre las primas”.

Señaló que “normalmente las primas (diferencia de precios entre lo marca la pizarra de la Bolsa de Chicago y los precios en puertos locales) actúan como un amortiguador entre oferta y demanda, el mayor productor y exportador de soja era EEUU, entonces la prima subía o bajaba en función de Chicago y lo que pasaba con la producción de EEUU, eso era lo importante. Hoy el volumen de cosecha de Brasil deteriora las primas a nivel regional, independientemente de lo que pasa con las primas de EEUU o el mismo comportamiento del mercado de Chicago. Esas dos cosas están ocurriendo. Además, las ventas del productor brasileña están “más asociadas” al comportamiento del real que al precio de la soja en Chicago. 

LA MIRADA ARGENTINA

Fernando Correa Urquiza, jefe regional de Oleaginosas de Louis Dreyfus Company (LDC), dijo a VERDE que Argentina “ha ido minando su competitividad productiva en los últimos 10 años, con dinámicas de comercialización muy nocivas, brechas cambiarias, retenciones, ineficiencias logísticas, falta de inversión y falta de una ley de semillas. Eso ha ido dejando a la producción argentina en una situación de falta de competitividad frente a Brasil, que hoy tiene una cosecha que duplica la de hace siete u ocho años”. 

Considera que “la ventaja de Argentina es la sustentabilidad, y si normaliza el sistema de comercialización interno de soja y de otros granos tiene un potencial enorme de recuperar el terreno perdido”. 

Correa Urquiza entiende que “Argentina debió y debe hacer un lobby fuerte respecto a energías renovables, trazabilidad y sustentabilidad, en Europa y en Estados Unidos, para tener canales de entrada a esos países y diferenciarse de Brasil. Argentina tiene un mapa de sustentabilidad muy sólido”. 

Agregó que Argentina “debe contar con una Ley de semillas para dar un salto en rendimiento, hoy en soja estamos unos 500 kilos debajo de Brasil”. Además, “está la falta de inversiones en la hidrovía, los peajes y costos, el diferencial de impuestos respecto a otros granos. Hay un sistema que atenta contra la competitividad de las oleaginosas”. 

“Industrialmente estamos preparados para generar mucho valor. Hoy la capacidad de molienda, en un año normal, está al 60%, y Brasil está operando al 100%, con nuevos proyectos de inversión”, señaló Correa Urquiza. 

Brasil tiene una política de consumo de biodiesel “muy clara” y “desde hace muchos años”, si bien fue interrumpida por la guerra y la escalada de los precios, “ahora están de vuelta en un camino muy estable de crecimiento hasta el 15% de corte” definido por el gobierno, acotó.

El ejecutivo de LDC indicó que ese objetivo de Brasil, “requerirá la demanda de todo el aceite que produce” sino que “invertirá más” en nueva capacidad de molienda. “No importa el gobierno que asuma, todos tienen bien claro cuál es el camino que tienen que seguir”. 

Correa Urquiza explicó que la sustentabilidad “hoy se paga esporádicamente por algunos canales”. Y por eso consideró que se debe trabajar en Europa y Estados Unidos para crear ese camino claro que hoy no es tan claro en cuanto a la sustentabilidad y trazabilidad. “Pero no tengo dudas de que tendrán mucho valor, incluso los bonos de carbono, la descarbonización y la agricultura regenerativa. Son proyectos de largo plazo”, acotó.

Para Correa Urquiza “son procesos que deben construirse, y para eso LDC está bien cerca del productor, porque somos el nexo entre el comprador y el productor, para traducir la demanda de uno con la oferta del otro”

Nota de Revista Verde N°110

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