Ganadería

Scrapie en la región: “alerta sanitaria” por impacto en mercados ovinos y riesgos para el estatus de Uruguay

15 de abril de 2026

La confirmación de casos de scrapie en Argentina vuelve a poner el foco en una enfermedad que tiene “fuerte impacto sanitario y comercial” en la producción ovina, en un contexto regional donde Uruguay mantiene el estatus de país libre de esa enfermedad.

Así lo señaló el delegado de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA) e integrante del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Jorge Bonino, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

El especialista explicó que se trata de una enfermedad perteneciente al grupo de las encefalopatías espongiformes, que afecta exclusivamente a los ovinos y genera lesiones a nivel del sistema nervioso. “Es una enfermedad sin cura, causada por un prion (agente infeccioso) que termina provocando la muerte del animal”, afirmó. Uno de los principales problemas del scrapie es su largo período de incubación, lo que dificulta su detección temprana y favorece su diseminación.

Los animales pueden ser portadores durante varios años sin manifestar síntomas, mientras continúan transmitiendo la enfermedad. “Se puede tener la enfermedad y no manifestarla por años”, indicó Bonino. Desde el punto de vista sanitario, Uruguay se encuentra en una posición destacada, junto con Australia y Nueva Zelanda, como país libre de scrapie, condición que ha requerido años de trabajo y control.

Sin embargo, la presencia de la enfermedad en países vecinos, como Brasil y ahora Argentina, introduce un riesgo regional que obliga a extremar las precauciones. “Cuando aparece en la región, pasa a ser un problema regional”, sostuvo. El impacto más relevante se da en el acceso a mercados, especialmente en carne ovina y animales en pie, donde el estatus sanitario es un requisito clave.

“Para los mercados, el scrapie en ovinos es equivalente a la aftosa en bovinos”, explicó el delegado de la ARU ante la OMSA. En ese sentido, la pérdida de estatus o la aparición de focos podrían implicar restricciones severas, tanto en exportaciones como en movimientos de animales. Entre las medidas habituales, se incluyen limitaciones al ingreso de animales, semen y embriones, así como exigencias más estrictas para la comercialización de carne.

“No se podría permitir el ingreso de animales ni material genético sin garantías sanitarias”, planteó. En el caso de la carne, las exigencias pueden incluir restricciones para productos con hueso, debido al riesgo asociado al tejido nervioso, mientras que la lana y las pieles tendrían menor impacto si se mantienen los controles adecuados. A nivel regional, la situación es heterogénea, con países que no cuentan con el mismo estatus sanitario, lo que agrega complejidad a los flujos comerciales y a la toma de decisiones.

En este contexto, Bonino remarcó la importancia de mantener la coordinación entre sector público y privado, así como el monitoreo permanente de la situación sanitaria. “Uruguay sabe lo que tiene que hacer para mantener su estatus”, afirmó. El desafío, según planteó, no solo pasa por evitar el ingreso de la enfermedad, sino también por sostener la credibilidad del sistema sanitario frente a los mercados internacionales. En un escenario donde las enfermedades transfronterizas adquieren cada vez mayor relevancia, la vigilancia y la respuesta temprana se vuelven factores determinantes para proteger la producción y el posicionamiento del país.

Escuchá a Jorge Bonino.

Foto: https://www.argentina.gob.ar/

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