Ganadería

El pasto «quieto» hasta agosto: cómo pasar el invierno sin llegar corto a la primavera

24 de junio de 2026

El panorama invernal de pasturas este año es, en general, el que uno esperaría en Uruguay: no hay mayores problemas ni de déficit ni de exceso hídrico, pero las bajas temperaturas enlentecen el crecimiento de las forrajeras. El principal desafío de las próximas semanas es racionar el pasto disponible y evitar el sobrepastoreo para no comprometer el arranque primaveral. Así lo analizó Fernando Lattanzi, investigador principal del Programa de Pasturas y Forrajes de INIA, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

«Hace frío, pero ni venimos de un otoño malo, ni estamos entrando a un invierno con mucho barro, que siempre complica esta época del año. Así que dentro de lo esperado para esta época del año, las condiciones son buenas», señaló Lattanzi.

El técnico indicó que todos los sistemas productivos pastoriles enfrentan hasta mediados de agosto un período de tasas de crecimiento menores a la demanda de forraje que tienen los predios, por lo que el foco debe estar en administrar lo disponible para no comprometer la capacidad de rebrote de las plantas.

El principal error de esta época es entrar en una espiral de sobrepastoreo ante la escasez de pasto, es decir, que los animales entran a potreros con baja disponibilidad y dejan remanentes arrasados. Lattanzi advirtió que, aunque en esta época del año pastoreos más frecuentes e intensos de lo aconsejable «no causan muerte de plantas, el efecto son atrasos significativos del arranque de la primavera».

«Todo el sobrepastoreo que uno haga ahora en junio, julio o agosto lo vamos a sufrir como tasas de crecimiento más lentas en septiembre, es decir, como un invierno más prolongado», sostuvo.

Para los sistemas lecheros, la suplementación con reservas es parte de la rutina otoño-invernal. En ganadería, las situaciones son más variadas, con sistemas que combinan el consumo de reservas, pasto diferido desde el otoño, y hasta descarga a corrales de recría. Para ambos sistemas, hay una favorable relación de precios entre producto (leche o carne) y urea —que afortunadamente ha vuelto a valores más normales, acotó.

Lattanzi precisó que en sistemas que estén muy cortos de pasto, verdeos de raigrás bien implantados responderán a una aplicación de nitrógeno invernal, y «aunque la conversión de nitrógeno a pasto sea más baja que la lograble en agosto y septiembre», ese pasto extra puede ser de alto valor para sostener la carga y evitar sobrepastorear.

La mirada ya debe estar puesta en el arranque primaveral. «En agosto se empiezan a despertar las gramíneas forrajeras, festucas y raigrases especialmente. En todos los sistemas pastoriles, agosto-octubre es el trimestre para hacer caja», remarcó. No esperar a fin de agosto para decidir la fertilización: las respuestas a la urea en gramíneas —verdeos, festuca, dactylis— son enormes en ese período, porque adelantan la primavera y mejoran las ganancias de peso.

Sobre la posibilidad de un Niño de intensidad importante anunciado para la primavera, Lattanzi fue optimista. En los sistemas pastoriles de Uruguay, los años Niño se caracterizan por extender la primavera mucho más allá del 15 de octubre, especialmente en suelos de menor potencial, con mayores probabilidades de lluvias en noviembre y diciembre que retrasan y minimizan la aparición de déficits hídricos.

Si bien los años Niño pueden generar excesos hídricos, «en el balance de pros y contras, es uno de esos problemas que querés tener», apuntó. Los riesgos —barro, lagunitas en bajos, parcheo en praderas de alfalfa en potreros overos— son menores frente al beneficio de una primavera extendida: mejor margen de alimentación en sistemas lecheros, alargue de los ciclos de engorde en recría, y mayor productividad del campo natural en sistemas de cría.

Al analizar la evolución de la cosecha de pasto en lechería, la base de datos del proyecto «Producción Competitiva» de Conaprole, que monitorea mensualmente unas 400 matrículas, muestra que los últimos años no han sido los mejores en cosecha anual de forraje, aunque los predios del cuartil superior siguen logrando cosechar por encima de las seis a ocho toneladas de materia seca por hectárea, informó.

Lattanzi destacó que en ganadería se empieza a ver una mejor planificación del otoño, con productores que hoy consumen reservas acumuladas en mayo. «Es en esos sistemas en los que hoy estamos haciendo más hincapié en el potencial que tienen de mejorar la gestión del pastoreo», concluyó.

Escuchá a Fernando Lattanzi

3 - 09:54