En la zafra pasada de girasol hubo un rinde promedio de 2.200 kilos por hectárea, con un 56% de contenido de aceite, que con el plan comercial que bonifica al precio se cierra un “negocio muy bueno”, dijo el responsable del área de desarrollo de Yalfin, Pablo Leiva, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que el precio que del girasol, según la fórmula que marca la industria local basada en el precio del aceite del aceite y la harina en la Bolsa de Rosario, con una prima y bonificación en el porcentaje de aceite está en el orden de “US$ 520 la tonelada”.
En las últimas zafras el porcentaje de aceite registrado en el girasol estuvo en un nivel “promedio de 53%”, recordó el integrante de Yalfín en el marco de la microjornada realizada en la planta de acopio de Cousa Plamitas (Soriano).
Leiva comentó que cuando el girasol regresó a la agricultura uruguaya entre 2020 y 2021 básicamente iba todo a siembras de primera, pero luego empezó a crecer el área de segunda.
En la zafra pasada el 70% de la superficie sembrada de girasol fue de primera y un 30% fue de segunda, mientras que cuando se arrancó iba prácticamente todo a primera, indicó.
Estimó que el año pasado se sembraron unas 11.500 hectáreas y en los últimos cuatro a cinco años el área de siembra de girasol ha oscilado entre las 6.500 y 19.000 hectáreas. Este año se prevé un aumento para llegar a unas 20.000 hectáreas.
La medida del gobierno de Estados Unidos (EEUU) de aplicar un 50% de aranceles aduaneros a Brasil a partir del 1° de agosto es un “golpe importante” para el país norteño, porque “no se le abrió la oportunidad de negociar”, señaló el doctor en relaciones internacionales, Ignacio Bartesaghi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Dijo que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva tuvo una “reacción delicada en cuanto a lo retórico” con una respuesta “muy fuerte” a su colega estadounidense, Donald Trump.
Entre los productos afectados por el incremento de aranceles es la carne brasileña, con un 40% adicional al 10% de arancel que ya tenía, y la medida en general incide en un “comercio total de Brasil con EEUU que supera los US$ 40.000 millones”, advirtió.
Consultado sobre el impacto de esta situación en el mercado internacional de la carne y un eventual redireccionamiento de las exportaciones, Bartesaghi sostuvo que “no es tan fácil”, si bien Brasil al tener frigoríficos en diferentes países puede exportar más de otros lugares donde todavía rige un 10% de arancel o puede intentar abrir nuevos mercados.
“China es un gran mercado pero tiene ahora otro mecanismo de negociación, especialmente en cuanto a precios, juega mucho con sus stocks”, planteó.
Más allá de un eventual beneficio para las exportaciones de carne uruguaya, el doctor en relaciones internacionales sugirió actuar con “mucha cautela” porque estas medidas “son negativas de por sí”.
En un escenario agitado en acuerdos comerciales e incremento en los aranceles aduaneros en las principales economías, que está impulsado por el gobierno de Estados Unidos (EEUU), se presenta un “cambio de era”, un problema comercial y un “mundo geopolítico completamente diferente”, dijo el exembajador uruguayo en Brasil, China y otros países, Guillermo Valles, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que esto tiene “implicaciones muy diferentes” en toda la materia de aranceles y comercio, lo que en la historia más reciente se vincula a lo que sucedió al fin del siglo XX y la caída del muro de Berlín.
Hay una “recomposición de fuerzas por parte de EEUU” y hay que actuar con “prudencia” porque “los instrumentos que se están utilizando en buena medida son de política comercial” que impactan en “cómo nos situamos en la cancha”, pero “excede a eso”, sostuvo.
Valles afirmó que EEUU está logrando algo de lo que se proponía en términos de subir los aranceles, y está “quebrando los techos arancelarios por muchos puntos porcentuales”.
“Estamos muy desprotegidos” pero habrá que ver cuáles son los aranceles finales que se aplicarán a los productos uruguayos a los exportados por países competidores, indicó.
Luego de las “dudas” en el arranque de la zafra pasada por los efectos de chicharrita, la campaña de maíz terminó siendo “muy buena”, dijo la gerenta general de Agroterra, Alma Aznárez, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que los rendimientos registrados en la reciente zafra posiblemente sean “récords” en el cultivo de maíz, tanto bajo riego como en secano, más allá de “alguna seca, que algún momento apretó un poco” y de las granizadas que se enfrentaron en algunos puntos del país.
En el marco del lanzamiento de la próxima campaña de maíz 2025/26, denominado el Código Dekalb, que realizaron Agroterra y Bayer con la participación de productores y técnicos, Aznárez comentó que se proyecta una zafra con “muy buen ánimo” y un probable “crecimiento” del área de siembra, tanto en primera como en segunda.
La gerenta general de Agroterra valoró la importancia del “acompañamiento agronómico” y las “soluciones integrales” de la empresa a los productores, para brindar todas las novedades e información necesarias para ajustar el manejo productivo y la gestión.
Tras presentarse a la licitación de venta de Calcar, la empresa Nofrock fue la única oferente y pasará a hacerse cargo de la planta industrial ubicada en Tarariras, Colonia, por un monto de US$ 3,5 millones, además se accederá al nombre y las marcas en propiedad, señaló Marcel Dubois, director de Nofrock, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Dijo que actualmente esta planta industrial elabora una serie de productos lácteos, como leche larga vida en caja, leche chocolatada, dulce de leche, yogures y leche fresca, a partir de una remisión diaria que se ubica entre 44.000 y 45.000 litros de leche.
Al grupo de productores que ya remitían su materia prima a Calcar se sumaron algunos tamberos más que son vecinos de la zona, lo que reduce el costo del traslado de la leche, comentó.
Sostuvo que al igual que otras empresas cuando cierran, el mantenimiento es “muy precario” y el “desgaste de la maquinaria” conlleva a afrontar costos “altos” para la reapertura.
El objetivo de la nueva firma que pasa a operar la planta de Calcar en Tarariras es ampliar las zonas de distribución de sus productos, específicamente hacia el litoral norte en los departamentos de Rivera, Salto y Artigas, que se sumarán a otras regiones del sur, indicó.
Australia atraviesa una semana clave en su posicionamiento dentro del comercio global de carne vacuna. Por un lado, China reimpuso un arancel del 12% a las importaciones de carne australiana tras agotarse el cupo anual libre de impuestos, mientras que, por otro, el gobierno australiano reabrió su mercado a la carne vacuna de Estados Unidos luego de 22 años de restricciones sanitarias. Ambos movimientos tienen más implicancias políticas y estratégicas que efectos comerciales inmediatos.
El mecanismo de salvaguarda incluido en el acuerdo de libre comercio entre China y Australia se activó anticipadamente en 2025, lo que implica la aplicación de un arancel del 12% sobre la carne vacuna australiana durante el resto del año. El umbral para disparar esta medida fue fijado por la Aduana China (GACC) en 208.300 toneladas, pero el volumen efectivo se redujo a unas 191.000 toneladas al considerar remanentes de 2024.
Este sistema de protección —también presente en acuerdos con Corea del Sur y EEUU— ya se había activado en años anteriores (2018, 2019, 2020, 2023 y 2024), pero esta vez se alcanzó el límite en apenas 205 días, 75 días antes que el año pasado. La medida afectará particularmente a los cortes premium australianos, que habían ganado participación en el mercado chino debido a la ausencia de carne estadounidense, afectada por un arancel recíproco de 45% y la suspensión de habilitaciones sanitarias para más de 400 plantas frigoríficas.
Solo en el primer semestre del año, Australia exportó 163.323 toneladas de carne vacuna a China, un aumento interanual de 35% en un mercado que en general cayó 9,5%. En junio, las exportaciones totales australianas alcanzaron un récord de 134.596 toneladas, impulsadas por embarques anticipados al preverse el cierre del cupo libre de aranceles.
Australia vuelve a abrir su mercado a la carne vacuna estadounidense
En paralelo, el gobierno australiano anunció la reapertura del mercado a la carne vacuna de Estados Unidos, cerrada desde 2003 tras un caso de vaca loca (BSE). La decisión tiene una carga simbólica importante, aunque los analistas del sector coinciden en que el impacto comercial será marginal.
El rodeo estadounidense se encuentra en mínimos de seis décadas, la faena cae a niveles históricamente bajos y los precios están en máximos. Esta semana, un novillo a corral en EEUU cuesta en promedio A$ 1.600 más que su equivalente australiano, y los animales de reposición son hasta A$ 2.100 más caros. A eso se suma que el tipo de cambio actual (A$ 1 = US$ 0,65) vuelve aún menos competitiva la carne importada desde Estados Unidos.
En este contexto, los pocos embarques que podrían llegar —recién hacia octubre— estarían orientados a restaurantes premium, con cortes selectos como lomos USDA Prime, de alto marmoleo. Fuentes del comercio mayorista estiman que su presencia sería pasajera y más bien motivada por el “efecto novedad”.
Más allá de lo comercial, la reapertura a EEUU generó un debate sobre bioseguridad. Una de las principales controversias es el uso de beta agonistas —promotores de crecimiento permitidos en EEUU pero prohibidos en Australia— como el zilpaterol. Australia no tiene definido un Límite Máximo de Residuos (LMR) para esta sustancia, lo que genera incertidumbre sobre su eventual presencia en carne importada.
Desde la US Meat Export Federation celebraron la medida, y el secretario de Agricultura, Brooke Rollins, cuestionó las barreras “no científicas” que impidieron el comercio durante dos décadas. El expresidente Donald Trump también reaccionó afirmando que “la carne estadounidense es la más segura y la mejor del mundo”.
En cambio, dentro de Australia, varias organizaciones del sector ganadero expresaron su preocupación. Temen que esta apertura siente un precedente para permitir el ingreso de carnes de otros orígenes, como Brasil, o incluso de pollo y cerdo. Australia ya enfrenta una disputa judicial por la importación de salmón chileno, donde se cuestiona la rigurosidad de los análisis de riesgo.
Para el objetivo de generar “movimientos interesantes” en los mercados del Sudeste Asiático, “Malasia se posiciona de manera espectacular” al tener un “arancel aduanero de 0%”, por ser un país que “no tiene ninguna pretensión proteccionista”, dijo el gerente de acceso a mercados del nstituto Nacional de Carnes (INAC), Álvaro Pereira, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Esos comentarios aluden a la reciente habilitación de dos frigoríficos (Las Moras y Carrasco) para la exportación de carnes a Malasia.
Comparó que en mercados como Europa o Estados Unidos rigen cuotas de exportación y fuera de estas se aplican aranceles “bastante pesados”.
En Filipinas hay un volumen “bien importante”, de “dos tercios del mercado” que corresponde a carne para ser procesada y que se utilizan en albóndigas, productos fritos, entre otros usos, comentó. Y sostuvo que la “apuesta central” está en el tercio restante, “el segmento de alto valor” en ámbitos turísticos, hoteles y playas.
El Sudeste Asiático representa cerca del 10% del volumen total de carne importada a nivel global. Esa demanda está liderada por Indonesia y Vietnam seguidos de Malasia, destacó.
Pereira valoró la importancia de estos países para el comercio de carnes, considerando que no tienen una producción ganadera suficiente para autoabastecerse y además su población registra un incremento en el ingreso per cápita, de US$ 10.00 a US$ 15.000 anual.
“Indonesia está a medio abrir”, al cumplir con los requisitos religiosos y quedar pendiente los sanitarios, señaló.
Respecto al impacto esperado del acuerdo entre el Mercosur y el EFTA (Asociación integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), el gerente de acceso a mercados del INAC dijo que el ingreso per cápita de estos países es de US$ 100.000 anuales, por lo que sus habitantes son “cuatro veces más ricos que el uruguayo promedio”.
Estos países tienen “aranceles de 200% a 300%”, entonces la única manera de establecer un vínculo comercial es mediante cuotas de exportación de carne con aranceles de 15% a 20%, sostuvo.
Informó que lo negociado en el marco del acuerdo entre Mercosur y EFTA es que se eliminan estos aranceles en cada uno de estos países y “pasan a ser cero”, además “crean cuotas nuevas” para los miembros del Mercosur.
Hay una cuota de “3.000 toneladas de carne en Suiza y otra de 660 toneladas en Noruega” para el bloque regional, detalló.
En tanto que el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea prevé “la eliminación del arancel dentro de la cuota Hilton”, que es del 20%, y “un volumen de 99.000 toneladas de carne bovina” para todo el bloque, destacó.