Los corrales de los frigoríficos le dan una “mano muy grande” al sistema de recría, afirmó Ferrés (Aupcin)

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Los valores del ganado, el clima y la relación de precios entre los granos y los vacunos siguen siendo favorables, entonces el negocio del corral pasa por un “momento muy bueno”, dijo el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva (Aupcin), Álvaro Ferrés, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.

Advirtió que lo “negativo” pasa por el tipo de cambio que preocupa cuando se produce en pesos y se vende en dólares.

El “desafío de los nuevos mercados” en materia arancelaria requiere “trabajar fuertemente”, pensando en las condiciones internacionales para la exportación de carne, sostuvo.

El titular de Aupcin estimó que este año la cantidad de vacunos que incluirá suplementación y pasará por los corrales estará entre las 700.000 y 800.000 cabezas.

Sobre el proyecto de ley impulsado por el senador del Partido Nacional, Sergio Botana, para  limitar a la propiedad de corrales de engorde de ganado, Ferrés señaló que  los feedlots de los frigoríficos “le están dando una mano muy grande al sistema de recría”, en cuanto a la “demanda” y al “precio” de los novillos que ingresan a los corrales.

“Hoy un novillo de 420 kilos para encerrar vale más que el ganado gordo y el principal protagonista de eso son los corrales de los frigoríficos y ahora también los pertenecientes a los grandes agricultores”, afirmó.

Escuche a Álvaro Ferrés

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Osvaldo “Tono” Alberti: Tiene 72 años de edad y trabajó con tres generaciones de agricultores

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Osvaldo “Tono” Alberti, director de Agroinsumos Carmelo, conoce de primera mano la historia de la producción agrícola, repasó su trayectoria y analizó los actuales desafíos.

A sus 72 años el empresario Osvaldo “Tono” Alberti, director de Agroinsumos Carmelo, ha trabajado con tres generaciones de agricultores en esa zona del país. Estima que su negocio atiende a unas 15.000 hectáreas de cultivos de invierno y un área similar de verano, ya que en esa región los sistemas son de doble cultivo, influenciados por el alto costo de la tierra. Durante este diálogo con VERDE, Alberti analizó la evolución de la agricultura en Uruguay, la actualidad del negocio y los desafíos a superar. 

“Los últimos años han pasado volando, y eso que ahora estoy más tranquilo”, comentó en un momento de la charla. El empresario destacó especialmente el equipo de su empresa, con su hija Valeria liderando la administración, el personal que está en la sede de Agroinsumos Carmelo y los ingenieros agrónomos que asesoran a los productores. Pero Alberti también es agricultor, y de esa actividad se encargan su hijo y su nieto. “Toda la familia participa”, valoró.

Consultado sobre la actualidad del negocio agrícola, respondió: “lo veo ajustado”. Explicó que los precios son bajos y los costos para producir son altos. Analizó que en la pasada zafra de verano “la soja nos salvó, por los rindes que hubo”, pero afirmó que “no quedó mucho” en las cajas de las empresas agrícolas,

En cuanto a la actual zafra de invierno, dijo que “viene encaminada”, estimó que “aparentemente será una buena zafra” y valoró que las implantaciones de los cultivos “han sido buenas”. También destacó que el resultado positivo del pasado año agrícola, a pesar de los bajos precios, que permitió que muchos productores pudieran acomodar su situación económica. Pero advirtió por el alto precio de las rentas. 

Precios de las rentas

“Veo que los valores de las rentas son altos. Entiendo que el dueño del campo se acostumbró a los buenos precios, y después es difícil volver atrás, pero estos números son muy apretados. En esta zona se habla de hasta US$ 500 por hectárea al año. La mayoría de los propietarios de campos ahora quieren que se les pague en dólares, ya no en kilos de producto”, explicó. 

E insistió en que sería importante mantener el pago de las rentas en kilos de producto, “porque este es un negocio de ida y vuelta”, y si los mercados cambian y los precios suben, el precio que el propietario recibirá por la renta también subirá. 

Planteó, a modo de ejemplo, que si el trigo se vende a US$ 200 o US$ 210 por tonelada, ese precio exige que tenga que rendir 5.000 kilos por hectárea en un campo arrendado para pagar los costos, “no te puede dar 4.000 y algo de kilos”, advirtió. Por otra parte, reconoció que la colza “puede dar más margen”, aunque “tuvimos un año con siembras tardías”, por las condiciones climáticas”.  

También señaló que si bien los agricultores de la zona tienen la ventaja de estar cerca del puerto de Nueva Palmira, y por eso el flete es un costo menor respecto a otras regiones, “esa ventaja hoy se la lleva la renta”, dijo Alberti. 

Señaló que la renta promedio en la zona de Carmelo es de 1.000 kilos de soja por hectárea, pero insistió en que los propietarios están planteando volver a precios fijos en dólares, y llegan a pedir US$ 500 por hectárea. “Por menos de US$ 400 por hectárea no conseguís ningún campo por acá. Te piden US$ 400, US$ 450 y US$ 500. No sé quién que se anima, yo no lo hago”, comentó.

Analizó que quienes pagan esas rentas probablemente sean productores que incorporan áreas chicas que aparecen en la zona, y también aquellos que no quieren perder esos campos, porque “si querés pelear el precio de la renta, el dueño del campo sabe que hay 10 esperando para arrendarlo”, explicó.

También comentó que no muchos productores se han capitalizado comprando campos, y agregó que “tampoco hay muchos campos en venta, porque en esta zona valen bastante”. 

Consultado sobre la nacionalidad de los productores que siembran en esa zona del país, Alberti respondió que “si bien hay algún argentino, la mayoría son uruguayos”.

El rol de distribuidor de insumos

Consultado sobre el actual momento del negocio de distribución de insumos agrícolas, Alberti respondió que “hoy los números también son muy apretados”, porque “hay mucha competencia, los márgenes son muy chicos y no podés errar en nada, porque sino quedás en el camino”. 

Agregó que “hay mucha competencia. Todo el mundo quiere vender y cobrar. Ya no es como antes, había un respeto mayor por los clientes; salvo que vinieran a comprarme, yo no le iba a vender” al cliente de otra empresa.

Comentó que la clave para mantener a los clientes es prestar un buen servicio. “No me refiero solo a la atención del cliente, sino también al financiamiento, el trato con la gente, el respeto, el cumplir, tenemos ingenieros agrónomos que asisten a los productores. Tengo clientes que son la tercera generación trabajando con la empresa, hay una relación de muchos años, tengo la edad de los abuelos de muchos clientes jóvenes”, remarcó.

Productividad

El director de Agroinsumos Carmelo también destacó que “cada vez se produce más” en la agricultura uruguaya. “La tecnología que hay en Uruguay es de primer mundo. El productor apuesta a la tecnología, nos damos cuenta en un montón de cosas. Los productores apuestan a producir más kilos, porque es la única alternativa. Hasta hace pocos años el que producía 3.000 kilos de soja por hectárea era Gardel, pero ahora con 3.000 kilos no llegas a pagar los costos”, comentó. 

En cuanto al cultivo de maíz, dijo que “es más dependiente de la lluvia” y que los demás cultivos “tienen buenos rendimientos”. Subrayó que en esa zona del país el año pasado “hubo gente que sacó más de 5.000 kilos de trigo y cebada por hectárea; 2.400 o 2.500 kilos de colza. Son niveles productivos de punta, pero se gasta mucho también”.

Sobre los maíces de segunda dijo que “andan muy bien”, corregido a seco se logran rindes de entre “7.000 y 9.000 kilos por hectárea”. Agregó que en la zafra anterior los maíces de primera rindieron menos, porque faltó la lluvia en “momentos claves”. De todos modos, indicó que “en general el maíz se posiciona como cultivo de segunda”. 

“Este año se dio algo, que no fue normal: se sembró maíz de segunda, se cosechó grano húmedo para feedlot a fines de mayo, y todavía no se había sembrado la cebada. La demanda de granos de los feedlot es grande” y es la que sostiene el área del cultivo, comentó. 

Sobre la productividad de la soja en el ciclo anterior dijo que “fue muy buena”, y estimó que en la zona de Carmelo superó los 3.000 kilos por hectárea. “Fue el mejor año en términos de productividad. Hubo chacras donde se cosecharon hasta 4.000 kilos por hectárea. Este año no escuché rindes de 2.500 kilos por hectárea, siempre fueron más de 3.000 kilos”, indicó.

Además, valoró que “la comercialización es muy buena, se vende y a los 15 días se cobra”. Y, a la vez, destacó que los productores invierten en los cultivos. “Más hoy en día, cuando hay malezas resistentes”, entre otras dificultades, que exigen inversión, de lo contrario no se logran los resultados, insistió. 

Los cambios 

Alberti recordó que la exportación de granos significó “un antes y un después” para la agricultura uruguaya. Comentó que “antes el trigo valía, por ejemplo, US$ 200 por tonelada en invierno, y cuando se cosechaba valía US$ 90 o U$S 100”, y “mucha gente quedó por el camino por ese motivo”. 

“Hubo momentos en que quedaron por el camino productores que no tendrían que haber quedado. Buena gente, trabajadora. Por crisis de precios y factores climáticos”, lamentó el empresario.

Dijo que si en Uruguay se plantaban 100.000 hectáreas de trigo “sobraba la producción, y éramos fundamentalmente trigueros, no se hacían cultivos de verano, solo algo de maíz y girasol” para el consumo interno. 

Agregó que en los años 2000, con la exportación de girasol, “comenzó a darse un cambio grande y seguro en todo sentido”. Pero “el gran cambio ocurrió con la soja y las ventas anticipadas”, eso “generó otra cosa” en la agricultura, analizó. 

El empresario también valoró que actualmente “hay precio para vender trigo a cosecha, te pagan US$ 210 por tonelada; si querés vender cebada, podés vender al precio del trigo en Chicago; y si querés vender soja del año que viene, ya podés vender. Con esa base ya podés cubrir tus costos”. 

Analizó que “el gran cambio fue tener la posibilidad de hacer negocios de forma anticipada”, y eso “tracciona todo”. 

Financiamiento

A propósito del aspecto financiero, el director de Agroinsumos Carmelo comentó que “hasta ahora el cumplimiento del productor ha sido bueno”. A propósito, agregó: “tratamos de cuidar los créditos. Así como hemos tenido años muy buenos, también hemos tenido años malos”. Por último, Alberti afirmó que “tenemos que buscarle la vuelta, si el año es malo y un buen cliente no pudo pagar, tenemos que esperarlo un poquito, porque tampoco podemos quedarnos sin productores”.

Nota de Revista Verde N° 123

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Girasol uruguayo tiene oportunidad comercial en el mercado europeo, según el analista Agustín Baqué

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La experiencia con la colza puede abrir camino a la oleaginosa de verano, considerando las exigencias de la Unión Europea en fitosanitarios y límites máximos de recibo.

Europa es el “mercado premium” para el girasol, “es el que mejor te va a pagar” y presenta “una oportunidad para crecer”, dijo a VERDE el analista de mercados granarios y de aceites, Agustín Baqué, en el marco del primer encuentro de producción y mercados de Copagran. Allí se focalizó en el girasol, riego y en los mercados agrícolas.

“Si el área sigue creciendo hay que pensar en mercados internacionales. Se puede exportar a Argentina, pero se ve mucho más interesante que se pueda llegar a Europa. Se puede ir un barco de colza con girasol y abrir el mercado europeo”, acotó.

Baqué dijo que el mercado europeo “es muy exigente” en fitosanitarios y límites máximos de recibo. “Hay que mirar los protocolos y ser muy cuidadosos”, advirtió. Señaló que Europa “está incrementando el mandato de colza para utilizarla en biodiésel”, y entonces “va a necesitar más aceite de girasol”. Por lo tanto, “esos dos aceites mantendrán un premio importante sobre la soja y el aceite de palma”, afirmó.

Además, comentó que Uruguay tiene la experiencia de la colza en Europa, que la puede trasladar al girasol. Al tener un crushing y un “consumo interno chico”, el país debe pensar “estratégicamente” en llegar con la exportación del grano a Europa, un mercado que Argentina “lo empezó a abrir de a poco, ajustando los protocolos fitosanitarios y de producción”.

El girasol está muy firme y con precios sostenidos, porque tienen una relación stock-consumo “muy ajustada”, de entre 6% y 7% a nivel global, con inconvenientes en el hemisferio norte. Y Argentina está poniendo “muchas fichas” en ese cultivo, señaló.

Los altos precios del girasol en la campaña 2024-2025, producto de la sequía en Europa, Ucrania y Rusia, “han llevado a los productores a incrementar el área mundial en 1,3 millones de hectáreas”, indicó Baqué.

“Esperábamos una cosecha bastante por encima de los 60 millones de toneladas (Mt), pero el clima en junio y buena parte de Julio fue muy desfavorable para el sur de Rusia, partes de Ucrania, así como también de Bulgaria, Rumanía, Hungría y Turquía, con altas temperaturas y falta de lluvias. Hoy la cosecha de la Unión Europea y Ucrania pueden incluso ser menos de lo que estima Oil World, 59,31 Mt”, planteó.

El contexto hizo que el mercado mundial de aceites registre una “transformación”, debido al impacto de los conflictos bélicos, que hicieron a los “gobiernos más conscientes respecto a tener cierta independencia, sobre todo en países que producen oleaginosas”, en un momento de mayor demanda de biocombustible y de aceites para consumo humano, indicó.

El analista puntualizó que “el mundo empieza a requerir oleaginosas con alto porcentaje de aceite”, como es el caso de la colza, el girasol y la camelina, entre otros granos. “Y en años con precios de los commodities bajos, este tipo de productos comienzan a competir más” en el mercado, considerando el rol que tiene el “alto” precio de los fertilizantes en la producción de trigo, cebada y maíz, analizó. Agregó que los precios bajos de los granos coinciden con costos altos de los fertilizantes, haciendo que la ecuación quede “muy ajustada”.

Advirtió que “este tipo de cultivos alternativos, en un mundo que requiere mucho aceite, mantienen un precio con una prima sobre la soja”. Y analizó que en el caso de la colza “Uruguay está muy bien posicionado”, teniendo en cuenta que “la Unión Europea empezó a restringir la producción de biocombustible en base a palma y soja, y lo va a focalizar solamente en colza”.

COLZA

Baqué explicó que la colza tiene un balance ajustado, con una relación stock-consumo cercana al 13%, que “es la más baja de las últimas cinco campañas”. Planteó que “el gran tema es ver cómo se resuelve lo de China y Canadá”, y cómo se reacomoda el flujo comercial “si las negociaciones no terminan bien”. Consideró que si los aranceles de China a Canadá se mantienen, se pueden generar oportunidades para los países que habitualmente no exportan a China, como por ejemplo Uruguay, que “tal vez tenga que pensar en abrir” el mercado chino.

Admitió que “es un año difícil” para pronosticar, al menos “hasta que se reacomoden las piezas”, pero “la tendencia debería apuntar a un mercado sostenido y probablemente al alza, si hay algún problema climático”.

Baqué indicó que hay conversaciones entre Australia y China para que la canola australiana “vuelva a tener una participación importante” en el gigante asiático. “Si Australia va a China, deja de enviar un volumen a Europa, y eso generaría “más repercusiones”, planteó. Agregó que el mercado chino “es una gran oportunidad” para Uruguay, y puede lograr en este momento “mejores condiciones favorables desde el punto de vista fitosanitario, que es donde los chinos siempre ponen más trabas”.

Destacó que la producción de colza en el Mercosur “viene creciendo mucho”, de 300.000 o 400.000 toneladas pasó a superar 1 millón de toneladas. Y Uruguay está creciendo igual que Brasil, y ahora Argentina también se empieza a meter en este mercado.

Baqué consideró que Argentina y Brasil no serán una amenaza para Uruguay en el mercado europeo, porque la demanda “es muy grande”, y porque ambos países tienen una industria de biocombustibles en crecimiento, y eso genera una demanda extra.

Las recomendaciones agronómicas de Copagran para el girasol

En el primer Encuentro de Producción y Mercados, los ingenieros agrónomos Richard Brehm y Rodrigo Frigio, de Copagran, repasaron la evolución del girasol en la cooperativa durante las últimas zafras, y brindaron un completo panorama técnico para el cultivo. Indicaron que en 2018-2019 se sembraron apenas 85 hectáreas, con un rendimiento medio de 1.100 kg/ha; en 2019-2020 el área creció a 278 hectáreas, y el rendimiento se elevó a 2.061 kg/ha.

En 2020-2021 la superficie aumentó de forma significativa hasta 3.186 hectáreas, con un rendimiento de 2.141 kg/ha, y en 2021-2022 se alcanzó el mayor registro de área: 8.349 hectáreas, aunque el rinde descendió a 1.852 kg/ha. La zafra 2022-2023 mostró una reducción de la superficie a 4.758 hectáreas, y una baja del rendimiento a 1.619 kg/ha; mientras que en 2023-2024 la siembra cayó a 1.973 hectáreas, pero el rinde mejoró a 1.714 kg/ha. Para la zafra 2024-2025 subió a 5.919 hectáreas, con un rendimiento estimado de 2.302 kg/ha, el más alto del período considerado.

Los técnicos recordaron que uno de los principales factores por los que se había dejado de realizar el cultivo fue la alta susceptibilidad de los híbridos a phomopsis, además de la constante competencia con la soja por la tecnología RR y el precio del grano. Para la zafra 2025-2026 se estima una expansión que superará las 22.000 hectáreas.

Respecto a los números del negocio, el costo de producción del girasol se estima en US$ 582 por hectárea, sin renta, desglosado en agroquímicos, semilla, fertilizantes, servicios, gasoil, seguros e imprevistos; y asciende a US$ 642/ha si se incluye el flete. Con un precio de referencia de US$ 512 por tonelada, el rendimiento de equilibrio resulta en 1.253 kg/ha.

Sobre el manejo, recomendaron una densidad de siembra de 55.000 a 60.000 semillas por hectárea, y fechas de siembra desde octubre a diciembre, con mayor estabilidad de rendimientos en fechas tempranas. Hasta las dos hojas verdaderas el cultivo es tolerante a las heladas, y es clave mantenerlo limpio durante los primeros 30 a 40 días. El período crítico se ubica entre 30 días antes de la floración y 20 días después, momento en que debe evitarse cualquier tipo de estrés, ya que las deficiencias hídricas pueden ser determinantes para el rendimiento.

En cuanto a la nutrición, se recomienda un nivel de nitrógeno (N) a la siembra de entre 16 y 24 ppm, fósforo (P) de 13 ppm (P2O5 Bray I), y boro de al menos 0,3 ppm, que puede aplicarse en forma foliar. Es importante evitar el fertilizante al surco, por la sensibilidad al efecto salino. La refertilización con N debe basarse en análisis de suelo en V6; por encima de 10 ppm de N-NO3 no se esperan respuestas. Para un rendimiento de 2.000 kg/ha se estiman 80 kg de N, 10 kg de P, 5 kg de S y 58 kg de potasio (K) por ha.

En la etapa reproductiva y cosecha, un clima seco puede adelantar la fecha de cosecha y puede utilizarse desecante para reducir daños por aves y enfermedades. Se recomienda cosechar cuando del 80% al 90% de los capítulos presentan color amarillo a castaño, y la humedad está entre 14% y 16%.

Sobre el control de malezas, mencionaron como gramíneas problemáticas al sorgo de Alepo y capín, y entre las de hoja ancha a yuyo colorado y carnicera, además de otras como la escoba dura. Todos los híbridos cuentan con tecnología Clearfield (CL) y se recomienda el uso de herbicidas residuales para controlar emergencias posteriores, mientras el cultivo se implanta.

Las principales plagas en implantación son: hormigas, lagartas cortadoras, elasmo, insectos de suelo, pájaros, liebres y ñandúes; en etapas vegetativas y reproductivas se destaca Rachiplusia nu; y en etapa reproductiva nuevamente hormigas, pájaros y la mosca de las semillas. Los niveles de acción para cortadoras se fijan en 25% de defoliación entre botón floral y plena floración, y 50% en grano lechoso.

En materia sanitaria los ingenieros agrónomos recordaron que las dos principales enfermedades son el cancro del tallo (CT) y la podredumbre seca del capítulo (PSC), frente a las que los híbridos actuales muestran muy buen comportamiento. Sobre la phomopsis advirtieron que, si bien la tolerancia genética ha mejorado, sigue siendo una enfermedad a vigilar.

Finalmente, para lograr un buen cultivo de girasol, recomendaron la elección correcta del híbrido, la selección de chacras libres de malezas y plagas, siembras tempranas, preparación adecuada del suelo, ajuste de fertilización basal y nitrogenada en V6-V8, correcta profundidad de siembra y localización del fertilizante, lograr uniformidad espacial y temporal, ajustar la densidad de siembra, controlar malezas en forma temprana y evitar pérdidas por pájaros mediante monitoreo, cosecha anticipada y uso de desecantes cuando corresponda.

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Uruguay lidera el aumento productivo del maíz comparado con EEUU, Brasil y Argentina

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El agricultor local ganó “4.000 kilos por hectárea en 35 años”, destacaron los técnicos especializados en el cultivo durante el lanzamiento de la campaña 2025-2026 de Dekalb. 

Al realizar un análisis histórico de la evolución del rendimiento del cultivo de maíz en los últimos 35 años, se observa que el productor uruguayo ganó 4.000 kilos por hectárea (kg/ha). En Uruguay, entre 1990 y 2025, el rinde promedio “ganó cada año 123 kg/ha”, lo que significa “una ganancia de 1.230 kilos cada 10 años” y de “4.000 kilos en este período de 35 años”, destacó a VERDE el responsable comercial de Bayer para el norte de Argentina y Uruguay, Juan Manuel de Santa Eduviges.

En diálogo con VERDE, en el marco del lanzamiento de la campaña de maíz Dekalb 2025-2026, que organizaron Bayer y Agroterra, el ejecutivo planteó dimensionar la importancia de este incremento en la productividad. Comparó que en ese período la ganancia obtenida por los productores maiceros de Estados Unidos y Brasil fue de 120 kg/ha al año, prácticamente en el mismo nivel que en Uruguay.

Otro dato llamativo es que el productor argentino tuvo un aumento de 77 kg/ha de maíz anual, lo que representa una diferencia considerable con Uruguay.

Las brechas de rendimiento en Uruguay “se vienen acortando, pero todavía hay margen para continuar creciendo” en este sentido, atendiendo a las brechas entre el rinde alcanzable y el potencial del cultivo, planteó.

El responsable comercial de Bayer aludió a estudios de instituciones académicas para sostener que “todavía el productor uruguayo, usando los mismos insumos que utiliza hoy, podría saltar un 36% más en el rendimiento de maíz y posicionarse entre los 8.000 y 8.500 kg/ha”.

“Y si después ese productor, a su vez, utiliza mejor los insumos que aplica, como nitrógeno y fósforo, al tiempo que mejora el control de adversidades, eso podría prácticamente duplicarse” y “la brecha de rendimiento para esos casos es del 64%” en maíz, basándose en esos trabajos institucionales.

Igualmente, remarcó que “tenemos clientes de Agroterra que están desde hace varios años sobre los 10.000, y 11.000 kilos de promedio, o sea, hay un nivel de conocimiento que permite romper esas brechas e ir un poco más”.

“Lo mismo cuando se habla del potencial. Tanto a Argentina, como a Uruguay y Brasil se les dice que tienen más o menos un nivel potencial que está en el orden de los 14.200 y 14.300 kg/ha, pero hoy por hoy uno ya sabe que hay potenciales que pueden superar los 18.000, 19.000 y hasta 20.000 kg/ha”, destacó.

De Santa Eduviges habló en este sentido de los rindes “excelentes” que se registraron en la zafra pasada, con resultados de 17.000 a 18.000 kg/ha en cultivos bajo riego, y en secano con algunos rindes de 12.500, 13.000 y hasta 14.000 kg/ha. Esto “habla muy bien del productor uruguayo” en términos de innovación, de adoptar las nuevas genéticas y tecnologías y “poder sintonizar todo en la misma frecuencia, al considerar el manejo, el cuidado de la chacra para incorporar una mirada global del sistema agronómico”, consideró.

En ganancia genética que comprende comparar los nuevos híbridos versus los anteriores, los datos del programa de mejoramiento de Dekalb muestran un incremento de unos 250 kg/ha por año, lo que resulta en un avance genético de “2.500 kg/ha en 10 años, lo cual es muchísimo”, afirmó.

Para “traducir” ese potencial en productividad del cultivo, el ejecutivo sostuvo que se tienen que “ecualizar” las otras cosas, como el ambiente productivo “al que debemos conocer muy bien para elegir el híbrido correcto, sabiendo que en una misma chacra puede haber ambientes dispares”.

El productor “va posicionando” los mejores materiales para cada ambiente. “La interacción genotipo-ambiente explica entre el 50% y el 70% del rendimiento”, por lo cual “entender ese ambiente, es el factor más importante”, acotó el integrante de Bayer.

En tanto, “la densidad de siembra puede afectar hasta el 20% del rinde, el manejo del nitrógeno hasta el 15% y el manejo de las adversidades hasta el 10% o 15%, donde ingresan factores como la nutrición fosforada, las enfermedades, los insectos, entre otros”. Todo eso es lo que comprende “el arte para poder sintonizar ese complejo sistema agronómico” que el productor maicero tiene que manejar, planteó.

En esa instancia se destacó que Bayer es una compañía líder global en germoplasma de maíz, con 35% de market share a nivel mundial en germoplasma y 45% de market share en biotecnología.

La empresa tiene más de 1.500 híbridos comercializados globalmente, y destaca que las nuevas tecnologías permiten bajar el tiempo de desarrollo de un nuevo híbrido, incrementando la ganancia genética y acelerando el recambio de híbridos del portafolio.

Martín Uribelarrea, científico de desarrollo de producto de Bayer, explicó cómo la innovación en genética y la velocidad en el desarrollo de nuevos híbridos permiten mantener la competitividad de Dekalb.

“Trabajamos con una visión integral en genética, ambiente, biotecnología y prácticas de manejo, y la clave está en combinar estas variables para desarrollar materiales que rindan en campo real y en los distintos ambientes del país”, dijo.

Perfil y zonas geográficas

Más allá de algunas situaciones que generaron dudas al inicio de la campaña pasada, vinculadas con el clima y el impacto negativo de la chicharrita, para los productores terminó siendo un año récord en la producción de maíz bajo riego, y con excelente productividad, salvo casos puntuales, en secano, con un buen nivel de precios.

Al respecto, la gerente general de Agroterra, Alma Aznárez, dijo a VERDE que “es muy importante cuando se empieza a planificar una nueva zafra ver lo que sucedió en la campaña pasada, los intereses que existen sobre el cultivo y cuál es el aporte” de la empresa.

Recordó que el año anterior se enfrentaron “varias incertidumbres”, como la chicharrita y el clima. Destacó que “el sector se movió muy rápido y aportó información para ajustar” la toma de decisiones. Finalmente el resultado del cultivo “fue muy bueno, y salvo situaciones en que el clima apretó un poco más, a nivel general el maíz terminó siendo el cultivo con mejores márgenes”.

En cuanto a la próxima zafra, la empresaria señaló que se está proyectando una zafra con “muy buen ánimo, con un posible crecimiento” en el área de siembra, por la “intención al alza, tanto de primera como de segunda”.

Hay una “demanda importante de maíz, por el momento que está pasando la ganadería y la lechería”, y por “el resultado del cultivo, que sin duda está siendo una alternativa que aporta mucho en el sistema”, valoró. “Es el cultivo que tiene mayor inversión tecnológica y se nota en los nuevos híbridos que llegan al mercado. Aparecen nuevas tecnologías y productos para utilizar”, argumentó.

Consultada sobre la cantidad y el perfil de los productores que van incorporando el cultivo, Aznárez enfatizó que “hay mucho trabajo tratando de acercar todo el conocimiento, todo el paquete tecnológico del cultivo a los diferentes tipos de productores”.

“Se han incrementado los productores, también las zonas geográficas en las que se produce maíz, zonas que no se sentían maiceras y hoy están teniendo niveles de productividad muy buenos, adaptando las tecnologías y los híbridos a los ambientes de producción”, comentó.

En esa línea, indicó que el compromiso de Agroterra “es estar cerca del productor, trabajando desde el campo con el equipo técnico, acercando todas las novedades y la información que va surgiendo”. Agregó que las propuestas de la empresa se hacen “a la medida de cada sistema y ambiente específico que apunte a mejorar la productividad”. Pero “también apuntamos a soluciones integrales, como la comercialización de ese grano, el acompañamiento agronómico y el impacto que se genera en los cultivos siguientes”, subrayó.

El negocio agrícola

En cuanto a la situación del negocio agrícola, la gerente general de Agroterra sostuvo que el agricultor uruguayo “es un productor que va para adelante, que adopta tecnologías y que toma decisiones con información”. Así que, “en un escenario que quizás no es tan bueno, se trata de buscar la manera de lograr el mejor resultado”, dijo.

Analizó que “el año pasado hubo muy buenos rindes, tanto en soja como en maíz, algo que le dio un aire importante” a los productores y empresarios del sector. En el caso del cultivo de soja señaló que quedó “con una sensación de que el precio no acompañó ese resultado de kilos” que se obtuvo, y por eso “la comercialización fue bastante lenta”.

Para Aznárez, la foto muestra un panorama que “no es muy claro”, por los movimientos globales que se van generando. En ese contexto, “se sembró el área de colza prevista”, también cebada y trigo, aunque se hizo “bastante resiembra”, porque “hubo cultivos que estuvieron bastante frenados, pero después lograron avanzar”, añadió.

Sobre los números de los cultivos de invierno, dijo que están “muy finos”, y que el sector agrícola está “apostando a ver cómo cierra ese número, aunque representa un desafío”.

De cara a la próxima siembra de cultivos de verano, la empresaria avizoró que “el maíz va a tener un lugar importante, el girasol también tendrá su espacio, quizás con buenas perspectivas”, además de la soja, aunque “hoy en el papel no parece tan interesante”.

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Australia es el “mejor posicionado” en momento “extraordinario” del mercado cárnico, destacó analista de AZ Group

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El mercado cárnico internacional está en un momento “extraordinario”, con “muy buenos precios” en Europa, China e Israel, que están “en promedio 25% por encima” de los registrados en 2024, dijo el analista de los mercados de la carne de AZ Group, Diego Ponti, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.

Resaltó que el precio de la hacienda, medido por el valor del novillo en gancho, está “en alza” en los países ganaderos respecto al año pasado, específicamente el incremento en el caso de Brasil es de 30%, en Uruguay es de 30 a 35%, en Estados Unidos (EEUU) es de 32% y en Paraguay es de 44%.

Mientras que “en Argentina el novillo está ahora mucho más competitivo”, y “las exportaciones de carne están creciendo por quinto mes consecutivo”, comentó.

El volumen ofertado de carne en el mundo es “muy bueno”, considerando que este año Brasil y Australia están rompiendo los récords que marcaron en sus exportaciones en 2024, indicó.

Destacó que Australia es país “mejor posicionado en esta turbulencia arancelaria”, porque tiene cupos “muy grandes” para exportar carne a EEUU con un arancel “bajo” de 10%.

Ponti señaló también que aparecen “nuevos” mercados para las exportaciones de carnes en el Sudeste Asiático, que se encuentran con “una oferta que le cuesta crecer”, por lo que el escenario es “optimista” hacia adelante.

Escuche a Diego Ponti

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La Asociación Nacional de Alimentación a Corral rechaza nuevas regulaciones al negocio del feedlot

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La Asociación Nacional de Alimentación a Corral (ANAC) expresó su “profunda preocupación” ante las iniciativas que buscan imponer nuevas regulaciones sobre la actividad de los corrales de engorde en Uruguay.

ANAC es una asociación civil sin fines de lucro que reúne a productores, técnicos y empresas vinculadas a la alimentación a corral. Según indicó en un comunicado, su objetivo es fortalecer al sector, defender sus intereses y promover su desarrollo y crecimiento, representando la voz de los productores e impulsando la profesionalización y la sostenibilidad de la actividad en un ámbito formal de representación y articulación con organismos públicos y privados.

La gremial recordó que la alimentación a corral ya cuenta con un marco regulatorio sólido en materia sanitaria, ambiental y productiva, que asegura trazabilidad, bienestar animal, inocuidad y gestión responsable de los recursos.

ANAC cuestionó particularmente las propuestas de regulaciones de carácter económico o de mercado, como las restricciones a la concentración de corrales por parte de la industria o las limitaciones en la tenencia de animales. “Este tipo de medidas exceden el ámbito técnico y terminan introduciendo distorsiones en la competencia”, señaló la asociación, que defendió que el desarrollo sostenible del sector “solo puede darse en un marco de libertad económica, donde las reglas sean claras, estables y no generen ventajas ni desventajas”.

La institución planteó que, en caso de surgir situaciones que ameriten análisis sobre competencia o prácticas de mercado, es la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia el órgano competente para pronunciarse, y no la creación de nuevas restricciones legislativas.

Finalmente, ANAC reafirmó su compromiso con “la transparencia, la innovación y la mejora continua”, y sostuvo que la alimentación a corral debe seguir siendo “un motor de desarrollo productivo y económico para el país”, en un marco de mercado libre, transparente y competitivo, sin intervenciones regulatorias que restrinjan innecesariamente la actividad.

La carta abierta de ANAC responde a la iniciativa del senador nacionalista, Sergio Botana quién presentó proyecto de ley para limitar el engorde a corral a frigoríficos.

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Presidente de ACG valoró precedente “positivo” del caso Minerva-Marfrig y “señal clara de rumbo” 

By ruben-adm,

La Comisión de la Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec) denegó, en una tercera instancia, la concreción del negocio de compraventa de frigoríficos en Uruguay entre las empresas brasileñas Minerva y Marfrig.

Esto “le pone fin definitivo a este  negocio en cuestión, que no se iba a dar porque no estaban dadas las condiciones” y luego, además de cumplirse la fecha de vencimiento del acuerdo entre las partes, dijo el presidente de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), Otto Fernández, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.

Valoró la determinación de ese organismo dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas, porque el caso “mantuvo en vilo a todo el sector”, ante el riesgo de una concentración de la faena de vacunos y el negocio cárnico en general.

Esta decisión sobre el asunto en cuestión “sienta un precedente positivo” y da “una señal clara del rumbo” al que Uruguay va, específicamente en el rubro ganadero y de la carne, sostuvo.

Fernández destacó que esta resolución de la Coprodec llega en un momento favorable del negocio ganadero local, en el que “hay una industria frigorífica competitiva”.

Escuche a Otto Fernández 

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