Considerando reportes de los funcionarios del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que desempeñan labores en el puerto de Montevideo, es “fundamental que se resuelva el conflicto” sindical en la terminal portuaria por “la importancia que tiene para la exportación de los productos”, como el caso de la carne y otros, dijo el subsecretario de esa cartera de Estado, Matías Carámbula, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Advirtió del impacto que tiene este tipo de situaciones en la operativa de “contenedores refrigerados en los que los tiempos de espera pueden afectar no solo la logística sino también a los productos”.
En cuanto a la entrada en vigencia de la certificación de productos libres de deforestación, que exigirá la Unión Europa a partir del 1° de enero de 2026, Carámbula reconoció que él “no recibió comunicación” oficial sobre este punto pero “puede ser” que ocurra “en estos días”.
Para dar cumplimiento a ese requisito europeo, “Uruguay está en condiciones”, mediante “el acumulado de políticas del Estado”, de “emitir el certificado correspondiente en toda la cadena de la carne, en la soja, en la celulosa y en el cuero”, enfatizó.
El subsecretario del MGAP comentó que también hay certificadoras privadas que están en condiciones de participar en esta tarea.
“El área de afectación es bastante menor” en Uruguay, hay cerca de “600 hectáreas de no podrían exportar productos” con esa certificación, aclaró.
Con el propósito de acompañar las necesidades de los productores uruguayos, ADP-Agronegocios del Plata lanzó las variedades de soja ST 46EA23 y ST 62KA62, pertenecientes a la paleta de productos Stine.
“El objetivo de ADP-Agronegocios del Plata siempre es ofrecer al productor uruguayo variedades modernas, de alto potencial y adaptadas a distintos ambientes, así como brindar rendimiento, estabilidad y herramientas que nos permitan manejar el cultivo para lograr el mayor rinde posible”, expresó el ingeniero agrónomo Sergio Pieroni, responsable de I+D en ADP-Agronegocios del Plata.
La variedad ST 46EA23 es una soja de ciclo corto, de habito de crecimiento indeterminado y de muy buen porte y estructura de planta, ideal para planteos de alta productividad, bajo riego, en zonas bajas, con buena humedad y suelos de calidad, acotó.
Se trata de un material de alto rendimiento con tecnología Enlist, que proporciona tolerancia a herbicidas y mayor flexibilidad para el control de malezas. Es un material que viene con un paquete sanitario muy bueno, que muestra muy buenos niveles de resistencia tanto a Cancro como a Cercospora. La población objetivo se ubica entre 35 y 38 plantas/m2.
Además de la información nacional disponible, la variedad STINE 46EA23 ha tenido un comportamiento destacado en Argentina en condiciones de alto potencial, tanto en ensayos propios de STINE como en redes de terceros, en los cuales ocupó los primeros lugares de posicionamiento.
Por su parte, la ST 62KA62 es una variedad de ciclo medio largo, del grupo de madurez 6.2, de hábito de crecimiento indeterminado, altura media y muy buen comportamiento a vuelco.
El 95% de las siembras en Uruguay pertenecen al GM 5.5 a GM 6.5 por lo que este material se adapta perfectamente a nuestras condiciones. Tiene además muy buen comportamiento a Cancro (Meridonalis) y a Cercospora. Para esta variedad, se recomiendan poblaciones de 30-32 plantas/m2, indicó Pieroni.
Dijo que presenta un alto potencial y gran respuesta a buenos ambientes, adaptándose tanto a siembras de primera como a siembras de segunda temprana en secano. La zafra pasada estuvo presente en ensayos de distintas localidades de Uruguay, teniendo un comportamiento destacado con materiales referentes del mercado.
En Argentina, en condiciones similares a las nuestras y en potenciales comparables, el material ST 62KA62 mostró siempre rendimientos que estaban por encima de la media ambiental, detalló.
Pieroni agregó que está desarrollada con la tecnología Conkesta, que protege al cultivo contra insectos y ofrece tolerancia a herbicidas, aportando facilidades de manejo frente a otras opciones del mercado.
En cuanto al cultivo, las primeras siembras de la ST 46EA23 ya se están realizando y se extenderán hasta mediados de noviembre, con cosecha prevista para los primeros días de abril.
A la vez, la ST 62KA62 tiene como fecha de siembra óptima desde principios de noviembre hasta principios de diciembre, con cosecha estimada entre fines de abril y comienzos de mayo.
En el caso de la ST 46EA23, el segmento se posiciona como un material superador frente a la ST 45EB52 STS, a la cual sustituye, con la expectativa de rendir entre un 5% y 10% más.
Las expectativas respecto a su adopción son muy favorables. “Por su ciclo, la 62KA62 era una de las variedades más esperadas por los productores dentro de la marca Stine. En Uruguay teníamos muy buenas sojas de ciclos cortos, pero faltaban opciones largas. Esta es la primera y llega para cubrir una demanda concreta del productor”, señaló Pieroni.
El técnico indicó que “el proceso de I&D es un proceso continuo. Estamos convencidos que la generación de información nacional es fundamental para el posicionamiento de las variedades de soja en Uruguay”.
En este sentido, “estamos proyectando sembrar 20 localidades para evaluar el potencial de rendimiento en distintos ambientes. Ensayos de fecha de siembra por grupo de madurez y de población permitirán tener un ajuste más fino de la genética disponible”.
Además, ADP-Agronegocios del Plata dispondrá de localidades con materiales en Pre Desarrollo (nuevos materiales experimentales), que representan el recambio más rápido de lo hoy disponible. También habrá ensayos de investigación con volúmenes muy pequeños de semilla, que son los materiales que podrán ser liberados en los próximos 4-5 años si son superadores en rendimiento y características agronómicas.
Con nuevas alzas opera el trigo en las plazas estadounidenses, donde el mercado tiende a dar crédito a la posibilidad de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, que podría favorecer las dinámicas del comercio global. El contrato diciembre opera en torno a US$ 195 por tonelada.
Algunas heladas tardías ocurridas esta madrugada en zonas agrícolas de Argentina, especialmente en áreas trigueras del sur de Buenos Aires y del sudeste de La Pampa, cuyo impacto deberá evaluarse en los próximos días, aportan a la tónica alcista de un mercado que, sin embargo, continúa bajo la presión de una abundante oferta mundial de trigo.
En su informe semanal, la Conab relevó que la cosecha de trigo en Brasil alcanza el 43,3% del área apta, frente al 37,8% de la semana anterior, el 56% de igual período de 2024 y el 49,7% del promedio de los últimos cinco años.
En la jornada de ayer, el trigo diciembre subió US$ 4,96 por tonelada, impulsado por las compras de ocasión de los grandes fondos de inversión ante la expectativa de un inminente acuerdo entre Estados Unidos y China que, más allá de su efecto sobre la soja, mejoraría el clima comercial general.
El informe semanal del USDA sobre inspección de embarques resultó negativo para el mercado, al relevar despachos por solo 258.543 toneladas, por debajo de las 493.487 toneladas de la semana previa y del rango esperado por los operadores, que se ubicaba entre 300.000 y 550.000 toneladas.
En ausencia del reporte oficial de cultivos del USDA, los privados estimaron que la siembra de los trigos de invierno cubre el 84% del área prevista, frente al 75% calculado la semana anterior.
De todos modos, el clima de euforia actual no debe hacer perder de vista que el escenario global de oferta de trigo sigue siendo holgado para atender la demanda.
El Instituto Mato-grossense de Economía Agropecuaria (IMEA) advirtió que los desdoblamientos de las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos en los próximos días podrían tener efectos directos sobre las cotizaciones. Un eventual acuerdo comercial podría impulsar los precios en Chicago, pero al mismo tiempo redirigir la demanda hacia la soja estadounidense, generando presión bajista en los valores del grano en Mato Grosso.
En su reporte semanal agregó que, hasta el viernes 24 de octubre, la siembra de soja 2025/2026 en Mato Grosso alcanzó el 60,05% del área prevista, lo que representa un avance de 16,48 puntos porcentuales respecto a la semana anterior.
En el frente de precios, el valor promedio de la soja disponible en el estado cerró en R$ 118,72 por bolsa, equivalente a US$ 360 por tonelada, con una caída interanual de 10,97% frente al mismo período de 2024. La baja responde al récord de producción estatal y a la presión de las cotizaciones internacionales, afectadas por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos.
No obstante, la retracción de precios internos fue contenida por la mayor demanda china de soja brasileña, que ha contribuido a sostener los premios en los puertos. En el puerto de Santos, el premio promedio semanal se ubicó en US$ 66,08 por tonelada, frente a US$ 11,38/t en igual semana del año anterior, lo que implica un incremento interanual de 480%.
Este año se movió en “varios frentes, con sorpresas”, y el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, trajo “bastante volatilidad” en varios aspectos, dijo la economista y socia fundadora de Exante, Florencia Carriquiry, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que “es un mundo más proteccionista”, algo que “para las economías chicas y abiertas, como la de Uruguay, no es una buena noticia”.
Esto tiene “impacto en términos del crecimiento económico global”, lo que deriva en una “revisión a la baja de las proyecciones”, lo cual tampoco favorece a los exportadores de commodities, sostuvo.
Carriquiry advirtió además sobre “el costo del financiamiento en dólares”, condicionado por las tasas de interés, “más allá de que la Reserva Federal de EEUU empieza a flexibilizar la política monetaria”.
El tercer factor clave es “el debilitamiento del dólar”, lo que es “una tendencia que no avizorábamos a fines de 2024, cuando la trayectoria venía en sentido contrario”, indicó.
La economista reconoció que “en Uruguay, en la medida que la inflación se ubica dentro del rango meta” del Banco Central y la expectativa es que “baje algo más”, las tasas de interés en moneda nacional tienen un “escenario a la baja para 2026”.
Eso puede derivar en una suba “leve” del dólar para el año entrante, por lo que “nos parece difícil que se mantenga por debajo de los 40 pesos”, dijo.
Por otra parte, la economista comentó que los márgenes “brutos” de las empresas del agronegocio muestran una “mejora” en la mayoría de los casos, pero “sin recuperar los ratios de rentabilidad que se registraron hasta 2022”.
Carriquiry participó del encuentro anual de la empresa Pronutrition, donde se discutieron varios temas vinculados a las perspectivas económicas y las nuevas tecnologías, entre otros.
La soja cerró en alza en la jornada del lunes en Chicago, impulsada por la expectativa de un pronto acuerdo comercial entre Estados Unidos y China que permita levantar la veda que Pekín mantiene sobre la oleaginosa estadounidense de la campaña 2025/2026, de la que aún no realizó compras.
El contrato noviembre subió US$ 9,37 y cerró en US$ 392,16 por tonelada, mientras que la posición julio aumentó US$ 6,86 para finalizar en US$ 410,16 por tonelada.
Tras las reuniones mantenidas durante el fin de semana en Malasia, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que se alcanzó un “marco sustancial” para las conversaciones antes del encuentro entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, previsto para este jueves en Corea del Sur.
Como parte del entendimiento, Estados Unidos retiró la amenaza de aplicar aranceles adicionales del 100% a los productos chinos, y se espera que China posponga las restricciones al comercio de tierras raras por un año y reanude las compras de soja. “Creo que cuando se haga público el anuncio del acuerdo con China nuestros productores de soja se sentirán muy bien con lo que está sucediendo, tanto para esta temporada como para las próximas”, dijo Bessent a la cadena ABC.
Desde Pekín, el ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi sostuvo que “las relaciones comerciales y económicas entre China y Estados Unidos han tenido altibajos, pero ambas partes aclararon sus posiciones y mejoraron su entendimiento durante las conversaciones comerciales en Kuala Lumpur”.
Los operadores esperan que, tras la cumbre entre ambos mandatarios, se concreten operaciones físicas de soja. Las estimaciones sobre el volumen que podría comprar China varían: los más conservadores hablan de 8 millones de toneladas (Mt), mientras que otros proyectan hasta 20 Mt, apenas por debajo de los 22 Mt adquiridos en 2024.
Si efectivamente se levanta la veda, el mercado podría enfrentar una reducción de la oferta disponible, ya que los rindes en EEUU serían menores a los 117,05 Mt proyectados por el USDA en septiembre, según comentarios de productores. Con un stock final de 8,17 Mt, la entrada de China podría forzar un racionamiento de oferta, lo que derivaría en precios más altos.
En su informe semanal, el USDA reportó embarques de soja por 1,06 Mt entre el 17 y el 23 de octubre, por debajo de las 1,59 Mt del informe previo.
Por otro lado, en Brasil la consultora AgRural estimó que la siembra de soja 2025/2026 avanzó sobre el 36% del área prevista, frente al 24% de la semana anterior y el mismo ritmo que en igual fecha de 2024. “El clima fue favorable, aunque hay preocupación por la irregularidad de lluvias y el calor en el Medio Oeste”, señaló la firma.
Para nosotros el negocio agrícola tiene una “continuidad”, ya que “no cambiamos la estrategia” en función de los precios; y si bien “este año tenemos un poco más de canola que otros años, nuestra teoría es tener una tercera parte de trigo, cebada y canola”, dijo el productor del departamento de Colonia Julio Gottero, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Comentó que “todos los campos están ambientados, haciendo análisis constantes y aplicando lo que el cultivo demanda”, para apostar al “mayor rinde” en un contexto precios más ajustados, pero “eso se hace siempre”.
Al momento de arrancar la cosecha de canola, el productor recordó que en esa zona la siembra fue “bastante complicada”, los cultivos “parecían feos y luego mejoraron notablemente”, pero de cualquier manera los rindes serán “inferiores” a los promedios de otros años.
La previsión es de unos “2.000 kilos de canola por hectárea”, lo cual es menor a zafras anteriores, cuando los promedios se ubican entre los “2.400 y 2.700 kilos por hectárea”, sostuvo.
Argumentó que este año “las implantaciones fueron muy inferiores por las lluvias”, algo que también incidió en los cereales de invierno.