Las perspectivas para la producción de carne intensiva en corrales de engorde en Uruguay muestran señales alentadoras para 2026, impulsadas por un contexto internacional favorable, una industria frigorífica demandante y un escenario interno que combina una relación grano–carne competitiva.
Así lo analizó Álvaro Ferrés, director ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (Aupcin), en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy, donde destacó que 2025 fue “un año muy bueno” para el negocio del corral, tanto por la demanda como por los volúmenes faenados, los valores registrados y la complementación con la agricultura.
Sostuvo que el arranque del año presenta “señales muy alentadoras” con muy buenas expectativas en términos de colocación y valor, particularmente por el escenario de mercados. En ese sentido, señaló que en China la cuota habilitada para Uruguay es superior a lo que se venía colocando y al mismo tiempo, otros países recibieron menores volúmenes.
A esto se suma la expectativa generada por el acuerdo Unión Europea–Mercosur. Ferrés subrayó que el precio del ganado en Europa es elevado, lo que respalda los valores de exportación. Permanece la situación en Estados Unidos y se suma la eventual retención de stock en algunos países exportadores, factores que refuerzan un escenario internacional de precios firmes.
En este contexto, consideró que Uruguay está en condiciones de capitalizar estas oportunidades, en particular a través de sistemas intensivos. “La relación grano–carne se va a seguir manteniendo y acelerar los ciclos productivos es una consecuencia directa de que los corrales de engorde funcionen”, afirmó.
Respecto a la participación del ganado de corral en la faena, Ferrés señaló que existen condiciones para que aumente respecto a 2025. “Hay capacidad instalada disponible, nuevos corrales en proceso de armado y una base de animales jóvenes que pueden ser transformados en faena a través de sistemas intensivos”.
En ese marco, sostuvo que la faena total del país puede crecer como consecuencia de una mayor actividad de los corrales de engorde y del uso de concentrados en la terminación.
Si bien recordó que la faena de corral ronda el 18% según datos del INAC, aclaró que al considerar también los animales que reciben concentrados en su terminación “el número es significativamente mayor”. Desde Aupcin estiman que entre 700.000 y 800.000 vacunos se terminan actualmente con corral o reciben concentrados, un volumen que podría ubicarse perfectamente entre 900.000 y un millón de cabezas, dado que hay tecnología disponible, acceso a granos y capacidad operativa.
En materia de reposición, Ferrés afirmó que la demanda seguirá firme, impulsada por los corrales, la recría y la exportación en pie. “Salvo cambios bruscos” en el contexto, “los valores de la hacienda tenderían a mantenerse elevados en todas las categorías”, lo que genera incentivos para mejorar la eficiencia de los sistemas de cría y acelerar decisiones productivas.
Agregó que la industria frigorífica juega hoy un rol central, está activa en la demanda de ganado de corral y genera señales claras hacia adelante, incluso con contratos y precios a futuro. En ese sentido, afirmó que no hay marcha atrás posible: “si los corrales de engorde no funcionan, la industria frigorífica pierde viabilidad”.
Consultado por los números del negocio, Ferrés ubicó el punto de equilibrio del corral, bajo supuestos actuales, en un rango de entre US$ 5,40 y US$ 5,50 por kilo, considerando un novillo de reposición de US$ 3 y un precio del maíz de entre US$ 250 y US$ 260 por tonelada.
A la vez, Ferrés valoró positivamente los cambios introducidos por el Decreto 329/025, que reglamenta el nuevo régimen de promoción de inversiones. Señaló que el sector recibe la medida con satisfacción y destacó especialmente el estímulo a inversiones vinculadas a manejos ambientales, que suelen ser costosos y no generan un retorno directo inmediato.
Para los sistemas de engorde a corral, explicó que el decreto contempla un marco amplio que incluye inversiones en manejo de efluentes y residuos, entre otros aspectos ambientales. Indicó que el diseño del proyecto y el puntaje que se obtenga en la evaluación serán claves, pero remarcó que existe una clara señal del gobierno para que este tipo de inversiones sean promovidas. A su juicio, se trata de una señal positiva que el sector buscará aprovechar.
La firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, concretada el sábado, abre un escenario con oportunidades para el sector arrocero, aunque también plantea desafíos relevantes en la negociación interna del bloque, especialmente en lo que refiere a la distribución de la cuota arancelaria acordada para el producto.
Así lo analizó Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), en el programa Punto de Equilibrio, en Carve y verdenews.com.uy, donde señaló que el acuerdo “claramente va a sumar” para el sector, aunque advirtió que el impacto concreto dependerá de cómo se instrumenten las cuotas y de la capacidad de Uruguay para capturar una porción significativa del volumen habilitado.
Las cuotas para fueron acordadas en 2019, cuando se asignaron 60.000 toneladas de arroz elaborado para todo el Mercosur, un volumen que consideró reducido si se lo analiza en relación con la magnitud del sector arrocero regional. “Cuando uno mira ese volumen y mira el arroz del Mercosur, es claramente un número chico a repartir entre los actores del bloque”, afirmó O’Brien.
“Hoy no va nada de ese arroz a Europa desde ningún lado del Mercosur, porque es donde está la tasa más alta de aranceles. Hay momentos y años en que llega al 90%, o sea, es inviable”, señaló.
En ese contexto, el arroz que Uruguay exporta actualmente a la Unión Europea es fundamentalmente arroz cargo, con mínima industrialización, que se utiliza como insumo para molinos europeos, además de un nicho específico para el arroz parboiled.
El acuerdo plantea un horizonte distinto, ya que “todos los productos que hoy se exportan también bajan su tasa arancelaria gradualmente a cero”, lo que mejora las condiciones de acceso al mercado, destacó O’Brien.
La clave estará en cómo se negocie la distribución interna de la cuota dentro del Mercosur. “Y ver cuánto logramos negociar en la interna del Mercosur de esas 60.000 toneladas”, indicó O’Brien, al tiempo que destacó el rol que deberá jugar la ACA en ese proceso.
Consultado sobre el planteo realizado en su momento por la vicecanciller Valeria Csukasi —quien integró el equipo negociador uruguayo en 2019 y señaló que la cuota de arroz fue una conquista impulsada por Uruguay a partir del trabajo de la ACA y de la gremial de molinos arroceros, lo que refuerza la expectativa de que el país pueda acceder a una porción más relevante del cupo—, O’Brien coincidió y valoró su participación. “Ella particularmente es un jugador clave, por suerte está en el cuadro y conoce toda la historia de esto”, afirmó.
No obstante, advirtió que la negociación interna tendrá complejidades, dado que varias de las principales empresas arroceras que operan en Uruguay son multinacionales con presencia en más de un país del Mercosur. “Ahí nosotros, como representantes del sector productivo, debemos velar para que la cuota sea defendida por la empresa de esa multinacional que está en Uruguay, no en otro país”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que Uruguay cuenta con argumentos sólidos para aspirar a una porción relevante del cupo. “La historia del arroz del Mercosur en Europa ha sido construida por Uruguay. Es el país que tiene más historia y más volumen. A pesar de los problemas arancelarios, la calidad del producto es reconocida por el consumidor europeo y Uruguay ha sido el principal exportador dentro del bloque”, afirmó.
O’Brien reconoció que se trata de “un frente de negociación difícil, pero estimulante por lo que se puede cosechar”, y adelantó que, tras la firma formal del acuerdo, comenzará la etapa operativa. “Nos pidieron, con cierta lógica, pasar la instancia de la firma para después empezar a trabajar. Estamos en contacto permanente con la vicecanciller y estimo que en febrero empezaremos a trabajar en cómo será esa distribución”, concluyó.
Las importaciones chinas de carne vacuna y menudencias bovinas cerraron 2025 con una leve baja interanual en volumen, aunque el valor total volvió a crecer, reflejando un escenario de menores cantidades importadas pero precios más firmes, de acuerdo con los datos de la Administración General de Aduanas de China (GACC).
En el acumulado de enero a diciembre de 2025, China importó 2,83 millones de toneladas de carne vacuna y menudencias, lo que representó una caída interanual de 2,8%, mientras que el valor acumulado ascendió a US$ 14.931 millones, con una suba de 7,7% frente a 2024.
En diciembre, las importaciones de carne vacuna y menudencias totalizaron 210.000 toneladas, con una contracción interanual de 23,7%. En valor, las compras del mes sumaron US$ 1.117 millones, con una baja de 14,8% frente a diciembre del año pasado. Dentro de este rubro, la carne vacuna explicó prácticamente la totalidad del volumen, con 210.000 toneladas y un valor de US$ 1.109 millones, según cifras oficiales.
Este comportamiento se dio en un contexto de fuerte ajuste en las importaciones totales de carne. En diciembre, China importó 420.000 toneladas de carne (todas las especies, menudencias incluidas), con una caída interanual de 31,6%, mientras que el valor total alcanzó US$ 1.629 millones, lo que implicó una baja de 26,5% frente al mismo mes de 2024.
La carne porcina volvió a mostrar un desempeño negativo. En diciembre, China importó 60.000 toneladas de carne de cerdo, con una caída interanual de 38,4%, y un valor de US$ 110 millones, 44,1% inferior al de un año atrás. Considerando carne porcina y menudencias, el volumen alcanzó 150.000 toneladas, con una baja de 24,7%, mientras que el valor se redujo 33,1%, hasta US$ 293 millones. En el acumulado anual, las importaciones de carne porcina y menudencias totalizaron 2,16 millones de toneladas (–5,5%), con un valor de US$ 4.494 millones, 6,7% inferior al de 2024.
En carne ovina, las importaciones de diciembre se ubicaron en 25.068 toneladas, con una caída interanual de 31,7%, y un valor de US$ 109 millones, 23,4% menor al de diciembre de 2024. En el acumulado de enero a diciembre, el volumen totalizó 338.973 toneladas, con una baja interanual de 7,5%, mientras que el valor ascendió a US$ 1.328 millones, con una suba de 11,2%, reflejando precios promedio significativamente más altos.
El segmento más afectado volvió a ser el de carne aviar. En diciembre, las importaciones se desplomaron 79,5% interanual en volumen, hasta 8.030 toneladas, mientras que el valor cayó 75,1%, a US$ 26,6 millones. En el acumulado anual, el volumen retrocedió 34,4% y el valor 36,0%, de acuerdo con la GACC.
En total, entre enero y diciembre de 2025, China importó 6,09 millones de toneladas de carne, con una baja interanual de 8,7%, mientras que el valor acumulado alcanzó US$ 23.149 millones, con una leve caída de 1,0%, consolidando un escenario de ajuste en volúmenes, con la carne vacuna sosteniendo el valor del negocio importador.
Las estimaciones primarias sobre los efectos del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea indican que la economía uruguaya podría registrar un incremento del producto bruto interno (PBI) de algo más de 1,5 puntos porcentuales, de acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Según los informes oficiales, el impacto del acuerdo también incluiría un aumento de las exportaciones de bienes del 4%, una suba del empleo del entorno de 0,5% y un incremento del salario real cercano al 1%.
El acuerdo fue celebrado el sábado 17 en Asunción, Paraguay, y establece una zona de libre comercio que abarcará a más de 700 millones de personas y alrededor del 20% del PBI mundial, tras un proceso de negociación que se extendió por 25 años. En ese marco, el MEF destacó las principales consecuencias económicas esperadas para Uruguay a partir de la suscripción del documento.
“La Unión Europea es la segunda economía mundial y es un socio estratégico para Uruguay, tanto como destino de las exportaciones de bienes, como origen de las importaciones y de las inversiones extranjeras”, señala el reporte difundido por el ministerio.
De acuerdo con la información oficial, el bloque europeo se ubicó entre los tres principales destinos de exportación de Uruguay durante las últimas dos décadas. En 2025, las ventas al mercado comunitario alcanzaron unos US$ 1.835 millones, con la celulosa y la carne bovina como principales productos exportados. Les siguieron arroz, colza y carinata, madera, soja, lana y tejidos, además de carne equina y porcina.
En materia de inversiones, la Unión Europea fue el principal origen de la inversión extranjera directa recibida por Uruguay en 2023, con una participación del 42% del total. Las inversiones se concentraron principalmente en los sectores agropecuario, forestal, energético y de servicios globales.
El documento del MEF subraya que las concesiones obtenidas a partir del acuerdo alcanzan al 91% de los productos y del comercio desde el Mercosur hacia la Unión Europea. En ese marco, se destacan beneficios específicos para Uruguay mediante cuotas de acceso, como en arroz y miel, así como en carne bovina, rubro en el que se suma la eliminación del arancel actualmente vigente en la cuota Hilton.
Otros sectores que resultarán beneficiados incluyen cítricos, pesca y cueros, cuyas exportaciones a la UE se habían visto afectadas por la caída del Sistema Generalizado de Preferencias en 2014.
El acuerdo suscripto involucra dos instrumentos: el acuerdo interino de comercio (ITA) y el acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (EMPA). Este último abarca, además del pilar comercial y de inversiones contenido en el ITA, aspectos vinculados al diálogo político, la cooperación y la colaboración sectorial.
El ITA es competencia exclusiva de la Unión Europea y, por lo tanto, no requiere la ratificación de cada Estado miembro. Su aplicación cesará una vez que el EMPA entre en vigor.
El negocio ganadero en Uruguay transita el inicio de 2026 con un escenario que mantiene señales favorables desde el punto de vista productivo y de mercado. Así lo analizó Gonzalo Ducós, director de Campo Capital, en el programa Punto de Equilibrio, que se emite por Carve, y en verdenews.com.uy.
Explicó que el principal cambio registrado en las últimas semanas estuvo dado por el clima. Las lluvias generalizadas llevaron tranquilidad al ambiente ganadero, sin que se observaran modificaciones relevantes en los precios ni en las condiciones de mercado.
En el plano internacional, Ducós destacó que el contexto sigue siendo favorable y que las cosas “han cambiado a nuestro favor”. La escasez de carne roja a nivel global “aparece como un dato estructural, con señales claras de retención en Australia, un posible cambio de fase en Brasil y un stock bovino en Estados Unidos que no logra recomponerse”.
A esto se suma el escenario comercial, con el acuerdo Unión Europea–Mercosur, “donde tenemos que repartir 99.000 toneladas” entre los países de la región. A la vez, China “nos puso una cuota de salvaguarda menor a lo que venimos exportando, a diferencia de lo que hizo Brasil y Australia”, acotó.
En cuanto a la oferta en Uruguay, Ducós estimó que el país cerró el último año con una faena levemente superior a 2,4 millones de cabezas, tras un aumento cercano al 6%. Hacia adelante, consideró poco probable repetir un crecimiento de esa magnitud, salvo que los corrales de engorde sigan actuando como una válvula de escape relevante para el sistema.
En ese sentido, subrayó que la demanda desde los corrales tendrá un rol cada vez más protagónico. La combinación de “granos baratos y carne cara” está llevando a productores agrícolas y ganaderos a expandir o incorporar sistemas de engorde a corral, como una forma de “capturar valor y darle estabilidad a la cadena”.
Para Ducós, este proceso “no es coyuntural, sino estructural”. La industria frigorífica “necesita consistencia en calidad y volumen durante todo el año” para abastecer nichos de alto valor, y esa regularidad se logra, en gran medida, “a través del uso de grano” y del engorde intensivo. En ese camino, anticipó un avance en la discusión sobre calidad de carne, marmoreo, tipificación y clasificación, como herramientas clave para competir con Estados Unidos y Australia y diferenciarse del commodity brasileño.
En materia de precios, el director de Campo Capital señaló que el ganado gordo viene mostrando una firmeza sostenida, con ajustes graduales semana a semana. La dinámica cambiaria internacional, con monedas como el euro, la libra y el yuan apreciándose frente al dólar, aparece como un factor que podría aportar algunos centavos adicionales a los valores en dólares que recibe el productor, compensando en parte la debilidad del dólar en el mercado interno.
Respecto a la relación flaco–gordo, Ducós indicó que el mercado de reposición ingresará en una fase determinante en las próximas semanas. “Con muchas zonas teniendo una fuerte disponibilidad de pasto y con una oferta que será limitada, salvo en casos donde el clima no haya acompañado y exista necesidad de bajar carga, la realidad es que hay muchas más situaciones que apuntan a retener reposición que a salir a vender. Por eso creo que la reposición va a estar muy presionada y se va a apreciar”.
De cara a la zafra de terneros, el analista consideró que el mercado podría moverse dentro de rangos elevados, con un techo condicionado por el comportamiento del novillo gordo y por la actitud de la exportación en pie, especialmente en función de la demanda de destinos como Turquía. “Sigo sosteniendo que el ternero va a estar más cerca de los US$ 4 que de los US$ 3”, afirmó.
Los Estados Partes del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— anunciaron la firma del Acuerdo de Asociación y del Acuerdo Interino de Comercio con la Unión Europea, en un hecho calificado como histórico por el impacto que tendrá sobre las relaciones comerciales, políticas y de cooperación entre ambas regiones.
Los instrumentos fueron suscriptos por los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Partes del Mercosur y por el Comisario de Comercio y Seguridad Económica en representación de la Unión Europea. La ceremonia contó además con la participación de las máximas autoridades de ambas regiones, que actuaron como testigos de honor.
Los acuerdos establecen un marco integral y equilibrado orientado a promover el intercambio de bienes y servicios, la inversión y el desarrollo económico. Para el Mercosur, el entendimiento implica un acceso preferencial al mercado europeo, la tercera economía global, con unos 450 millones de habitantes y cerca del 15% del PBI mundial.
Según lo anunciado, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, por un valor aproximado de US$ 61.000 millones. Además, otorgará acceso preferencial para otro 7,5% de los envíos, equivalente a unos US$ 4.700 millones, beneficiando así a casi la totalidad de las exportaciones del bloque hacia ese destino.
El acuerdo amplía de forma significativa el acceso del Mercosur al mercado europeo, mejora las condiciones de comercio y fortalece la competitividad de las empresas de la región.
El entendimiento también incorpora mecanismos de cooperación en áreas estratégicas, con el objetivo de contribuir al crecimiento económico y social de los países miembros.
Con esta firma, los Estados Partes del Mercosur reafirmaron su compromiso con la integración regional, el desarrollo y la cooperación internacional, consolidando una relación estratégica de largo plazo con la Unión Europea, que apunta a generar beneficios concretos para los ciudadanos, las empresas y la economía de ambas regiones.
El 75,1% de la capacidad instalada en el país tiene techos de chapa o lona impermeable; el proyecto es liderado por la Asociación Australiana de Feedlot, con apoyo del MLA
La ganadería australiana atraviesa un proceso de transformación silencioso, pero profundo, en sus sistemas de engorde a corral. Lo que comenzó hace algunos años como una discusión centrada en el bienestar animal se consolidó como una decisión productiva, económica y estratégica de largo plazo. Según los datos difundidos por la Asociación Australiana del Feedlot (ALFA, por sus siglas en inglés), el 75,1% de la capacidad instalada en corrales de engorde del país ya cuenta con acceso a sombra, un avance significativo que refleja una fuerte inversión privada y un cambio estructural en la forma de producir carne bovina alimentada con granos.
El dato surge del informe “Iniciativa de Sombra de ALFA – Nuestro camino hacia el acceso a la sombra para todo el ganado encerrado”, elaborado a partir de relevamientos sectoriales y publicado por Beef Central. El documento muestra que la adopción de infraestructura de sombra se aceleró de manera sostenida desde 2020, cuando se lanzó formalmente la iniciativa, a pesar de un contexto adverso, marcado por la pandemia, las disrupciones en la cadena de suministros, el aumento de los costos de construcción y las restricciones laborales.
Compromiso sectorial con horizonte 2026
La Iniciativa de Sombra de ALFA tiene como objetivo promover el bienestar animal, mejorar la eficiencia productiva y fortalecer la sostenibilidad de largo plazo del sistema de corrales de engorde de ganado en Australia. En 2018, la industria de carne vacuna alimentada con granos fijó una meta clara: que todos los establecimientos miembros del Esquema Nacional de Acreditación de Corrales de Engorde brindaran acceso a la sombra al ganado bajo su cuidado para el año 2026.
Desde entonces, el progreso ha sido contundente. En 2020 apenas el 56,3% de la capacidad construida contaba con sombra. Hoy ese porcentaje asciende al 75,1%, lo que equivale a más de 1,32 millones de cabezas de ganado con acceso a sombra en corrales de engorde en un momento dado. En términos dinámicos, esto implica que 518.305 animales adicionales se alojan actualmente bajo sombra en comparación con 2020.
Si se consideran los múltiples turnos de engorde a lo largo del año, el impacto es aún mayor: desde el lanzamiento de la iniciativa, un total de 2,584 millones de cabezas se han beneficiado de las nuevas instalaciones de sombra incorporadas en los últimos cinco años.
Bienestar animal y productividad
Desde ALFA subrayan que la instalación de sombra es voluntaria, pero su adopción continúa creciendo año tras año. Para los operadores de corrales de engorde la decisión no responde únicamente a una demanda social o reputacional, sino a beneficios concretos en términos de desempeño animal y resultados económicos.
El acceso a la sombra permite que el ganado exprese su comportamiento natural mediante una mejor termorregulación, reduce el estrés calórico, mejora la comodidad y disminuye el riesgo de impactos asociados a eventos de calor extremo, especialmente en climas relevantes para la producción intensiva. Estos beneficios se alinean con el modelo de los Cinco Dominios de bienestar animal y refuerzan el compromiso de la industria australiana con la mejora continua.
Las ganancias productivas asociadas a la sombra ya están cuantificadas. Según ALFA, se proyecta que las 518.305 cabezas que contaron con sombra en 2025 generen durante el verano 2025-2026 un aumento adicional de 6.147 toneladas de peso vivo o 3.213 toneladas de peso de carcasa de carne alimentada con granos. Traducido a resultados económicos, esto equivale a retornos adicionales del orden de US$ 28,1 millones para los engordadores australianos en una sola temporada.
A nivel acumulado, el impacto desde 2020 es aún más relevante: las 2,584 millones de cabezas con acceso a sombra representan un retorno adicional estimado en US$ 67,67 millones para la industria.
Investigación, inversión y apoyo
El avance de la iniciativa no se explica solo por inversión privada. La estrategia fue liderada por ALFA, con el apoyo de Meat & Livestock Australia (MLA), utilizando fondos de impuestos al ganado alimentado con granos, sumados a inversiones del gobierno australiano.
Desde 2008 MLA y ALFA han invertido US$ 3,5 millones en investigaciones vinculadas con el uso de sombra en corrales de engorde, y actualmente se destinan otros US$ 2,4 millones a estudios en cursos orientados a profundizar el conocimiento científico sobre sus efectos en bienestar animal y productividad.
Las proyecciones muestran que el proceso continuará. Los operadores encuestados planean seguir invirtiendo en infraestructura de sombra y refugio, con la expectativa de que el ganado bajo sombra alcance aproximadamente el 83,5% de la capacidad total construida hacia fines de 2026 y el 85% para 2029.
Sistemas cubiertos permanentes
Uno de los aspectos más relevantes que surge del informe es el creciente interés por sistemas de alojamiento permanentes, parcial o totalmente cubiertos. A diciembre de 2025 se registraban 48.000 cabezas en corrales totalmente cubiertos y otras 35.000 en corrales parcialmente cubiertos, con techos de chapa o lonas impermeables, lo que totaliza unas 83.000 cabezas bajo este tipo de estructuras.
Estas instalaciones, consideradas una forma de sombra dentro de la iniciativa, responden a varios factores. Entre ellos se destacan las condiciones climáticas particulares de ciertas regiones, la necesidad de gestionar eventos meteorológicos extremos –especialmente en zonas de altas precipitaciones o inviernos rigurosos–, un mejor control de efluentes y agua, y las oportunidades para integrar energías renovables o sistemas de valorización de residuos, como paneles solares o biogás.
Si bien la inversión inicial es mayor, los operadores reconocen el potencial de mejoras en productividad, eficiencia operativa y diferenciación comercial, especialmente en determinadas áreas climáticas.
Desafíos económicos, técnicos y culturales
El informe también identifica desafíos relevantes. La inversión de capital sigue siendo una barrera importante, en particular para corrales de engorde pequeños y medianos. El aumento de los costos de construcción tras la pandemia fue significativo: según la Oficina Australiana de Estadística, los precios percibidos por las empresas constructoras aumentaron 31,1% entre el tercer trimestre de 2020 y el segundo trimestre de 2024, con subas aún mayores en la construcción de viviendas.
A esto se suman la complejidad del diseño de sistemas efectivos de sombra, las exigencias ambientales y de planificación, los requisitos de ingeniería y los mayores costos de mantenimiento que pueden implicar los corrales bajo sombra.
cambio estructural con proyección global
La experiencia australiana muestra cómo el bienestar animal, lejos de ser un costo, puede transformarse en una inversión rentable y estratégica. La adopción masiva de sombra en los corrales de engorde no solo mejora la productividad y reduce riesgos, sino que fortalece las credenciales de sostenibilidad de la carne vacuna australiana en un mercado internacional cada vez más exigente.
En un contexto de cambio climático, presión social y competencia global, la sombra dejó de ser un complemento para convertirse en una pieza central del modelo productivo. Australia parece haberlo entendido antes que muchos otros países.