Al inicio de este año la producción lechera en Uruguay mantiene una remisión “muy buena”, de alrededor de “4,2 millones de litros de leche de ingreso diario” a las plantas industriales, lo que representa “10,5% más que en enero de 2025”, destacó el director de Conaprole, Juan Parra, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Eso es lo que ocurre en este momento, pese al impacto que tuvo la falta de lluvias en diciembre y los primeros días de enero, considerando que luego hubo algunas precipitaciones en ciertos puntos de producción de leche.
Parra dijo que algunos productores picaron maíz para utilizarlo para alimentar el rodeo lechero, porque hubo “mucho calor y se secaron” los cultivos, si bien los rindes “no fueron malos” al ubicarse entre 25.000 a 30.000 kilos por hectárea.
Otro factor de importancia para la lechería es el repunte de los precios de los lácteos en las recientes licitaciones internacionales de la plataforma de Fonterra, tras ciertas bajas previas.
“Sigue habiendo una sobreproducción de leche en el mundo”, y aunque se esperaba que los valores queden en una “meseta”, “no se esperaba la tan buena noticia de un rebote rápido” en los precios, señaló el director de Conaprole.
Directivos de la cooperativa acompañarán a la delegación oficial del gobierno uruguayo que visitará China entre el 1° y el 7 de febrero, la cual estará encabezada por el presidente Yamandú Orsi.
Para Conaprole, el objetivo principal es lograr una reducción de los aranceles aduaneros para el acceso de sus productos en el mercado chino.
Las gremiales de productores agropecuarios del litoral difundieron el 25 de enero un comunicado en el que expresan su preocupación por la situación económica del sector y reclaman medidas inmediatas ante la evolución del tipo de cambio, los costos internos y el contexto productivo.
El pronunciamiento fue emitido por organizaciones representativas del interior del país: Asociación Agropecuaria de Salto, Asociación Rural Exposición Feria de Paysandú, Liga del Trabajo de Guichón, Sociedad Rural de Río Negro y Asociación Rural de Soriano.
En el texto, las gremiales señalan que “el sector agroexportador, que vende en dólares toda la producción, no puede seguir bancando los modelos económicos basados primero que nada en déficit fiscal y desorden de cuentas públicas”, y cuestionan la idea de estabilidad asociada a una inflación controlada. “No estamos bien”, afirman.
El comunicado indica que la mayoría de los productos agropecuarios enfrenta precios bajos en un país con costos elevados y plantea que “si la moneda dólar se deprecia un 20% y los costos en pesos uruguayos suben entre 5 y 8%, los números no dan”.
Las gremiales también enumeran una serie de factores que impactan sobre la actividad en el inicio del año, entre ellos ajustes de tarifas públicas, aumentos salariales acordados y retroactivos, pagos concentrados de aguinaldos y licencias, obligaciones con el BPS, valores de patentes de automotores, contribuciones rurales y un “déficit hídrico marcado desde Río Negro al sur”.
En el mercado cambiario, el viernes el dólar cerró en $ 37,45, acumulando una caída de 4,07% en lo que va de 2026. En la comparación interanual, la baja alcanza el 13,39% en los últimos doce meses, según los datos de la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay.
En ese marco, el comunicado sostiene que “el problema es ahora” y reclama “un golpe de timón antes de que sea tarde”. Entre las posibles medidas, menciona el valor del dólar, una baja en combustibles y energías o una reducción de las alícuotas para calcular los impuestos del campo. “El país necesita al agro como motor del desarrollo”, señalan.
El planteo de las gremiales del interior se conoció en la antesala de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay, que fue adelantada al lunes 26 de enero, cuando originalmente estaba prevista para el 12 de febrero. El comunicado del organismo será publicado a las 13 horas de ese día.
Desde el BCU se informó que la decisión responde a cambios en el contexto global, caracterizado por dinámicas disruptivas que pueden incidir sobre la convergencia y permanencia de la inflación en la meta de 4,5% anual. Asimismo, el Directorio resolvió incorporar una reunión adicional del Copom en el mes de marzo, cuya fecha será anunciada oportunamente, con el objetivo de evaluar con mayor frecuencia la coyuntura y dotar a la política monetaria de mayor flexibilidad.
Sobre el final del año pasado y en el arranque de 2026 se registran algunas señales positivas para el sector ovino, principalmente en cuanto a los precios de las lanas.
La producción ovina es “necesaria” en Uruguay y es una “gran fuente de ingresos para ciertos sectores” del agro, y “hay que aggiornarse a la realidad cambiando viejas tradiciones para levantar restricciones”, dijo el consultor privado Jorge Bonino, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Reconoció que “la mano de obra tiene su costo” y a veces no se tiene el personal capacitado, pero con «un manejo más moderno puede ser una opción sumamente interesante».
Este año la zafra de reproductores ovinos puede “mejorar” respecto a lo que fue en 2025, cuando los valores de comercialización fueron “razonables” pero en 2026 pueden tener un “mayor precio”, sostuvo.
Bonino destacó el repunte de los valores para los diferentes tipos de lanas, ya que generalmente las lanas finas eran las mejor cotizadas y demandadas.
Es en ese marco que en el evento Agro en Punta se realizará el próximo miércoles 4 de febrero la conferencia titulada: El negocio ovino ante un nuevo escenario, claves para lo que viene.
En dicha actividad expondrán sus experiencias y proyectos dos productores ovinos: Richard Avelino y Miguel Jiménez de Arechaga, además de Fernando Burgeño, que hablará sobre la carne ovina, y Djalma Puppo, encargado del tema lanas.
En representación del gobierno, el subsecretario de Ganadería, Matías Carámbula, expondrá en esta ocasión los planes de la actual administración para impulsar al rubro ovino.
El trigo cerró la jornada del viernes y la semana con saldo positivo en las plazas estadounidenses, con una suba semanal del 2,2%, impulsada por compras de los inversores, un sólido reporte de exportaciones y la debilidad del dólar frente al euro, un factor que mejora la competitividad de las ventas externas de Estados Unidos en una campaña marcada por oferta mundial récord.
En el cierre de Chicago, el contrato marzo finalizó en US$ 194,54 por tonelada, mientras que la posición diciembre se ubicó en US$ 214,67 por tonelada. En el mercado cambiario, la devaluación semanal del dólar frente a la moneda europea rondó el 1,65%, aportando sostén adicional a los precios del cereal.
El informe semanal de exportaciones del USDA también aportó señales positivas. Entre el 9 y el 15 de enero, las ventas externas de trigo 2025/2026 alcanzaron 618.100 toneladas, muy por encima de las 156.300 toneladas del reporte previo y del rango esperado por el mercado, de entre 150.000 y 450.000 toneladas. El organismo destacó que las ventas crecieron de forma significativa respecto de la semana anterior y del promedio de las últimas cuatro semanas, con los destinos no especificados liderando las compras.
En el acumulado, las ventas de trigo de Estados Unidos suman 20,89 millones de toneladas, un 18,09% más que a igual fecha de 2025.
En el plano productivo, el USDA elevó del 41% al 42% la superficie de trigo de invierno afectada por algún grado de sequía, muy por encima del 23% registrado un año atrás. Los mayores déficits se concentran en regiones del Este, el sur de las Grandes Planicies y el Medio Oeste. A este escenario se suma la preocupación por tormentas de nieve y temperaturas extremadamente bajas en amplias zonas del país, que podrían poner a prueba la protección de los cultivos durante el invierno.
El panorama agrícola argentino presenta realidades contrastantes entre los principales cultivos. Mientras el trigo consolida una cosecha récord para la campaña 2025/2026, la soja comienza a mostrar señales de deterioro en algunas zonas clave y el maíz enfrenta un escenario más exigente desde el punto de vista climático y sanitario.
En trigo, la Secretaría de Agricultura de Argentina elevó de 26,80 a 27,80 millones de toneladas (Mt) su estimación de producción para la campaña 2025/2026, confirmando un volumen histórico. El ajuste respondió a una mejora en el rinde promedio nacional, que pasó de 40 a 41,3 quintales por hectárea. El nuevo cálculo implica un incremento interanual de 50,27% frente a los 18,50 Mt obtenidos en la campaña anterior.
La proyección oficial quedó en línea con la estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y levemente por encima de las previsiones de la Bolsa de Comercio de Rosario y del USDA. Pese al fuerte salto productivo, la Secretaría mantuvo sin cambios en 17,50 Mt su estimación de exportaciones y elevó de 3,62 a 4,62 Mt el cálculo de existencias finales, reflejando un mayor volumen disponible en el mercado interno.
En soja, el seguimiento semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mostró un avance de la siembra sobre el 96,2% del área proyectada, aunque con un escenario climático que empieza a generar preocupación. Las lluvias continuaron condicionando las labores en el norte del área agrícola, mientras que la falta de humedad comenzó a impactar sobre el estado de los cultivos en regiones clave.
El informe indicó además que el 15% de la soja de primera ya ingresó en su período crítico, principalmente en las zonas núcleo, a la espera de nuevas precipitaciones. En paralelo, luego de varios días sin lluvias, comenzaron a detectarse focos de arañuela roja en distintos lotes, lo que obliga a realizar aplicaciones para evitar pérdidas de rendimiento. En soja de segunda, los lotes más avanzados presentan dificultades para lograr el cierre del entresurco.
En maíz, el panorama aparece más ajustado. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires relevó un avance de siembra del 93,1% del área proyectada, con una demora interanual de 5,3 puntos porcentuales. Las labores continúan retrasadas en el NOA y el NEA debido a la imposibilidad de ingresar a los lotes tras las lluvias recientes.
En el Centro-Norte de Santa Fe, la entidad advirtió que el aumento de las poblaciones de Dalbulus maidis comienza a modificar las decisiones de manejo, y que parte del área tardía aún no implantada podría reorientarse hacia soja. En cuanto al maíz temprano, el 74% de los lotes transita su período crítico, con deterioros y pérdidas puntuales de área y rinde en el sur de Córdoba, asociados a la menor disponibilidad de humedad y a las altas temperaturas.
El arranque de 2026 muestra un escenario internacional favorable para el mercado de la carne vacuna, con señales de firmeza en los precios y oportunidades claras para países exportadores como Uruguay y Argentina. Así lo analizó Diego Ponti, responsable del análisis del mercado ganadero y cárnico en AZ Group, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Ponti señaló que las tensiones comerciales entre los grandes actores globales —Estados Unidos, la Unión Europea y China— están generando un contexto que termina beneficiando a los exportadores de menor escala. “Entre tironeos, conflictos y ajustes, los pequeños ganan espacio”, afirmó, destacando que Uruguay aparece bien posicionado en este nuevo equilibrio del comercio internacional.
Uno de los principales factores que despejó incertidumbres fue la definición de la cuota de carne vacuna otorgada por China. El analista explicó que el volumen asignado “calza bien con lo que Uruguay puede aportar”, y que los importadores chinos estarán más activos dentro del sistema de cuota, buscando abastecimiento adicional en países con capacidad exportadora confiable. En ese escenario, Uruguay y Argentina aparecen como proveedores con ventajas relativas, lo que abre la puerta a mejores precios en ese mercado.
A esto se suma la situación de Estados Unidos, que continúa atravesando un proceso de retención y recomposición de stock. El USDA proyectó para 2026 una caída de 4% en las exportaciones estadounidenses de carne vacuna, lo que refuerza la necesidad de importar producto desde otros orígenes. “Estados Unidos va a necesitar carne, y eso le pone un piso muy firme al mercado”, acotó.
En Europa, el panorama también resulta relevante para los exportadores del Mercosur. Si bien el consumo no muestra señales de crecimiento, las importaciones se mantendrían estables y concentradas en carne de calidad. El Mercosur exportó el año pasado entre 215.000 y 220.000 toneladas al bloque europeo y ahora habrá que ver si concreta o no el acuerdo con el Mercosur, sostuvo.
Respecto a otros grandes jugadores, Ponti indicó que Australia difícilmente supere en 2026 el volumen exportado el año pasado. Las proyecciones del USDA marcan una leve caída cercana a 1%, lo que refuerza la idea de que 2025 habría sido un techo exportador tanto para Australia como para Brasil. “Con un mundo demandante y una oferta que no crece, el escenario es claramente alcista”, resumió.
El analista también puso el foco en la demanda global, que muestra señales de recuperación. En Europa, explicó, el consumidor vuelve a elegir proteínas animales luego de años de cuestionamientos vinculados al impacto ambiental, el bienestar animal y la salud. A su vez, comienzan a ganar protagonismo nuevos mercados del sudeste asiático, como Vietnam e Indonesia, que se incorporan de forma gradual al comercio internacional de carne vacuna.
Desde el lado productivo, Ponti remarcó que la oferta global es estructuralmente inelástica. China, por ejemplo, avanza en el autoabastecimiento de granos, cerdo y pollo, pero reconoce que no puede ni quiere competir en carne vacuna, debido a los altos costos y a la escala que requiere el sistema. “China va a seguir dependiendo de la oferta internacional”, afirmó.
En este contexto, la combinación de una oferta limitada, una demanda sostenida y ciclos de retención en países clave como Estados Unidos, Australia y Brasil genera, según Ponti, las condiciones para un ciclo prolongado de precios firmes.
Sobre la implementación de la cuota china en Argentina, explicó que se aplicará el sistema de “primero llegado, primero servido”, con un cupo cercano a 511.000 toneladas. En función de los volúmenes exportados en los últimos años, no se prevén cuellos de botella significativos, aunque advirtió sobre los desafíos logísticos hacia fin de año para no exceder el cupo y evitar aranceles más altos.
Ponti confirmó que los precios ya muestran una reacción alcista, especialmente en China. “Una vez claras las reglas de juego, los importadores salieron a competir por la cuota disponible”, señaló, y agregó que la competencia con Estados Unidos por el abastecimiento refuerza la tendencia. “Todo indica que entramos en un ciclo largo de precios firmes para la carne vacuna”, concluyó.
La zafra de invierno dejó un balance productivo razonable, pero con resultados económicos ajustados, marcados por buenos rendimientos, algunos problemas de calidad y márgenes que en muchos casos apenas lograron cubrir costos. Así lo analizó Marcelo Fraga, gerente de la filial Colonia de Copagran, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Fraga señaló que el invierno fue “bastante magro” desde el punto de vista económico, aunque productivamente los cultivos mostraron desempeños aceptables. En trigo, los rendimientos promediaron en torno a los 5.000 kg/ha, con chacras que alcanzaron entre 6.000 y 7.000 kg/ha, mientras que en cebada los promedios se ubicaron en el eje de 4.500 a 5.000 kg/ha.
En el caso de la cebada, destacó que el comportamiento en materia de calidad fue bueno, con niveles de rechazo relativamente bajos, del orden de 5% a 6%. “Una primavera fresca y con buenas precipitaciones ayudó a sostener la calidad”, acotó.
El trigo, en cambio, mostró mayores dificultades comerciales por problemas de proteína. Si bien los rendimientos fueron buenos, Fraga explicó que en muchos casos la proteína quedó “en la raya o por debajo”, lo que restó valor comercial al grano. “No son trigos mejoradores ni buenos panaderos”, señaló, lo que limitó las alternativas de comercialización y afectó directamente la rentabilidad.
Desde el punto de vista económico, el gerente de Copagran Colonia indicó que los márgenes del invierno fueron en general muy ajustados. En una zona con fuerte presencia de arrendamientos y sistemas de doble cultivo, los márgenes brutos se ubicaron en el entorno de US$ 30 a US$ 50 por hectárea, con algunos casos de empate. “Siempre contribuyendo a la renta o a mover la maquinaria, pero con un resultado magro y sensaciones agridulces”, resumió.
La excepción dentro de la zafra fue la colza, que mostró un mejor desempeño económico impulsado por el precio. Los rendimientos promedio se ubicaron en torno a 1.800 kg/ha, con una variabilidad importante entre productores, pero el valor del grano, cercano a los US$ 500 por tonelada, permitió márgenes algo superiores frente a otros cultivos de invierno.
Fraga también destacó que el clima acompañó la cosecha de semillas finas forrajeras, como festuca y raigrás, con buenos rendimientos y resultados productivos, aunque aclaró que resta definir el impacto económico final cuando esos granos tengan precio.
En cuanto a la comercialización, señaló que la cebada se encuentra prácticamente “toda liquidada”. El grano forrajero, que representó alrededor de 5% a 6% del total, se comercializó durante la zafra a valores próximos a US$ 180 por tonelada, con una baja reciente hacia US$ 170. En el caso de la cebada maltera, “los precios promediaron entre US$ 190 y US$ 192 por tonelada”, con variaciones según el momento de fijación de cada productor.
En trigo, en cambio, indicó que aún quedaría en torno a “un 30% del volumen sin precio fijado”. El valor se mantiene en el eje de US$ 180 por tonelada, pero las dificultades de calidad, particularmente en proteína, llevan a que muchos productores “opten por tomar posición y liquidar, en lugar de esperar una mejora de precios”.
Respecto a los niveles de proteína en la zona de influencia de Copagran Colonia, indicó que en promedio se ubicaron en torno a 10,8%, con una parte de los lotes claramente por encima de las bases. Aproximadamente un 30% del trigo logró niveles satisfactorios, mientras que el resto quedó apenas en la raya de lo exigido para trigo panadero. Actualmente, la cooperativa maneja una base de 11,5% de proteína, una de las menos exigentes del mercado, aunque Fraga señaló que ese umbral podría ajustarse en el futuro.