La presencia de chicharrita del maíz en Uruguay muestra por ahora un escenario “inicial” y “muy distinto” al observado en la zafra 2023/24, de acuerdo con el análisis realizado por Juan Diego Cano, integrante del Departamento Técnico de Rutilan, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Cano explicó que la aparición del insecto debe analizarse en clave regional, siguiendo de cerca lo que ocurre en países vecinos, especialmente al norte, y destacó el rol de la Red Uruguaya de Monitoreo de Chicharrita, coordinada por INIA, que “permite contar con información actualizada” sobre la evolución del vector en el territorio nacional.
Indicó que en el norte del país —principalmente desde el norte del río Negro hacia arriba— comenzaron a detectarse chicharritas hace aproximadamente “una semana a diez días”, con niveles moderados en maíces de segunda. “No es extraño para la época”, acotó.
Señaló que el escenario de migración del vector desde zonas endémicas aparece “un poco más adelantado” que el año pasado, pero muy lejos de la situación crítica registrada en la campaña 2023/24.
En el sur del río Negro, en tanto, los reportes indican una presencia “nula o muy baja” del insecto, lo que refuerza la idea de que el foco de atención debe concentrarse en el norte del país.
Cano subrayó que las principales estrategias de manejo comenzaron a definirse incluso antes de la siembra, con decisiones clave como la elección de la fecha, los híbridos y el uso de curasemillas con protección inicial. La siembra de segunda arrancó con niveles “bajos o nulos” de chicharrita, lo cual “es la base ideal” para el manejo del vector.
Una vez implantado el cultivo, el foco pasa al “monitoreo permanente”, evaluando la incidencia del insecto y el estado fenológico del maíz. En ese sentido, explicó que la mayoría de los maíces sembrados a mediados de diciembre ya se encuentran en estados avanzados (V9 en adelante), donde el riesgo “es significativamente menor”.
La mayor atención, indicó, debe ponerse en los cultivos sembrados más tarde —fines de diciembre o principios de enero—, donde podría ser necesario realizar aplicaciones, siempre en función de la incidencia y del desarrollo del cultivo.
De cara a lo que resta de la zafra, Cano se mostró “optimista” y recordó que la chicharrita es un vector que transmite enfermedades como spiroplasma y fitoplasma, pero que para que se genere un problema sanitario relevante es necesario que se den dinámicas infectivas, que demandan tiempo.
En ese sentido, destacó que el maíz de primera mostró una “muy buena sanidad”, sin detección de plantas enfermas, lo que reduce el riesgo de transmisión. “Eso hace que a la chicharrita le cueste engranar al inicio”, explicó.
Actualmente, en maíces más jóvenes del norte se observan niveles de incidencia en torno al 20%, con variabilidad según el lote, un valor que obliga a seguir monitoreando pero que está lejos de los escenarios más complejos vividos en campañas anteriores.
Cano remarcó la importancia de continuar con el seguimiento diario y avanzar en herramientas que permitan “medir rápidamente” a nivel de laboratorio el grado de infección de las primeras poblaciones de chicharrita, como apoyo adicional para la toma de decisiones en campo.
El mercado lanero comenzó 2026 con una dinámica claramente “más firme”, impulsada por subas en el mercado internacional y un escenario de menor disponibilidad de fibra a nivel global. Así lo analizó Santiago Onandi, responsable del sector lanas de Zambrano y Cía, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Onandi señaló que el año “arrancó con todo” tras la reapertura de los mercados en Australia, principal referencia mundial, con subas relevantes y un indicador que superó los US$ 11 por kilo base limpia, cerrando la última semana en torno a US$ 11,37.
Destacó que este comportamiento se dio incluso con una oferta superior a los 40.000 fardos, un volumen que en otras zafras solía presionar los valores a la baja, pero que esta vez encontró “una clara demanda por todos los tipos de lana”.
Explicó que el mercado atraviesa un cambio estructural luego de dos zafras con precios estables, en torno a los US$ 7,45 y US$ 7,50, que llevaron a una fuerte venta de stocks.
A esto se suma una menor producción de lana a nivel mundial, no solo en Uruguay, sino también en Australia y en países de la región, lo que llevó a la industria a “asegurarse fibra” en un contexto además favorecido por la baja de las tasas de interés.
De cara a los próximos meses, Onandi indicó que la tendencia “es alcista” y no descartó nuevas mejoras hacia marzo o abril, una vez superado el Año Nuevo chino.
En ese marco, sostuvo que la zafra actual se perfila como “muy particular”, con lotes más chicos y una comercialización “más adelantada, similar a lo que ocurría entre 2017 y 2019”, cuando hacia abril o mayo gran parte de la lana ya estaba vendida.
En el mercado interno, las subas se trasladan con algo más de lentitud, aunque ya se observan señales claras de recuperación. Lanas finas que en la zafra pasada cotizaban cerca de los US$ 7 hoy alcanzan valores próximos a los US$ 10, mientras que las lanas medias y gruesas también “vienen acompañando”, con subas generalizadas, aunque todavía por debajo de sus promedios históricos.
Con un mercado “en ebullición”, el productor aparece “más expectante y tiende a postergar” decisiones de venta, a la espera de nuevas mejoras.
Para Onandi, más allá de la volatilidad, los valores actuales “llegaron para quedarse” en el corto y mediano plazo, en un escenario donde la baja oferta y una demanda sostenida vuelven a colocar al rubro lana en una posición más favorable.
La ciudad de Ámsterdam, capital de uno de los principales países exportadores de carne vacuna de Europa, resolvió prohibir la publicidad de la carne en espacios públicos, en una medida que la equipara a sectores como los combustibles fósiles dentro de su estrategia para combatir el cambio climático.
Según informaron distintos medios europeos, el consejo municipal de Ámsterdam votó la prohibición de la publicidad de carne, viajes aéreos, cruceros y automóviles a gasolina en la vía pública. La restricción no alcanza a la publicidad dentro de los comercios, donde los productos aún pueden promocionarse.
La decisión se da en un contexto paradójico para Países Bajos, históricamente uno de los mayores exportadores de carne vacuna de Europa junto con Irlanda, pero que en los últimos años registró una de las mayores caídas de producción del bloque. La reducción de la oferta local, combinada con mayores costos y regulaciones ambientales, ha impulsado una creciente dependencia de las importaciones y presiones alcistas sobre los precios en góndola.
De acuerdo con el medio local NL Times, los supermercados neerlandeses aumentaron la publicidad de carne hacia fines del año pasado y redujeron la promoción de alternativas vegetarianas, un dato que contrasta con la orientación de las políticas públicas impulsadas a nivel municipal.
Una carne cada vez más politizada
La prohibición de la publicidad de carne forma parte de una tendencia que viene ganando espacio en los Países Bajos. En 2022, la ciudad de Haarlem fue la primera en vetar este tipo de publicidad en espacios públicos, y desde entonces otras localidades avanzaron en la misma dirección.
Detrás de estas iniciativas se encuentran principalmente el partido ecologista GroenLinks y el partido defensor de los derechos de los animales Partij voor de Dieren. Ambos han promovido en los últimos años una agenda orientada a reducir la producción ganadera, en particular la de carne vacuna, como forma de disminuir las emisiones de nitrógeno.
En ese marco, el gobierno neerlandés llegó a plantear la compra y cierre de hasta 3.000 granjas, una iniciativa que generó una fuerte reacción del sector agropecuario. En 2022, productores bloquearon centros de distribución de supermercados con tractores, realizaron protestas masivas y dieron origen al movimiento BoerBurgerBeweging (BBB), que luego logró representación parlamentaria.
Más recientemente, el gobierno decidió extender los plazos para cumplir los objetivos de reducción de emisiones de nitrógeno y busca reformular el plan de compra de explotaciones, ante la resistencia social y política.
Europa importa cada vez más carne vacuna
La aplicación de regulaciones ambientales más estrictas aparece como uno de los factores clave detrás de la creciente dependencia de la Unión Europea de las importaciones de carne vacuna.
En el año cerrado a fines de septiembre, las importaciones totales de carne vacuna fresca y congelada de la Unión Europea aumentaron un 15% interanual, hasta alcanzar 223.900 toneladas. El Reino Unido se mantuvo como principal proveedor, con 69.500 toneladas, aunque con una leve baja interanual de 1%.
El mayor crecimiento provino de Sudamérica. Brasil incrementó sus envíos un 26% (11.100 toneladas), mientras que Argentina y Uruguay aumentaron sus exportaciones en 21% (7.700 toneladas) y 32% (7.900 toneladas), respectivamente.
A este escenario se suma la firma del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia—, que prevé un mayor acceso de carne vacuna al mercado europeo. En paralelo, Australia reanudó las negociaciones para un acuerdo comercial con el bloque.
En contraste con las restricciones publicitarias y productivas que avanzan en algunas ciudades europeas, la demanda global de carne vacuna continúa mostrando señales de crecimiento, impulsada por el mayor consumo de proteínas y por cambios recientes en las pautas dietéticas de Estados Unidos, que duplicaron la ingesta diaria recomendada de carne roja.
En un contexto de preocupación en el sector exportador uruguayo por la caída en la cotización del dólar, que llegó al 13% en los últimos 12 meses y que continuó en lo que va de 2026, el objetivo «puntual» de alcanzar la meta de inflación de 4,5% por parte del Banco Central se enfrenta al riesgo de un «sobrecumplimiento», dijo el gerente senior de CPA Ferrere, Nicolás Cichevski, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
Advirtió que en el actual «escenario de debilidad» del dólar «la inflación llegó al 3,7%», ese riesgo es «bastante latente».
Respecto a la decisión del Comité de Política Monetaria del BCU de reducir la tasa de política monetaria hasta 6,5%, el economista señaló que esta medida tuvo «cierto efecto» en tipo de cambio pero lo que sucede con el dólar es un «fenómeno global», entonces «lo que el Banco Central puede hacer es bastante poco» al respecto.
«Una rebaja de 100 puntos no estaba incorporada del todo en los precios, y eso siempre genera cambios en los portafolios», por lo que uno debería pensar que es menos atractivo colocarse en pesos cuando la tasa está en 6,5% que cuando está en 7,5%», analizó.
No obstante, Cichevski sostuvo que con esto «el BCU compra un poco de tiempo» y que la decisión es «acertada» en el sentido en que «las expectativas de inflación de enero ya están ancladas en 4,5%» y «la economía ha tendido a crecer por debajo» del potencial en el segundo semestre de 2025. Esto «genera cierto margen para que la política monetaria oficial sea algo más expansiva», valoró.
En la semana culminada el 24 de enero de 2026, Uruguay faenó 46.081 vacunos, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), lo que implicó un aumento semanal de 10,2% frente a las 41.816 cabezas procesadas en la semana previa.
Por categorías, los novillos concentraron el 46% del total faenado, las vacas explicaron el 39% y las vaquillonas el 13%, con una participación marginal de toros (0,3%) y terneros.
Los frigoríficos con mayor actividad en la semana fueron Tacuarembó (5.491 cabezas), Las Piedras (5.135), San Jacinto–Nirea (4.350), Ontilcor (3.977), BPU (3.588), Canelones (3.373), Pulsa (3.070), Cledinor (2.650), Establecimientos Colonia (2.461) e Inaler (2.185), concentrando en conjunto más del 70% de la faena semanal.
En el acumulado anual, al 24 de enero de 2026, la faena totalizó 133.500 vacunos, lo que representa una caída de 13,5% frente al mismo período de 2025. En ese total, los novillos representan el 45%, las vacas el 39% y las vaquillonas el 15%.
Los frigoríficos con mayor actividad en lo que va del año continúan siendo Tacuarembó, Las Piedras, San Jacinto–Nirea, Ontilcor, Canelones, Cledinor, BPU, Pulsa, Establecimientos Colonia e Inaler, que explican más del 70% de la faena nacional acumulada.
En el mercado del ganado gordo, la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) señaló que “con demanda más activa y una oferta de ganados de campo que sigue siendo baja, entradas cortas, mercado firme”.
En este contexto, el novillo gordo promedió US$ 5,28 por kilo en cuarta balanza, con una suba semanal de US$ 0,12 frente a los US$ 5,16 de la semana anterior.
La vaca gorda se ubicó en US$ 4,91, con un incremento de US$ 0,08 respecto a los US$ 4,83 previos, mientras que la vaquillona alcanzó un promedio de US$ 5,14, con una mejora semanal de US$ 0,07 frente a los US$ 5,07 de la semana anterior.
Ante el déficit de precipitaciones que afecta a la zona Este del país, técnicos del Instituto Plan Agropecuario difundieron una serie de recomendaciones técnicas y estratégicas orientadas a minimizar las pérdidas productivas en los sistemas ganaderos, con foco en la cría.
El documento, elaborado por Nicolás Scarpitta, Betina Coppola, Inés Paredes y Santiago Barreto, pone el acento en la priorización del agua, el bienestar animal y el manejo reproductivo, en un contexto marcado por altas temperaturas y restricciones forrajeras.
El agua como prioridad absoluta
Desde el Plan Agropecuario subrayan que la gestión del agua es el primer punto crítico, ya que sin acceso al recurso cualquier otra medida pierde efectividad. En ríos o arroyos con bajo caudal, se recomienda abrir picadas para facilitar el acceso del ganado, extremando los cuidados para evitar que los animales se entierren. Como alternativa, se sugiere el uso de motobombas para conducir el agua hacia bebederos.
En predios con vertientes, su acondicionamiento aparece como una solución rápida y de bajo costo, dado que incluso una vertiente pequeña puede abastecer entre 50 y 60 vacas. En el caso de tajamares existentes, aconsejan cercarlos y extraer el agua mediante sifón hacia bebederos, mejorando su rendimiento y calidad. No se recomienda construir tajamares nuevos en este momento, ya que no llegarían a llenarse. Los pozos semisurgentes se presentan como una inversión rápida en zonas con disponibilidad de agua subterránea.
También se destaca la importancia de la distribución del agua, conduciéndola por cañerías hacia potreros que se han quedado sin fuentes naturales.
Bienestar animal y manejo de la energía
Otra recomendación central es restringir el movimiento del ganado. En situaciones de escasez forrajera, abrir porteras aumenta el gasto energético de las vacas sin un beneficio real en consumo. Por ese motivo, se sugiere mantener a los animales en áreas reducidas con acceso asegurado a agua y sombra.
La sombra se vuelve clave durante las olas de calor. En ausencia de sombra natural, se recomienda construir estructuras con malla sombra, con una altura mínima de 4 metros y una superficie de 4 m² por animal. Además, se aconseja mantener a los animales en áreas con sombra y agua entre las 9:00 y las 18:00 horas, permitiendo el pastoreo nocturno o en las primeras horas de la mañana.
En la misma línea, se sugiere reorganizar los trabajos en las mangas, evitando arreos, vacunaciones, tratamientos sanitarios o transportes durante las horas de mayor estrés térmico. Para una mejor planificación, los técnicos recomiendan utilizar el Índice de Temperatura y Humedad (ITH) desarrollado por INIA, que permite anticipar situaciones de estrés calórico en bovinos.
Herramientas reproductivas en escenarios críticos
En contextos de déficit hídrico y forrajero, el Plan Agropecuario destaca la importancia del Diagnóstico de Actividad Ovárica (DAO) para contar con información objetiva sobre el estado reproductivo de las vacas, dado que la condición corporal no siempre refleja la ciclicidad real del animal.
El destete precoz es señalado como la herramienta más efectiva en situaciones críticas, ya que reduce de forma significativa los requerimientos nutricionales de la vaca, permite preservar el pie de cría y mejora las probabilidades de preñez futura. El uso de tablilla debe realizarse con precisión, únicamente en animales que lo requieran y no estén preñados, para evitar pérdidas innecesarias en el peso final del ternero.
Otra herramienta mencionada es el flushing, que consiste en una alimentación diferencial durante 20 a 30 días, generalmente mediante suplementación con granos, subproductos o pasturas, con el objetivo de generar un shock energético que favorezca la reactivación del ciclo reproductivo.
Suplementación estratégica y sanidad
En materia de suplementación, los técnicos priorizan la conservación del pie de cría, aunque aclaran que los animales adultos son menos eficientes desde el punto de vista económico. Los terneros presentan una mejor conversión del alimento en carne. Entre las opciones, se menciona el afrechillo de arroz como suplemento seguro y conocido. En el caso de utilizar fardos, se recomienda complementarlos con sales proteinadas o subproductos proteicos para mejorar la digestión de la fibra.
Asimismo, se plantea el aprovechamiento de praderas viejas o rastrojos secos, como raigrás, utilizándolos como “fardo en pie” junto con sales proteinadas o subproductos proteicos.
En el plano sanitario, el Plan Agropecuario aconseja revisar el plan sanitario del predio e intensificar el monitoreo de problemáticas típicas de la época, como miasis, queratoconjuntivitis, garrapata e intoxicaciones por plantas tóxicas.
La cosecha de soja en Brasil avanza hacia un nuevo récord productivo, con una producción que podría superar los 179 millones de toneladas (Mt), aunque todavía restan definiciones en regiones clave como Rio Grande do Sul y Matopiba. Así lo analizó Paulo Molinari, consultor de Safras & Mercados, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.
“El escenario muestra una zafra brasileña muy grande”, señaló Molinari, al indicar que estados como Mato Grosso y Goiás muestran buenos volúmenes, aunque con cierto atraso en el inicio de la cosecha por el nivel de lluvias que se viene registrando.
Para el analista, ese volumen elevado tiene un impacto “directo” sobre el mercado. “Es una zafra bastante negativa para los precios y para los premios en América del Sur”, afirmó.
En el plano comercial, el consultor indicó que el productor brasileño viene retrasando las ventas. Al inicio de enero, último relevamiento disponible, estaba comercializado 30,3% de la zafra, muy por debajo del 41% promedio de los últimos cinco años. “Los precios son muy bajos internamente en Brasil y eso llevó a una menor venta anticipada”, explicó.
Ese retraso, advirtió, puede derivar en una mayor concentración de oferta durante el pico de cosecha. “Va a venir la cosecha bastante concentrada y eso puede forzar una presión mayor sobre los premios de la soja brasileña”, sostuvo, en un contexto además marcado por dificultades financieras. “El agronegocio vive una situación de crédito muy compleja, con recuperaciones judiciales como algo recurrente”, agregó.
Molinari precisó que en Mato Grosso el productor está recibiendo valores por debajo de los US$ 314 por tonelada, equivalentes a menos de 100 reales por bolsa de 60 kilos, niveles que quedan por debajo de los costos de producción en el principal estado productor del país.
En ese marco, identificó al tipo de cambio como un factor central. “La apreciación del real es hoy el principal problema para el productor brasileño”, resumió.
En cuanto a los premios, indicó que actualmente se ubican entre US$ 7 y US$ 14 por tonelada por encima de las cotizaciones de Chicago en los puertos brasileños para embarques de corto plazo. “Considerando el tamaño de la zafra brasileña, tener premios positivos es algo muy bueno”, señaló, aunque aclaró que esta situación podría cambiar a medida que avance la cosecha. “Probablemente veremos premios más débiles o negativos cuando la presión de oferta sea más fuerte”, anticipó.
Sobre la evolución de los precios internacionales, Molinari proyectó un escenario de relativa estabilidad en Chicago, aun con una cosecha sudamericana récord. En ese sentido, destacó el rol de EEUU por el acuerdo comercial con China, que para el próximo ciclo deberá comprar 25 Mt en Estados Unidos, luego de los 12 Mt ya adquiridos en el actual año comercial.
También está en discusión el proyecto del Departamento de Energía para aumentar el mandato de biodiésel. “Ambas cosas son factores positivos para la demanda de soja estadounidense”, explicó.
Si ese escenario se concreta, Molinari consideró posible un nivel de precios por encima de los US$ 380 por tonelada en Chicago, aunque con premios más débiles en América del Sur, que “no son precios bajos” frente al “exceso de oferta”, indicó.
El consultor se refirió finalmente a la situación financiera del productor brasileño y al impacto sobre el área futura. A pesar de los márgenes ajustados y las dificultades de liquidez, descartó una caída en la superficie sembrada.
“Históricamente, cuando el productor brasileño enfrenta dificultades financieras, tiende a plantar más para intentar administrar su pasivo con una mayor producción”, explicó. En ese sentido, consideró “muy poco probable” una reducción del área de soja en el ciclo 2026/2027.