En 2025, los frigoríficos del Grupo Marfrig —Frigorífico Tacuarembó, Cledinor, Establecimientos Colonia e Inaler— totalizaron 689.163 cabezas faenadas en Uruguay. En 2024, esas mismas plantas habían procesado 580.519 animales, por lo que la faena del grupo registró un aumento interanual de 18,7%, equivalente a 108.644 cabezas adicionales. En conjunto, estas plantas representaron aproximadamente el 28,7% de la faena vacuna total del país.
Por su parte, los frigoríficos del Grupo Minerva —Pulsa, Frigorífico Canelones, Frigorífico Carrasco y Breeders Packers Uruguay— alcanzaron en 2025 una faena conjunta de 550.772 cabezas, frente a 513.710 animales en 2024. Esto implicó un incremento interanual de 7,2%, con 37.062 cabezas más respecto al año anterior. Estas plantas concentraron el 22,9% de la faena total.
En tanto, los frigoríficos Ontilcor y Frigorífico San Jacinto – Nirea SA, controlados por la familia Urgal, faenaron en conjunto 392.130 cabezas en 2025, lo que representó el 16,3% de la faena vacuna total. En comparación con 2024, cuando ambas plantas habían procesado 337.967 animales, registraron una suba interanual de 16,0%, equivalente a 54.163 cabezas adicionales.
En conjunto, los grupos brasileños concentraron 1.239.935 cabezas faenadas en 2025, lo que representó aproximadamente el 51,6% de la faena vacuna total del país.
A nivel general, en 2025 la faena vacuna en Uruguay totalizó 2.400.268 cabezas, lo que significó un aumento de 6,4% frente a 2024, cuando se habían procesado 2.256.123 animales, de acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Por categorías, los novillos totalizaron 1.165.980 cabezas, con una variación interanual de +2,1%, y explicaron cerca del 49% del total faenado. La faena de vacas alcanzó 841.970 animales, con una suba de 8,9% frente a 2024 y una participación del orden del 35%. En tanto, las vaquillonas sumaron 351.051 cabezas, con un incremento interanual de 17,3%, y representaron aproximadamente el 15% de la faena total.
En el ranking por establecimientos, Frigorífico Tacuarembó lideró la faena anual con 300.049 cabezas, equivalente al 12,5% del total nacional, y un aumento de 14,6% respecto a 2024. En segundo lugar se ubicó Frigorífico Las Piedras, con 240.466 animales, que representaron el 10,0% del total y una suba interanual de 6,2%.
El tercer puesto correspondió a Ontilcor, con 197.839 cabezas (+5,7%), seguido por Frigorífico San Jacinto – Nirea, que faenó 194.291 animales (+28,8%). A continuación se ubicó Pulsa, con 176.269 cabezas (+15,2%), y Frigorífico Canelones, con 140.000 animales, prácticamente estable frente a 2024 (+0,3%).
Más atrás se posicionaron Cledinor, con 137.356 cabezas (+17,3%), Establecimientos Colonia, con 127.071 animales (+5,3%), Inaler, con 124.687 cabezas (+54,0%), y Frigorífico Carrasco, que procesó 122.583 animales (–4,6%). El grupo de los 11 frigoríficos con mayor actividad se completa con Breeders Packers Uruguay, que faenó 111.920 cabezas, con una variación interanual de +20,9%.
En un contexto donde la eficiencia y la sostenibilidad definen el rumbo del agro, el mercado de los fertilizantes de valor agregado (VAF, por su sigla en inglés) gana protagonismo. Un nuevo informe de DunhamTrimmer, una compañía global especializada en inteligencia de mercado para bioinsumos, estima que este segmento ya supera los US$ 19.000 millones, y proyecta un crecimiento firme a nivel global.
Los VAF integran nutrientes esenciales con bioestimulantes y microorganismos beneficiosos, mejorando la absorción de nutrientes, la resistencia al estrés y el rendimiento de los cultivos. “Durante mucho tiempo este mercado pasó desapercibido, pero hoy redefine las reglas del juego”, dijo Ignacio Moyano Córdoba, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de DunhamTrimmer.
El informe analiza más de 26 países estratégicos, 10 grupos de cultivos y distintas formas de aplicación (foliar, fertirriego y al suelo). También incluye un ranking de empresas líderes, y regulaciones en mercados clave como Estados Unidos, la Unión Europea, China, Brasil, México e India.
Por regiones, América del Norte lidera, con un 35% del mercado; seguida por Europa, con 30%; Asia-Pacífico con 20%; América Latina con 10%; y otras regiones con el 5% restante. Se espera que el mercado global alcance los US$ 30.590 millones en 2030, impulsado por la demanda de soluciones más eficientes y sostenibles.
“Contar con información estratégica precisa es fundamental para que las empresas puedan detectar oportunidades reales, adelantarse a las tendencias y tomar decisiones acertadas”, agregó el ejecutivo de la compañía especializada en el mercado de productos biológicos.
La relación entre el índice Coneat y los altos rendimientos de maíz bajo riego, “es baja”, dijo el ingeniero agrónomo Gastón Sebben, coordinador técnico de Regadores Unidos del Uruguay (RUU), en el programa Punto de Equilibrio de Carve y verdenews.com.uy.
En el marco de la recorrida de campo que organizó Regadores, indicó que “si bien la calidad del suelo tiene impacto, la correlación entre Coneat y rendimiento bajo riego es baja”. Existen casos de “muy buenos rendimientos en campos con Coneat más bajos, siempre que se ajuste adecuadamente el manejo, en particular el riego”.
En suelos con menor índice, cambian algunas propiedades, como la capacidad de almacenamiento de agua, lo que obliga a adaptar la estrategia de riego. En ese sentido, concluyó que “los rendimientos de maíz bajo riego presentan una correlación mucho menor con el Coneat que los cultivos en secano”.
China avanzó con la implementación de medidas de salvaguardia a las importaciones de carne vacuna que regirán durante los próximos tres años y que redefinen el posicionamiento de los principales proveedores del mercado chino. El nuevo esquema fija contingentes arancelarios por país y establece un arancel del 55% para los volúmenes que superen esas cuotas, una carga considerada prohibitiva por la industria exportadora.
Para 2026, el Ministerio de Comercio de China definió una cuota total de importación de 2,7 millones de toneladas para los países alcanzados por la medida, un volumen similar al récord importado en 2024. Sin embargo, la distribución por origen muestra un tratamiento desigual entre proveedores.
Brasil, principal abastecedor del mercado chino, contará en 2026 con una cuota de 1,106 millones de toneladas, equivalente a cerca del 80% de sus envíos del último año. Dado que más de la mitad de las exportaciones brasileñas de carne vacuna tienen como destino China, el país queda altamente expuesto a la eventual activación del arancel, especialmente en la segunda mitad del año.
Australia aparece entre los más perjudicados. Su contingente de salvaguardia será de 205.000 toneladas en 2026 —alrededor del 75% de sus exportaciones de 2025—, lo que obligaría a desviar parte de los envíos hacia otros destinos para evitar el sobrearancel. La industria australiana estima que el impacto podría recortar hasta un tercio de sus ventas a China.
En contraste, los exportadores sudamericanos resultaron claramente favorecidos. Uruguay tendrá una cuota de 324.000 toneladas en 2026, muy por encima de sus embarques de 2025, que rondaron las 188.000 toneladas hasta noviembre. Esta holgura le permitiría crecer sin restricciones arancelarias en el corto plazo.
Una situación similar se observa en Argentina, que contará con una salvaguardia de 511.000 toneladas, frente a exportaciones cercanas a 435.000 toneladas el año pasado. El esquema le otorga margen adicional para sostener y eventualmente expandir su participación en el mercado chino.
Nueva Zelanda recibió una cuota de 206.000 toneladas, casi el doble de sus envíos de 2025, lo que reduce significativamente el riesgo de alcanzar el límite. En tanto, Estados Unidos tendrá un contingente de 164.000 toneladas, un volumen elevado en relación con sus exportaciones recientes, condicionadas tanto por la menor disponibilidad de hacienda como por restricciones administrativas de acceso a plantas frigoríficas.
El nuevo esquema deja en evidencia que, pese a que Brasil es el proveedor de mayor impacto sobre la industria doméstica china por volumen, los países sudamericanos en su conjunto quedaron mejor posicionados que Australia y Estados Unidos. En ese contexto, el mercado chino podría registrar en 2026 una reconfiguración de flujos, con mayor peso relativo de Sudamérica y una presión creciente sobre los exportadores que enfrenten límites más ajustados.
China avanzó con la aplicación de medidas de salvaguardia a las importaciones de carne vacuna tras concluir una investigación de un año sobre el impacto de la carne importada en su industria doméstica. Las restricciones, que regirán por los próximos tres años y entraron en vigor esta semana, generan especial preocupación en Australia, uno de los principales exportadores globales de carne vacuna y uno de los países más afectados por el nuevo esquema.
El Ministerio de Comercio de China fijó para 2026 una cuota total de importación de carne vacuna de 2,7 millones de toneladas, en línea con los niveles récord recientes. Dentro de ese esquema, Australia tendrá un contingente arancelario de 205.000 toneladas en 2026, volumen que equivale a cerca del 75% de sus exportaciones de carne vacuna a China en 2025. Superado ese umbral, las ventas quedarán alcanzadas por un arancel del 55%, considerado prohibitivo por la industria exportadora.
Según operadores del sector, el nivel de activación del arancel se alcanzaría hacia agosto o setiembre, lo que obligaría a redireccionar parte de los envíos a otros mercados para evitar el impacto del sobrearancel. En 2025, Australia exportó cerca de 250.000 toneladas de carne vacuna refrigerada y congelada a China y Hong Kong, por lo que el nuevo esquema implicaría desviar alrededor de 50.000 toneladas para no quedar fuera de cuota.
La reacción de la industria australiana fue inmediata. El Consejo Australiano de la Industria de la Carne, Australian Meat Industry Council, calificó la medida como “injusta e inapropiada” y advirtió que las nuevas restricciones podrían reducir las exportaciones australianas de carne vacuna a China en aproximadamente un tercio, con un impacto económico superior a los 1.000 millones de dólares australianos.
Desde Meat & Livestock Australia, su director ejecutivo Michael Crowley sostuvo que Australia “no es responsable de ningún daño a la industria china” y remarcó que el país ha sido un proveedor confiable y estable para el mercado chino. La entidad señaló además que la carne vacuna australiana representó apenas 8% de las importaciones totales de China en 2024, mientras que cerca del 80% provino de Sudamérica.
A nivel político, el primer ministro australiano Anthony Albanese confirmó que su gobierno ya inició gestiones diplomáticas con China, al tiempo que buscó relativizar la medida al señalar que se trata de una política amplia y no dirigida exclusivamente contra Australia. No obstante, referentes de la oposición advirtieron que la decisión podría tener consecuencias severas para la cadena ganadera australiana en 2026.
Las nuevas salvaguardias chinas reconfiguran el escenario del comercio mundial de carne vacuna y, en el caso de Australia, refuerzan la necesidad de diversificar destinos en un contexto en el que China sigue siendo un mercado clave, pero cada vez más condicionado por decisiones de política comercial.
El mercado de la soja inició 2026 en Chicago con valores superiores a los del arranque de 2025, aunque en un contexto de presión bajista que se arrastra desde el cierre del año anterior. El jueves 2 de enero de 2026, en la primera rueda de negocios del nuevo año, la posición enero ajustó a US$ 378,28 por tonelada, mientras que el contrato julio 2026 cerró en US$ 393,90.
Estos precios se ubicaron apenas por debajo de los registrados en el cierre del 31 de diciembre de 2025, cuando la soja enero finalizó en US$ 378,65 y la posición julio en US$ 394,73 por tonelada. En esa última jornada del año, la oleaginosa completó la cuarta rueda bajista consecutiva en Chicago, afectada por un flojo reporte semanal de exportaciones de Estados Unidos y por la ausencia de señales firmes de demanda desde China.
La comparación interanual muestra, sin embargo, un saldo positivo. El 2 de enero de 2025, la soja enero había cerrado en US$ 367,26 por tonelada y el contrato julio en US$ 381,32, lo que implica una mejora cercana a US$ 11 por tonelada en ambas posiciones respecto al inicio de 2026, aun en un escenario comercial complejo y con una oferta sudamericana en expansión.
En el arranque del nuevo año, la soja sumó su quinta rueda bajista consecutiva en Chicago y completó una semana negativa para los precios. La falta de confirmaciones de nuevas ventas estadounidenses a China y un volumen general de exportaciones muy retrasado respecto del año anterior continúan pesando sobre el mercado. Las ventas externas de Estados Unidos para la campaña 2025/2026 se mantienen 32,16% por debajo del volumen registrado a igual momento de 2024, sin reportes de nuevas ventas “flash” al gigante asiático.
A este escenario se suma el avance de la cosecha en Brasil bajo condiciones climáticas mayormente favorables. Más allá de una reciente ola de calor y de algunas lluvias irregulares, las proyecciones privadas continúan ubicando la producción brasileña de soja de la campaña 2025/2026 entre 177 y 180 millones de toneladas (Mt), con trillas ya iniciadas en zonas puntuales de Paraná y de Mato Grosso, lo que refuerza la expectativa de una oferta abundante a nivel global.
En contraste, algunos factores aportaron sostén parcial a los precios. La entrada en vigor de incentivos financieros y fiscales para los productores de biocombustibles en Estados Unidos, como los créditos fiscales 45Z, impulsó con fuerza los valores del aceite de soja, mientras que la harina continuó bajo presión ante la perspectiva de un aumento de las existencias si crece la molienda destinada a biodiésel. A su vez, la apreciación del real frente al dólar, cercana al 1% al cierre de Chicago, restó competitividad a las exportaciones brasileñas y moderó el ritmo vendedor de los productores.
En términos anuales, el hecho de que la soja haya iniciado 2026 con precios superiores a los de comienzos de 2025 se explica, en buena medida, por una cosecha estadounidense menor a la prevista originalmente y por existencias finales más ajustadas. No obstante, las tensiones comerciales y la menor fluidez del comercio internacional, en particular entre Estados Unidos y China, limitaron el potencial alcista del mercado durante 2025, dejando al inicio de 2026 con un escenario de equilibrio frágil entre fundamentos bajistas y factores de sostén.
La carne vacuna volvió a posicionarse como el principal producto de exportación de Uruguay en 2025 y alcanzó un máximo histórico en valor, consolidándose como el principal motor del comercio exterior del país. Según el Informe Anual de Comercio Exterior 2025 elaborado por Uruguay XXI, las ventas externas de carne bovina totalizaron US$ 2.680 millones, lo que implicó un crecimiento interanual de 33% y explicó cerca del 20% del total de exportaciones de bienes del país.
El fuerte desempeño del sector estuvo impulsado por una combinación de mayor demanda internacional y precios más firmes. El precio promedio de exportación de la carne uruguaya registró una suba cercana al 19% respecto a 2024, en un contexto global caracterizado por una oferta ajustada y elevados niveles de consumo en los principales mercados importadores. A este factor se sumó un aumento del volumen exportado, que alcanzó aproximadamente 390.000 toneladas (peso embarque), con una expansión interanual de 11%.
Estados Unidos se consolidó como el principal destino en valor para la carne vacuna uruguaya durante 2025, con compras por US$ 878 millones, lo que representó un incremento de 48% frente al año anterior y una participación del 33% sobre el total exportado del producto.
China se mantuvo como el principal mercado en volumen y el segundo en valor. Si bien las cantidades embarcadas se mantuvieron prácticamente estables, el valor exportado aumentó 16% interanual, reflejando una mejora en los precios de colocación.
En tanto, la Unión Europea mostró el mayor dinamismo relativo, con un incremento de 60% en el valor importado de carne vacuna uruguaya, concentrando el 22% de las ventas del producto, en un contexto de fuerte recuperación de la demanda del bloque.
El buen desempeño exportador se dio además en un año de elevada actividad industrial. La faena bovina se ubicó en torno a 2,32 millones de cabezas en 2025 y, de acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional de Carnes (INAC), la capacidad productiva del sector permitiría alcanzar en el futuro niveles cercanos a los tres millones de animales, acompañando el crecimiento del comercio exterior.