Las plantas frigoríficas de Brasil exportaron 3,5 millones de toneladas de carne vacuna en 2025, de acuerdo con datos del gobierno federal. Se trata de un volumen récord, que implicó un crecimiento de 40,1% interanual, incluso después del aumento de aranceles aplicado por Estados Unidos, segundo mayor destino de la carne brasileña. China se mantuvo como el principal mercado de destino.
El escenario hacia adelante aparece condicionado por la adopción de una salvaguardia por parte de China, que entró en vigor el 1º de enero. En ese marco, Brasil podrá exportar en 2026 hasta 1,1 millones de toneladas sin aranceles adicionales, un volumen 31% inferior al registrado el año pasado.
Las exportaciones que superen ese cupo quedarán sujetas a un arancel adicional del 55%. Frente a este nuevo esquema, el sector privado y el gobierno brasileño buscan abrir instancias de negociación con Pekín para atenuar el impacto de la medida.
“No deberíamos batir récords; deberíamos ver cifras de exportación inferiores a las de 2025, en gran medida por el comportamiento chino”, estimó Fernando Iglesias, analista de la consultora Safras & Mercado.
En contraste con el escenario de la carne vacuna, el analista proyectó nuevos récords de exportación para la carne porcina, aviar y el sector de huevos. En el caso del pollo y los huevos, explicó que la fuerte demanda internacional está asociada principalmente a los brotes de gripe aviar que continúan afectando a varios países productores en distintas regiones del mundo.
Con la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), “toda la oferta exportable de Uruguay” hacia ese bloque europeo “recibirá un acceso preferencial” a dicho mercado, lo que “representará una ganancia significativa para los exportadores” que actualmente dirigen parte de su producción a ese destino comercial.
Esa es una de las principales conclusiones del informe publicado en el Anuario 2025 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), que elaboraron la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de esa cartera de Estado, Paola Repetto, y la secretaria del Servicio Exterior, Victoria Codina.
Con la mira puesta en la posible firma del acuerdo al cierre de 2025, el informe titulado Consolidación del acceso comercial de Uruguay al continente europeo destaca, entre otras cosas, que la reducción de aranceles para ingresar a la UE transcurrirá de forma “diferenciada” por productos. Mientras “el 70% de los aranceles desaparecerá al momento mismo de la entrada en vigor” del acuerdo, “otros productos se beneficiarán de una reducción progresiva de los aranceles en períodos de cuatro, siete y un máximo de 10 años”, lo que queda consignado en las denominadas “canastas de desgravación”.
Resalta en particular el resultado alcanzado para productos como “cítricos, pesca y cueros, de especial relevancia para Uruguay”, ya que “perdieron sus condiciones preferenciales” de acceso al mercado europeo “tras la caída del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) en 2014”.
Al acceso que se obtendrá con la eliminación de aranceles “deben sumarse las concesiones otorgadas por la UE para los productos más sensibles”, que “coinciden con varios de los productos de interés exportador del Mercosur en general y de Uruguay en particular”, advierte.
Entre estos productos, el informe cita a algunos como “carne bovina, arroz, miel (de especial interés para Uruguay)”, además de “azúcar, etanol y lácteos”, entre otros.
Por productos
Respecto a la carne vacuna, que es considerada el buque insignia de las exportaciones uruguayas, las autoras del artículo publicado en el Anuario de Opypa consideraron que es un “producto de vital importancia”, ya que “en 2022 representó el 65% del total de aranceles pagados por Uruguay a la UE”.
Actualmente, la carne bovina que ingresa fuera de cuota paga aranceles que oscilan entre 44% y 62% ad valorem.
El acuerdo en cuestión otorga al Mercosur una “cuota de 99.000 toneladas (peso carcasa) con un arancel intracuota de 7,5%”, a su vez este cupo “se subdivide en 54.450 toneladas de carne bovina fresca y 44.550 toneladas de carne bovina congelada”, detallan.
Sobre el proceso de implementación, el informe indica que “será progresivo, con un volumen inicial de 9.075 toneladas a la entrada en vigor del acuerdo”, que “irá en aumento año a año hasta alcanzar el total a los cinco años”.
A esta concesión “se suma la eliminación del arancel intracuota para la cuota Hilton, que es de un 20%”, valora.
Y recuerda que “en 2024 Uruguay pagó por concepto de aranceles para la carne bovina exportada a Europa, dentro de la cuota Hilton, entre US$ 10 millones y US$ 15 millones”, por lo que esta concesión representa una “ganancia directa e inmediata” con este pacto.
Otro rubro tradicional del agro local es el cultivo de arroz, que también figura entre los destaques del informe de Opypa, considerando que “Uruguay es el principal exportador de arroz del Mercosur hacia Europa” y que “en 2022 este producto representó un 10% del total de los aranceles pagados por Uruguay a la UE, equivalente a US$ 7 millones”.
En el marco del nuevo acuerdo, la “UE abrirá una cuota libre de aranceles de 60.000 toneladas de arroz originario del bloque”, que “se implementará de forma gradual en un plazo de cinco años”, menciona.
En lácteos, el artículo explica en detalle que “el Mercosur y la UE se otorgan en forma recíproca cuotas de acceso” para los siguientes productos: en “leche en polvo el cupo es de 10.000 toneladas a ser implementada en 10 años”, en “fórmula infantil se establece una cuota de 5.000 toneladas, a ser implementada en 10 años” y en “quesos hay una cuota de 30.000 toneladas a ser implementada en 10 años”, de la cual en el caso de “la muzzarella fue excluida de la cuota ofrecida por el Mercosur”.
Otro producto destacado en el informe es “la miel, que paga actualmente un arancel ad valorem de 17,3% para ingresar en la UE”, y que a través del acuerdo, el bloque europeo concede al Mercosur una “cuota sin arancel de 45.000 de toneladas a implementarse en cinco años”.
Esto implica que, “al entrar en vigor el acuerdo, la cuota será de 7.500 toneladas e irá en aumento proporcional cada año”, acota.
Respecto al acceso que otorgan los países del bloque sudamericano a los productos de la UE, el informe advierte que “se respetaron las asimetrías de desarrollo de las economías de ambos bloques”, por lo que “la oferta del Mercosur solamente contempla el 91% del comercio birregional, frente a la oferta de la UE, que cubre el 99,7% del comercio”.
Sensibilidad y reglas
En cuanto a otros aspectos, el Mercosur también incorpora una “canasta de desgravación hasta un máximo de 15 años”, en la que se incluyen productos de cierta “sensibilidad”, que contarán con más tiempo para eliminar su protección arancelaria, según detalla el informe publicado en el Anuario de Opypa.
Indica que en 2024 el bloque regional logró extender el cronograma de desgravación arancelaria para los vehículos eléctricos e híbridos en el marco del acuerdo.
Al mismo tiempo, “se estableció un mecanismo de salvaguardia especial” para este tipo de vehículos –más ágil y de aplicación más sencilla que la salvaguardia general–, con el objetivo de “proteger la producción doméstica del Mercosur frente a eventuales incrementos de las importaciones europeas”, aclara.
En otro capítulo del informe se detalla que el Mercosur y la UE establecieron “reglas de origen diseñadas para facilitar el comercio y promover la integración regional”, considerando los “patrones productivos” y las “particularidades de abastecimiento” en ambos bloques.
“Por primera vez” se definieron “requisitos de origen específicos” para cada sector industrial, basados en la disponibilidad de insumos regionales y en la integración de cadenas de valor, indica.
En cuanto al sistema de autocertificación de origen, el informe advierte que será responsabilidad del exportador declarar que sus productos cumplen con los requisitos de origen dispuestos en el acuerdo, lo que constituye una mejora sustancial de los procedimientos y una herramienta facilitadora del comercio.
Considerando que “los países del Mercosur carecen de experiencia en materia de autocertificación de origen (en el caso de Uruguay se certifica, hasta el momento, a través de entidades externas)”, las autoras del trabajo puntualizan que se estableció un “período de transición de cinco años”, durante el cual podrán seguir empleando su sistema tradicional de certificación mediante entidades que estén debidamente autorizadas.
El sistema de autocertificación de origen es una “tendencia creciente” en el ámbito del comercio internacional, especialmente en “acuerdos comerciales de nueva generación”, que “permite agilizar los procesos aduaneros y reducir los costos”, plantea el informe oficial.
Opypa menciona también el mantenimiento del régimen de admisión temporaria y el denominado draw back, por lo que se garantiza que los productores locales continúen accediendo a insumos importados libres de aranceles para su incorporación en bienes destinados a la exportación.
“La preservación de este régimen ha constituido una demanda prioritaria del Mercosur durante la negociación”, destaca.
Por otra parte, “los productores podrán optar por insumos provenientes de otros países miembros del acuerdo, reduciendo así los costos de producción, sin perder la condición de originarios cuando dichos insumos sean integrados en procesos manufactureros de otro Estado parte”. Esto es algo que “facilita la inserción en cadenas de valor birregionales”, asegura.
El acuerdo Mercosur-UE, según el informe, “promueve la articulación de las cadenas de valor al simplificar la importación de insumos y piezas de etapas previas de producción a precios competitivos, permitiendo su transformación y posterior exportación sin restricciones”, todo dentro de un marco normativo “estable”.
“La disminución de la protección arancelaria, actualmente cercana a 18% para insumos intermedios y bienes de capital, fortalece la competitividad del sector industrial”, sostiene.
Lo sanitario y el bienestar animal
El acuerdo UE-Mercosur también establece “reglas y procedimientos que garanticen que la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias (SPS) no se convierta en un obstáculo injustificado al comercio” entre las partes, “evitando restricciones al acceso de productos agrícolas y agroindustriales” o “aumentos de costos sin justificación”, según el informe publicado por Opypa.
Destaca la importancia de que las decisiones deben basarse en “argumentos científicos, en lugar de apoyarse únicamente en el principio precautorio”.
Las disposiciones buscan “asegurar transparencia y procedimientos administrativos sencillos”, sostiene.
A su vez, el trabajo indica que se incorpora una sección específica de facilitación comercial, que establece mecanismos de diálogo y consulta para “evitar que las medidas SPS se utilicen como barreras comerciales”.
En ese capítulo en particular se contemplan medidas para facilitar el comercio, especialmente en la habilitación de establecimientos exportadores de animales y productos de origen animal, así como en los controles y procedimientos de importación.
“El acuerdo permite el comercio seguro desde zonas libres de enfermedades, aplicando el principio de regionalización”, señala.
Una innovación en este tipo de acuerdos, conforme con Opypa, refiere a que “se incorpora una sección dedicada al diálogo sobre bienestar animal, biotecnología, resistencia antimicrobiana, seguridad alimentaria y límites máximos de residuos”, con la finalidad de promover el intercambio de información y experiencias entre la UE y el Mercosur, fortalecer la confianza y mejorar el entendimiento común sobre estos temas.
En lo relativo al bienestar animal, las partes podrán abordar cuestiones específicas de interés comercial, fomentando la cooperación en investigación y el intercambio de conocimiento, consigna. Y valora que “es la primera vez que la UE incorpora este tipo de mecanismo en un acuerdo comercial”.
El director de la ANP, Jorge Gandini, plantea un esquema que cuente con garantía del Estado, que un privado financie la obra a largo plazo y se encargue del mantenimiento
El objetivo de alcanzar los 14 metros de profundidad en el canal de acceso y en el puerto de Montevideo está establecido como un compromiso escrito dentro de las metas estratégicas del quinquenio, aunque “la realidad es que todavía no se ha trabajado”, explicó a VERDE el director de la Administración Nacional de Puertos (ANP), por la oposición, Jorge Gandini.
Informó que se trata de una obra que requiere “recursos importantes, que no están previstos en la proyección presupuestal del período”. En ese marco, sostuvo que la ANP “no está en condiciones de aportar esos fondos, por lo que el financiamiento debe surgir de un compromiso con el Presupuesto Nacional o mediante algún esquema de financiamiento que cuente con garantía del Estado”.
Sobre la posibilidad de alcanzar los 14 metros en el actual período de gobierno, Gandini afirmó que “se debe llegar” y recalcó que “es necesario definir un mecanismo de financiamiento a través del cual el puerto pueda aportar una parte, el Estado otra, y un privado financie la obra a largo plazo y se encargue de su mantenimiento”.
Agregó que “no se puede pensar una obra de esta magnitud con dragas públicas, marineros del Estado y regímenes especiales de trabajo. El Estado debe ir hacia una flota de dragado más pequeña y eficiente para el mantenimiento, y contratar privados para hacer los canales y mantenerlos”. “Eso requiere decisión política primero y plata después”, acotó.
Gandini detalló que los 14 metros involucran al canal que une el puerto y el antepuerto con las aguas profundas. Actualmente, ese canal tiene una solera de 140 metros y recorre unos 51 kilómetros hasta encontrar una profundidad natural de 13 metros, que hoy se mantiene mediante dragado. Para alcanzar los 14 metros es necesario dragar un metro adicional en todo ese trayecto y extender el canal hasta aproximadamente 61 kilómetros, donde se encuentra esa profundidad natural.
Además, consideró que sería conveniente, en algunos tramos, “ampliar la solera de 140 metros a entre 180 y 200 metros, para permitir el cruce de dos buques de gran porte, algo que hoy no ocurre”, ya que el canal opera con ingreso y salida alternada de barcos.
Indicó que la ANP no cuenta con equipamiento propio para realizar ese tipo de obras y que sería necesario contratar a grandes dragadoras. “El proyecto debe financiarse y contratarse con mantenimiento incluido, porque mientras se realiza el dragado la naturaleza actúa en sentido contrario”, aportando sedimentos, producto de las mareas. Y señaló que el costo total de la obra y su mantenimiento supera los US$ 200 millones.
Gandini afirmó que “no se trata de una obra para el puerto, sino para el país”, que permitirá que los grandes buques sigan viniendo a Montevideo y que el puerto continúe siendo el último de aguas profundas del Atlántico Sur. En la actualidad, indicó que “algunos barcos comienzan a retornar desde Río Grande, el último puerto brasileño, que está avanzando hacia los 16 metros”.
Señaló que con Katoen Natie hay un contrato firmado para llegar a los 14 metros, y un compromiso con UPM para alcanzar esa profundidad.
Informó que los buques que operan en la terminal de UPM y en la terminal de granos TGM, en algunos casos, deben esperar marea para poder salir del puerto. A la vez, señaló que “hay zonas del puerto y del antepuerto que ya presentan profundidades menores a 13 metros, por lo que el dragado de mantenimiento es imprescindible”, y remarcó que “no sirve contar con un canal a 14 metros si luego el puerto no acompaña esa profundidad”.
En cuanto a los muelles públicos, indicó que el muelle C, el más grande, es el único que está fundado a 13 metros y que requiere ser mantenido a esa profundidad. Explicó que “durante las maniobras de atraque, los remolcadores empujan los buques contra el muelle, lo que genera acumulación de arena y lodo contra el muro, reduciendo la profundidad efectiva en esa zona. Eso obliga a los barcos a detenerse varios metros antes, lo que complica las operaciones de carga y descarga”.
Precisó que en esos casos se requieren equipos especiales de dragado, ya que no se puede utilizar una draga de succión por el riesgo de afectar los cimientos de los muelles. “La ANP no dispone de esos equipos y actualmente no se están contratando”, afirmó. Además, “no hay dragas operativas, ya que toda la flota se encuentra fuera de funcionamiento”.
Gandini sostuvo que “existe un déficit y es una preocupación de la administración” en su conjunto, y aclaró que no se trata de un planteo desde la oposición. Señaló que esta situación se intenta resolver con un sindicato que “ve las cosas de otro lado” y plantea que “todo público, privado nada”, cuando, según afirmó, “público no hay nada”. En ese marco, señaló que “hay un desafío que es mantener bien las cosas de hoy y uno mayor que es ir a los 14 metros”.
A la vez, indicó que todas las dragas y la flota están sin operar “por la parada anual, que va del 18 de diciembre al 20 de enero”. Durante ese período, afirmó que “pase lo que pase, no hay con qué dragar”, algo que, según indicó, ocurre en el Estado y no en el sector privado.
En su carácter de presidente pro tempore del MERCOSUR, Paraguay recibió la comunicación oficial de la Unión Europea sobre la aprobación del acuerdo de asociación con el bloque sudamericano, tras más de 25 años de negociaciones.
La firma del acuerdo está prevista para el sábado 17 de enero, en Asunción, con la presencia de los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Partes del Mercosur y del representante de la Comisión Europea.
El canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, destacó que el entendimiento constituye un hito en el relacionamiento externo del Mercosur, al tratarse del acuerdo más relevante alcanzado por el bloque en términos de acceso a mercado.
La asociación estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea implica la integración de un mercado de unos 800 millones de habitantes, con un PIB conjunto equivalente a cerca de una cuarta parte del PIB mundial, y una corriente comercial que asciende a aproximadamente US$ 100.000 millones.
Desde ambos bloques se subraya que el acuerdo permitirá fortalecer los vínculos económicos y comerciales, impulsar las exportaciones hacia la Unión Europea y crear un entorno más favorable para la atracción de inversiones, con impactos positivos en el desarrollo socioeconómico de los países integrantes.
Las compras de China de soja estadounidense continúan acelerándose y ya se acercan a los 10 millones de toneladas (Mt), según operadores y analistas citados por Reuters. En los últimos días, la empresa estatal Sinograin adquirió 10 cargamentos de soja de origen estadounidense, equivalentes a unas 600.000 toneladas, con envíos previstos entre marzo y mayo.
De acuerdo con fuentes del mercado, las compras totales de China correspondientes a la última cosecha de soja de Estados Unidos se estiman actualmente entre 8,5 Mt y casi 10 Mt, lo que representa hasta 80% de los 12 Mt que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, indicó que China se comprometió a adquirir antes de fines de febrero.
Uno de los operadores con conocimiento directo de las transacciones señaló que el volumen total de compras “se acerca mucho a los 10 Mt” y estimó que China podría adquirir “un par de Mt adicionales” para cumplir con el objetivo anunciado.
El martes, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó ventas privadas de 336.000 toneladas de soja a China para embarques correspondientes a la campaña 2025/26, que finaliza el 31 de agosto. Con esta operación, las compras confirmadas de China desde octubre ascienden a casi 6,9 Mt. Además, operadores del mercado consideran que una parte relevante de las ventas por unos 3 Mt reportadas por el USDA a destinos no revelados también tendría como destino final China.
Según Reuters, China incrementó las importaciones de soja estadounidense pese al exceso de oferta interna, derivado de llegadas récord desde Sudamérica y una demanda débil. En ese contexto, Sinograin realizó el mes pasado tres subastas públicas con el objetivo de liberar espacio para el ingreso de los envíos desde Estados Unidos.
Si bien la soja estadounidense continúa siendo más costosa que la soja brasileña recién cosechada, analistas indicaron que la prima se redujo debido al fortalecimiento del real brasileño y al debilitamiento del dólar estadounidense. “Aunque Brasil está cosechando, Estados Unidos no está fuera de línea con los precios de Brasil”, afirmó Karl Setzer, socio de Consus Ag Marketing.
Fuente: Reuters (Información de: Ella Cao en Pekín, Naveen Thukral en Singapur y Gus Trompiz en París; información adicional de Heather Schlitz y Karl Plume en Chicago; edición de Louise Heavens y Lisa Shumake)
Las exportaciones de carne vacuna de Australia crecieron aproximadamente un 15% en 2025 y alcanzaron un récord anual histórico, con un volumen total de 1,54 millones de toneladas, superando ampliamente la marca previa registrada un año antes. El nuevo máximo anual se ubicó más de 202.000 toneladas por encima del récord anterior, que había sido establecido en 2024.
El desempeño exportador comenzó a consolidarse a partir de septiembre y el récord anual fue superado hacia fines de noviembre. A lo largo del año se registraron volúmenes récord en varios mercados clave, entre ellos Estados Unidos, Corea del Sur y una serie de destinos secundarios y emergentes. En el caso de Canadá, las exportaciones alcanzaron su nivel más alto desde la crisis de la EEB en 2002, mientras que el comercio con el Reino Unido marcó un máximo histórico en las series disponibles desde 1994.
Durante diciembre, las exportaciones totalizaron 147.533 toneladas, constituyendo un récord mensual histórico. Ese volumen solo fue superado por algunos meses de mitad de año, encabezados por julio, cuando los envíos alcanzaron aproximadamente 150.000 toneladas.
Principales mercados de exportación
Estados Unidos se consolidó como el principal destino de la carne vacuna australiana en 2025, con 453.305 toneladas de producto refrigerado y congelado. El volumen superó ampliamente el récord anterior de casi 416.000 toneladas registrado en 2015 y resultó 58.600 toneladas superior (+15%) al de 2024. Solo en diciembre, los envíos a ese mercado alcanzaron 41.225 toneladas, uno de los registros mensuales más altos de la serie.
China se ubicó como el segundo mayor mercado en 2025, con 272.939 toneladas. Al sumar Hong Kong, la región de Gran China concentró cerca de 280.000 toneladas. El comercio hacia ese destino creció casi 80.000 toneladas, lo que implicó un aumento interanual de 41%.
Japón fue el tercer mercado en importancia, con 257.378 toneladas, unas 10.000 toneladas más (+4%) que en 2024. En tanto, Corea del Sur registró un récord histórico, con 221.350 toneladas, lo que representó un incremento de casi 21.000 toneladas (+10%) frente al año previo.
Entre los mercados de segundo nivel y emergentes, Indonesia importó 66.580 toneladas, mientras que Canadá alcanzó 52.796 toneladas, un aumento de 24.000 toneladas (+80%) interanual. También se destacaron Taiwán (32.900 toneladas), Filipinas (28.500 toneladas) y Tailandia (28.600 toneladas).
Las exportaciones hacia Medio Oriente totalizaron 40.522 toneladas, con un crecimiento interanual de 11%. En el caso del Reino Unido, los envíos alcanzaron un récord de 16.865 toneladas, más de 10.000 toneladas adicionales frente a 2024, aunque ese mercado representó 1,1% del total exportado por Australia. Por su parte, los países vecinos de la Unión Europea importaron 7.638 toneladas de carne vacuna australiana durante 2025.
Inase actualizó exigencias sobre pureza y tratamiento de semillas, analiza la inclusión del vigor en soja e incorporó el concepto “variedades esencialmente derivadas”
Toda la semilla de las distintas especies comercializadas en Uruguay cuenta con estándares específicos que establecen requisitos de germinación y pureza, entre otros. Dentro del concepto de pureza se admite un porcentaje máximo de contaminantes, que pueden incluir materia inerte y semillas de otros cultivos o de malezas.
“Debido a los cambios en los ambientes productivos y a nuevas tecnologías, surge la aparición de malezas que antes no estaban presentes, o no eran tan agresivas, por lo que es necesario actualizar la normativa e incorporar a la lista semillas de especies de malezas que en algunos casos no tenían límites específicos y que hoy generan problemas productivos o restricciones en mercados internacionales”, explicó a VERDE el director ejecutivo del Instituto Nacional de Semillas (Inase), Daniel Bayce.
Precisó que se incorporaron ocho malezas, con límites definidos según grupos y cultivos, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en la Unión Europea, que cuenta con una única lista de malezas para todas las especies. Como ejemplo, se incluyeron todas aquellas malezas que presentan tolerancia al glifosato, como algunas especies de Amaranthus.
En relación a la venta de semillas recubiertas, curadas o peleteadas, Bayce explicó que la nueva norma de Inase establece que “si bien se pueden validar algunos parámetros del análisis del lote previo a ser recubierto, el análisis de germinación debe realizarse después del tratamiento”, porque “el proceso puede afectar fisiológicamente a la semilla”, algo que “no sucede con los parámetros vinculados a pureza o presencia de semillas de malezas”.
Inase elaboró un protocolo claramente definido para evitar confusiones a nivel de laboratorio. Esa exigencia ya se encuentra operativa para todas las especies. El jerarca recordó que “debe informarse claramente cuánto del peso corresponde a semilla y cuánto a material inerte, información que resulta clave para el productor al momento de definir la densidad de siembra”.
Sobre la posible incorporación del vigor como información obligatoria en la etiqueta de semillas, dijo que actualmente ese parámetro no está contemplado. “A pedido de la Comisión de Usuarios de Semillas de Inase se está analizando la posibilidad de incluir información sobre el vigor en la etiqueta de semilla de soja. El objetivo es dar garantías a ambos lados del mostrador, usuarios y semilleristas”, comentó.
También adelantó que la propuesta será presentada para su consideración de la junta directiva en febrero, y que en una primera etapa la eventual exigencia se limitaría exclusivamente a la semilla de soja, que “es el único cultivo en el que está estandarizada una metodología para la estimación de vigor”.
VARIEDADES ESENCIALMENTE DERIVADAS
Uruguay incorporó a su legislación el concepto de variedades esencialmente derivadas, cambio que actualiza el marco normativo de los derechos de propiedad de cultivares y lo alinea con los estándares internacionales. La iniciativa fue impulsada por Inase.
El sistema de variedades protegidas establece que, para registrar una variedad con título de propiedad, “entre otros requisitos, debe demostrar ser diferente a cualquier otra disponible en el mercado”. Con la normativa anterior se podía tomar una variedad existente, realizar un cambio menor, manteniendo la mayoría de sus características originales, y registrarla como propia del último mejorador.
La incorporación del concepto de variedad esencialmente derivada se reconoce que, en esos casos, la nueva variedad se origina a partir de otra ya existente, por lo que se establece la necesidad de un acuerdo con el titular de la variedad original para definir la forma en que se repartirán los derechos o regalías.
“Todo esto está directamente vinculado al desarrollo de nuevas técnicas de mejoramiento, en particular a la edición génica”, indicó.
Bayce resaltó que el mejoramiento clásico “seguirá siendo necesario” y que “el desarrollo de una nueva variedad puede llevar varios años”, pero que “hoy es posible tomar una variedad existente y mediante edición génica realizar una modificación puntual en un plazo mucho más corto”. Aclaró que la edición génica no implica transgénesis, ya que no se incorporan genes de otra especie, sino que se actúa sobre genes propios de la planta, por ejemplo, inhibiendo o activando su expresión.
En esa línea, mencionó el desarrollo de trigos sin gliadinas, mediante la desactivación del gen responsable de esa proteína, sin alterar el resto de las características agronómicas y de calidad de la variedad.
Sostuvo que estas modificaciones aportan valor al mercado, ya que se parte de variedades que ya cuentan con determinado rendimiento, resistencias, ciclo y calidad.
Bayce recordó que la legislación uruguaya original en materia de derechos de propiedad en variedades vegetales es de 1981 y que en 1994 el país se adhirió al convenio internacional UPOV, que establece normas mínimas en esta materia, al que adhieren cerca de 100 países. Recordó que en 2009 se realizó una modernización de la Ley de Semillas, y ahora la incorporación de las variedades esencialmente derivadas constituye el siguiente paso.
Indicó que este concepto forma parte de los requisitos mínimos en mercados relevantes, como la Unión Europea, Estados Unidos y acuerdos comerciales como el Transpacífico. En ese marco, Bayce afirmó que la normativa uruguaya pasa a ser prácticamente compatible en su totalidad con los principales convenios internacionales, lo que evita futuras negociaciones específicas en esta materia.
Añadió que este marco protege tanto a los mejoradores nacionales, como INIA, la Facultad de Agronomía o empresas privadas, como a las variedades provenientes del exterior, ya que garantiza el reconocimiento de derechos en ambos sentidos.