Éxito en la reducción de malezas, costos estables o a la baja y reducción del uso de plaguicidas a la mitad. Estos son algunos de los resultados a los que llegó el Proyecto Plaguicidas luego de tres años de trabajo y pruebas para comprobar la eficiencia de los cultivos de cobertura (CS) y del rolado, métodos que se utilizan para controlar malezas en la producción.
«Ésta es una buena noticia que llega en un momento delicado para el país y justo en época de siembra, oportunidad para innovar», dijo el Oficial de Programa y Oficial a Cargo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Uruguay, Vicente Plata, al conocer el resultado de los trabajos del proyecto apoyado por esa organización.
Durante años, el uso de herbicidas para el control de malezas fue una solución simple y económica que resolvía casi todas las situaciones o desafíos que los productores y técnicos enfrentaban.
Hoy la realidad cambió. La intensidad de uso de principios activos causa un problema creciente de malezas resistentes. Esto hace que los agricultores incrementen la cantidad de productos aplicados, aunque muchos de ellos ya son ineficaces. Algunos también usan mezclas que tienen un costo económico importante, para hacer efectivos los controles.
Cuando ya se suman años trabajando con este modelo, son cada vez más los inconvenientes productivos y ambientales que se observan. Es cada vez más común ver, en los monitoreos, signos de daños causados por herbicidas (por fitotoxicidad) en los cultivos. La acumulación de cantidades residuales de químicos en el suelo (apilamiento) a lo largo de la rotación de cultivos suele afectar la producción.
Para buscar respuestas a esa realidad es que, desde el año 2017, está en marcha el Proyecto Plaguicidas que trabaja con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca y el Ministerio de Salud con apoyo de un equipo técnico de la FAO.
Ese equipo investiga y propone soluciones amigables con el ambiente que permitan reducir los riesgos asociados al uso de herbicidas en los distintos sistemas de producción del país.
En ese ámbito, cobró fuerza la idea de probar alternativas de manejo que permitan reducir el uso de herbicidas de síntesis en los métodos de control de malezas de la agricultura de grandes superficies (extensiva), en diálogo con la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y actores del sector privado.
Soluciones potenciales
A la hora de probar alternativas, se decidió trabajar con soja porque en este cultivo se pueden esperar impactos importantes, teniendo en cuenta que ocupan una superficie importante y hacen un uso intenso de productos químicos.
En este contexto, cerca del 75% de los plaguicidas utilizados son herbicidas, el 15%, insecticidas y el restante 10% son fungicidas, en las aplicaciones (o tratamientos) recomendadas para un ciclo de cultivo de soja.
Partiendo de esta realidad y de la información internacional existente al respecto, el equipo resolvió trabajar para comprobar la eficiencia de los cultivos de servicio o cultivos de cobertura (CS) para el control de malezas y el uso del “Rolo”, o rolado, como herramienta de control mecánico complementario al desecado de los CS, en lugar de utilizar químicos para eliminar la vegetación del campo antes de sembrar.
Los CS son plantaciones que no se cosechan, que se realizan con otros fines. En este caso, para evitar la propagación de malezas.
Los CS se usan para prevenir la aparición de malezas, inactivando sus semillas impiden que se den las condiciones ambientales para que germinen, frenando su crecimiento y desarrollo, porque compiten por el agua, los nutrientes y la luz. Además, ese tipo de plantación libera compuestos que evitan el crecimiento de las malezas (efectos alelopáticos), cuando su ciclo de crecimiento coincide con el de las malezas de otoño-invierno.
Una vez que se marchita el CS (desecado), los restos que quedan en el campo también actúan sobre el crecimiento de las malezas de primavera y de verano: inhiben la germinación, reducen la llegada de nutrientes y de luz, además de liberar, también, compuestos alelopáticos mientras se descomponen.
El rolado, o desecación mecánica por rolado de los cultivos de servicio, supone machucar las plantas con un rolo o rodillo con paletas a su largo, para que se deshidrate rápidamente y muera, sin afectar ni remover el suelo.
Resultados a la vista
Luego de 3 años de evaluación el Proyecto Plaguicidas llegó a estas conclusiones:
Primero, la utilización de CS permite lograr entre un 84% y un 91% de éxito en el control del enmalezamiento de invierno.
Además, los restos secos de los CS logran reducir de manera muy significativa el crecimiento de malezas durante los periodos en que la tierra se deja en “barbecho”, periodo durante el cual la tierra se deja sin cultivar para que pueda regenerarse el suelo y sobre los cultivos sembrados luego en la rotación.
El rolado demostró que es una opción efectiva para eliminar la mayoría de las especies evaluadas, con resultados equivalentes o mejores que el control químico.
La correcta combinación de CS y rolado permite reducir hasta en un 70% el uso de herbicidas (es decir el 50% del total de plaguicidas) en un ciclo de producción cobertura/soja, sin que eso afecte el rendimiento.
La reducción en el uso de herbicidas que se logra por la siembra de CS y la sustitución de las aplicaciones químicas por el rolado suponen un ahorro de hasta 40 dólares por hectárea respecto a los métodos habituales, de acuerdo a las tarifas de aplicación y el precio de los productos.
La academia continúa trabajando en ajustar las estrategias más recomendables, pero ya existen experiencias exitosas a nivel comercial que ya aplican estas herramientas: productores y empresas comprobaron ellos mismos muchas de las ventajas mencionadas.
Mirando a futuro
“La demanda futura de alimentos responderá a la necesidad de certificar la producción sostenible en cuanto a los siguientes cuatro ejes: sostenibilidad económica, social, ambiental y de la salud. Además, las virtudes de estas herramientas son argumentos de peso de cara a su aplicación a nivel país, respaldando un uso más racional de los plaguicidas para así alcanzar un verdadero manejo integrado de plagas que combine varias estrategias para controlarlas, haciendo más sostenible la producción de Uruguay”, estima el Representante de la FAO ad ínterim en Uruguay, Rubén Flores Agreda.
El control de malezas es tan solo una de muchas ventajas que aportan los cultivos de servicio a la producción: reducen la erosión, mejoran las propiedades del suelo, la calidad del agua en sus cursos e incrementan la biodiversidad de los campos y otros servicios que brinda el ecosistema.
«El desafío está en darle valor monetario a estas virtudes, para que puedan ser fácilmente valorados y comercialmente aplicables para continuar avanzando en el camino hacia un modelo productivo sostenible» estima Plata, el Oficial a Cargo de la FAO en Uruguay.
El Proyecto Plaguicidas viene realizado jornadas de capacitación y difusión en coordinación con la academia y el sector privado, para difundir, multiplicar y concientizar sobre estos resultados, con la adhesión de los productores y, a través de ella, la generación de nuevas experiencias de éxito que continúen demostrando el gran potencial que tienen estas herramientas para reducir el uso de herbicidas y con él, los riesgos productivos, ambientales y de salud.
La existencia de los Planes de Uso y Manejo de Suelos impulsados por el MGAP desde el 2013, que promueven el uso de cultivos de cobertura para reducir la erosión del suelo, hacen que Uruguay tenga parte del camino recorrido de cara a la generalización de estas prácticas más respetuosas del medio ambiente. El problema recurrente de malezas resistentes –con alta infestación- y los altos costos de los herbicidas que se necesitan para controlarlas son otros argumentos a favor de los métodos probados con éxito por el proyecto.
Plata confía en que «todo lo anterior permite pensar que estas alternativas de manejo ‘no convencionales’ podrían comenzar a ganar espacio en el día a día del agricultor uruguayo y, quizá, pasar a ser convencionales en un futuro no tan lejano».
Felipe Foglino, integrante de Grupo Macció, dijo que de cara a la zafra de invierno “las señales comienzan a ser más interesantes”. Si bien explicó, que algunos cultivos dependerán de factores como: “el área que definan las malterías en el caso de la cebada y las condiciones climáticas en la fecha de siembra de colza y carinata”. En el caso del trigo expresó que “las señales hasta hace unos días estaban frías” pero “a medida que nos vamos acercando a la zafra de invierno las expectativas empiezan a crecer”.
De todas maneras, manifestó que “no somos ajenos a la realidad” y en muchos casos la definición de la siembra de cultivos de invierno “dependerá de los resultados de la zafra de verano que es la que manda”. Recordó que “el maíz de primera, a pesar de la irregularidad de las lluvias, dejó resultados interesantes, pero la soja, ya sea de primera o de segunda se presenta con mucha incertidumbre”.
Foglino señaló que de cara a esta zafra de invierno y al comparar el arranque de la campaña pasada, “vemos que el precio de los fertilizantes muestra una reducción que se ubica en torno del 15% a 20%. Los agroquímicos han tenido un ajuste que depende del tipo de producto y/o molécula. Con lo cual vemos una reducción en los costos de los cultivos de invierno, algo que ayuda al sector”.
Sobre la disponibilidad de fertilizantes, el integrante de Grupo Macció aseguró que la empresa cuenta con un volumen suficiente de fertilizantes para la zafra de invierno. “La logística y la planificación fue realizada tomando los recaudos necesarios, teniendo en cuenta los movimientos que está teniendo el mundo”.
En cuanto a la oferta varietal disponible para esta zafra de invierno, Foglino destacó que Grupo Macció cuenta con los materiales de Syngenta. “Venimos trabajando con cuatro variedades de trigo (SYN 211, SYN 200, SYN 300 y SYN 330), son materiales de buena calidad panadera con alta proteína y los ciclos son: intermedios largos o intermedios cortos”.
El Covid-19 ha generado un cimbronazo a nivel mundial. Primero en China (primer país en sufrir un brote pandémico del virus) que paró totalmente su economía por algo más de un mes y ahora el resto de los países del mundo ven cómo, de manera lenta y paulatina, sus economías comienzan a mostrar signos de recesión. A esto hay que sumarle lo sucedo en los mercados financieros y de commodities.
En ese sentido, Rodrigo Bosch, consultor privado y coordinador del CREA Norte en Argentina, dijo que en ese país los productores se muestran “preocupados por el precio de los cereales” a lo que se le suma “el aumento que han tenido las retenciones a las exportaciones”.
Parece un combo bastante nocivo para la salud de las empresas agropecuarias: presión bajista de precios por caída de la demanda y aumentos impositivos en los países de origen.
Bosch sostuvo que “Argentina emitió un nuevo decreto que interviene el mercado de carne” obligando así a que las empresas frigoríficas deban “informar los kilos procesados, el precio de compra y de venta” y advirtió que “no se descarta que en algún momento la exportación se vuelva a trancar”. Argentina consume el 70% de la carne vacuna que produce.
Explicó que “en esta situación de crisis, agravada por la cuarenta total que decretó el gobierno desde hace más de un mes, la preocupación de los productores ganaderos es muy grande”.
Este escenario, dijo Bosch, “está generando grandes complicaciones y preocupación a nivel logístico”, señaló que “poder cobrar es muy complicado”.
Por eso subrayó que “veo más preocupación en el mercado ganadero que en la cosecha de granos, porque los productores agrícolas le han buscado la vuelta y los granos se pueden almacenar”.
Otro rubro que ha manifestado preocupación y está en alerta es el de la producción de leche, porque si una planta que recibe leche se cierra por Covid-19, no hay forma de salvar esa producción.
Agregó que “a todo este condimento hay que agregarle que uno de los exportadores más grandes de Argentina (Vicentín) se declaró en quiebra por US$ 2.000 millones y eso arrastró a algunos corredores de granos y genera un efecto domino muy importante”.
El Cr. Esteban Dotti, integrante de Agro Hedge, dijo que el reporte mensual con las estimaciones sobre oferta y demanda de granos a nivel mundial del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) correspondiente al mes de abril, “fue levemente alcista para la soja”.
Explicó que “los stocks finales de soja se ubicaron por debajo de lo reportado por el USDA en marzo y por debajo de las proyecciones de los analistas” y eso sucedió “sobre todo por recortes en la producción de Brasil y Argentina”.
Existencias a nivel global de soja, en millones de toneladas.
USDA
Abril
USDA
Marzo
Promedio
Privados
USDA
2018/2019
100,45
102,44
101,10
110,81
Asimismo “las estimaciones del USDA para Argentina y Brasil están por encima de las proyecciones locales de cada país”.
Agregó que “para Brasil el USDA estima una producción de 124 millones de toneladas, mientras que la CONAB asegura que la producción será de 122 millones”.
Producción de soja en Brasil, en millones de toneladas.
USDA
Abril
USDA
Marzo
Promedio
Privados
USDA
2018/2019
124,50
126,00
123,90
117,00
Por otra parte, “para Argentina el USDA estima una producción de 54 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Cereales de Rosario estima una producción de 49 millones”.
Producción de soja en Argentina, en millones de toneladas.
USDA
Abril
USDA
Marzo
Promedio
Privados
USDA
2018/2019
52,00
54,00
52,50
55,30
También el USDA recortó la proyección de producción de soja en Estados Unidos, lo que fue “la principal novedad”, pero el organismo señaló que Estados Unidos exportará menos soja, por lo que los stocks finales aumentaron.
Existencias de soja en Estados Unidos, en millones de toneladas.
USDA
Abril
USDA
Marzo
Promedio
Privados
USDA
2018/2019
13,07
11,56
11,70
24,74
No obstante, “en Brasil y Argentina se suma una caída en la producción que totaliza 3,5 millones de toneladas, que determina que los stocks mundiales caigan 2 millones de toneladas”.
Al mismo tiempo “se ajustaron al alza las importaciones de China”, dijo Dotti y explicó que “el USDA estima que el gigante asiático va a comprar 89 millones de toneladas, casi 7 millones más que el año pasado”.
Rodolfo Lugaro dijo que el negocio «está muy ajustado», lo que obliga a plantear un esquema de distintos cultivos, fechas de siembra e interacción con otros rubros.
La diversificación de cultivos, de fechas de siembra y de rubros de producción es la estrategia para enfrentar los efectos del cambio climático y del aumento de costos, comentó a VERDE el productor Rodolfo Lugaro.
“Es una especie de estrategia de ruleta en el casino, apostar un poco a cada rubro, no por timba, sino para distribuir los momentos críticos de distintos cultivos, con distintas necesidades. El cambio climático, sobre el que era muy escéptico, es real. Tener más cultivos y en distintos momentos, es una manera de abrir cada vez más el frente de ataque”, explicó.
Lugaro realiza agricultura propia, pero también en sociedad, además de gerenciar una empresa agrícola. Dijo que “los márgenes cada vez se complican más, por los aumentos de costos en fertilización. Las zonas agrícolas tradicionales han tenido un proceso de intensificación; y el problema de las malezas resistentes exige más pasadas de herbicidas con distintos principios activos, que es un aumento de costos, la parte nutricional otro tanto. Los costos por hectárea están subiendo cada vez más. La falta de rotación hace que el margen sea cada vez más chico, y si el clima no ayuda se complica”.
Consideró que “el negocio agrícola está muy ajustado, acorralado en una esquina”, y que el escenario de sequía afecta especialmente su actividad en algunas zonas del país.
Analizó que el mercado se maneja por los mensajes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Twitter y por el impacto del coronavirus, que “hacen un desastre”.
Comentó que el escenario de precios (a principios de marzo) “es malo, como el del año pasado; y a nivel internacional está por debajo de lo que debería, a nuestro entender”.
El aporte ganadero
Sobre la introducción de pasturas a los sistemas agrícolas, Lugaro comentó que “aporta muchísimo”. Analizó que en estos 15 años la agricultura salió de las zonas tradicionales a las de distintas aptitudes, y “hay que trabajar agronómicamente más fino, porque cada zona, o cada tipo de suelo, tiene distinta potencialidad y distinto prolongamiento del período agrícola. La rotación con pasturas, sin dudas, es la mejor solución”, señaló.
Pero analizó que se venía de un modelo de muchos propietarios de tierra que tenían todo su esquema de vida armado en base a la renta agrícola, y cuando se incluye la ganadería baja el precio de esa renta, porque los márgenes ganaderos son muy distintos a los agrícolas. “Fue un proceso que se vino dando, pero hoy está bastante aceptado”, consideró.
Consultado sobre si hay margen para introducir ganadería en campos arrendados, respondió que generalmente sí, pero que el dueño de la tierra normalmente tiene su ganado. “En la zona núcleo se está empezando a ver cada vez más. Tengo un campo familiar en una zona muy buena, en Rincón del Pino (San José), y siempre tuve una pata ganadera. Es algo muy sui generis, lo hago con ovejas por el tema de la compactación del suelo y siempre con algún puente verde, con leguminosas, un manejo muy puntual, pero es lo que me mantiene el rendimiento. Hay muchas alternativas tecnológicas, algunas que no incluyen a la ganadería, semilleros de trébol rojo, por ejemplo. Lo que está claro, es que para tener algo más sustentable en el largo plazo, la rotación con leguminosas, aunque sea de períodos cortos, beneficia a todos. También beneficia a la agricultura que se hace después, y corta el ciclo de las malezas, repone materia orgánica”.
“No creo que nada sea rápido”
Lugaro también se pronunció sobre cómo ve a Uruguay para poder producir, en un momento de cambio de gobierno que genera expectativas. “Creo que una cosa es la expectativa y otra es lo que realmente se puede hacer. Expectativas tengo un montón, pero no creo que sea rápido, porque se perdió mucho tiempo en hacer cosas que ahora van a llevar tiempo desarmar, entonces ese tiempo y ese esfuerzo en desarmar cosas que a mi manera estaban muy mal encaradas, va a hacer perder tiempo en poder progresar en otras. Además, los precios ganaderos han bajado pero siguen siendo buenos, los precios agrícolas, sobre todo el de la soja, están un poco más golpeados, pero son los nuevos escenarios que tenemos y en base a ellos hay que intentar que el número dé”.
Recordó “lo que siempre decían nuestros mayores: los huevos en diferentes canastas. En un momento pensamos que había que especializarse, lo que es cierto, pero en la interacción. Si cada uno mira solo su chacra se complica. Este es un país caro, con muchas regulaciones y cosas ridículas que hay que sacar”.
Mencionó que “empresarios extranjeros me han comentado que muchos se fueron del país porque les han ido cambiado las reglas del juego. Un día una, al día siguiente otra, al tercero la otra, hasta que en un momento los tipos te dicen: perdóname, pero no es lo que me dijeron. Hay que decirles: vamos a tener un negocio todos, empresarios nacionales y extranjeros, porque hay que dinamizar”.
Planteó que “no hay que demonizar al empresario, a la inversión, sino al revés, que vengan, inviertan, no solo del extranjero, porque hay capitales nacionales que están quietitos. Dejemos trabajar y que la gente haga algún mango, ahí es donde se dinamiza todo. Ya lo vivimos en el período de la expansión agrícola, el desarrollo que tuvo, y eso no fue un mérito político, fue el mercado, ayudado por algunas medidas que en su momento tomó el gobierno de Jorge Batlle, facilitando algunas cosas, como trámites bancarios de sociedades anónimas. Eso hizo que viniera gente de afuera y se generara un derrame en toda la sociedad”.
El mascarón de proa de barco
Lugaro enfatizó que “la agricultura es el mascarón de proa del barco. Recordó que cuando estudió en Facultad de Agronomía le mostraban soja “como algo raro. Me llevaron en ómnibus a Mercedes, donde estaba la única chacra de soja. En 2003 había 15.000 hectáreas. Luego apareció la siembra directa, el glifosato, un sistema muy fácil de hacer, con una coyuntura de precios que no era de US$ 500 por tonelada, sino de US$ 170. Estuve ahí y era un negocio”.
Agregó, en el marco de esa reflexión, que “para hacer agricultura, además de soja tengo que hacer maíz o sorgo. El maíz o sorgo se lo queda el dueño del campo, le dejo el bolsón en la esquina, para que trabaje con una ración para su ganado. El agricultor maneja mucha herramienta tecnológica de aviones y sembradoras, entonces le dejan el verdeo sembrado, cosa que para el productor ganadero que no está armado es más complicado. Esa es la dinámica que le da a todo el sector en su conjunto… Al retraerse esa actividad, se retrotrae toda la economía”.
Contratistas que se volvieron agricultores
El empresario apreció que muchos contratistas o gente que trabajaba para terceros, vio que tenía las máquinas, aprendió, y decidió hacer agricultura por su cuenta. “Es un poco mi caso. Ya hacía agricultura antes, pero ahora hago más. Eso hace que la gente local crezca. Es bueno que estemos todos y que podamos competir en igualdad de condiciones, que sea algo beneficioso para todo el sistema”.
Shorthorn, Romney y agricultura
Lugaro es criador de bovinos de la raza Shorthorn y de ovinos Romney Marsh, que se vinculan con la agricultura. “El Romney es un negocio muy interesante, que lo hago a una escala de 350 ovejas, no muy grande. A la oveja la vi siempre como una herramienta de la agricultura; lo aprendí de unos mayores. Es muy buena mejorando los suelos, para el reciclaje de nutrientes, el estiércol, funciona bien”.
“La cabaña Shorthorn es un disfrute familiar, que lo hago con mis hijos. Me gusta la genética y tengo ganas de despuntar el vicio. Además, tengo un rodeo Hereford, ese sí es comercial”, comentó.
El Ing. Agr. Carlos Molina, Director General del Instituto Plan Agropecuario, dijo que “el otoño es la estación en la que los productores deben tomar decisiones claves para el manejo del rodeo de cría”. Explicó que hay que tener en cuenta factores como “el clima” y por eso dijo que la situación climática registrada durante el verano “debe acelerar la toma de decisiones”. Enfatizó en que los productores “no deben esperar a que llueva”, porque “por más que llueva el crecimiento del campo natural está comprometido (en las zonas este, noreste y parte del centro de Uruguay)”.
Subrayó que el otoño “es una estación clave porque es en la que visualizamos tres terneros en la vaca” y explicó que esos tres terneros son “el que destetamos, el que está en el vientre de la vaca y el que producirá el próximo año”. Para lograr esto enfatizó en que hay que pensar “cómo manejar la vaca para que rápidamente, una vez que haya parido se pueda preñar” y así “el rodeo pueda producir un ternero por año”.
Por eso esta estación “es clave porque me permite tomar decisiones que allanen ese camino de producir un ternero por cada vaca”.
Molina también señaló que el ejercicio 2019/2020 se marca en dos etapas, “el primer semestre fue muy favorable para la producción ganadera” donde se destacan las condiciones comerciales “con precios sostenidos y altos tanto para el ganado gordo como para la reposición con un mercado y una demanda para todas las categorías”. También dijo que el dólar acompañó “bastante bien”.
No obstante, diferenció que “en el segundo semestre de ejercicio se instala el déficit hídrico en algunas zonas, con mayor efecto negativo en las zonas donde perdura hasta la actualidad”.
Dijo que “los precios de los productos ganaderos llegaron a un techo en noviembre y comenzaron a retroceder hasta llegar a los valores actuales (US$ 3,20 por novillos gordos y US$ 2,80 por vacas gordas) y con incertidumbre en el corto plazo”.
De todas maneras advirtió que “la reposición sigue firme, sobre todo en negocios que se piensan a largo plazo, terneros, terneras, piezas de cría, con valores hasta 20% por encima de las registradas el año pasado”.
Y que “el dólar pegó un salto importante desde la primera semana de marzo y eso favorece a la producción ganadera, pero está el marco de incertidumbre que todos vivimos en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia del Covid-19”.
El Cr. Marcos Soto, socio Cibils – Sotto y Asociados, dijo que “estamos en un contexto que se deben resetear todas las proyecciones y presupuestos que se habían hecho”.
Explicó que en este momento “es importante mantener la capacidad de análisis y la calma y filtrar la fuente para hacer una buena composición de lugar”.
Agregó que “la parálisis general que viven la mayoría de las economía no ayuda” y en ese sentido The Economist “indica que atravesaramos un año de recesión global en el eje del 2,5%”. No obstante, advirtió que para América Latina, de acuerdo a las proyecciones de la CEPAL la recesión sería menor al promedio general de las economías mundiales, en el eje de 1,8%.
A su vez, Soto indicó que pese a que China mostró una gran desaceleración “este año crecería 1%”, aunque la tasa de crecimiento que mostraba en años anteriores era bastante superior.
Soto enfatizó en que “el escenario marcas perspectivas complejas, pero hay que visualizarlo con calma y esperar que las fichas se reacomoden en el tablero”.
Sumó al análisis las proyecciones de la OMC sobre el comercio mundial, donde estima que en un escenario optimista, “el comercio global caería en torno al 13%, mientras que la proyección más pesimista considera una caída de 30%”.
Con respecto al comercio, indicó que “los sectores más afectados están en las economía más industrializadas, que dependen y de manera importante, de las cadenas globales de producción”.